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viernes, marzo 12, 2010

Al leer a Miguel Delibes, oigo la voz de mi Padre

Vallisoletano como mi Padre, Miguel Delibes es para mí el taumaturgo que resucita en mi memoria la hermosa voz castellana de mi padre cada vez que lo leo, que son muchas.
También es para mí el icono del escritor enamorado, cuya pluma se animó a escribir, porque éste fue el más ferviente deseo de su inseparable compañera.
Tras los primeros años de experiencia como novelista, cuando ya la crítica le había distinguido con varios de los premios literarios más cotizados, opinaría él sobre el quehacer de su pluma, cual lo hiciera en su tiempo Miguel de Cervantes, "que mejoró sensiblemente cuando empezó a escribir como hablaba".
Añadiría yo que en la escritura de Miguel Delibes se oye el eco de sus diálogos diarios con su inseparable compañera y con el sencillo mundo de la calle y de las aldeas castellanas que ella representa. Así lo reconoció Miguel en su discurso de ingreso en la Real Academia Española:
"Soy consciente de que con su desaparición ha muerto la mejor mitad de mí mismo. Objetaréis, tal vez, que al faltarme el punto de referencia mi presencia aquí esta tarde no pasa de ser un acto gratuito, carente de sentido, y así sería si yo no estuviera convencido de que al leer este discurso me estoy plegando a uno de sus más fervientes deseos...". "Vengo pues, así, a rendir público homenaje, precisamente en el aniversario de su nacimiento, a la memoria de la que durante cerca de 30 años fue mi inseparable compañera".
Fuente de las citas: Elisa SILIÓ, Mi abuelo Miguel, 12/03/2010
Video: Obituario de Miguel Delibes - Videos en ELPAÍS
12.03.10 @ 18:18:46. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Poética, España, Periodismo, Novela

sábado, octubre 31, 2009

Tony Blair, el jockey del Economist


Tomemos con humor las pretensiones anglo-chovinistas del Economist de la Harvard Business School.


Tony Blair is the front-runner, but he faces plenty of competition =
Tony Blair es el favorito, pero se enfrenta con mucha competencia.


In Mr Blair’s favour, he is the only global star on the list =
Favorece al señor Blair el ser la única estrella mundial en la lista.


Illustration by Peter Schrank


Se trata de un corredor fuera de la carrera, puesto que corre ignorando la pista electoral e imaginando que corren tras él, sobre la pista de los rumores, los candidatos fantasmas de suputaciones mal fundadas.


Tony Blair haría bien si, superando el despiste de su estrellato, se integrara en la pista electoral, donde le sería posible afrontar las críticas de los euroespectadores -que no electores de nuestra eurodemocracia incompleta- y de medirse con los candidatos auténticos, que le opondrán la noble confrontación dialéctica de sus argumentos.


Esperemos que para las próximas elecciones nuestra eurodemocracia ya sea completa y que haya pasado la actual impotencia electoral ciudadana ante la elección del símbolo personalizado supremo de nuestra voluntad de Unión solidaria como ciudadanos europeos, impotencia que sólo es tolerable, por esta vez, como pasajera.


Archivado en Europa, Amistad Europea Universitaria, Sociogenética, Convivencias europeas, Periodismo, Pro justitia et libertate, Geopolítica

miércoles, agosto 22, 2007

Conjeturar no es ni obligar ni aconsejar

Conjeturar no es ni obligar ni aconsejar

Permalink 22.08.07 @ 09:25:12. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Periodismo

Con mucha frecuencia se confunde en la prensa la expresión de la ‘conjetura’ con la expresión de la ‘obligación’. En ambas expresiones se emplea el verbo deber, pero en el caso de la ‘conjetura’ el verbo deber cumple el oficio de auxiliar dentro de la perífrasis deber de. Si privamos esta perífrasis de la preposición de, la expresión de ‘conjetura’ se transforma en expresión de ‘obligación’.

Como este solecismo (1) es muy corriente en el lenguaje periodístico, me ha parecido útil reproducir actualizándolo un artículo mío de hace más de un año y medio, que apareció en la prensa virtual el 12.02.06 bajo el título: "Conjeturar vs. Obligar"

Cuando un médico dice a su paciente: Usted debe comer menos, lo dice para imponerle la obligación dietética de que coma menos que lo que suele hacer. Si, por el contrario, le dice: Usted debe de comer menos, lo que hace es conjeturar, por los síntomas que descubre en su paciente, por ejemplo, por su peso, que le parece que come menos que antes.

El resultado de esta transformación es con frecuencia fatal para el sentido que el locutor ha deseado dar a su enunciado, ya que su interlocutor lo interpretará con la fuerza vinculante de la ‘obligación’, cuando el locutor se mantenía en la fuerza no vinculante de la ‘conjetura’. Con lo cual se interpreta como imposición lo que es solamente una sugerencia.

Entendemos por ‘conjetura’ el ‘juicio que se forma de las cosas o acaecimientos por indicios y observaciones’, DRAE.

Entendemos por ‘obligación’ el ‘vínculo que sujeta a hacer o abstenerse de hacer algo, establecido por precepto de ley, por voluntario otorgamiento o por derivación recta de ciertos actos.’, DRAE.

Para expresar la ‘conjetura’ disponemos en castellano de la perífrasis deber de. En esta perífrasis el verbo transitivo deber funciona como auxiliar, añadiendo una nota de inseguridad o probabilidad al verbo principal. Si decimos: Debe de hacer frío, queremos dar a entender: ‘no estoy seguro de lo que digo, pero tengo la impresión de que hace frío’. Si decimos: Debieron de salir a pelear, queremos dar a entender: ‘no estoy seguro de lo que digo, pero tengo la impresión de que salieron a pelear’.

En las frases que siguen, el autor ha querido expresar la conjetura, pero de hecho, al olvidar o suprimir la preposición de, lo que ha expresado es la obligación:

«Alguien debe saber sobre el terrorismo etarra lo que los demás ignoramos. Alguien debe tener unas claves decisivas que, en su día, explicarán los comentarios del jefe del Gobierno respecto al hipotético final de la violencia.»

Paradigma morfosintáctico:

Debes de saber que... + INFINITIVO {Conjetura}.
Debes saber que... + INFINITIVO {Obligación, Consejo}.

En las frase que sigue, el autor ha querido expresar la obligación, pero de hecho, al añadir la preposición de, lo que ha expresado es la conjetura:

"El programa de vuelos de los transbordadores es muy apretado debido a que deben de finalizar la construcción de la estación antes de su retirada en 2010". Malen RUIZ DE ELVIRA. El 'Endeavour' vuelve hoy a la Tierra sin haber reparado su cubierta térmica - El País. Madrid - 21/08/2007.

Pablo Sebastián titulaba el 05.03.07 en ABC: "Rajoy debe de pasar el Rubicón hacia la moción de censura". La sintaxis de esta frase expresa la 'conjetura'. Sin embargo, al leer el cuerpo del artículo, comprendemos inmediatamente que su Autor no ha tenido la intención de expresar una 'conjetura', sino más bien un 'consejo', que es la manera educada y repetuosa de recordarle a un adulto una 'obligación'. La correcta morfosintaxis del título que corresponde a la semántica y a la pragmática de esta intención es: "Rajoy debe pasar el Rubicón hacia la moción de censura".

El resultado de esta transformación es fatal para el sentido que el escritor ha deseado dar a su enunciado, ya que su lector lo interpretará con la fuerza no vinculante de la ‘conjetura’ cuando el escritor pretendía imprimirle la fuerza vinculante de la ‘obligación’. Con lo cual se interpreta solamente como una 'sugerencia' lo que es un 'consejo' o una 'obligación moral' formulada educadamente.

-oOo-

(1) solecismo (Del lat. soloecismus, y este del gr. soloikismós).

1. m. Gram. Falta de sintaxis; error cometido contra las normas de algún idioma.

lunes, julio 30, 2007

Sociogenética de un editor 3/3

Sociogenética de un editor 3/3

Permalink 29.07.07 @ 11:59:00. Archivado en Las Américas, España, Sociogenética, Periodismo, Epistemología, Educación

Una pléyade de Amigos, de aquende y allende el Alántico, testimonian en homenaje a Jesús de Polanco Gutiérrez, con ocasión de su deceso.

ABC {“¿Qué puso el destino en sus manos? Nada menos que la información de un país medio-grande, recién incorporado a la Comunidad Europea. Desde un puesto de tercer orden en el Instituto de Cultura Hispánica, Polanco cazó al vuelo lo que España se jugaba en América. Poco antes de morir Franco, hablábamos una noche entera de la pragmática de Carlos I en la que el emperador daba instrucciones sobre la extensión del español en la América recién descubierta. Polanco sabía lo que el español representaba como instrumento político. Desde México a Chile llevó a cabo un gran despliegue durante cuarenta años, con Pancho Pérez González, su socio, compañero de años difíciles”.} Con Don Juan y con Juan Lladó, ABC, PORTADA > Hemeroteca > 22/07/2007 > Opinión

ABC {“La noticia del fallecimiento de Jesús de Polanco ha conmovido a todos cuantos le conocíamos en su tenaz esfuerzo por abrir cauces de expresión a la información, a la cultura y al conocimiento. A cuantos le identificamos con la habilidad pionera de combinar la función social del editor con la necesidad que tiene de levantar una empresa rentable y solvente como garantía de su propia independencia”.} Al amigo editor, ABC, Portada 22/07/2007

José María Martín Patino, SJ {"Fue amigo de sus colaboradores, que encontraron en él un defensor", además de "un líder de la comunicación" y un luchador por "las libertades”}

Pancho = Francisco Péréz González, vicepresidente de Timón {“Jesús es la persona más desinteresada por el dinero que yo he conocido”.

“Rompo mi silencio en las páginas de EL PAÍS para expresar públicamente el dolor por la muerte de quien ha sido para mí un amigo, un socio, un líder…

En un día como hoy, quiero subrayar que nuestra unión como socios -primero, en los inicios de editorial Santillana y después, en todas las empresas de este grupo- ha permanecido fuerte, e ininterrumpida, más de cuarenta años. Se comprenderá que la duración, poco frecuente, de ese tándem me llene de orgullo y suscite en mí el mayor de los agradecimientos hacia Jesús Polanco. Él ha sido quien ha pilotado todas las aventuras en las que nos hemos embarcado -con ayuda de nuestros colaboradores-, entre las que sobresale la de haber llevado a este periódico a ser un referente internacional de periodismo de calidad. Y, hay que decirlo, Jesús Polanco ha sido también el muro que ha soportado en primer término el embate de las adversidades.

Como español, contribuyó desde el principio a la transición a la democracia y luego ayudó siempre a su consolidación, combatió los intentos desestabilizadores y apoyó el desarrollo de un sistema de convivencia que compatibilice la ampliación de las libertades, el progreso económico y el vigor cultural.”, Amigo, socio, líder, por FRANCISCO PÉREZ GONZÁLEZ - 'PANCHO', El País - 22/07/2007}

Juan Luis Cebrián, Consejero delegado del Grupo Prisa {“todo el dinero que ganó {Jesús}, lo reinvirtió en sus empresas”}

Juan Cueto {“Jesús me enseñó, entre otras muchas cosas, que la comunicación libre y democrática no es posible en este país, o en cualquier país, sin la existencia de empresas fuertes, coherentes y sólidas, al contrario de lo que habíamos aprendido en aquellos torpes manuales de la progresía, que sospechaban por principio del mundo empresarial, y que el éxito, pero no sólo mediático, se basaba por partes iguales en la complicidad simétrica entre la propiedad y los profesionales”. El empresario cómplice, El País, 22/07/2007

Leopoldo Rodés, Presidente Media Planning {Juan era austero; no arrogante}

Víctor García de la Concha, Director de la Real Academia Española {él decía con sencillez que tenía la experiencia de un vendedor ilustrado de libros: Jesús de Polanco ha sido una de las personas que ha visto 'con mayor claridad y con mayor consecuencia en su actividad lo que significa América para España': 'La gran obsesión y preocupación de Jesús de Polanco era América', porque sabía que 'España no se entiende sin América' y que la labor exterior del Gobierno y de la sociedad civil 'debe tener al continente americano como objetivo primordial'… el presidente del Grupo Prisa llevó a la práctica 'desde muy pronto' su visión de América 'en toda su actividad empresarial en el mundo de la edición y de la comunicación'}

Emiliano Martínez, Presidente Grupo Santillana {le irritaban los halagos}

Javier Godó, Presidente Grupo Godó {ni profesor ni predicador, sino ejemplo vivo}

César Alierta, Presidente Telefónica {entretenido, dialogante}

Javier Díez de Polanco, Consejero delegado Sogecable {ante cualquier duda, siempre tenía una respuesta}

Javier Moreno, Director de El País {socarrón: “está muy bien tu periódico”, hablando del suyo}

Valentín Fuster, Cardiólogo {- “Tú vas a venir a España y te lo voy a razonar…- Pues sí, estoy viniendo a España”}

Belisario Betancur, Presidente de Colombia 1982-1986 {“vivaz, peligrosamente vivaz”}

Augusto Delkáder, Consejero delegado Unión Radio {“el primero en bailar, cantar, disfrutar”}

Felipe González, Presidente del gobierno 1982-1996 {espontáneo “a bailar era capaz de arrancarse en cualquier cosa, en cualquier fiesta”}

Fernando Henrique Cardoso, Presidente de Brasil 1995-2003 {“Disfrutaba mucho de la vida, podías percibirlo. Le gustaba conversar, era un gran conversador. Y le gustaba la buena mesa”.}

Carlos Fuentes, Escritor {“éramos grandes amantes de la ópera”}

Ricardo Lagos, Presidente de Chile 200-2006 {“Un gran humanista, que extendió los valores que ello significa”}

José Saramago, Premio Nóbel de literatura 1998 {“Si el capitalismo tiene un rostro humano, ese rostro humano era Jesús Polanco”.}

Juan Luis Cebrián, Consejero delegado del Grupo Prisa {“era un ciudadano…; era un hombre austero en sus formas de vida…, muy trabajador, muy honesto; exigente con los que trabajaban con él…; muy sincero y muy directo; acostumbrado a decir lo que pensaba; muy leal con los que eran leales con él”.}

Gabilondo, Periodista, dialogando con J.L. Cebrián {- “nos impresionó muchísimo la austeridad de su tumba - A Jesús le gustaba que le consideraran un ciudadano normal”}

lunes, julio 23, 2007

Sociogenética de un editor 1/3

Sociogenética de un editor 1/3

Permalink 23.07.07 @ 13:57:57. Archivado en España, Sociogenética, Periodismo, Epistemología, Educación

Las exequias de cualquier hombre, pero sobre todo de los que han disfrutado de un cierto poder sobre su pueblo, deberían ser la ocasión de remontar a los orígenes de su historia personal, para comprender lo más correctamente posible el sentido de su carrera vital, desde su génesis hasta su deceso. Sólo esta actitud, que es la que luego debe adoptar el historiador profesional, prefiriendo la duración larga a la corta (Albert d'HAENENS), puede transformar una situación particularmente emotiva en una lección de vida.

No es ni mucho menos lo que se ha hecho con las exequias de Jesús de Polanco Guiérrez, presidente del grupo PRISA, el hombre más poderoso de la historia de los medios informativos en España y el único ciudadano particular que año tras año ha superado en las listas de los españoles influyentes a los gobernantes más destacados.

En su lugar hemos asistido a un diluvio intenso de elogios, venidos de sus colaboradores, amigos y deudores políticos, éstos últimos de la izquierda oficial, frente a una moderada sequía de críticas, venidas de sus adversarios, moderación debida sin duda a las circunstancias funerales, que imponen una discreta tregua mientras el sepelio no ha tenido lugar, circunstancia que se cumplió ayer.

Sólo en un caso hemos observado el no respeto de esta tregua, en un artículo que ha recordado ciertos datos menos conocidos del "curriculum vitae" de Jesús Polanco, sacrificando la moderación a la manía del "scoop". El Autor quiere llamar la atención sobre el hecho de que Polanco había transformado su primer apellido, añadiéndole la partícula "de", transformación muy característica de quienes esperan acceder a los privilegios de la aristocracia por la senda de la gramática, a falta de ascendencia familiar en el seno de esta clase socialmente privilegiada. Aunque el Autor no lo explicita, quiere hacer comprender a sus lectores que Polanco ha sufrido el complejo de inferioridad social, sin poder controlarlo, y que para remediarlo con medicación propia ha caído en la tentación del transfuguismo social, falsificando su identidad.

Es innegable que la transformación de un dato de las señas de identidad personal es un factor que hay que tener muy en cuenta en el estudio sociogenético de una carrera vital. El maniático del "scoop" lo sabe y por eso exhibe este comportamiento como digno de tener en cuenta a la hora de intentar comprender lo más correctamente posible el sentido de una carrera vital, desde su génesis hasta su deceso.

Mi ambición en estos tres artículos es el reunir una serie de datos que emergen de la olas de elogios y críticas funerarias como náufragos que cabalgan sobre su espuma, para contribuir a la lección que cabe retirar de estas exequias.

jueves, abril 12, 2007

La desventurada preposición "a"

La desventurada preposición "a"
Permalink 12.04.07 @ 11:28:00. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Periodismo

[Marias] Nadie como Julián Marías enunció con mayor claridad y perseverancia la regla de oro que rige en la lengua española el empleo correcto de la preposición "a". Este insigne maestro de humanidades aunó en una frase muy sencilla las exigencias morfosintácticas, semánticas y pragmáticas de esta frecuentísima preposición:

La lengua española tiene incluso un refinamiento particular y es que construye el acusativo de persona con la preposición "a", que no se emplea para el acusativo de cosas. Decimos "he comprado un libro", "he roto un vaso", decimos "he visto a Juan", "amo a Isabel", con la preposición "a". La lengua no lo confunde nunca."

Si esta preposición merece actualmente la calificación de "desventurada" no es debido a sus propias aventuras extraconyugales, sino a la injusta violación que sufre diariamente bajo la pluma de nuestros periodistas y en la boca de nuestros informadores y políticos de todos los colores. Tanto es así, que en múltiples ocasiones me he dicho que pretender poner coto a esta violación, que no prostitución preposicional, acusando a la clientela de la hermosa criatura, era tan difícil como resolver el triste problema humano del oficio más antiguo del mundo.

Y, sin embargo, el alto interés antropológico de corregir este vicio ha sido explicado múltiples veces de palabra y por escrito por el clarividente y paciente pedagogo que era y que sigue siendo en nuestra memoria el inolvidable Julián Marías, probablemente el mayor humanista filósofo castellanohablante del siglo XX.

Por esta vez, más bien que dejar en evidencia a tal o cual escribidor que ha cometido la indelicadeza sintáctica de abusar de un régimen indebido, prefiero poner en su contexto la regla de oro de Julián Marías, para que cada quisque, al recordarla, la sitúe en el marco filosófico que se merece:

"Pero desde hace cierto tiempo, a pesar de que las Humanidades han sido en toda Europa, y en España muy particularmente, algo creador, glorioso en el siglo XX, se ha producido en los últimos tres o cuatro decenios un abandono progresivo de ellas. Que en definitiva, lo que ha hecho es continuar una tendencia, iniciada ya en el siglo XVIII, realizada después por diversos equipos que se han ido turnando y que ha consistido en la reducción de lo humano a lo no humano. La reducción del hombre, la reducción de lo que es una persona a un organismo, a veces algo inorgánico, a una cosa. La lengua distingue, lo he dicho muchas veces, distingue absolutamente entre persona y cosa. Distinguimos entre "qué y quién", distinguimos entre "algo y alguien", entre "nada y nadie". La lengua española tiene incluso un refinamiento particular y es que construye el acusativo de persona con la preposición "a", que no se emplea para el acusativo de cosas. Decimos "he comprado un libro", "he roto un vaso", decimos "he visto a Juan", "amo a Isabel", con la preposición "a". La lengua no lo confunde nunca."

Julián Marías Aguilera, Discurso, Fundación Príncipe de Asturias > Premiados > Comunicación y Humanidades, 1996.

viernes, marzo 16, 2007

Con Jon Sobrino y con la Iglesia, 1/2

Con Jon Sobrino y con la Iglesia, 1/2

Permalink 15.03.07 @ 15:40:25. Archivado en Universidades, Periodismo, Religiones

Si en esto días se convocara un Concilio Ecuménico, uno de los teólogos que buen número de obispos desearían tener como consejero y redactor conciliar sería Jon Sobrino. Estos obispos vendrían sobre todo de América Latina, de África y de Asia, pero también de las diócesis pastoral y teológicamente más dinámicas de Europa y de Estados Unidos.

A los obispos habría que añadir los innumerables teólogos de todo el mundo que desearían verse representados o acompañados en el Concilio por este teólogo jesuita, cuyo trabajo testimonial en la Universidad Centroamericana del Salvador asocia indisolublemente los méritos del investigador universitario, del pastor comprometido y del mártir por su fe.

De todos es sabido que el 16 de noviembre de 1989 Jon Sobrino, por estar en misión universitaria en el extranjero, escapó de ser asesinado, durante un ataque terrorista, llevado a cabo contra él y sus compañeros jesuitas, profesores de la Universidad, por agentes del estado salvadoreño. En este ataque murieron una mujer que se ocupaba de la intendencia de la residencia de los jesuitas, llamada Elba Ramos; su hija menor de edad, llamada Celina, y seis de los compañeros jesuítas de Jon: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín Baró, Amando López, y Joaquín López y López.

He aquí el sentido de este Concilio Ecuménico, tal como lo imagina Jon Sobrino desde hace ya muchos años.

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Entrevista a Jon Sobrino (Teólogo)

NUEVO CONCILIO ECUMÉNICO
Grito de esperanza universal

ADITAL: De América Latina salió la propuesta de un nuevo Concilio como un proceso de preparación. Una idea de América Latina, donde se vive una experiencia nueva y original de ser Iglesia que está viva y que actúa. ¿Cuál es su opinión?

Jon Sobrino: A mí me gusta mucho la propuesta. Y que venga de América Latina me parece importante, también. Creo que si la propuesta viniese de los países de la abundancia, digamos Europa, Estados Unidos, con todo el respeto a la gente buena que hay allí, tratarían ciertos temas importantes, pero en el fondo quizás se reducirían al derecho de las personas en la Iglesia, lo cual es muy importante, por supuesto, pero que siempre está amenazado de aburguesamiento. En cambio, América Latina sigue siendo un continente de pobres y oprimidos, hombres y mujeres, indígenas, la negritud.

Entonces ¿qué significa un nuevo concilio, cuando la propuesta surge de América Latina? En mi interpretación, un concilio es ante todo recoger un gran clamor que hoy ya no tiene los altavoces que tenía en tiempos del Obispo Hélder Câmara, Monseñor Romero -aunque siempre hay voces de profecía y compasión. Se trata, pues, de recoger el clamor que ahí está y de escuchar lo que nos dice a nosotros, seres humanos, creyentes en el Dios de Jesús, en el Dios de la vida: que queremos y estamos dispuestos a hacer para humanizar este mundo, y humanizarnos a nosotros mismos. Yo, así entiendo lo más fundamental de la propuesta de un nuevo Concilio.

ADITAL: ¿Alrededor de qué se debe pensar un nuevo Concilio ecuménico?

Jon Sobrino: Los temas se pueden detallar en concreto de muchas maneras, pero el fondo es América Latina, continente que sigue crucificado. Pero es también un continente que sigue teniendo una palabra de fe para sí mismo y para otros. Esa fe es como ese plus, a más, del espíritu para cambiar las cosas, para humanizar a todos.

Si una Iglesia es cristiana, sigue teniendo fe de que se pueden cambiar las cosas, y que eso debemos hacerlo entre todos los seres humanos. De ahí que es obvio que el Concilio sea ecuménico, cristiana, religiosa y humanamente. Y lo central de ese ecumenismo consiste en coincidir y convergir al menos en una cosa: en la gran compasión ante los pueblos crucificados de este continente y de este planeta, crucifixión que se hace visible de diversas formas, algunas de las cuales hoy reconocemos mejor que antes: la mujer, los indígenas, los afro-americanos, los jóvenes sin futuro, los emigrantes sin patria ni raíces...

Creo también que un Concilio debe evaluar bien qué es lo que ha pasado desde el Vaticano II y desde Medellín, dónde se ha descubierto al Dios de Jesús, no a cualquier Dios, pues de Dios se habla y se canta hoy más que nunca. Dónde se ha descubierto a Jesús y dónde no. Dónde florece su seguimiento y dónde hay un repliegue en la seguridad, hasta en el epicureismo religioso. Y que el Concilio no se olvide, que ha habido mucho del amor mayor, que dice el evangelio de Juan. Mártires, cristianos y seres humanos, que han amado hasta el extremo, sin guardarse nada para ellos. Son los que dan esperanza, credibilidad, dignidad a las Iglesias y, más todavía, a una familia humana a la que quieren reducir la especie, en la que darwinistamente los más fuertes encuentran salvación.

Ese amor mayor está hoy presente en África en medio de inmensa crueldad. Está presente en la India por lo poco que conozco. Ha estado muy presente, a raudales, y muchos lo recuerdan, agradecen y de él viven en América Latina.

Un Concilio debe preguntarse con gran humildad qué hacer hoy con el siervo de Jahvé, con los ochocientos millones que padecen hambre en el mundo, con los dos mil millones que no tienen techo digno bajo el que dormir, con los setenta millones que estarán afectados de Sida en el año 2020. ¿Podemos seguir con la liturgia del Viernes Santo con toda paz leyendo los cantos del siervo de Isaías? Sólo podremos hacerlo si miramos al siervo de hoy con veneración y nos desvivimos para bajarlo de la cruz..

ADITAL: ¿Un Concilio como grito de esperanza universal?

Jon Sobrino: Entonces, esto es para mí el significado del Concilio: mantener la honradez con muestro mundo, desvivirnos por él y recibir e insuflar esperanza. Eso significa recoger el clamor que surge de abajo. Y significa también, aunque esto es más utópico, recibir de abajo el plus, lo más de la fe, y creer que de ese debajo de la historia puede venir salvación, una civilización de la pobreza, como decía Ignacio Ellacuría, que puede traer salvación al mundo de abundancia -que no cree que nada bueno pueda venir de abajo, pues vive bajo la hybris, no bajo la gracia- y también para la Iglesia universal. Ese mundo debe dejarse evangelizar por los pobres, como Jesús que se dejó evangelizar por aquella pobre mujer que echó unos centavitos. En eso consiste la universalidad fundamental de un Concilio.

ADITAL: ¿De nuevo, son los pobres, la referencia primera, como cuando Jesucristo comenzó?

Jon Sobrino: Sí, son la referencia primera, lo que con gran dificultad se mantiene. Por ejemplo, las democracias occidentales ¿ponen a los pobres en el centro de su misión, son ellos la referencia primera? No, por decirlo suavemente. ¿Y la Iglesia? Voy a citar a un europeo Johann Baptist Metz. Dice muy agudamente que al comienzo en el movimiento de Jesús la mirada se dirigía al que sufre, a la víctima, y de ahí la compasión de Jesús. Pero poco después se cambió esa mirada primera y se dirigió hacia el pecador. Entonces la compasión es sustituida por la salvación y por el perdón del pecado, importante, por supuesto, pero que no es lo mismo.

Mantener la mirada de Dios hacia el que sufre, eso es lo fundamental. Y quizás, también la audacia y la humildad de preguntar qué hacer con ese mundo y de dónde sacar esperanza. Eso es para mí la entraña que mueve a anunciar un Concilio con la fe -en medio de oscuridades- de que algo bueno va a salir. No se trata de reunirse por reunirse. No sé si esa fe -no cualquier fe-, pero a la gente pobre, a las víctimas, a veces lo único que les queda es esa fe de que algo bueno puede salir de nuestra realidad. Esta fe, también, es lo que tenemos que recoger cristianos y otros. Y en la medida de las posibilidades entre todos ponerla a producir. Que algo bueno va a surgir de este mundo.

ADITAL: ¿Creer en nuevos cielos y nueva tierra, en la utopía de una humanidad humana?

Jon Sobrino: ¡Mire! Ahora se acerca el aniversario del 11 de Septiembre, y hay que recordarlo con respeto y con dolor por las casi tres mil personas que murieron. Pero ¿qué fe nos proponen, qué esperanza nos dan? Desde aquí, ya lo hemos dicho, enviamos solidaridad a las familias de las víctimas. Pero lo que uno escucha no es ninguna fe, ni ninguna esperanza, sino amenazas del poder que se va a imponer.

Entonces, de pocos lugares viene esa otra visión de la realidad, de esperanza, ese otro ánimo de que entre todos vamos a cambiar este mundo. Y que la utopía -tan desprestigiada- es cosa de los pobres, no del Banco Mundial, ni de Bush. La utopía que nos proponen -aunque no la llaman así- es la de una especie animal humana que sobrevive, donde poco a poco pueda comer más gente -y no está mal. Pero yo espero algo más. Además de una especie animal que pueda comer, espero que llegue a ser realidad una familia humana. Que los del norte no tengan que avergonzarse de pertenecer a este planeta. Que todos sintamos gusto en saber que tenemos hermanos y hermanas en África, en la India, en América Latina y en Europa, Estados Unidos, y en todo el mundo.

Este cambio de perspectivas me parece a mí que es algo que puede poner a producir la fe cristiana junto con otros, y mucha gente lo va a aceptar. Y si hay miedo de eso es que hay miedo de que Dios no es tan dios como lo deseamos. Yo creo que un Concilio debe llevarnos a ponernos delante de Dios, a no tenerle miedo, sino a captar su amor por su mundo y su amor muy especial por los pobres de este su mundo. Y dejarle decir su palabra: ¿qué has hecho de tus hermanos?

AGENCIA ADITAL, 16/08/02 MADRID.

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Con Jon Sobrino y con la Iglesia, 2/2

Con Jon Sobrino y con la Iglesia, 2/2

Permalink 16.03.07 @ 16:15:14. Archivado en Universidades, Periodismo, Religiones

Hay momentos en la vida en que podemos y debemos demostrar nuestro indefectible amor y fidelidad tanto a nuestros colegas universitarios como a las instituciones que cobijan nuestro género de vida. Tanto para Olegario González de Cardedal, emérito de la salmanticensis, como para mí, emérito de la lovaniensis, éste es uno de ellos.

Tanto él como yo sabemos que son muchos los universitarios católicos que comparten nuestro indefectible amor y fidelidad tanto a Jon Sobrino como a la Iglesia. En consecuencia, tanto el uno como el otro lo que pretendemos, al reaccionar públicamente ante la noticia de la Notificación que el Vaticano ha dirigido a Jon Sobrino, es destacar que esta Notificación no es una condenación y que se refiere solamente a aspectos de clarificación doctrinal en dos de las innumerables obras del brillante teólogo jesuita hispano-salvadoreño, sin que la Notificación invalide el conjunto de su fecunda producción universitaria.

En el artículo que sigue nuestro colega salmantino lo expresa con el respeto y la ponderación que le son habituales y que merece el caso.

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Resilencia o resistencia
por OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL
El País, 15/03/2007.

Ayer, 14 de marzo, la Congregación romana para la doctrina de la fe publicó una Notificación sobre dos obras de Jon Sobrino, jesuita bilbaíno que vive en aquellas tierras americanas, en las que sociedades todavía civilmente no tejidas, regímenes de pobreza e injusticia hacen difícil la proposición del evangelio como una palabra de vida y de libertad. J. Sobrino es superviviente de la horrible matanza organizada en la capital del Salvador en la que perecieron otros compañeros jesuitas, entre los cuales el nombre más significativo era el del padre Ellacuría, que regresaba al Salvador después de haber impartido la semana anterior un curso en la Universidad de Salamanca.

Este documento se define a sí mismo como una Notificación, dirigida primero al autor, luego a la Iglesia y a quienes quieran conocer la concordancia o discordancia de las ideas del J. Sobrino con la totalidad de la doctrina normativa en la Iglesia católica. Se le reconoce su buena intención y su voluntad de expresarlas en un contexto donde la pobreza es una lacra de las masas humanas en medio de las que sé que vive. Su empeño ha sido proponer la fe católica como palabra de Dios iluminadora y redentora de la vida humana, sobre todo a aquellos que viven en sus situaciones de pobreza y marginación.

Notificación no es una declaración de herejía, ni una condena personal, ni la prohibición de ejercer el ministerio apostólico, celebrar la eucaristía, predicar o enseñar la doctrina católica. No es un juicio sobre su tarea sacerdotal y apostólica, sino exclusivamente sobre dos de sus obras, y no en todas sus partes sino en aquellas que explícitamente se señalan. Sería error o mala intención poner bajo sospecha todo lo dicho o todo lo escrito por él. Por otro lado, es necesario recordar explícitamente que en él se afirma literalmente: "La Congregación no pretende juzgar las intenciones subjetivas del autor, pero tiene el deber de llamar la atención acerca de proposiciones que no están en conformidad con la doctrina de la Iglesia".

¿Cuál ha sido la gestación de este documento desde 2001 hasta hoy que se publica? Una de las dos obras incriminadas aparece en 1991 y la otra en 1999. A partir de ese momento, los teólogos han apreciado sus valores a la vez que detectado imprecisiones y errores. Como resultado de ese eco y dada la influencia que el autor ha ejercido en el mundo latinoamericano, la Congregación emprendió un estudio más profundo de ellas en 2001. A partir de esa fecha ha habido un proceso de comunicación con el autor y de explicaciones por parte de éste, interviniendo también como cauce de comunicación evidente su superior general el P. Kolvenvach, en orden a que todo el proceso tuviera la claridad y transparencia que algo tan serio exige.

¿Cuáles son las afirmaciones fundamentales del documento? Hay una primera parte que en un cierto sentido es secundaria y en otro termina siendo decisiva. ¿Desde dónde se hace teología y a quién deben dirigirse primariamente sus palabras y de dónde se toman sus criterios? La respuesta de J. Sobrino es: desde los pobres y para los pobres. Semejantes afirmaciones han sido recogidas por el magisterio contemporáneo de la Iglesia al hablar de la opción preferencial por los pobres y como el lugar donde la Iglesia debe mostrar que no es un poder más para apoyar a los que ya lo son en este mundo, sino la reveladora del Dios que, siendo rico, se hizo pobre para subvenirnos con su amor, su debilidad y su riqueza.

La cuestión real es esta otra: lo que la Iglesia tiene sobre todo que hacer es responder y ayudar a los pobres, realizando su misión específica: anunciar el evangelio de Jesucristo tal como él ha sido transmitido por la tradición apostólica e interpretado bajo la luz del Espíritu Santo en los concilios. Su misión es colaborar pero no suplantar las soluciones políticas, sociales, culturales y económicas propias de otras instancias e instituciones. El evangelio se predica desde los pobres y para los pobres, pero ni ellos ni los ricos son señores ni intérpretes últimos. ¿Cuáles son las reales pobrezas? Por supuesto la carencia de pan y salud, de vestido y cobijo, de paz y libertad, de esperanza y de justicia, de cultura y de participación, pero también lo son el desconocimiento del Dios, la ignorancia del evangelio, el no haber oído hablar de Jesucristo, el rechazo de la vida eterna como una dimensión a la vez inherente y trascendente a ésta.

J. Sobrino ha elaborado su teología desde los pobres, considerando que sus necesidades y esperanzas deben ser los criterios guía de ella. Eso le ha inclinado a presentar una figura de Jesús en que se ofrecen los rasgos que el evangelio presenta, inclinándose a ver en él sobre todo un ejemplo de fe, un sujeto supremamente solidario. Una vida y una muerte expuestas y exponentes de fidelidad hasta el final, una relación privilegiada con Dios. Siendo esto verdadero, sin embargo, no siempre aparecen con toda nitidez otras dimensiones que la Iglesia le ha conferido desde el Nuevo Testamento hasta los concilios: ser el Hijo eterno y consubstancial con Dios, que con su persona le introduce en la historia humana, le hace solidario de ella, iluminándola así y recreándola. Todo esto lo es Cristo porque es el Hijo eterno con el Padre, encarnado, muerto por nosotros y resucitado para nuestra justificación. A esa novedad divina que Cristo ha insertado en el mundo, los cristianos la han designado salvación.

Hay tres comprensiones fundamentalmente diversas de Jesús: la humanista que le interpreta cómo una de las figuras que han dado la talla máxima de humanidad (Jaspers); judaica como el exponente supremo del profetismo de Israel (Klausner) y la cristiana, que asumiendo las dos anteriores, las prolonga y completa. La Notificación a Sobrino afirma que hay aspectos esenciales de la comprensión cristiana de Jesús que en su obra o no están claramente expuestas o son erróneas (la divinidad de Jesucristo, la encarnación, la relación del Reino de Dios con la persona de Jesús, su autoconciencia, el valor salvífico de su muerte). Éstos son aspectos irrenunciables en la confesión cristiana de Jesucristo y por otro lado poco tienen que ver con la teología de la liberación, sino que son los motivos esenciales de toda teología católica.

Para un teólogo equivocarse es humano y la palabra de la Iglesia es una llamada de atención, que, como la de todo el que objetiva y generosamente nos corrige, hay que agradecer para poder con su ayuda repensar nuestro camino, rehacer la obra, corregir posibles errores o matizar expresiones. A esa capacidad de volver sobre sí reflexionando hasta hacer girar la propia posición, de retracción en recuperación, de flexibilidad y ensanchamiento, es a lo que los ingleses desde 1824 y los franceses desde 1911 llaman resiliencia. Nosotros necesitamos una palabra castellana para designar esa actitud. El término proviene de la física y se refiere a la capacidad que tiene un material para recuperar su mejor forma anterior después de haber sido sometido a circunstancias que lo doblegan, estiran o hacen crujir.

Para cualquier teólogo católico es momento doloroso el no ser reconocido por la Iglesia como expresión plena de su verdad. Bien seguro que Sobrino será sin duda capaz de esta resiliencia, en lugar de sucumbir a la tentación de la disidencia o resistencia empecinadas. Aquella le hará madurar su pensamiento haciendo objetivamente posible una recepción mejor de su teología. La mera resistencia le condenaría a empobrecimiento y soledad; finalmente a una infecundidad cristiana y humana. Todos, comenzando por los pobres, esperamos y le agradecemos de antemano que aprovechará esta oportunidad espiritual para repensar, profundizar, ensanchar y catolizar más su teología.

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Olegario González de Cardedal es catedrático emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca y académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales.

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lunes, marzo 05, 2007

Conjeturar no es aconsejar

Conjeturar no es aconsejar

Permalink 05.03.07 @ 17:10:20. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Periodismo

Pablo Sebastián titulaba esta mañana en ABC: "Rajoy debe de pasar el Rubicón hacia la moción de censura". La sintaxis de esta frase expresa la 'conjetura'. Sin embargo, al leer el cuerpo del artículo, comprendemos inmediatamente que su Autor no ha tenido la intención de expresar una 'conjetura', sino más bien un 'consejo', que es la manera educada y repetuosa de recordarle a un adulto una 'obligación'. La correcta morfosintaxis del título que corresponde a la semántica y a la pragmática de esta intención es: "Rajoy debe pasar el Rubicón hacia la moción de censura".

El resultado de esta transformación es fatal para el sentido que el escritor ha deseado dar a su enunciado, ya que su lector lo interpretará con la fuerza no vinculante de la ‘conjetura’ cuando el escritor pretendía imprimirle la fuerza vinculante de la ‘obligación’. Con lo cual se interpreta solamente como una 'sugerencia' lo que es un 'consejo' o una 'obligación moral' formulada educadamente.

Como este solecismo (1) es muy corriente en el lenguaje periodístico, me ha parecido útil reproducir un artículo mío de hace un poco más de un año, que apareció aquí bajo el título: "Conjeturar vs. Obligar"

Con mucha frecuencia se confunde en la prensa la expresión de la ‘conjetura’ con la expresión de la ‘obligación’. En ambas expresiones se emplea el verbo deber, pero en el caso de la ‘conjetura’ el verbo deber cumple el oficio de auxiliar dentro de la perífrasis deber de. Si privamos esta perífrasis de la preposición de, la expresión de ‘conjetura’ se transforma en expresión de ‘obligación’.

Cuando un médico dice a su paciente: Usted debe comer menos, lo dice para imponerle la obligación dietética de que coma menos que lo que suele hacer. Si, por el contrario, le dice: Usted debe de comer menos, lo que hace es conjeturar, por los síntomas que descubre en su paciente, por ejemplo, por su peso, que le parece que come menos que antes.

El resultado de esta transformación es con frecuencia fatal para el sentido que el locutor ha deseado dar a su enunciado, ya que su interlocutor lo interpretará con la fuerza vinculante de la ‘obligación’, cuando el locutor se mantenía en la fuerza no vinculante de la ‘conjetura’. Con lo cual se interpreta como imposición lo que es solamente una sugerencia.

Entendemos por ‘conjetura’ el ‘juicio que se forma de las cosas o acaecimientos por indicios y observaciones’, DRAE. Entendemos por ‘obligación’ el ‘vínculo que sujeta a hacer o abstenerse de hacer algo, establecido por precepto de ley, por voluntario otorgamiento o por derivación recta de ciertos actos.’, DRAE.

Para expresar la ‘conjetura’ disponemos en castellano de la perífrasis deber de. En esta perífrasis el verbo transitivo deber funciona como auxiliar, añadiendo una nota de inseguridad o probabilidad al verbo principal. Si decimos: Debe de hacer frío, queremos dar a entender: ‘no estoy seguro de lo que digo, pero tengo la impresión de que hace frío’. Si decimos: Debieron de salir a pelear, queremos dar a entender: ‘no estoy seguro de lo que digo, pero tengo la impresión de que salieron a pelear’.

En las frases que siguen, el autor ha querido expresar la conjetura, pero de hecho, al olvidar o suprimir la preposición de, lo que ha expresado es la obligación:

«Alguien debe saber sobre el terrorismo etarra lo que los demás ignoramos. Alguien debe tener unas claves decisivas que, en su día, explicarán los comentarios del jefe del Gobierno respecto al hipotético final de la violencia.»

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(1) solecismo (Del lat. soloecismus, y este del gr. soloikismós).

1. m. Gram. Falta de sintaxis; error cometido contra las normas de algún idioma.

DRAE.

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