miércoles, enero 03, 2007

Repulsa absoluta del terrorismo

Repulsa absoluta del terrorismo

Permalink 03.01.07 @ 17:48:00. Archivado en Amistad Europea Universitaria, España, Ética, Pro justitia et libertate

"Ante otro atentado, no importa de quién, sólo cabe el máximo rechazo ético, político, racional y emocional.

Para asesinar hay que ser ruin y desalmado; para hacer daño a inocentes hay que ser inhumano e infame; para poner una bomba hay que ser vil y cobarde; para creer que con esto se defiende una causa hay que ser necio y estúpido. Así quedan definidos quienes cometen este tipo de repugnantes actos".

Mikel Agirregabiria Agirre. Físico y Educador vasco
kideak.blogspot.com
30/12/2006 15:11

La bestial agresión que ha sufrido el conjunto de la sociedad humana en Barajas, lugar emblemático de la vida internacional de ciudadanos confiados y pacíficos de todo el mundo, requiere la unidad de todos los ciudadanos, tanto nacionales como extraneros, frente al terrorismo, como se hizo visible en situaciones análogas en el pasado.

Todos los partidos democráticos, incluidos los nacionalistas separatistas, demostrarían su repeto de los derechos humanos si aplicaran sus principios éticos de convivencia plural a la gravísima situación actual, apoyando una política antiterrorista común, que mire más a construir un futuro justo para todos que a elucubrar sobre los errores pasados, aunque partiendo de la experiencia común vivida una vez más en Madrid, ciudad tolerante por antonomasia, como intolerable agresión indiscriminada a ciudadanos inocentes.

No cabe duda que ETA ha engañado a quienes con la mejor voluntad del mundo intentaban pactar con ella una salida dialogada a la violencia. El comentario sombrío e indignado de un alto cargo, con responsabilidades primero en la lucha contra ETA y luego en la negociación, era el viernes pasado: "Nos han engañado".

No se trata, sin embargo, de un engaño imprevisible, puesto que en las exigencias de ETA, publicadas por Gara el 4 de noviembre, aparecían claramente dos amenazas, que sólo cabía interpretar como amenazas de acción terrorista:

"Para que el proceso avance, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero «debe dar una respuesta positiva» a dos cuestiones. En primer lugar, «a la demanda concreta de cumplimiento de los compromisos que adoptó para dejar a un lado la represión y cesar en los ataques»; y en segundo término, «deberá comprometerse claramente a respetar el resultado del proceso de Euskal Herria; es decir, la voluntad de los ciudadanos vascos».

En cuanto al carril de negociación entre las formaciones políticas vascas, considera que en este otoño tienen que dar «pasos visibles» de cara al proceso democrático. «Para ello, de antemano, deberían cerrar los acuerdos necesarios para el desarrollo del proceso», incide. «De no ser así, el proceso se rompería», señala la organización armada.

No obstante, agrega que con ese planteamiento no se respondería al reto que se abre para los próximos meses «en toda su dimensión y, una vez más, correríamos el riesgo de dejar la iniciativa en manos del enemigo». A su juicio, «los agentes que defendemos Euskal Herria, los abertzales de izquierdas, debemos coger la responsabilidad de impulsarlo». Esa labor, según ETA, tiene cinco ejes: «Hay que hacer frente a la ofensiva del Estado español;hay que abrir una nueva fase de lucha frente al Estado francés (para que no se desinhiba ante el conflicto y su solución); hay que impulsar pasos decisivos en el proceso democrático; ante los riegos, hay que actuar de forma rápida y prudente; y fortalecer la izquierda abertzale tiene un importancia vital».

...

«El compromiso de ETA es claro. Tiene la firme voluntad de dar una salida democrática al conflicto mediante la negociación. Pero, con la misma firmeza, decimos que ETA no aceptará que el Gobierno español utilice tácticamente el proceso para imponer un nuevo fraude a Euskal Herria y mantener la situación de opresión sobre nuestro pueblo. Lo hemos dicho claramente: si continúan esos ataques a Euskal Herria, ETA responderá», asegura."

En su afán por tensar la cuerda -que comenzó con el recrudecimiento del terrorismo callejero y siguió con el robo de 350 pistolas en una armería francesa- la banda (o, al menos la parte de ella que controla el aparato militar) ha acabado por romperla.

La bomba colocada en el aeropuerto de Barajas no sólo pilló desprevenido al Gobierno, sino también a la formación ilegalizada Batasuna, como evidencia la intervención de su portavoz, Arnaldo Otegi, tratando de minimizar la gravedad de lo sucedido y asegurando que el proceso no estaba roto, pese a que una de las condiciones del mismo era la ausencia de atentados y a eso se comprometió ETA en su comunicado del 22 de marzo, donde anunció el alto el fuego permanente.

Josu Jon Imaz, que no está dispuesto a obtener réditos políticos de la violencia, declara que "primero es la paz y después la política".

Paradójicamente, el Gobierno vasco sigue considerando abierto el proceso de paz, a tenor de lo dicho ayer por su portavoz, Miren Azkarate, y el lehendakari Ibarretxe planea convocar su Consejo Político, integrado por él, Joseba Azkarraga (EA) y Javier Madrazo (EB), para "poner sobre la mesa cuantas iniciativas consideren oportunas". Para Azkarate, el proceso de paz atraviesa "una difícil situación" -en alusión al atentado en uno de los aparcamientos de la T-4 de Barajas-, que deberá ser salvada con la participación de la sociedad vasca.

Zapatero y el Gobierno socialista consideran que el PNV es fundamental, en este momento, en la alianza de los partidos democráticos, para forzar una reacción del electorado de la izquierda abertzale en contra del terrorismo. Más aún cuando en Euskadi existe ahora el riesgo de que se rompa la unidad democrática contra el terrorismo ya que un sector del nacionalismo pretende mantener relaciones con Batasuna, pese a que la formación ilegalizada no condenó el atentado mortal de ETA en Madrid. De ahí que Zapatero y el Gobierno socialista aboguen por una fórmula amplia de unidad de los partidos contra el terrorismo y consideren insuficiente el Pacto Antiterrorista.

El Pacto Antiterrorista lo acordaron el PP y el PSOE en diciembre de 2000 en plena ofensiva de ETA, tras la ruptura de la tregua indefinida de la banda terrorista, en noviembre de 1999, cuando gobernaba José María Aznar. Fue un pacto exclusivo entre los dos partidos mayoritarios españoles porque, en aquel momento, el PNV, dirigido por Xabier Arzalluz, mantenía el Pacto de Lizarra, con el resto de los partidos nacionalistas vascos, incluida Batasuna, y con la exclusión de los partidos no nacionalistas.

El Pacto Antiterrorista, en su preámbulo, exige al PNV para incorporarse a la unidad democrática una condición que ya no existe: la salida del hoy inexistente Pacto de Lizarra.

El ministro del Interior insistió ayer en que su pretensión es que entren en dicho acuerdo todos los partidos, incluido el PP.

Astarloa, tras una breve introducción de solidaridad con las víctimas, ha lanzado, en nombre del PP varias "exigencias claras" al Gobierno.

Las más señaladas son:

- Que cambie de política antiterrorista y vuelva a la que puso en marcha el PP, "que estaba acabando con ETA".

- "Que vuelva a la realidad, con toda su crudeza, y a la honestidad para explicar lo que ha hecho".

- "Que rehaga el Estado de derecho, que lo ha deshecho".

- Que Zapatero explique por qué en junio decretó verificado el fin de la violencia. Que explique su "incomprensible negación de la realidad".

"Si el Gobierno no acaba con el periodo de oscuridad, otros se lo van a hacer. Que disipe la más mínima duda de que existe algo que impide romper el proceso de diálogo con ETA".

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