sábado, junio 16, 2007

ETA sin careta, 4/6

ETA sin careta, 4/6

Permalink 15.06.07 @ 08:30:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

Publicamos aquí la última parte de la explicación detallada de cómo fue, según Aizpeolea, el diálogo del gobierno socialista con ETA. En dos entregas posteriores, publicaremos la réplica de Rosa Díez.

-oOo-

Se declara la tregua

El último día del año 2005 se produjo un último encuentro entre Eguiguren y Ternera en Ginebra. El dirigente etarra comunicó al socialista que, a partir de las seis semanas siguientes, ETA haría público el alto el fuego permanente. Tardó un mes más. Ocurrió, finalmente, el 22 de marzo de 2006. Fue la tercera tregua de ETA de envergadura y provocó una gran euforia, porque parecía la definitiva. Se sustentaba en bases más sólidas que las anteriores, venía precedida de tres años sin muertos y contaba con un contexto político muy favorable. Desaparecido el IRA de la escena europea, sólo quedaba ETA practicando el terrorismo en una competencia imposible con los islamistas de Al Qaeda, y el nivel de rechazo de la violencia no sólo en la sociedad española sino en la vasca era absoluto.

ETA se ajustó en su comunicado, del 22 de marzo de 2006, a lo que Ternera se había comprometido en las conversaciones de Ginebra y Oslo. El Gobierno no esperó seis meses para hacer su declaración institucional en la que abría oficialmente el diálogo con ETA. Zapatero la materializó en el Congreso el 29 de junio. La declaración institucional gustó a Otegi, pero no a ETA, que interpretó que Zapatero soslayó la cuestión de Navarra.

Zapatero pretendía aprovechar el verano para iniciar las conversaciones de la mesa técnica, entre el Gobierno y ETA, y poner en marcha el compromiso de paz por presos. Había preparado un plan preciso de acercamientos e incluso de excarcelaciones de etarras.

En julio, poco después de la declaración del presidente, se produjo una comunicación entre el Gobierno y ETA. La representación de la banda no quiso empezar la negociación de paz por presos. Exigió que antes se reunieran los partidos para configurar la segunda mesa, la política. Esta exigencia, además de cambiar las prioridades del calendario, planteaba la necesidad urgente de que Batasuna fuese legalizada.

Batasuna no quería acogerse a la Ley de Partidos, cuya vigencia estaba en las bases del acuerdo. El clima se hallaba enrarecido entre los militantes de Batasuna porque el juez Fernando Grande Marlaska había practicado detenciones de dirigentes de Batasuna, en los primeros días del alto el fuego, acogiéndose a la vía penal, y los sectores más radicales empezaron a recuperar influencia. Marlaska había redactado un auto en enero -en el breve paréntesis entre el acuerdo de bases y la declaración de alto el fuego- por el que prorrogaba por dos años la ilegalidad de Batasuna, con lo que dejaba en papel mojado la posibilidad de que esta formación funcionase sin dificultades. Finalmente, Batasuna, presionada por sus bases, no se acogió en el verano a la Ley de Partidos y continuó en la ilegalidad.

Para superar el bloqueo, una representación del PSE se reunió en julio con otra de Batasuna, de manera oficial. No bastó a ETA. En agosto dio su primer aviso con un comunicado. Consideraba que el proceso estaba en "crisis" y lo atribuía a que los partidos no habían puesto en funcionamiento la mesa.

El Gobierno, pese al cambio de calendario, decidió seguir. Con la puesta en marcha de las conversaciones entre partidos, irrumpió en la escena el PNV. Su líder, Josu Jon Imaz, no tenía claro que se alterase la hoja de ruta y que el debate político se pusiera por delante. No obstante, accedió ante la obstinación de Batasuna. En ese momento, en septiembre, PNV, PSE y Batasuna iniciaron contactos secretos -al ser ilegal la formación abertzale- para avanzar en la constitución de la mesa de partidos. Tras una reunión tripartita en Loyola (Guipúzcoa) llegaron a un borrador de acuerdo. Batasuna pidió consultarlo pero, en una reunión posterior, sus representantes -Arnaldo Otegi y Rufino Etxeberria- rechazaron el borrador y elevaron el listón al pretender aprobar un órgano común de Navarra y Euskadi, con capacidad legislativa, en el plazo de dos años. El PNV y el PSE se plantaron y las conversaciones encallaron. Es el 10 de noviembre. Con ello se enterró también el proyecto de presentar la mesa de partidos en el marco de una Conferencia de Paz en San Sebastián que se iba a celebrar en diciembre.

El proceso encalla

Con el proceso encallado y con ETA manteniendo brotes de violencia -además de relanzar la kale borroka, a fines de octubre la banda robó 350 pistolas en el sur de Francia-, se celebró el último encuentro entre enviados del Gobierno y la banda, a mediados de diciembre.

A esa reunión ya no acudió Ternera. Le relevaron dos militantes más jóvenes. Entre ellos no estaba Txeroki, cuyo papel real en ETA, según fuentes del proceso, es inferior al de jefe del aparato militar que le atribuyen informaciones policiales. La representación gubernamental la tuvieron Eguiguren y un ex ministro del Gobierno de Felipe González. ETA presentó un planteamiento político global -con Navarra y el derecho a la autodeterminación- que la delegación gubernamental rechazó de plano. La banda, no sólo cambió el calendario, sino que tuteló políticamente a Batasuna. Pese a todo, se comprometió a no romper el proceso. Tardó 15 días en faltar a su promesa. El 30 de diciembre, colocó una bomba en Barajas, que costó la vida a los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

El comunicado reivindicativo del atentado, en el que decía que no pretendía causar víctimas, daba su versión sobre la reunión de diciembre: "En lugar de acordar las bases de un nuevo marco político que traiga la superación del conflicto y que reconozca los derechos de Euskal Herria, [el Gobierno] ha establecido como tope del proceso los límites de la Constitución española y de la legalidad".

Aunque el proceso terminó el 30 de diciembre, su deterioro se inició en julio, con el cambio del calendario por parte de ETA. ¿Por qué lo alteró? ¿Por qué no asumió su compromiso de ceder la política a Batasuna, acordado en las conversaciones previas?

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, dio su explicación un mes antes de que ETA pusiera la bomba en Barajas. "La crisis obedece a la resistencia de ETA a abandonar su viejo papel de garante o tutor de los acuerdos políticos entre partidos en Euskadi y, en el fondo, a un vértigo y miedo a hacer política por la izquierda radical sin el tutelaje de las armas".

Imaz interpretaba que "la percepción de sectores de Batasuna, tras el alto el fuego, ha sido de debilidad social y política mayor que la prevista" pues "la capacidad de movilización que mostró en el alto el fuego de 1998 queda muy lejos". Y la constatación de su soledad en las reuniones de partidos, en las que no pudo imponer sus planes soberanistas al no apoyarle el PNV.

Bomba en Barajas

La bomba de Barajas y la consiguiente ruptura del proceso ya puso de manifiesto que, desde julio, ETA apostaba por un proceso que condujese a la soberanía de Euskadi mientras el Gobierno quiso un proceso de fin de la violencia, con la incorporación de la izquierda abertzale a la política. Fueron dos visiones distintas de un mismo proceso.

En los cinco meses que han transcurrido desde la ruptura del proceso hasta su formalización, con el comunicado de ETA del 5 de junio, la banda ha tratado de ganar "legitimidad" ante sus bases, sorprendidas por el atentado de Barajas. Su gran baza ha sido, según dice el comunicado del 5 de junio, "la falta de libertad en las elecciones" por la eliminación por los tribunales de todas las listas de Batasuna y la mitad de las de ANV. Pero, junto a ello, ha reconocido, sin tapujos, que su objetivo en el proceso eran la independencia y la constitución de una Euskadi con los siete territorios (las tres provincias vascas españolas, las tres francesas y Navarra).

Batasuna, después de Barajas, mantuvo tres reuniones con el PNV en las que planteó un referéndum sobre Euskadi y Navarra para 2010 en el que el Partido Socialista de Navarra (PSN) hiciera campaña a favor. El PNV no lo aceptó.

El Gobierno, a su vez, cortó el proceso de diálogo con ETA con el atentado de Barajas. Sólo le cabía la remota esperanza de que una reacción de Batasuna forzara a ETA a reconocer su "equivocación" y abandonar la violencia. Pero, fuera de algunos gestos tímidos de dirigentes de Batasuna como Otegi, no hubo tal.

No obstante, el Gobierno sí utilizó el cauce del Centro de Diálogo para saber las intenciones de ETA, tras el atentado del 30 de diciembre. E incluso pidió al Sinn Feinn que reclamara a ETA el abandono de la violencia. No sirvió de nada. Los gestos realizados por el Gobierno estos meses, tan criticados por el PP, como el traslado del etarra Iñaki De Juana al hospital de San Sebastián y la aceptación de la mitad de las listas de ANV para las elecciones municipales, no tuvieron como objetivo "contentar a ETA". El Ejecutivo ya tenía información de que eran inútiles desde esa perspectiva. Los hizo, sobre todo, para no ofrecer argumentos victimistas al entorno etarra. Y lo que terminó de convencer al Ejecutivo de que ETA iba a formalizar su ruptura fue la publicación en Gara, durante la campaña electoral, de la versión de Batasuna de las conversaciones previas al alto el fuego.En diciembre de 2006, ETA aparta a Ternera y plantea los temas de Navarra y la autodeterminación. Y el día 30 llega el atentado de la T-4 de Barajas.

jueves, junio 14, 2007

ETA sin careta, 3/6

ETA sin careta, 3/6

Permalink 14.06.07 @ 10:47:07. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

He aquí, en su segunda entrega sucesiva, la explicación detallada de cómo fue, según Aizpeolea, el diálogo del gobierno socialista con ETA. El lector que desee contrastar esta interpretación con la mía, cronológicamente más cercana a los hechos, puede consultar, entre otros muchos comentarios de mi pluma sobre ellos, concretamente mi artículo del 26.06.06: Mediadores en procesos de paz.

En las dos últimas entregas de esta serie ETA sin careta, la 5 y la 6, podremos observar la pertinencia de la crítica que ha hecho Rosa Díez este 11 de junio, bajo el título "ASÍ NOS ENGAÑARON", del flagrante oportunismo editorial de la publicación de esta explicación detallada por El País, para condicionar emotivamente, mediante revelaciones inéditas impactantes, el encuentro entre el presidente del gobierno y el jefe de la oposición.

Cualquier observador medianamente avezado en análisis de la semiótica gestual pudo observar, en los gestos introductivos de esta visita tan anunciada y diferida por Zapatero, que el presidente no hizo su gesto habitual de bajar uno o dos escalones, para recibir al jefe de la oposición, buscando ponerse a su nivel, a su llegada a la Moncloa. También se pudo observar que el jefe del gobierno, tras haberse mantenido en actitud acusadamente pasiva, en el centro del marco de la puerta monclovita, más que dar la mano, agarró y retuvo la del jefe de la oposición, mirando al tendido con aire triunfal más que intercambiando con él una sonrisa de simpatía. Resumiendo: de entrada, Zapatero se mostró más bien grosero.

-oOo-

ETA escribe al Gobierno

A principios de agosto de 2004, ETA envió una carta oficial al Gobierno (ya habían llegado los socialistas al poder) a través de un peculiar canal, que comenzaba en un cura vasco-francés y continuaba por intermediarios, llegaba hasta Eguiguren y, por medio de éste, hasta el Ejecutivo. La carta de ETA, firmada por la banda y con su sello de la serpiente y el hacha, proponía "establecer vías de comunicación para resolver el conflicto". El Gobierno tardó tiempo en responder a ETA. Pero Zapatero dio el visto bueno, animado, sin duda, por el primer ministro británico, Tony Blair, que, basado en su experiencia irlandesa, defendía el establecimiento de un canal de comunicación con la banda terrorista.

Paralelamente, Batasuna exteriorizó las conclusiones de las conversaciones mantenidas con el PSE en la Asamblea de Anoeta, en San Sebastián, en noviembre de 2004. Allí Otegi propuso la doble mesa y que, en la de carácter político, ETA asumiera que Batasuna le representase. También proclamó la necesidad de que en el futuro político de Euskadi participasen los partidos no nacionalistas, que quedaron excluidos del pacto de Lizarra, surgido al calor de la tregua de ETA de 1998. Y propuso que ETA negociase con el Gobierno, en otra mesa "técnica", la salida de los presos a cambio de la paz.

También se publicó por entonces la carta de varios militantes de ETA encarcelados que encabezaba el que fue líder de la banda en los años ochenta, Francisco Múgica Garmendia, Pakito, y en la que se quejaban de la orientación de ETA y le animaban a un final dialogado con el Gobierno.

Dos meses después, en enero de 2005, Otegi, como portavoz de Batasuna, escenificó la nueva situación con el envío de una carta a Zapatero, que antes mostró a Eguiguren, en la que le pedía que encabezase el esfuerzo para llegar a un final dialogado de la violencia. Zapatero respondió al día siguiente, en un mitin en el Kursaal de San Sebastián, que estaba dispuesto al diálogo si se daban las condiciones necesarias.

Los expertos de Ginebra

Paralelamente, el Gobierno y ETA aprobaban la participación en el proceso en ciernes de un organismo mediador, el Centro de Diálogo Henri Dunant, radicado en Ginebra (Suiza) y con una amplia experiencia en conflictos armados. Sus miembros son de diversas nacionalidades y muchos de ellos excedentes de la ONU. La tragedia del tsunami en diciembre de 2004, obligó al centro a dirigir sus esfuerzos a los países asiáticos, afectados por el maremoto, y eso retrasó los contactos durante meses. Pero tras alguna tentativa fallida, el Centro de Diálogo fijó para junio la cita a la que acuden Eguiguren, en nombre del Gobierno, y Josu Ternera, por parte de ETA. El primero llevaba un aval parlamentario. Un mes antes, en mayo de 2005, el Congreso había votado una resolución, con el único pronunciamiento negativo del PP, en la que se comprometía a dialogar con ETA si ésta daba muestras inequívocas de dejar la violencia, con la condición de que las cuestiones políticas las resolvieran los partidos. ETA llevaba ya dos años sin matar.

La primera cita

La cita tuvo lugar en Ginebra el 21 de junio de 2005. Un día sí y otro no se reunieron en presencia de representantes del Centro de Diálogo. Ternera garantizó a Eguiguren que representaba a ETA y que se alegraba de que la interlocución fuera política y no policial, porque había tenido "malas experiencias" en el pasado. Las conversaciones se iniciaron con largas exposiciones sobre cómo entendía cada uno la historia de Euskadi, su situación política y las salidas a la violencia. La diferencia con procesos anteriores consistía en que se apreciaba una mayor voluntad política por parte de ETA de comprometerse y, además, partía de un procedimiento ya empleado con anterioridad: la separación entre la negociación política y la de los presos. Eguiguren se mantenía en estrecho contacto telefónico con Rubalcaba.

El 14 de julio, 22 días después de iniciado el diálogo, se alcanzó un acuerdo de principio: ETA anunciaría un alto el fuego indefinido y permanente. Las bases de ese compromiso, que se recogerían en el comunicado de ETA del 22 de marzo de 2006 y en la declaración institucional del presidente del Gobierno, que inicialmente estaba previsto que se realizara seis meses después del comunicado etarra, no hacían referencia ni al derecho de autodeterminación ni a Navarra, clásicas reivindicaciones de ETA y de la izquierda abertzale. Se limitaban a señalar que se respetarían las decisiones que sobre su futuro tomase libremente la ciudadanía vasca en ausencia de violencia. También señalaban que las adoptarían los partidos a través de los procedimientos legales y teniendo en cuenta la pluralidad de la sociedad vasca. Finalmente, recogían la clave de la resolución parlamentaria de mayo de 2005: el Gobierno dialogaría con ETA si se producen señales inequívocas del cese de la violencia, y aclaraba que el Ejecutivo no pagaría precio político alguno por la paz.

Las bases del acuerdo, del que fueron notarios los funcionarios del Centro de Diálogo, fijaban en seis meses como máximo el plazo entre la declaración de alto el fuego y la celebración de contactos oficiales entre el Gobierno y ETA. Ese tiempo lo utilizaría el Gobierno para verificar que no había chantajes de ETA ni actos de kale borroka. También señalaba que, si cesaba realmente la actividad de ETA, se relajaría la actividad policial y que Batasuna se acogería a la legalidad, permaneciendo vigente la Ley de Partidos. Finalmente, no sucedió ni lo uno ni lo otro.

Se fijó, asimismo, un protocolo de reuniones, a propuesta del Centro de Diálogo, sobre el número de interlocutores, de asesores y de observadores, así como la constitución de un comité de verificación. La tanda de reuniones culminó con el compromiso de un reencuentro, una vez que Eguiguren y Josu Ternera, hicieran consultas. Zapatero informó a Rajoy durante el verano de la existencia de estos contactos y de la proximidad del alto el fuego.

Reuniones en Oslo

Entre el 3 y el 12 de noviembre se produjo una segunda tanda de reuniones en una residencia en las afueras de Oslo (Noruega), también a través del Centro de Diálogo, en la que se ratificó el acuerdo de julio. Los servicios secretos noruegos se encargaron de la seguridad y de los movimientos de las delegaciones. Ternera fue acompañado por otro dirigente veterano de ETA.

Las sesiones de Oslo se celebraron también en días alternos y, a instancias de la representación del Gobierno, se eliminó la expresión "tregua indefinida" por considerarla "quemada". Se dejó "permanente", el mismo término que el IRA utilizó en su alto el fuego. Ternera introdujo, también, algunos matices a las bases del acuerdo.

miércoles, junio 13, 2007

ETA sin careta, 2/6

ETA sin careta, 2/6

Permalink 13.06.07 @ 08:52:45. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

He aquí, en tres entregas sucesivas, la explicación detallada de cómo fue, según Aizpeolea, el diálogo del gobierno socialista con ETA. Nuestro lector habitual podrá reconocer la coincidencia de los datos capitales de esta explicación con nuestras propias hipótesis explicativas en los diferentes momentos de los hechos narrados.

-oOo-

Así fue el diálogo con ETA

por LUIS R. AIZPEOLEA

21 de junio de 2005: se inicia el diálogo con ETA en un hotel de Ginebra (Suiza). Josu Ternera acude a la cita con Eguiguren con un libro de su interlocutor bajo el brazo. El 14 de julio de 2005, 22 días después de iniciar sus conversaciones, Eguiguren y Ternera están de acuerdo: ETA anunciará un alto el fuego indefinido y permanente. En noviembre de 2005 hay una nueva ronda de reuniones en las afueras de Oslo. Los servicios secretos noruegos garantizan la seguridad. Se ratifican los acuerdos de julio.

El 21 de junio de 2005 se encontraron en el hotel Wilson de Ginebra (Suiza) el dirigente histórico de ETA, José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, y el presidente del Partido Socialista de Euskadi (PSE), Jesús Eguiguren. Ternera acudió a la cita con un ejemplar de un libro de Eguiguren publicado cinco años antes, Los últimos españoles sin patria (y sin libertad), en cuyo prólogo apuntaba las claves para hallar una solución al terrorismo en Euskadi. Si el Gobierno estaba dispuesto a suscribir lo que decía el prólogo de su libro, le dijo Ternera, podría llegarse a un final de la violencia.

Ya se conocían. Habían coincidido en el Parlamento vasco en la legislatura anterior, antes de que Josu Ternera huyese, abandonando su escaño parlamentario para evitar el regreso a prisión. La presencia en Zúrich de Ternera, de 58 años, supuso para Eguiguren toda una garantía. Sabía que era un dirigente histórico de la antigua ETA militar, amigo de su fallecido número uno, José Miguel Beñarán, Argala, con quien participó en el atentado mortal contra el presidente franquista Luis Carrero Blanco, en diciembre de 1973. Eguiguren, algo más joven, euskaldún como Ternera, es un intelectual de izquierdas, un hombre de la universidad, que empezó a militar en el socialismo desde muy joven y llegó a ser presidente del Parlamento vasco.

Aquella cita fue el comienzo de las conversaciones entre el Gobierno y ETA que culminaron, nueve meses después, en el alto el fuego permanente de la banda, el 22 de marzo de 2006. Sin embargo, antes de que los dos negociadores se reuniesen en Suiza, hubo cuatro años de trabajo lento y delicado, muchas horas de conversaciones entre el propio Eguiguren y el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi. Un laborioso esfuerzo que ETA, con la formalización del regreso al terrorismo, de anuncio del fin de su "alto el fuego permanente", arrojó por la borda el pasado martes, perdiendo así la mejor oportunidad que ha tenido nunca para acabar, de manera dialogada, y salvando la cara, con sus más de 40 años de violencia.

Ese trabajo empezó en 2002, cuando José María Aznar estaba en La Moncloa. ETA mantenía aún su campaña de atentados, reiniciada en enero de 2000, tras la ruptura de la tregua de 1998. La situación política en el País Vasco era irrespirable, y no sólo por las amenazas de la banda terrorista, sino también por la agria confrontación entre los gobiernos de Aznar y de Juan José Ibarretxe.

Las conversaciones de Eguiguren y Arnaldo Otegi -que coincidieron también en la Cámara vasca y que fueron propiciadas por un amigo común, José Luis Egea, ex consejero socialista del Gobierno vasco- se iniciaron en un caserío de Elgoibar (Guipúzcoa), propiedad de un amigo del líder de Batasuna, y continuaron en Azpeitia tras descubrirlas el Centro Nacional de Inteligencia. Todavía eran los tiempos de Aznar. Lo primero que se hizo en aquellas conversaciones preliminares fue un análisis de los fracasos de las treguas anteriores de ETA.

Aquellos contactos se producían mientras en Irlanda del Norte avanzaban las negociaciones que culminarían este mismo año con el Sinn Fein de Gerry Adams y sus enemigos irreconciliables, los extremistas protestantes del reverendo Ian Paisley, compartiendo gobierno. Aunque a Otegi y Eguiguren les servía de estímulo la buena marcha que habían tomado las negociaciones en Irlanda del Norte, a raíz del acuerdo de Stormont de 1998, el dirigente socialista nunca fue partidario de utilizar el Ulster como referente. Prefería remitirse a modelos históricos más cercanos. Eguiguren es un profesor especializado en historia. No le costó entenderse con Otegi sobre esa base.

La doble negociación

Sin embargo, la clave que permitió avanzar fue el análisis crítico que los dos interlocutores hicieron de los procesos de paz fallidos y las conclusiones a las que llegaron. El prólogo del libro de Eguiguren, que Josu Ternera llevaría años después a su primera cita en Ginebra, ya avanza la necesidad de separar en Euskadi el proceso de paz y el político. Su mezcla había sido la clave del fracaso de las conversaciones de Argel de 1989, el primer intento de envergadura por lograr el final de ETA por la vía del diálogo.

El Gobierno de Felipe González dejó entonces claro a ETA que no estaba dispuesto a mantener una negociación política con una banda armada. Tenía una base de apoyo, el Pacto de Ajuria Enea, de enero de 1988, que permitía al Gobierno negociar una solución para los presos de ETA a cambio del cese de la violencia, pero no cuestiones políticas que corresponden a los partidos. A ese compromiso se remitió el Ejecutivo para rechazar las pretensiones de ETA, que rompió la tregua a los dos meses de declararla.

Eguiguren y Otegi, a la vista del error del pasado, coincidieron en abrir una doble negociación separada. Gobierno y ETA abordarían la negociación sobre la base de canjear paz por presos y los partidos vascos decidirían, en una segunda mesa, el futuro político de Euskadi. La necesidad de reformar el Estatuto de Gernika, defendida por todas las formaciones vascas, a excepción del PP, ofrecía la oportunidad de incorporar a Batasuna al juego político. Antes tenía que recuperar la legalidad.

La llamada del cardenal

Llegados a ese punto, Eguiguren y Otegi comprendieron que su trabajo había llegado a un límite. Creían que debían ser el Gobierno y ETA quienes les relevasen. Eguiguren se había limitado a informar de sus gestiones a Patxi López, secretario general del PSE. Ante la proximidad de las elecciones generales de marzo de 2004, decidieron esperar a los resultados. Fue en esas fechas, muy poco antes de los comicios, cuando el PSE notificó al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el resultado de las conversaciones con Batasuna.

Una vez celebradas las elecciones, Zapatero, investido presidente del Gobierno, decidió que fuese el nuevo portavoz socialista en el Congreso (y hoy ministro del Interior), Alfredo Pérez Rubalcaba, quien controlase las conversaciones. ETA llevaba por entonces un año sin matar.

A su vez, Eguiguren y Otegi se habían planteado la necesidad de encontrar un intermediario que facilitase la relación entre el Gobierno y ETA. Pensaron en el cardenal vasco-francés residente en el Vaticano Roger Etchegaray. Eguiguren contactó con él a través de François Maitia, por entonces concejal del Partido Socialista Francés (PSF) en una pedanía de Saint Jean Pied de Port, hoy vicepresidente del Consejo de Las Landas, y amigo común de los dos negociadores.

El cardenal llamó por teléfono a Eguiguren y se citaron en Roma el 22 de mayo de 2004, el mismo día que el Príncipe Felipe y Leticia Ortiz se casaron en Madrid. Desafortunadamente, Etchegaray rechazó la petición, con el argumento de que el Vaticano no podía comprometerse en un asunto de esta naturaleza.

martes, junio 12, 2007

ETA sin careta, 1/6

ETA sin careta, 1/6

Permalink 12.06.07 @ 11:43:00. Archivado en España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

A todos nos gustaría conocer cuál es la deriva que van a tomar los acontecimientos tras la ruptura del alto el fuego de ETA.

La respuesta más ambiciosa de signo socialista, aunque no la única ni la mejor, pues existe la inteligente réplica de Rosa DÍEZ, que prueba los excesos del partidismo acrítico del Autor de esta respuesta, nos la procura Luis R. AIZPEOLEA, primero respondiendo a cuatro preguntas capitales y luego explicando en detalle cómo fue el diálogo del gobierno socialista con ETA.

Calidad de nuestro testigo

Como invita a pensarlo su apellido, Luis R. AIZPEOLEA, es vasco tanto de familia como de nacimiento, condición sociogenética de origen que completa al nivel más alto su formación universitaria en el seno de la prestigiosa universidad jesuita vasca de Deusto. Nació en San Sebastián (Guipúzcoa) y es licenciado en Ciencias Empresariales por la ESTE de San Sebastián (Universidad de Deusto). Está epecializado en periodismo político. A finales de los años setenta trabajó como redactor de temas políticos vascos en el diario Egin y en el semanario ERE. En la década de los ochenta fue cronista político del Diario Vasco, de San Sebastián. En noviembre de 1989 se incorporó como redactor político a El País, donde ejerció durante dos años como jefe de la sección de Nacional.

Perspectiva de nuestro testigo

No conviene olvidar en ningún momento que el punto de vista adoptado por el Autor de cualquier narración condiciona radicalmente el relato, tal como aparece tanto en la boca de su narrador, que es ya la primera de sus criaturas, como en las bocas del resto de sus personajes, todos gestados en su propio vientre diegético. Ninguna confesión de fe de parte del autor nos obliga a dimitir de nuestro espíritu crítico, si queremos aprovechar de su relato lo que auténticamente puede tener de verídico.

Hechas estas aclaraciones, debo recordar inmediatamente que el punto de vista del periodista, que no historiador, Luis R. Aizpeolea es la de un partidario declarado de José Luis Rodríguez Zapatero.

He aquí su argumentación de esta perspectiva como se la confió a OTR/PRESS el propio Luis R. AIZPEOLEA:

El periodista Luis R. Aizpeolea realiza una crónica política avalada por sus años de experiencia como redactor político y habla de la trayectoria de José Luis Rodríguez Zapatero desde 1996 hasta su llegada a La Moncloa en 'Ciudadano Zapatero' (Editorial Espejo de Tinta), un libro en el que desvela detalles inéditos del actual presidente del Gobierno, un hombre "muy natural" y "posmoderno" cuya victoria el 14 de marzo de 2004 en las elecciones generales ha supuesto para España, según el autor, "el triunfo de la sencillez política frente a la soberbia" de los ocho años del Ejecutivo Aznar.

"La victoria de Zapatero es el triunfo de la sencillez política frente a la soberbia. Las encuestas decían que el 14-M ganaría Rajoy y el trato hacia Zapatero por parte del PP era y sigue siendo muy insultante. En modo alguno fue como la pelea entre David y Goliat", explica a OTR/Press Aizpeolea, que desarrolla actualmente su labor periodística en el diario 'El País', además de ser colaborador de CNN y de la revista vasca 'Cuadernos de Alzate'.

Y así lo plasma en este libro, donde dedica capítulos a temas como el primer día de Zapatero en La Moncloa, la retirada de las tropas de Irak, las diferencias con Felipe González, su etapa como responsable de Administraciones Públicas en el Congreso cuando el PSOE estaba en la oposición, el problema del terrorismo o la cuestión territorial.

Aizpeolea, quien subraya que 'Ciudadano Zapatero' no es un libro precipitado, habla en él de la trayectoria del actual presidente del Ejecutivo, a quien conoció en 1996. "Me pareció importante contar lo que sucede desde entonces hasta ahora para que no quede tapado", explica el autor, que pretende desbancar la idea generalizada de que Zapatero nació políticamente el 21 de julio de 2000, cuando ganó la Secretaría General del PSOE.

Comencemos por las cuatro preguntas, que le han planteado J.C. Osta y Mario Toledo de Periodista Digital:

¿Cuál es su impresión de la deriva que van a tomar los acontecimientos tras la ruptura del alto el fuego de ETA?

En este momento estamos en una situación francamente complicada y ante muchas incertidumbres porque no sabemos por donde va a atacar la banda terrorista, sólo sabemos que va a atacar. Sabemos también que el comunicado es duro porque habla de que están abiertos todos los frentes. Esto es un eufemismo para decir que pueden pegar por cualquier lado.

¿Usted cómo cree que “pegarán”?

Bueno, las especulaciones apuntan a que posiblemente sean más bien acciones espectaculares más que asesinatos individuales. Pero, en cualquier caso, es una incertidumbre.

¿Por qué se declara la tregua justo después de las elecciones municipales?

Hombre, yo creo que hay una explicación: han esperado a ver qué pasaba con las listas de ANV. Hay que tener en cuenta que la mayoría de sus listas habían sido eliminadas, pero quedaban pendientes la mitad de ANV, donde hay gente que ha estado en las corrientes de Batasuna, y han esperado a conocer los resultados. Y luego también, y me parece todavía más importante, han buscado el pretexto de la eliminación de las listas para que sus bases entiendan la vuelta a los atentados.

¿Qué salida le queda ahora al Gobierno de Zapatero?

Yo creo que el Gobierno va a actuar como siempre, con el Estado de Derecho en la mano. No hay que olvidar que en plena tregua ha habido 92 detenciones de terroristas. Van a seguir apretando a la banda terrorista y, algo muy importante, buscar el aislamiento político de la banda y para eso es fundamental conseguir la unidad de los partidos políticos.
Rubalcaba ahora ya no deja irse a su casa a De Juana Chaos. El ministro Bermejo sale diciendo que hay que tener en cuenta las nuevas circunstancias en relación a las listas de ANV…
Eso es simplemente adaptarse a la situación política. Es decir, ya no estamos como estábamos antes. Antes había un alto el fuego permanente, que se acaba de romper, y entonces los mecanismos del Estado de Derecho se tienen que tensar mucho más.

Pasemos ahora a su explicación detallada de cómo fue el diálogo del gobierno socialista con ETA.

domingo, junio 10, 2007

La Democracia contra el autismo etarra

La Democracia contra el autismo etarra

Permalink 10.06.07 @ 19:47:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

En este año de 2007 se cumple el 30º aniversario de El peine del viento, una de las obras más importantes del escultor vasco Eduardo Chillida, que explica así el mensaje que desea trasmitir con esta realización tan emblemática como alegórica de la existencia plural vasca: "Los hombres somos de un lugar. Es muy importante que tengamos las raíces en un sitio, pero lo ideal es que nuestros brazos lleguen a todo el mundo, que nos valgan las ideas de cualquier cultura. Los hombres somos como árboles con los brazos abiertos".

Comentario plural de la imagen: Quizá sea el ensamblaje con el mar y las rocas lo que hizo que El peine del viento obtuviera desde el primer momento el premio más importante para un artista: el favor y el fervor popular. En un paraje privilegiado para la contemplación del mar, al final de la playa donostiarra de Ondarreta, Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924) ha creado un espacio de preguntas y respuestas que ha quedado integrado rápidamente entre las grandes señas de identidad de la ciudad. El 'Peine del Viento', donde el horizonte, las olas y el mar se funden con lo sagrado, con el arte y con lo vasco, se consolida como una de las grandes obras artísticas de estos últimos 30 años.

El autismo de ETA contradice el pluralismo vasco

El autismo de "ETA ha dejado sin credibilidad cualquier oferta de tregua y ya sólo vale un "cese unilateral, definitivo e incondicional de la violencia". Así interpreto yo la declaración de Patxi Zabaleta, líder de Aralar.

Sombras y luces de la negociación fallida

Coincido con Antonio Elorza, catedrático de Ciencia Política, al ver en la negociación fallida un contraste acusado entre sombras y luces. Por eso, más bien que acusar a sus agentes gubernamentales como traidores y a la oposición como infalible frente a los fallos del gobierno, me aplico a subrayar tanto las luces como las sombras y las sombras como las luces, para intentar una lectura justa de un hecho que acaba de pasar a la historia.

Comienzo por señalar con Antonio Elorza, como ya lo hice en su día, que la tenue luz del comienzo de la negociación se vio muy pronto oscurecida por la opción zapadora de Zapatero, que consistió en no informar con veracidad a la opinión pública del mal augurio representado por la pronta aparición de signos bien elocuentes del doble juego de ETA:

La negociación estaba plenamente justificada de existir datos fehacientes, que el Gobierno debía poseer acerca de una ETA dispuesta a imitar al IRA. Pero hubiera sido preciso reaccionar, e informar con veracidad a la opinión pública, del mal augurio representado por la pronta aparición de signos bien elocuentes del doble juego de ETA. Zapatero y Rubalcaba los ignoraron, desautorizando cualquier crítica. Además, a partir de agosto estaban obligados a ver nuestros gobernantes que entre los objetivos reafirmados de ETA, territorialidad y autodeterminación, y la Constitución de 1978 existía un abismo insalvable. ¿De qué podía discutir entonces una mesa política?

Enorme sombra: la labor de zapa ha puesto en peligro el Estado de Derecho

A pesar de todo ello, Zapatero se empeñó en seguir, incluso soterradamente a partir del 30-D, con efectos a cual más negativo para el Estado de Derecho, desde el rayo que aún no cesa sobre De Juana, hasta la presencia electoral de ANV convertida en máscara no disimulada de Batasuna. La justicia ha de ser ciega, pero no en ese sentido. Hubo evidencias incuestionables e indicios más que suficientes para plantear ante el Supremo la ilegalización del muerto político resucitado por Batasuna. No quiso hacerse. Y una vez pasado el filtro de las elecciones por el partido-testaferro, regresa el terror. Zapatero sentencia: "ETA vuelve a equivocarse". Sin comentarios...

Los negociadores zapadores ignoraron el autismo de ETA

Cuando únicamente restaba proceder a una negociación que llevara a desaparecer a ETA, los negociadores gubernamentales no lo hicieron, sino que le dieron oxígeno. Por eso tenemos ahora no solamente una ETA rearmada, con comandos operativos, con dinero y con voluntad de matar, sino también el reenfuerzo del apoyo ciudadano sin sentido críico con una falsa ANV legalizada y controlando ayuntamientos.

¿Cómo neutralizar la violencia autista etarra?

La única fuerza con la posibilidad de neutralizar la violencia etarra es la democracia, cuya realidad concreta es el conjunto unitario de todos los demócratas. Ahora bien, la eficacia de la democracia contra la violencia depende tanto de la mayoría que detenta actualmente el poder como de la oposición, que lo mismo puede sumarse al esfuerzo como hacerlo imposible con su evental obstrucción sistemática.

¿Qué debe hacer el poder?

Lo que constituye el lado claro de su acción es que debe volver con determinación a las acciones preventiva y punitiva frente al terror. Pero, por desgracia, este cuadro luminoso está actualmente cargado de sombras, ya que para actuar en este sentido, el poder debería tener a todos los demócratas a su lado, situación actualmente inexistente.

Ahora bien, a la vista del enroque en sus posiciones, sin sombra de autocrítica y claros reflejos autoritarios frente a cualquier disconforme, no cabe esperar del presidente cambios significativos. Ni siquiera ha aprendido que el diálogo con el terror es una trampa para la democracia, de no tener como única meta la autodisolución de la banda.

¿Qué debe hacer la oposición?

La gran sombra del momento es que las voces más audibles del PP piden elecciones anticipadas. Confiemos en que haya en este mismo partido quienes disfruren de luz para ver que es una solución pésima la de votar a la sombra de ETA. Más allá de este atisbo de luz, lo luminosamente necesario es un nuevo curso, difícil de alcanzar sin el hoy imposible relevo en el vértice del PSOE y en la Moncloa:

Un primer soplo de optimismo podría venir de la eventual reconstrucción de una convergencia antiterrorista, ahora a partir del triángulo Gobierno-PP-PNV.

De nuevo la sombra:

Claro que si Zapatero sigue entregado de cara al futuro al mito del "diálogo" como única solución, y a su guerra con el no menos belicoso PP, sólo cabe confiar en que tenga éxito la pinza policial favorecida por Sarkozy.

Soñemos con Antonio Elorza en que las sombras se disipen en favor de la luz plena.

He aquí este sueño:

El PP se olvida de las oportunidades electorales brindadas por un fracaso de ZP ante ETA, y se abre a una reedición ampliada del acuerdo antiterrorista, con un PNV que ya no es el de hace seis años, reconociendo el pleno derecho del Gobierno a dirigir la orquesta, siempre que las grandes decisiones sean objeto de consulta o refrendo inmediato. Amén de autocrítica sobre las calumnias y los silencios tras el 11-M. Por su parte, Zapatero se compromete a definir una estrategia más allá de tratar de convencernos de su bondad y acierto no recompensados, con una hoja de ruta que fije los límites de las eventuales concesiones políticas y penitenciarias del Gobierno, abandonando el lenguaje ambiguo que aún caracterizó a su declaración del martes ("el futuro de los vascos depende y dependerá de ellos mismos"). Renunciará a toda ingerencia o presión sobre el poder judicial. Dejará asimismo claro que volvería a negociar, pero sólo cuando ETA anuncie sinceramente su voluntad de autodisolverse. Asumirá que existe el principio de responsabilidad política...

Ecos inertextuales unitarios de este sueño

Agotado el proceso de paz, el PSOE, el PP y el PNV, en lugar de enzarzarse en una serie interminable de reproches sobre la vuelta de ETA a la violencia, deberían unirse mediante un nuevo pacto que renueve el compromiso de dejar la política antiterrorista al margen de la contienda electoral y que esté abierto a todas las otras fuerzas democráticas que quieran incorporarse al mismo. Hay que abandonar el frentismo del año 2000 e incorporar a todos los partidos que estén dispuestos a ello. Si además del PNV se incorporan fuerzas como CiU e IU, tanto mejor.

Es insensato seguir alimentando las esperanzas de ETA y debilitando al Estado con el discurso de que el Gobierno estaba dispuesto a rendirse, o que el Gobierno ha salvado a ETA de una derrota segura. Esos argumentos no se sostienen. No había base alguna para sospechar que ETA pudiera conseguir una victoria sobre el Estado justo cuando su actividad criminal era la más baja de su historia. Igualmente, resulta difícil de creer que ETA hubiera permanecido tanto tiempo inactiva si el Gobierno no hubiera mostrado su disposición a hablar. Si en los últimos cuatro años la actividad asesina de ETA ha sido la más baja desde 1968, ha sido por la expectativa de llegar a un acuerdo con el Gobierno.

Habría que abandonar todos los análisis tendenciosos e implausibles. Cuando las fuerzas políticas vuelvan a unirse, incluyendo a los nacionalistas, ETA lo tendrá todo perdido. Es imprescindible, en este sentido, situar en sus justos términos la amenaza que hoy constituye el terrorismo vasco. Si el Gobierno ha fracasado con el proceso de paz es, entre otras razones, porque no ha conseguido persuadir a la ciudadanía de que estamos en la fase final de ETA. Un final convulso, pero no por ello menos definitivo.

El presidente ha concretado ese frente contra ETA como "la determinación de la sociedad española para defender sus valores e instituciones, la acción del Gobierno para combatir el terrorismo con todos los instrumentos del Estado de Derecho, la eficacia y el trabajo sacrificado de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la acción perseverante de la Justicia, la cooperación internacional, operativa y política, la solidaridad de los españoles con las víctimas".

A su juicio, la banda terrorista "tendrá que doblegarse ante la democracia" porque "no tiene otra salida, no tendrá otro final". A partir de esa "constatación inapelable", ha considerado que "es más irracional que nunca su apuesta por la violencia, más destructivo su delirio, más estéril el dolor que puede causar, más inútil prolongar su existencia, más temerario retornar a sus periodos más negros".

Zapatero ha hecho hincapié además en que los violentos están más aislados que nunca en Euskadi, en España y en el mundo, y ha aventurado que los demócratas, todos juntos, ganarán el desafío que se les plantea.

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, ha asegurado en una entrevista en la Cadena Ser que "la sociedad vasca está harta de ETA" porque son "muchas décadas soportando la intolerancia de un grupo que pretende imponer un proyecto político que no puede llevar a cabo a través de los votos, y que lo quiere hacer mediante la violencia".

El dirigente nacionalista ha tachado la estrategia de ETA de "fascismo puro" y ha dicho que como indica la palabra misma de terrorismo, la banda sólo trata de "amedrentar, generar miedo y frustración".

jueves, junio 07, 2007

Que ETA respete su "alto el fuego permanente"

Que ETA respete su "alto el fuego permanente"

Permalink 07.06.07 @ 15:43:02. Archivado en España, Sociogenética, Pro pace, Ética, Pro justitia et libertate

La ONU, como defensora de la comunidad internacional de todos los pueblos de la tierra, debe velar para que todos y cada uno de estos pueblos, tengan o no tengan el estatuto de estados, cumplan su palabra de compromiso con los valores humanos que hacen posible la existencia, la integridad y la dignidad de las personas dentro de la comunidad internacional.

La preocupación por los derechos humanos fue una de las razones principales para la creación de las Naciones Unidas. Uno de los logros más destacados de la ONU es la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", cuya solemne proclamación tuvo lugar en 1948.

La carta de sus fundadores declara expresamente que:

“Los Propósitos de las Naciones Unidas son:

1) Mantener la paz y la seguridad internacionales [...]

2) Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos [...]

3) Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales”.

Durante su primera visita oficial a España, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, ha pedido solemnemente a ETA que mantenga el "alto el fuego permanente" que prometió el 22 de marzo de 2006:

"Denuncio la violencia en términos inequívocos y estoy seguro de que toda la comunidad internacional le respalda. No hay pretexto ni justificación para los actos terroristas... Apremio a ETA para que redoble sus esfuerzos y mantenga este alto el fuego... Cualesquiera que sean las diferencias de opinión, es necesario que todos los conflictos se resuelvan por medios pacíficos. No puede haber diálogo si hay violencia".

-oOo-

Imagen: Manifestación de abertzales contra la ruptura de la tregua- LUIS ALBERTO GARCÍA

Varios centenares de dirigentes y militantes del sindicato nacionalista ELA, el mayor de Euskadi, se concentraron ayer durante 15 minutos en el centro de Bilbao para deplorar la ruptura del alto el fuego etarra. La protesta, la primera en las calles vascas tras el anuncio de la banda, estuvo encabezada por una pancarta con el lema, en euskera, Porque somos abertzales y trabajadores. No estamos de acuerdo. El líder de ELA, José Elorrieta, consideró la decisión de la banda un "gravísimo error"

El País.