domingo, octubre 14, 2007

El protosímbolo de la hospitalidad

El protosímbolo de la hospitalidad

Permalink 13.10.07 @ 11:58:00. Archivado en Semántica, Pragmática, España, Sociogenética, Educación

Con cierta tristeza observé ayer, en directo por RTVEI, que algunos desaprensivos violaban con una manifestación partidista totalmente inoportuna el carácter sagrado del momento simbólico en que todos los demócratas españoles, representados por el Jefe del Estado, ofrecían la corona de laurel a la memoria de nuestros compatriotas muertos heroicamente al servicio de la paz internacional, con una referencia especial a los caídos recientemente en Líbano y Afganistán. Al cometer esta profanación, transformaban en acto de separación lo que pretendía ser un acto de unión. Nuestros ancestros socioculturales griegos calificaban al acto de separación de "diabólico" y al acto de unión de "simbólico", por derivar el primero de "diabállo", que significa 'separar', y el segundo de "symbállo", que significa 'unir'.

A modo de reflexión pedagógica, para evitar en el futuro la repetición de este tipo de actos desaprensivos, ofrezco aquí a mis lectores la sociogenética de los ritos de simbolización, en toda su belleza humanista, recordando que la necesidad de reconocerse las personas de una misma familia que por un tiempo vivieron separadas, dio lugar al nacimiento de un instrumento eficaz de reconocimiento, que hizo posible la práctica segura de la hospitalidad como una manera de solidaridad entre los humanos, a pesar de los olvidos que hubiera podido provocar la separación espacio-temporal. Esta es la razón de referirnos al símbolo de la hospitalidad como el "protosímbolo" por anonomasia.

Imagen: © Sagabardon, Protosímbolo, Wansin, 13.10.07.

El signo de la convención de hospitalidad

El primer sentido que observamos en griego para la palabra σύμβολον (sýmbolon) es el de signo convencional de reconocimiento por fragmento complementario entre personas de dos familias ligadas hereditariamente por una convención de hospitalidad. Esta relación convencionada es fundamental en la realidad de la sociedad homérica como en los términos que se refieren a ella.

Como lo subraya magistralmente Emile Benveniste en su estudio del vocabulario de las instituciones indo-europeas, “para comprenderla plenamente hay que representarse la situación del ξένοϛ (xénos) , del “huésped” de visita en un país donde, como extranjero, está privado de todo derecho, de toda protección, de todo medio de existencia. Sólo encuentra acogida, alojamiento y garantía en casa de aquél con quien está en relación de φιλότηϛ (filótes) , relación materializada por el σύμβολον (sýmbolon), signo de reconocimiento, anillo roto del que los dos elementos de la pareja convencionada conservaban las dos mitades concordantes.

El pacto concluido bajo el nombre de φιλότηϛ (filótes) transforma a los contrayentes en φίλοι (fíloi), y a partir de entonces quedan comprometidos a la reciprocidad de prestaciones que constituye la “hospitalidad”. Por esto precisamente el verbo φιλέω (filéô) expresa la conducta obligada de quien acoge en su hogar al ξένοϛ (xénos) y lo trata según la costumbre ancestral. Los héroes de Homero insisten mil veces sobre estos lazos: “soy yo, dice Anténor, recordando una visita que le hicieron Ulises y Menelao, soy yo quien los albergaré y los hospedaré en mi casa” (Il. 3, 207)” (1).

La materialidad de este signo estaba constituida originariamente por los dos fragmentos complementarios (llamados en griego símbolos) de un objeto de la vida en común, como un vaso, un plato, o, sobre todo, un anillo partido en dos pedazos, cada uno de los cuales era conservado por una de las dos personas que concluían la convención de hospitalidad. Esta persona transmitía luego a sus hijos el fragmento complementario (el símbolo), con la intención de mantener la convención de hospitalidad entre las dos familias a través del tiempo y del espacio. La reunión de ambos fragmentos complementarios (de ambos símbolos) en un todo perfectamente ajustado, con ocasión del reencuentro de miembros de ambas familias, constituía la prueba de la autenticidad de las personas que aportaban las dos partes.

En el Medea de Eurípides Jasón ofrece a Medea este tipo de regalo, una alianza hereditaria representada por el símbolo, que le garantizaría el que sus hijos y ella misma fueran bien recibidos en el futuro por su propia familia. El rechazo de Medea, argumentado por el dicho de que “regalo de malo no aporta nada de bueno”, es comentado por Jasón proclamando ante los dioses que su deseo era de ayudar a Medea y a sus descendientes, pero que la arrogancia de Medea al desechar su buena voluntad amplificará en el futuro su propia desgracia, puesto que será un futuro sin reconocimiento de hospitalidad ni para ella ni para sus hijos (613-626).

La autenticidad del “reencuentro” se acreditaba por medio del rito sintético del reconocimiento, que consistía en la “reunión” de los dos fragmentos complementarios, de los dos símbolos, de manera que se reformara en su integridad el objeto de vida en común, bajo la mirada de la familia hospitalaria. La materialidad del objeto de vida en común “reunificado” significaba la autenticidad del “reencuentro” de las personas.

Platón ha reflejado admirablemente en el Banquete el valor antropológico que este sentido de “reencuentro” por reconocimiento llegó a tomar entre los griegos no sólo como reconocimiento de los derechos convencionales del otro, cuyo signo metafórico es la “reunificación” de los dos fragmentos complementarios, sino como reconocimiento del otro mismo en cuanto parte perdida de sí mismo: si los seres humanos desean reencontrarse mediante el amor, es porque cada uno de ellos es un fragmento complementario, un símbolo, en búsqueda del otro fragmento complementario, del otro símbolo, que le falta para constituir con él un todo:

“Cada uno de nosotros es una fracción complementaria de hombre, y, cortado como ha sido, al igual que los lenguados (peces que tienen los ojos de un sólo lado), es el desdoblamiento de una cosa única: se sigue de ello que cada uno de nosotros anda constantemente a la búqueda de la fracción complementaria de sí mismo”. (2)

El verbo συμβάλλω (symbállo) significa transitivamente “reunir”, “poner junto”, e intransitivamente “juntarse”, “encontrarse”: la persona que venía de fuera era reconocida como beneficiaria de una relación de hospitalidad; la persona que recibía en su casa se reconocía a sí misma como obligada por esta misma convención de hospitalidad.

Fuente : Salvador García Bardón, Lexicología española: semántica sincrónica, Capítulo III : Los axiomas de la Red intencional de creencias. 5.6.6.1. El signo de la convención de hospitalidad. Diffusion Universitaire Ciaco, Lovaina la Nueva, 1992.

(1) Emile Benveniste, Le vocabularie des institutions indo-européennes, Les Editions de Minuit, Paris, 1969, p.341. La traducción es nuestra.

(2) Platón, SYMPOSION, 191 b d. La traducción es nuestra.

Imagen: © Sagabardon, Protosímbolo, Wansin, 13.10.07.

sábado, octubre 13, 2007

En el día de España

En el día de España

Permalink 12.10.07 @ 20:42:00. Archivado en España, Pro justitia et libertate

Queremos que España sea de más en más un proyecto vivo de solidaridad, en el que todos nos afanemos por descubrir y satisfacer día a día las necesidades generales y particulares, comunes y privadas, virtuales y concretas de nuestra unidad y diversidad.

Hagamos todos un esfuerzo diario, para que este proyecto de Bien Común siempre sea un motivo de unidad y jamás un pretexto para separarnos, en favor de nuestros partidismos. Empuñar las armas de un partidismo miope, perdiendo de vista el Bien Común unitario, puede conducirnos a perder estúpidamente todo lo que ya hemos ganado en solidaridad.

La oposición entre partidos nunca puede ser destructiva del oponente si quiere ser constructiva para España.

jueves, octubre 11, 2007

Dios en la escuela

Dios en la escuela

Permalink 11.10.07 @ 17:43:01. Archivado en Universidades, Amistad Europea Universitaria, Semántica, Pragmática, España, Sociogenética, Epistemología, Educación, Pro justitia et libertate

Los cristianos tenemos la osadía de creer que Jesús, hijo de María, es el hijo de Dios encarnado, a pesar de haber nacido pobre, de una madre cuyo prometido no comprendía la maternidad extraconyugal de su prometida; de haber sido perseguido desde su nacimiento por el poder civil, ayudado por el religioso; de haber sido perseguido de nuevo por las autoridades religiosas y políticas, a causa de su acción profética, juzgada subversiva por ambos poderes; de haber sido procesado y crucificado, tras haber sido traicionado y entregado por uno de sus discípulos, y negado tres veces ante sus enemigos por el mayor testigo de su actividad y referente privilegiado de sus discípulos, que él había preparado como apoyo sólido de la fe de sus seguidores principales o apóstoles.

Los cristianos estamos convencidos, por el testimio de mútiples testigos directos y creíbles, de que Jesús probó su verdad resucitando de entre los muertos.

Jesús nació pobremente en un establo de las afueras de Belén, durante un viaje obligatorio de sus padres. Al igual que otros niños, Jesús fue educado como aprendiz de un oficio, lo que le permitió ser carpintero hasta la edad de treinta años. Entre los treinta y los treinta y tres años fue un predicador ambulante, oído por la gente sencilla, y perseguido por las autoridades religiosas y civiles de su pueblo. Seguidamente, acusado de blasfemia y de pretenderse rey de los judíos, fue procesado y condenado a muerte por el gobernador romano, autoridad suprema del poder ocupante extranjero, que complacía así al poder religioso que lo acusaba sin pruebas. Tras varias horas de humillación y de suplicio, Jesús murió en la cruz, habiendo perdonado a sus enemigos, declarado su sentimiento de abandono a su Padre Dios y entregándole voluntariamente su espíritu. Tres días después de haber sido enterrado, resucitó y durante cuarenta días probó a sus discípulos que estaba vivo.

Cuando José Mª Castillo dice que Dios debe ir a la escuela no se refiere a un extraterrestre, sino que se refiere sobre todo a Jesús, hermano nuestro en humanidad, como verdadero hijo de María, que es al mismo tiempo, para quienes creemos en él, en su vida, en su muerte y en su resurrección, en sus obras ejemplares y en sus palabras inequívocas el verdadero hijo de Dios encarnado, maestro de tolerancia, perdón, solidaridad, paz y libertad personal.

Dios debe ir a la escuela
por José Mª Castillo

07-Octubre-2007

Dios no es la religión. Y menos aún la asignatura de religión. Casi todos los españoles han dado esa asignatura en la escuela o el colegio. Casi todos la han aprobado. Y algunos con nota. Pero a pocos se les nota que han tomado en serio a Dios. Si el fracaso escolar es preocupante, el fracaso de la asignatura de religión es clamoroso. ¿No será que esa asignatura hace lo que las demás, que da unos “conocimientos”, pero no transmite una “fe”?

Ningún estudiante, por aventajado que sea, dice: “yo creo en el teorema de Pitágoras”, sino que asegura: “yo me sé el teorema de Pitágoras”. Como nadie dice: “yo creo en Napoleón”, sino que afirma: “yo sé lo que hizo Napoleón”. Me temo que, en el mejor de los casos, los muchachos, que acaban la escuela, salen de ella diciendo “yo sé que Dios es mi Padre”. Pero no estoy seguro de que afirmen “yo creo que Dios es mi Padre”, con todas las consecuencias que eso lleva consigo. Es más, estoy seguro de que casi todos los estudiantes se van de la escuela, del colegio, sin tomar en serio a Dios.

La escuela se inventó para enseñar “conocimientos” y comunicar “valores”. Para transmitir “creencias” está la familia y la parroquia o su equivalente en otras confesiones. Y sin embargo, yo pienso que Dios debe estar en la escuela.

Primero, porque en la escuela se debe enseñar el respeto a los demás, a los que son creyentes y a los que no lo son. Y se debe enseñar la tolerancia. Con los que tienen creencias religiosas y los que no las tienen.

En la escuela se debe enseñar a convivir en paz en una sociedad plural, en la que viven creyentes, agnósticos y ateos. Y hay creyentes con creencias distintas. Por lo tanto, en la escuela se debe enseñar que Dios, por medio de las conciencias, no puede ser el gobernante supremo. Porque hay conciencias que admiten a Dios y conciencias que no lo admiten o que creen en dioses distintos. Una escuela que no aclara estas cosas, es una escuela que no educa para el respeto y la tolerancia, sino que deseduca y crea fanáticos que convierten la convivencia en un infierno.

Pero hay algo más importante todavía. Dios debe ir a la escuela para que allí se aprenda a no utilizar el nombre de Dios para lo que no se debe utilizar. Cuando los cristianos decimos “santificado sea tu nombre”, es eso lo que queremos decir.

Echar mano del nombre de Dios para imponer a otros lo que queremos (o para rechazar lo que no queremos) no se debe hacer nunca. Además, eso es peligroso, muy peligroso. Porque no es lo mismo decir “yo quiero esto” que decir “Dios quiere esto”.

Para mucha gente no es lo mismo desobedecer a un hombre que desobedecer a Dios. Por eso ocurre que, con frecuencia, las religiones, utilizando el santo nombre de Dios, limitan, recortan o niegan los derechos de las personas. Por ejemplo, les conceden a los hombres derechos que niegan a las mujeres. O les asignan a los creyentes una dignidad que les niegan a los ateos. Con lo que se establecen privilegios para unos y humillaciones para otros. En ese caso, Dios irrumpe en la sociedad civil para sembrar la discordia y el enfrentamiento. Y lo peor ocurre cuando, esgrimiendo la voluntad divina, se justifican resentimientos, odios, venganzas, humillaciones, violencias y guerras. El terror brota con frecuencia de mentes “enfermas de divinidad”, que ofenden, insultan y si es preciso matan en nombre de Dios. Estoy hablando de uno de los azotes más crueles que padecemos en este momento.

Muchas veces, el abuso de Dios no llega a tanto. Pero si es abuso, siempre es peligroso. Eso también se debe enseñar en la escuela. Porque hay gente que utiliza la voluntad de Dios y sus sagrados designios para hacer carrera, para trepar en la vida, para instalarse y aparecer como un notable, un personaje importante, dotado con una autoridad indiscutible. Con el agravante de que quien hace eso, normalmente invoca también a Dios para obtener privilegios, ganancias y favores que no se les conceden al común de los mortales.

Es importante que Dios esté en la escuela para evitar estos abusos. Porque sólo así será posible el respeto para todos por igual. Es más, sólo así será posible que la gente le tenga respeto a Dios. Porque un Dios que favorece a unos con detrimento de otros no puede ser el verdadero Dios. Por eso a veces pienso que quienes se imaginan que son los más dignos representantes de Dios en la tierra, lo que realmente hacen es provocar el rechazo. El rechazo hacia ellos mismos, que, en última instancia, llega a ser rechazo de Dios. Dicho más claramente, el llamado “ateísmo” de algunos, no es sino la manifestación más fuerte del explicable “anticlericalismo” de muchos.

No sé si la asignatura de educación para la ciudadanía puede entrañar posibles peligros. Lo que sí sé con seguridad es que lo que he intentado explicar en este artículo es uno de los más serios problemas que tenemos que resolver en España lo antes posible. Por respeto a nosotros mismos, a los demás, y también a Dios. Por eso he dicho (y repito) que Dios debe ir a la escuela.

En España, la de antes y la de ahora, el “factor Dios” siempre ha sido (y es) importante. Y también ha sido (y sigue siendo) un problema. Porque nuestros intereses y nuestras revanchas andan casi siempre “enfermas de divinidad”. Y ya está visto que esta enfermedad no se cura sólo con clases de religión. Se curará el día que empiece a ir a la escuela el Dios que exige, antes que nada, respeto y tolerancia. El Dios que no tolera el abuso de su santo nombre. El Dios que nos enseña a convivir en derecho, igualdad y armonía.

El mundo que estamos haciendo

El mundo que estamos haciendo

Permalink 10.10.07 @ 23:55:55. Archivado en Europa, Universidades, España, Sociogenética, Antropología, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

Comencemos echando una mirada a esos enormes estercoleros que nos anuncian la proximidad de una de nuestras grandes ciudades. Miremos, por ejemplo, el que nos brinda la foto: nuestra basura es tan insolente, que todos los elementos arquetípicos fundamentales, Aire, Agua, Fuego y Tierra, han sido asfixiados con su presencia.

Vemos al hombre ejecutando una parodia de navegación sobre un agua ausente, respirando un aire fétido, sin esperanza de arribar ni a una tierra fértil ni a un hogar donde reanimarse, alimentarse y calentarse con el fuego del amor.

El autor de esta foto, empleando letras mayúsculas, para expresar la urgencia de su advertencia, la ha comentado así:

"ES UN HECHO QUE NO PODEMOS ESCONDER :
NUESTRO ACTUAR SOBRE LA TIERRA, ESTÁ MATANDO EL PLANETA.
LA TIERRA NOS PROPORCIONA COBIJO, Y NOSOTROS LE PAGAMOS DAÑÁNDOLA.

LA ÚNICA FORMA DE DEFENDERSE DE LA PLAGA QUE SOMOS NOSOTROS, ES ENVIANDO HURACANES, Y TORMENTAS.

YO VEO ESTA SITUACIÓN COMO CUANDO SE TIENEN PIOJOS.
IMAGÍNENSE QUE CADA UNO DE NOSOTROS ES UN PIOJO PENSANTE QUE CONSTRUYE EDIFICIOS, PUENTES, CARRETERAS, EN SU PROPIA CABEZA.

Y LA TIERRA SÓLO SE RASCA, ES ALGO NATURAL.

NO SABEMOS CONVIVIR EN EQUILIBRIO CON LA TIERRA:
SOMOS CONTAMINANTES.

NOSOTROS TALAMOS ÁRBOLES INMODERADAMENTE, TIRAMOS BASURA A LOS RÍOS, DESVIAMOS LOS RÍOS PARA REGADÍOS, VERTEMOS PETRÓLEO EN EL MAR, EMITIMOS GASES C02 CON LA UTILIZACION DE AUTOMÓVILES, Y AEROSOLES

LO QUE PROVOCA EL EFECTO INVERNADERO...".

MR-MAN.2ya.com

El mundo que estamos haciendo
por José Mª Díez-Alegría

Soy un anciano que está viviendo el nonagésimo sexto año de su vida. Soy un hombre religioso de fe religiosa jesuánica (seguidor –muy imperfecto– de Jesús de Nazaret). He sido profesor de filosofía (ética) y profesor de teología de las realidades terrenas (morales, sociales y políticas)

¿Cómo veo yo desde mi ventana de fe imperfecta, pero vitalmente profunda, el cuidado de la vida en el mundo que estamos construyendo?

Padecemos una globalización exclusivamente económica de carácter predominantemente financiero y especulador, marcadamente oligopolista, carente de elementos éticos, educativos, jurídicos, políticos y sociales, que serían propios de un liberalismo auténticamente humano y democrático (1). El resultado de este sistema (pretendidamente científico) es que media humanidad se debate entre una pobreza muy severa y una extrema miseria; mientras tanto el 20% más rico de la población mundial tiene unos ingresos setenta y cuatro veces más altos que el 20% más pobre, sin que se registren medidas redistributivas eficaces por parte de los más favorecidos.

En el fondo de esta horrible situación, que es el caldo de cultivo de la inseguridad y el terrorismo que afectan al mundo, está el desequilibrio entre la enorme y creciente potencia científica y técnica de los medios y el empobrecimiento paulatino de la sabiduría de los fines (2). Es la realidad del “pensamiento débil”, que tiende a enseñorearse del mundo.

Los movimientos contrarios al actual modelo de globalización acentúan la prevalencia de la solidaridad humana, del respeto a la naturaleza y de la ayuda de urgencia a los más necesitados. Creo como ellos, que estos son valores humanos fundamentales, que no son exclusivos de Jesús de Nazaret, pero de los que él es un testigo de máxima categoría.

Jesús dijo que “no se puede servir a dos señores. No podéis servir a Dios y al dinero”. Pero las Iglesias cristianas –particularmente la católica romana– estas palabras de Jesús las tienen metidas en el frigorífico. En el desarrollo de las Iglesias Cristianas hay un factor que les impide romper su colusión con las estructuras del capitalismo moderno: su elevado grado de institucionalización. Aunque interiormente distantes del sistema, que hace cada vez más pobres a los pobres, estas Iglesias están ligadas al sistema en el plano institucional y, por tanto, tienen que tener la boca cerrada. ¡Para estar en condiciones de poder llevar su mensaje tienen que dejar de hablar¡ Es el círculo vicioso que caracteriza esta situación.

Sería bueno no olvidar al Papa Juan Pablo I (Alberto Luciani), que lo fue sólo durante 33 días, desde el 26 de agosto hasta el 29 de septiembre de 1978. El recién nombrado Papa, que había sido obispo de Vittorio Veneto, al norte de la provincia de Treviso, y después patriarca de Venecia, era un cristiano profundamente humilde y evangélico, hijo de un albañil socialista, que había sido emigrante en Alemania. Alberto Luciani trabajó estudiando a fondo la figura teológica de Antonio Rosmini, que con su libro De las cinco llagas de la Santa Iglesia (de 1848) intentó que el cristianismo retornase a la pureza de los orígenes. Pero aquella obra fue incluida en el Índice de libros prohibidos al año siguiente. Luciani, el recién nombrado Papa, estaba convencido de que la iglesia tenía que renunciar de una manera drástica a un sistema que, para funcionar, exige una base económica tan grande, que le liga fuertemente a los problemas estructurales del capitalismo. El Papa Luciani quería hacer mucho más efectiva la colegialidad episcopal, más descentralizado el gobierno pastoral de la Iglesia, más pobre el tenor de vida y el aparato burocrático del obispo de Roma. Pero se sintió tan solo e impotente dentro del Vaticano, tan abrumado de papeles curiales atrasados (que le traía continuamente el cardenal Villot), que se agravaron algunos problemas circulatorios que tenía y murió de repente, (probablemente de una embolia pulmonar), sentado en la cama, con unos papeles (que estaba leyendo) en las manos, hacia las dos de la mañana del 29 de septiembre de 1978. (Véase Giancarlo Zizola, La otra cara de Wojtyla, Valencia 2005, pp. 91-110).

Respecto al problema ecológico, el cambio climático, el calentamiento, el aumento del nivel del mar, la posible escasez de agua potable ¿a qué problemas pueden conducir en dos o tres siglos? ¿No podrá extinguirse sobre la tierra el homo sapiens como se extinguieron los dinosaurios, pero ahora por una especie de suicidio estúpido, por el abuso incipiente e irresponsable de posibilidades técnicas ecológicamente nocivas?

En la carta de Santiago del Nuevo Testamento, contextualizada en el seno del primer cristianismo de Jerusalén, se encuentra la siguiente definición: “La verdadera religión consiste en atender a las viudas y a los huérfanos y conservarse incontaminado de este mundo” (Sant, 1, 27). La palabra griega que emplea (zreskeía) es la específica para lo que llamaríamos lo religioso, de modo que es como decir: “la verdadera religión no es rezar, sino asistir a las viudas y a los huérfanos”. Entonces tiene sentido rezar, porque por otra parte estoy convencido de que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, y ¡cuidado¡ que el monopolio del Espíritu Santo no lo tenemos ni lo católicos ni los hombres religiosos, porque el Evangelio de S. Juan dice aquello tan bello : “El viento (to pneuma) sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu (ek tou pneumatos)” (3,8). De modo que si hay una persona agnóstica o incluso atea que tiene un gran espíritu de solidaridad afectuosa y afectiva con los pobres, ese tiene el Espíritu Santo.

27-Febrero-2007.

-oOo-

Notas del editor, fechadas el 10/10/2007

(1) "La globalización tiene sus pros y sus contras. En el lado positivo, está yendo acompañada de un incremento en los ingresos en todos los segmentos de población, incluidos los más pobres. Pero los ricos también son más ricos, lo que potencia las desigualdades, como señala un estudio elaborado por el Fondo Monetario Internacional" (FMI).

(2) El FMI identifica el avance tecnológico como otro factor que potencia las desigualdades, sobre todo en las economías avanzadas.

lunes, octubre 08, 2007

La escritura como canto de amor: Gioconda Belli

La escritura como canto de amor: Gioconda Belli

Permalink 08.10.07 @ 12:30:00. Archivado en Escritura bloguera, Semántica, Pragmática, Poética, Sociogenética, Ética, Educación, Novela

Al ponerle título a este "posteo" he dudado entre dos palabras: la palabra "canto" y la palabra "acto". Si me he decidido por la palabra "canto", guardándome en el pecho como un mensaje secreto la palabra "acto", es porque mi intención no es la de provocar a quien quiero que me lea, sino de hacerle sentir mi respeto por lo que voy a decir, absteniéndome de parecerle osado en mi manera de decirlo.

Es verdad que podría invocar un axioma corriente en la filosofía del lenguaje actual, según el cual hay circunstancias en las que el "decir" es un "hacer". Algunos colegas empujan la generalización hasta pretender que todo "decir" es un "hacer". No creo necesario tener que recordar aquí, para atenuar esta exageración, que no es lo mismo, para ti o para mí, "decir que queremos a alguien" que de hecho probárselo "haciendo algo bueno para él y por él". En el primer caso todo queda en un decir mientras que en el segundo cumplimos un hacer.

Así que he preferido la palabra "canto" a la palabra "acto", porque no pretendo que la escritura sea siempre un acto de amor, pero sí que para algunos como Gioconda Belli, Cervantes y yo mismo, por limitarme a tres escritores cuya motivación más profunda creo conocer un poco, sí lo es. Otra manera de presentar esta información sería la siguiente: ni Gioconda, ni Cervantes ni yo emplearíamos la escritura por desamor o por odio. Si lo hacemos es porque queremos proclamar nuestro amor.

Alguno se preguntará: ¿pero qué amor, Salvador?

Tengo el honor de ceder la palabra a Gionella, para que ella responda en nuestro nombre, en el de notros tres y en el de todos los escritores que sólo cogen la pluma cuando piensan que cantando las múltiples excelencias del amor pueden rendir un servicio al amor concreto de todos y cada uno de los seres humanos:

AMO A LOS HOMBRES Y LES CANTO

Amo a los hombres
y les canto.

Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.

Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.

Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.

Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.

Amo, compasiva y tristemente, a los complicados hombres de negocios
que han convertido su hombría en una sanguinaria máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos, los sentimientos más nobles
por cálculos y métodos de explotación.

Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.

Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos olvide.

Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.

A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma...

Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.

Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.

Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.

Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.

Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.

Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.

Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.

Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes...

Vámonos
Vámonos
Vámonoooos!!!

-oOo-

Fotografía y notas biobiblográfícas: Nos mira Gioconda Belli, nacida en Managua, Nicaragua, el 9 de diciembre de 1948. Actualmente es una de las escritoras más auténticas, poéticas y populares en lengua española. Entre sus muchas obras poéticas y narrativas destacan "Línea de fuego", y "La mujer habitada".

Su libro “Sobre la grama” le ganó en 1972, el premio de poesía más prestigioso del país en esos años, el “Mariano Fiallos Gil” de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

En 1978, obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Américas (Cuba) en el género poesía por su libro “Línea de Fuego¨.

Entre 1982 y 1987, publicó tres libros de poesía: “Truenos y Arco Iris”, “Amor Insurrecto” y “De la costilla de Eva”. Estos libros o selecciones de los mismos se han publicado en España, México, Alemania, Bélgica, Inglaterra, Italia y Estados Unidos.

En 1988, Belli publicó su primera novela “La Mujer Habitada”, que fue muy aclamada por la crítica y alcanzó en Europa y América Latina, altos tirajes y numerosas ediciones. En Alemania –donde el tiraje llegó a un millón de ejemplares y alcanza más de veinte ediciones- la novela obtuvo el Premio de los Bibliotecarios, Editores y Libreros a la Novela Política del Año en 1989. Ese año la autora recibió también el Premio Anna Seghers. Desde su publicación, la novela ha sido traducida a once idiomas y ha tenido gran éxito editorial en España e Italia. En Estados Unidos, Warner Books la publicó bajo el nombre “The Inhabited Woman”

En 1990, se publicó la segunda novela, “Sofía de los Presagios”, en 1996, “Waslala”, ambas traducidas a varios idiomas. Gioconda publicó también un cuento para niños: “El Taller de las Mariposas”, que se publicó así mismo en alemán, holandés e italiano y en 1998, otro libro de poemas, “Apogeo”

En Enero de 2001 apareció en Plaza Janés, su libro “El País bajo mi piel”, un testimonio-memoria de sus años en el sandinismo- Fue publicado, simultáneamente, en alemán, holandés e italiano. Su publicación en Estados Unidos está programada para el otoño del 2002 bajo el sello editorial Knopf y en Inglaterra, por la Editorial Bloomsbury de Londres.

Wikipedia.

Su novela "El pergamino de la seducción", 2005, marca un hito en la novela histórica. Hay pocas obras de este género que penetren en los secretos de la feminidad como lo hace Gioconda con su espléndida biografía revivida de Juana La Loca, al responder a la pregunta: Juana La Loca ¿qué oculta su historia?.

Con esta obra Gioconda inaugura o renueva un manera de abordar los secretos intencionales de la historia, sirviéndose al mismo tiempo de las perspectivas autodiegéticas, homodiegéticas y heterodiegéticas, sabiamente encarnadas en dos personajes principales, uno de los cuales aparece como historiador, Manuel, y el otro como mujer adolescente actual, que descubrirá el amor en el relato y en los brazos de Manuel, y como actriz que revivirá el personaje histórico de Juana La Loca identificándose con ella en palabras y en obras. El resto de los personajes gravita alrededor de estos dos, que funcionan como tres, con la espléndida generosidad de un cielo que luce unas cuantas estrellas particularmente brillantes.

Gioconda no ha empleado la palabra, pero cabe considerar "El pergamino de la seducción" como un encuetro feliz de la novela con la "Sociogenética", e incluso como una contribución muy digna de aprecio a esta joven ciencia, tal como la concibe mi colega y amigo el profesor Albert d'Haenens y con él quienes pertenecemos como miembros a su Instituto de Sociogenética.

Gioconda Belli en Wikipedia.

Poemas de Gioconda Belli

viernes, octubre 05, 2007

Teólogos sin teología universitaria

Teólogos sin teología universitaria

Permalink 04.10.07 @ 23:56:06. Archivado en Europa, Las Américas, Universidades, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

Elocuente coincidencia, que deja perplejos a numerosísimos universitarios europeos, tanto dentro como fuera de España y, sobre todo, en la archidiócesis de Granada, conocida mundialmente por su prestigiosa tradición universitaria, y en toda Andalucía, que sufre en carne propia el acoso al prestigio de sus propios teólogos:

Los dos arzobispos que combaten con mayor ardor la asignatura "Educación para la ciudadanía" en la enseñanza secundaria española, también se conciertan para sacar a los seminaristas teólogos de Granada (1) de la prestigiosas facultades de Teología de los jesuitas, una de las cuales se encuentra a escasa distancia del Seminario Mayor granadino, para ponerlos entre las manos de un profesorado improvisado, académicamente dependiente de Madrid.

Uno de estos profesores será el propio arzobispo de Granada, que deja de formar parte de la dirección de la Facultad de Teología, por disentir de su enseñanza de la bioética y de la teología de la liberación. La especialidad del arzobispo no es la teología, en la que sólo es licenciado, sino el orientalismo, cursado en EE.UU., donde se doctoró en filología semítica por la Universidad Católica de América, en Washington, "con una tesis sobre la apocalíptica cristiana en Oriente en el periodo del surgir del Islam".

El arzobispo trae a Rouco para apoyar su instituto teológico frente a la facultad
por A. V. GARCÍA

GRANADA.
02/10/2007 02:56

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, que el año pasado retiró de la facultad de Teología a sus seminaristas diocesanos en desacuerdo con el espíritu de apertura y tolerancia que ha caracterizado la enseñanza en el centro de los jesuitas, quiere demostrar que su decisión no fue un antojo personal sino que cuenta con el respaldo de algunos de los más conspicuos miembros de la jerarquía eclesiástica. Para ello ha invitado al cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, a pronunciar pasado mañana la conferencia de inicio de curso del instituto Lumen Gentium, el instrumento creado por Martínez como alternativa a la facultad para formar a los seminaristas de Granada. El arzobispo pertenece al movimiento conservador Comunión y Liberación.

La intervención de Rouco se producirá dos días después de la apertura del curso académico en la facultad de Teología, prevista para esta mañana. La inauguración del curso 2007-08 será la primera sin la presencia de los seminaristas diocesanos. Aunque su número es escaso -siete repartidos en cinco cursos- su alejamiento tiene un profundo significado simbólico.

El año pasado, en octubre, Francisco Javier Martínez decidió retirar a sus seminaristas en desacuerdo con el contenido de la lección inaugural pronunciada por el sacerdote Francisco Alarcos en la facultad que versó sobre la bioética. Era la gota de un vaso bien colmado. Como alternativa, el arzobispo puso en marcha su propio instituto de formación de sacerdotes en unas dependencias del Seminario Diocesano.

Tras agotar el primer curso, el arzobispo ha querido que la primera inauguración oficial de su instituto cuente con el respaldo de una persona significativa de la línea de pensamiento conservador predominante en la jerarquía eclesiástica española. Antonio Rouco, cardenal arzobispo de Madrid, y uno de las responsables de la Iglesia que más ha apoyado a Martínez, ha aceptado pronunciar pasado mañana la conferencia inaugural.

Además del instituto Lumen Gentium, el arzobispo ha reafirmado su personal magisterio frente a otros centros formativos con un segundo instituto, el Edith Stein, dedicado a la enseñanza de filosofía. En él cursan estudios los seminaristas que también retiró de la facultad de Filosofía de la Universidad de Granada.

Del conglomerado de centros de estudios propios, también forma parte la Escuela de Magisterio La Inmaculada. Fiel a su línea conservadora, Francisco Javier Martínez asimismo aceptó ceder una de las alas del Seminario Diocesano al movimiento católico Camino Neocatecumenal fundado por Kiko Argüello, para instalar uno de sus exclusivos seminarios Redemptoris Mater.

La jerarquía eclesiástica ha tenido históricamente en el punto de mira a la facultad de Teología granadina. En 1988 fueron suspendidos como profesores los teólogos Castillo y Estrada, y más recientemente, en 2000, cinco profesores fueron denunciados por el entonces arzobispo de Granada, Antonio Cañizares.

granadaoy.com

El arzobispo de Granada deja de formar parte de la dirección de la Facultad de Teología
por Redacción de Radio Granada

02.10.2007

El obispo accitano -que no mantiene relación con el arzobispo granadino- ha reiterado hoy que la Facultad de Teología presta un claro servicio a la Iglesia.

El curso pasado, el arzobispo retiró a sus seminaristas del centro de los jesuitas y ha invitado para la inauguración de su centro de estudios al cardenal de Madrid. Sin embargo, la Facultad de Teología ha aumentado el número de alumnos, sigue apoyada por la Compañía de Jesús y pasa a depender directamente de la Santa Sede.

La inauguración del curso en la Facultad de Teología ha puesto de manifiesto, una vez más, que existe demasiada tierra de por medio entre el centro y el arzobispo de Granada, que el año pasado decidió retirar a los seminaristas de la facultad de Compañía de Jesús. No solo no ha asistido el arzobispo, sino que monseñor Martínez -hasta ahora presidente del Consejo Supremo de Dirección de la Facultad- ha dejado de aparecer en el directorio del centro.

El rector de este centro ha lamentado en su discurso inaugural la ausencia de los seminaristas de Granada y las circunstancias que han rodeado a la polémica decisión del arzobispo. La Facultad de Teología, en cualquier caso, ha aumentado ligeramente su número de alumnos. Contará este curso con unos 250.

El arzobispo de Granada, por primera vez, ha dejado de tener competencias sobre la Facultad de Teología y, para inaugurar el curso esta semana en su nuevo centro teológico con escasos alumnos ha invitado al cardenal Rouco Varela.

Sin embargo, la Facultad sigue apoyada por la Iglesia. Esta mañana estaban en la inauguración el superior nacional de los Jesuitas, los superiores de otras órdenes religiosas y el obispo de Guadix-Baza, que ha dejado claro que este centro presta un gran servicio a la Iglesia.

El obispo de Guadix-Baza ha dejado claro que la Facultad de Teología es un centro de la Iglesia. Y eso, por mucha competencia que quiera hacerle el arzobispo de Granada. Por cierto, monseñor Martínez rompió relaciones con su colega accitano el pasado año, tras aceptar el seminario de Guadix un seminarista que no era del agrado del arzobispo.

Publicada el Martes, 2 de Octubre de 2007 por Redacción
Radio Granada.

Reflexiones en la inauguración del curso en la facultad de Teología de Granada
por FRANCISCO LOMBARDO VALVERDE
Sacerdote de Benalúa

02.10.2007 -

Así, todo árbol bueno da frutos buenos,
no puede darlos malos. Por sus obras los reconoceréis
(Mt.7, 17-20)

LA inauguración del Curso Académico de la Facultad de Teología de Granada nos invita a hacernos algunas reflexiones. Este año, por primera vez, después de 67 años, se hará con la ausencia de los seminaristas de nuestra Diócesis.

En la actualidad y a pesar de la acentuada crisis de vocaciones, un significativo número de seminaristas salidos de parroquias granadinas, están incorporados en diferentes Seminarios de Andalucía, Toledo, Burgos, Vicaría General Castrense y en el monasterio de Poblet.

Por otra parte, al muy reducido número de seminaristas de nuestra Diócesis (unos 7 entre los 5 cursos) se les impone la retirada y renuncia a su formación académica en la Facultad de Teología de Granada.

Los nada evangélicos desencuentros, y sin un diálogo abierto, producen enfrentamientos y un triste y perjudicial desconcierto. Es esencial vivir las palabras de Juan Pablo II en el 132° discurso (12 de Junio de 1996: «Todos deben esforzarse por lograr la unidad plena».

Uniéndome al cada vez más numeroso grupo de personas mayores (algunas octogenarias), que retornan a las diferentes Facultades de la mayor parte de las Universidades, me he matriculado recientemente en la Facultad de Teología de Granada. Esto me da la oportunidad de tener un reencuentro vivo y gozoso con esta Facultad.

Así, poder tener una actitud de mantener la capacidad intelectual de la mente, diversificar unas relaciones sociales o aumentar las relaciones intergeneracionales.

Al realizar la tesis doctoral, deseo que todo el arduo esfuerzo (a los 72 años) sea un sencillo signo de reconocimiento y gratitud a la Facultad de Teología de Granada y en particular a la Compañía de Jesús.

Creo conveniente reseñar la importancia de los tres periodos de la estancia de la Compañía de Jesús en Granada. Son fechas y notas que sintetizo y entresaco del artículo que aparece en la Guía Académica (2006-2007): 'La Facultad de Teología y su historia' (págs. 9-11).

El inicio de la presencia de los jesuitas en Granada profundiza en el tiempo, pues ya en septiembre de 1554, se abre el Colegio de San Pablo, que al poco tiempo será una de las más importantes instituciones universitarias, con cátedras de Lógica, Filosofía y Teología. Posteriormente se promovió la Fundación del Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, de gran prestigio en su historia.

En 1767 se produjo la expulsión de la Compañía de Jesús y se puso fin a esta primera presencia académica, pero dejaron un importantísimo legado. El Arzobispado de Granada recibió uno de los más significativos templos de Granada (Santos Justo y Pastor), y al mismo tiempo un gran complejo parroquial y la dirección del mencionado Colegio Mayor.

La Universidad de Granada recibió lo que fue la sede central y Facultad de Derecho, junto con lo que es hoy el Jardín Botánico. También quedó integrado en la biblioteca de la Universidad un importante fondo de libros, incunables y colecciones impresas de los siglos XVI, XVII Y XVIII.

La segunda etapa de los jesuitas en Granada se inicia en el año 1894, con la construcción en el Cercado Alto de Cartuja de un Centro de formación en el que se impartirán estudios de Humanidades, Filosofía y de Teología. Al mismo tiempo se impulsa una labor científica con la promoción de Ciencias Naturales y la Fundación del Observatorio de Cartuja.

En el año 1932 es perseguida y disuelta la Compañía de Jesús. Vuelven de nuevo a Granada para comenzar el curso 1939-1940 y empieza la tercera etapa con una importante labor y como Facultad de Teología, con derecho a conferir grados académicos.

Al principio en una situación difícil y precaria de la Diócesis de Granada, se ofrecen para dirigir los Seminarios y poner a su servicio sus instalaciones, su profesorado, sus formadores y la dirección espiritual.

La Facultad de Teología siempre ha gozado de un extraordinario crédito en las distintas áreas y especialidades. Nombres de teólogos muy reconocidos por su preparación, por sus publicaciones y sobre todo por su entrega y testimonio. Generaciones continuadas durante 66 años de sacerdotes diocesanos, de misioneros y posteriormente de varias congregaciones religiosas, así como de seglares, hemos participado de una formación teológica y de espiritualidad.

Así, todo árbol bueno da frutos buenos (Mt 7,17). Frutos no de obras materiales, ni de números de matrículas, ni de expedientes académicos archivados, sino de personas de carne y hueso, de mujeres y hombres, que fueron profundizando su formación y su futuro de praxis pastoral en comunión con sus profesores en un clima de libertad verdadera y de responsabilidad.

Frutos de 67 años de formación en la Facultad de Teología, que han cristalizado en tantas generaciones de sacerdotes diocesanos y misioneros: Unos después de años de servicio de pastoral y de entrega evangélica a tantas parroquias granadinas ya recibieron el ciento por uno del Evangelio; otros continuamos nuestra labor evangelizadora con limitaciones y fallos, pero siempre con gran ilusión y entrega, como los sacerdotes más jóvenes que tienen que multiplicarse para poder atender a cinco o seis pueblos con pequeñas comunidades.

Sacerdotes, capellanes de hospitales, de la cárcel o de residencias de mayores, que prestan un servicio espiritual con gran sensibilidad humana. Sacerdotes de Granada y de Guadix que dirigen o colaboran en obras sociales y de rehabilitación como Proyecto Hombre o centros de acogida de transeúntes e inmigrantes.

Frutos que han ido extendiéndose eliminando fronteras. Actualmente, gran parte de los 340 misioneros, salidos de las diócesis de Granada y de Guadix: sacerdotes, religiosos y religiosas han pasado por la Facultad de Teología.

Hoy estos misioneros, desde California, Méjico, América Central y del Sur, hasta África y algunos en Asia con su entrega despliegan una proliferación de obras, haciendo del seguimiento de Jesús un proyecto de vida y de misión.

La Facultad de Teología ha ido renovándose de acuerdo con las directrices del Concilio Vaticano II. Sus nuevos estatutos dan apertura a órdenes religiosas y seglares. Su profesorado en la actualidad está compuesto no sólo de jesuitas sino de sacerdotes diocesanos y de varias órdenes religiosas. Se ha ampliado su labor a través del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y de varios Centros agregados o afiliados de diócesis andaluzas.

No se puede olvidar la pastoral de culto y espiritualidad que realiza la Compañía de Jesús en el frecuentado templo del Sagrado Corazón de Jesús; en el Centro Universitario Francisco Suárez se realiza una continuada formación con diversidad de cursos, de conferencias y otras actividades con gran prestigio entre profesores, estudiantes y otros grupos.

Varios miembros de la Compañía de Jesús están integrados en una actitud de servicio y de vivencia en el mundo de la pobreza y marginación.

Mucho tiene que reconocer la sociedad granadina, la Universidad y la Diócesis ante tan importante labor y testimonio.

Como toda obra evangélica, a la Compañía de Jesús en su devenir histórico de Granada no le han faltado sombras: Expulsión (año 1767); persecución al ser disuelta (año 1932) y últimamente con la retirada impuesta al reducido número de seminaristas de Granada a la Facultad de Teología, por considerar peligrosa su formación y orientación. Pero estas sombras no oscurecen la labor evangélica de los jesuitas en Granada sino que la engrandecen más e iluminan con las palabras del Hijo de Dios, Jesús de Nazaret: «Bienaventurados seréis, cuando os injurien, os persigan, os expulsen y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros». (Mt. 5, 11-12; Lc. 6,27).

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(1) tras haberlo hecho años atrás con los madrileños, retirándolos de la Universidad Comillas de Madrid.