domingo, julio 09, 2006

Una madre y un padre para cada uno

Una madre y un padre para cada ser humano

09.07.06 @ 11:58:08. Archivado en Antropología conyugal, Ética

Cada uno de nosotros viene de una madre y de un padre. Sin madre o sin padre es imposible que existamos. Por una mitad somos hijos de una madre y por otra mitad somos hijos de un padre. Sin una cualquiera de estas dos mitades, indisociablemente unidas en cada uno de nosotros, es imposible que existamos.

Cada uno de nosotros es hijo de una madre y de un padre. Quien diga lo contrario miente. Si miente para fundar derecho, da lugar a leyes injustas.

Nuestras madres merecen una protección legal especial, porque ellas son nuestras portadoras mientras nuestras vidas sin ellas es imposible. Este es el sentido natural de la institución legal del matrimonio.

La palabra castellana matrimonio viene del latín matrimonium, que significa: ‘condición legal de madre, oficio de madre’. Es una palabra compuesta de la forma prefija: matri-, derivada del genitivo: matris, que significa: ‘de madre’, con la forma sufija: -monium, derivada de munus, en la etapa del latín arcaico moenus, que significa: ‘condición legal, oficio’. Otros compuestos latinos jurídicos con –monium, también con el sentido de ‘condición legal’, son : mercimonium, patrimonium, praestimonium, testimonium, vadimonium, etc. Algunas de estas palabras latinas han llegado igualmente al castellano actual. Cfr. Matrimonio, patrimonio, sociomonio.

Toda persona puede y debe colaborar con la misión de la madre, comenzando por el padre de su hijo, que la ley del matrimonio también reconoce y protege como su marido, pero sería inmoral que alguien despojara a la madre de su misión natural, privándola de la institución que la protege. Eso es lo que ha hecho la ley española, olvidando el sentido natural del matrimonio, que el legislador no puede alterar sin cometer un gravísimo delito de prevaricación, por favorecer la injusticia.

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Ver mis trabajos de Antropología conyugal.

jueves, julio 06, 2006

Carta de una Madre al Papa

Carta de una Madre española al Papa

06.07.06 @ 20:38:59. Archivado en Ética, Religiones, Educación

Jesús transmitió su mensaje evangélico viajando a pie a través de Galilea, Samaria y Judea. Sólo nos consta que empleara una montura para entrar en Jerusalén, cuando llegó el momento de llamar la atención de todos, incluidos los poderes que lo habían de condenar a muerte, sobre la misión que él debía cumplir, siendo consciente al hacerlo de que sería a costa de su propia vida. Sabemos que aprovechaba la marcha a pie para conversar animadamente con quienes lo acompañaban, porque incluso durante el último viaje que hizo a pie, después de la resurrección, con los dos discípulos de Emaús, así lo hizo (Lucas 24, 13-35).

No es, pues, extraño, que los Vicarios de Cristo viajen, imitando a su maestro. Lo que sí resulta un poco extraño para la gente sencilla, que instintivamente vuelve sus ojos a Jesús, para imaginar qué es lo que hubiera hecho él en nuestro tiempo, es que sus Vicarios viajen en vuelos especiales y que luego atraviesen las ciudades adonde van, encerrados en sus papa-móviles, dos maneras que hacen bastante difícil el que la gente pueda conversar con ellos. A este inconveniente se añade el que cuando el Vicario de Cristo camina a pie, es difícil que la voz de la gente llegue hasta sus oídos, ya que automáticamente avanza rodeado por sus colaboradores y guardaespaldas, que en cierta manera lo transforman en objeto de espectáculo, más bien que en interlocutor de la palabra hablada.

Sin duda ésta es la razón por la que muchas personas deciden resolver el problema de incomunicación con él enviándole una carta. En el momento en que yo escribo estas líneas, Google obtiene, en 0,12 segundos, aproximadamente 36.800 resultados de "carta al Papa". De toda evidencia la dificultad de acceso coloquial al Vicario de Cristo ha dado lugar a un nuevo género literario, que son las “cartas al Papa”

El viaje que tiene previsto Benedicto XVI a Valencia, para el 8 y 9 de junio, ha dado lugar a una serie de cartas, cuyos temas no sólo buscan la atención del Vicario de Cristo, sino que interpelan a toda la sociedad, tanto cristiana en particular como humana en general.

He aquí en primer lugar la enumeración condensada de los temas más importantes de interés general de estas cartas, seguidos de la edición completa de la “Carta de una madre al Papa”, cuyo mérito consiste en articular algunos de estos temas de manera particularmente incisiva e incluso desgarradora. Lo demostramos mediante un esquema previo de su robusta estructura.

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La vida

Defender la vida no solamente en germen, sino también en la aventura diaria del vivir, combatiendo la pobreza y promoviendo la justicia social en todo el mundo.

Enseñar que todos los humanos debemos evitar que la miseria lleve a muchos jóvenes a abandonar sus países, arriesgando sus vidas, para encontrar los medios de subsistencia a los que todo ser humano tiene derecho.

Considerar el hambre y la desigualdades socio-económicas internacionales, provocadas por un comercio injusto, como un auténtico atentado contra la vida.

Condenar como crímenes el comercio de armas y la violencia contra las mujeres.

Ética socio-económica

Promover por todos los medios el derecho a un trabajo estable, a un salario justo y a una vivienda digna. Denunciar el que tales derechos inalienables se vean actualmente vulnerados por especulaciones financieras, cuyo objetivo es el reportar beneficios injustos para unos pocos, en detrimento del bien común.

Enseñar que la falta de democracia económica, fruto de una organización individualista y asocial de la empresa, constituye una de las causas principales de la desestructuración de la familia.

Denunciar con firmeza que los niveles de precariedad de los contratos laborales y de la siniestralidad son muy elevados en España. Consecuencia de ello, unido a la anomalía de los ritmos laborales, es que muchas parejas jóvenes no pueden tener hijos, mientras que los beneficios de los grandes empresarios y de los bancos aumentan con total desfachatez. Los empresarios deben reconocer que es muy difícil para sus trabajadores conciliar vida laboral y vida familiar en un sistema cuyo centro intocable es la obtención de plusvalía.

Pertenece a la misión de la Iglesia el levantar la voz para proclamar, sin ambigüedad y con libertad evangélica, que una organización económica que favorece la acumulación ilimitada de beneficios por los bancos y las grandes empresas, deteriorando la vida de millones de familias y frustrando el futuro de numerosas parejas jóvenes, no es camino de progreso humano, sino precipicio de ruina general.

Enseñanza

La mejora del sistema público de educación es un deseo ferviente de todos los ciudadanos de buena voluntad, cuya causa común para el bien futuro de nuestros hijos deben compartir todos los católicos. Los centros escolares católicos deben servir este objetivo común del sistema educativo, contribuyendo para su eficiencia con el más alto nivel posible de coherencia con los valores universalistas del Evangelio.

Familia

La familia debe ser concebida como un germen de apertura a la fraternidad y al amor universal y no como un mero refugio de tranquilidad, cerrado egoístamente sobre sí mismo.

La concepción burguesa y conservadora de la familia tiene poco que ver con el Evangelio. Jesús decía, señalando a su entorno: "Mi madre y mis hermanos son todos éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra." (Lucas 8, 21). Con ello quería decir que no hay que dividir entre los que son de la familia y los que no lo son. Todos formamos parte de una gran familia que es la humanidad, somos como las olas del mar, cada una de ellas es diferente, pero todas forman una gran ola que es el mar, y el mar no es mi mar, ni tu mar, tan solo es el mar. No existe tal cosa como las olas separadas del mar o el mar separado de las olas.

Nuestro país está recibiendo una avalancha de inmigrantes, utilizados con demasiada frecuencia ilegalmente como mano de obra barata. No podemos olvidar que estos hermanos sufren en sus sentimientos el desgarro de la lejanía de sus familias. Es muy importante que las familias españolas sean fermento de integración social de estos inmigrantes, oponiéndose con determinación a la xenofobia y al racismo, cada vez que sea necesario defenderlos de quienes intenten despreciarlos, atacarlos o explotarlos.

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Los temas de la “Carta de una madre al Papa”

Los anfitriones del Papa van a engañarlo, mostrándole una familia española que no existe.

La Autora tiene una familia auténtica, por la que su marido y ella quisieran huir de esta España en la que sobran

En España
* decir matrimonio es decir esclavitud;
* ejercer la maternidad es sentirse antifemenina;
* decir hijos/as es pensar en el sacrificio;
* amar sin recibir es de lunáticos;
* compartir es de comunistas;
* reclamar justicia es de fascistas;

* las familias carecen de ayudas gubernamentales;
* no se aplican la leyes de protección a la familia;
* las familias carecen de viviendas;
* las familias pasan un quinario para criar con honradez y austeridad a sus hijos

Por todo esto y mucho más, si sus anfitriones le dicen lo contrario al Papa, le engañarán.

Si el Papa enciende la tele a cualquier hora del día, ahora que están los niños de vacaciones, verá que nuestros hijos no les interesan en absoluto a sus ilustres anfitriones.

En España se han hecho muchas leyes progresistas, pero la única que no se aplica es la de las Familias Numerosas

La Autora espera, con humor de creyente compatible con su amarga experiencia de ciudadana escarmentada, que el mensaje del Papa para las familias del mundo sea como el que ella vive: “sólo Dios nos ayuda y lo palpamos día a día ¿Para qué más?”

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Carta al Papa
de Alicia Hermosa

Santidad se me ha ocurrido que a lo mejor en el aeropuerto o en su avión particular, cuando venga a Valencia, encuentra un Qué en el que le escriba alguien y Vd., aburrido de tanto protocolo, decida leerlo y resulte que en ese Qué vaya mi carta, que le mando con sumo respeto y amor diciéndole lo siguiente:

Santidad, en primer lugar, Gracias por venir a mi país y más aún por defender a la familia.

En segundo lugar, quisiera advertirle de que lo van a engañar.

¡Sí, Santidad!, lo van a engañar mostrándole una familia española que no existe, y lo harán desde los católicos hasta el Presidente del Gobierno.

Se lo dice alguien que tiene una gran familia de las que rezan poco pero aman mucho; una familia por la que mi marido y yo quisiéramos huir de esta España en la que sobramos; en la que decir matrimonio es decir esclavitud; en la que ejercer la maternidad es sentirse antifemenina; en la que decir hij@s es pensar en el sacrificio; en la que amar sin recibir es de lunáticos; en la que compartir es de comunistas y en la que reclamar justicia es de fascista.

Por todo esto y mucho más como carecer de ayudas gubernamentales, no aplicar leyes de protección a la familia, carecer de viviendas y pasar un quinario para criar con honradez y austeridad a nuestros hijos es por lo que si le dicen lo contrario le engañarán.

Si quiere S.S. tomar el pulso de la familia española, encienda la tele a cualquier hora del día, ahora que están los niñ@s de vacaciones y verá lo que les interesan nuestros hijos a tan ilustres anfitriones.

En España se han hecho muchas leyes progresistas, pero la única que no se aplica es la de las Familias Numerosas; y si no se lo cree le invito a mi casa en Sevilla, para que lo vea con sus propios ojos.

Esperando que su mensaje para las familias del mundo sea como el que yo vivo de que sólo Dios nos ayuda y lo palpamos día a día. ¿Para qué más?

Atentamente,

Alicia Hermosa

miércoles, julio 05, 2006

La familia humana sufre en Valencia

La familia humana sufre en Valencia

05.07.06 @ 18:12:24. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

Uno de los momentos en que los humanos sentimos más intensamente nuestra pertenencia a una misma familia, la gran familia humana, es cuando uno de los nuestros sufre o muere. Este sentimiento, cuya raíz más profunda es la empatía, nos identifica mental y afectivamente con el estado de ánimo de otro ser humano sufriente o agonizante. Lo que le pasa a nuestro semejante no solamente no nos deja indiferentes, sino que, por poco que seamos humanos, nos afecta mental y afectivamente como si nos pasara a nosotros mismos.

Ante la gran tragedia que ha sacudido a Valencia, justo en el momento en que está celebrando las jornadas mundiales de la familia (V Encuentro Mundial de las Familias), puede ser un consuelo para los afectados el pensar y el sentir que la familia universal humana no solamente llora con ellos, sino que ve representados todos sus sufrimientos en el indecible sufrimiento de los valencianos.

El duelo que vamos a vivir estos días por este enorme dolor, con epicentro en Valencia, va a recordarnos a todos que la familia humana sufre no solamente por causas humanamente incontrolables, sino por demasiadas causas que dependen de nosotros.

La mayor parte de estas causas son muy conocidas, y es asunto nuestro el poner remedio sin tardanza a todas ellas: la falta de deontología en muchas obras y servicios públicos; el insuficiente respeto de la seguridad en los transportes tanto públicos como privados; la especulación urbana en detrimento de los derechos humanos; las insuficiencias educativas para las funciones que implican riesgo; la insuficiencia de puestos de trabajo en los servicios públicos; los horarios inhumanos para quienes asumen la responsabilidad de la seguridad pública; la falta de consideración por los profesionales de estos mismos servicios públicos; etc.

Nuestro duelo debe servirnos nos solamente para consolarnos en familia, sino para corregir, en solidaridad familiar universal, los errores que perjudican gravemente nuestra vida humana como tal, sin olvidar ninguno de sus derechos.

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Algunos testimonios en primera persona, publicados por ABC y El País

José (Valencia). «La línea 1 del metro de Valencia es una línea usada principalmente por gente con pocos recursos. Llevamos tiempo pidiendo que nos pongan los mismos vagones, con las mismas frecuencias de paso que los metros de otras líneas, y ni caso. Excusas y más excusas. Hoy estoy vivo de puro milagro. Ayer, por un trabajo que se me complicó, no pude coger el de la una, y miren por donde... Gracias. Una oración para los necesitados»

Sara Gómez (Valencia) Antes de gastar el dinero en pabellones, Copas de América y visitas del Papa, hay que gastarlo en las cosas que realmente importan, como el mantenimiento del metro que transporta a millones de personas normales y de este modo dejar los alardes faraónicos para cuando se pueda, no para cuando le dé la gana al politicucho de turno que no tiene ni criterio ni sentido común y al final lo pagamos las personas normales. A ver si nosotros, las personas normales, empezamos a preocuparnos de nosotros mismos. Basta ya de tanto faraón y de tanto borrego que le sigue, basta ya de catástrofes tercermundistas en España.

Julio (Valencia). «Soy de Madrid y desde hace poco más de un año que vivo en Valencia. Vivo en un pueblo cerca de Liria y cojo todos los días la línea 1 hacia la ciudad. Cuando entré en el vagón por primera vez, me senté y se puso en marcha. Lo primero que hice fue agarrarme fuerte al asiento. Aquello se movía de forma brutal, hacía unos ruidos como chillidos infernales. Yo estaba asustado, pero miraba la cara de la gente y seguían hablando y leyendo como si nada. Me di cuenta de que era algo normal, pero está claro que no es algo normal».

Silvia (Valencia). «Desde lo más profundo de mi corazón, quiero enviar mi más sentido pésame a las familias y amigos que han perdido a un ser querido. A los heridos y sus familiares, todo mi ánimo. Y a los políticos y responsables de nuestra ciudad, les pediría por favor que sean transparentes a la hora de dar una explicación a un hecho sin precedentes y que tardaremos mucho en olvidar. Una catástrofe que tal vez, con algo más de inversión en las infraestructuras valencianas, se podría haber evitado».

Anónimo. Mi madre y mi esposa tomaron esa línea de metro hace unos días y me comentaron que pasaron miedo debido a la velocidad que llevaba el convoy. Eso sucedió el día 23 de junio, y yo confío en su percepción porque ambas son naturales de Madrid y el transporte en metro era el "pan de cada día" hasta que nos trasladamos a la provincia de Valencia. Por eso las preguntas que surgen son: ¿el exceso de velocidad es algo habitual en el metro de Valencia?; ¿se estaba haciendo la "vista gorda" para así cumplir con los horarios establecidos?; ¿quién controla habitualmente la velocidad de este medio de transporte? Sobre esta última pregunta cabe pensar que si es la propia empresa la que efectúa ese control, eso sería como si en las carreteras cada conductor se debiera sancionar a sí mismo por las infracciones que cometiese, ¿lo haría alguien? En fin, ahora puede haber muchas reflexiones, pero me parece que ya es demasiado tarde para las víctimas.

Print (Valencia). «Como usuario habitual de la línea 1 me siento afectado directamente por lo ocurrido y no dejo de hacerme la misma pregunta de casi todos los días: ¿por qué circulan a alta velocidad con trenes en tan deplorable estado?».

La familia humana sufre en Valencia

La familia humana sufre en Valencia

05.07.06 @ 18:12:24. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

Uno de los momentos en que los humanos sentimos más intensamente nuestra pertenencia a una misma familia, la gran familia humana, es cuando uno de los nuestros sufre o muere. Este sentimiento, cuya raíz más profunda es la empatía, nos identifica mental y afectivamente con el estado de ánimo de otro ser humano sufriente o agonizante. Lo que le pasa a nuestro semejante no solamente no nos deja indiferentes, sino que, por poco que seamos humanos, nos afecta mental y afectivamente como si nos pasara a nosotros mismos.

Ante la gran tragedia que ha sacudido a Valencia, justo en el momento en que está celebrando las jornadas mundiales de la familia (V Encuentro Mundial de las Familias), puede ser un consuelo para los afectados el pensar y el sentir que la familia universal humana no solamente llora con ellos, sino que ve representados todos sus sufrimientos en el indecible sufrimiento de los valencianos.

El duelo que vamos a vivir estos días por este enorme dolor, con epicentro en Valencia, va a recordarnos a todos que la familia humana sufre no solamente por causas humanamente incontrolables, sino por demasiadas causas que dependen de nosotros.

La mayor parte de estas causas son muy conocidas, y es asunto nuestro el poner remedio sin tardanza a todas ellas: la falta de deontología en muchas obras y servicios públicos; el insuficiente respeto de la seguridad en los transportes tanto públicos como privados; la especulación urbana en detrimento de los derechos humanos; las insuficiencias educativas para las funciones que implican riesgo; la insuficiencia de puestos de trabajo en los servicios públicos; los horarios inhumanos para quienes asumen la responsabilidad de la seguridad pública; la falta de consideración por los profesionales de estos mismos servicios públicos; etc.

Nuestro duelo debe servirnos nos solamente para consolarnos en familia, sino para corregir, en solidaridad familiar universal, los errores que perjudican gravemente nuestra vida humana como tal, sin olvidar ninguno de sus derechos.

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Algunos testimonios en primera persona, publicados por ABC y El País

José (Valencia). «La línea 1 del metro de Valencia es una línea usada principalmente por gente con pocos recursos. Llevamos tiempo pidiendo que nos pongan los mismos vagones, con las mismas frecuencias de paso que los metros de otras líneas, y ni caso. Excusas y más excusas. Hoy estoy vivo de puro milagro. Ayer, por un trabajo que se me complicó, no pude coger el de la una, y miren por donde... Gracias. Una oración para los necesitados»

Sara Gómez (Valencia) Antes de gastar el dinero en pabellones, Copas de América y visitas del Papa, hay que gastarlo en las cosas que realmente importan, como el mantenimiento del metro que transporta a millones de personas normales y de este modo dejar los alardes faraónicos para cuando se pueda, no para cuando le dé la gana al politicucho de turno que no tiene ni criterio ni sentido común y al final lo pagamos las personas normales. A ver si nosotros, las personas normales, empezamos a preocuparnos de nosotros mismos. Basta ya de tanto faraón y de tanto borrego que le sigue, basta ya de catástrofes tercermundistas en España.

Julio (Valencia). «Soy de Madrid y desde hace poco más de un año que vivo en Valencia. Vivo en un pueblo cerca de Liria y cojo todos los días la línea 1 hacia la ciudad. Cuando entré en el vagón por primera vez, me senté y se puso en marcha. Lo primero que hice fue agarrarme fuerte al asiento. Aquello se movía de forma brutal, hacía unos ruidos como chillidos infernales. Yo estaba asustado, pero miraba la cara de la gente y seguían hablando y leyendo como si nada. Me di cuenta de que era algo normal, pero está claro que no es algo normal».

Silvia (Valencia). «Desde lo más profundo de mi corazón, quiero enviar mi más sentido pésame a las familias y amigos que han perdido a un ser querido. A los heridos y sus familiares, todo mi ánimo. Y a los políticos y responsables de nuestra ciudad, les pediría por favor que sean transparentes a la hora de dar una explicación a un hecho sin precedentes y que tardaremos mucho en olvidar. Una catástrofe que tal vez, con algo más de inversión en las infraestructuras valencianas, se podría haber evitado».

Anónimo. Mi madre y mi esposa tomaron esa línea de metro hace unos días y me comentaron que pasaron miedo debido a la velocidad que llevaba el convoy. Eso sucedió el día 23 de junio, y yo confío en su percepción porque ambas son naturales de Madrid y el transporte en metro era el "pan de cada día" hasta que nos trasladamos a la provincia de Valencia. Por eso las preguntas que surgen son: ¿el exceso de velocidad es algo habitual en el metro de Valencia?; ¿se estaba haciendo la "vista gorda" para así cumplir con los horarios establecidos?; ¿quién controla habitualmente la velocidad de este medio de transporte? Sobre esta última pregunta cabe pensar que si es la propia empresa la que efectúa ese control, eso sería como si en las carreteras cada conductor se debiera sancionar a sí mismo por las infracciones que cometiese, ¿lo haría alguien? En fin, ahora puede haber muchas reflexiones, pero me parece que ya es demasiado tarde para las víctimas.

Print (Valencia). «Como usuario habitual de la línea 1 me siento afectado directamente por lo ocurrido y no dejo de hacerme la misma pregunta de casi todos los días: ¿por qué circulan a alta velocidad con trenes en tan deplorable estado?».

domingo, julio 02, 2006

Sabiduría vasca

Sabiduría vasca

02.07.06 @ 23:27:31. Archivado en Pro pace, Ética, Educación

Somos muchos quienes reconocemos la deuda inmensa que tiene el cristianismo, por no decir la humanidad, con una pléyade innumerable de sabios vascos. Quiero referirme aquí a dos de ellos, cuya disciplina ha sido la educación, es decir, el dominio privilegiado de la sabiduría humana, sin que mi atención a ellos dos implique el olvido de todos los demás. Se trata de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, y de Pedro Arrupe, el fiel heredero de su ingente obra educativa en el contexto apocalíptico del siglo veinte.

Considero al primero como el mejor intérprete de las necesidades educativas de su tiempo, al abandonar su profesión de militar, en uno de los momentos más conflictivos y paradójicamente más brillantes de nuestra historia occidental, para sentarse en los bancos de la escuela, y transformarse así, tras largos años de humildad en el estudio, en el más eficaz de los educadores. La historia es testigo de la inmensa obra educativa a que dio lugar su fundación de la Compañía de Jesús, desde entonces hasta ahora.

Considero a Pedro Arrupe como el mejor intérprete, en cuanto general de los jesuitas actuales, del espíritu ignaciano, en el contexto del siglo que ha hecho posible la autodestrucción física de la humanidad por la energía nuclear, al mismo tiempo que su mayor envilecimiento, al negar sus derechos más sagrados a las personas y a pueblos enteros. Uno de sus méritos incontestables ha consistido en llevar la obra educativa de los jesuitas a los medios más olvidados y menos favorecidos de la familia humana actual.

Quienquiera conozca las personalidades de estos dos grandes hombres, sabe perfectamente que una parte importantísima de sus valores morales e intelectuales procede de su propia educación vasca. Esto explica el afecto que une tanto a los jesuitas como a sus antiguos alumnos con Loyola y con las tierras vascas. Prueba de ello son las celebraciones de este año.

Quisiera que mi lector compartiera conmigo un momento de placer esperanzado, saboreando una de las múltiples pruebas de la sabiduría vasca, en relación con el tema que nos preocupa a todos por el momento: el tema de la Paz. Verá, por poco que preste atención a los autores vascos de hoy, que esta sabiduría sigue ofreciéndose generosamente a nuestros espíritus, como lo hiciera antaño con Ignacio de Loyola y con Pedro Arrupe.

Con-vencedores y con-vencidos
por Mikel Aguirregabiria Aguirre

Algunos prefieren ser vencedores con-vencidos. Muchos preferimos que todos pasemos de vencidos en la violencia a convencidos en la paz.

Es eterno el tema de vencedores y vencidos. La ley del universo y de la historia es contundente: ¡Ay de los vencidos! Pero los vencedores más célebres parece que se sorprendieron de lo que significa vencer sin convencer. Napoleón señaló: “Lo que más me extraña de este mundo es la impotencia de la fuerza. De los dos poderes, fuerza e inteligencia, a la larga el sable siempre es vencido por el espíritu” o “Un gobierno que sólo se sostiene en las bayonetas es un gobierno vencido”. Su gran adversario, el Duque de Wellington, también opinaba que “Únicamente una batalla perdida puede ser más triste que una batalla vencida”.

Más recientemente otros han hablado de vencedores y vencidos. Pinochet se delató cuando declaró: “Aquí no hay ni vencedores ni vencidos, pero sepan estos últimos”... Más cercanamente, Fraga Iribarne declaró: “La victoria en la guerra sólo se consigue cuando se hace ganar también a los vencidos”,… en la etapa de la transición. El mismo Juan Carlos I recordaba que “No quería, a ningún precio, que los vencedores de la guerra civil fueran los vencidos de la democracia”. Pero la mejor cita es la de un clásico (Lucano): “¡Tan miserable es salir vencedor en una guerra civil!”.

La humanidad no ha conocido hasta la fecha sino una historia de odio, donde no cabían más que dos héroes: Hamlet, el impotente, y Macbeth, el vencedor. Y ambos son atormentados por espectros. Con ese maniqueo esquema bipolar, de buenos y malos, de vencedores y vencidos,… hemos crecido. Los filósofos lo mitigaron, pero no lo superaron. Nietzsche sugirió “También los vencedores son vencidos por la victoria”, o Maquiavelo creyó “Los pueblos sométense voluntariamente al imperio de quien trata a los vencidos, no como enemigos, sino como hermanos”.

Son insuficientes consejos como éstos, porque suponen que debe haber vencidos: “Con la misma mano con que vence, protege a los vencidos. El vencedor siempre honra al que ha vencido. Es perdonar al vencido, el triunfo de la victoria. La mayor satisfacción del vencedor consiste en perdonar al vencido. La paz es conveniente al vencedor y necesaria al vencido”. Ya no queremos victorias, ni victorias ni victoriosos que impliquen vencidos. La concordia crea invencibles, invencibles convencidos y sin vencidos. Quien domina por la fuerza no ha vencido a su enemigo. Preferimos el amor, en cuyas contiendas es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.

Quizá, en ocasiones, la vida nos vence, y el sentimiento de vencidos se mantiene. Pero no es vencido sino quien cree serlo. Ya no aspiramos a ser vencedores de otros, sino de nosotros mismos como Buda predica: “vencedor es quien se vence a sí mismo”. Sin necesidad de que nos enfrentemos los unos con los otros, la vida nos somete a una escuela de adversidad, frente a la desigualdad, frente a la enfermedad, frente a la muerte. La naturaleza humana nos orienta hacia la solidaridad con las víctimas, con quienes generosamente no buscan revancha sino el fin del infortunio para todos.

El concepto vencer es propio del caduco lenguaje militar: en una civilización madura el gran verbo es convencer. En la guerra, sea quien sea el que se pueda llamar vencedor, no hay ganador, sólo perdedores, sólo hay vencidos; en la paz, todos somos ganadores y vencedores de nosotros mismos. Una sana democracia no acoge vencedores y vencidos, sino que sólo caben convencedores y convencidos. Pidamos a nuestros dirigentes que se transmuten, y convirtámonos cada uno de nosotros, en vendedores de paz ante nuestros convecinos.

sábado, julio 01, 2006

Zapatero chapucero o fullero

Zapatero chapucero o fullero

01.07.06 @ 21:33:01. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

La escenificación por Zapatero de la declaración institucional de apertura del diálogo con ETA incumplió de manera descarada el compromiso de la resolución parlamentaria de mayo de 2005, según la cual el jefe del Ejecutivo acudiría al Congreso para solicitar esta apertura, una vez que la banda expresara la voluntad de abandonar las armas. Esta resolución fue adoptada por todos los grupos parlamentarios excepto el PP, lo cual explica que Rajoy, en sus declaraciones posteriores a la prensa, no se lo reprochara a Zapatero.

Como la banda no había expresado hasta el momento de la declaración institucional su voluntad de abandonar las armas, cabe imaginar que Zapatero ha esquivado el debate en el pleno del Congreso, por sentirse entre dos fuegos, temiendo a un tiempo los argumentos de la oposición y la amenaza de ETA, que le había dado como plazo para mover ficha hasta el día de ayer, último día del mes de junio.

Para cualquier observador libre, Zapatero soslayó el debate en el pleno del Congreso, porque temía que la oposición le reprochara que no había habido ni convocatoria del Pacto Antiterrorista, ni reunión de la Comisión Secretos Oficiales, ni respeto por parte de ETA a la condición de declarar su voluntad de abandonar las armas, es decir, de disolverse como banda terrorista, para hacer posible la declaración institucional.

El formato de la declaración institucional de Zapatero se explica por su miedo a descontentar a ETA, que de toda evidencia lo somete a su chantaje habitual de negociar con las pistolas sobre la mesa.

Zapatero declaró según una liturgia extraña, que hacía pensar en un ritual improvisado entre chapucero y fullero, no ante los parlamentarios, sino ante los medios de comunicación, aunque con todos los periodistas, incluidos los suyos propios, amordazados.

El lugar era el vestíbulo del Congreso de los Diputados. Zapatero se mantuvo de pie, en posición inestable como si en todo momento quisiera desaparecer, delante de una mesa inutilizada y detrás de un micrófono de pértiga vertical.

Con el rostro acartonado como si llevara una careta, sin leer ningún texto, aunque revelando el esfuerzo de su memoria, marcó su recitado con el compás binario preferente de un solo brazo y empleando sólo el dedo pulgar en las enumeraciones. Ciertamente o probablemente sin saberlo, quién sabe, siendo él republicano, se había colocado bajo la mirada marmórea de Isabel segunda, la reina depuesta por la primera república española.

Parece que Zapatero había informado la víspera al Rey del formato que iba a adoptar para su declaración institucional. Nadie sabe cuál fue la reacción del monarca, lo que hace que en cierta manera haya quedado así al descubierto. También parece que, inmediatamente antes de la declaración institucional, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, había comunicado a los representantes de los grupos parlamentarios el formato de esta comparecencia.

Que sepamos el único que protestó entre sus apoyos parlamentarios, por el formato adoptado, fue Llamazares que, en nombre de IU, apoyó a Zapatero pero le criticó que no optara por comparecer ante el pleno del Congreso para que la Cámara votara. José Javaloyes ha comentado acertadamente: “Había que cumplir como fuera el plazo impuesto por la banda, pero no cabía atenerse a las presumidas condiciones formales. Se cambió la fórmula. El presidente del Gobierno ha comparecido en el Congreso, pero no ante el Congreso. Frente a los medios, pero no ante los diputados en sus escaños.”

La declaración ha tenido lugar, en el edificio, pero no en el hemiciclo del Parlamento, en el plazo previsto por ETA, ya que esta semana se cumplía el plazo que ETA había impuesto al Gobierno, para que diera el siguiente paso de la negociación. Así lo indicaba un editorial de «Gara» de hace unas semanas, recordando al Ejecutivo los días que le quedaban para cumplir sus compromisos a tiempo.

Con el formato de una declaración nada parlamentaria, sin presencia, sin preguntas ni debate, en el edificio, pero no en el hemiciclo del Parlamento, el presidente Zapatero cumplió, bajo su responsabilidad personal, su compromiso de informar del comienzo de una nueva negociación con los terroristas de ETA.

Esperemos que la comedia de la declaración institucional no termine en tragedia, frustrando una vez más el ardiente deseo de todos de erradicar la violencia de nuestro suelo.