jueves, septiembre 30, 2010

Contra la explotación sexual

Hace  tres días, el 23 de Septiembre, fue el Día Internacional Contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas. Fue el momento indicado para leer y comentar, en el portal Atrio, el artículo que el teólogo José Ignacio González Faus había publicado unos días antes en La Vanguardia.
En este artículo se nos recuerda que más del 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en España, lo hacen a la fuerza. La mitad de esta multitud de "infelices forzadas" son auténticas esclavas, traídas desde sus países con engaños, literalmente secuestradas, sin documentación y obligadas, además, a pagar una supuesta deuda contraída por el pasaje a España. Otras acabaron prostituidas por culpa del paro, o por la necesidad de enviar dinero a la familia en Nigeria, Colombia u otros países pobres.
La jornada “laboral” de estas " infelices forzadas del sexo" es extenuante, además de estar expuestas a contraer el SIDA por puro capricho o comodidad del que paga y a mil humillaciones de clientes que, en el fondo, las tratan odiosamente porque se odian a sí mismos.
El Autor hace una petición casi desesperada, para que todos los diarios dejen de publicar anuncios de prostitución, camuflados bajo eufemismos de encuentros, contactos y demás.
El artículo acaba con una cita del Evangelio según San Mateo, ante la que José Ignacio González Faus se queda sin palabra:
Al despedirnos comentamos que hubo un “líder religioso” al que ambos intentamos seguir, que merecería el mayor aplauso y la mayor admiración aunque fuera sólo por haber dicho simplemente: “las prostitutas irán al Reino de los cielos delante de todos vosotros” (Mt 21,31).
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Contra la explotación sexual
José Ignacio González Faus,
23-Septiembre-2010
Llevo diez años colaborando en este diario. Pensé varias veces en un artículo como el de hoy; pero temía que no lo publicaran o me agradecieran los servicios prestados. Y he aquí que ahora comienza el tema a romper el cascarón de silencio en el que estaba encerrado…
El próximo 23 de septiembre se celebra el día contra la trata de seres humanos. Con este motivo me dirijo hoy a toda la prensa escrita que, a la hora de escribir sus editoriales, nunca deja de proclamar altos criterios éticos (aunque suele tolerar las críticas aún menos que la santa madre iglesia). Quisiera hacer una petición casi desesperada, para que todos los diarios dejen de publicar anuncios de prostitución, camuflados bajo eufemismos de encuentros, contactos y demás.
La trata de mujeres constituye una de las esclavitudes más ominosas de nuestro tiempo. La prostituta de hoy ya no es la Manon Lescaut del s. XVIII; ni siquiera la Sonia de Dostoyevski del XIX. Según testimonio de Iñaki Gabilondo, en un telediario de la 4, más del 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en nuestro país, lo hacen a la fuerza. La mitad son auténticas esclavas, traídas desde fuera con engaños, secuestradas, sin documentación y obligadas, además, a pagar una supuesta deuda contraída por el pasaje a España. Otras acabaron así por culpa del paro, o por la necesidad de enviar dinero a la familia en Nigeria o Colombia. Su jornada “laboral” es extenuante, expuesta a mil humillaciones de clientes que, en el fondo, se odian a sí mismos, y a contraer el SIDA por puro capricho o comodidad del que paga. Debajo del dibujo que insinúa unos pechos o una sonrisa laten verdaderos torrentes de lágrimas; y más al fondo se mueven unas mafias tan crueles y poderosas como las del narcotráfico. Podemos defender la libertad sexual, pero contribuir a una esclavitud sexual en nombre de la libertad sexual es pura hipocresía. Y publicar anuncios que dicen: “quince jóvenes deliciosas, precios anticrisis” degrada la dignidad de la mujer y de quien publique ese anuncio.
Sin embargo, tanto el mundo de la progresía como el de la moralidad antigua tienden un pudoroso velo sobre este drama. Hacemos campañas extemporáneas contra un burka absurdo pero muy minoritario, y no movemos un dedo para evitar que tengan que quitarse la ropa infinidad de pobres criaturas que no son propiedad de un marido machista y celoso sino de una mafia tiránica y avarienta. Damos horrorizados cifras de violencia de género, pero callamos sobre esta otra violencia igualmente sexista. Dedicamos páginas y páginas al mundial de fútbol: si le duele tal o cual músculo a alguno de nuestros ídolos a punto para el próximo partido; pero ni una palabra sobre el transporte obligado de mujeres a Sudáfrica para relajar a jugadores millonarios e hinchas locos, extenuados por el esfuerzo. Por suerte, la ministra de igualdad parece que está ¡por fin! ocupándose del tema; con mucho retraso pero más vale tarde que nunca. Y hablo de retraso porque éste es un problema mucho más urgente que el aborto (que a ella le parecía “ya superado”); y más urgente que dedicar, en plena crisis económica, varios miles de euros a un estudio sobre la estimulación sexual femenina (¿o es que lo hizo pensando entretener a las mujeres que habrán de gastar menos durante la crisis?)…
Quede claro que no estoy hablando en general de legalizar o no la prostitución. Ese es otro tema más amplio. Ahora se trata sólo de una parte de él que es un auténtico terrorismo interesadamente oculto. No sé calcular cuántas pérdidas supondría para los diarios renunciar a estos anuncios: me dicen que más de las que sospecho. Pues estoy dispuesto a renunciar a la modesta contribución que percibo por mis artículos, si ello puede aliviarles algo… También sé que suprimir esos anuncios no solucionaría el problema de la trata de mujeres, pero creo que aumentaría nuestra dignidad. Y si no, me atrevo a preguntar a cualquier director o accionista de un periódico qué haría si uno de esos anuncios fuese de su propia hija.
Hace poco me vi con una muchacha admirable de un instituto secular que se dedica, entre otras cosas, a ayudar a estas mujeres. Me contó que había venido hasta muy cerca del lugar donde estábamos citados, acompañada por una chica de su barrio que iba a hacer la calle. “Tú vas a ver a un amigo y yo voy a hacer de puta”, le dijo al separarse. Y al contármelo se le asomaba una lágrima a los ojos, a pesar de tanto y tanto como lleva visto. Al despedirnos comentamos que hubo un “líder religioso” al que ambos intentamos seguir, que merecería el mayor aplauso y la mayor admiración aunque fuera sólo por haber dicho simplemente: “las prostitutas irán al Reino de los cielos delante de todos vosotros” (Mt 21,31).
Y termino con esa frase: porque añadir algo sería estropearla.
Fuente: Atrio
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José Ignacio González Faus
(Valencia, 1935) Teólogo español. Jesuita (1950) y sacerdote (1963); desde 1968 es profesor en la facultad de teología de Barcelona. Conocedor de Latinoamérica, defiende la aspiración popular a la libertad y a la justicia. Entre sus obras, cabe mencionar La humanidad nueva. Ensayo de cristología (1974); Acceso a Jesús (1979); Clamor del Reino (1982); El proyecto hermano (1989); AL TERCER DIA RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS (2003); COMPRENDER A KAROL WOJTYLA (2005); EL ROSTRO HUMANO DE DIOS: DE LA REVOLUCION DE JESUS A LA DIVINIDAD DE JESUS (2007); ETTY HILLESUM: UNA VIDA QUE INTERPELA (2008)
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26.09.10 @ 23:58:05. Archivado en Europa, Las Américas, España, Antropología conyugal, Ética, Educación, Migraciones, Pro justitia et libertate, África, Asia, Oceanía, Bélgica

jueves, septiembre 02, 2010

Colaborando con el apostolado carcelario jesuita

 

Dar la vida por los marginados no es un "sacrificio". Ésta es la explicación que da Vilaiwan Phokthavi de su Colaboración con el apostolado carcelario jesuita
Fecha de la publicación en inglés: el 17 de febrero de 2010
BANGKOK (UCAN) - La nueva jefa del ministerio Jesuita para los presos extranjeros en Tailandia, dice que 20 años de dedicación a los inmigrantes extranjeros y refugiados han sido una alegría y no un tiempo perdido.
Vilaiwan Phokthavi, de 57 años, podía haber seguido una carrera lucrativa como contable con la Autoridad de Generación de Electricidad de Tailandia, después de graduarse en la prestigiosa Universidad de Chulalongkorn, pero decidió unirse al Servicio Jesuita para los Refugiados (JRS).
"Muchas personas se preguntan por qué he sacrificado tanto por ayudar a estas personas. Pero para mí no es un sacrificio. Es una alegría el seguir los pasos de Jesús, que es el deber de todo cristiano ", dijo la mujer laica.
La decisión que le cambió la vida fue en junio de 1989.
"Cuando el sacerdote jesuita que se ocupaba de las cuentas del JRS murió, el P. Mark Raper, por entonces director del JRS, me pidió que lo reemplazara", dijo.
Vilaiwan aceptó la oferta, aunque el sueldo y las prestaciones no eran ni mucho menos tan buenos como a los que ella estaba acostumbrada.
"La vida tiene que tener más sentido. Tengo que seguir los pasos de Jesús y vivir para los demás ", sonrió. "Mi padre estaba muy enojado porque se preocupaba por mi futuro", añadió.
El trabajo iba a tomar un giro diferente cuando el padre Raper le pidió que ayudara a liberar a un pescador camboyano arrestado por la policía tailandesa cerca de la frontera. La hermana de este hombre, que vivía en Australia, había pedido ayuda al JRS.
"Lo encontramos y le ayudamos a regresar a Camboya. Yo estaba muy emocionada y profundamente orgullosa. Mi vida valía la pena ".
La experiencia fue la chispa que le impulsó a consagrarse a la misión de trabajar con los refugiados y los migrantes.
Poco después, ella ayudó a liberar a cinco inmigrantes de Myanmar arrestados por entrada ilegal.
"Le expliqué a la policía por qué tuvieron que huir a Tailandia, lo mala que era la situación en su país. Finalmente la policía los liberó. No estaba segura de si la policía sintió simpatía por ellos, o si simplemente estaba harta por mi inrsistencia."
Durante 20 años, Vilaiwan combinó su trabajo de campo con su papel en la contabilidad, modernizando el sistema contable del JRS, hasta el punto de convertirse en un consultor de finanzas para el JRS Internacional.
Según decía ella, todo este trabajo le dio una profunda comprensión de los problemas de los refugiados y de los migrantes
Vilaiwan planeaba retirarse el año pasado, pero se le pidió que dirigiera el ministerio de la prisión extranjera. El ex jefe, el padre Olivier Morin, de 69 años, tuvo que retirarse por problemas de salud.
Vilaiwan lo reemplazó en julio de 2009 y describe su nuevo tarea como "un trabajo realmente difícil".
Dirige un equipo de siete Myanmareses y trabajadores tailandeses, que visitan a 1.900 presos extranjeros en 10 cárceles alrededor de Bangkok y en las provincias. El equipo es un salvavidas para los reclusos, la mayoría procedentes de la vecina Camboya, Laos y Myanmar, así como del sur de Asia y África, que no tienen nadie que les visite o les proporcione los bienes esenciales.
El trabajo implica la coordinación con el Departamento de Correcciones de Tailandia, la compra de las necesidades de los presos, el recaudar fondos para mantener el ministerio y el ser un canal de comunicación entre los presos y sus familiares.
"Dios me ha llamado para hacer este trabajo. Mi vida es valiosa y significativa. Mucha gente me dice que soy una persona buena que ha sacrificado mucho. Sin embargo, opté por seguir a Jesucristo de una manera que es buena para mí. No es una opción de sacrificio. "

Imagen: Vilaiwan Phokthavi preparing items to take to the prisoners.
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Narrativas jesuitas: Vilaiwan Phokthavi: mi primera visita en el apostolado carcelario – Fundación de los jesuitas, Tailandia
Recuerdo mi primera visita, con el Padre Olivier, al hospital de la cárcel Klong Prem en abril de 2009, es decir dos meses antes de que yo iniciara el apostolado carcelario a tiempo completo, en junio de ese año. Nos acercamos a cada preso enfermo y le dimos algo de comer y artículos de tocador. Me dije a mi mismo que no nos deteníamos lo suficiente con cada preso, y me pregunté cómo hacerlo mejor.
Entonces vi a un hombre muy enfermo, con el estomago hinchado como un globo a punto de estallar y me alejé corriendo de su cama, como si no le hubiera visto. Me fui corriendo hacia otro enfermo, que no me parecía estar tan mal.
Al detenerme al lado de otro enfermo, vi al Padre Olivier de pie al lado del preso que estaba muy mal, tomándole la mano con mucha amabilidad. Me llamó para que me acercara al enfermo. Dudé unos instantes, pero al final... no tuve más remedio que ir. Me di cuenta de que el Padre Olivier quería que yo estuviera allí con ellos dos. Empecé a mirar atenta y lentamente a ese hombre que yacía en la cama, y traté de hacerlo con los ojos de mi corazón. Le vi llorar. En ese momento me di cuenta de lo importante que era para mí estar allí. El Padre Olivier, el preso enfermo y yo somos uno en el amor de Dios y El también estaba allí.
El P. Olivier se fue al lado de otro enfermo, yo me quedé un poco más al lado de ese hombre. Le miré y me di cuenta que le quería. En silencio pedí su perdón por haberle temido. Y ahora no me parecía tan horrible al mirarle, por el contrario, vi en él a un 'gran' hombre.
Ahora que el P. Olivier se ha retirado, los superiores me han encomendado la misión de visitar la cárcel. La experiencia que acabo de contar la tuve justo al comienzo de esta misión. Es una llamada exigente: “No temas, Yo estoy contigo”... “VEN Y SIGUEME”... Esto me confirma que podré, que puedo llevar a cabo esta misión con toda confianza.
NOTA : Klong Prem es el hospital que se encuentra dentro de una gran prisión en Bangkok. Voy allí cada quince días, y visito a los enfermos repartidos en cuatro plantas, en cada planta con cuatro o cinco habitaciones. El número de enfermos puede variar de 80 a 150.
Sra. Vilaiwan Phokthavi (2009 – presente)
P.Olivier Morin SJ (1991 – 2009)
Prison Ministry – Jesuit Foundation Thailand
Xavier Hall, 43 Phaholyothin Road,
Bangkok 10400, THAILAND
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Giving one’s life for people in the margins is not ‘sacrifice’
Published Date: February 17, 2010
BANGKOK (UCAN) – The new head of the Jesuit ministry for foreign prisoners in Thailand, says 20 years of devotion to foreign migrants and refugees have been a joy and not been wasted.
Vilaiwan Phokthavi, 57, could have followed a lucrative career as an accountant with the Electricity Generating Authority of Thailand after graduating from the prestigious Chulalongkorn University, but decided instead to join the Jesuit Refugee Service (JRS).
“Many people wonder why I sacrificed so much to help these people. But for me it is not a sacrifice. It is a joy to follow in the footsteps of Jesus, which is the duty of every Christian,” the laywoman said.
The decision which changed her life came in June 1989.
“When the Jesuit priest who looked after JRS accounts died, Father Mark Raper, the then JRS director, asked me to replace him,” she said.
Vilaiwan accepted the offer, even though the salary and benefits were nowhere near as good as she was used to.
“Life has to have more meaning. I have to follow in the footsteps of Jesus and live for others,” she smiled. “My father was very angry because he was worried about my future,” she added.
The job was to take a different turn when Father Raper asked her to help free a Cambodian fisherman arrested by Thai police near the border. The man’s sister, who was living in Australia, had asked the JRS for help.
“We found him and helped him get back to Cambodia. I was so excited and deeply proud. My life had value.”
The experience was the spark that set her off on her mission to work with refugees and migrants.
Soon afterward, she helped free five Myanmar migrants arrested for illegal entry.
“I explained to the police why they had to flee to Thailand, how bad the situation in their country was. Finally the police released them. I was not sure whether the police had sympathy for them or were just annoyed by my persistence.”
For 20 years, Vilaiwan combined field work with her accountancy role, revamping JRS accounting system, and became a finance consultant for JRS International.
All this work gave her a deep understanding of the problems faced by refugees and migrants, she said.
Vilaiwan was planning to retire last year but was asked to head the foreign prison ministry. Former head, Father Olivier Morin, 69, had to retire due to poor health.
Vilaiwan replaced him in July 2009 and describes her new job as “really challenging work”.
She heads a team of seven Myanmar and Thai workers who visit 1,900 foreign prisoners in 10 prisons around Bangkok and in the provinces. The team is a lifeline for inmates, mostly from neighboring Cambodia, Laos and Myanmar, as well as South Asia and Africa, who have no one to visit them or provide them with essential goods.
The work involves coordinating with Thailand’s Department of Corrections, buying necessities for prisoners, raising funds to keep the ministry going and being a channel between prisoners and their relatives.
“God has called me to do this work. My life is worthwhile and meaningful. Many people told me I’m a good person who has sacrificed a lot. However, I chose to follow Jesus Christ in a way that is good for me. It’s not sacrifice.”
Ucanews
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Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)

sábado, agosto 07, 2010

Los Salvadores deploramos Hiroshima 2/2

La fiesta de la Transfiguración, fiesta onomástica por excelencia de los Salvadores, coincide paradójicamente con el aniversario del bombardeo de Hiroshima.
Con el sincero deseo de transformar la paradoja en símbolo, todos los seres humanos de buena voluntad del Mundo entero, prometemos unirnos en este día como salvadores del Mundo, para evitar con nuestra presencia fraternal que ningún ser de la creación, ni humano ni animal, ni vegetal ni mineral, por humilde que sea, vuelva a pasar por el horror que marcó para siempre las vidas de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. "Nunca más Hiroshima y Nagasaki", repetimos a coro con los supervivientes de las dos mañanas trágicas para la humanidad del 6 y del 9 de agosto de 1945.
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Imagen: La Transfiguración, obra de Rafael Sanzio, 1520

Si tú te llamas Salvadora o Salvador, vives donde vivas en el planeta Tierra y celebras hoy, como lo hacen muchos andaluces, el día de tu santo, por ser el día de la Transfiguración, te felicito, te abrazo como tocayo y te encargo que, como mensajero de Paz que eres desde tu nombramiento, anuncies a tus semejantes del Mundo entero que su salvación no está en la destrucción mutua sino en la creación solidaria.
Para ver el sentido último de esta vida, siempre corta, por muy larga que parezca al inconsciente que la dilapida, las personas como las sociedades debemos levantarnos por encima del nivel de lo puramente sensible y utilitario. Sólo así logramos alcanzar el nivel de la razón creativa, la única salvadora, inaccesible con la simple mecánica utilitaria.
No te preguntes al hacer algo por ti y por los demás cuanto dinero o cuanto poder te va a aportar lo que hagas. Pregúntate más bien qué nivel de creación vas a lograr para ti y para los demás con tu obra, por sencilla que sea. Será creación a partir del momento que no te olvides ni de ti ni de los demás ni de la obra total que construimos entre todos: tu ciudad, Andalucía, España, Europa, el Mundo, la solidaridad universal que nos salvará a todos.
¡Felicidades, Salvadores!
Los salvadores del planeta Tierra la transfigurarán, porque desean un Mundo donde nunca más pueda repetirse el horror vivido por Hiroshima y Nagasaki.

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La 'Transfiguración' de Rafael
por William F. Wertz

En 1517 el cardenal Giulio de Medici le encargó a Rafael Sanzio su pintura "La Transfiguración". Según Vasari, cuando Rafael murió el Viernes Santo de 1520 se colocó la pintura, aún inconclusa, "a la cabeza del difunto, en el cuarto donde trabajaba". Giulio Romano terminó la pintura.
Esta pintura de Rafael refleja las ideas de Nicolás de Cusa, expresadas, entre otras obras, en su De visione Dei, De coniecturis, y De filiatione Dei. La pintura se divide verticalmente en tres secciones que representan los tres niveles de la conciencia humana. Mediante el uso de la luz y la sombra, Rafael logra transmitir la cadena de sucesos representados en las tres secciones, como si existiesen simultáneamente en un solo momento eterno.
La sección inferior muestra una escena agitada: una madre y su familia traen a un niño poseído por el demonio, para que lo curen, pero los nueve apóstoles no lo pueden curar. Se muestra a los apóstoles perdidos en la oscuridad, incapaces de curar al niño porque les falta la fe en Cristo en tanto Palabra o Logos encarnado. Al mismo tiempo, una luz divina emana de la figura de Cristo en la sección superior; una luz que, al iluminar la escena inferior, predice la capacidad de Cristo de curar al niño cuando descienda de la montaña, y también las futuras capacidades de los apóstoles. Comparte esta capacidad, en potencia, el espectador, cuya atención está dirigida a Cristo, representado como la solución por los dos apóstoles que lo señalan y por el gesto del niño y otro apóstol, que extienden sus manos hacia Él. Así, Rafael muestra que la fe en el poder de la razón y del amor vence al mal, que no tiene existencia positiva.
En la sección del medio, los tres apóstoles que ascendieron con Cristo al Monte Tabor están cegados por la luz, y retroceden por temor a las repercusiones de la Transfiguración de Cristo y Su identificación como el Hijo de Dios. Sus acciones posteriores demostrarán, sin embargo, que también ellos, al igual que todos nosotros, podemos ser hijos adoptivos de Dios, si armonizamos nuestras mentes con la palabra de Dios.
Rafael muestra a Cristo transfigurado en una nube radiante, elevado para sugerir su posterior resurrección y ascención. La presencia de esta luz divina confirma que Cristo es la Palabra o Logos, mientras que Moisés y Elías aparecen a Su lado para sugerir que Cristo es el Mesías, que ha venido a cumplir la Ley con amor.
Mediante esta extraordinaria composición, Rafael plantea al espectador el reto de que, para ver a Dios, uno debe elevarse por encima del reino de la percepción sensorial y de la lógica deductiva, para entrar en el "tercer cielo" de Cusa, de la razón creativa. Este es el significado de ser hijo adoptivo de Dios.
Fuente: Salvador GARCIA BARDON, Los Salvadores de Marbella deploramos Hiroshima, Qué!, 05/08/2005. 17:27

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06.08.10 @ 23:58:45. Archivado en Europa, Las Américas, España, Sociogenética, Antropología, Pro pace, Educación, Pro justitia et libertate, Pintura, Geopolítica, África, Asia, Oceanía

martes, agosto 03, 2010

Derechos internacionales de los animales

Estos DERECHOS INTERNACIONALES DE LOS ANIMALES han sido
aprobados por la ONU y la UNESCO

El texto de la Declaración Universal de los Derechos de los Animales fue adoptado por la Liga Internacional de los Derechos del Animal y las ligas afiliadas, en la tercera reunión internacional sobre derechos de los animales, que se celebró en Londres del 21 al 23 de septiembre de 1977.
La Declaración, proclamada el 15 de octubre de 1978 por la Liga Internacional, las Ligas Nacionales y las personas físicas y jurídicas que se asocian con ellas, se presentará a la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO), luego a las Naciones Unidas (ONU).
Preámbulo:
Considerando que todo animal posee derechos. Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de estos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los animales. Considerando que el reconocimiento por la especie humana del derecho a la existencia de otras especies animales es el fundamento de la coexistencia de especies en el mundo. Considerando que el hombre ha cometido genocidios y amenaza con cometerlos de nuevo. Considerando que el respeto a los animales por el hombre está ligado al respeto de los humanos entre ellos mismos. Considerando que la educación debe enseñar desde la infancia a observar, comprender, respetar y amar a los animales,
Proclamamos lo que sigue:
ART.1º
Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.

ART.2º
A) Todo animal tiene derecho al respeto
B) El ser humano, como especie animal, no tiene derecho de exterminar o explotar a otros animales violando este derecho. El ser humano tiene obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales.
C) Todos los animales tienen derecho a la atención, los cuidados y la protección por parte del ser humano.

ART.3º
A) Ningún animal será sometido a malos tratos y se establece la prohibición de actos crueles sobre los animales.
B) En caso de que la muerte del animal sea necesaria, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

ART.4º
A) Se establece el derecho a la libertad de los animales salvajes y el derecho de los domésticos a vivir y crecer al ritmo y las condiciones propias de su especies y a vivir en su medio ambiente natural, ya sea terrestre, aéreo ó acuático, a reproducirse y a cumplir su ciclo natural de vida.
B) Toda privación de libertad, aunque sea con fines educativos, es contraria a este derecho.
C) Toda modificación de dichos ritmos o condiciones, si es impuesto por el ser humano con fines mercantiles es contraria a este derecho.

ART.5º
A) Todo animal escogido por el hombre como compañero tiene derecho a que la duración de su vida esté de acuerdo con su longevidad natural.
B) El abandono de un animal es un acto cruel y degradante.

ART.6º
Todo animal de trabajo tiene derecho a limitar su tiempo e intensidad de trabajo, a una alimentación adecuada y al reposo.

ART.7º
A) Se condena la experimentación científica con animales que implique un sufrimiento tanto físico como psicológico, ya que es totalmente incompatible con los derechos del animal, ya se trate de experimentos médicos, científicos, comerciales o de cualquier naturaleza.
B) Deben ser utilizadas y desarrolladas técnicas alternativas a la experimentación animal.

ART.8º
Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, alojado, transportado y sacrificado sin que ello le produzca ansiedad o dolor.

ART.9º
A) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del ser humano.
B) Se prohíben los espectáculos y exhibiciones incompatibles con la dignidad del animal.

ART.10º
Las escenas de violencia en las que los animales son víctimas deben ser prohibidas en el cine y la T.V., salvo si sirven para mostrar los atentados contra los derechos de los animales.

ART.11º
A) Todo acto que conlleve la muerte innecesaria de un animal es un crimen contra la vida, es decir un biocidio.
B) Todo acto que conlleve la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie.
C) La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio.
D) Un animal muerto debe ser tratado con respecto.

ART.12º
Se entiende como animal de compañía todo aquel mantenido por el hombre, principalmente en su hogar, por placer y compañía sin que exista actividad lucrativa ninguna.


Fuente

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02.08.10 @ 23:57:15. Archivado en Europa, Las Américas, España, Sociogenética, Antropología, Ética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate, Ciencias biomédicas, África, Asia, Oceanía, Alimentación, Investigación fundamental, Ecología, Bélgica

domingo, agosto 01, 2010

Ignacio de Loyola, promotor del universalismo

Hoy se cumplen cuatrocientos años de la proclamación de Ignacio de Loyola como patrono de Azpeitia, pequeña ciudad de la provincia vasco-española de Guipúzcua, donde Ignacio había nacido el 24 de diciembre de 1491.
Esta proclamación tuvo lugar un 31 de julio de 1610, doce años antes de que Ignacio fuera canonizado por el papa Gregoire XV, el 12 de marzo de 1622, al mismo tiempo que Franisco Javier y Teresa de Ávila.
Tal día como hoy se cumplen también cuatrocientos cincuenta y cuatro años de la muerte de Ignacio en Roma, el 31 de julio de 1556.
A Ignacio de Loyola le debemos en gran medida la toma de conciencia de que este planeta Tierra es nuestra casa común, que debemos compartir solidariamente todos los humanos.
Renunciando a su vida de cortesano y soldado, bien cumplidos los treinta años, dedicó el resto de su existencia, primero a forjarse espiritual e intelectualmente como apóstol, y luego a fundar y dirigir una pléyade de compañeros apostólicos, particularmente identificados con la misión universalista de Jesús, a los que lanzó a través de todo el mundo para predicar con su palabra y con su ejemplo que “ya no hay judío ni griego ni bárbaro, sino que todos somos uno”.
Fue mérito suyo el privilegiar, en la estrategia apostólica del universalismo jesuita, los caminos recién descubiertos del Nuevo Mundo y los menos conocidos de Asia y África. También lo fue su atención a la educación y a las víctimas de la marginación y de la pobreza.
31.07.10 @ 23:58:27. Archivado en Europa, Las Américas, España, Sociogenética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate, África, Asia, Oceanía, Ecumenismo

jueves, julio 22, 2010

El nuevo responsable del Secretariado jesuita para la Justicia Social y la Ecología

SJES gets a New Secretary
Francisco Javier Álvarez de los Mozos, known as Patxi Alvarez was born in 1967.
He joined the Loyola Province (LOY) of the Society of Jesus in 1991 and was ordained in 2000.
At present he is the coordinator of a Training course for lay people in Ignatian Spirituality and Jesuit mission. He is also the Assistant Director of Alboan, an NGO of the Loyola Province that works for the development and solidarity of the countries. He has been attached to the Social Apostolate for the last ten years, and during his regency he worked for two years in Cambodia with handicapped people and former refugees. As Asst. Director of Alboan he has also visited India a few times.
JESA wishes him All the Best in his ministry as the Secretary of SJES, Rome !
Jesuits in Social Action

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El Padre General ha nombrado al Padre Francisco Javier Álvarez de los Mozos, de la Provincia de Loyola, director del Secretariado jesuita para la Justicia Social y la Ecología. Sustituye al Padre Fernando Fernández Franco en los meses próximos.
Francisco Javier Álvarez de los Mozos, conocido como Patxi Alvarez, fue admitido en la provincia Loyola de la Compañía en 1991. Nacido en 1967, había cursado estudios de ingeniería de las telecommunicaciones, en la Universidad del País Vasco, antes de ingresar en la Compañía.
Entre 1977 y 1979 estuvo destinado como "maestrillo" en Camboya.
En 1999 volvió de Camboya, tras un periodo de dos años muy emotivos de magisterio al lado de personas discapacitadas y de refugiados y refugiadas. En la facultad teológica retomó los estudios eclesiásticos especializándose en el área de la Teología sistemática, en cuyo contexto realizó un trabajo en torno a las “Comunidades de solidaridad”, concepto pastoral que apareció en la Congregación General XXXIV (CG34). Fue ordenado sacerdote en el año 2000
Actualmente es el coordinador del Plan de Formación en su Provincia y Director Adjunto de Alboan, la ONG de los jesuitas para la cooperación con países en vía de desarrollo y de solidaridad con los pueblos.”
Patxi Álvarez, así se le conoce, se presenta a todos ustedes con sus propias palabras en los dos textos que reproducimos a continuación. El primero se refiere a sus experiencias de terreno. El segundo recoge su concepción de la investigación social al servicio del liderazgo apostólico:
"Éste es el único hilo conductor que voy a seguir en este artículo: qué lugar debe ocupar la investigación social en un cuerpo que ha hecho de la misión fe-justicia su último compromiso".
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Patxi Álvarez SJ, nuevo responsable del Secretariado jesuita para la Justicia Social y la Ecología se presenta
En 1999 regresé de Camboya a la Provincia de Loyola a la que pertenezco, después de un magisterio acompañando y sirviendo a personas discapacitadas y a antiguos refugiados. Aquel fue un tiempo de gracia: de confusión interior, al ver tanto dolor, y de consuelo al ser testigo de la esperanza de la gente y su ilusión por vivir. El equipo internacional que allí estábamos, y en el que convivíamos y trabajábamos religiosas, laicos y jesuitas, era nuestro hogar, un espacio donde sostenernos mutuamente y un lugar donde aprendíamos cada día a entregarnos con generosidad.
Regresé con el corazón cautivado y lleno de rostros. Aquellos dos años dejaron en mí una honda huella que configuró un deseo firme de ofrecer mi persona al servicio de los últimos. Retomé la teología, la licenciatura concretamente, en teología sistemática. El trabajo final se centró en las “comunidades de solidaridad”, un concepto que había aparecido en nuestra Congregación General 34 y que intuía que encerraba muchas posibilidades. Aquello me dio la oportunidad de entender mejor que el amor de Dios puede mostrarse hoy, de un modo particularmente bello y completo, en la práctica de la justicia y la solidaridad.
Después de la ordenación en el 2000, me destinaron a Alboan, una ONG de cooperación al desarrollo que colabora con instituciones de la Compañía en distintos países de Latinoamérica, de África y, en la India, en el Gujerat. Hasta hoy ha sido un ámbito donde dar cauce a ese deseo de servicio a los más pequeños.
Estos últimos años el sector social de nuestra Provincia ha experimentado un gran desarrollo. Los jesuitas éramos pocos, pero el apoyo de los provinciales ha sido decidido, y la colaboración de laicos entregados y convencidos, esencial. Hay varias comunidades que hoy acogen a inmigrantes y dos instituciones que les atienden. El trabajo ha sido muy consolador y nos ha permitido alcanzar una mayor conciencia de que el servicio de la fe y la promoción de la justicia se llaman y enriquecen mutuamente.
Durante cinco años colaboré en la planificación apostólica de la Provincia, como coordinador. Entonces pude poner en valor algo de lo aprendido en la ingeniería que estudié antes de la incorporación a la Compañía. Hemos crecido mucho en colaboración entre sectores apostólicos y entre laicos y jesuitas. Se ha fortalecido así ese “nosotros apostólico” que está al servicio de la misión.
Durante los próximos meses espero concluir una investigación sobre asociaciones de inmigrantes latinoamericanos en España, para incorporarme después al Secretariado.
Pido al Señor que este destino, que asumo con ilusión no exenta de temor, sea para mayor gloria suya y más vida de sus pequeños. Y a vosotros vuestra oración y apoyo. Muchas gracias por adelantado.
Patxi Álvarez SJ

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Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)


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Una investigación social al servicio del liderazgo apostólico
por Patxi Álvarez SJ


Introducción
La Misión de la Compañía hoy consiste en la defensa de la fe y la promoción de la justicia en diálogo con la cultura y con otras tradiciones religiosas. Se trata de una formulación atrevida y brillante, llena de promesas y a la que aún no hemos respondido con todas las posibilidades con que cuenta nuestro cuerpo apostólico.
Si la Compañía es misión, de tal manera que precisamente en función de la misión reciben su ubicación adecuada todas las demás componentes de la vida religiosa (comunidad, oración, coro, Eucaristía, pobreza, obediencia...), esta misma misión deberá ayudarnos a colocar en su puesto a la investigación social. Este es el único hilo conductor que voy a seguir en este artículo: qué lugar debe ocupar la investigación social en un cuerpo que ha hecho de la misión fe-justicia su último compromiso.
Daré los siguientes pasos: revisaré las fuentes ignacianas que motivan el apostolado intelectual que ha estado presente en nuestra tradición histórica; a continuación trataré de mostrar que la misión actual de la Compañía demanda un conocimiento riguroso y sapiencial de la realidad; mencionaré que este conocimiento debe estar al servicio del liderazgo apostólico; finalmente incluiré un modelo que podría vehicular las intuiciones que a lo largo del texto irán apareciendo.
1. El apostolado intelectual en nuestra historia
La investigación social forma parte de un apostolado de raigambre en la Compañía, el apostolado intelectual, que ha constituido un campo apostólico fundamental de nuestra misión desde sus inicios1. Los jesuitas han cultivado muchos campos del saber y lo continuamos haciendo a día de hoy. Es parte de una larga tradición.
Fuentes ignacianas para el apostolado intelectual
En la vida de S. Ignacio no se aprecia un interés especial por el trabajo intelectual. Su gran preocupación tras la conversión en Loyola consistió en "ayudar a las almas". Comenzó a hacerlo así desde Manresa2. Una atención que mantuvo al llegar a Tierra Santa, donde quería quedarse, pero ayudando igualmente a las personas3. Es ésta igualmente la motivación a la que alude cuando se determina a estudiar4. Irá a Barcelona a estudiar sólo con ese fin de ayudar mejor a las ánimas.
El peregrino recorrió las universidades de Alcalá, Salamanca y finalmente París, donde alcanzó el título de "maestro en artes". Todos los primeros compañeros lo eran. Algunos llegaron a ser teólogos brillantes, como Laínez o Salmerón. Pero no Ignacio. Lo suyo siguió siendo aquello de "ayudar a las ánimas" y garantizar para la Compañía esta orientación de servicio a los demás, donde más falta hiciera.
¿De dónde surge, pues, ese deseo, ese afán de conocimiento que anima a la Compañía, a la primera y a la de nuestro tiempo? ¿Se trata sencillamente de que coincidió que aquellos primeros hombres pertenecían a la intelectualidad de su tiempo e inculcaron ese interés por la cultura a generaciones sucesivas?
En realidad, las fuentes de este anhelo profundo de conocimiento se encuentran en nuestro núcleo místico, en la experiencia de Ejercicios, si bien no se trata de algo obvio. El eje medular de la tradición ignaciana se sitúa en un encuentro personal con Dios que libera, compromete y envía. Se trata de experiencia directa de lo divino, siempre tan sorprendente, desbordante y subversiva. El Dios que protagoniza e inicia este encuentro no se halla fuera de esta realidad, sino que se sitúa en el mundo. Ése fue el mayor don que recibió Ignacio en el Cardoner: ver a Dios en el mundo y al mundo en Dios.
Esto justifica que surja un ávido interés por el mundo. Para descubrir a Dios no hace falta huir del mundo, sino sumergirse en él. Y la actitud en la que queda sumida esta perspectiva es oblativa, no meramente contemplativa, sino de involucración en la dinámica del amor. Gran parte del modo de proceder de la Compañía se explica desde esta intuición que Ignacio vivió en el Cardoner.
En los Ejercicios hay dos contemplaciones que mueven a este conocimiento del mundo: en primer lugar, la Contemplación de la Encarnación (EE 101 - 109). En ella se nos pide contemplar la redondez de la tierra, con sus gentes en situaciones tan diversas... Ignacio nos invita a descubrir en el interior de la humanidad una corriente de redención que solicita colaboración humana: se trata del "hagamos redención" de la Trinidad, que llama a la puerta de María pidiendo permiso para comenzar su obra de salvación. La actitud de contemplación del mundo que subyace aquí es activa, implicativa: viendo lo que hacen las personas de la Trinidad y cómo accede María a su solicitud, se nos convoca a hacer lo mismo.
En segundo lugar, tenemos la Contemplación para alcanzar amor (EE 230 - 237), donde Ignacio quiere que alcancemos "conocimiento interno de tanto bien recibido". En uno de los puntos nos habla de un Dios que habita en los elementos, en las plantas, en los animales y en los seres humanos (EE 235). Esto va a dar pie a una actitud más contemplativa, más pasivo-receptiva. Sin embargo, en esta misma Contemplación, Ignacio habla de un Dios que labora y trabaja por mí en todas las realidades de la creación (EE 236). Nuevamente nos remite a un saber que nos involucre en la acción.
En resumen, los Ejercicios nos disponen a un conocimiento del mundo, con una doble actitud, una más activa y otra más receptiva, si bien con una preeminencia de la primera sobre la segunda.
El apostolado intelectual en nuestra tradición histórica
Más allá de las fuentes ignacianas, el apostolado intelectual ha constituido una característica esencial de la Compañía de Jesús desde sus comienzos: en su versión teológica -de manera que asomarnos a lo divino ayudara a esclarecer lo humano- y en su versión antropológica -de modo que la mirada sobre lo humano favoreciera comprender lo divino-.
a) La investigación teológica: mirar lo divino para comprender lo humano
Tal vez la mayor tarea investigadora en la Compañía haya consistido precisamente en la investigación teológica: un ejercicio de redecir a Dios y de acercar las cosas de Dios al ser humano. Si el encuentro con Dios ocupa el lugar esencial de la tradición jesuítica, la teología está dirigida a posibilitar y ganar relieve en ese encuentro con Dios. Mirar lo divino para comprender lo humano.
Con frecuencia, se trata de una teología preparada para releer las realidades humanas desde la vida de Dios. Una teología de las realidades del mundo y por eso con frecuencia de frontera. No fríamente especulativa, sino vital, que procura la "ayuda de las ánimas" y tiende puentes con la cultura de su tiempo. No es raro que esa teología sea la mayor parte de las veces de vanguardia.
La teología de la que aquí hablamos es aquella preocupada por las consecuen­cias que "lo de Dios" tiene para la vida de las personas, y no tanto aquella centrada exclusivamente en contemplar el misterio divino, y embelesada en él, más olvidada de lo que entonces suceda con los seres humanos. Esta teología engarza preferente­mente con la Contemplación de la Encarnación. Es en el discurrir de nuestra historia concreta, en los acontecimientos de la vida, donde podemos descubrir los signos de la palabra trinitaria que a día de hoy sigue diciendo "hagamos redención".
b) Investigación científica y cultural: mirar lo humano para descubrir lo divino
Desde los primeros tiempos hubo jesuitas notables que se esforzaron por esclarecer aspectos de la realidad desde un punto de vista científico. Escrutando el universo desvelaban a Dios. En ocasiones su interés científico estaba primariamente al servicio de otros fines, como pudo ser el caso de Ricci en la China. Muchos de ellos nos han ayudado a comprender que la ciencia y la fe no luchan en competencia por un mismo espacio, sino que se complementan y enriquecen mutuamente. Estos hombres han tendido puentes entre la ciencia y la fe. Su tarea ha sido crucial para que hoy podamos ser ciudadanos modernos, al tiempo que creyentes. Nos han permitido comprender que el conocimiento científico no pone en jaque nuestra fe, sino que en la profundiza y madura.
A mi entender, más relevante en la historia de la Compañía que este campo de la ciencia, es el de los estudios culturales. Ha habido muchos jesuitas que, enamorados de Dios, se enamoraron de lo humano en culturas muy distintas5. No se trataba de grandes académicos, sino de hombres apasionados por la gente, aunque su contribución a la academia haya sido muy importante. El ser humano en su diversidad, riqueza, sencillez, hondura, fragilidad, sabiduría, les hablaba con nuevos trazos del Dios que buscaban con desvelo. Descubrieron en las personas con las que se encontraban al Espíritu de Dios que, desde la noche de los tiempos, habitaba en ellas. Y amando y desentrañando aquellas culturas, adoraron al Dios que habita en todo. De ahí las gramáticas, alfabetos, estudios etnográficos... Los ejemplos son numerosísimos y muestran cómo los jesuitas creyeron de verdad que "Dios habita en las criaturas" (EE 235). Hoy esa tradición continúa presente.
En resumen, podríamos afirmar que el apostolado intelectual de la Compañía, ya sea en su versión teológica, ya en su versión científica, ha estado orientado a tender puentes entre Dios y el ser humano.
2. Nuestra misión hoy demanda investigación social
Una vez visto que nuestra propia tradición ignaciana y jesuítica han demandado un serio trabajo intelectual e investigador, habría que ir un poco más allá: nuestra actual misión fe-justicia exige de forma aún más imperiosa un sólido apostolado intelectual más orientado hacia la investigación social.
Nuestra misión fe - justicia
Cuando en 1975 se llega a formular nuestra misión en clave de defensa de la fe y promoción de la justicia, se tiene muy presente que el mundo en el que nos hallamos se debate en una lucha dialéctica entre los afanes de liberación y poderosas dinámicas de exclusión6. De ahí que se hable precisamente de "promoción". Se precisa un compromiso activo, deliberado y sostenido contra las fuerzas que generan explotación. Estamos en una lucha. Esta misión implica un posicionamiento previo en favor de los pobres. No se puede separar esta misión de la opción preferencial por los pobres, es interior a esta opción.
Por otro lado, la opción por la justicia exige muchas cosas: posicionamientos públicos, utilización de medios de comunicación, cuentas claras, interlocuciones políticas e institucionales, mucha capacidad de innovación. Eso supone que no reclama sencillamente "lo de siempre", sino un magis. Es decir, la promoción de la justicia demanda elevar nuestros perfiles apostólicos, lo cual lleva consigo una renovación integral de nuestros ministerios para que se adecuen a esta misión7. Es esta necesidad de elevar nuestro perfil apostólico la que nos exige un conocimiento más adecuado de nuestro mundo, y en consecuencia, un análisis social más agudo. Más aún en tiempos de globalización compleja.
3. Precisamos síntesis sapienciales que orienten y motiven
La investigación social está abierta a la orientación apostólica, en particular cuando desvela los aspectos creativos y esperanzadores de la realidad, cuando denuncia las fuerzas que disgregan o excluyen, cuando propone nuevos modos de abordar las problemáticas sociales... En el fondo, cuando pretende ser agente de transformación e incidir en el ámbito público.
Una vez dicho esto, también debemos afirmar que necesitamos algo más que sólo investigación social. Es preciso ubicarla en un panorama más amplio. Ignacio viene en nuestra ayuda: precisamos más conocimiento interno que exhaustividad, más saber sintético que analítico, más implicación afectiva que desasimiento aséptico, más interdisciplinariedad que fragmentación8 y dosis muy importantes de discernimiento9.
Tenemos necesidad de síntesis sapienciales10 que den cuenta de nuestro mundo, que nos permitan hacernos cargo de él para encargarnos de él. Esas síntesis tienen que ver con aquel "conocimiento interno" que Ignacio nos solicita demandar en el Ejercicio de las dos banderas. Unas síntesis que nos proporcionen conocimiento interno, lucidez ante la realidad, para descubrir en ella las dinámicas de exclusión, extorsión y muerte, a fin de que las confrontemos; y para celebrar las corrientes de vida y liberación a fin de que nos comprometamos con ellas. Hablamos, por tanto, de síntesis sapienciales o conocimiento interno o ignaciano de la realidad, comoquiera que deseemos llamarlo, pues no contamos con un vocablo acuñado que designe esta realidad de la que estamos hablando.
La investigación social se debe situar al servicio de estas síntesis. Esto significa que es más necesaria que nunca, pues cuando no hay análisis hay invención, proyección pura: vemos lo que queremos. El conocimiento sapiencial debe ser riguroso, para aportar honestidad con lo real.
Estas síntesis que elaboren un conocimiento profundo de la realidad deberán:
- Contar con un rigor atento a una multiplicidad de perspectivas,
1. basándose sobre datos e investigaciones sólidas;
2. integrando en su análisis una multiplicidad de disciplinas;
- Ser realizadas en clima de discernimiento orante en común:
3. desvelando nuestros intereses ocultos y alianzas afectivas,
4. elaboradas desde la experiencia: en contacto con los pobres y con aquellas personas e instituciones sociales que trabajan en favor de ellos;
5. dejándose afectar por la realidad;
6. incorporando una lectura teológica;
- Incluir una orientación práctica que vehicule el compromiso y la implicación:
7. generando planteamientos y propuestas;
8. elaborando modos de divulgación razonada y creíble que favorezcan la formación permanente y alimenten nuestras motivaciones y afectos alentando nuestra fe;
9. catalizando una advocacy pública, al establecer una agenda con agentes sociales, eclesiales y políticos.
En general, podemos afirmar que carecemos de -o no contamos suficientemente con- los sujetos colectivos, o comunidades de discernimiento, capaces de llevar a cabo este trabajo. Precisaremos de metodologías nuevas y de maestros que orienten este trabajo. Hay mucho por hacer.
Si la investigación encuentra su ubicación adecuada al servicio de nuestra misión, esto llevará consigo que debe reunir algunas características. En primer lugar necesitará focalizarse en algunos campos sociales, en aquellos que son más relevantes hoy para el desarrollo de nuestra misión. En segundo lugar, esta investigación social deberá preguntarse en favor de quién y en favor de qué está11. En tercer lugar, y puesto que en todos los campos no podremos contar con personas preparadas, se necesitarán las aportaciones de otros muchos investigadores, pertenezcan o no a nuestras instituciones.
Los centros sociales también deberán jugar su papel en la elaboración de este conocimiento interno de la realidad social. Si las síntesis requieren discernimiento, éste se lleva a cabo de modo más adecuado cuando estamos en movimiento y en cercanía a la realidad. Las instituciones en contacto con las realidades sufrientes del mundo tendrán mucho que decirnos.
Ahora bien, ¿basta con las síntesis? No, éstas están encaminadas a orientar mejor nuestra respuesta a la misión.
4. Al servicio del liderazgo apostólico
Sólo un conocimiento interno de la realidad puede orientar nuestro liderazgo
Cuando carecemos de ese conocimiento interno, afectivo y discernido, del que surgen llamadas apostólicas, sólo hay gestión con sentido común. No hay asunción de riesgos, hay conservación; no hay fidelidad ni creatividad, más bien reproducción degenerativa; no hay identidad, sino dilución. Las síntesis iluminarán la realidad, motivarán nuestro compromiso y orientarán la acción.
Habitualmente hay muchos conocimientos en nuestras instituciones sobre el espacio económico y legal en el que se desenvuelven. Conocen bien lo que en jerga empresarial se denomina "el negocio". Sin embargo, la misión a la que responden va mucho más allá de él: un colegio no trabaja meramente para educar, eso ya lo hace la educación pública, con más medios y al menos tan bien como nosotros. Un colegio de la Compañía trata de formar personas que deseen un mundo más justo, capaces de comprometerse en comunidades en este empeño, dispuestas a sacrifi­cios si son necesarios, que saben que la fe es un magnífico resorte de liberación integral del ser humano, para que algunas personas puedan descubrir esta fe como la fuente de sus vidas. Esa misión, como puede verse, pasa por el "negocio" de la educación, pero va mucho más allá del mismo. Sucede otro tanto con la universidad jesuítica, o con las ONGs, o... En la actualidad resulta crucial que todas nuestras instituciones respondan a la misión fe-justicia, porque en ello nos jugamos que en realidad sean instituciones jesuíticas. Pero al mismo tiempo, es muy difícil.
Porque esto significa que hoy los colegios deberían saber mucho sobre inmigración, integración, identidades cruzadas, sobre procesos de integración de la segunda generación; sobre globalización, sobre política mundial, sobre ciudadanía; sobre secularización, sobre socialización religiosa; sobre el papel que los medios y los estímulos tienen en la socialización primaria; sobre los modelos actuales de familia... Las ONGs deberían saber mucho más sobre los aspectos simbólicos y espirituales del desarrollo, sobre el ser humano y las culturas, sobre la relación entre religión y política, sobre fortalecimiento y liderazgo comunitario, formas alternativas de desarrollo económico, descentralización, ecología y tecnología... Y así podríamos seguir repasando otros campos apostólicos.
En definitiva, un conocimiento interno de nuestra realidad social, por limitado y pobre que pueda resultar, contribuirá a que nuestras instituciones puedan responder mejor a nuestra misión. En un momento como el actual, de tanta precariedad de jesuitas, si instituciones como las que regenta hoy la Compañía -grandes, dinámicas y creativas- no reciben esta ayuda, se abrirán su propio camino en la actividad que desarrollan. Pero a la larga, ¿podremos reconocerlas como jesuíticas?
Se precisa a nivel institucional
Las instituciones necesitan este conocimiento interno para poder tomar decisiones con valentía y con ciertas garantías. Porque las decisiones en favor de la justicia y de los pobres requieren un grado de clarividencia. Es ese conocimiento de calidad el que puede ubicar adecuadamente a nuestras instituciones y el que posibilite que el horizonte apostólico al que responden se eleve: con presencia pública, con advocacy, con interlocución con instituciones públicas y privadas y con ámbitos de Iglesia...
Se precisa a nivel provincial / sectorial
Este nivel es mucho más estratégico, pues los sectores y provincias tienen recursos de las que instituciones, por sí solas, carecen. Las síntesis posibilitarán que sectorial y provincialmente se puedan identificar nuevos retos, estudiar qué instituciones responderán mejor a ellos y demandarlo, incluso reflexionar si son necesarias nuevas iniciativas apostólicas, o si conviene abandonar otras.
Es obvio que la misión fe-justicia necesita interlocución política con instituciones eclesiales, con organizaciones sociales, relaciones con medios de comunicación, con financiadores... Más aún en una sociedad tan plural como la nuestra. Este tipo de relaciones es crucial. Este "conocimiento interno" discernido y consensuado será vital para tener una agenda propia en nuestras interlocuciones. Es aquí también donde se ve la importancia de que las síntesis a las que lleguemos estén orientadas a la acción e incluyan posturas, propuestas y recomendaciones. Si logramos hacer algo de esta tarea creceremos como cuerpo apostólico.
Se precisa a nivel de Compañía
También se precisa a nivel de Compañía. En tiempos pasados la reflexión de las instancias de gobierno de la Compañía han supuesto un fuerte aliento e impulso. Los Padres Arrupe y Kolvenbach han sido hombres que han ayudado muchísimo con su clarividencia, sabiduría y aportaciones. No hemos estado a su altura. Sin el apoyo de las instancias más altas del Gobierno de la Compañía y sus visiones sobre el mundo, sería muy difícil sostener nuestra misión en el conjunto de la Compañía, porque abundan en nuestro interior fuerzas disgregadoras.
5. Un posible modelo
El siguiente esbozo propone una organización posible de las diferentes piezas que hemos estado mencionando. Las tomamos primero individualmente y a continuación tratamos de incluirlas en un conjunto organizado.

La investigación social propiamente dicha
Hablamos de una investigación social llevada a cabo en universidades y algunos centros sociales. Algunos análisis necesariamente habrán de ser préstamos de otras disciplinas o procedentes de instituciones que no sean nuestras. Cuando la investigación esté realizada en nuestras instituciones deberá incluir algunos "acentos ignacianos": la explicitación de los presupuestos de los que se parte y la coherencia en el desarrollo; reconocimiento de las influencias y alianzas afectivas que subyacen; destacar en algún momento un "dejarse afectar". En estos casos, esta investigación debería considerar las experiencias realizadas en nuestros centros sociales y en instituciones de otros sectores. Es decir, la investigación social ignaciana debería incluir algunas características específicas.
La reflexión social de nuestros centros sociales

También nuestros centros sociales realizan su propia reflexión sobre la realidad. Aprenden de su experiencia, de las situaciones ante las que se encuentran y que meditan muchas veces de una forma sistemática, y en otras ocasiones, de modo más libre. También hacen uso de lecturas o aportaciones que reciben de algunos analistas sociales. Algunas características de esta reflexión de la experiencia es que es apasionada, a veces puede preferir el eslogan al rigor. Y si bien se centra en una única parcela de la realidad, ante ella su acercamiento es holístico, recogiendo una diversidad de perspectivas y disciplinas.
Conocimiento ignaciano de la realidad
El conocimiento ignaciano de la realidad debe partir de los dos elementos anteriores para alcanzar sus propias síntesis. Será realizado en una comunidad de discernimiento, en la que habrán de participar personas que realizan el análisis de la realidad y aquéllas que parten de las experiencias de los centros sociales.
Ya hemos señalado algunos cometidos de este conocimiento ignaciano: recoger análisis interdisciplinares; construirse también desde la experiencia; dejarse afectar por la realidad; incorporar una lectura teológica... También hemos indicado que necesitará de metodologías adecuadas y de maestros que dirijan los procesos de búsqueda.
Al servicio del liderazgo apostólico
Presentamos a continuación cómo quedaría un esquema final organizado con todos los elementos que hemos mencionado:

Un aspecto que debería quedar subrayado en el esquema: el conocimiento ignaciano debe ayudar a un mejor liderazgo apostólico. Esto significa que los ámbitos de liderazgo se han de sentir interpelados por las lecturas de la realidad que broten del conocimiento ignaciano. Si esto no sucede, el esquema se desinflaría pronto por no adquirirse compromisos. Así, el elemento tractor del proceso debe ser el ámbito de liderazgo apostólico. Es el que tiene la capacidad para organizar agendas, solicitar estudios y tomar decisiones a partir de ellos. Sin él el esquema no funciona.
Podríamos preguntarnos: ¿para qué tanto montaje? ¿No basta con un buen equipo de liderazgo apostólico, que conozca la realidad y tome decisiones? En realidad esto es cierto. Probablemente así se haya hecho durante mucho tiempo. Pero hoy este es un ideal inalcanzable. No hay personas que conozcan los estudios y las experiencias, sean capaces de valorar y discernir su importancia y después tengan la potestad de tomar decisiones sobre obras y personas. Pensar que esto es factible es ilusión. Sin embargo, esta reflexión sí da pie a pensar que habría personas que deberían estar en varios de estos ámbitos. Con ello se lograría empatar mucho más el engranaje.
En resumen, la investigación social constituye un elemento vital hacia las síntesis sapienciales sobre la realidad que hoy necesitamos para responder de forma adecuada a nuestra misión fe-justicia. En definitiva, un análisis social al servicio del liderazgo en nuestra misión por la fe y la justicia.

Fuente: Promotio justitiae

Notas:
1. CG 35, d.3, n. 39 (iii)
2. San Ignacio, Autobiografía, n. 26.
3. Ibid. n. 45.
4.Ibid. n. 50.
5.CG 34, d. 4, n. 10.
6. CG 32, d. 4, n.6.
7. CG 32, d. 4, nn. 9 y 76.
8. CG 34, d. 17, n. 10.
9. CG 32, d.4, n. 10.
10. Kolvenbach P. H., Selección de escritos (1991-2007), Conferencia en la Universidad de Santa Clara (6 de octubre de 2000), p. 305: "...lo que está en juego es... un diálogo interdisciplinar sostenido de investigación y reflexión, un continuo poner en común los conocimientos de todos. Su intención es asimilar las experiencias y las intuiciones de las diferentes disciplinas en 'una visión del conocimiento que, muy consciente de sus limitaciones, no se satisfaga con los fragmentos, sino que intente integrarlos dentro de una síntesis sabia y verdadera' de la realidad de nuestro mundo. Desgraciadamente muchos profesores no se sienten todavía, académica, humana y, me atrevería a decir, espiritualmente, preparados para un intercambio de tal envergadura".
11. Kolvenbach P. H., Selección de escritos (1991-2007), Conferencia en la Universidad de Santa Clara (6 de octubre de 2000), p. 305: "...todo el conocimiento que se adquiere en la universidad es valioso en sí mismo, pero es además un conocimiento que tiene que preguntarse a sí mismo, "en favor de quién y en favor de qué" está".

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21.07.10 @ 23:15:32. Archivado en Europa, Las Américas, Universidades, Religiones, Migraciones, Pro justitia et libertate, África, Asia, Oceanía