sábado, agosto 18, 2007

Perú en El Quijote y El Quijote en Perú

Perú en El Quijote y El Quijote en Perú

Permalink 17.08.07 @ 12:40:10. Archivado en Las Américas, El Quijote, España, Sociogenética, Pro amicitia universale, Arte

En estos momentos de duelo y de congoja de los Peruanos, sentimientos que compartimos con ellos, los Españoles debemos recordar los lazos particularmente estrechos y tradicionales que nos unen con este pueblo hermano.

Uno de los testimonios más antiguos y más explícitos de que disponemos de estos lazos, en el plano de nuestro imaginario, es la propia filosofía que sustenta la obra quijotesca como fermento sociogenético que la ha hecho posible. Esta tesis aparece en filigrana en numerosos artículos de colegas peruanos, que han estudiado magistralmente el tema, siguiendo la hipótesis con la que Unamuno enlazaba el Quijote y América: «Hay un quijotismo filosófico, sin duda, pero también, una filosofía quijotesca. ¿Es acaso otra, en el fondo, la de los conquistadores...?». Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, Espasa-Calpe, Madrid, 1993, pág. 308.

Tras una indicación somera de la presencia del Perú en El Quijote, ofrecemos una serie de vínculos que permiten navegar a los artículos de mis colegas peruanos, que han estudiado magistralmente el tema del Quijote en Perú.

Pirú (en el s. XVII alterna con Perú, así, p.e., Covarrubias dice: «río Marañón en el Pirú», Cov. 788.b.34.) m. arc. La forma Pirú, ya arcaica en el siglo XVII, es adecuada en boca del oidor, hombre ya anciano, y hermano del cautivo, cuyo relato nos retrotrae al último tercio del siglo XVI (Gaos).

Tanto fuera como dentro del Quijote, el Perú es por antonomasia, en el imaginario de los siglos XVI y XVII, lugar de riqueza, especialmente en metales preciosos:

«PERÚ. Provincia famosísima en la India Occidental, conquistada y señoreada de los Católicos Reyes de España [nota: Francisco Pizarro lo conquista para ellos en 1533], de donde se han traido tantos millones de oro y plata. Y en cambio desto se les ha comunicado a la santa fe católica, tan asentada en aquellas partes, como en las demás donde se ha predicado el Evangelio.», Cov. 866.b.49.

«PERULERO. El que ha venido rico de las Indias del Perú.», Cov. 867.a.23; así lo vemos en el contexto del relato del Cautivo, en boca de su hermano el Oidor:

«Mi menor hermano está en el Pirú, tan rico, que con lo que ha enviado a mi padre y a mi ha satisfecho bien la parte que él se llevó». I.42.23.

Citas del Quijote: Salvador GARCIA BARDON, El Quijote para citarlo.

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El Quijote en Perú

Introducción
Por Eva M.ª Valero Juan

El Perú en Cervantes
por Aurelio Miró Quesada

Don Quijote en la fiesta de Pausa
por Aurelio Miró Quesada

Dualidad en Cervantes y en El Quijote
Por Óscar Miró Quesada

Sobre El Quijote en América
Por Ricardo Palma

Cervantes y el Perú
Por Raúl Porras Barrenechea

Cervantes y El Quijote
Por Javier Prado

Cervantes
Por José de La Riva-Agüero

Preludio cervantino
Por Luis Alberto Sánchez

Cervantes, síntesis de la cultura española
Por Augusto Tamayo Vargas

Relación de las fiestas que se celebraron en la corte de Pausa

Citar El Quijote

Citar El Quijote

Permalink 18.08.07 @ 14:10:00. Archivado en Escritura bloguera, El Quijote, Lingüística, Hispanobelgas

Este fue mi Regalo de fin del año cervantino 2005, que he renovado al comienzo de este año, para celebrar dignamente con mis amigos blogueros, durante el año 2007, el cuarto centenario de la proyección europea e internacional de El Quijote.

El hecho histórico que nos incita a celebrar de manera especial este nuevo año conmemorativo es que en 1607 apareció en Bruselas la cuidadísima edición de Velpius, que los estudiosos universitarios consideramos unánimemente como la primera edición crítica de El Quijote.

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Citar El Quijote

Durante toda mi vida me he dicho que la manera habitual de citar los textos del Quijote no era nada práctica. Dispuesto a resolver este problema, decidí y prometí hace más de quince años, cuando escribía una Gramática intencional (Lovaina, 1989) y una Semántica lexicológica (Lovaina, 1990) del español, que iba a proponer una nueva lectura crítica de los textos cervantinos, dotando mi edición de un sistema simple, preciso y rápido de referencias textuales. Las referencias a los textos del Quijote no se harían en adelante ni a la inmensidad de los capítulos, en los que es fácil perderse, ni a la extrema diversidad de las páginas, consecuencia de las diferentes ediciones empleadas, sino a las réplicas dialogísticas y a los párrafos, ambos editorialmente establecidos y numerados.

Como es sabido, tanto las ediciones príncipes de 1605 y de 1615 de los textos cervantinos como todas las ediciones posteriores, hasta mediados del siglo diecinueve, carecían de divisiones en párrafos y en réplicas dialogales, con la excepción de las poesías. Juan Eugenio Hartzenbusch fue el primero en establecer este tipo de divisiones, en su edición del Quijote de mediados del siglo diecinueve. Una vez iniciado este proceso de clarificación editorial moderna de los textos cervantinos, cupo el honor de continuarlo al insigne cervantista osunense don Francisco Rodríguez Marín. La división en párrafos y réplicas, adoptada en su edición del Quijote de 1911, para la colección de los «Clásicos castellanos», es la que mayor influencia ha ejercido sobre ediciones posteriores, al ser empleada por otros editores como texto original para la imprenta. El mismo deseo de clarificación editorial presidió los trabajos del inolvidable investigador valenciano Vicente Gaos y de los dos grandes maestros catalanes del cervantismo crítico actual Martín de Riquer y Francisco Rico Manrique, fieles continuadores de la ingente obra hispanista de la escuela filológica de Barcelona. Aceptando básicamente las divisiones de Hartzenbusch y de Rodríguez Marín, las han aumentado en cantidad y en calidad.

Mi trabajo ha consistido en dar un paso más en esta misma dirección, intentando mejorar la eficacia del sistema adoptado, no sólo como ayuda para la lectura, sino como instrumento para citar con precisión cualquier lugar del Quijote. Para ello, he añadido algunas divisiones, he hecho desaparecer los saltos de línea de las poesías, para citarlas fácilmente en mi diccionario enciclopédico, sin ocupar demasiado espacio, reemplazando los saltos con un signo convencional de pausa, y he dotado a cada una de las divisiones establecidas de un número compuesto de identificación, que nos permitirá a todos, de aquí en adelante, el citar los textos del Quijote con precisión, claridad y facilidad. Estos números se componen de tres partes separadas por puntos; por ejemplo: II.25.20. La primera parte, en cifras romanas, se refiere al volumen del Quijote; la segunda y la tercera, en cifras árabes, se refieren respectivamente al capítulo y al párrafo o réplica citados. En nuestro ejemplo tenemos el número compuesto que nos conduce directamente a la réplica de maese Pedro, respondiendo a don Quijote a propósito del mono adivino: «—Señor, este animal no responde ni da noticia de las cosas que están por venir; de las pasadas sabe algo, y de las presentes, algún tanto.», II.25.20. Se añade a esta tríada un cuarto miembro, cuando nos ha parecido oportuno introducir subdivisiones dentro de un párrafo excesivamente largo.

Este fue el texto de presentación de mi Regalo de fin del año cervantino 2005.

Citas del Quijote: Salvador GARCIA BARDON, El Quijote para citarlo

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© Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005.