jueves, octubre 18, 2007

¿ Escuelas vs. hoteles ?

¿ Escuelas vs. hoteles ?

Permalink 17.10.07 @ 23:59:00. Archivado en Europa, Hoteles cervantinos, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Convivencias europeas, Ética, Turismo cultural, Turismo lingüístico, Didáctica, Educación, Migraciones, Turismo universitario, Arquitectura y urbanismo, Turismo convivencial

Se me parte el alma cuando un empleado de hotel me confiesa que sólo trabaja durante la temporada alta, porque el resto del año su hotel cierra por falta de clientes.

Se me pone un nudo en la garganta cuando los padres de un niño me explican que tienen que meterlo en un autobús cada mañana, para que acuda a un colegio de pago que se encuentra a muchos kilómetros de su casa.

Me pregunto si efectivamente estamos en democracia cuando una pareja me hace comprender que no solamente se ve en la imposibilidad de adquirir una vivienda digna cerca de su lugar de trabajo, sino que la renta de la vivienda que alquilan, para albergar a su familia, compuesta por la pareja y por dos niños, les cuesta más de la mitad de lo que ganan trabajando fuera de casa los dos.

Sin poder remediarlo pongo en relación el problema del empleado de hotel sin trabajo durante los meses de invierno; el problema de los hoteles cerrados durante la misma temporada; el problema de la falta de escuelas en muchos barrios e incluso en muchas poblaciones de España y el problema de la vivienda.

Lo hago porque he encontrado personas cuyo drama consiste en ser víctimas de estos cuatro problemas a la vez.

Quien no haya encontrado este tipo de drama en cualquiera de nuestras poblaciones cuya monocultura es el turismo de sol y playa, que nos lo diga aquí a todos. Personalmente tengo la impresión de que esta persona tan mal informada no ha conversado con los empleados del gremio de la hostelería. Lo cual significa que cuando disfruta de la fórmula de turismo de sol y playa se desentiende totalmente de las personas que la hacen posible.

Me pregunto: ¿cómo son posibles estas graves incoherencias socio-económicas? ¿Cómo es posible que se hayan financiado hoteles de actividad exclusivamente estacional sin atender prioritariamente a la creación de escuelas y de puestos de trabajo de actividad continua? ¿Cómo es posible que se haya financiado este tipo de hoteles sin atender previamente a la necesidad vital de viviviendas dignas para los trabajadores de los mismos hoteles? ¿Quién tiene la culpa de estos gravísimos errores? ¿Qué fórmula socio-económica hay para salir de estas aporías?

Vamos a intentar responder lo más claramente posible, en diferentes artículos, a estas cuatro preguntas:

¿Cómo es posible esta grave incoherencia socio-económica?

¿Cómo es posible que se hayan financiado hoteles de actividad exclusivamente estacional sin atender prioritariamente a la creación de escuelas, de puestos de trabajo de actividad continua y de viviendas dignas para los trabajadores de la hostelería?

¿Quién tiene la culpa de estos gravísimos errores?

¿Qué fórmula socio-económica hay para salir de estas aporías?

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Imágenes: INFORMACIÓN GENERAL PARA ESTUDIANTES EXTRANJEROS de la Universidad Santiago de Cali. Esta información está destinada a "Los estudiantes, docentes e investigadores extranjeros que lleguen a cursar estudios o desarrollar labores de tipo académico en la Universidad Santiago de Cali". Para el alojamiento de estas personas, la Universidad ofrece la opción residencial entre Casas de familias y un Aparta Hotel Universitario.

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lunes, octubre 15, 2007

Jan Six, amigo de Rembrandt

Jan Six, amigo de Rembrandt

Permalink 15.10.07 @ 17:56:01. Archivado en Poética, Hispanobelgas, Arte, Pintura

Exposición en La Haya: "Retratos holandeses: la era de Rembrandt y Frans Hals". Bajo los nombres de estos dos prestigiosos retratistas, se exponen los mejores retratos del Siglo de Oro de la pintura holandesa. Cerca de 60, reunidos por la Real Pinacoteca Mauritshuis en una muestra que exhibe la euforia de una burguesía más que incipiente triunfante. La exposición estará abierta hasta el 13 de enero de 2008.

Centro hoy mi atención en Rembrandt, porque este artista "supone la culminación de la pintura barroca holandesa al mismo tiempo que su superación. Su genialidad y maestría hacen que haya sido considerado, desde siempre, como uno de los grandes genios de la pintura universal, suponiendo un caso diferenciado en la pintura holandesa del momento, ajeno a su desarrollo general". (E. Alegre Carvajal).

Si Velázquez está actualmente considerado como uno de los mayores pintores de la historia, cabe considerar a su coetáneo holandés, gran figura como él del barroco, como uno de sus mejores competidores en prestigio no solamente como retratista, sino también como pintor religioso y de grupos, disciplina esta última donde ambos son innovadores geniales. Recordemos que Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, uno de los mayores exponentes de la pintura española, nació en Sevilla en 1599 y murió en Madrid en 1660; mientras que Rembrandt nació en Leiden en 1606 y murió en Amsterdam en 1669.

Imagen: Jan Six
huile sur toile - 112 x 102
1654, Collection Six - Amsterdam.

Formato mayor.

Frits Duparc, director de la Mauritshuis, aseguraba al presentar la exposición: "para mí es el retrato más bello del mundo, el de Jan Six, pintado por Rembrandt en 1654".

En perfecto estado de conservación, refleja la familiaridad con que Jan Six, amigo de Rembrandt y alcalde de la capital holandesa, debía de tratar al maestro holandés. Parece que acaba de asomarse al taller y está quitándose los guantes para saludarle.

El cuadro, que no se había visto en el último medio siglo, pertenece a los descendientes directos de Jean Six.

Imagen: Autorretrato de Rembrandt en 1650, óleo sobre lienzo. Galería Nacional de Arte, Washington, EE.UU.

E. Alegre Carvajal.
Rembrandt (1606-1669)
Fuente: Enciclopedia Universal
DVD © Micronet S.A. 1995-2002.

Pintor y grabador holandés, nacido en Leiden en 1606 y muerto en Amsterdam en 1669, cuyo nombre completo era Harmenszoon Van Rijn Rembrandt.

Hijo de un molinero, su primera formación la recibe en Leiden, en la escuela latina, y asistiendo, en su juventud, durante algunos meses a la universidad. Pero su inclinación temprana a la pintura, hace que se dedique a ella bajo la tutela de Jacob van Swanenburg y más tarde como discípulo de Lastman. En 1625 se establece como pintor independiente, en sociedad con su amigo Jan Lievens.

Las primeras pinturas y grabados que realiza, en esta época, la mayor parte de temas religiosos, se encuentran bajo la influencia de Pieter Lastman y de los seguidores de Caravaggio en Utrecht. Evidente en obras como Cristo y los peregrinos de Emaús, donde presenta una agitación casi violenta, de personajes, y grandes efectos teatrales de luz. Pero en obras de 1630 como Jeremías profetizando, La destrucción de Jerusalén y la Presentación de Jesús en el templo, existe ya un claro distanciamiento de los modelos del maestro, reduciéndose los violentos contrastes lumínicos a una evocación de sombra que envuelve a los personajes, y dando una mayor interpretación emocional a los temas representados.

En estos momentos se inicia su atracción hacia el retrato, como género, realizando frecuentes estudios de rostros y autorretratos que se van a caracterizar por una enérgica y precisa interpretación fisonómica y una extraordinaria inmediatez. Esta actividad retratística le procura un rápido y clamoroso éxito en Amsterdam, ciudad en la que se instala en 1631. Donde pinta obras como La lección de anatomía del doctor Tulp, que rompe con el esquema tradicional del retrato de grupo holandés, mediante la implicación de todos los personajes en una misma acción. La penetración psicológica y el perfecto dominio técnico, se observa en Saskia sonriendo, Joannes Eliso, Mary Bockemolle, Hombre con atuendo oriental y Constructor naval y su esposa.

Junto a su importante actividad como retratista, realiza otra serie de obras de temas religiosos como La Pasión de Cristo, pintada entre 1633 y 1639, para el Statolder, o Noli me tangere y El rapto de Ganimedes. En estos cuadros irá avanzando hacia un cromatismo más cálido y dorado, de pincelada más suelta y libre; estos cambios se hacen más evidentes en los paisajes pintados en esos mismos años, de amplios cielos tempestuosos y rápidos resplandores.

Este período de fama culmina con su magnifica obra Compañía del capitán Banning Cocq, tradicionalmente conocida como La Ronda de Noche, pintada en 1642, donde los personajes aparecen desfilando de forma ruidosa, despreocupada y alegre, donde los contrastes lumínicos se utilizan como elementos ordenadores de la composición, conjugándose con el aparente desorden de las figuras en un todo unitario y magistral. Este cuadro representa el polo opuesto de las obras de aparato cortesano tan típicas del barroco de otros países.

A partir de 1642, se producen las pérdidas de su mujer y sus tres hijos en un breve espacio de tiempo; este hecho coincide con el descenso de la fama del artista, cuya obra se encamina a expresar los aspectos más espirituales de las escenas y los personajes, alejándose de las exigencias formales de la sociedad burguesa del momento.

Pese a la disminución de los encargos, sobre todo de retratos, y a su propia tragedia familiar, la capacidad y la actividad artística de Rembrandt no disminuye; de estos momentos son obras tan importantes como Betsabé, La sagrada familia, La Cena de Emaús, Aristóteles observando el busto de Homero, Joven bañándose en un arroyo, La lección de anatomía del doctor Deyman, Retrato de Familia, Hendrickje en la cama, Joven a caballo y sus autorretratos. Obras donde cultiva todos los géneros, de intensa emotividad, muchas de ellas consideradas obras maestras. Igualmente realiza gran cantidad de dibujos y grabados entre los que destacan Los tres árboles, Grabado de los cien florines o el Ecce Homo.

En 1656 Rembrandt se declara en ruina. Durante los años anteriores, pese a la reducción de sus ganancias, había seguido llevando una vida lujosa, desembolsando grandes sumas de dinero sobre todo en los objetos de sus colecciones, la gran pasión de su vida. Se vio obligado a deshacerse de todos ellos en tres grandes subastas, en las que se venden instrumentos musicales, joyas, reproducciones de mármoles antiguos, grabados de Mantegna y Miguel Ángel, obras de Rafael, Tiziano y Guido Reni, o telas de los siglo XVI y XVII. Desposeído de sus objetos, se traslada junto con Hendrickje Stoffels, su compañera, y sus dos hijos vivos, a un barrio popular de Jordaan, donde lleva una vida apartada y solitaria, aunque sigue pintando y realiza obras magistrales como La negación de San Pedro, Los síndicos de los pañeros, La novia judía, El juramento de los bátavos o los últimos autorretratos.

Rembrandt supone la culminación de la pintura barroca holandesa al mismo tiempo que su superación. Su genialidad y maestría hacen que haya sido considerado, desde siempre, como uno de los grandes genios de la pintura universal, suponiendo un caso diferenciado en la pintura holandesa del momento, ajeno a su desarrollo general.

En su pintura destaca el tratamiento que hace de la luz, profunda y antinatural, que dota a los cuadros de un halo de misterio, remarcado por el laborioso y complejo estudio del claroscuro. El espacio se define mediante la luz, que crea una atmósfera densa que envuelve a los personajes y matiza las formas, con focos que surgen del interior de los cuadros. En sus obras, especialmente en los retratos, tanto los objetos como los personajes están dotados de una gran espiritualidad. En sus temas religiosos, sobre todo los realizados a partir de la década de los años cuarenta, desarrolla un lenguaje absolutamente personal, cuyos personajes, están tomados de tipos populares, dentro de una marco arquitectónico anticlásico, y de profunda espiritualidad, que los aparta de cualquier elemento de solemnidad.

Museo Rembrandt

domingo, octubre 14, 2007

El protosímbolo de la hospitalidad

El protosímbolo de la hospitalidad

Permalink 13.10.07 @ 11:58:00. Archivado en Semántica, Pragmática, España, Sociogenética, Educación

Con cierta tristeza observé ayer, en directo por RTVEI, que algunos desaprensivos violaban con una manifestación partidista totalmente inoportuna el carácter sagrado del momento simbólico en que todos los demócratas españoles, representados por el Jefe del Estado, ofrecían la corona de laurel a la memoria de nuestros compatriotas muertos heroicamente al servicio de la paz internacional, con una referencia especial a los caídos recientemente en Líbano y Afganistán. Al cometer esta profanación, transformaban en acto de separación lo que pretendía ser un acto de unión. Nuestros ancestros socioculturales griegos calificaban al acto de separación de "diabólico" y al acto de unión de "simbólico", por derivar el primero de "diabállo", que significa 'separar', y el segundo de "symbállo", que significa 'unir'.

A modo de reflexión pedagógica, para evitar en el futuro la repetición de este tipo de actos desaprensivos, ofrezco aquí a mis lectores la sociogenética de los ritos de simbolización, en toda su belleza humanista, recordando que la necesidad de reconocerse las personas de una misma familia que por un tiempo vivieron separadas, dio lugar al nacimiento de un instrumento eficaz de reconocimiento, que hizo posible la práctica segura de la hospitalidad como una manera de solidaridad entre los humanos, a pesar de los olvidos que hubiera podido provocar la separación espacio-temporal. Esta es la razón de referirnos al símbolo de la hospitalidad como el "protosímbolo" por anonomasia.

Imagen: © Sagabardon, Protosímbolo, Wansin, 13.10.07.

El signo de la convención de hospitalidad

El primer sentido que observamos en griego para la palabra σύμβολον (sýmbolon) es el de signo convencional de reconocimiento por fragmento complementario entre personas de dos familias ligadas hereditariamente por una convención de hospitalidad. Esta relación convencionada es fundamental en la realidad de la sociedad homérica como en los términos que se refieren a ella.

Como lo subraya magistralmente Emile Benveniste en su estudio del vocabulario de las instituciones indo-europeas, “para comprenderla plenamente hay que representarse la situación del ξένοϛ (xénos) , del “huésped” de visita en un país donde, como extranjero, está privado de todo derecho, de toda protección, de todo medio de existencia. Sólo encuentra acogida, alojamiento y garantía en casa de aquél con quien está en relación de φιλότηϛ (filótes) , relación materializada por el σύμβολον (sýmbolon), signo de reconocimiento, anillo roto del que los dos elementos de la pareja convencionada conservaban las dos mitades concordantes.

El pacto concluido bajo el nombre de φιλότηϛ (filótes) transforma a los contrayentes en φίλοι (fíloi), y a partir de entonces quedan comprometidos a la reciprocidad de prestaciones que constituye la “hospitalidad”. Por esto precisamente el verbo φιλέω (filéô) expresa la conducta obligada de quien acoge en su hogar al ξένοϛ (xénos) y lo trata según la costumbre ancestral. Los héroes de Homero insisten mil veces sobre estos lazos: “soy yo, dice Anténor, recordando una visita que le hicieron Ulises y Menelao, soy yo quien los albergaré y los hospedaré en mi casa” (Il. 3, 207)” (1).

La materialidad de este signo estaba constituida originariamente por los dos fragmentos complementarios (llamados en griego símbolos) de un objeto de la vida en común, como un vaso, un plato, o, sobre todo, un anillo partido en dos pedazos, cada uno de los cuales era conservado por una de las dos personas que concluían la convención de hospitalidad. Esta persona transmitía luego a sus hijos el fragmento complementario (el símbolo), con la intención de mantener la convención de hospitalidad entre las dos familias a través del tiempo y del espacio. La reunión de ambos fragmentos complementarios (de ambos símbolos) en un todo perfectamente ajustado, con ocasión del reencuentro de miembros de ambas familias, constituía la prueba de la autenticidad de las personas que aportaban las dos partes.

En el Medea de Eurípides Jasón ofrece a Medea este tipo de regalo, una alianza hereditaria representada por el símbolo, que le garantizaría el que sus hijos y ella misma fueran bien recibidos en el futuro por su propia familia. El rechazo de Medea, argumentado por el dicho de que “regalo de malo no aporta nada de bueno”, es comentado por Jasón proclamando ante los dioses que su deseo era de ayudar a Medea y a sus descendientes, pero que la arrogancia de Medea al desechar su buena voluntad amplificará en el futuro su propia desgracia, puesto que será un futuro sin reconocimiento de hospitalidad ni para ella ni para sus hijos (613-626).

La autenticidad del “reencuentro” se acreditaba por medio del rito sintético del reconocimiento, que consistía en la “reunión” de los dos fragmentos complementarios, de los dos símbolos, de manera que se reformara en su integridad el objeto de vida en común, bajo la mirada de la familia hospitalaria. La materialidad del objeto de vida en común “reunificado” significaba la autenticidad del “reencuentro” de las personas.

Platón ha reflejado admirablemente en el Banquete el valor antropológico que este sentido de “reencuentro” por reconocimiento llegó a tomar entre los griegos no sólo como reconocimiento de los derechos convencionales del otro, cuyo signo metafórico es la “reunificación” de los dos fragmentos complementarios, sino como reconocimiento del otro mismo en cuanto parte perdida de sí mismo: si los seres humanos desean reencontrarse mediante el amor, es porque cada uno de ellos es un fragmento complementario, un símbolo, en búsqueda del otro fragmento complementario, del otro símbolo, que le falta para constituir con él un todo:

“Cada uno de nosotros es una fracción complementaria de hombre, y, cortado como ha sido, al igual que los lenguados (peces que tienen los ojos de un sólo lado), es el desdoblamiento de una cosa única: se sigue de ello que cada uno de nosotros anda constantemente a la búqueda de la fracción complementaria de sí mismo”. (2)

El verbo συμβάλλω (symbállo) significa transitivamente “reunir”, “poner junto”, e intransitivamente “juntarse”, “encontrarse”: la persona que venía de fuera era reconocida como beneficiaria de una relación de hospitalidad; la persona que recibía en su casa se reconocía a sí misma como obligada por esta misma convención de hospitalidad.

Fuente : Salvador García Bardón, Lexicología española: semántica sincrónica, Capítulo III : Los axiomas de la Red intencional de creencias. 5.6.6.1. El signo de la convención de hospitalidad. Diffusion Universitaire Ciaco, Lovaina la Nueva, 1992.

(1) Emile Benveniste, Le vocabularie des institutions indo-européennes, Les Editions de Minuit, Paris, 1969, p.341. La traducción es nuestra.

(2) Platón, SYMPOSION, 191 b d. La traducción es nuestra.

Imagen: © Sagabardon, Protosímbolo, Wansin, 13.10.07.

sábado, octubre 13, 2007

En el día de España

En el día de España

Permalink 12.10.07 @ 20:42:00. Archivado en España, Pro justitia et libertate

Queremos que España sea de más en más un proyecto vivo de solidaridad, en el que todos nos afanemos por descubrir y satisfacer día a día las necesidades generales y particulares, comunes y privadas, virtuales y concretas de nuestra unidad y diversidad.

Hagamos todos un esfuerzo diario, para que este proyecto de Bien Común siempre sea un motivo de unidad y jamás un pretexto para separarnos, en favor de nuestros partidismos. Empuñar las armas de un partidismo miope, perdiendo de vista el Bien Común unitario, puede conducirnos a perder estúpidamente todo lo que ya hemos ganado en solidaridad.

La oposición entre partidos nunca puede ser destructiva del oponente si quiere ser constructiva para España.

jueves, octubre 11, 2007

Dios en la escuela

Dios en la escuela

Permalink 11.10.07 @ 17:43:01. Archivado en Universidades, Amistad Europea Universitaria, Semántica, Pragmática, España, Sociogenética, Epistemología, Educación, Pro justitia et libertate

Los cristianos tenemos la osadía de creer que Jesús, hijo de María, es el hijo de Dios encarnado, a pesar de haber nacido pobre, de una madre cuyo prometido no comprendía la maternidad extraconyugal de su prometida; de haber sido perseguido desde su nacimiento por el poder civil, ayudado por el religioso; de haber sido perseguido de nuevo por las autoridades religiosas y políticas, a causa de su acción profética, juzgada subversiva por ambos poderes; de haber sido procesado y crucificado, tras haber sido traicionado y entregado por uno de sus discípulos, y negado tres veces ante sus enemigos por el mayor testigo de su actividad y referente privilegiado de sus discípulos, que él había preparado como apoyo sólido de la fe de sus seguidores principales o apóstoles.

Los cristianos estamos convencidos, por el testimio de mútiples testigos directos y creíbles, de que Jesús probó su verdad resucitando de entre los muertos.

Jesús nació pobremente en un establo de las afueras de Belén, durante un viaje obligatorio de sus padres. Al igual que otros niños, Jesús fue educado como aprendiz de un oficio, lo que le permitió ser carpintero hasta la edad de treinta años. Entre los treinta y los treinta y tres años fue un predicador ambulante, oído por la gente sencilla, y perseguido por las autoridades religiosas y civiles de su pueblo. Seguidamente, acusado de blasfemia y de pretenderse rey de los judíos, fue procesado y condenado a muerte por el gobernador romano, autoridad suprema del poder ocupante extranjero, que complacía así al poder religioso que lo acusaba sin pruebas. Tras varias horas de humillación y de suplicio, Jesús murió en la cruz, habiendo perdonado a sus enemigos, declarado su sentimiento de abandono a su Padre Dios y entregándole voluntariamente su espíritu. Tres días después de haber sido enterrado, resucitó y durante cuarenta días probó a sus discípulos que estaba vivo.

Cuando José Mª Castillo dice que Dios debe ir a la escuela no se refiere a un extraterrestre, sino que se refiere sobre todo a Jesús, hermano nuestro en humanidad, como verdadero hijo de María, que es al mismo tiempo, para quienes creemos en él, en su vida, en su muerte y en su resurrección, en sus obras ejemplares y en sus palabras inequívocas el verdadero hijo de Dios encarnado, maestro de tolerancia, perdón, solidaridad, paz y libertad personal.

Dios debe ir a la escuela
por José Mª Castillo

07-Octubre-2007

Dios no es la religión. Y menos aún la asignatura de religión. Casi todos los españoles han dado esa asignatura en la escuela o el colegio. Casi todos la han aprobado. Y algunos con nota. Pero a pocos se les nota que han tomado en serio a Dios. Si el fracaso escolar es preocupante, el fracaso de la asignatura de religión es clamoroso. ¿No será que esa asignatura hace lo que las demás, que da unos “conocimientos”, pero no transmite una “fe”?

Ningún estudiante, por aventajado que sea, dice: “yo creo en el teorema de Pitágoras”, sino que asegura: “yo me sé el teorema de Pitágoras”. Como nadie dice: “yo creo en Napoleón”, sino que afirma: “yo sé lo que hizo Napoleón”. Me temo que, en el mejor de los casos, los muchachos, que acaban la escuela, salen de ella diciendo “yo sé que Dios es mi Padre”. Pero no estoy seguro de que afirmen “yo creo que Dios es mi Padre”, con todas las consecuencias que eso lleva consigo. Es más, estoy seguro de que casi todos los estudiantes se van de la escuela, del colegio, sin tomar en serio a Dios.

La escuela se inventó para enseñar “conocimientos” y comunicar “valores”. Para transmitir “creencias” está la familia y la parroquia o su equivalente en otras confesiones. Y sin embargo, yo pienso que Dios debe estar en la escuela.

Primero, porque en la escuela se debe enseñar el respeto a los demás, a los que son creyentes y a los que no lo son. Y se debe enseñar la tolerancia. Con los que tienen creencias religiosas y los que no las tienen.

En la escuela se debe enseñar a convivir en paz en una sociedad plural, en la que viven creyentes, agnósticos y ateos. Y hay creyentes con creencias distintas. Por lo tanto, en la escuela se debe enseñar que Dios, por medio de las conciencias, no puede ser el gobernante supremo. Porque hay conciencias que admiten a Dios y conciencias que no lo admiten o que creen en dioses distintos. Una escuela que no aclara estas cosas, es una escuela que no educa para el respeto y la tolerancia, sino que deseduca y crea fanáticos que convierten la convivencia en un infierno.

Pero hay algo más importante todavía. Dios debe ir a la escuela para que allí se aprenda a no utilizar el nombre de Dios para lo que no se debe utilizar. Cuando los cristianos decimos “santificado sea tu nombre”, es eso lo que queremos decir.

Echar mano del nombre de Dios para imponer a otros lo que queremos (o para rechazar lo que no queremos) no se debe hacer nunca. Además, eso es peligroso, muy peligroso. Porque no es lo mismo decir “yo quiero esto” que decir “Dios quiere esto”.

Para mucha gente no es lo mismo desobedecer a un hombre que desobedecer a Dios. Por eso ocurre que, con frecuencia, las religiones, utilizando el santo nombre de Dios, limitan, recortan o niegan los derechos de las personas. Por ejemplo, les conceden a los hombres derechos que niegan a las mujeres. O les asignan a los creyentes una dignidad que les niegan a los ateos. Con lo que se establecen privilegios para unos y humillaciones para otros. En ese caso, Dios irrumpe en la sociedad civil para sembrar la discordia y el enfrentamiento. Y lo peor ocurre cuando, esgrimiendo la voluntad divina, se justifican resentimientos, odios, venganzas, humillaciones, violencias y guerras. El terror brota con frecuencia de mentes “enfermas de divinidad”, que ofenden, insultan y si es preciso matan en nombre de Dios. Estoy hablando de uno de los azotes más crueles que padecemos en este momento.

Muchas veces, el abuso de Dios no llega a tanto. Pero si es abuso, siempre es peligroso. Eso también se debe enseñar en la escuela. Porque hay gente que utiliza la voluntad de Dios y sus sagrados designios para hacer carrera, para trepar en la vida, para instalarse y aparecer como un notable, un personaje importante, dotado con una autoridad indiscutible. Con el agravante de que quien hace eso, normalmente invoca también a Dios para obtener privilegios, ganancias y favores que no se les conceden al común de los mortales.

Es importante que Dios esté en la escuela para evitar estos abusos. Porque sólo así será posible el respeto para todos por igual. Es más, sólo así será posible que la gente le tenga respeto a Dios. Porque un Dios que favorece a unos con detrimento de otros no puede ser el verdadero Dios. Por eso a veces pienso que quienes se imaginan que son los más dignos representantes de Dios en la tierra, lo que realmente hacen es provocar el rechazo. El rechazo hacia ellos mismos, que, en última instancia, llega a ser rechazo de Dios. Dicho más claramente, el llamado “ateísmo” de algunos, no es sino la manifestación más fuerte del explicable “anticlericalismo” de muchos.

No sé si la asignatura de educación para la ciudadanía puede entrañar posibles peligros. Lo que sí sé con seguridad es que lo que he intentado explicar en este artículo es uno de los más serios problemas que tenemos que resolver en España lo antes posible. Por respeto a nosotros mismos, a los demás, y también a Dios. Por eso he dicho (y repito) que Dios debe ir a la escuela.

En España, la de antes y la de ahora, el “factor Dios” siempre ha sido (y es) importante. Y también ha sido (y sigue siendo) un problema. Porque nuestros intereses y nuestras revanchas andan casi siempre “enfermas de divinidad”. Y ya está visto que esta enfermedad no se cura sólo con clases de religión. Se curará el día que empiece a ir a la escuela el Dios que exige, antes que nada, respeto y tolerancia. El Dios que no tolera el abuso de su santo nombre. El Dios que nos enseña a convivir en derecho, igualdad y armonía.

El mundo que estamos haciendo

El mundo que estamos haciendo

Permalink 10.10.07 @ 23:55:55. Archivado en Europa, Universidades, España, Sociogenética, Antropología, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

Comencemos echando una mirada a esos enormes estercoleros que nos anuncian la proximidad de una de nuestras grandes ciudades. Miremos, por ejemplo, el que nos brinda la foto: nuestra basura es tan insolente, que todos los elementos arquetípicos fundamentales, Aire, Agua, Fuego y Tierra, han sido asfixiados con su presencia.

Vemos al hombre ejecutando una parodia de navegación sobre un agua ausente, respirando un aire fétido, sin esperanza de arribar ni a una tierra fértil ni a un hogar donde reanimarse, alimentarse y calentarse con el fuego del amor.

El autor de esta foto, empleando letras mayúsculas, para expresar la urgencia de su advertencia, la ha comentado así:

"ES UN HECHO QUE NO PODEMOS ESCONDER :
NUESTRO ACTUAR SOBRE LA TIERRA, ESTÁ MATANDO EL PLANETA.
LA TIERRA NOS PROPORCIONA COBIJO, Y NOSOTROS LE PAGAMOS DAÑÁNDOLA.

LA ÚNICA FORMA DE DEFENDERSE DE LA PLAGA QUE SOMOS NOSOTROS, ES ENVIANDO HURACANES, Y TORMENTAS.

YO VEO ESTA SITUACIÓN COMO CUANDO SE TIENEN PIOJOS.
IMAGÍNENSE QUE CADA UNO DE NOSOTROS ES UN PIOJO PENSANTE QUE CONSTRUYE EDIFICIOS, PUENTES, CARRETERAS, EN SU PROPIA CABEZA.

Y LA TIERRA SÓLO SE RASCA, ES ALGO NATURAL.

NO SABEMOS CONVIVIR EN EQUILIBRIO CON LA TIERRA:
SOMOS CONTAMINANTES.

NOSOTROS TALAMOS ÁRBOLES INMODERADAMENTE, TIRAMOS BASURA A LOS RÍOS, DESVIAMOS LOS RÍOS PARA REGADÍOS, VERTEMOS PETRÓLEO EN EL MAR, EMITIMOS GASES C02 CON LA UTILIZACION DE AUTOMÓVILES, Y AEROSOLES

LO QUE PROVOCA EL EFECTO INVERNADERO...".

MR-MAN.2ya.com

El mundo que estamos haciendo
por José Mª Díez-Alegría

Soy un anciano que está viviendo el nonagésimo sexto año de su vida. Soy un hombre religioso de fe religiosa jesuánica (seguidor –muy imperfecto– de Jesús de Nazaret). He sido profesor de filosofía (ética) y profesor de teología de las realidades terrenas (morales, sociales y políticas)

¿Cómo veo yo desde mi ventana de fe imperfecta, pero vitalmente profunda, el cuidado de la vida en el mundo que estamos construyendo?

Padecemos una globalización exclusivamente económica de carácter predominantemente financiero y especulador, marcadamente oligopolista, carente de elementos éticos, educativos, jurídicos, políticos y sociales, que serían propios de un liberalismo auténticamente humano y democrático (1). El resultado de este sistema (pretendidamente científico) es que media humanidad se debate entre una pobreza muy severa y una extrema miseria; mientras tanto el 20% más rico de la población mundial tiene unos ingresos setenta y cuatro veces más altos que el 20% más pobre, sin que se registren medidas redistributivas eficaces por parte de los más favorecidos.

En el fondo de esta horrible situación, que es el caldo de cultivo de la inseguridad y el terrorismo que afectan al mundo, está el desequilibrio entre la enorme y creciente potencia científica y técnica de los medios y el empobrecimiento paulatino de la sabiduría de los fines (2). Es la realidad del “pensamiento débil”, que tiende a enseñorearse del mundo.

Los movimientos contrarios al actual modelo de globalización acentúan la prevalencia de la solidaridad humana, del respeto a la naturaleza y de la ayuda de urgencia a los más necesitados. Creo como ellos, que estos son valores humanos fundamentales, que no son exclusivos de Jesús de Nazaret, pero de los que él es un testigo de máxima categoría.

Jesús dijo que “no se puede servir a dos señores. No podéis servir a Dios y al dinero”. Pero las Iglesias cristianas –particularmente la católica romana– estas palabras de Jesús las tienen metidas en el frigorífico. En el desarrollo de las Iglesias Cristianas hay un factor que les impide romper su colusión con las estructuras del capitalismo moderno: su elevado grado de institucionalización. Aunque interiormente distantes del sistema, que hace cada vez más pobres a los pobres, estas Iglesias están ligadas al sistema en el plano institucional y, por tanto, tienen que tener la boca cerrada. ¡Para estar en condiciones de poder llevar su mensaje tienen que dejar de hablar¡ Es el círculo vicioso que caracteriza esta situación.

Sería bueno no olvidar al Papa Juan Pablo I (Alberto Luciani), que lo fue sólo durante 33 días, desde el 26 de agosto hasta el 29 de septiembre de 1978. El recién nombrado Papa, que había sido obispo de Vittorio Veneto, al norte de la provincia de Treviso, y después patriarca de Venecia, era un cristiano profundamente humilde y evangélico, hijo de un albañil socialista, que había sido emigrante en Alemania. Alberto Luciani trabajó estudiando a fondo la figura teológica de Antonio Rosmini, que con su libro De las cinco llagas de la Santa Iglesia (de 1848) intentó que el cristianismo retornase a la pureza de los orígenes. Pero aquella obra fue incluida en el Índice de libros prohibidos al año siguiente. Luciani, el recién nombrado Papa, estaba convencido de que la iglesia tenía que renunciar de una manera drástica a un sistema que, para funcionar, exige una base económica tan grande, que le liga fuertemente a los problemas estructurales del capitalismo. El Papa Luciani quería hacer mucho más efectiva la colegialidad episcopal, más descentralizado el gobierno pastoral de la Iglesia, más pobre el tenor de vida y el aparato burocrático del obispo de Roma. Pero se sintió tan solo e impotente dentro del Vaticano, tan abrumado de papeles curiales atrasados (que le traía continuamente el cardenal Villot), que se agravaron algunos problemas circulatorios que tenía y murió de repente, (probablemente de una embolia pulmonar), sentado en la cama, con unos papeles (que estaba leyendo) en las manos, hacia las dos de la mañana del 29 de septiembre de 1978. (Véase Giancarlo Zizola, La otra cara de Wojtyla, Valencia 2005, pp. 91-110).

Respecto al problema ecológico, el cambio climático, el calentamiento, el aumento del nivel del mar, la posible escasez de agua potable ¿a qué problemas pueden conducir en dos o tres siglos? ¿No podrá extinguirse sobre la tierra el homo sapiens como se extinguieron los dinosaurios, pero ahora por una especie de suicidio estúpido, por el abuso incipiente e irresponsable de posibilidades técnicas ecológicamente nocivas?

En la carta de Santiago del Nuevo Testamento, contextualizada en el seno del primer cristianismo de Jerusalén, se encuentra la siguiente definición: “La verdadera religión consiste en atender a las viudas y a los huérfanos y conservarse incontaminado de este mundo” (Sant, 1, 27). La palabra griega que emplea (zreskeía) es la específica para lo que llamaríamos lo religioso, de modo que es como decir: “la verdadera religión no es rezar, sino asistir a las viudas y a los huérfanos”. Entonces tiene sentido rezar, porque por otra parte estoy convencido de que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, y ¡cuidado¡ que el monopolio del Espíritu Santo no lo tenemos ni lo católicos ni los hombres religiosos, porque el Evangelio de S. Juan dice aquello tan bello : “El viento (to pneuma) sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu (ek tou pneumatos)” (3,8). De modo que si hay una persona agnóstica o incluso atea que tiene un gran espíritu de solidaridad afectuosa y afectiva con los pobres, ese tiene el Espíritu Santo.

27-Febrero-2007.

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Notas del editor, fechadas el 10/10/2007

(1) "La globalización tiene sus pros y sus contras. En el lado positivo, está yendo acompañada de un incremento en los ingresos en todos los segmentos de población, incluidos los más pobres. Pero los ricos también son más ricos, lo que potencia las desigualdades, como señala un estudio elaborado por el Fondo Monetario Internacional" (FMI).

(2) El FMI identifica el avance tecnológico como otro factor que potencia las desigualdades, sobre todo en las economías avanzadas.