miércoles, enero 23, 2008

"El obispo de las sillas de ruedas” nos habla de Nico, su general

"El obispo de las sillas de ruedas" nos habla de Nico, su general

Permalink 23.01.08 @ 18:48:48. Archivado en Universidades, Pro amicitia universale, Ética, Educación, Migraciones, Pro justitia et libertate

Un proyecto de gran éxito del Servicio Jesuita de Camboya, (SJC) es la cirugía ortopédica.

Banteay Prieb ('la casa de la paloma') es un centro situado a 23 Km. de Phnom Pehn, sede del proyecto para discapacitados donde se trabaja en colaboración con otras ONG.

Kike Figaredo jesuita, actual Obispo de Battambang, lleva 21 años trabajando, inicialmente con los refugiados en Tailandia y Joaqui Salord, tambien jesuita español, quién coordina el proyecto para discapacitados, lleva más de 15 años en Camboya.

El proyecto para discapacitados comprende la fabricación de sillas de ruedas. En ello trabajan 20 minusválidos, todos ellos víctimas de las minas, que fabrican una media de 1000 sillas al año. Este proyecto ha tenido gran repercusión en el mundo, hasta el punto de que ha dado al hoy obispo de Battambang, Kike Figaredo, el nombre de “el obispo de las sillas de ruedas”. Se trata de sillas de ruedas fabricadas por mutilados para los propios mutilados.

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El padre Adolfo Nicolás
por
Enrique FIGAREDO ALVARGONZÁLEZ SJ, llamado familiarmente Kike,
prefecto apostólico de Battambang
(Camboya).

Los Jesuitas estamos llenos de alegría y esperanza por el nuevo padre general de la Compañía de Jesús, que es una persona excepcional. El padre Adolfo Nicolás es una persona muy unida a Dios, con gran amor y preocupación por la Iglesia y su futuro. Es inteligente, con experiencia de gobierno, con gran visión sobre el mundo y sus necesidades, a lo que se añade, y le hace más excepcional, que es una persona alegre y simpática, llena de paz, que no puede venir más que de Dios. Nico, como le han llamado hasta ahora sus amigos en la Compañía, es un conversador cercano, de trato sincero y muy profundo en su reflexión teológica.

Reúne todas las cualidades que San Ignacio le pide a un padre general, y es también un hermano jesuita muy querido, un gran compañero. En Camboya es muy estimado y, humildemente, tengo que decir que personalmente no sólo le aprecio y le estimo como amigo y compañero, le estoy muy agradecido por su cercanía y cariño a todos nosotros y a nuestra misión. Nos ha ayudado muchísimo en estos últimos 14 años, desde que la misión de Camboya se institucionalizó tras la primera presencia a través del servicio jesuita para los refugiados. Fue nuestro segundo superior mayor durante varios años, pero antes de serlo, desde el Japón, siempre fue muy cercano a nosotros, visitándonos. Nos apoyó dándonos su inspiración teológica y misionera con sus charlas y seminarios, interesándose por los pobres en Camboya, por nuestros apostolados, por nuestros retos..., y también dándonos los ejercicios espirituales anuales a nuestro equipo apostólico, que recoge tanto a jesuitas como a religiosos, religiosas y laicos.

También en mi visita a Japón no sólo nos facilitó nuestro trabajo, nos acogió en su comunidad, en una casa sencilla y pequeña de estilo japonés, símbolo no sólo de su amor y respeto a los japoneses, sino también del esfuerzo de la Iglesia en la inculturación y sensibilidad al estilo de vida y las formas culturales en Asia. Nos introdujo en su apostolado en los cuidados pastorales con emigrantes en Japón, principalmente filipinos.

He trabajado con él como superior y compañero. Su trato es siempre cercano, positivo, alegre y realista. Nunca faltan el sentido del humor ni las «chispas» de la presencia del Evangelio y de la presencia de Dios. Todo lo pone en la perspectiva primera de la relación con Dios. El Señor es lo primero.

En estos últimos años, en momentos de dificultad de nuestra misión en Camboya, siempre me he sentido animado y apoyado por él, con su espiritualidad, su trato y su visión profunda sobre las cosas. Por otro lado, si tiene que hacer alguna corrección fraterna, la hace con cariño y sin pelos en la lengua. En lenguaje directo y llamando las cosas por su nombre.

Hasta hoy era el presidente de la Conferencia de Provinciales de Asia-Pacífico, y su manera de gobernar ha sido excepcional. Hemos trabajado juntos la planificación pastoral a través del EAPI (East Asia Pastoral Centre), sus ideas son claras y el modo de proceder es delicado, abierto al diálogo, inspirado en el trato. Su preocupación por la Iglesia, la formación de los sacerdotes, la vida consagrada, el liderazgo en las comunidades y el diálogo interreligioso son parte integral de su vida.

Este último mes de julio estuvo aquí, en Battambang, de visita, como en estos últimos cinco años ha acostumbrado. Nico, como superior y compañero, como amigo y hermano, como inspiración y luz, ha visitado nuestros proyectos, interesándose mucho por nuestra marcha, por los nuevos retos, por la gente..., y en esta última visita nos dio una charla sobre el padre Arrupe, al que conoció personalmente y el que es para nosotros, que llevamos su nombre en nuestro centro para las actividades con personas con discapacidad, símbolo de la inspiración del carisma jesuita en el servicio a los niños discapacitados. Nico nos dio una visión sencilla y brillante de su personalidad, de la figura y de la visión del padre Arrupe. Luego viajamos juntos a Filipinas para nuestra reunión del Instituto Pastoral EAPI. En noviembre volvimos a estar juntos en otra reunión, muy interesante, de programación y formación pastoral en Manila. Él ya estaba muy en las preparaciones previas de la congregación general.

La Iglesia entera y los jesuitas tenemos mucha suerte de tener al padre Nicolás como nuevo superior general de la Compañía de Jesús. Creo que su manera de ser, y con su visión sobre los retos del mundo, el padre Nicolás nos ayudará tanto al cuerpo de los Jesuitas como a la Iglesia general a seguir profundizando y afinando en nuestras vocaciones personales para tener un mejor servicio al mundo de hoy en colaboración y diálogo.

lunes, enero 21, 2008

Perfil del nuevo general de los jesuitas

Perfil del nuevo general de los jesuitas

Permalink 21.01.08 @ 16:52:43. Archivado en Universidades, España, Sociogenética, Pro amicitia universale, Religiones, Educación

Muchos amigos, sabiendo que fuí compañero de promoción de Adolfo Nicolás Pachón en la facultad filosófica complutense de Alcalá de Henares, me han pedido que intente completar los datos que publiqué ayer, firmados por el Padre Fernando Franco SJ, director responsable del Secretariado para la Justicia Social, en la Curia general SJ de Roma.

Mi intento de hoy se limita a reproducir, completándolas lo mejor que he podido en tan poco tiempo, las notas biográficas y el perfil publicados por Noticias jesuitas.es. Terminaré estas notas y este perfil con una síntesis sociogenética, según la metodología de mi colega y amigo el profesor Albert d'Haenens, que haga más comprensible el sentido de la elección de Adolfo Nicolás Pachón como General de la Compañía de Jesús, "en la perspectiva de la larga duración".

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Imagen: Mientras el Padre Adolfo Nicolás recibía el saludo de sus compañeros jesuitas, en el aula de la Congregación, un jesuita asiático le invitaba a cubrirse con una prenda de vestir oriental como símbolo de bienvenida y acogida.

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Séptimo General español de la Compañía de Jesús

El Padre Adolfo Nicolás ha sido elegido Superior General de la Compañía de Jesús el sábado, 19 de enero, en una solemne ceremonia precedida por cuatro días de oración e intercambio por parte de los 217 electores que han venido a Roma de todo el mundo.

El español Adolfo Nicolás ha sido hasta ahora Moderador de la Conferencia de Provinciales de Asia Oriental y como tal residía en Filipinas

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Notas biográficas y perfil del Padre Adolfo Nicolás Pachón (19/01/2008).

Carácter: Alegre, de gran apertura, sencillo, inteligente, ecuménico y apasionado por el diálogo con las diferentes culturas

29 de abril de 1936: nace en Villamuriel del Cerrato (Palencia), España.

15 de septiembre de 1953: Entra en el noviciado jesuita de Aranjuez de la Provincia de Toledo (España).

1958-1960: Se Licencia en Filosofía (Facultas philosophica complutensis S.J., Alcalá de Henares, Madrid. Esta facultad está integrada hoy en la Universidad Comillas)

1964-1968: Estudia Teología en Tokio (Japón)

17 de marzo de 1967: ordenado sacerdote en Tokio, Japón.

1968-1971: Doctor en Teología, en la Universidad Gregoriana, Roma. Hizo su tesis doctoral bajo la dirección de Juan Alfaro, asesor del concilio Vaticano II, considerado por los historiadores como miembro del grupo de teólogos renovadores junto con su maestro alemán Karl Rahner, el francés Congar y el holandés Schillebeeckx. El tema de la tesis de Adolfo Nicolás, recogido luego en un libro de amplia difusión entre los teólogos universitarios jóvenes, fue Teología del Progreso (en la editorial Sígueme, hoy quizás ya agotado). La crítica universitaria cosidera esta tesis como un estudio riguroso de las teologías surgidas tras la Segunda Guerra Mundial, con las que el Autor sintoniza: teología de las realidades terrestres, teología del trabajo, teología de la historia, antropología teológica, teología política, teología del progreso humano.

1971: Profesor de Teología Sistemática en la Universidad Sofía de Tokio (Japón).

1983: Secretario general de la Congregación General. El nombre de Adolfo Nicolás fue uno de los que más sonaron para suceder a Arrupe.

1978-1984: Director del Instituto Pastoral de Manila (Filipinas). Instituto que se organizó después del Concilio Vaticano II para el aggiornamento. Este instituto fue fermento de renovación en toda Asia, donde tuvo una influencia enorme. En él se han formado maestros de novicios y obispos asiáticos.

1991-1993: Rector de la casa de estudiantes jesuitas (Tokio, Japón).

1993-1999: Provincial de la Provincia de Japón.

2004-2007: Moderador de la Conferencia Jesuita del Asia Oriental y Oceanía.

Lenguas: Español, Japonés, Inglés, Francés, Italiano. Latín y Griego. También conoce el catalán.

Pinceladas biográficas

Adolfo Nicolás Pachón, de 71 años, es el séptimo general de la Compañía de Jesús de nacionalidad española.

Nació en Villamuriel del Cerrato (Palencia). Es el tercero de cuatro hermanos varones (Antonio, Félix, Adolfo y José). Siendo muy pequeño Adolfo, por razones del trabajo de su padre, la familia se traslada a Barcelona, donde Adolfo va a estudiar en el colegio jesuita de Roquetas de Mar (Escuela Apostólica Sant Josep). Luego se trasladaría con su familia a Madrid y sería alumno del colegio jesuita de “Areneros” (colegio de la Inmaculada y San Pedro Claver) (Promoción 1953) donde se le distinguió con la máxima dignidad que entregaba el colegio; fue dos veces “Príncipe” de su promoción.

De su personalidad, todos los jesuitas que le conocen destacan en primer lugar su simpatía y sencillez. Dicen que es “persona sencilla, de pocas palabras, preciso en el hablar, muy agradable”, otros destacan su gran inteligencia, “sin ser pedante”, así como el hecho de que sea “muy capaz” para este cargo.

Su amigo el jesuita Fernando García Gutiérrez destaca, del que fuera su provincial en Japón, su talante ecuménico, “su deseo de la influencia mutua entre Oriente y Occidente”. Está muy comprometido en el diálogo interreligioso y el diálogo entre culturas. También afirma que por su “simpatía y sencillez”, y por ser provincial de Japón, le recuerda mucho a Arrupe. Después de pasar muchos años en Japón, con su último cargo ha viajado y conocido todos los países asiáticos. Actualmente residía en Filipinas; a partir de ahora lo hará en Roma.

José María Fernández Martos, jesuita, quien fuera provincial de España, y también amigo suyo nos resume así su perfil: “Destacaría primero, una gran sensibilidad para el diálogo con la cultura. También su apertura desde la convicción de que sólo se salva aquello a lo que amas” y su compromiso social al vivir en barrios pobres en Manila y Japón. “Todo eso le hace ser un hombre de hoy, muy abierto”.

Lo segundo que destaca del nuevo General es “una gran capacidad de análisis crítico en profundidad de las cosas. Toma las monedas no por el valor aparente, sino por el valor sopesado, tanto de la fe, como de la iglesia, y la sociedad”.

En tercer lugar afirma “Tiene una honda conciencia de la Justicia Social. Por ejemplo, él trasladó el teologado jesuita a un barrio pobre de Tokio (Japón) y en Filipinas ha vivido también en un barrio pobre”.

Por último, concluye Fernández-Martos “Y todo esto está bañado con un gran sentido del humor y alegría. Te ríes con él”.

El jesuita Santos González Mena ha estado muchos años destinado en Japón y ha llegado hace tan solo un mes a España. También gran amigo del nuevo General, nos cuenta que antes de partir del Japón “estuvimos una hora charlando; le considero el amigo más cercano”. Destaca de él su “talante dialogante, diplomático, muy fino”. De su físico, dice “Parece más joven de lo que es”. Es “Muy buen orador, muy elocuente, muy expresivo con las manos”. Y añade: “Es de muy buen carácter, tiene una conversación muy amena. Y es sencillísimo; la verdad es que le pega ser general”.

Joaquín Salord, jesuita que trabaja en Camboya comenta “Es muy abierto, sabe mucho del diálogo interreligioso, domina el tema del budismo, y el sintoismo y ha sido consejero en el sínodo de obispos de Asia”. Además, añade: “Entiende mucho la cultura asiática pero está muy al día de la cultura europea”.

El nuevo General de los jesuitas es un teólogo especializado en Semiología.

Durante la CG34 de la Compañía de Jesús fue elegido, en primera votación, secretario de la mismo. Y en la CG 35 ha sido miembro del comité preparatorio.

Unos días antes de partir para Roma, a la CG que le ha elegido General pasó por España y pudo ver a antiguos compañeros jesuitas.

Mientras recibía el saludo de sus compañeros jesuitas, en el aula de la Congregación, un jesuita asiático le invitaba a cubrirse con una prenda de vestir oriental como símbolo de bienvenida y acogida.

El ex director de los Informativos de Radio Vaticano y coordinador de Loyola Media Bilbao, Ignacio Arregui, aseguró que con la elección de Adolfo Nicolás Pachón como superior general de la Compañía de Jesús, ésta "vuelve su mirada a Asia", una zona con "importantes desafíos religiosos".

En declaraciones a Herri Irratia-Loyola Media, recogidas por Europa Press, Arregui afirmó que la designación "ha sido recibida bien, en general" por el conjunto de la Compañía ya que abre "la vocación de ésta hacia la universalidad".

El ex responsable de Radio Vaticano recordó que el nuevo General estuvo destinado en Japón durante muchos años, "habiendo comprendido la cultura japonesa y habiendo trabajado a favor del diálogo interreligioso de la Iglesia Católica y otras religiones".

Él considera que la elección supone que la Compañía de Jesús "vuelve su mirada hacia los países del continente asiático", entre ellos Japón, China, India, Corea y Filipinas, en los que "se juegan algunos de los más importantes desafíos religiosos, culturales y económicos de los próximos años".

El director de comunicación de la curia de los jesuitas en Roma, José María de Vera, explicó que minutos después de su elección Nicolás demostró 'serenidad' y 'un gran dominio de sí mismo'.

De Vera indicó que como buen jesuita, Nicolás no se dejó tentar por 'glorificaciones' y mostró enseguida 'el espíritu de servicio' y el 'ser disponible', características de la Compañía de Jesús.

'Estaba afable y sereno, como siempre', explicó el director de comunicación.

Desde la Curia de los jesuitas se destaca que el nuevo Superior General representa la 'universalidad', pues tiene un pasado multicultural al haber vivido durante 46 años en varios países de Asia y realizado estudios en España e Italia.

De Vera también destacó la cercanía de Nicolás a la figura de Pedro Arrupe, el bilbaíno elegido Prepósito General de la Compañía de Jesús el 22 de mayo de 1965, y que también fue enviado a Japón en 1938, donde fue testigo el 6 de agosto de 1945 de la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima.

Síntesis sociogenética

Se ha señalado con frecuencia el parecido incluso físico de Pedro Arrupe con Ignacio de Loyola. Ahora nos toca señalar el enorme parecido sociogenético, sicológico, intelectual y moral de Adolfo Nicolás con Pedro Arrupe, del que muchos electores de la Congregación de 1983 quisieron hacerle el sucesor inmediato: ambos son españoles; uno como el otro fueron destinados al Japón muy jóvenes; Arrupe lo fue en 1938; Nicolás, en 1961; en plena sintonía con el espíritu ignaciano, particularmente visible en su predecesor misionero Francisco Javier, los dos se comprometieron con la tarea de renovar la Compañía de Jesús en la inculturación de la fe frente al imperialismo cultural-seudo-cristiano occidental, en la lucha por la justicia como criterio de verificación de la fe y en el diálogo con el mundo moderno, caracterizado por la secularización.

Si su elección como General hubiera tenido lugar en 1983, como lo desearon ya muchos electores, Adolfo Nicolás hubiera sido un excelente continuador de la línea renovadora abierta por el padre Arrupe, en sintonía con el concilio Vaticano II.

Sin embargo el realismo de los jesuitas hizo pensar a sus representantes en la congregación general que con la elección de Adolfo Nicolás por aquellas fechas era más que previsible la confrontación de la Compañía de Jesús con el Vaticano. Ésta fue la razón para que se impusiera por entonces, a la espera de mejores tiempos, la proverbial prudencia jesuítica. Fue elegido el holandés Kolvenbach, de cuya simpatía y sentido diplomático se esperaba que podría recomponer las deterioradas relaciones de la Compañía con el Vaticano.

Efectivamente así ha sucedido, sin que para ello el muy querido Padre Kolvenbach se haya doblegado servilmente en ningún momento a los vientos restauradores que corrían y siguen corriendo en la iglesia desde entonces. Ahora le toca al Padre Adolfo Nicolás el afrontar la tarea de pilotar la Compañía con rumbo a la renovacion conciliar emprendida por la iglesia y tomada en serio por el Padre Arrupe, a pesar de los vientos del imperialismo cultural-seudo-cristiano occidental que siguen soplando con fuerza en la dirección opuesta.

Termino esta síntesis con unas palabras de nuestro colega y Amigo Juan Masiá SJ, discípulo primero y luego colega y amigo del Padre Adolfo Nicolás en la Universidad Sofía de Tokyo:

La noticia de la elección del P. Nicolás, que hace años se preveía ya como futuro general, no ha sorprendido a quienes la esperaban y deseaban hacia tiempo. Ya cuando el P. Arrupe quiso adelantarse a cesar por edad, antes del golpe de su enfermedad, se hablaba del P. Nicolás como posible sucesor: abierto, pero equilibrado; profético, pero obediente; audaz, pero con discernimiento. Con inteligencia de claridad castellana, pero sin aristas (que por algo se criò en Cataluña, habla catalán y entiende de "seny"). Con razón decía un amigo bloguero que a pesar de lo difícil de los tiempos, tendrían los jesuitas algún mirlo blanco en reserva... Alguien dijo hace años: “Será el siguiente Superior General, si hay un nuevo Papa”. Pero, a medida que se alargaba la vida de Juan Pablo II, el Avasallador, muchos pensaban: “al P. Nicolás se la ha pasado la hora”. “Dios, qué buen vasallo, si oviese buen señor”, decía el Cantar de Mío Cid.

Cuando regresó de Roma, recién publicado su libro Teología del progreso (en editorial Sígueme, hoy quizás ya agotado, pidan a don Eduardo Ayuso que lo reedite), nos dió clase de escatología, centrado como su famoso maestro el P. Alfaro, en el tema "Esperanza cristiana y liberación humana" (Barc. 1972, lo traduje al japonés en 1981, para evitar malentendios sobre teología de la liberación). El énfasis en la esperanza es un punto evangélico central,en el que estoy seguro que la sintonía con Benedicto XVI funcionará impecablemente: en lo esencial, unidad; en lo demás, libertad.

Juan Masiá, De la Strada al Stabat Mater

sábado, enero 19, 2008

El nuevo general de los jesuitas

El nuevo general de los jesuitas

Permalink 19.01.08 @ 17:40:10. Archivado en Universidades, Amistad Europea Universitaria, Pro amicitia universale, Educación

El Padre Alfonso Nicolás, responsable de la región jesuítica del Este de Asia y Oceanía, ha sido elegido como nuevo superior general de los jesuitas por la 35 Congregación general de la orden, reunida en Roma.

En nombre de la "Amistad Europea Universitaria", me asocio a la alegría de nuestros amigos jesuitas del mundo entero, deseando al nuevo Padre General la paz, la salud, la clarividencia y el entusiasmo necesarios, para asumir con acierto la responsabilidad que sus hermanos jesuitas le han confiado.

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Mensaje del Padre Fernando Franco SJ

General Congregation 35
Special Edition II HEADLINES 2008/01

Dear friends,
we are really glad to announce that the new Superior General of the Society of Jesus is
Fr. Adolfo Nicolás SJ.

Here is a short presentation of the new Father General.

We have left the election hall a few minutes ago. I am glad to announce that we have a new Superior General of the Society of Jesus. There is immense joy as the members of the Congregation approach the new General to greet and embrace him. Adolfo Nicolas SJ is a man from Asia, a theologian from Japan, but born in Palencia Spain in 1936. He represents a new generation of Spanish missionaries in Japan after Fr. Arrupe.

He joined the Society of Jesus in the novitiate of Aranjuez, a small village close to Madrid, in 1953. After completing his studies of Philosophy in Alcalá, Madrid, in 1960 he goes to Japan to immerse himself in Japanese language and culture. In 1964 commences his Theological studies at Sophia University, Tokyo and is ordained priest on the 17th March 1967 in Tokyo.

After obtaining a Masters degree in Theology at the Gregorian Universality, Rome, he returns to Japan to become a professor of systematic theology at Sophia University. From 1978 to 1984 he becomes the director of the Pastoral Institute at Manila, Philippines and then Rector of the house for young Asian Jesuit students of Theology. From 1993 to 1999 he becomes Provincial of the Jesuit Province of Japan.

After this stint in 'power' he spends three years working in a poor immigrant parish in Tokyo. His work is difficult but he is able to help thousands of Philippine and Asian immigrants and gets a first-hand experience of their suffering. In a way, his love for the poor and downtrodden can become now, after so many years, his most important ministry.

In 2004 is called again to exercise governing functions, and is appointed responsible for the entire Jesuit region of East Asia comprising countries from Myanmar to Timor Este including the new province of China. It is during these years that he is able to support the phenomenal growth of the Jesuit presence in Vietnam and other countries.

Somebody might say that after celebrating the centenary of Fr. Arrupe, the Society has elected a General very much in his own line. It is as if the Society would like to re-affirm once more its missionary character and its commitment to all peoples and cultures.

Congratulations Fr. Adolfo!!

Fr. Fernando Franco SJ

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More information about the election are available in these web-sites:

http://www.sjweb.info/35/
http://www.creighton.edu/CollaborativeMinistry/GC35/

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Blogs y portal asociados, bajo el signo de la Amistad Europea Universitaria por y para la Amistad Mundial:

España: Semántica, Sintaxis, Pragmática

España: Amistad Europea Universitaria

España: Quijote, Andalucía, España, Europa

Bélgica: El Quijote de Bruselas

EE.UU: Taller cervantino del Quijote

Bélgica: Amicitia Europaea Universitaria

jueves, enero 17, 2008

La gallardía de Gallardón 1/2

La gallardía de Gallardón 1/2

Permalink 16.01.08 @ 23:58:58. Archivado en España, Sociogenética

Mariano Rajoy y José María Aznar harían bien en leer la semblanza antológica que Francisco Umbral hacía de Alberto Ruiz-Gallardón, el martes 27 de mayo de 2003, en Los placeres y los días de la última de El Mundo

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La gallardía
por Francisco UMBRAL

Unidos por la amistad más que por la política, Alberto Ruiz-Gallardón sigue siendo para uno aquel mozallón moreno y alto que llegaba con sus amigos, todos poetas, a visitarme en la revista donde yo trabajaba. Alberto era el retraído, el grave, el que se quedaba atrás. En esos artistas adolescentes, mansurrones y educados, suele haber un violinista, un académico o un presidente de Gobierno. De momento, ya le hemos hecho alcalde.

Alberto parece que va siempre de luto por España, pero no por la suya sino por la España de su padre. Todavía se defiende con un resto de aquella timidez que tenía cuando andaba con los poetillas que digo. Su frecuentación de la poesía fue sin duda un anticipo de su frecuentación de la música. La música es la orgía creadora e imaginativa, libérrima, de estos hombres graves, austeros, recios, formales y tímidos. La música es la abstracción que salva a un vocacional de las realidades netas y compactas como Alberto: véanse sus realizaciones sólidas, definitivas, calculadas y audaces. Después de haber llevado el Metro de Madrid hasta el quinto pino, se recoge en casa para escuchar a Bach en una intimidad y en una huida que le depuran de todo colosalismo estatal.

Ruiz-Gallardón le parece a uno un político geómetra y calculador más que un político de improvisaciones falaces y geniales. Su padre, a quien traté bastante, sí era un inspirado de la política. Alberto es un calculador que se ha fijado un destino: la presidencia de su país. Pero esto en él no es una meta vanidosa sino una fe en la política como disciplina que somete el caos natural de la vida a las exigencias del pensamiento y de la biografía. Si se hubiera hecho poeta, como sus amigos, habría sido un poeta rigoroso, más en Jorge Guillén que en Federico García Lorca. Como se hizo político, es el político más serio de España, serenamente enfadado cuando al adolescente que todavía le asoma no le salen las cosas como él quería. La otra noche sí le salieron a modo, porque eso es lo que sigue teniendo de poeta, que la realidad y lo inevitable le comen en la mano, y así pudo anticipar su armonioso discurso a su propia victoria. Sabe que la realidad viene siempre a coincidir con él. Es lo que tiene de lírico aunque no haya vuelto a escribir un verso.

Quizá pensaba saltar de la Comunidad a la presidencia del Gobierno. Por eso Aznar le desconcertó un poco al desviarle hacia el Ayuntamiento, pero Aznar sabe calcular a un hombre y decidió que Gallardón era el único capaz de guardar Madrid ante la izquierda. Madrid ha sido siempre una ciudad republicana de organillo, pero la ancha gestión de este político le ha ganado el voto de la metrópoli. Pienso que se obligará a seguir fabricando realidades de hombros altos para esta ciudad que se cae de vieja y de sabia. Y Madrid será un día su carta de la baraja, su as definitivo para ganar el Gobierno de la nación. Claro que ahora tiene otra vez el socialismo delante y el socialismo es una constante histórica más que una ocasión electoral. Gallardón viene de la derecha abanderada, pero ya se le ha visto una secreta vocación social. Esta vocación tiende más a persuadir a las izquierdas que a acabar con ellas. Seguro que esta misma mañana Gallardón ha empezado a tender puentes al PSOE. Y sus puentes son de hierro y plata.

martes, enero 15, 2008

35 Congregación General de los jesuitas

35 Congregación General de los jesuitas

Permalink 14.01.08 @ 16:50:11. Archivado en Universidades, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

Primeras impresiones sobre la Congregación General
por Fernando Franco SJ

La larga fila de concelebrantes de la misa de apertura de la Congregación, en la Iglesia del Gesù el 7 de enero, se abre camino desde la pequeña plaza externa, para entrar en el magnífico esplendor barroco de la iglesia.

Hay unos pocos peatones que miran con asombro la procesión. En esta mirada sorprendida, veo una extraña combinación de escepticismo sobre la capacidad de la religión y de personas religiosas a abordar problemas que tiene la gente común, y un deseo inexpresado de recibir de nosotros un mensaje de esperanza, consuelo e inspiración capaz de disipar temores crecientes, y angustias profundas.

En un mundo donde las polarizaciones han formado unas brechas que es imposible llenar, donde la acusación está en el orden del día, donde los mensajes apocalípticos se reparten en cada momento, parece que estamos llamados a construir un espacio de sincero diálogo, para construir puentes entre culturas e ideologías.

Una vez sentados, y mirando los rostros de los miembros de la Congregación, lo que más llama la atención es la diversidad. La pluralidad de culturas, lenguas, experiencias apostólicas es lo que caracteriza a los 226 miembros de esta Congregación. Al mismo tiempo, el color blanco de las vestimentas litúrgicas que llevábamos nos servía de común seña de identidad. Las vestimentas blancas no eran solamente una señal externa de nuestra comunalidad, sino que además mostraban el común vínculo interior de nuestra fe y de nuestro compromiso religioso. ¿Pluralidad y comunalidad? Sin embargo, esta tensión creativa entre diversidad y unidad puede ser una fuente de inspiración si escuchamos al Espíritu.

Antes de la ceremonia, mientras nos poníamos las vestimentas, la sacristía rebosaba calor y sentido de compañerismo. Para muchos era la primera vez que se encontraban con viejos amigos. Era saborear, por primera vez en esta ocasión, el estar en medio de compañeros y amigos en el Señor. Y se notaba una alegría sencilla. Alguien dijo que en este momento de su historia, la Compañía ha llegado a esta Congregación más madura y más unida que en el pasado. Parece que internamente estamos lejos de las tensiones del pasado. Sin embargo los desafíos están presentes fuera, y algunos de ellos son realmente amenazantes.

El momento al final de la Misa ante la tumba de San Ignacio quedará grabado por muchos años en mi memoria. El Padre Peter-Hans Kolvenbach leyó, en nuestro nombre y en el de toda la Compañía, una ofrenda de nuestro ser, de nuestra mente y de nuestra voluntad al servicio del Señor. Sus palabras fueron una conmovedora expresión de lo que han sido sus últimos 25 años.

Al empezar la labor de esta Congregación, la lámpara ante la tumba de San Ignacio y en todas las iglesias jesuitas seguirá ardiendo. Nos recordará a todos nuestra responsabilidad ante el Señor y ante todos nuestros compañeros.

Galería de fotos de la misa de apertura

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Ambientándonos

La Congregación ha completado su primera semana. Como muy hábilmente dijo uno de los miembros: "hemos calentado el motor... y ahora estamos listos para la semana que viene, que es crucial". Uno de los objetivos de esta primera semana ha sido proporcionar un espacio para que los miembros de la Congregación pudieran conocerse mejor. Después de los dos primeros días, durante los cuales las reuniones se organizaron a nivel de Asistencia, es decir, regionalmente, todos los miembros se encontraron en 21 grupos lingüísticos, cada uno compuesto por diez miembros. La Comisión encargada de este proceso asignó cada participante a un grupo en el que se habla una lengua diferente a la de su región (una verdadera prueba para algunos de nosotros) para asegurar que ciertos grupos no fueran demasiado numerosos y poco manejables.

La lista final da una idea de la distribución de las capacidades lingüísticas: 3 grupos de francés, 2 de italiano, 6 de español y 10 de inglés. Hace dos días, alguien ha confeccionado una lista de las madre-lenguas más habladas. El español es la lengua más hablada, y no es de extrañar. Lo que sí ha sorprendido a muchos es que el Malayalam, el Konkani y el Tamil, tres lenguas de la India, están entre las siete primeras.

Ya que la Comisión sobre el estado de la Compañía ha trabajado duro, para preparar el informe sobre las luces y las sombras de la Compañía, las reuniones regionales y lingüísticas han alcanzado el objetivo esperado: facilitar la comunicación entre los miembros y familiarizarnos, muchos de nosotros, con algunos de los temas principales que la Congregación abordará después de la elección. Hay una serena sensación de optimismo y confianza en el Señor que nos ha llamado a todos nosotros. La discusión preliminar sobre algunos asuntos importantes ha tenido lugar en un clima distendido y sencillo.

Esta segunda semana es, con toda probabilidad, la más crucial para el futuro de la Compañía. Tras haber discutido la renuncia presentada por el Padre Peter-Hans Kolvenbach, los miembros de la Congregación entrarán en cuatro días de silencio y oración antes de la elección que está programada para el sábado 19 de enero. La oración irá acompañada por el ayuno. ¡Hubo unos alegres comentarios cuando se informó a la Congregación de que durante los cuatro días de silencio y oración, se iban a servir sólo bocadillos por la tarde!

Durante estos días, pedimos a nuestros lectores y lectoras una oración especial. ¡Gracias!

Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social, C.P. 6139, 00195 Roma Prati, ITALIA
+39 06689 77380 (fax

Renuncia del general de los jesuitas

Renuncia del general de los jesuitas

Permalink 15.01.08 @ 15:50:39. Archivado en Universidades, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

En la sesión plenaria del 14 de enero, la Congregación sometió a votación la renuncia del Padre General. El moderador, Padre Valentín Menéndez, invitó a los electores a formular preguntas que los cuatros Asistentes ad Providentiam se encargarían de responder, acerca de las razones aducidas por el Padre General. A continuación se abrió un espacio de oración seguido por el voto secreto manifestado en forma escrita. Reanudada la sesión, con la presencia del Padre Kolvenbach que se había ausentado durante la votación, el Padre Valentín Menéndez le comunicó el resultado de la votación que dejaba claro que la Congregación aceptaba respetuosamente las razones que había invocado y le dirigió las siguientes palabras:

En este momento en el que la Congregación General 35 ha aceptado la propuesta de renuncia presentada por Usted, es justo que la misma Congregación aquí reunida, en nombre de toda la Compañía, explicite el agradecimiento y reconocimiento que siente hacia su persona y hacia el relevante servicio que el Señor ha querido que preste a la Iglesia y a la Compañía.
En primer lugar queremos decirle que nos sentimos edificados del ejemplo de libertad de espíritu con la que Usted ha interpuesto su renuncia, enmarcándose así en el espíritu del Evangelio y de los Ejercicios, tan distinto de la dinámica de este mundo de aferrarse y luchar por los puestos de poder y de prestigio. Nuestro carisma y legislación no son buenos solo porque propongan bellos ideales, sino sobre todo porque hay personas que saben encarnarlos y vivirlos.

Le estamos particularmente agradecidos por la forma con la que ha sabido conducir a la Compañía después del difícil momento de la intervención Pontificia del año 1981. En estos años ha sabido Usted llevar adelante la nave de la Compañía con serenidad, sabiendo guardar al mismo tiempo fidelidad a la Iglesia y fidelidad al modo de proceder de la Compañía, expresado en sus Constituciones y en sus últimas Congregaciones Generales. Las palabras que hemos escuchado en la homilía del Cardenal Rodé, dichas en nombre de la Iglesia, expresan claramente la estima que la Santa Sede tiene de su persona y de la forma de conducir todos estos años a la Compañía.

Apreciamos también el carisma de unidad que ha representado su persona y su forma de gobierno para una Compañía cada vez más plural y multicultural. En esta diversidad de culturas, maneras de sentir y de pensar, situaciones históricas tan diferentes, y dentro de la libertad de espíritu con la que están acostumbrados a proceder los jesuitas, ha sabido Usted mantener la unión del cuerpo de la Compañía con la atención respetuosa a todos, con su enseñanza llena de sabiduría y equilibrio, con su presencia animadora en todas las provincias.

La confianza que ha mostrado en su manera de gobernar tanto a sus colaboradores en la curia como a todos los provinciales, ha creado un clima de fraternidad y colaboración que expresa muy bien el ideal de ser todos compañeros de Jesús, y que ha revertido en todo el cuerpo de la Compañía.

Que Nuestro Creador y Señor le recompense por este fiel servicio prestado a lo largo de casi un cuarto de siglo. Le pedimos también que le siga bendiciendo en el sitio y trabajo que Él le encomiende para su mayor gloria.

En nombre de toda la CG35 y de toda la Compañía le decimos de corazón: muchas gracias, P. Kolvenbach. Estamos orgullosos de Usted y del servicio que ha prestado en estos difíciles pero apasionantes años que el Señor ha querido concedernos.

Las últimas palabras del Padre Menéndez fueron recibidas con un largo y caluroso aplauso que todos los Delegados, puestos en pie, tributaron al Padre Kolvenbach.

A continuación el Padre Kolvenbach tomó la palabra y con una muestra final de su invencible humorismo agradeció a los Delegados el modo tan elegante que habéis escogido para destituirme. Entre risas y plausos, continuó más seriamente:

Queridos Padres y Hermanos, Hoy la Congregación General ha tenido a bien aceptar mi renuncia como Superior General de la Compañía de Jesús. Al final de estos casi 25 años de servicio, quiero en primer lugar dar gracias al Señor, que -para decirlo con palabras de San Ignacio- me ha sido verdaderamente "propicio en Roma", guiando una Compañía de la que Él ha querido servirse para su mayor gloria. Estoy también muy agradecido por el privilegio de haber podido encontrar y acompañar a tantos amigos en el Señor, que en tan diversas vocaciones se han revelado siempre auténticos servidores de la Misión de Cristo. Deseo que ningún jesuita se sienta excluido de este profundo reconocimiento. Sin embargo quiero recordar particularmente a aquellos que en la curia general me han ayudado, todos los días y durante años, a llevar adelante la responsabilidad de la Compañía, juntamente con todos los Superiores Mayores dispersos por todo el mundo.

Ya he podido expresar mi sentida acción de gracias al Santo Padre por sus orientaciones apostólicas, que han permito a la Compañía continuar su misión "bajo el signo de la Cruz y bajo el Vicario de Cristo en la tierra". Tenemos que estar muy reconocidos al Señor porque no obstante la desconcertante diversidad de personas y de culturas, de aspiraciones y de obras, la unión de los espíritus y de los corazones no nos ha faltado nunca, y, a pesar de la fragilidad creciente, la Compañía tiene la capacidad de dialogar apostólicamente con los desafíos del mundo moderno para anunciarle la única Buena Noticia. En vísperas de la elección de mi sucesor y de tantas decisiones que la Congregación General tendrá que tomar, me uno a la oración con la que San Ignacio terminaba sus cartas: "quiera el Señor, por su infinita y soberana bondad, dignarse concedernos su gracia perfecta, para que sintamos siempre su santísima voluntad y enteramente la cumplamos".

Y este fue el colofón de 24 años y cuatro meses velando día y noche por la Compañía, ajeno a cualquier otro interés.