viernes, marzo 06, 2015

Emigrante cautivo del Banco Santander


 

El instrumento del cautiverio es la cartilla de ahorros de un Emigrante residente en Bélgica.
El caso es real en todos sus detalles, pero si lo publico abstrayendo el nombre y los apellidos del « Cautivo » es porque considero que la seriedad del caso consiste más en su valor emblemático que en la circunstancialidad concreta de su protagonista.
→ Me temo que muchos otros emigrantes españoles se encuentren en el mismo caso que él. Esto explicaría que el Banco Santander tenga en Alemania un servicio de hostigamiento que se ocupa de estos desgraciados desde la dirección postal: Deutsche Post-Postfach 2003. ←
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Imagen: Símbolo de la campaña "Banco Santander sin armas" en la Junta de Accionistas del Banco de Santander 2013 celebrada el pasado 22 de marzo en el Palacio de Exposiciones de Santander para denunciar que el Banco de Santander continúa con su política de invertir en industria armamentística y en otras inversiones reprobables desde un punto de vista ético.
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Movimiento del 31.12.2001-30.06.2002: Se le notifica al Emigrante que sus intereses no serán remunerados.
Movimiento del 30.06.2002-31.12.2002: Último servicio prestado al Emigrante, con un saldo acreedor de 472,81 € con fecha del 25-09-02, equivalencia en pesetas 78669.
El banco Santander deja al Emigrante sin ningún instrumento bancario que le permita emplear el saldo de su cuenta desde el extranjero: ni tarjeta, ni cheques, ni documentos de transferencia bancaria.
Lo cual no impide al banco cargarle dos veces al año todos los gastos vinculados con el funcionamiento de una cuenta normalmente provista de estos instrumentos bancarios.
El Emigrante protesta, pero se desatiende su deseo de recuperar el saldo acreedor y de clausurar su cuenta.
Sin obtener autorización del Emigrante, el Banco Santander se cobra los servicios no prestados, tomando de su libreta de ahorro las cantidades arbitrariamente facturadas. Lo hace así durante doce años.
Cuando el Banco Santander ha agotado la totalidad del saldo acreedor de 472,81 €, le envía al Emigrante una reclamación de posición deudora, con fecha del 27-10-2014, recordándole que su cuenta de ahorro presenta, salvo error, una situación irregular de 15,00 EUROS. Curiosamente el sobre de la Deutsche Post-Postfach 2003, que contiene esta reclamación, contiene también una hoja de acompañamiento con el texto: « Le adjuntamos la siguiente documentación », cuya fecha impresa es el 08-11-2014.
Sumamente extrañado por este envío germánico, que llegó a las manos del Emigrante con sumo retraso, éste se sorprende aún más al recibir el 20-12-2014 un nuevo envío, expedido por la misma Postfach 2003, cuyo contenido es un pliego de amenaza, fechado el 11 de diciembre de 2014. En él se dice:
« Le notificamos que si en un plazo de 5 días desde la fecha de recepción de esta carta, no ha contactado con nosotros para acordar una solución de pago, nos veremos en la obligación de iniciar los trámites legales pertinentes encaminados al cobro de la deuda y a su inclusión en ficheros de morosidad ».
Esta carta, sin nombre de su autor, tiene una rúbrica que hace pensar en una letra E mayúscula impresa, a cuyo pie se lee, en tres líneas: Departamento de Recobro / BANCO SANTANDER, S.A. / Por Poderes
Al no obtener respuesta telefónica de la sede española del Banco Santander de su cuenta cautiva, el Emigrante decide enviar 15,00 EUROS a esta cuenta, el 21-12-14, señalando con la frase « Descubierto inexplicable » su desacuerdo con el Banco y con su manera de actuar.
Al día siguiente el Emigrante entra en contacto telefónico con el Departamento de Recobro, sito en Madrid, para explicarle el comportamiento anómalo del Banco. La persona que atiende al Emigrante constata la llegada de la transferencia de los 15,00 EUROS a la cuenta cautiva y le garantiza que puede estar tranquilo, ya que la sucursal se pondrá en comunicación con él para solventar su caso.
Por lo visto no hay sintonía entre el Departamento de Recobro del Banco Santander, sito en Madrid, y sus sucursales provinciales, porque en un sobre de la Deutsche Post-Postfach 2003, el Emigrante recibe dos documentos. El primero, fechado el 22-12-2014, acusa la transferencia recibida de los 15,00 EUROS. El segundo, fechado el 31-12-2014, le comunica una nueva « reclamación de posición deudora o vencida », esta vez por 26,96 EUROS, debido a los gastos producidos. Curiosamente el sobre de la Deutsche Post-Postfach 2003, que contiene esta nueva reclamación, contiene también una hoja de acompañamiento con el texto: « Le adjuntamos la siguiente documentación », cuya fecha impresa es el: 16-01-2015.
La segunda amenaza, fechada en Madrid, el 05 de enero de 2015, le llega al Emigrante a su domicilio belga el 21-01-2015. Aunque no contiene nombre de su autor, ni firma, ni rúbrica, lleva al pie del texto, en dos líneas, la autoría del : Departamento de Recobro / BANCO SANTANDER, S.A., es decir: del servicio que lo había tranquilizado telefónicamente el 22-12-14. El tenor del texto amenazante es el siguiente:
« Si en el plazo de 3 días, desde la fecha de recepción de esta carta, no se ha regularizado la totalidad de la deuda impagada, nos veremos en la obligación de remitir su expediente a nuestros Servicios Jurídicos, quienes procederán a la reclamación por vía judicial por incumplimiento de sus obligaciones de pago. »
La tercera amenaza le llega al Emigrante en un sobre procedente de nuevo de la Deutsche Post-Postfach 2003. Está fechada el 23 de febrero de 2015. Llega al domicilio del Emigrante el 02-03-2015. No contiene nombre de su autor, ni firma, ni rúbrica, sólo lleva al pie del texto en una línea la autoría del: BANCO SANTANDER, S.A. El tenor de su texto amenazante es el siguiente:
«en caso de no regularizar sus posiciones en el plazo máximo de 48 horas desde la recepción de la presente, nos veremos obligados a dar traslado de su expediente a nuestros Servicios Jurídicos para el estudio de las acciones legales que sean pertinentes dirigidas a la reclamación judicial de la deuda que mantiene con esta entidad. »
El Emigrante se dirige hoy al Defensor del Cliente del BANCO SANTANDER, S.A. para que le sean devueltos los 472,81 € de la cuenta cautiva que mantiene contra su voluntad este banco y que le sean abonados los intereses que la misma entidad le ha suspendido desde el Movimiento del 30.06.2002-31.12.2002, es decir: desde hace ya doce años y dos meses.
05.03.15 | 18:50. Archivado en EuropaEspañaÉticaPro justitia et libertate

viernes, febrero 27, 2015

La ciudadanía Europea como compromiso


«Me uno a aquellos que rechazan el aislamiento nacionalista y optan por ejercer con responsabilidad nuestra condición de ciudadanos europeos»
RAFAEL ARENAS GARCÍA
→ "la Unión Europea es un espacio en el que las políticas han de estar orientadas a conseguir una sociedad más justa, rica y solidaria. Para eso se creó la Unión y los ciudadanos tenemos la obligación de reivindicar la vuelta a sus valores fundacionales." ←
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La Unión Europea es un instrumento para la participación de los ciudadanos europeos en el gobierno de la sociedad y de la economía. La integración económica mundial que se acrecienta desde hace veinte años ha sido causa de la disociación entre el ámbito de las relaciones económicas y sociales (todo el planeta) y el poder público.
→ Ante la ausencia de un gobierno mundial, solamente los Estados y organizaciones internacionales tienen la capacidad de dotarnos de un gobierno democrático; y entre estas organizaciones la Unión Europea juega un papel destacado, siendo la primera economía del mundo y un actor que no puede ser obviado en la regulación de la globalización. ←
...
Es preciso, por tanto, que asumamos la responsabilidad que supone ejercer la ciudadanía europea y que nos demos cuenta de las posibilidades que nos ofrece.
→ Frente a las dificultades que plantea la globalización, nuestra condición de ciudadanos nos dota de herramientas para conseguir un mundo más justo, solidario y sostenible. ←
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Quienes optan por defender el aislamiento y alaban las virtudes de los países pequeños frecuentemente ponen como ejemplos de prosperidad aquellos que la consiguen a base de extraer recursos de otros en la jungla global. Frente a la responsabilidad por construir un mundo más justo para todos, la patética ilusión injusta de pensar que se podrá prosperar a cargo de la pobreza de otros, en un mundo en el que todos dependemos de todos.
→ Me uno a aquellos que rechazan este aislamiento y optan por ejercer con responsabilidad nuestra condición de ciudadanos europeos. ←
Frente al «sálvese quien pueda» reivindico que solamente podremos conseguir un mundo más justo para nuestros hijos y nietos si permanecemos juntos, si no renunciamos al proyecto europeo.
Es por esto que me siento orgulloso de formar parte de Sociedad Civil Catalana, una entidad que lucha por que los catalanes sigamos siendo parte de ese proyecto solidario que es Europa...
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La ciudadanía Europea como compromiso
RAFAEL ARENAS GARCÍA
Europa es un proyecto solidario. «La Unión fomentará la cohesión económica, social y territorial y la solidaridad entre los Estados miembros» (artículo 3.3 del Tratado de la Unión Europea). «La Unión y los Estados miembros (…) tendrán como objetivo el fomento del empleo, la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, a fin de conseguir su equiparación por la vía del progreso, una protección social adecuada, el diálogo social, el desarrollo de los recursos humanos para conseguir un nivel de empleo elevado y duradero y la lucha contra las exclusiones (artículo 151.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea»).
No lo digo yo, lo dicen los textos fundamentales de la Unión Europea. Se hace preciso actualmente reproducirlos en su literalidad porque de otra forma la pretensión de que la Unión Europea es un instrumento para la justicia, la solidaridad y el progreso de todos, incluidos los trabajadores, podría sonar a sarcasmo. No lo es en absoluto, la Unión Europea es un espacio en el que las políticas han de estar orientadas a conseguir una sociedad más justa, rica y solidaria. Para eso se creó la Unión y los ciudadanos tenemos la obligación de reivindicar la vuelta a sus valores fundacionales.
Esta no es una reivindicación que ha de realizarse en abstracto, sino que se concreta en el diálogo con las formaciones políticas que nos representan tanto en los parlamentos nacionales como en el Parlamento Europeo, porque son dichas formaciones políticas las que ejercen el enorme poder del que goza una organización como la Unión Europea. A través de ellas todos tenemos la capacidad de incidir en el funcionamiento de uno de los escasos agentes públicos que realmente influyen en el mundo global. La Unión no es una entidad secreta que gestiona oscuros poderes, sino una organización basada en principios democráticos que es gobernada por personas designadas directa o indirectamente por los ciudadanos, de ahí nuestra responsabilidad.
La Unión Europea es un instrumento para la participación de los ciudadanos europeos en el gobierno de la sociedad y de la economía. La integración económica mundial que se acrecienta desde hace veinte años ha sido causa de la disociación entre el ámbito de las relaciones económicas y sociales (todo el planeta) y el poder público. Ante la ausencia de un gobierno mundial, solamente los Estados y organizaciones internacionales tienen la capacidad de dotarnos de un gobierno democrático; y entre estas organizaciones la Unión Europea juega un papel destacado, siendo la primera economía del mundo y un actor que no puede ser obviado en la regulación de la globalización. A través de ella los ciudadanos europeos podemos alzar nuestra voz en relación a los problemas y desafíos de la sociedad del siglo XXI. Es por esto que Europa ha de ser vista no solamente como un proyecto para los europeos, sino también como un agente en un mundo que ya ha alcanzado la integración económica y en la que todas las sociedades, países y economías se encuentran estrechamente vinculados.
Es preciso, por tanto, que asumamos la responsabilidad que supone ejercer la ciudadanía europea y que nos demos cuenta de las posibilidades que nos ofrece. Frente a las dificultades que plantea la globalización, nuestra condición de ciudadanos nos dota de herramientas para conseguir un mundo más justo, solidario y sostenible.
No todos comparten este planteamiento, sin embargo. Ante los desafíos que plantea la globalización la tentación de encerrarse en sí mismo, aislarse y pensar que en pequeñas comunidades será más fácil hallar soluciones a los problemas que nos afectan parece haber calado en algunos sectores. El nacionalismo ha vuelto y hay que reconocer que ha vuelto con fuerza. En algunos países, como en Francia, unido a planteamientos xenófobos y a la propuesta explícita de destruir la UE. En otros en forma de tensiones secesionistas que conducirían al aislamiento y a la formación de pequeños Estados sin capacidad real de contribuir a la regulación de la globalización.
No es una disyuntiva baladí. Quienes optan por defender el aislamiento y alaban las virtudes de los países pequeños frecuentemente ponen como ejemplos de prosperidad aquellos que la consiguen a base de extraer recursos de otros en la jungla global. Frente a la responsabilidad por construir un mundo más justo para todos, la ilusión de pensar que se podrá prosperar a cargo de la pobreza de otros en un mundo en el que todos dependemos de todos.
Me uno a aquellos que rechazan este aislamiento y optan por ejercer con responsabilidad nuestra condición de ciudadanos europeos. Frente al «sálvese quien pueda» reivindico que solamente podremos conseguir un mundo más justo para nuestros hijos y nietos si permanecemos juntos, si no renunciamos al proyecto europeo.
Es por esto que me siento orgulloso de formar parte de Sociedad Civil Catalana, una entidad que lucha por que los catalanes sigamos siendo parte de ese proyecto solidario que es Europa; y agradezco que este esfuerzo haya sido reconocido con la concesión de un premio que se identifica plenamente con el espíritu que nos une: el premio ciudadano europeo que concede el Parlamento Europeo y que será entregado en la sede del Parlamento el martes 25.
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RAFAEL ARENAS GARCÍA ES CATEDRÁTICO DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA Y MIEMBRO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE SOCIEDAD CIVIL CATALANA.
Fuente: RAFAEL ARENAS GARCÍA, La ciudadanía Europea como compromiso
Fundación para la libertad – 25/02/15.
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27.02.15 | 14:43. Archivado en EuropaEspañaSociogenéticaPro justitia et libertateGeopolítica

La citoyenneté européenne comme engagement


 

"Je m'unis à ceux qui refusent l'isolement nationaliste et choisissent d'exercer en toute responsabilité notre condition de citoyens européens"
La citoyenneté européenne comme engagement
RAFAEL ARENAS GARCÍA
L'Europe est un projet solidaire. "L'Union promeut la cohésion économique, sociale et territoriale, et la solidarité entre les États membres." (article 3.3. du Traité sur l'Union européenne). "L'Union et les États membres (…) ont pour objectifs la promotion de l'emploi, l'amélioration des conditions de vie et de travail, permettant leur égalisation dans le progrès, une protection sociale adéquate, le dialogue social, le développement des ressources humaines permettant un niveau d'emploi élevé et durable et la lutte contre les exclusions." (article 151.1. du Traité sur le Fonctionnement de l'Union européenne).
Ce n'est pas moi qui le dis, ce sont les textes fondamentaux de l'Union européenne. Il est nécessaire aujourd'hui de les reprendre littéralement parce que, sans cela, l'affirmation que l'Union européenne est un instrument pour la justice, la solidarité et le progrès de tous, y compris des travailleurs, pourrait sembler sarcastique. Ce n'est pas du tout le cas, l'Union européenne est un espace dans lequel les politiques doivent être orientées vers la réalisation d'une société plus juste, plus riche et plus solidaire. C'est pour cela qu'on a créé l'Union et nous, les citoyens, nous avons l'obligation de revendiquer le retour aux valeurs de sa fondation.
Cette revendication ne doit pas se réaliser abstraitement, mais elle se concrétise dans le dialogue avec les formations politiques qui nous représentent aussi bien dans les parlements nationaux que dans le Parlement européen, parce que ce sont ces formations politiques qui exercent l'énorme pouvoir dont jouit une organisation comme l'Union européenne. A travers elles, nous avons tous la capacité d'avoir une incidence sur le fonctionnement d'un des rares agents publics qui ont une réelle influence sur le monde global. L'Union n'est pas une entité secrète qui gère d'obscurs pouvoirs, mais une organisation basée sur des principes démocratiques qui est gouvernée par des personnes désignées directement ou indirectement par les citoyens, et de là notre responsabilité.
L'Union européenne est un instrument pour la participation des citoyens européens au gouvernement de la société et de l'économie. L'intégration économique mondiale qui s'accélère depuis vingt ans a provoqué la dissociation entre le monde des relations économiques et sociales (toute la planète) et le pouvoir public. Devant l'absence d'un gouvernement mondial, seuls les Etats et les organisations internationales ont la capacité de nous doter d'un gouvernement démocratique; et parmi ces organisations l'Union européenne joue un rôle remarquable, étant la première économie du monde et un acteur incontournable dans la régulation de la globalisation. A travers elle, nous, citoyens européens, pouvons faire entendre notre voix en relation avec les problèmes et défis de la société du XXIème siècle. Voilà pourquoi l'Europe doit être considérée non seulement comme un projet pour les européens mais aussi comme un acteur dans un monde qui a déjà atteint l'intégration économique et dans lequel toutes les sociétés, tous les pays et toutes les économies sont étroitement liés.
Il est donc nécessaire que nous assumions la responsabilité que suppose l'exercice de la citoyenneté européenne et que nous nous rendions compte des possibilités qu'elle nous offre. Face aux difficultés que pose la globalisation, notre condition de citoyens nous donne des outils pour obtenir un monde plus juste, plus solidaire et plus durable.
Tout le monde ne partage pas cette vision, cependant. Devant les défis que lance la globalisation, certains secteurs cèdent à la tentation de s'enfermer sur soi-même, de s'isoler et de penser qu'il sera plus facile, dans de petites communautés, de trouver des solutions aux problèmes qui nous affectent. Le nationalisme est de retour et il faut reconnaître que c'est un retour en force. Dans certains pays, comme en France, il s'allie à des visions xénophobes et au projet explicite de détruire l'UE. Dans d'autres, il prend la forme de tensions sécessionnistes qui conduiront à l'isolement et à la formation de petits Etats sans capacité réelle de contribuer à la régulation de la globalisation.
Ce n'est pas un choix mineur. Ceux qui optent pour la défense de l'isolement et louent les avantages des petits pays donnent fréquemment comme exemples de prospérité ceux qui l'atteignent en exploitant les ressources d'autres dans la jungle globale. En face de la responsabilité de construire un monde plus juste pour tous, l'illusion de penser qu'on pourra prospérer au prix de la pauvreté d'autres, dans un monde dans lequel tous dépendent de tous.
Je m'unis à ceux qui rejettent cet isolement et optent pour l'exercice responsable de notre condition de citoyens européens. En face du "sauve qui peut", je revendique le fait que nous ne pourrons obtenir un monde plus juste pour nos enfants et petits-enfants que si nous restons justes, si nous ne renonçons pas au projet européen.
Voilà pourquoi je me sens fier de faire partie de la Société civile catalane, une entité qui lutte pour que les Catalans continuent à faire partie de ce projet solidaire qu'est l'Europe; et je suis reconnaissant du fait que cet effort ait été reconnu par l'attribution d'un prix qui s'identifie pleinement à l'esprit qui nous unit : le prix citoyen européen que concède le Parlement européen et qui sera remis au siège du Parlement ce mardi 25.
RAFAEL ARENAS GARCÍA EST PROFESSEUR ORDINAIRE DE DROIT DE L'UNIVERSITÉ AUTONOME DE BARCELONE ET MEMBRE DE L'ASSEMBLEE DIRIGEANTE DE LA SOCIÉTÉ CIVILE CATALANE
Source : Fundación para la libertad, 25/02/15
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26.02.15 | 20:34. Archivado en EuropaEspañaSociogenéticaÉticaPro justitia et libertateGeopolítica

La citoyenneté européenne comme engagement

"Je m'unis à ceux qui refusent l'isolement nationaliste et choisissent d'exercer en toute responsabilité notre condition de citoyens européens"
La citoyenneté européenne comme engagement
RAFAEL ARENAS GARCÍA
L'Europe est un projet solidaire. "L'Union promeut la cohésion économique, sociale et territoriale, et la solidarité entre les États membres." (article 3.3. du Traité sur l'Union européenne). "L'Union et les États membres (…) ont pour objectifs la promotion de l'emploi, l'amélioration des conditions de vie et de travail, permettant leur égalisation dans le progrès, une protection sociale adéquate, le dialogue social, le développement des ressources humaines permettant un niveau d'emploi élevé et durable et la lutte contre les exclusions." (article 151.1. du Traité sur le Fonctionnement de l'Union européenne).
Ce n'est pas moi qui le dis, ce sont les textes fondamentaux de l'Union européenne. Il est nécessaire aujourd'hui de les reprendre littéralement parce que, sans cela, l'affirmation que l'Union européenne est un instrument pour la justice, la solidarité et le progrès de tous, y compris des travailleurs, pourrait sembler sarcastique. Ce n'est pas du tout le cas, l'Union européenne est un espace dans lequel les politiques doivent être orientées vers la réalisation d'une société plus juste, plus riche et plus solidaire. C'est pour cela qu'on a créé l'Union et nous, les citoyens, nous avons l'obligation de revendiquer le retour aux valeurs de sa fondation.
Cette revendication ne doit pas se réaliser abstraitement, mais elle se concrétise dans le dialogue avec les formations politiques qui nous représentent aussi bien dans les parlements nationaux que dans le Parlement européen, parce que ce sont ces formations politiques qui exercent l'énorme pouvoir dont jouit une organisation comme l'Union européenne. A travers elles, nous avons tous la capacité d'avoir une incidence sur le fonctionnement d'un des rares agents publics qui ont une réelle influence sur le monde global. L'Union n'est pas une entité secrète qui gère d'obscurs pouvoirs, mais une organisation basée sur des principes démocratiques qui est gouvernée par des personnes désignées directement ou indirectement par les citoyens, et de là notre responsabilité.
L'Union européenne est un instrument pour la participation des citoyens européens au gouvernement de la société et de l'économie. L'intégration économique mondiale qui s'accélère depuis vingt ans a provoqué la dissociation entre le monde des relations économiques et sociales (toute la planète) et le pouvoir public. Devant l'absence d'un gouvernement mondial, seuls les Etats et les organisations internationales ont la capacité de nous doter d'un gouvernement démocratique; et parmi ces organisations l'Union européenne joue un rôle remarquable, étant la première économie du monde et un acteur incontournable dans la régulation de la globalisation. A travers elle, nous, citoyens européens, pouvons faire entendre notre voix en relation avec les problèmes et défis de la société du XXIème siècle. Voilà pourquoi l'Europe doit être considérée non seulement comme un projet pour les européens mais aussi comme un acteur dans un monde qui a déjà atteint l'intégration économique et dans lequel toutes les sociétés, tous les pays et toutes les économies sont étroitement liés.
Il est donc nécessaire que nous assumions la responsabilité que suppose l'exercice de la citoyenneté européenne et que nous nous rendions compte des possibilités qu'elle nous offre. Face aux difficultés que pose la globalisation, notre condition de citoyens nous donne des outils pour obtenir un monde plus juste, plus solidaire et plus durable.
Tout le monde ne partage pas cette vision, cependant. Devant les défis que lance la globalisation, certains secteurs cèdent à la tentation de s'enfermer sur soi-même, de s'isoler et de penser qu'il sera plus facile, dans de petites communautés, de trouver des solutions aux problèmes qui nous affectent. Le nationalisme est de retour et il faut reconnaître que c'est un retour en force. Dans certains pays, comme en France, il s'allie à des visions xénophobes et au projet explicite de détruire l'UE. Dans d'autres, il prend la forme de tensions sécessionnistes qui conduiront à l'isolement et à la formation de petits Etats sans capacité réelle de contribuer à la régulation de la globalisation.
Ce n'est pas un choix mineur. Ceux qui optent pour la défense de l'isolement et louent les avantages des petits pays donnent fréquemment comme exemples de prospérité ceux qui l'atteignent en exploitant les ressources d'autres dans la jungle globale. En face de la responsabilité de construire un monde plus juste pour tous, l'illusion de penser qu'on pourra prospérer au prix de la pauvreté d'autres, dans un monde dans lequel tous dépendent de tous.
Je m'unis à ceux qui rejettent cet isolement et optent pour l'exercice responsable de notre condition de citoyens européens. En face du "sauve qui peut", je revendique le fait que nous ne pourrons obtenir un monde plus juste pour nos enfants et petits-enfants que si nous restons justes, si nous ne renonçons pas au projet européen.
Voilà pourquoi je me sens fier de faire partie de la Société civile catalane, une entité qui lutte pour que les Catalans continuent à faire partie de ce projet solidaire qu'est l'Europe; et je suis reconnaissant du fait que cet effort ait été reconnu par l'attribution d'un prix qui s'identifie pleinement à l'esprit qui nous unit : le prix citoyen européen que concède le Parlement européen et qui sera remis au siège du Parlement ce mardi 25.
RAFAEL ARENAS GARCÍA EST PROFESSEUR ORDINAIRE DE DROIT DE L'UNIVERSITÉ AUTONOME DE BARCELONE ET MEMBRE DE L'ASSEMBLEE DIRIGEANTE DE LA SOCIÉTÉ CIVILE CATALANE
Source : Fundación para la libertad, 25/02/15
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26.02.15 | 20:34. Archivado en EuropaEspañaSociogenéticaÉticaPro justitia et libertateGeopolítica

domingo, noviembre 16, 2014

Universidades al servicio de la transformación social


 

El contexto histórico de la "Declaración Institucional de las Universidades jesuitas de España en el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA)":
La memoria de los mártires de El Salvador, 25 años después
La Compañía de Jesús y sus obras en España celebrarán los próximos días multitud de actos para conmemorar el XXV aniversario de los mártires de la UCA: conferencias, coloquios, proyecciones, homenajes y eucaristías en diferentes lugares recordarán el testimonio de Ignacio Ellacuría y sus compañeros, y reivindicarán la actualidad de su legado.
Estos actos quieren ser un homenaje a los asesinados el 16 de noviembre de 1989 en San Salvador. Ese día se cumplen 25 años del asesinato en la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador de seis jesuitas ―cinco de ellos españoles―, una trabajadora de la universidad y su hija.
Los jesuitas asesinados fueron Ignacio Ellacuría (Portugalete, 1930), Segundo Montes (Valladolid, 1933), Ignacio Martín-Baró (Valladolid, 1942), Amando López (Cubo de Bureba, Burgos, 1936), Juan Ramón Moreno (Vallatuerta, Navarra, 1933) y Joaquín López (Chalchuapa, El Salvador, 1918); las dos mujeres asesinadas fueron Julia Elba ―trabajadora de la universidad― y su hija Celina Ramos.
Ignacio Ellacuría, el más conocido entre ellos, filósofo y teólogo, fue rector de la universidad de los jesuitas en San Salvador desde 1979 hasta el momento de su muerte, a la edad de 59 años. Empeñado en buscar una solución negociada a la guerra civil, su compromiso y defensa de los débiles le hizo ser demasiado incómodo para el régimen militar que gobernaba El Salvador. El resto de jesuitas asesinados son también modelo de compromiso en ámbitos como la defensa de los derechos humanos, la atención a los refugiados, el acompañamiento de comunidades, o la educación entre los pobres.
Las víctimas de la UCA se convirtieron en símbolo de una multitud anónima de víctimas ―80.000 en El Salvador durante los años 80―, y ejemplo de una forma de ser Iglesia, comprometida con la paz y la justicia.
Tras el Concilio Vaticano II, bajo el liderazgo del Padre General, Pedro Arrupe, la Compañía de Jesús actualizó su misión afirmando que existe un vínculo inseparable entre la fe y la promoción de la justicia. Esto llevó a los jesuitas de todo el mundo a ponerse del lado de las víctimas y a denunciar las estructuras injustas que las generan.
Las muertes de la UCA confirmaron lo que la Congregación General 32 de la Compañía de Jesús había previsto lúcidamente: “No trabajaremos en la promoción de la justicia sin que paguemos un precio”.
Fuente: OMPRESS-SAN SALVADOR (11-11-14)
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Líneas maestras de la "Declaración Institucional de las Universidades jesuitas de España en el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la UCA"
La función de la universidad
La función de la universidad consiste en analizar la realidad histórica ―que incluye todos los niveles de lo real― y en contribuir a su transformación, de tal manera que la realidad constituya cada vez más un espacio de libertad y justicia para todos los seres humanos.
La manera de cumplir esta función
Como solía decir Ellacuría, esta aportación debe hacerse universitariamente, o sea, no cayendo en fáciles eslóganes, en planteamientos simplistas, o en derivas ideológicas; ni tampoco encerrándose en una torre de marfil supuestamente de alto nivel intelectual, sino poniendo el complejo aparato científico al servicio de verdaderos procesos de transformación histórica, una transformación que no podrá ser cosmética ni puntual, sino, por encima de todo, estructural, y que permita la construcción de sociedades más inclusivas y de mayor dignidad humana para todos.
Los saberes y virtudes a desarrollar en los futuros graduados de nuestras Universidades
Queremos que nuestros graduados sean capaces de analizar las raíces profundas de las injusticias estructurales que nos rodean, que tengan valor para comprometer su vida en la transformación de este mundo, que se sientan responsables del estado actual de la humanidad, que quieran ser agentes de cambio social, que contribuyan con su conocimiento a crear un sistema que sea respetuoso de la dignidad de la persona humana, de todas las personas, sin excepción, y respetuoso también de su hogar, que es la Tierra. Desde la perspectiva cristiana que nos anima institucionalmente, todo esto responde al designio de Dios, que quiere que todos sus hijos contribuyan a hacer realidad su reino de justicia y de paz.
Nuestra docencia y nuestra investigación al servicio de una humanidad que sufre de modos distintos en todos los continentes
Queremos reconocernos deudores de Ignacio Ellacuría y de sus cinco compañeros, y solidarios con aquel pueblo salvadoreño maltratado por la injusticia y por la guerra. Y así como la UCA hizo un trabajo extraordinario en favor de la transformación de la sociedad salvadoreña, sin duda todavía inconcluso, nosotros queremos hoy poner nuestra docencia y nuestra investigación al servicio de la sociedad, y al servicio de una humanidad que sufre de modos distintos en todos los continentes.
Propósito de hacerlo universitariamente
Queremos hacerlo, y lo haremos, como decía Ellacuría, universitariamente.
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Declaración Institucional en el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la UCA: 
Universidades al servicio de la transformación social
Las Universidades y Centros de Educación Superior de la Compañía de Jesús de España (UNIJES) queremos conmemorar el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la UCA (Universidad Centroamericana) de El Salvador como una interpelación a reflexionar sobre la función social de nuestros centros. El 16 de noviembre de 2014 se cumplen veinticinco años de aquella fatídica madrugada de 1989, en la que soldados del ejército salvadoreño irrumpieron en la residencia de nuestros compañeros jesuitas de la UCA, y mataron cruelmente a todos los que encontraron allí: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín‐Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López y López. Tampoco queremos olvidar a las dos mujeres, madre e hija, que trabajaban en aquella casa, y que se refugiaron esa noche en ella, ante el toque de queda y la violencia de la guerra civil: Elba Ramos y Celina. Los soldados acabaron también con ellas porque no querían testigos, convirtiéndolas en símbolo del pueblo sufriente salvadoreño, de los más de 75.000 muertos que hubo en aquel país durante los diez años de guerra civil.
Estos seis jesuitas mártires, liderados por Ignacio Ellacuría, desde su profunda experiencia del Dios de Jesús y su compromiso con el pueblo, entendieron la universidad de un modo nuevo. La función de la universidad consiste en analizar la realidad histórica ―que incluye todos los niveles de lo real― y en contribuir a su transformación, de tal manera que la realidad constituya cada vez más un espacio de libertad y justicia para todos los seres humanos. Como solía decir Ellacuría, esta aportación debe hacerse universitariamente, o sea, no cayendo en fáciles eslóganes, en planteamientos simplistas, o en derivas ideológicas; ni tampoco encerrándose en una torre de marfil supuestamente de alto nivel intelectual, sino poniendo el complejo aparato científico al servicio de verdaderos procesos de transformación histórica, una transformación que no podrá ser cosmética ni puntual, sino, por encima de todo, estructural, y que permita la construcción de sociedades más inclusivas y de mayor dignidad humana para todos.
El ejemplo de los mártires de la UCA nos interpela a nosotros, inmersos en un sistema universitario español y europeo sumamente complejo y competitivo, en el que son muchas las universidades que tratan de hacerse sitio. La abundancia de titulaciones, de facultades, de acreditaciones de la calidad ―nacionales e internacionales―, la necesidad de obtener financiación para realizar la investigación científica y para ofrecer una docencia cuyo coste sea asumible por la sociedad; todo ello representa un exigente reto de mejora, y hace que las diferentes comunidades universitarias estén trabajando cada día con intensidad y creatividad. Sin duda, nosotros, en UNIJES, nos sentimos orgullosos de la cantidad de jóvenes que cada año escogen estudiar en nuestros centros porque reconocen en ellos una indiscutible calidad en la formación académica y en la preparación para su futuro profesional. Nuestros graduados con éxito profesional son numerosos, y nos congratulamos porque hemos logrado prepararlos para ser excelentes profesionales en nuestro mundo actual, que es tan complejo.
Pero esto no nos basta. Queremos más.
Queremos que nuestros graduados sean capaces de analizar las raíces profundas de las injusticias estructurales que nos rodean, que tengan valor para comprometer su vida en la transformación de este mundo, que se sientan responsables del estado actual de la humanidad, que quieran ser agentes de cambio social, que contribuyan con su conocimiento a crear un sistema que sea respetuoso de la dignidad de la persona humana, de todas las personas, sin excepción, y respetuoso también de su hogar, que es la Tierra. Desde la perspectiva cristiana que nos anima institucionalmente, todo esto responde al designio de Dios, que quiere que todos sus hijos contribuyan a hacer realidad su reino de justicia y de paz.
Hoy, los profesores, investigadores, trabajadores de administración y servicios, estudiantes y jesuitas de UNIJES, precisamente porque constatamos que nuestros resultados están muchas veces lejos de estos ideales, queremos reconocernos deudores de Ignacio Ellacuría y de sus cinco compañeros, y solidarios con aquel pueblo salvadoreño maltratado por la injusticia y por la guerra. Y así como la UCA hizo un trabajo extraordinario en favor de la transformación de la sociedad salvadoreña, sin duda todavía inconcluso, nosotros queremos hoy poner nuestra docencia y nuestra investigación al servicio de la sociedad, y al servicio de una humanidad que sufre de modos distintos en todos los continentes.
Queremos hacerlo, y lo haremos, como decía Ellacuría, universitariamente.

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Universités au service de la transformation sociale


 

Le contexte historique de la "Déclaration institutionnelle des Universités jésuites d'Espagne à l'occasion du 25ème anniversaire du martyre des jésuites de l'Université d'Amérique centrale (UCA)" :
La mémoire des martyrs du Salvador, 25 ans après.
La Compagnie de Jésus et ses œuvres organiseront les prochains jours de nombreuses célébrations pour commémorer le 25ème anniversaire des martyrs de la UCA : conférences, colloques, projections, hommages et eucharisties rappelleront, dans différents lieux, le témoignage d'Ignace Ellacuría et de ses compagnons, et revendiqueront l'actualité de leur héritage.
Ces cérémonies veulent être un hommage aux victimes assassinées le 16 novembre 1989 à San Salvador. Il y a aujourd'hui 25 ans que furent assassinés, à l'Université d'Amérique centrale (UCA) de San Salvador, six jésuites, dont cinq espagnols, une employée de l'université et sa fille.
Les jésuites assassinés étaient Ignacio Ellacuría (Portugalete, 1930), Segundo Montes (Valladolid, 1933), Ignacio Martín-Baró (Valladolid, 1942), Amando López (Cubo de Bureba, Burgos, 1936), Juan Ramón Moreno (Vallatuerta, Navarra, 1933) y Joaquín López (Chalchuapa, El Salvador, 1918); les deux femmes assassinées étaient Julia Elba, employée de l'université, y su hija Celina Ramos.
Ignacio Ellacuría, le plus connu d'entre eux, philosophe et théologien, a été recteur de l'université des jésuites à San Salvador depuis 1979 jusqu'au moment de sa mort, à l'âge de 59 ans. Déterminé dans la recherche d'une solution négociée à la guerre civile, son engagement et la défense des faibles l'avaient rendu trop dérangeant pour le régime militaire qui gouvernait le Salvador. Les autres jésuites assassinés étaient aussi des exemples d'engagement dans des domaines comme la défense des droits humains, l'attention aux réfugiés, l'accompagnement de communautés ou l'éducation des pauvres.
Les victimes de l'UCA sont devenues le symbole d'une multitude anonyme de victimes – 80.000 au Salvador pendant les années 80 – et l'exemple d'une façon d'être de l'Eglise, engagée dans la paix et la justice.
Après le Concile Vatican II, sous la conduite du Père général Pedro Arrupe, la Compagnie de Jésus actualisa sa mission en affirmant qu'il existe un lien indissoluble entre la foi et la promotion de la justice. Cela a conduit les jésuites du monde entier à se placer du côté des victimes et à dénoncer les structures injustes qui les génèrent.
Les décès de la UCA ont confirmé ce que la Congrégation générale 32 de la Compagnie de Jésus avait lucidement prévu : "Nous ne travaillerons pas à la promotion de la justice sans payer un prix".
Source : OMPRESS-SAN SALVADOR (11-11-14)
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Lignes directrices de la "Déclaration institutionnelle des Universités jésuites d'Espagne à l'occasion du 25ème anniversaire du martyre des jésuites de l'Université d'Amérique centrale (UCA)"
La fonction de l'université
La fonction de l'université consiste à analyser la réalité historique – qui inclut tous les niveaux du réel – et à contribuer à sa transformation, de telle sorte que la réalité constitue toujours plus un espace de liberté et de justice pour tous les êtres humains.
La manière d'accomplir cette mission
Comme le disait Ellacuría, cet apport doit se réaliser de façon universitaire, c'est-à-dire sans tomber dans des slogans faciles, des visions simplistes ou des dérives idéologiques; et sans s'enfermer dans une tour d'ivoire prétendument de haut niveau intellectuel; mais au contraire en plaçant le complexe appareil scientifique au service de véritables processus de transformation historique, une transformation qui ne pourra être ni cosmétique ni ponctuelle, mais plutôt, avant tout, structurelle, et qui permettra la construction de sociétés plus inclusives et de plus grande dignité humaine pour tous.
Les savoirs et vertus à développer chez les futurs diplômés de nos universités
Nous voulons que nos diplômés soient capables d'analyser les racines profondes des injustices structurelles qui nous entourent, qu'ils aient le courage d'engager leur vie dans la transformation de ce monde, qu'ils se sentent responsables de l'état actuel de l'humanité, qu'ils veuillent être des acteurs du changement social, qu'ils contribuent par leur connaissance à créer un système qui soit respectueux de la dignité de la personne humaine, de toutes les personnes sans exception, et respectueux aussi de leur foyer, la Terre. Dans la perspective chrétienne qui nous anime institutionnellement, tout cela répond au dessein de Dieu, qui veut que tous ses enfants contribuent à faire de son royaume de justice et de paix une réalité.
Notre enseignement et notre recherche au service d'une humanité qui souffre de façons différentes dans tous les continents
Nous voulons nous reconnaître débiteurs d'Ignacio Ellacuría et de ses cinq compagnons, et solidaires avec ce peuple du Salvador maltraité par l'injustice et par la guerre. Et tout comme l'UCA accomplit un travail extraordinaire en faveur de la transformation de la société du Salvador, sans doute non terminé, nous voulons aujourd'hui mettre notre enseignement et notre recherche au service de la société et au service d'une humanité qui souffre de façons différentes dans tous les continents.
Projet de le faire de manière universitaire
Nous voulons le faire, et nous le ferons, comme disait Ellacuría, de façon universitaire.
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Déclaration institutionnelle à l'occasion du 25ème anniversaire du martyre des jésuites de la UCA :
Universités au service de la transformation sociale
Nous, Universités et Centres d'Education supérieure de la Compagnie de Jésus d'Espagne (UNIJES), nous voulons commémorer le 25ème anniversaire du martyre des jésuites de l'UCA (Université d'Amérique centrale) du Salvador comme un appel à réfléchir à la fonction sociale de nos centres. Ce 16 novembre 2014, il y a 25 ans que s'est déroulé ce fatidique matin de 1989, pendant lequel des soldats de l'armée du Salvador firent irruption dans la résidence de nos compagnons jésuites de l'UCA et tuèrent cruellement tous ceux qu'ils trouvèrent : Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín‐Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López y López. Nous ne voulons pas non plus oublier les deux femmes, mère et fille, qui travaillaient dans cette maison, et qui s'y réfugièrent la veille, à cause du couvre-feu et de la violence de la guerre civile : Elba Ramos et Celina. Les soldats les tuèrent aussi parce qu'ils ne voulaient pas de témoins, et les transformèrent ainsi en symbole du peuple souffrant du Salvador, symbole des plus de 75.000 morts qu'il y eut dans ce pays durant les dix années de guerre civile.
Ces six jésuites martyrs, conduits par Ignacio Ellacuría, avec sa profonde expérience du Dieu de Jésus et son engagement avec le peuple, ont conçu l'université d'une façon nouvelle. La fonction de l'université consiste à analyser la réalité historique – qui inclut tous les niveaux du réel – et à contribuer à sa transformation, de telle sorte que la réalité constitue toujours plus un espace de liberté et de justice pour tous les êtres humains. Comme le disait Ellacuría, cet apport doit se réaliser de façon universitaire, c'est-à-dire sans tomber dans des slogans faciles, des visions simplistes ou des dérives idéologiques; et sans s'enfermer dans une tour d'ivoire prétendument de haut niveau intellectuel; mais au contraire en plaçant le complexe appareil scientifique au service de véritables processus de transformation historique, une transformation qui ne pourra être ni cosmétique ni ponctuelle, mais plutôt, avant tout, structurelle, et qui permettra la construction de sociétés plus inclusives et de plus grande dignité humaine pour tous.
L'exemple des martyrs de l'UCA nous interpelle, nous qui sommes immergés dans un système universitaire espagnol et européen extrêmement complexe et compétitif, au sein duquel de nombreuses universités tentent de se faire une place. L'abondance de titres, de facultés, d'accréditations de la qualité – nationales et internationales –, la nécessité d'obtenir des financements pour réaliser la recherche scientifique et pour offrir un enseignement dont le coût soit supportable par la société, tout cela représente un défi exigeant d'amélioration, et fait que les différentes communautés universitaires travaillent chaque jour avec intensité et créativité. Sans doute, nous-mêmes, dans UNIJES, nous sommes fiers du nombre de jeunes qui choisissent chaque année d'étudier dans nos centres parce qu'ils y reconnaissent une qualité indiscutable dans la formation académique et dans la préparation pour leur avenir professionnel. Nos diplômés qui atteignent une réussite professionnelle sont nombreux, et nous nous félicitons parce que nous avons réussi à les préparer pour être d'excellents professionnels dans notre monde actuel, qui est si complexe.
Mais cela ne suffit pas. Nous voulons plus.
Nous voulons que nos diplômés soient capables d'analyser les racines profondes des injustices structurelles qui nous entourent, qu'ils aient le courage d'engager leur vie dans la transformation de ce monde, qu'ils se sentent responsables de l'état actuel de l'humanité, qu'ils veuillent être des acteurs du changement social, qu'ils contribuent par leur connaissance à créer un système qui soit respectueux de la dignité de la personne humaine, de toutes les personnes sans exception, et respectueux aussi de leur foyer, la Terre. Dans la perspective chrétienne qui nous anime institutionnellement, tout cela répond au dessein de Dieu, qui veut que tous ses enfants contribuent à faire de son royaume de justice et de paix une réalité.
Aujourd'hui, professeurs, chercheurs, travailleurs de l'administration et des services, étudiants et jésuites de UNIJES, justement parce que nous constatons que nos résultats sont souvent loin de ces idéaux, nous voulons nous reconnaître débiteurs d'Ignacio Ellacuría et de ses cinq compagnons, et solidaires avec ce peuple du Salvador maltraité par l'injustice et par la guerre. Et tout comme l'UCA accomplit un travail extraordinaire en faveur de la transformation de la société du Salvador, sans doute non terminé, nous voulons aujourd'hui mettre notre enseignement et notre recherche au service de la société et au service d'une humanité qui souffre de façons différentes dans tous les continents.
Nous voulons le faire, et nous le ferons, comme disait Ellacuría, de façon universitaire.

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