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viernes, julio 31, 2015

Homenaje a Ignacio de Loyola, promotor del Universalismo 4/4


 

Hoy se cumplen cuatrocientos cinco años de la proclamación de Ignacio de Loyola como patrono de Azpeitia, pequeña ciudad de la provincia vasco-española de Guipúzcua, donde Ignacio había nacido el 24 de diciembre de 1491.
Esta proclamación tuvo lugar un 31 de julio de 1610, doce años antes de que Ignacio fuera canonizado por el papa Gregoire XV, el 12 de marzo de 1622, al mismo tiempo que Francisco Javier y Teresa de Ávila.
Tal día como hoy se cumplen también cuatrocientos cincuenta y nueve años de la muerte de Ignacio en Roma, el 31 de julio de 1556.
A Ignacio de Loyola le debemos en gran medida la toma de conciencia de que este planeta Tierra es nuestra casa común, y de que esta casa debemos compartirla solidariamente todos los humanos.
Renunciando a su vida de cortesano y soldado, bien cumplidos los treinta años, dedicó el resto de su existencia, primero a forjarse espiritual e intelectualmente como apóstol, y luego a fundar y dirigir una pléyade de compañeros apostólicos, particularmente identificados con la misión universalista de Jesús, a los que lanzó a través de todo el mundo para predicar con su palabra y con su ejemplo que “ya no hay judío ni griego ni bárbaro, sino que todos somos uno”.
Fue mérito suyo el privilegiar, en la estrategia apostólica del universalismo jesuita, los caminos recién descubiertos del Nuevo Mundo y los menos conocidos de Asia y África. También lo fue su atención a la educación de los jóvenes y a la reinserción socio-económica, cultural y religiosa de las víctimas de la marginación y de la pobreza.
Imagen: Detalle iconográfico de "Los milagros de San Ignacio", por el artista flamenco Pedro-Pablo Rubens. Técnica: óleo sobre lienzo. Dimensiones: 400 x 275 cm. Lugar: Amberes: Pintado para el altar mayor de los jesuitas
en Amberes. Fecha: 1619-1620. Localización actual: Museo de Historia del Arte, Viena.

Fuente: Salvador García Bardón, Ignacio de Loyola, promotor del universalismo, 31/07/2010.
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miércoles, abril 06, 2011

"Juventud SIN futuro" = "Humanidad SIN futuro"

 

Dejando a la juventud sin futuro, nos privamos de nuestro propio futuro.
La paradoja transgeneracional a la que asistimos, unos como agentes y otros como pacientes, es global.
Se manifiesta con particular agudeza en España, donde el colectivo más castigado por el paro es la juventud, con una tasa de paro juvenil del 40%, la más alta de la UE.
La paradoja transgeneracional es también europea y mundial, porque se manifiesta, con diferentes grados de intensidad, tanto en las prósperas Europa y Norteamérica como en el resto del planeta. Por el momento la paradoja transgeneracional es particularmente aguda en los países sometidos a dictaduras, que lo son en general los de las antiguas colonias europeas, muchas de ellas de cultura árabe y/o de religión musulmana.
La paradoja es, como recurso retórico, una "figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción". Tal es el caso de una frase o texto donde se atribuyen dos cualidades contrarias o dos proposiciones contradictorias a un mismo sujeto.
Cualidades contrarias: ‘El avaro es un rico pobre’: “Mira al avaro, en sus riquezas, pobre".
Proposiciones contradictorias: ‘El futuro de la humanidad no tiene futuro’: “La juventud, que es el futuro de la humanidad no tiene futuro”.
Solemos decir que la juventud es nuestro futuro, pero privando a la juventud de futuro, como lo hacemos al negarle sus derechos, la reducimos a la inexistencia, al mismo tiempo que nos privamos a nosotros mismos de nuestro propio futuro, tanto personal como social y mundial.
Actualmente se niegan impunemente a la juventud los siguientes derechos humanos: el trabajo en la dignidad y la justicia, garantizado por contratos no precarios; la seguridad económica durante la vida de trabajo y durante el retiro; la formación y el conocimiento no mercantilizados; la vivienda no sometida a la especulación inmobiliaria.
El Manifiesto de “Jóvenes SIN futuro” resume esta situación de injusticia intergeneracional afirmando:
“Somos las y los jóvenes a quienes las élites económicas y las políticas de nuestros gobiernos nos quieren convertir en la generación sin formación ni trabajo ni pensión digna.
Aquellos que, además, no tendremos casa en nuestra vida, desde que los especuladores hicieron del derecho a la vivienda un negocio con el que enriquecerse; un modelo de crecimiento económico que ha fracasado y ha generado esta crisis. Hemos tomado conciencia de que las medidas de salida a la crisis económica se han realizado a través de una constante socialización de las pérdidas.”
No lo olvidemos: El único futuro de la humanidad es la juventud, pero si la juventud no tiene futuro, la humanidad tampoco lo tiene.
Manifiesto: "Juventud SIN futuro"
"Nosotras y nosotros, la juventud sin futuro, nos dirigimos a la opinión pública para mostrar nuestro desacuerdo con la política de recortes sociales del Gobierno, y la consecuencia más grave y con mayor impacto en el futuro que estas medidas representan: la juventud más preparada de nuestra historia vivirá peor que sus padres.
La agresión contra el colectivo juvenil en un escenario de crisis capitalista, con una tasa de paro juvenil del 40%, la más alta de la UE, se materializa principalmente en tres medidas:
o La Reforma laboral, que aumenta la temporalidad de nuestros contratos, la flexibilidad laboral y supone la desaparición de la negociación colectiva, convirtiéndonos en trabajadores precarios/as de por vida.
o La Reforma del sistema de pensiones, que retrasa la edad de jubilación y reduce la cuantía de nuestras futuras pensiones y nos dificulta aún más encontrar un trabajo digno. Todo ello nos plantea un horizonte sin futuro.
o La mercantilización de la Educación pública, que apuesta por la rentabilidad privada, y no por la formación y el conocimiento. Una universidad de élite para una minoría y fábrica de precarios para una mayoría, con medidas que se concretan en una nueva selectividad que pone trabas al acceso a la universidad y en la degradación de la formación profesional.
Somos las y los jóvenes a quienes las élites económicas y las políticas de nuestros gobiernos nos quieren convertir en la generación sin formación ni trabajo ni pensión digna. Aquellos que, además, no tendremos casa en nuestra vida, desde que los especuladores hicieron del derecho a la vivienda un negocio con el que enriquecerse; un modelo de crecimiento económico que ha fracasado y ha generado esta crisis. Hemos tomado conciencia de que las medidas de salida a la crisis económica se han realizado a través de una constante socialización de las pérdidas.
Frente a la salida de la crisis por la derecha, nosotras y nosotros, la generación precaria, señalamos a los culpables y reivindicamos ser escuchados.
Queremos recuperar nuestra capacidad para ser actores de un motor de cambio, combatiendo un país de precariedad, desempleo y privatización de nuestra educación. Somos además conscientes de que la movilización y la lucha tienen sentido, pero sobre todo de que son necesarias. Italia, Francia, Grecia o Islandia nos enseñan que la movilización es indispensable. El mundo árabe nos demuestra que la victoria es posible.
Por eso llamamos a un ciclo de movilizaciones que recuperen la voz de la juventud en la calle, y lo hacemos extensivo a la sociedad civil. Nosotros no nos fiamos, sabemos que esto sólo lo solucionamos sin los que causaron esta crisis. Instamos a emprender la movilización colectiva, a reivindicar nuestro derecho a disentir, a reconstruir nuestro futuro.
Los abajo firmantes, estudiantes y miembros de la comunidad educativa, jóvenes trabajadoras y jóvenes trabajadores, movimientos sociales, profesionales de la ciencia, la técnica; mundo de la cultura y de las artes dan respaldo con su firma a este llamamiento a la movilización.
«Nos habéis quitado demasiado, ahora lo queremos todo»
Manifestación en Madrid: jueves 7 de abril - 19h - Pza. Antón Martín
Juventud SIN futuro
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jueves, diciembre 30, 2010

Año nuevo, vida nueva, sólo si es euroafricana

 

 


Publiqué este artículo por la primera vez el 13.10.05. Lo publiqué de nuevo el 10.12.07, el 26.12.08, y el 11.01.10. Vuelvo a publicarlo hoy, sin cambiar una sola idea, aunque sí algunas referencias, con mis ojos decepcionados puestos en la Unión Europea y Marruecos, porque desgraciadamente la actualidad de su tema se ha transformado en urgencia de enfermo terminal, olvidado hasta hoy sin cuidados intensivos en un rincón de los largos pasillos de nuestra burocracia europea.
Esperé inútilmente que la cumbre de Lisboa, primero, y el Tratado del mismo nombre, luego, hubieran imaginado cambiar algo al ritmo de la terrible mutación estructural, que yo había anunciado como inminente en mi artículo de hace ya más de cinco años, y que no ha cesado de agravarse desde entonces. Espero que los anteproyectos de educación, puestos de trabajo e infraestructuras, repetidos una vez más por nuestros políticos, no se queden en simples proyectos de formularios, que serán a su vez arrumbados en despachos euro-rutinarios, cuyas prioridades estratégicas son diferentes.
Me prohíbo el recordaros la cantidad de cadáveres y de decepciones que ha costado ya este olvido sistemático de África por nuestros ejecutivos europeos. Preguntádselo a mis amigos canarios y costasoleros, que son quienes viven el día a día de esta tragedia, que seguirá siendo vergonzosa mientras no la remediemos como cosa nuestra entre todos los europeos.
Espero que el recuerdo actual de África por Europa no sea de nuevo un rollito de buenos sentimientos, cuya eficacia se limite una vez más a hacernos creer que no somos olvidadizos, sino justos y buenos con nuestros ancestros africanos.
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La ciencia nos afirma que toda la humanidad viene de África. Así que no debemos sorprendernos de que la inmigración africana llame hoy a las puertas de Europa como lo hicieron, antes de que nuestra historia comenzara, nuestros propios ancestros.
La Unión Europea está descubriendo estos días, como ya lo hizo con ocasión del reforzamiento de las fronteras de Ceuta y Melilla, en octubre del 2005, que el drama que estamos contemplando, esta vez con visos de invasión en las islas Canarias, primero, y de rechazo por Marruecos hacia el destierro, después,{mediante "redada, aislamiento en comisaría, deportación al desierto en la frontera de Argelia"}, no es algo meramente circunstancial, sino que es el síntoma más llamativo de un cambio estructural.
Como era previsible, la relación entre nuestra familia africana y nosotros mismos, sus herederos europeos, no sólo debe cambiar sino que ya está cambiando estructuralmente. No es justo que en la nueva era de la globalización ya más que iniciada, ellos sigan siendo los familiares pobres, a pesar de sus ingentes riquezas en humanidad y en bienes naturales de todo tipo, mientras que nosotros, como niños consentidos de padres ricos, disfrutamos de todos los caprichos y juguetes de nuestra insolidaria riqueza.
¿Estamos en un recodo de la historia?
Para mí no hay duda de ello. Los inmigrantes de hoy nos están recordando que si nuestra propia inmigración, reciente para algunos y atávica para todos, nos resultó benéfica, este beneficio debe favorecer a toda la familia, que sin lugar a dudas es euro-africana.
También nos ayudan a recordar que buena parte de nuestros bienes actuales proceden de África como lo saben muy bien nuestros recientes colonizadores. También lo saben, aunque lo ocultan, los actuales neo-colonizadores de los ingentes recursos naturales africanos, ocultación que obedece a que estos bienes, cuyo valor incalculable tiene abierto el apetito de los mayores lobos globales, están hipotecados hoy por nuestros financieros más avaros.
Al releer los artículos que yo escribí en octubre 2005, es muy importante tener en cuenta todas estas verdades, que con frecuencia nos ocultamos a nosotros mismos, unos por falta de cultura y otros por falta de sinceridad. Estas verdades pueden ser resumidas en una frase, que someto a la consideración de unos y otros: Tanto nuestro pasado más remoto como buena parte de nuestro futuro más inmediato están en África.
Nuestro año nuevo no comportará una vida nueva si ésta no es euroafricana.
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Injusticia con Mayúscula.
Mensaje urgente de mi hermana Isa, reaccionando al testimonio del arzobispo de Tánger sobre la inmigración africana

Querido hermano: Aquí tienes un tema de Injusticia con Mayúscula, que me aclara este amigo internauta.
Tú, que tienes habilidad de escritura, espíritu inquieto y amor por los más débiles de la tierra, seguro que podrás sumarte a crear una corriente de opinion que ayudará mas que si miramos para otro lado.
Un abrazo.
Isa
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Imagen: "La desesperación de los africanos en las comisarías de Marruecos la justifican leyes europeas y la subvenciona el euro"
"Europa paga a Marruecos, paga grandes cantidades de dinero, para que Marruecos le haga a Europa de policía de frontera. Y Marruecos tiene que justificar la eficacia policial que le han encomendado. La práctica es: redada, aislamiento en comisaría, deportación al desierto en la frontera de Argelia."
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Testimonio del arzobispo de Tánger sobre la inmigración africana
Año NUEVO, dolor VIEJO
por Santiago Agrelo Martínez,
arzobispo de Tánger.

Herodes mandó matar a todos los niños en Belén:
Tenía que hablar de la paz, pero he de cambiar argumento.
De la paz hablaré otro día. Hoy toca hablar de dolor inocente.
El correo que recibí decía así: "Cuarenta y dos personas detenidas en Mesnana en nochebuena. Entre ellas mujeres embarazadas y mamás con bebés. Algunos enfermos. Uno declara que habían salido al mercado para comprar algo para la cena, otros estaban cantando a la navidad cuando tocaron a su puerta".
Dos días antes nos habíamos encontrado. Bajamos a la cripta de la catedral. Estaba prevista oración común, mesa común, y un obsequio que cada uno pudiese llevar a su casa. Presidía su pastor, un joven negro, revestido de túnica blanca, deslumbrante como luz de resurrección.
Cantaron con el alma, como el alma de África sabe cantar. Escucharon la palabra del pastor. No sé de qué les habló, pero sé que participaron en el sermón con aclamaciones de alabanza y asentimiento por cuanto el pastor les decía. Era una hermosa vigilia de Navidad, para gente buena de África, para hombres, mujeres y niños que buscaban en el canto, en la palabra y en la oración una presencia amiga y la paz que necesitaban para que el cielo los cobijase en horas de miedo.
Hoy están detenidos. Aislados. Sin comida. Angustiados. Hombres, mujeres y niños, gente peligrosa que asalta el cielo con oraciones y pone en peligro los sueños de Europa. Mañana los habrán deportado. No volverán a sus casas. Serán entregados al desierto, chivos expiatorios de nuestra salud económica, animales que abandonamos porque nos molesta su presencia.
No me pregunten quién es el miserable que los va a entregar, pues no es más que un mandado del sanedrín que lo paga.
Europa legisla y paga: los fuertes determinan dónde empieza y dónde acaba la libertad de los débiles, los sobrealimentados deciden sobre la mesa de los hambrientos, de modo que a los pobres no sólo les falte el pan, sino que se les cierren también los caminos para que puedan ganarlo dignamente.
La desesperación de los africanos en las comisarías de Marruecos la justifican leyes europeas y la subvenciona el euro.
Hoy, desde África, sube hasta Dios el grito del dolor inocente, y ese grito será testigo de cargo contra los dioses que continúan crucificando al hijo del hombre.
+Santiago Agrelo Martínez,
arzobispo de Tánger
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Diálogo entre mi hermana Isa y el arzobispo de Tánger
El 29 de diciembre de 2010 18:56, Isabel Garcia Bardon escribió:
Sr Arzobispo Santiago Agrel Martínez;
Es fuerte lo que hoy describe, no comprendo.
¿Por qué el destierro de inocentes al desierto?
¿Por qué los destierra Marruecos?
¿Por qué lo manda el Euro Europeo?
Lamento hacer tanta pregunta ante un escrito con tanto desgarro.
Tiene mi respeto y hoy mi Oración.
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De: Santiago Agrelo Martínez
Enviado: Wednesday, December 29, 2010 10:26 PM
Para: Isabel Garcia Bardon
Asunto: Re: Año nuevo. Dolor viejo.
Querida Isabel: Marruecos es, con Libia y la frontera entre Méjico y los Estados Unidos de América, uno de los lugares más importantes de tránsito de emigrantes. Los hay de muchas clases; pero de los que trata mi denuncia es de negros, centroafricanos, sin papeles, que pueden pasar años a este lado del estrecho de Gibraltar, esperando una oportunidad para pasar la frontera de Ceuta, o la de Melilla, o las aguas del Estrecho. Es gente que carece de todo, que padece de todo, y que sólo sueña a dónde ir, porque no tiene a dónde volver.
Europa paga a Marruecos, paga grandes cantidades de dinero, para que Marruecos le haga a Europa de policía de frontera. Y Marruecos tiene que justificar la eficacia policial que le han encomendado. La práctica es: redada, aislamiento en comisaría, deportación al desierto en la frontera de Argelia.
Europa conoce la práctica, y finge que no ve. Sabe que se violan los derechos humanos, y paga. Claro que no paga para que se violen esos derechos, pero paga, sabiendo que se violan. Añade a la burla de las barreras fronterizas el sarcasmo de la hipocresía.
Querida Isabel: yo no entiendo de fronteras, ni de derechos de las naciones, ni de tantas cosas que necesitan expertos para poder decir una palabra sensata. Pero entiendo de personas, y un poco de justicia, y otro poco de humanidad, y me basta para saber que entre todos estamos comentiendo un crimen contra los pequeños de la tierra.
Gracias por hacerme preguntas. Es el primer modo de acercarnos a los demás para encontrarnos con ellos. Hay gente a la que harás un regalo de inmenso valor sólo con preguntarle su nombre.
Cuando las leyes, por muy justas que sean, no las aplica la humanidad sino el hielo, no protegen, congelan.
Gracias también por tu oración. Sólo los pobres saben orar.
Un abrazo de este hermano menor.

domingo, diciembre 26, 2010

Motivación de un voluntario del Servicio Jesuita a Refugiados

 

 



Danilo Giannese: "No olvidaré nunca los rostros y los ojos de “mis” refugiados, en los que puedo percibir con claridad el rostro de Jesús, el Humilde entre los humildes, que acompaña mis días de trabajo en la fría redacción de un periódico."
Danilo Giannese is a 27-year old Italian journalist and Communications professional. He began his internship with the Center of Concern after he realized, about one year ago, that his real passion is for using his communication skills in organizations committed to improving human conditions.
“I was tired to work in the sector of classical journalism. I wanted to do something useful for other people. Particularly, I realized it after discovering a deep faith in God,” Danilo said.
One year ago he had his first experience in an NGO spending 4 months in the largest coalition of Italian Christian NGOs, “Volunteers in the World – FOCSIV”, in Rome. Later, he worked in Niger for the community radio of a local human rights organization, Alternative Espace Citoyens. “Thank to this experience I had the opportunity to see with my eyes the reality of one of the poorest countries in Africa for the first time in my life.” After these experiences, Danilo thought of working with an NGO in the United States in order to improve his English. For this reason, he interned at InterAction, the largest alliance of U.S.-based international non-governmental organizations.
Finally, he contacted the Center of Concern, where he’s now focused on outreach and communications. “Working for Center of Concern for me means to link my interest for global social justice to my spirituality. It’s like having a job with which you can do something for other people and feel the constant presence of God. It’s just an internship, for the moment. But I do hope that in the future I can find a job like that”.
YOUNG PROFESSIONALS FOR SOCIAL JUSTICE, de Center of Concern, el miércoles, 28 de julio de 2010 a las 16:52
The Center of Concern is a faith-based organization working in collaboration with ecumenical and interfaith networks to bring a prophetic voice for global social and economic justice.
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Narrativa jesuita: Motivación de un voluntario del Servicio Jesuita a Refugiados
por Danilo Giannese, agente del “Centro Arrupe”, Servicio Jesuita a Refugiados, Italia

Soy periodista de profesión, pero en lugar de pasar mi tiempo en la redacción de un periódico o de una televisión, paso mis días así: rellenando saquitos de fruta y hortalizas, entregando medicamentos, ayudando a niños a hacer los deberes. Dicho de otro modo, trato de responder a todas las exigencias cotidianas de las quince familias de refugiados políticos y demandantes de asilo que viven en el Centro “Padre Arrupe”, una estructura de acogida del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Roma.
Desde hace dos años, más o menos, soñaba con esto: hacer un trabajo que me permitiera estar en contacto directo con la ‘humanidad’; desde hace dos años añoraba pasar gran parte de mis días haciendo algo inherente a mi fe, que representara de forma concreta, en el vivir de cada día, el mensaje de Jesucristo, de Aquél que habla al corazón.
El objetivo principal del Centro Arrupe, y del JRS a nivel internacional, consiste en acompañar a los refugiados a lo largo de un recorrido que los vuelva autónomos. El sueño de todos aquellos que trabajan en esta realidad es verlos salir de los centros de acogida con un trabajo, una casa y la posibilidad de “rehacerse” una vida después de un pasado de violencia y de persecuciones en su país de origen.
Es evidente que en una ciudad como Roma esto no es sencillo: el trabajo no abunda, los alquileres son altos y me parece poder afirmar que en Italia ser refugiado es, de alguna manera, más difícil que en otros países, como por ejemplo Alemania, Reino Unido o los países escandinavos, cuyos gobiernos logran asistir mejor y más eficazmente a estas personas.
Así que muchas veces mi trabajo y el de otros colegas consiste en compartir las frustraciones y el sufrimiento de “nuestros” refugiados quienes, después del calvario de la huida de su tierra, tienen que recorrer la tortuosa senda de un empleo en Italia.
Y, sin embargo, a pesar de las dificultades, la relación humana que se crea con los refugiados, día tras día, es muy especial. Es una relación que se alimenta de pequeños gestos, de sonrisas, de una palabra de consuelo en un momento de sufrimiento. Y luego hay toda la alegría que se desencadena cuando un padre de familia consigue por fin obtener un contrato de trabajo.
Desde que me dedico a este servicio, estoy aprendiendo muchísimo y cada tarde vuelvo a casa habiendo aprendido una lección nueva y siendo más consciente de muchas cosas. Porque esta gente tiene mucho que enseñarnos.
Una de las familias del centro, que está dejando una huella profunda en mi vida, viene de Kosovo. La constituyen padre, madre e hijo de un año. Han huido del país de los Balcanes porque la familia de ella, musulmana, no aceptaba su boda con un católico y amenazaba con matar al niño, en cuanto naciera. Por amor, los dos han huido a Italia y son padres de un niño precioso. Todavía no pueden permitirse el lujo de pagar un alquiler. Y, sin embargo, son felices. Lo peor pasó, las nubes están lejos y ante sus ojos va despuntando el sol.
Cada día, historias como éstas me ayudan a comprender que muy a menudo nuestros problemas son mínimos, y no merecen toda la atención que les damos.
Es posible que un día yo vuelva a trabajar en la comunicación. Si fuera posible, me gustaría hacerlo en una organización humanitaria. Pero lo haré con una visión más amplia. Y no olvidaré nunca los rostros y los ojos de “mis” refugiados, en los que puedo percibir con claridad el rostro de Jesús, el Humilde entre los humildes, que acompaña mis días de trabajo en la fría redacción de un periódico.
Danilo Giannese
Centro Arrupe
Roma, Italia
d.giannese@gmail.com
Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)

jueves, septiembre 30, 2010

Contra la explotación sexual

Hace  tres días, el 23 de Septiembre, fue el Día Internacional Contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas. Fue el momento indicado para leer y comentar, en el portal Atrio, el artículo que el teólogo José Ignacio González Faus había publicado unos días antes en La Vanguardia.
En este artículo se nos recuerda que más del 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en España, lo hacen a la fuerza. La mitad de esta multitud de "infelices forzadas" son auténticas esclavas, traídas desde sus países con engaños, literalmente secuestradas, sin documentación y obligadas, además, a pagar una supuesta deuda contraída por el pasaje a España. Otras acabaron prostituidas por culpa del paro, o por la necesidad de enviar dinero a la familia en Nigeria, Colombia u otros países pobres.
La jornada “laboral” de estas " infelices forzadas del sexo" es extenuante, además de estar expuestas a contraer el SIDA por puro capricho o comodidad del que paga y a mil humillaciones de clientes que, en el fondo, las tratan odiosamente porque se odian a sí mismos.
El Autor hace una petición casi desesperada, para que todos los diarios dejen de publicar anuncios de prostitución, camuflados bajo eufemismos de encuentros, contactos y demás.
El artículo acaba con una cita del Evangelio según San Mateo, ante la que José Ignacio González Faus se queda sin palabra:
Al despedirnos comentamos que hubo un “líder religioso” al que ambos intentamos seguir, que merecería el mayor aplauso y la mayor admiración aunque fuera sólo por haber dicho simplemente: “las prostitutas irán al Reino de los cielos delante de todos vosotros” (Mt 21,31).
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Contra la explotación sexual
José Ignacio González Faus,
23-Septiembre-2010
Llevo diez años colaborando en este diario. Pensé varias veces en un artículo como el de hoy; pero temía que no lo publicaran o me agradecieran los servicios prestados. Y he aquí que ahora comienza el tema a romper el cascarón de silencio en el que estaba encerrado…
El próximo 23 de septiembre se celebra el día contra la trata de seres humanos. Con este motivo me dirijo hoy a toda la prensa escrita que, a la hora de escribir sus editoriales, nunca deja de proclamar altos criterios éticos (aunque suele tolerar las críticas aún menos que la santa madre iglesia). Quisiera hacer una petición casi desesperada, para que todos los diarios dejen de publicar anuncios de prostitución, camuflados bajo eufemismos de encuentros, contactos y demás.
La trata de mujeres constituye una de las esclavitudes más ominosas de nuestro tiempo. La prostituta de hoy ya no es la Manon Lescaut del s. XVIII; ni siquiera la Sonia de Dostoyevski del XIX. Según testimonio de Iñaki Gabilondo, en un telediario de la 4, más del 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en nuestro país, lo hacen a la fuerza. La mitad son auténticas esclavas, traídas desde fuera con engaños, secuestradas, sin documentación y obligadas, además, a pagar una supuesta deuda contraída por el pasaje a España. Otras acabaron así por culpa del paro, o por la necesidad de enviar dinero a la familia en Nigeria o Colombia. Su jornada “laboral” es extenuante, expuesta a mil humillaciones de clientes que, en el fondo, se odian a sí mismos, y a contraer el SIDA por puro capricho o comodidad del que paga. Debajo del dibujo que insinúa unos pechos o una sonrisa laten verdaderos torrentes de lágrimas; y más al fondo se mueven unas mafias tan crueles y poderosas como las del narcotráfico. Podemos defender la libertad sexual, pero contribuir a una esclavitud sexual en nombre de la libertad sexual es pura hipocresía. Y publicar anuncios que dicen: “quince jóvenes deliciosas, precios anticrisis” degrada la dignidad de la mujer y de quien publique ese anuncio.
Sin embargo, tanto el mundo de la progresía como el de la moralidad antigua tienden un pudoroso velo sobre este drama. Hacemos campañas extemporáneas contra un burka absurdo pero muy minoritario, y no movemos un dedo para evitar que tengan que quitarse la ropa infinidad de pobres criaturas que no son propiedad de un marido machista y celoso sino de una mafia tiránica y avarienta. Damos horrorizados cifras de violencia de género, pero callamos sobre esta otra violencia igualmente sexista. Dedicamos páginas y páginas al mundial de fútbol: si le duele tal o cual músculo a alguno de nuestros ídolos a punto para el próximo partido; pero ni una palabra sobre el transporte obligado de mujeres a Sudáfrica para relajar a jugadores millonarios e hinchas locos, extenuados por el esfuerzo. Por suerte, la ministra de igualdad parece que está ¡por fin! ocupándose del tema; con mucho retraso pero más vale tarde que nunca. Y hablo de retraso porque éste es un problema mucho más urgente que el aborto (que a ella le parecía “ya superado”); y más urgente que dedicar, en plena crisis económica, varios miles de euros a un estudio sobre la estimulación sexual femenina (¿o es que lo hizo pensando entretener a las mujeres que habrán de gastar menos durante la crisis?)…
Quede claro que no estoy hablando en general de legalizar o no la prostitución. Ese es otro tema más amplio. Ahora se trata sólo de una parte de él que es un auténtico terrorismo interesadamente oculto. No sé calcular cuántas pérdidas supondría para los diarios renunciar a estos anuncios: me dicen que más de las que sospecho. Pues estoy dispuesto a renunciar a la modesta contribución que percibo por mis artículos, si ello puede aliviarles algo… También sé que suprimir esos anuncios no solucionaría el problema de la trata de mujeres, pero creo que aumentaría nuestra dignidad. Y si no, me atrevo a preguntar a cualquier director o accionista de un periódico qué haría si uno de esos anuncios fuese de su propia hija.
Hace poco me vi con una muchacha admirable de un instituto secular que se dedica, entre otras cosas, a ayudar a estas mujeres. Me contó que había venido hasta muy cerca del lugar donde estábamos citados, acompañada por una chica de su barrio que iba a hacer la calle. “Tú vas a ver a un amigo y yo voy a hacer de puta”, le dijo al separarse. Y al contármelo se le asomaba una lágrima a los ojos, a pesar de tanto y tanto como lleva visto. Al despedirnos comentamos que hubo un “líder religioso” al que ambos intentamos seguir, que merecería el mayor aplauso y la mayor admiración aunque fuera sólo por haber dicho simplemente: “las prostitutas irán al Reino de los cielos delante de todos vosotros” (Mt 21,31).
Y termino con esa frase: porque añadir algo sería estropearla.
Fuente: Atrio
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José Ignacio González Faus
(Valencia, 1935) Teólogo español. Jesuita (1950) y sacerdote (1963); desde 1968 es profesor en la facultad de teología de Barcelona. Conocedor de Latinoamérica, defiende la aspiración popular a la libertad y a la justicia. Entre sus obras, cabe mencionar La humanidad nueva. Ensayo de cristología (1974); Acceso a Jesús (1979); Clamor del Reino (1982); El proyecto hermano (1989); AL TERCER DIA RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS (2003); COMPRENDER A KAROL WOJTYLA (2005); EL ROSTRO HUMANO DE DIOS: DE LA REVOLUCION DE JESUS A LA DIVINIDAD DE JESUS (2007); ETTY HILLESUM: UNA VIDA QUE INTERPELA (2008)
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26.09.10 @ 23:58:05. Archivado en Europa, Las Américas, España, Antropología conyugal, Ética, Educación, Migraciones, Pro justitia et libertate, África, Asia, Oceanía, Bélgica

sábado, agosto 07, 2010

Los Salvadores deploramos Hiroshima 2/2

La fiesta de la Transfiguración, fiesta onomástica por excelencia de los Salvadores, coincide paradójicamente con el aniversario del bombardeo de Hiroshima.
Con el sincero deseo de transformar la paradoja en símbolo, todos los seres humanos de buena voluntad del Mundo entero, prometemos unirnos en este día como salvadores del Mundo, para evitar con nuestra presencia fraternal que ningún ser de la creación, ni humano ni animal, ni vegetal ni mineral, por humilde que sea, vuelva a pasar por el horror que marcó para siempre las vidas de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. "Nunca más Hiroshima y Nagasaki", repetimos a coro con los supervivientes de las dos mañanas trágicas para la humanidad del 6 y del 9 de agosto de 1945.
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Imagen: La Transfiguración, obra de Rafael Sanzio, 1520

Si tú te llamas Salvadora o Salvador, vives donde vivas en el planeta Tierra y celebras hoy, como lo hacen muchos andaluces, el día de tu santo, por ser el día de la Transfiguración, te felicito, te abrazo como tocayo y te encargo que, como mensajero de Paz que eres desde tu nombramiento, anuncies a tus semejantes del Mundo entero que su salvación no está en la destrucción mutua sino en la creación solidaria.
Para ver el sentido último de esta vida, siempre corta, por muy larga que parezca al inconsciente que la dilapida, las personas como las sociedades debemos levantarnos por encima del nivel de lo puramente sensible y utilitario. Sólo así logramos alcanzar el nivel de la razón creativa, la única salvadora, inaccesible con la simple mecánica utilitaria.
No te preguntes al hacer algo por ti y por los demás cuanto dinero o cuanto poder te va a aportar lo que hagas. Pregúntate más bien qué nivel de creación vas a lograr para ti y para los demás con tu obra, por sencilla que sea. Será creación a partir del momento que no te olvides ni de ti ni de los demás ni de la obra total que construimos entre todos: tu ciudad, Andalucía, España, Europa, el Mundo, la solidaridad universal que nos salvará a todos.
¡Felicidades, Salvadores!
Los salvadores del planeta Tierra la transfigurarán, porque desean un Mundo donde nunca más pueda repetirse el horror vivido por Hiroshima y Nagasaki.

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La 'Transfiguración' de Rafael
por William F. Wertz

En 1517 el cardenal Giulio de Medici le encargó a Rafael Sanzio su pintura "La Transfiguración". Según Vasari, cuando Rafael murió el Viernes Santo de 1520 se colocó la pintura, aún inconclusa, "a la cabeza del difunto, en el cuarto donde trabajaba". Giulio Romano terminó la pintura.
Esta pintura de Rafael refleja las ideas de Nicolás de Cusa, expresadas, entre otras obras, en su De visione Dei, De coniecturis, y De filiatione Dei. La pintura se divide verticalmente en tres secciones que representan los tres niveles de la conciencia humana. Mediante el uso de la luz y la sombra, Rafael logra transmitir la cadena de sucesos representados en las tres secciones, como si existiesen simultáneamente en un solo momento eterno.
La sección inferior muestra una escena agitada: una madre y su familia traen a un niño poseído por el demonio, para que lo curen, pero los nueve apóstoles no lo pueden curar. Se muestra a los apóstoles perdidos en la oscuridad, incapaces de curar al niño porque les falta la fe en Cristo en tanto Palabra o Logos encarnado. Al mismo tiempo, una luz divina emana de la figura de Cristo en la sección superior; una luz que, al iluminar la escena inferior, predice la capacidad de Cristo de curar al niño cuando descienda de la montaña, y también las futuras capacidades de los apóstoles. Comparte esta capacidad, en potencia, el espectador, cuya atención está dirigida a Cristo, representado como la solución por los dos apóstoles que lo señalan y por el gesto del niño y otro apóstol, que extienden sus manos hacia Él. Así, Rafael muestra que la fe en el poder de la razón y del amor vence al mal, que no tiene existencia positiva.
En la sección del medio, los tres apóstoles que ascendieron con Cristo al Monte Tabor están cegados por la luz, y retroceden por temor a las repercusiones de la Transfiguración de Cristo y Su identificación como el Hijo de Dios. Sus acciones posteriores demostrarán, sin embargo, que también ellos, al igual que todos nosotros, podemos ser hijos adoptivos de Dios, si armonizamos nuestras mentes con la palabra de Dios.
Rafael muestra a Cristo transfigurado en una nube radiante, elevado para sugerir su posterior resurrección y ascención. La presencia de esta luz divina confirma que Cristo es la Palabra o Logos, mientras que Moisés y Elías aparecen a Su lado para sugerir que Cristo es el Mesías, que ha venido a cumplir la Ley con amor.
Mediante esta extraordinaria composición, Rafael plantea al espectador el reto de que, para ver a Dios, uno debe elevarse por encima del reino de la percepción sensorial y de la lógica deductiva, para entrar en el "tercer cielo" de Cusa, de la razón creativa. Este es el significado de ser hijo adoptivo de Dios.
Fuente: Salvador GARCIA BARDON, Los Salvadores de Marbella deploramos Hiroshima, Qué!, 05/08/2005. 17:27

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06.08.10 @ 23:58:45. Archivado en Europa, Las Américas, España, Sociogenética, Antropología, Pro pace, Educación, Pro justitia et libertate, Pintura, Geopolítica, África, Asia, Oceanía

domingo, agosto 01, 2010

Ignacio de Loyola, promotor del universalismo

Hoy se cumplen cuatrocientos años de la proclamación de Ignacio de Loyola como patrono de Azpeitia, pequeña ciudad de la provincia vasco-española de Guipúzcua, donde Ignacio había nacido el 24 de diciembre de 1491.
Esta proclamación tuvo lugar un 31 de julio de 1610, doce años antes de que Ignacio fuera canonizado por el papa Gregoire XV, el 12 de marzo de 1622, al mismo tiempo que Franisco Javier y Teresa de Ávila.
Tal día como hoy se cumplen también cuatrocientos cincuenta y cuatro años de la muerte de Ignacio en Roma, el 31 de julio de 1556.
A Ignacio de Loyola le debemos en gran medida la toma de conciencia de que este planeta Tierra es nuestra casa común, que debemos compartir solidariamente todos los humanos.
Renunciando a su vida de cortesano y soldado, bien cumplidos los treinta años, dedicó el resto de su existencia, primero a forjarse espiritual e intelectualmente como apóstol, y luego a fundar y dirigir una pléyade de compañeros apostólicos, particularmente identificados con la misión universalista de Jesús, a los que lanzó a través de todo el mundo para predicar con su palabra y con su ejemplo que “ya no hay judío ni griego ni bárbaro, sino que todos somos uno”.
Fue mérito suyo el privilegiar, en la estrategia apostólica del universalismo jesuita, los caminos recién descubiertos del Nuevo Mundo y los menos conocidos de Asia y África. También lo fue su atención a la educación y a las víctimas de la marginación y de la pobreza.
31.07.10 @ 23:58:27. Archivado en Europa, Las Américas, España, Sociogenética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate, África, Asia, Oceanía, Ecumenismo

jueves, julio 22, 2010

El nuevo responsable del Secretariado jesuita para la Justicia Social y la Ecología

SJES gets a New Secretary
Francisco Javier Álvarez de los Mozos, known as Patxi Alvarez was born in 1967.
He joined the Loyola Province (LOY) of the Society of Jesus in 1991 and was ordained in 2000.
At present he is the coordinator of a Training course for lay people in Ignatian Spirituality and Jesuit mission. He is also the Assistant Director of Alboan, an NGO of the Loyola Province that works for the development and solidarity of the countries. He has been attached to the Social Apostolate for the last ten years, and during his regency he worked for two years in Cambodia with handicapped people and former refugees. As Asst. Director of Alboan he has also visited India a few times.
JESA wishes him All the Best in his ministry as the Secretary of SJES, Rome !
Jesuits in Social Action

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El Padre General ha nombrado al Padre Francisco Javier Álvarez de los Mozos, de la Provincia de Loyola, director del Secretariado jesuita para la Justicia Social y la Ecología. Sustituye al Padre Fernando Fernández Franco en los meses próximos.
Francisco Javier Álvarez de los Mozos, conocido como Patxi Alvarez, fue admitido en la provincia Loyola de la Compañía en 1991. Nacido en 1967, había cursado estudios de ingeniería de las telecommunicaciones, en la Universidad del País Vasco, antes de ingresar en la Compañía.
Entre 1977 y 1979 estuvo destinado como "maestrillo" en Camboya.
En 1999 volvió de Camboya, tras un periodo de dos años muy emotivos de magisterio al lado de personas discapacitadas y de refugiados y refugiadas. En la facultad teológica retomó los estudios eclesiásticos especializándose en el área de la Teología sistemática, en cuyo contexto realizó un trabajo en torno a las “Comunidades de solidaridad”, concepto pastoral que apareció en la Congregación General XXXIV (CG34). Fue ordenado sacerdote en el año 2000
Actualmente es el coordinador del Plan de Formación en su Provincia y Director Adjunto de Alboan, la ONG de los jesuitas para la cooperación con países en vía de desarrollo y de solidaridad con los pueblos.”
Patxi Álvarez, así se le conoce, se presenta a todos ustedes con sus propias palabras en los dos textos que reproducimos a continuación. El primero se refiere a sus experiencias de terreno. El segundo recoge su concepción de la investigación social al servicio del liderazgo apostólico:
"Éste es el único hilo conductor que voy a seguir en este artículo: qué lugar debe ocupar la investigación social en un cuerpo que ha hecho de la misión fe-justicia su último compromiso".
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Patxi Álvarez SJ, nuevo responsable del Secretariado jesuita para la Justicia Social y la Ecología se presenta
En 1999 regresé de Camboya a la Provincia de Loyola a la que pertenezco, después de un magisterio acompañando y sirviendo a personas discapacitadas y a antiguos refugiados. Aquel fue un tiempo de gracia: de confusión interior, al ver tanto dolor, y de consuelo al ser testigo de la esperanza de la gente y su ilusión por vivir. El equipo internacional que allí estábamos, y en el que convivíamos y trabajábamos religiosas, laicos y jesuitas, era nuestro hogar, un espacio donde sostenernos mutuamente y un lugar donde aprendíamos cada día a entregarnos con generosidad.
Regresé con el corazón cautivado y lleno de rostros. Aquellos dos años dejaron en mí una honda huella que configuró un deseo firme de ofrecer mi persona al servicio de los últimos. Retomé la teología, la licenciatura concretamente, en teología sistemática. El trabajo final se centró en las “comunidades de solidaridad”, un concepto que había aparecido en nuestra Congregación General 34 y que intuía que encerraba muchas posibilidades. Aquello me dio la oportunidad de entender mejor que el amor de Dios puede mostrarse hoy, de un modo particularmente bello y completo, en la práctica de la justicia y la solidaridad.
Después de la ordenación en el 2000, me destinaron a Alboan, una ONG de cooperación al desarrollo que colabora con instituciones de la Compañía en distintos países de Latinoamérica, de África y, en la India, en el Gujerat. Hasta hoy ha sido un ámbito donde dar cauce a ese deseo de servicio a los más pequeños.
Estos últimos años el sector social de nuestra Provincia ha experimentado un gran desarrollo. Los jesuitas éramos pocos, pero el apoyo de los provinciales ha sido decidido, y la colaboración de laicos entregados y convencidos, esencial. Hay varias comunidades que hoy acogen a inmigrantes y dos instituciones que les atienden. El trabajo ha sido muy consolador y nos ha permitido alcanzar una mayor conciencia de que el servicio de la fe y la promoción de la justicia se llaman y enriquecen mutuamente.
Durante cinco años colaboré en la planificación apostólica de la Provincia, como coordinador. Entonces pude poner en valor algo de lo aprendido en la ingeniería que estudié antes de la incorporación a la Compañía. Hemos crecido mucho en colaboración entre sectores apostólicos y entre laicos y jesuitas. Se ha fortalecido así ese “nosotros apostólico” que está al servicio de la misión.
Durante los próximos meses espero concluir una investigación sobre asociaciones de inmigrantes latinoamericanos en España, para incorporarme después al Secretariado.
Pido al Señor que este destino, que asumo con ilusión no exenta de temor, sea para mayor gloria suya y más vida de sus pequeños. Y a vosotros vuestra oración y apoyo. Muchas gracias por adelantado.
Patxi Álvarez SJ

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Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)


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Una investigación social al servicio del liderazgo apostólico
por Patxi Álvarez SJ


Introducción
La Misión de la Compañía hoy consiste en la defensa de la fe y la promoción de la justicia en diálogo con la cultura y con otras tradiciones religiosas. Se trata de una formulación atrevida y brillante, llena de promesas y a la que aún no hemos respondido con todas las posibilidades con que cuenta nuestro cuerpo apostólico.
Si la Compañía es misión, de tal manera que precisamente en función de la misión reciben su ubicación adecuada todas las demás componentes de la vida religiosa (comunidad, oración, coro, Eucaristía, pobreza, obediencia...), esta misma misión deberá ayudarnos a colocar en su puesto a la investigación social. Este es el único hilo conductor que voy a seguir en este artículo: qué lugar debe ocupar la investigación social en un cuerpo que ha hecho de la misión fe-justicia su último compromiso.
Daré los siguientes pasos: revisaré las fuentes ignacianas que motivan el apostolado intelectual que ha estado presente en nuestra tradición histórica; a continuación trataré de mostrar que la misión actual de la Compañía demanda un conocimiento riguroso y sapiencial de la realidad; mencionaré que este conocimiento debe estar al servicio del liderazgo apostólico; finalmente incluiré un modelo que podría vehicular las intuiciones que a lo largo del texto irán apareciendo.
1. El apostolado intelectual en nuestra historia
La investigación social forma parte de un apostolado de raigambre en la Compañía, el apostolado intelectual, que ha constituido un campo apostólico fundamental de nuestra misión desde sus inicios1. Los jesuitas han cultivado muchos campos del saber y lo continuamos haciendo a día de hoy. Es parte de una larga tradición.
Fuentes ignacianas para el apostolado intelectual
En la vida de S. Ignacio no se aprecia un interés especial por el trabajo intelectual. Su gran preocupación tras la conversión en Loyola consistió en "ayudar a las almas". Comenzó a hacerlo así desde Manresa2. Una atención que mantuvo al llegar a Tierra Santa, donde quería quedarse, pero ayudando igualmente a las personas3. Es ésta igualmente la motivación a la que alude cuando se determina a estudiar4. Irá a Barcelona a estudiar sólo con ese fin de ayudar mejor a las ánimas.
El peregrino recorrió las universidades de Alcalá, Salamanca y finalmente París, donde alcanzó el título de "maestro en artes". Todos los primeros compañeros lo eran. Algunos llegaron a ser teólogos brillantes, como Laínez o Salmerón. Pero no Ignacio. Lo suyo siguió siendo aquello de "ayudar a las ánimas" y garantizar para la Compañía esta orientación de servicio a los demás, donde más falta hiciera.
¿De dónde surge, pues, ese deseo, ese afán de conocimiento que anima a la Compañía, a la primera y a la de nuestro tiempo? ¿Se trata sencillamente de que coincidió que aquellos primeros hombres pertenecían a la intelectualidad de su tiempo e inculcaron ese interés por la cultura a generaciones sucesivas?
En realidad, las fuentes de este anhelo profundo de conocimiento se encuentran en nuestro núcleo místico, en la experiencia de Ejercicios, si bien no se trata de algo obvio. El eje medular de la tradición ignaciana se sitúa en un encuentro personal con Dios que libera, compromete y envía. Se trata de experiencia directa de lo divino, siempre tan sorprendente, desbordante y subversiva. El Dios que protagoniza e inicia este encuentro no se halla fuera de esta realidad, sino que se sitúa en el mundo. Ése fue el mayor don que recibió Ignacio en el Cardoner: ver a Dios en el mundo y al mundo en Dios.
Esto justifica que surja un ávido interés por el mundo. Para descubrir a Dios no hace falta huir del mundo, sino sumergirse en él. Y la actitud en la que queda sumida esta perspectiva es oblativa, no meramente contemplativa, sino de involucración en la dinámica del amor. Gran parte del modo de proceder de la Compañía se explica desde esta intuición que Ignacio vivió en el Cardoner.
En los Ejercicios hay dos contemplaciones que mueven a este conocimiento del mundo: en primer lugar, la Contemplación de la Encarnación (EE 101 - 109). En ella se nos pide contemplar la redondez de la tierra, con sus gentes en situaciones tan diversas... Ignacio nos invita a descubrir en el interior de la humanidad una corriente de redención que solicita colaboración humana: se trata del "hagamos redención" de la Trinidad, que llama a la puerta de María pidiendo permiso para comenzar su obra de salvación. La actitud de contemplación del mundo que subyace aquí es activa, implicativa: viendo lo que hacen las personas de la Trinidad y cómo accede María a su solicitud, se nos convoca a hacer lo mismo.
En segundo lugar, tenemos la Contemplación para alcanzar amor (EE 230 - 237), donde Ignacio quiere que alcancemos "conocimiento interno de tanto bien recibido". En uno de los puntos nos habla de un Dios que habita en los elementos, en las plantas, en los animales y en los seres humanos (EE 235). Esto va a dar pie a una actitud más contemplativa, más pasivo-receptiva. Sin embargo, en esta misma Contemplación, Ignacio habla de un Dios que labora y trabaja por mí en todas las realidades de la creación (EE 236). Nuevamente nos remite a un saber que nos involucre en la acción.
En resumen, los Ejercicios nos disponen a un conocimiento del mundo, con una doble actitud, una más activa y otra más receptiva, si bien con una preeminencia de la primera sobre la segunda.
El apostolado intelectual en nuestra tradición histórica
Más allá de las fuentes ignacianas, el apostolado intelectual ha constituido una característica esencial de la Compañía de Jesús desde sus comienzos: en su versión teológica -de manera que asomarnos a lo divino ayudara a esclarecer lo humano- y en su versión antropológica -de modo que la mirada sobre lo humano favoreciera comprender lo divino-.
a) La investigación teológica: mirar lo divino para comprender lo humano
Tal vez la mayor tarea investigadora en la Compañía haya consistido precisamente en la investigación teológica: un ejercicio de redecir a Dios y de acercar las cosas de Dios al ser humano. Si el encuentro con Dios ocupa el lugar esencial de la tradición jesuítica, la teología está dirigida a posibilitar y ganar relieve en ese encuentro con Dios. Mirar lo divino para comprender lo humano.
Con frecuencia, se trata de una teología preparada para releer las realidades humanas desde la vida de Dios. Una teología de las realidades del mundo y por eso con frecuencia de frontera. No fríamente especulativa, sino vital, que procura la "ayuda de las ánimas" y tiende puentes con la cultura de su tiempo. No es raro que esa teología sea la mayor parte de las veces de vanguardia.
La teología de la que aquí hablamos es aquella preocupada por las consecuen­cias que "lo de Dios" tiene para la vida de las personas, y no tanto aquella centrada exclusivamente en contemplar el misterio divino, y embelesada en él, más olvidada de lo que entonces suceda con los seres humanos. Esta teología engarza preferente­mente con la Contemplación de la Encarnación. Es en el discurrir de nuestra historia concreta, en los acontecimientos de la vida, donde podemos descubrir los signos de la palabra trinitaria que a día de hoy sigue diciendo "hagamos redención".
b) Investigación científica y cultural: mirar lo humano para descubrir lo divino
Desde los primeros tiempos hubo jesuitas notables que se esforzaron por esclarecer aspectos de la realidad desde un punto de vista científico. Escrutando el universo desvelaban a Dios. En ocasiones su interés científico estaba primariamente al servicio de otros fines, como pudo ser el caso de Ricci en la China. Muchos de ellos nos han ayudado a comprender que la ciencia y la fe no luchan en competencia por un mismo espacio, sino que se complementan y enriquecen mutuamente. Estos hombres han tendido puentes entre la ciencia y la fe. Su tarea ha sido crucial para que hoy podamos ser ciudadanos modernos, al tiempo que creyentes. Nos han permitido comprender que el conocimiento científico no pone en jaque nuestra fe, sino que en la profundiza y madura.
A mi entender, más relevante en la historia de la Compañía que este campo de la ciencia, es el de los estudios culturales. Ha habido muchos jesuitas que, enamorados de Dios, se enamoraron de lo humano en culturas muy distintas5. No se trataba de grandes académicos, sino de hombres apasionados por la gente, aunque su contribución a la academia haya sido muy importante. El ser humano en su diversidad, riqueza, sencillez, hondura, fragilidad, sabiduría, les hablaba con nuevos trazos del Dios que buscaban con desvelo. Descubrieron en las personas con las que se encontraban al Espíritu de Dios que, desde la noche de los tiempos, habitaba en ellas. Y amando y desentrañando aquellas culturas, adoraron al Dios que habita en todo. De ahí las gramáticas, alfabetos, estudios etnográficos... Los ejemplos son numerosísimos y muestran cómo los jesuitas creyeron de verdad que "Dios habita en las criaturas" (EE 235). Hoy esa tradición continúa presente.
En resumen, podríamos afirmar que el apostolado intelectual de la Compañía, ya sea en su versión teológica, ya en su versión científica, ha estado orientado a tender puentes entre Dios y el ser humano.
2. Nuestra misión hoy demanda investigación social
Una vez visto que nuestra propia tradición ignaciana y jesuítica han demandado un serio trabajo intelectual e investigador, habría que ir un poco más allá: nuestra actual misión fe-justicia exige de forma aún más imperiosa un sólido apostolado intelectual más orientado hacia la investigación social.
Nuestra misión fe - justicia
Cuando en 1975 se llega a formular nuestra misión en clave de defensa de la fe y promoción de la justicia, se tiene muy presente que el mundo en el que nos hallamos se debate en una lucha dialéctica entre los afanes de liberación y poderosas dinámicas de exclusión6. De ahí que se hable precisamente de "promoción". Se precisa un compromiso activo, deliberado y sostenido contra las fuerzas que generan explotación. Estamos en una lucha. Esta misión implica un posicionamiento previo en favor de los pobres. No se puede separar esta misión de la opción preferencial por los pobres, es interior a esta opción.
Por otro lado, la opción por la justicia exige muchas cosas: posicionamientos públicos, utilización de medios de comunicación, cuentas claras, interlocuciones políticas e institucionales, mucha capacidad de innovación. Eso supone que no reclama sencillamente "lo de siempre", sino un magis. Es decir, la promoción de la justicia demanda elevar nuestros perfiles apostólicos, lo cual lleva consigo una renovación integral de nuestros ministerios para que se adecuen a esta misión7. Es esta necesidad de elevar nuestro perfil apostólico la que nos exige un conocimiento más adecuado de nuestro mundo, y en consecuencia, un análisis social más agudo. Más aún en tiempos de globalización compleja.
3. Precisamos síntesis sapienciales que orienten y motiven
La investigación social está abierta a la orientación apostólica, en particular cuando desvela los aspectos creativos y esperanzadores de la realidad, cuando denuncia las fuerzas que disgregan o excluyen, cuando propone nuevos modos de abordar las problemáticas sociales... En el fondo, cuando pretende ser agente de transformación e incidir en el ámbito público.
Una vez dicho esto, también debemos afirmar que necesitamos algo más que sólo investigación social. Es preciso ubicarla en un panorama más amplio. Ignacio viene en nuestra ayuda: precisamos más conocimiento interno que exhaustividad, más saber sintético que analítico, más implicación afectiva que desasimiento aséptico, más interdisciplinariedad que fragmentación8 y dosis muy importantes de discernimiento9.
Tenemos necesidad de síntesis sapienciales10 que den cuenta de nuestro mundo, que nos permitan hacernos cargo de él para encargarnos de él. Esas síntesis tienen que ver con aquel "conocimiento interno" que Ignacio nos solicita demandar en el Ejercicio de las dos banderas. Unas síntesis que nos proporcionen conocimiento interno, lucidez ante la realidad, para descubrir en ella las dinámicas de exclusión, extorsión y muerte, a fin de que las confrontemos; y para celebrar las corrientes de vida y liberación a fin de que nos comprometamos con ellas. Hablamos, por tanto, de síntesis sapienciales o conocimiento interno o ignaciano de la realidad, comoquiera que deseemos llamarlo, pues no contamos con un vocablo acuñado que designe esta realidad de la que estamos hablando.
La investigación social se debe situar al servicio de estas síntesis. Esto significa que es más necesaria que nunca, pues cuando no hay análisis hay invención, proyección pura: vemos lo que queremos. El conocimiento sapiencial debe ser riguroso, para aportar honestidad con lo real.
Estas síntesis que elaboren un conocimiento profundo de la realidad deberán:
- Contar con un rigor atento a una multiplicidad de perspectivas,
1. basándose sobre datos e investigaciones sólidas;
2. integrando en su análisis una multiplicidad de disciplinas;
- Ser realizadas en clima de discernimiento orante en común:
3. desvelando nuestros intereses ocultos y alianzas afectivas,
4. elaboradas desde la experiencia: en contacto con los pobres y con aquellas personas e instituciones sociales que trabajan en favor de ellos;
5. dejándose afectar por la realidad;
6. incorporando una lectura teológica;
- Incluir una orientación práctica que vehicule el compromiso y la implicación:
7. generando planteamientos y propuestas;
8. elaborando modos de divulgación razonada y creíble que favorezcan la formación permanente y alimenten nuestras motivaciones y afectos alentando nuestra fe;
9. catalizando una advocacy pública, al establecer una agenda con agentes sociales, eclesiales y políticos.
En general, podemos afirmar que carecemos de -o no contamos suficientemente con- los sujetos colectivos, o comunidades de discernimiento, capaces de llevar a cabo este trabajo. Precisaremos de metodologías nuevas y de maestros que orienten este trabajo. Hay mucho por hacer.
Si la investigación encuentra su ubicación adecuada al servicio de nuestra misión, esto llevará consigo que debe reunir algunas características. En primer lugar necesitará focalizarse en algunos campos sociales, en aquellos que son más relevantes hoy para el desarrollo de nuestra misión. En segundo lugar, esta investigación social deberá preguntarse en favor de quién y en favor de qué está11. En tercer lugar, y puesto que en todos los campos no podremos contar con personas preparadas, se necesitarán las aportaciones de otros muchos investigadores, pertenezcan o no a nuestras instituciones.
Los centros sociales también deberán jugar su papel en la elaboración de este conocimiento interno de la realidad social. Si las síntesis requieren discernimiento, éste se lleva a cabo de modo más adecuado cuando estamos en movimiento y en cercanía a la realidad. Las instituciones en contacto con las realidades sufrientes del mundo tendrán mucho que decirnos.
Ahora bien, ¿basta con las síntesis? No, éstas están encaminadas a orientar mejor nuestra respuesta a la misión.
4. Al servicio del liderazgo apostólico
Sólo un conocimiento interno de la realidad puede orientar nuestro liderazgo
Cuando carecemos de ese conocimiento interno, afectivo y discernido, del que surgen llamadas apostólicas, sólo hay gestión con sentido común. No hay asunción de riesgos, hay conservación; no hay fidelidad ni creatividad, más bien reproducción degenerativa; no hay identidad, sino dilución. Las síntesis iluminarán la realidad, motivarán nuestro compromiso y orientarán la acción.
Habitualmente hay muchos conocimientos en nuestras instituciones sobre el espacio económico y legal en el que se desenvuelven. Conocen bien lo que en jerga empresarial se denomina "el negocio". Sin embargo, la misión a la que responden va mucho más allá de él: un colegio no trabaja meramente para educar, eso ya lo hace la educación pública, con más medios y al menos tan bien como nosotros. Un colegio de la Compañía trata de formar personas que deseen un mundo más justo, capaces de comprometerse en comunidades en este empeño, dispuestas a sacrifi­cios si son necesarios, que saben que la fe es un magnífico resorte de liberación integral del ser humano, para que algunas personas puedan descubrir esta fe como la fuente de sus vidas. Esa misión, como puede verse, pasa por el "negocio" de la educación, pero va mucho más allá del mismo. Sucede otro tanto con la universidad jesuítica, o con las ONGs, o... En la actualidad resulta crucial que todas nuestras instituciones respondan a la misión fe-justicia, porque en ello nos jugamos que en realidad sean instituciones jesuíticas. Pero al mismo tiempo, es muy difícil.
Porque esto significa que hoy los colegios deberían saber mucho sobre inmigración, integración, identidades cruzadas, sobre procesos de integración de la segunda generación; sobre globalización, sobre política mundial, sobre ciudadanía; sobre secularización, sobre socialización religiosa; sobre el papel que los medios y los estímulos tienen en la socialización primaria; sobre los modelos actuales de familia... Las ONGs deberían saber mucho más sobre los aspectos simbólicos y espirituales del desarrollo, sobre el ser humano y las culturas, sobre la relación entre religión y política, sobre fortalecimiento y liderazgo comunitario, formas alternativas de desarrollo económico, descentralización, ecología y tecnología... Y así podríamos seguir repasando otros campos apostólicos.
En definitiva, un conocimiento interno de nuestra realidad social, por limitado y pobre que pueda resultar, contribuirá a que nuestras instituciones puedan responder mejor a nuestra misión. En un momento como el actual, de tanta precariedad de jesuitas, si instituciones como las que regenta hoy la Compañía -grandes, dinámicas y creativas- no reciben esta ayuda, se abrirán su propio camino en la actividad que desarrollan. Pero a la larga, ¿podremos reconocerlas como jesuíticas?
Se precisa a nivel institucional
Las instituciones necesitan este conocimiento interno para poder tomar decisiones con valentía y con ciertas garantías. Porque las decisiones en favor de la justicia y de los pobres requieren un grado de clarividencia. Es ese conocimiento de calidad el que puede ubicar adecuadamente a nuestras instituciones y el que posibilite que el horizonte apostólico al que responden se eleve: con presencia pública, con advocacy, con interlocución con instituciones públicas y privadas y con ámbitos de Iglesia...
Se precisa a nivel provincial / sectorial
Este nivel es mucho más estratégico, pues los sectores y provincias tienen recursos de las que instituciones, por sí solas, carecen. Las síntesis posibilitarán que sectorial y provincialmente se puedan identificar nuevos retos, estudiar qué instituciones responderán mejor a ellos y demandarlo, incluso reflexionar si son necesarias nuevas iniciativas apostólicas, o si conviene abandonar otras.
Es obvio que la misión fe-justicia necesita interlocución política con instituciones eclesiales, con organizaciones sociales, relaciones con medios de comunicación, con financiadores... Más aún en una sociedad tan plural como la nuestra. Este tipo de relaciones es crucial. Este "conocimiento interno" discernido y consensuado será vital para tener una agenda propia en nuestras interlocuciones. Es aquí también donde se ve la importancia de que las síntesis a las que lleguemos estén orientadas a la acción e incluyan posturas, propuestas y recomendaciones. Si logramos hacer algo de esta tarea creceremos como cuerpo apostólico.
Se precisa a nivel de Compañía
También se precisa a nivel de Compañía. En tiempos pasados la reflexión de las instancias de gobierno de la Compañía han supuesto un fuerte aliento e impulso. Los Padres Arrupe y Kolvenbach han sido hombres que han ayudado muchísimo con su clarividencia, sabiduría y aportaciones. No hemos estado a su altura. Sin el apoyo de las instancias más altas del Gobierno de la Compañía y sus visiones sobre el mundo, sería muy difícil sostener nuestra misión en el conjunto de la Compañía, porque abundan en nuestro interior fuerzas disgregadoras.
5. Un posible modelo
El siguiente esbozo propone una organización posible de las diferentes piezas que hemos estado mencionando. Las tomamos primero individualmente y a continuación tratamos de incluirlas en un conjunto organizado.

La investigación social propiamente dicha
Hablamos de una investigación social llevada a cabo en universidades y algunos centros sociales. Algunos análisis necesariamente habrán de ser préstamos de otras disciplinas o procedentes de instituciones que no sean nuestras. Cuando la investigación esté realizada en nuestras instituciones deberá incluir algunos "acentos ignacianos": la explicitación de los presupuestos de los que se parte y la coherencia en el desarrollo; reconocimiento de las influencias y alianzas afectivas que subyacen; destacar en algún momento un "dejarse afectar". En estos casos, esta investigación debería considerar las experiencias realizadas en nuestros centros sociales y en instituciones de otros sectores. Es decir, la investigación social ignaciana debería incluir algunas características específicas.
La reflexión social de nuestros centros sociales

También nuestros centros sociales realizan su propia reflexión sobre la realidad. Aprenden de su experiencia, de las situaciones ante las que se encuentran y que meditan muchas veces de una forma sistemática, y en otras ocasiones, de modo más libre. También hacen uso de lecturas o aportaciones que reciben de algunos analistas sociales. Algunas características de esta reflexión de la experiencia es que es apasionada, a veces puede preferir el eslogan al rigor. Y si bien se centra en una única parcela de la realidad, ante ella su acercamiento es holístico, recogiendo una diversidad de perspectivas y disciplinas.
Conocimiento ignaciano de la realidad
El conocimiento ignaciano de la realidad debe partir de los dos elementos anteriores para alcanzar sus propias síntesis. Será realizado en una comunidad de discernimiento, en la que habrán de participar personas que realizan el análisis de la realidad y aquéllas que parten de las experiencias de los centros sociales.
Ya hemos señalado algunos cometidos de este conocimiento ignaciano: recoger análisis interdisciplinares; construirse también desde la experiencia; dejarse afectar por la realidad; incorporar una lectura teológica... También hemos indicado que necesitará de metodologías adecuadas y de maestros que dirijan los procesos de búsqueda.
Al servicio del liderazgo apostólico
Presentamos a continuación cómo quedaría un esquema final organizado con todos los elementos que hemos mencionado:

Un aspecto que debería quedar subrayado en el esquema: el conocimiento ignaciano debe ayudar a un mejor liderazgo apostólico. Esto significa que los ámbitos de liderazgo se han de sentir interpelados por las lecturas de la realidad que broten del conocimiento ignaciano. Si esto no sucede, el esquema se desinflaría pronto por no adquirirse compromisos. Así, el elemento tractor del proceso debe ser el ámbito de liderazgo apostólico. Es el que tiene la capacidad para organizar agendas, solicitar estudios y tomar decisiones a partir de ellos. Sin él el esquema no funciona.
Podríamos preguntarnos: ¿para qué tanto montaje? ¿No basta con un buen equipo de liderazgo apostólico, que conozca la realidad y tome decisiones? En realidad esto es cierto. Probablemente así se haya hecho durante mucho tiempo. Pero hoy este es un ideal inalcanzable. No hay personas que conozcan los estudios y las experiencias, sean capaces de valorar y discernir su importancia y después tengan la potestad de tomar decisiones sobre obras y personas. Pensar que esto es factible es ilusión. Sin embargo, esta reflexión sí da pie a pensar que habría personas que deberían estar en varios de estos ámbitos. Con ello se lograría empatar mucho más el engranaje.
En resumen, la investigación social constituye un elemento vital hacia las síntesis sapienciales sobre la realidad que hoy necesitamos para responder de forma adecuada a nuestra misión fe-justicia. En definitiva, un análisis social al servicio del liderazgo en nuestra misión por la fe y la justicia.

Fuente: Promotio justitiae

Notas:
1. CG 35, d.3, n. 39 (iii)
2. San Ignacio, Autobiografía, n. 26.
3. Ibid. n. 45.
4.Ibid. n. 50.
5.CG 34, d. 4, n. 10.
6. CG 32, d. 4, n.6.
7. CG 32, d. 4, nn. 9 y 76.
8. CG 34, d. 17, n. 10.
9. CG 32, d.4, n. 10.
10. Kolvenbach P. H., Selección de escritos (1991-2007), Conferencia en la Universidad de Santa Clara (6 de octubre de 2000), p. 305: "...lo que está en juego es... un diálogo interdisciplinar sostenido de investigación y reflexión, un continuo poner en común los conocimientos de todos. Su intención es asimilar las experiencias y las intuiciones de las diferentes disciplinas en 'una visión del conocimiento que, muy consciente de sus limitaciones, no se satisfaga con los fragmentos, sino que intente integrarlos dentro de una síntesis sabia y verdadera' de la realidad de nuestro mundo. Desgraciadamente muchos profesores no se sienten todavía, académica, humana y, me atrevería a decir, espiritualmente, preparados para un intercambio de tal envergadura".
11. Kolvenbach P. H., Selección de escritos (1991-2007), Conferencia en la Universidad de Santa Clara (6 de octubre de 2000), p. 305: "...todo el conocimiento que se adquiere en la universidad es valioso en sí mismo, pero es además un conocimiento que tiene que preguntarse a sí mismo, "en favor de quién y en favor de qué" está".

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21.07.10 @ 23:15:32. Archivado en Europa, Las Américas, Universidades, Religiones, Migraciones, Pro justitia et libertate, África, Asia, Oceanía