jueves, diciembre 30, 2010

Año nuevo, vida nueva, sólo si es euroafricana

 

 


Publiqué este artículo por la primera vez el 13.10.05. Lo publiqué de nuevo el 10.12.07, el 26.12.08, y el 11.01.10. Vuelvo a publicarlo hoy, sin cambiar una sola idea, aunque sí algunas referencias, con mis ojos decepcionados puestos en la Unión Europea y Marruecos, porque desgraciadamente la actualidad de su tema se ha transformado en urgencia de enfermo terminal, olvidado hasta hoy sin cuidados intensivos en un rincón de los largos pasillos de nuestra burocracia europea.
Esperé inútilmente que la cumbre de Lisboa, primero, y el Tratado del mismo nombre, luego, hubieran imaginado cambiar algo al ritmo de la terrible mutación estructural, que yo había anunciado como inminente en mi artículo de hace ya más de cinco años, y que no ha cesado de agravarse desde entonces. Espero que los anteproyectos de educación, puestos de trabajo e infraestructuras, repetidos una vez más por nuestros políticos, no se queden en simples proyectos de formularios, que serán a su vez arrumbados en despachos euro-rutinarios, cuyas prioridades estratégicas son diferentes.
Me prohíbo el recordaros la cantidad de cadáveres y de decepciones que ha costado ya este olvido sistemático de África por nuestros ejecutivos europeos. Preguntádselo a mis amigos canarios y costasoleros, que son quienes viven el día a día de esta tragedia, que seguirá siendo vergonzosa mientras no la remediemos como cosa nuestra entre todos los europeos.
Espero que el recuerdo actual de África por Europa no sea de nuevo un rollito de buenos sentimientos, cuya eficacia se limite una vez más a hacernos creer que no somos olvidadizos, sino justos y buenos con nuestros ancestros africanos.
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La ciencia nos afirma que toda la humanidad viene de África. Así que no debemos sorprendernos de que la inmigración africana llame hoy a las puertas de Europa como lo hicieron, antes de que nuestra historia comenzara, nuestros propios ancestros.
La Unión Europea está descubriendo estos días, como ya lo hizo con ocasión del reforzamiento de las fronteras de Ceuta y Melilla, en octubre del 2005, que el drama que estamos contemplando, esta vez con visos de invasión en las islas Canarias, primero, y de rechazo por Marruecos hacia el destierro, después,{mediante "redada, aislamiento en comisaría, deportación al desierto en la frontera de Argelia"}, no es algo meramente circunstancial, sino que es el síntoma más llamativo de un cambio estructural.
Como era previsible, la relación entre nuestra familia africana y nosotros mismos, sus herederos europeos, no sólo debe cambiar sino que ya está cambiando estructuralmente. No es justo que en la nueva era de la globalización ya más que iniciada, ellos sigan siendo los familiares pobres, a pesar de sus ingentes riquezas en humanidad y en bienes naturales de todo tipo, mientras que nosotros, como niños consentidos de padres ricos, disfrutamos de todos los caprichos y juguetes de nuestra insolidaria riqueza.
¿Estamos en un recodo de la historia?
Para mí no hay duda de ello. Los inmigrantes de hoy nos están recordando que si nuestra propia inmigración, reciente para algunos y atávica para todos, nos resultó benéfica, este beneficio debe favorecer a toda la familia, que sin lugar a dudas es euro-africana.
También nos ayudan a recordar que buena parte de nuestros bienes actuales proceden de África como lo saben muy bien nuestros recientes colonizadores. También lo saben, aunque lo ocultan, los actuales neo-colonizadores de los ingentes recursos naturales africanos, ocultación que obedece a que estos bienes, cuyo valor incalculable tiene abierto el apetito de los mayores lobos globales, están hipotecados hoy por nuestros financieros más avaros.
Al releer los artículos que yo escribí en octubre 2005, es muy importante tener en cuenta todas estas verdades, que con frecuencia nos ocultamos a nosotros mismos, unos por falta de cultura y otros por falta de sinceridad. Estas verdades pueden ser resumidas en una frase, que someto a la consideración de unos y otros: Tanto nuestro pasado más remoto como buena parte de nuestro futuro más inmediato están en África.
Nuestro año nuevo no comportará una vida nueva si ésta no es euroafricana.
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Injusticia con Mayúscula.
Mensaje urgente de mi hermana Isa, reaccionando al testimonio del arzobispo de Tánger sobre la inmigración africana

Querido hermano: Aquí tienes un tema de Injusticia con Mayúscula, que me aclara este amigo internauta.
Tú, que tienes habilidad de escritura, espíritu inquieto y amor por los más débiles de la tierra, seguro que podrás sumarte a crear una corriente de opinion que ayudará mas que si miramos para otro lado.
Un abrazo.
Isa
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Imagen: "La desesperación de los africanos en las comisarías de Marruecos la justifican leyes europeas y la subvenciona el euro"
"Europa paga a Marruecos, paga grandes cantidades de dinero, para que Marruecos le haga a Europa de policía de frontera. Y Marruecos tiene que justificar la eficacia policial que le han encomendado. La práctica es: redada, aislamiento en comisaría, deportación al desierto en la frontera de Argelia."
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Testimonio del arzobispo de Tánger sobre la inmigración africana
Año NUEVO, dolor VIEJO
por Santiago Agrelo Martínez,
arzobispo de Tánger.

Herodes mandó matar a todos los niños en Belén:
Tenía que hablar de la paz, pero he de cambiar argumento.
De la paz hablaré otro día. Hoy toca hablar de dolor inocente.
El correo que recibí decía así: "Cuarenta y dos personas detenidas en Mesnana en nochebuena. Entre ellas mujeres embarazadas y mamás con bebés. Algunos enfermos. Uno declara que habían salido al mercado para comprar algo para la cena, otros estaban cantando a la navidad cuando tocaron a su puerta".
Dos días antes nos habíamos encontrado. Bajamos a la cripta de la catedral. Estaba prevista oración común, mesa común, y un obsequio que cada uno pudiese llevar a su casa. Presidía su pastor, un joven negro, revestido de túnica blanca, deslumbrante como luz de resurrección.
Cantaron con el alma, como el alma de África sabe cantar. Escucharon la palabra del pastor. No sé de qué les habló, pero sé que participaron en el sermón con aclamaciones de alabanza y asentimiento por cuanto el pastor les decía. Era una hermosa vigilia de Navidad, para gente buena de África, para hombres, mujeres y niños que buscaban en el canto, en la palabra y en la oración una presencia amiga y la paz que necesitaban para que el cielo los cobijase en horas de miedo.
Hoy están detenidos. Aislados. Sin comida. Angustiados. Hombres, mujeres y niños, gente peligrosa que asalta el cielo con oraciones y pone en peligro los sueños de Europa. Mañana los habrán deportado. No volverán a sus casas. Serán entregados al desierto, chivos expiatorios de nuestra salud económica, animales que abandonamos porque nos molesta su presencia.
No me pregunten quién es el miserable que los va a entregar, pues no es más que un mandado del sanedrín que lo paga.
Europa legisla y paga: los fuertes determinan dónde empieza y dónde acaba la libertad de los débiles, los sobrealimentados deciden sobre la mesa de los hambrientos, de modo que a los pobres no sólo les falte el pan, sino que se les cierren también los caminos para que puedan ganarlo dignamente.
La desesperación de los africanos en las comisarías de Marruecos la justifican leyes europeas y la subvenciona el euro.
Hoy, desde África, sube hasta Dios el grito del dolor inocente, y ese grito será testigo de cargo contra los dioses que continúan crucificando al hijo del hombre.
+Santiago Agrelo Martínez,
arzobispo de Tánger
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Diálogo entre mi hermana Isa y el arzobispo de Tánger
El 29 de diciembre de 2010 18:56, Isabel Garcia Bardon escribió:
Sr Arzobispo Santiago Agrel Martínez;
Es fuerte lo que hoy describe, no comprendo.
¿Por qué el destierro de inocentes al desierto?
¿Por qué los destierra Marruecos?
¿Por qué lo manda el Euro Europeo?
Lamento hacer tanta pregunta ante un escrito con tanto desgarro.
Tiene mi respeto y hoy mi Oración.
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De: Santiago Agrelo Martínez
Enviado: Wednesday, December 29, 2010 10:26 PM
Para: Isabel Garcia Bardon
Asunto: Re: Año nuevo. Dolor viejo.
Querida Isabel: Marruecos es, con Libia y la frontera entre Méjico y los Estados Unidos de América, uno de los lugares más importantes de tránsito de emigrantes. Los hay de muchas clases; pero de los que trata mi denuncia es de negros, centroafricanos, sin papeles, que pueden pasar años a este lado del estrecho de Gibraltar, esperando una oportunidad para pasar la frontera de Ceuta, o la de Melilla, o las aguas del Estrecho. Es gente que carece de todo, que padece de todo, y que sólo sueña a dónde ir, porque no tiene a dónde volver.
Europa paga a Marruecos, paga grandes cantidades de dinero, para que Marruecos le haga a Europa de policía de frontera. Y Marruecos tiene que justificar la eficacia policial que le han encomendado. La práctica es: redada, aislamiento en comisaría, deportación al desierto en la frontera de Argelia.
Europa conoce la práctica, y finge que no ve. Sabe que se violan los derechos humanos, y paga. Claro que no paga para que se violen esos derechos, pero paga, sabiendo que se violan. Añade a la burla de las barreras fronterizas el sarcasmo de la hipocresía.
Querida Isabel: yo no entiendo de fronteras, ni de derechos de las naciones, ni de tantas cosas que necesitan expertos para poder decir una palabra sensata. Pero entiendo de personas, y un poco de justicia, y otro poco de humanidad, y me basta para saber que entre todos estamos comentiendo un crimen contra los pequeños de la tierra.
Gracias por hacerme preguntas. Es el primer modo de acercarnos a los demás para encontrarnos con ellos. Hay gente a la que harás un regalo de inmenso valor sólo con preguntarle su nombre.
Cuando las leyes, por muy justas que sean, no las aplica la humanidad sino el hielo, no protegen, congelan.
Gracias también por tu oración. Sólo los pobres saben orar.
Un abrazo de este hermano menor.

domingo, diciembre 26, 2010

Motivación de un voluntario del Servicio Jesuita a Refugiados

 

 



Danilo Giannese: "No olvidaré nunca los rostros y los ojos de “mis” refugiados, en los que puedo percibir con claridad el rostro de Jesús, el Humilde entre los humildes, que acompaña mis días de trabajo en la fría redacción de un periódico."
Danilo Giannese is a 27-year old Italian journalist and Communications professional. He began his internship with the Center of Concern after he realized, about one year ago, that his real passion is for using his communication skills in organizations committed to improving human conditions.
“I was tired to work in the sector of classical journalism. I wanted to do something useful for other people. Particularly, I realized it after discovering a deep faith in God,” Danilo said.
One year ago he had his first experience in an NGO spending 4 months in the largest coalition of Italian Christian NGOs, “Volunteers in the World – FOCSIV”, in Rome. Later, he worked in Niger for the community radio of a local human rights organization, Alternative Espace Citoyens. “Thank to this experience I had the opportunity to see with my eyes the reality of one of the poorest countries in Africa for the first time in my life.” After these experiences, Danilo thought of working with an NGO in the United States in order to improve his English. For this reason, he interned at InterAction, the largest alliance of U.S.-based international non-governmental organizations.
Finally, he contacted the Center of Concern, where he’s now focused on outreach and communications. “Working for Center of Concern for me means to link my interest for global social justice to my spirituality. It’s like having a job with which you can do something for other people and feel the constant presence of God. It’s just an internship, for the moment. But I do hope that in the future I can find a job like that”.
YOUNG PROFESSIONALS FOR SOCIAL JUSTICE, de Center of Concern, el miércoles, 28 de julio de 2010 a las 16:52
The Center of Concern is a faith-based organization working in collaboration with ecumenical and interfaith networks to bring a prophetic voice for global social and economic justice.
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Narrativa jesuita: Motivación de un voluntario del Servicio Jesuita a Refugiados
por Danilo Giannese, agente del “Centro Arrupe”, Servicio Jesuita a Refugiados, Italia

Soy periodista de profesión, pero en lugar de pasar mi tiempo en la redacción de un periódico o de una televisión, paso mis días así: rellenando saquitos de fruta y hortalizas, entregando medicamentos, ayudando a niños a hacer los deberes. Dicho de otro modo, trato de responder a todas las exigencias cotidianas de las quince familias de refugiados políticos y demandantes de asilo que viven en el Centro “Padre Arrupe”, una estructura de acogida del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Roma.
Desde hace dos años, más o menos, soñaba con esto: hacer un trabajo que me permitiera estar en contacto directo con la ‘humanidad’; desde hace dos años añoraba pasar gran parte de mis días haciendo algo inherente a mi fe, que representara de forma concreta, en el vivir de cada día, el mensaje de Jesucristo, de Aquél que habla al corazón.
El objetivo principal del Centro Arrupe, y del JRS a nivel internacional, consiste en acompañar a los refugiados a lo largo de un recorrido que los vuelva autónomos. El sueño de todos aquellos que trabajan en esta realidad es verlos salir de los centros de acogida con un trabajo, una casa y la posibilidad de “rehacerse” una vida después de un pasado de violencia y de persecuciones en su país de origen.
Es evidente que en una ciudad como Roma esto no es sencillo: el trabajo no abunda, los alquileres son altos y me parece poder afirmar que en Italia ser refugiado es, de alguna manera, más difícil que en otros países, como por ejemplo Alemania, Reino Unido o los países escandinavos, cuyos gobiernos logran asistir mejor y más eficazmente a estas personas.
Así que muchas veces mi trabajo y el de otros colegas consiste en compartir las frustraciones y el sufrimiento de “nuestros” refugiados quienes, después del calvario de la huida de su tierra, tienen que recorrer la tortuosa senda de un empleo en Italia.
Y, sin embargo, a pesar de las dificultades, la relación humana que se crea con los refugiados, día tras día, es muy especial. Es una relación que se alimenta de pequeños gestos, de sonrisas, de una palabra de consuelo en un momento de sufrimiento. Y luego hay toda la alegría que se desencadena cuando un padre de familia consigue por fin obtener un contrato de trabajo.
Desde que me dedico a este servicio, estoy aprendiendo muchísimo y cada tarde vuelvo a casa habiendo aprendido una lección nueva y siendo más consciente de muchas cosas. Porque esta gente tiene mucho que enseñarnos.
Una de las familias del centro, que está dejando una huella profunda en mi vida, viene de Kosovo. La constituyen padre, madre e hijo de un año. Han huido del país de los Balcanes porque la familia de ella, musulmana, no aceptaba su boda con un católico y amenazaba con matar al niño, en cuanto naciera. Por amor, los dos han huido a Italia y son padres de un niño precioso. Todavía no pueden permitirse el lujo de pagar un alquiler. Y, sin embargo, son felices. Lo peor pasó, las nubes están lejos y ante sus ojos va despuntando el sol.
Cada día, historias como éstas me ayudan a comprender que muy a menudo nuestros problemas son mínimos, y no merecen toda la atención que les damos.
Es posible que un día yo vuelva a trabajar en la comunicación. Si fuera posible, me gustaría hacerlo en una organización humanitaria. Pero lo haré con una visión más amplia. Y no olvidaré nunca los rostros y los ojos de “mis” refugiados, en los que puedo percibir con claridad el rostro de Jesús, el Humilde entre los humildes, que acompaña mis días de trabajo en la fría redacción de un periódico.
Danilo Giannese
Centro Arrupe
Roma, Italia
d.giannese@gmail.com
Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)

miércoles, diciembre 01, 2010

Testimonio jesuita sobre Zimbabue en 2008



Testimonio del Padre Gibson Munyoro SJ, Zimbabue.
El año 2009 me lo pasé estudiando {en la Universidad de Glasgow}(*), pero quisiera hablar del 2008, y reflexionar sobre mis experiencias en ese periodo de convulsión política en Zimbabue durante el cual trabajé en Silveira House (SH), el principal centro de apostolado social que los jesuitas tenemos en Zimbabue. Yo era vice director del centro y coordinador del departamento Peace Building (construcción de paz) y vice párroco de la Misión de Chishawasha.
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(*) Foto del P. Gibson Munyoro en 2009: Fr Munyoro is currently in Glasgow, Scotland where he is studying for a master's degree in Development Studies. He has been at Silveira House in Chishawasha as the Director of Works for the social centre. (1)
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El 29 marzo del 2008 tuvimos elecciones en el país, que fueron razonablemente pacíficas. El partido de la oposición ganó, pero la comisión electoral declaró que el líder de la oposición no había podido ganar la mayoría de “50% más uno”. Algunos ‘leones heridos’ (del partido derrotado) empezaron a movilizar a sus seguidores para que castigaran a ciudadanos inocentes por haber ‘votado el partido equivocado’.
Se crearon bloqueos de carretera para intimidar a la gente a que votara por Mugabe en la segunda vuelta de elección contra el líder del partido de la oposición. Los meses de abril a junio se mancharon de sangre de ciudadanos inocentes y algunos de ellos fueron asesinados. El director del centro se encontraba por tres meses en el Reino Unido, como ocurría todos los años. Así que tuve que actuar yo como director. Al mismo tiempo, acababa de empezar un nuevo proyecto de trabajo con la Policía de la República de Zimbabue. Y llevaba sólo nueve meses como sacerdote: ¡era como un niño pequeño!
Muchas personas sin nombre murieron de una muerte invisible, y otras desaparecieron para volver a aparecer sólo con labios rotos; otras vieron cómo eran destruidas sus propiedades. Y en mi trabajo en 2008 encontré a algunas de estas personas. Visité algunas víctimas en dispensarios secretos y escuché el relato de sus terribles experiencias. Tuve asimismo la posibilidad de hablar con algunos matones políticos cuyas voces estaban cargadas de rabia. A pesar de que me moviera solo la mayoría de las veces, algunas iba con un colega de SH.
En mayo de 2008 el SH acogió temporáneamente a 88 desplazados víctimas de violencia política (59 mujeres y 38 niños). Inevitablemente nos hicimos enemigos de los matones políticos por acoger a sus enemigos. En algún momento sus líderes enviaron a un grupo de jóvenes para ‘invitarme’ (como director en función del SH) a que no participara en una manifestación durante la cual se me iba a pedir cuenta por acoger a víctimas y movilizar a la gente en contra ‘del partido’. No queriendo morir joven, ¡no fui!
Al recordar mis experiencias, veo la mano de Dios actuando en mi vida. Porque ¿de dónde iba yo a sacar valor para ir a visitar a las víctimas de violencia política que se encontraban en dispensarios secretos y en hospitales y ser capaz de mirar a la cara a los matones políticos? Algunos sacerdotes y colaboradores laicos me llamaban, a veces en medio de la noche, para informarme sobre ataques organizados por esta gente. Yo no tenía poderes mágicos para tratar estos casos, lo único que podía hacer era informar a la policía o ir a hablar con los matones.
Lo que he experimentado es doloroso de recordar, pero el lado positivo de la historia es que cada vez que veía a gente que había sido masacrada, me llenaba de valor para hablar y predicar la justicia y condenar las injusticias, la violencia política y la intolerancia. ¡La muerte había dejado de darme miedo! Mis sermones se volvieron cada vez más un grito de esperanza y de justicia y no meras exhortaciones espirituales para los fieles.
Lo que me daba fuerza en estas situaciones horribles y desafiantes eran las palabras de las víctimas: ‘Seguiremos votando por el hombre que queremos, aunque sigan masacrándonos’. Estas palabras de libertad y valor resuenan en mi mente mientras me sigo preguntando cómo vamos a sanar las heridas psicológicas y sociales de la gente de Zimbabue. Hasta este momento mis oraciones y reflexiones están repletas de esos interrogantes y preocupaciones para ver cómo sanar y reconciliar.
F. Gibson Munyoro SJ
Zimbabue
fgmunyoro@hotmail.com
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Choléra au Zimbabwe, 2008. Image de l'espoir :
Precious Tafumani est au chevet de sa fille Kimberley Chiwara, âgée de sept mois, traitée contre le choléra au centre Katanga Utano de Norton. Kimberley, qui a été perfusée par le personnel infirmier, répond bien au traitement.
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Organisation mondiale de la santé : L’OMS et ses partenaires tentent d’endiguer l’épidémie de choléra au Zimbabwe
12 décembre 2008 -- Une importante épidémie de choléra et un accès insuffisant à une eau de boisson saine et à l’hygiène menacent la santé de milliers de Zimbabwéens. Le manque de médicaments, de matériel et de personnel dans les établissements de santé de tout le pays complique encore le problème sanitaire.
Selon une estimation du groupe Santé zimbabwéen, coordonné par l’OMS et composé de soignants, d’organisations non gouvernementales et du ministère de la Santé et de la protection de l’enfance, l’épidémie pourrait provoquer plus de 60 000 cas.
L’OMS met actuellement sur pied un centre d’opérations et de lutte contre le choléra, en collaboration avec le ministère de la santé et de la protection de l’enfance et d’autres partenaires du secteur de la santé. Ce reportage illustre leur action au Zimbabwe.

Fuente: http://www.who.int/features/galleries/zimbabwe_cholera_photogallery/fr/index.html
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(1) Economics student views 2009/10. University of Glasgow: We asked our current students to tell us what they think about studying and living in Glasgow...
'Studying at the University of Glasgow is very enriching…learning with friends from almost all the continents of the world. Diverse cultural and national backgrounds provide for a great wealth of experience that has enriched our academic and social discussions. Glasgow city is great with rich historical features and hospitable people. During my spare time, I enjoy taking long walks enjoying the trees and plants and, of course, the beautiful historical buildings.'
Gibson Munyoro, MSc Development Studies
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Noticias del Apostolado Social Jesuita
Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)