domingo, marzo 25, 2007

Documento UE del 50 euroaniversario

Documento UE del 50 euroaniversario

Permalink 25.03.07 @ 17:37:00. Archivado en Europa, Pro justitia et libertate

He aquí algunas de las ideas que expresa este documento, empleando la primera persona del plural, para dar a entender que cada una de sus frases expresa el sentimiento unánime de los cuatrocientos cincuenta y cinco millones de personas que constituyen la ciudadanía europea.

Hemos logrado cambiar el curso de la historia: "Con la unificación europea hemos demostrado haber aprendido la lección de las confrontaciones sangrientas y de una historia llena de sufrimiento."

La Unión Europea completa y garantiza nuestras estructuras de solidaridad: "Hay muchas metas que no podemos alcanzar solos, pero sí juntos. Las tareas se reparten entre la Unión Europea, los Estados miembros, sus regiones y sus municipios."

La realización de nuestro ideal de sociedad requiere nuestra unidad: Sólo unidos podemos preservar en el futuro nuestro ideal europeo de sociedad, en beneficio de todos los ciudadanos y las ciudadanas de la Unión Europea.

Nos oponemos a la guerra, al terrorismo y a todo tipo de violencia: Defendemos que los conflictos del mundo se resuelvan de forma pacífica y que los seres humanos no sean víctimas de la guerra, el terrorismo y la violencia.

Queremos promover la libertad y el bienestar a escala mundial: La Unión Europea quiere promover en el mundo la libertad y el desarrollo. Queremos hacer retroceder la pobreza, el hambre y las enfermedades. Para ello vamos a seguir ejerciendo nuestro liderazgo.

Deseamos preservar la viabilidad de nuestro planeta como casa común de la humanidad: Queremos llevar juntos la iniciativa en política energética y protección del clima, aportando nuestra contribución para contrarrestar la amenaza mundial del cambio climático.

-oOo-

El texto íntegro del documento aprobado por los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) con motivo del 50 aniversario de la firma de los Tratados de Roma es el siguiente:

"Durante siglos Europa ha sido una idea, una esperanza de paz y entendimiento. Esta esperanza se ha hecho realidad. La unificación europea nos ha procurado paz y bienestar, ha cimentado nuestra comunidad y superado nuestras contradicciones.

Cada miembro ha contribuido a unificar Europa y a fortalecer la democracia y el Estado de Derecho. Gracias al ansia de libertad de las gentes de Europa Central y Oriental, hoy se ha superado definitivamente la división artificial de Europa.

Con la unificación europea hemos demostrado haber aprendido la lección de las confrontaciones sangrientas y de una historia llena de sufrimiento. Hoy vivimos juntos, de una manera que nunca fue posible en el pasado.

Los ciudadanos y ciudadanas de la Unión Europea, para fortuna nuestra, estamos unidos.

I

En la Unión Europea estamos haciendo realidad nuestros ideales comunes; para nosotros el ser humano es el centro de todas las cosas. Su dignidad es sagrada. Sus derechos son inalienables. Mujeres y hombres tienen los mismos derechos.

Nos esforzamos para alcanzar la paz y la libertad, la democracia y el Estado de Derecho, el respeto mutuo y la responsabilidad recíproca, el bienestar y la seguridad, la tolerancia y la participación, la Justicia y la solidaridad.

En la Unión Europea vivimos y actuamos juntos de manera singular, y esto se manifiesta en la convivencia democrática entre los Estados miembros y las instituciones europeas.

La Unión Europea se funda en la igualdad de derechos y la convivencia solidaria. Así hacemos posible un equilibrio justo entre los intereses de distintos Estados miembros.

En la Unión Europea preservamos la identidad de los Estados miembros y la diversidad de sus tradiciones. Valoramos como una riqueza nuestras fronteras abiertas y la viva diversidad de nuestras lenguas, culturas y regiones.

Hay muchas metas que no podemos alcanzar solos, pero sí juntos. Las tareas se reparten entre la Unión Europea, los Estados miembros, sus regiones y sus municipios.

II

Nos enfrentamos a grandes desafíos que no se detienen en las fronteras nacionales. La Unión Europea es nuestra respuesta a ellos.

Sólo unidos podemos preservar en el futuro nuestro ideal europeo de sociedad, en beneficio de todos los ciudadanos y las ciudadanas de la Unión Europea.

Este modelo europeo aúna el éxito económico y la responsabilidad social. El mercado común y el euro nos hacen fuertes.

Con ellos podemos amoldar a nuestros valores la creciente interdependencia mundial y la cada vez más intensa competencia que reina en los mercados internacionales.

La riqueza de Europa se basa en el conocimiento y las capacidades de sus gentes; ésta es la clave del crecimiento, el empleo y la cohesión social.

Vamos a luchar juntos contra el terrorismo, la delincuencia organizada y la inmigración ilegal. Y lo haremos defendiendo las libertades y los derechos ciudadanos incluso en el combate contra sus enemigos. Nunca más debe dejarse una puerta abierta al racismo y a la xenofobia.

Defendemos que los conflictos del mundo se resuelvan de forma pacífica y que los seres humanos no sean víctimas de la guerra, el terrorismo y la violencia.

La Unión Europea quiere promover en el mundo la libertad y el desarrollo. Queremos hacer retroceder la pobreza, el hambre y las enfermedades. Para ello vamos a seguir ejerciendo nuestro liderazgo.

Queremos llevar juntos la iniciativa en política energética y protección del clima, aportando nuestra contribución para contrarrestar la amenaza mundial del cambio climático.

III

La Unión Europea se nutrirá también en el futuro de su apertura y de la voluntad de sus Estados miembros de consolidar, juntos y acompasadamente, el desarrollo interno de la Unión Europea.

Ésta seguirá promoviendo también la democracia, la estabilidad y el bienestar allende sus fronteras.

Con la unificación europea se ha hecho realidad un sueño de generaciones anteriores. Nuestra historia nos reclama que preservemos esta ventura para las generaciones venideras.

Para ello debemos seguir adaptando la estructura política de Europa a la evolución de los tiempos.

Henos aquí, por tanto, cincuenta años después de la firma de los Tratados de Roma, unidos en el empeño de dotar a la Unión Europea de fundamentos comunes renovados de aquí a las elecciones al Parlamento Europeo de 2009.

Porque sabemos que Europa es nuestro futuro común."

Enlace permanente Hacer comentario

sábado, marzo 24, 2007

Covite-Foro de Ermua-Basta ya

Covite-Foro de Ermua-Basta ya

Permalink 24.03.07 @ 14:19:00. Archivado en Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

La AEU apoya y difunde el Manifiesto 23 de marzo, suscrito conjuntamente por Basta Ya, el Foro de Ermua y Covite, denunciando con estos tres colectivos cívicos la pérdida flagrante de libertades en el País Vasco.

Como lo subrayó ayer nuestro colega Fernando Savater, al leer este manifiesto frente al Ministerio del Interior, la iniciativa de los tres colectivos cívicos está al margen de la estéril refriega entre los dos partidos mayoritarios y responde únicamente a la urgente necesidad de denunciar la pérdida de libertades en el País Vasco. Por ello, Fernando Savater calificó acertadamente de «pornografía informativa» la tentación de pretender que sólo existe una especie de sarpullido social de reacción frente al execrable caso De Juana o al reciente vodevil judicial de Otegi. «A quienes conocemos bien lo que pasa -argumentó- nos parece obsceno que algunos se rasguen las vestiduras por la aparición de alguna bandera aislada en una determinada manifestación mientras en el País Vasco los símbolos que se exhiben en público llevan años bajo monopolio nacionalista». «No toleraremos -añadió- una hegemonía nacionalista impuesta primero por la violencia y luego a costa del cese de la violencia».

-oOo-

Manifiesto 23 de marzo

Los aquí reunidos representamos a tres movimientos vascos de resistencia contra el terrorismo etarra y por la reivindicación de sus víctimas. Creemos haber acreditado suficientemente nuestro compromiso con la defensa de los valores constitucionales, así como nuestro conocimiento de primera mano de la situación social y política creada en nuestra tierra por la intimidación de los violentos, que ya dura décadas. Entre nosotros hay votantes de distintos partidos. Recogemos así el pluralismo de la sociedad vasca, sin que por ello respondamos a la obediencia ni a las consignas de ninguno. Queremos hacer hincapié en que la contienda electoral entre los diversos partidos, con su legítimo intercambio de críticas y mutuas reconvenciones, enmascara a menudo el problema de fondo de lo que nos jugamos en la lucha para derrotar a ETA. Aunque se trata sin duda de una lacra que afecta a todos los españoles, somos los ciudadanos en Euskadi quienes sufrimos más directa y continuamente no sólo la amenaza terrorista, sino sus efectos en la libertad de expresión, en las campañas electorales, en la información audiovisual, en la educación y en general en la vida cotidiana. No sólo quienes han padecido en carne propia los atentados son víctimas de ETA: también lo hemos sido y lo somos cuantos vemos cercenadas nuestras libertades ciudadanas. Nuestra principal preocupación se resume así: después de que la violencia de ETA haya logrado que cuanto no es radicalmente nacionalista sea difícilmente visible y audible en Euskadi, no queremos que el cese del terrorismo conlleve como premio o consecuencia la consolidación definitiva de esta espuria hegemonía.

Hemos encontrado graves motivos de preocupación en las últimas actuaciones del Gobierno español en este tema y sobre todo en las declaraciones realmente irresponsables de algunos de sus portavoces. El mal llamado “proceso de paz” se mantuvo desde un principio –en contra de lo acordado en el Parlamento- pese a la existencia del terrorismo callejero y de la extorsión terrorista a los empresarios. Resulta evidente que en estas condiciones la negociación con ETA emprendida por el Gobierno deroga de hecho el Pacto Antiterrorista, tal como siempre han pretendido tanto los nacionalistas que gobiernan como los que ejercitan la violencia, pues ven en ese Pacto el principal obstáculo político y democrático a sus proyectos de hegemonía independentista. Aunque oficialmente interrumpido tras el atentado de Barajas, hay razones para suponer que el proceso de negociación entre el Gobierno y ETA prosigue de modo extraoficial y oculto, incluso cuando la kale borroka no sólo perdura sino que ya ha causado la primera víctima mortal de su historia. Lo más flagrante ha sido la encubierta excarcelación del terrorista Iñaki de Juana Chaos, en lo que nos parece indudablemente una cesión por razones políticas a su chantaje. Queremos recordar que el chantaje es siempre el instrumento del terrorismo: “cuando me des lo que pido, te dejaré en paz”. Y cuando el Estado cede a este chantaje, sean cuales fueren las justificaciones tácticas o jurídicas que se esgriman, está deslegitimando a las instituciones democráticas y, de manera especial, a todas las personas que desde sus puestos de trabajo, responsabilidades familiares o cargos públicos, llevan décadas resistiéndose cívicamente al permanente chantaje del terrorismo. Nada de lo que pueda ganarse así compensa lo que definitiva y radicalmente se pierde.

Por tanto, desde nuestra experiencia y compromiso contra el terrorismo, que pensamos mantener en el futuro pese a quien pese, solicitamos del gobierno de España:

Primero. Que se mantenga con firmeza y sin rodeos la exclusión de Batasuna del sistema político, impidiendo que participe en las próximas elecciones municipales, autonómicas y forales si no se desvincula explícita e inequívocamente de la actividad terrorista de ETA, y no de la violencia en general. Mientras la violencia terrorista persista y ETA no se disuelva, no cabe aceptar ninguna transacción política con Batasuna o con cualquier otra organización que pretenda dar voz política y participación institucional al terrorismo nacionalista. Por ello, no son aceptables fórmulas de encubrimiento que, a través del partido EHAK o de otras organizaciones, acaben colocando a los representantes de ETA en los Ayuntamientos y Diputaciones vascas A este respecto, conviene recordarle al Gobierno que no es lo mismo lo meramente legal que lo políticamente decente, ni siquiera que lo aceptable por simple prudencia.

Segundo. Rechazar con absoluta claridad cualquier forma de entrega de Navarra a la comunidad de la Gran Euskadi con que sueñan los terroristas. Por un camino u otro, aunque sea sinuoso y “light”, los de ETA y Batasuna consideran esencial para su proyecto político –y como precio al final de la violencia terrorista- apropiarse de Navarra. Para quienes constitucionalmente se les resisten debe ser igualmente crucial que no lo consigan. Y el partido socialista tiene una buena ocasión de acallar a sus críticos, manifestando su inequívoca decisión de no unir sus votos a los nacionalistas para ninguna forma de asimilación encubierta de Navarra al País Vasco

Tercero. Una vez que acabe efectiva y totalmente la actividad terrorista, sólo deberá hablarse con ETA, y exclusivamente sobre la propia ETA, sobre su disolución y el modo en que sus militantes asumen las responsabilidades penales en las que hayan incurrido. No son aceptables mesas de partidos que obtengan refuerzos para la hegemonía nacionalista con pretexto del final de la violencia o que sencillamente fomenten dudas sobre la “insuficiencia” de la democracia estatutaria y constitucional hoy vigente.

Cuarto. Es urgente e imprescindible que los poderes públicos emprendan la investigación y en su caso el castigo penal de los pagos a ETA de particulares o entidades corporativas, extorsionadas por la banda mafiosa. En ese campo, la eximente de necesidad por miedo insuperable se convierte en franco amparo de la complicidad. Sin dinero, ETA se acaba: no debe haber más dinero para ETA. Dado que hasta ahora ningún gobierno se ha tomado este tema realmente en serio, es una buena ocasión para que el actual se reivindique ante los escépticos y confirme su liderazgo antiterrorista.

COVITE - FORO DE ERMUA- BASTA YA

Enlace permanente Hacer comentario

jueves, marzo 22, 2007

Todavía quedan xenófobos

Todavía quedan xenófobos

Permalink 22.03.07 @ 17:38:06. Archivado en Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

Cuando yo llegué a Bélgica, en agosto de 1961, lo que más me impresionó fue el altísimo grado de xenofobia con el que me encontré, en lugar de bienvenida, y con el que me pegué encontronazo tras encontronazo.

El primer encontronazo fue en el mismo tren que me trajo de París hasta la estación de Lovaina. El controlador de billetes no quería admitir que mi tique fuera auténtico, porque el número que figuraba en su ángulo inferior derecho resultaba ilegible. Ciertamente era yo, según él, quien lo había borrado, porque no lo había comprado, sino recogido en la papelera o en el suelo. De nada sirvió el que le dijera que era la primera vez que iba al destino donde se encontraban la papelera y el suelo que él imaginaba. Al bajarme del tren en la estación de Lovaina, el controlador me estaba esperando en el andén, para escoltarme personalmente ante el jefe de la estación, que desgraciadamente me obligó a pagar de nuevo mi trayecto desde París, sin oír ni una sola palabra de mis explicaciones en francés.

El segundo encontronazo lo tuve con el taxista que me trasladó de la estación de Lovaina a la casa del profesor que me había invitado a pasar unos días con su familia. Viendo que no conocía el país, en vez de cubrir en unos minutos la distancia de unos dos o tres kilómetros que separan la estación de mi destino, dio una gran vuelta, cuyo costo en el taxímetro equivalió a lo que me hubiera costado el alquiler de un kot (habitación de estudiante) durante un mes.

El tercer encontronazo fue con la propietaria del kot que alquilé, cuando se me terminó el periodo de invitado en casa de mi amigo profesor. Esta señora, cuyas medias encontraba yo en el lavabo del cuarto de baño cada vez que iba a lavarme por la mañana, pretendió al tercer día que tenía que pagarle un armario nuevo, porque la puerta del que ella había puesto a mi disposición se había tostado al haberla dejado yo, según ella, en contacto con la estufa. Si pude escapar al nuevo asalto a mi modesta economía de exiliado, que estaba ya cerca del cero, fue porque la señora de mi amigo profesor se personó conmigo en casa de mi propietaria y logró recuperar mi maleta, tras haber obtenido que la propietaria confesara en flamenco que había sido ella la que había abierto la puerta del armario, porque quería ver las fotos de una chica que había visto conmigo, que también le parecía extranjera y, por consiguiente poco digna de fiar, si yo la invitaba a entrar en su casa.

A pesar de que no me gusta exceder la dosis narrativa, les cuento el cuarto encontronazo, porque a los pocos días de mi cambio de residencia me puso a unos centímetros de la muerte. La culpa la tuvo el freno de la repintada Vespa que un avispado garagista había revisado a fondo, incluidos los frenos, antes de que yo comenzara a emplearla para acudir a la clase de español que había obtenido en una pedagogía lovaniense(residencia universitaria femenina). Cuando yo volvía, gozando por el éxito de mi primera clase particular, cuya alumna flamenca me había pedido que me quedara con ella dos horas seguidas, en lugar de una sola, tuve que atender a la evidencia de que mi Vespa no tenía en cuenta los frenos que yo le apretaba y se dirigía de más en más veloz al gran cruce de la puerta de Namur, lugar en el que desemboca la autovía de circunvalación, la arteria más nerviosa de Lovaina. Ciclista experimentado como yo soy, acudí al sistema clásico de arrastrar los pies, para moderar la marcha del vehículo. El resultado fue que la moto salió por un lado y yo por otro, que fue justo a unos cuantos centímetros de las ruedas anteriores de un coloso de la carretera, que me hubiera convertido en sello de correos pegado al suelo, si el santo del día no me hubiera protegido. Esto es al menos lo que me repitió una señora piadosa que se acercó a mi persona justo para decírmelo, tras lo cual me dejó, para que yo me arreglara a solas con mi santo protector, que resultó ser San Martín, el caritativo centurión romano que compartió su capa con un pordiosero.

Como era el 11 de noviembre, resultó que también era mi aniversario. Así que ese día volví a nacer. En ese preciso momento tuve la idea madre que unos días después engendraría el movimiento universitario contra la xenofobia que llevaría el nombre de la "Amistad Europea Universitaria por y para la amistad mundial". Yo había comprendido que el supremo recurso de todo ser humano no es tal o cual nación, que podía resultarnos xenófoba, sino el conjunto completo de la familia humana, que necesariamente cuenta con más humanidad que cada una de las naciones.

Desde aquel lejano agosto de 1961 Bélgica ha divagado bastante con el tema de la humanidad, llegando a extremos inconcebibles en su manía xenófoba. Todo el mundo sabe que incluso la Iglesia llegó a ensuciar sus manos jugando el juego de los nacionalistas flamencos, que exigieron la expulsión de Lovaina de la comunidad de lengua francesa, que desde 1425 compartía la Universidad católica de Lovaina con ellos. No se contentaban con tener su propia Universidad flamenca al lado de la francesa, sino que exigieron y obtuvieron su salida del territorio flamenco. Estas divagaciones llegaban a su momento más álgido en 1968, en vivo contraste con los movimientos de solidaridad social, de marcado signo internacionalista, que protagonizaban tanto las universidades francesas, sobre todo la Sorbona, como las del resto del mundo occidental, incluidas las españolas.

Privada de su revolución del 68, Bélgica ha tenido y tiene enormes dificultades para aceptar que su condición de antigua metrópoli colonizadora y su nuevo estatuto de centro de Europa la obliga a transformar en xenofilia su xenofobia, si quiere liquidar sus deudas morales del pasado y obtener un crédito solvente para el futuro.

Esperemos que el incidente racista de Sint-Niklaas sirva de vacuna para evitar mayores males xenófobos. El relato de Ana Carbajosa nos hace concebir esa esperanza. Esperemos sobre todo que los comportamientos cotidianos no la desdigan, porque a pesar de todos los pesares "Todavía quedan demasiados xenófobos".

-oOo-

Casados por un negro.
700 parejas protestan contra el racismo con una boda simbólica en Bélgica.
Tres parejas habían rechazado que el concejal, de origen ruandés, celebrase su matrimonio.

por ANA CARBAJOSA
- Sint-Niklaas - 22/03/2007

El calabobos no deja de caer, pero a las 700 parejas que se han acercado hasta la plaza mayor de Sint-Niklaas parece no importarles. La ilusión puede más que la lluvia. "Estamos aquí para decirle al mundo que Bélgica acepta a todo el mundo. Queremos que nos case el concejal negro". Eddy, en silla de ruedas, viste traje de raya diplomática y corbata negra. Diana, toda de blanco, luce encajes y raso. Como las demás parejas hacían anoche cola para casarse en la gran boda simbólica que ayer ofició Wouter van Bellingen, el mismo concejal negro ante el que hace meses se negaron a casarse tres parejas flamencas. La noticia dio la vuelta al mundo y el Ayuntamiento de Sint-Niklaas, una ciudad de 70.000 habitantes al norte de Bélgica, organizó un casorio colectivo ayer, Día Internacional contra el Racismo.

La riada de parejas no cesó en toda la tarde. Moteros, hombres disfrazados de marineros, gente de todas las edades. "Han venido de Holanda, de Bélgica, de Reino Unido, han venido a apoyarnos", dice Josef de Witte, director del Centro para la Igualdad de Oportunidades, un organismo del Gobierno belga. Para De Witte, con este acto simbólico quieren demostrar "que cada uno tiene derecho a vivir su vida y a que se le respete, sea como sea". El organismo que dirige recibe cada año en torno a mil denuncias por racismo, aun así, De Witte piensa que vendrán tiempos mejores. "Es verdad que ahora hay partidos que se atreven a mantener abiertamente un discurso racista y antes eso no pasaba, pero es parte del proceso, no hay que tener miedo a la discusión. Esto muestra que ha empezado la transición hacia una sociedad menos racista". De Witte alude entre otros al todopoderoso Vlaams Belang, el partido de extrema derecha flamenca que en las municipales del pasado octubre cautivó a un cuarto del electorado.

A Eddy y a Diana, que han recorrido 80 kilómetros para acudir al casamiento, también les preocupa el Belang y les inquieta que extiendan el miedo entre la población. "Cuando pasa algo y hay un extranjero implicado, en seguida hacen mucho ruido. Cada fin de semana hay peleas serias entre belgas en las discotecas y entonces no dicen nada". Eddy deja de hablar porque le toca el turno para inscribirse en la lista de parejas, instalada en una jaima de inspiración marroquí.

"La actitud de unas personas estúpidas y racistas se ha convertido en un mensaje de tolerancia y solidaridad", dijo ayer el alcalde de Sint-Niklaas, el socialista Freddy Willockx, a la prensa. Luego le tocó el turno a Bellingen, el gran protagonista de la noche que se sentía abrumado por el respaldo masivo a su iniciativa. "Esto es increíble. El mundo cree que Flandes es intolerante, pero le estamos demostrando al mundo que Flandes no es racista. Esperemos que esto sirva para cambiar la mentalidad de la gente", dice el concejal, de origen ruandés y adoptado por una familia ultranacionalista flamenca al poco de nacer, hace 34 años. Mientras, el jolgorio continúa en la plaza mayor de Sint-Niklaas. A él se han unido también tres parejas de Guadatelba (Málaga), que estaban de viaje de trabajo cuando se enteraron de la iniciativa y les faltó tiempo para apuntarse. "Hay que apoyar esta causa", dice María Crucero, concejala de Juventud, que ayer se casó de forma simbólica con una compañera suya. "Que se note que en nuestro país se pueden casar los homosexuales", añadió.

A las ocho y media de la noche comenzó la ceremonia, después de horas de bailes y conciertos. Bellingen salió al escenario precedido de un aplauso descomunal. Vestido de blanco, dio las gracias a los asistentes y en seguida procedió a casar a las cerca de 700 parejas que se habían registrado. "Pueden besarse", dijo antes de apretarle un beso de tornillo a su mujer, también sobre el escenario. Un multitudinario beso colectivo, abrazo incluido, selló la ceremonia en la plaza mayor de Sint-Niklaas.

martes, marzo 20, 2007

El optimismo solidario de Arrupe

El optimismo solidario de Arrupe

Permalink 20.03.07 @ 23:04:00. Archivado en Ética, Religiones, Pro justitia et libertate

Considero a Pedro Arrupe, en cuanto general emblemático de los jesuitas actuales, como el mejor intérprete del espíritu ignaciano, en el contexto del siglo que ha hecho posible la autodestrucción física de la humanidad por la energía nuclear, al mismo tiempo que su mayor envilecimiento, al negar sus derechos más sagrados a las personas y a pueblos enteros. Uno de sus méritos incontestables ha consistido en llevar la obra educativa de los jesuitas a los medios más olvidados y menos favorecidos de la familia humana actual.

La Congregación General XXXII (1974‑1975) animó a los jesuitas a «participar activamente en el gran debate de nuestro tiempo: la promoción de la fe y la lucha por la justicia ». Arrupe estaba convencido de que los jesuitas debían estar en la frontera de este mundo. Que debían estar más comprometidos con la vida y sobre todo caminar con los margina­dos de este mundo, dialogar con los no creyen­tes, insertarse con el mundo obrero, sentarse con los intelectuales, acercarse a los jóvenes.

Arrupe era un hombre crítico con esta sociedad. Viajero por medio mundo, supo relativizar las parti­cularidades culturales para sentir el dolor humano allí donde se manifestaba. Intuyó que la injusticia existente, que la desigualdad en países ricos y países pobres tiene su raíz última en un elemento cultural: en la cultura basada en el dinero, en el poder. Que vivimos en una cultura de la ceguera y del olvido. En una cultura que hace ciegos a los humanos ante la realidad dolorosa de la historia y en una cultura del olvido, que pretende negar la realidad tozuda de los errores del pasado.

El artículo del padre Sequeiros San Román, escrito hace cinco años, con ocasión del décimo aniversario de la muerte del padre Pedro Arrupe, explica con perfecta claridad y humilde franqueza las verdaderas causas de la incomprensión que sufrió el Padre Arrupe de parte de la administración vaticana.

En cierta manera se le echaba en cara el haberse tomado en serio la aplicación del Concilio:

"Del Concilio recibió Arrupe la voluntad, a toda prueba, de llevarlo a la vida. Para él no había otro objetivo, en fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, que alcanzar a un mundo que se cree autosuficiente, que pretendiendo construirse a sí mismo a golpe de ciencia, de técnica y de ideologías, se despeñaba en divisiones profundas, ambiciones generadoras de injusticias, injusticias generadoras de pobrezas de todas clases. Ése fue precisamente el objetivo de Juan XXIII al convocar el Concilio. (José María MARTÍN PATINO)"

-oOo-

Pedro Arrupe, entre la crisis y la incomprensión,
por José María MARTÍN PATINO

Este año se cumple el centenario del nacimiento de dos insignes españoles que asumieron altas responsabilidades en la Iglesia: Vicente Enrique y Tarancón, que nació en Burriana el 14 de mayo de 1907, y Pedro Arrupe Gondra, en Bilbao el 14 de noviembre del mismo año. A ninguno de los dos se les puede acusar de haber provocado la crisis del cambio religioso. Por el contrario, tuvieron el valor de enfrentarse a fondo con ella, perseverando en una fidelidad que inevitablemente había de resultar conflictiva. Los dos buscaron la reconciliación y ambos fueron mal comprendidos por los bandos contendientes.

Permítame el lector que dedique estas reflexiones al que fue General de los jesuitas durante el periodo 1965-1983. Acabo de leer el libro de más de mil páginas Nuevas aportaciones a la biografía de Pedro Arrupe (Ediciones Mensajero y Editorial Sal Terrae), donde se recogen los trabajos de 24 especialistas. Al final de esta sustanciosa lectura, surge espontáneamente la pregunta: ¿quién fue verdaderamente el padre Arrupe? ¿Un santo que, por fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, abrió la Compañía de Jesús a las demandas del mundo moderno? ¿Cómo explicar su mandato en la Compañía y su influencia en toda la Iglesia? Esta cuestión interesa no solamente a los hijos de Ignacio de Loyola, sino a todos los creyentes cristianos y de otras confesiones sensibles al cambio religioso. Pero también a historiadores y hombres y mujeres del mundo de la cultura, incluso agnósticos, puesto que no se trató sólo de una crisis religiosa sino de humanidad, anterior a él y que aún continúa, y ante la que Arrupe se situó de forma ejemplar.

Llegó al gobierno de una de las órdenes religiosas más controvertidas cuando ésta tocaba el punto más alto de su "restauración". Pío VII rehabilitó el Instituto religioso después de cincuenta años de supresión. Retomaron la historia los supervivientes de aquella afrenta, hombres beneméritos que, a juicio de los historiadores, tenían ya poco de común con el pelotón de jóvenes universitarios ansiosos de grandes empresas y capitaneados por Ignacio de Loyola, que se ofrecieron al papa Pablo III en 1538. Todo sucedió en un momento y de un modo demasiado apremiantes. El historiador jesuita Jean Claude Dhotel hace notar que aquellos padres de 1814 vivían todavía recordando los reinados de Luis XIII y Luis XIV. Seguían ilusionados con poder gozar de la misma protección bajo los Borbones, sin caer en la cuenta de hasta qué punto había cambiado la sociedad francesa después de la Ilustración, la Revolución y su Imperio. El siglo XIX, escribe Andrea Riccardi, "fue el tiempo de la marginación del cristianismo de sus posiciones tradicionales en la sociedad europea..., el régimen de cristiandad, la alianza y la compenetración entre el trono y el altar parecían casi la única condición en que el cristianismo de Roma podía vivir influyente, libre de persecución y capaz de cumplir su misión. De lo contrario sobrevendría el caos".

Sin embargo, en 1965, cuando los jesuitas eligen General a Pedro Arrupe, la Compañía había llegado a su máxima expansión. Eran 36.038, un número jamás alcanzado en la historia, y estaban presentes en más de 100 países articulados en 84 provincias. En el mundo católico y en la sociedad política y civil, la Compañía de Jesús era percibida como un gran cuerpo compacto, compuesto de teólogos, profesores de derecho, directores de casas de retiro, bioquímicos, astrofísicos, educadores, misioneros, confesores de papas, y hasta... un ministro de Estado y algún guerrillero. Aquella homogeneidad era sólo aparente. Por una parte estaban los pensadores, precursores del Concilio, como el antropólogo y científico Teilhard de Chardin, los teólogos Henri de Lubac y Karl Rahner, el escriturista, defensor y promotor del ecumenismo y de la libertad religiosa Agustín Bea y los pioneros del pensamiento social católico y del compromiso por la justicia e igualdad entre las razas John La Farge y Heinrich Pesch, por citar los más famosos. Y muy cerca de ellos todos los que sentían la necesidad de un diálogo sincero y evangelizador con un mundo profundamente transformado. Todo ese torrente caudaloso fue aprovechado por el Concilio.

Del Concilio recibió Arrupe la voluntad, a toda prueba, de llevarlo a la vida. Para él no había otro objetivo, en fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, que alcanzar a un mundo que se cree autosuficiente, que pretendiendo construirse a sí mismo a golpe de ciencia, de técnica y de ideologías, se despeñaba en divisiones profundas, ambiciones generadoras de injusticias, injusticias generadoras de pobrezas de todas clases. Ése fue precisamente el objetivo de Juan XXIII al convocar el Concilio.

Por otra parte, dentro de la misma orden, actuaban los defensores de la "antigua doctrina", la que había predominado en la segunda Compañía nacida el 1814. No es fácil comprender que un verdadero "discernimiento ignaciano" les hubiera llevado a concentrar su lucha contra la filosofía de las Luces. Obsesionados con los errores del marxismo, el evolucionismo y el laicismo, no podían mirar con sosiego el futuro de la Iglesia.

Fue, efectivamente, un problema de "mirada". Una mirada evangélica al mundo es la que situó y mantuvo a Arrupe en el esfuerzo por orientar y lanzar a la Compañía a las "fronteras" de ese mundo. Y no sólo a la Compañía, sino, en cuanto pudo, a la Iglesia y a todo hombre de buena voluntad. Sus mensajes a hombres y mujeres de todas las culturas fueron idénticos. Su insobornable optimismo brotaba de esa contemplación misericordiosa del mundo. "Soy optimista porque creo en Dios y en el hombre... En un hombre, que ha perdido la referencia con su Centro y se ha puesto a dudar de que ese Centro haya jamás existido, o que sea otra cosa para el hombre que el hombre mismo...".

Es ese optimismo el que le hace detectar las "fronteras" donde el ser humano se rompe, se destruye y destruye: motiva a los jesuitas a afrontar el desafío de la increencia. "¿Qué habéis hecho", les pregunta, "en materia de contactos con los no-creyentes? ...He notado que varios mostrabais cierta sorpresa al preguntaros sobre esto... Pues es vital cómo se sitúa la Compañía ante este desafío". O les lleva en masa hasta las fronteras de la injusticia y sus derivados: la pobreza, el racismo. "La acción a favor de la justicia, y la participación en la transformación del mundo, se nos presentan como una dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio, es decir, la misión de la Iglesia para la redención del género humano y la liberación de toda situación opresiva. ¿Puede uno acceder a la mesa de la comunión sin tomar la decisión de actuar a favor de los que tienen hambre?". Una de sus últimas decisiones como General (noviembre 1980) fue movilizar a la Compañía en la "frontera" nueva -y desgraciadamente de hoy-, a nivel mundial, de los refugiados, incluso poniendo a su disposición locales de la propia curia generalicia: "Nuestra opción por los pobres y los sin voz nos lleva a los refugiados, que son los 'más pequeños', según el evangelio".

O clarifica fronteras allí donde un celo no discernido desfigura la acción que un cristianopuede asumir desde el Evangelio. Así, a los Provinciales de América Latina, que se la piden, les ilumina con una certera carta sobre el análisis marxista. O actúa en directo en las fronteras nacidas de una evangelización contaminada de colonización, en África y Asia Oriental, haciendo suyas, y sobre todo haciendo realidad, las palabras históricas de Pablo VI en Uganda: "Vosotros, africanos, sois en adelante vuestros propios misioneros. La Iglesia de Cristo está realmente implantada en esta tierra bendita...". Y hace desembocar toda su propia experiencia misionera en una dinámica de "inculturación", que empieza por la inmersión personal del propio evangelizador en una cultura ajena sacrificando la propia. O, allí donde la debilidad humana ha creado fronteras religiosas, incluso dentro del cristianismo, se volcará y hará que se vuelquen los jesuitas en un diálogo ecuménico e interreligioso que es un camino en exploración.

Nada extraño que éstos y otros numerosos intentos, sembrados por el Concilio y asumidos, de corazón, por Arrupe, se vieran frenados por el desconcierto que producía el mero hecho de plantearlos y por las tendencias aislacionistas, vivas y activas en la Iglesia y en la Compañía desde los años cincuenta. Pero no fue ésta, sin duda, la mayor cruz de Arrupe, que había cargado en su vida con muchas, sino la de la duda o la sospecha sobre él, que había hecho de su fidelidad a Cristo, a la Iglesia y al ser humano, su compromiso más total. Y que nunca puso resistencia en reconocer sus errores y los de la Compañía, al contrario. Eso sí: "No pretendemos", escribió a los Provinciales de América Latina en años muy difíciles, "defender nuestras equivocaciones; pero tampoco queremos cometer la mayor de todas: la de esperar con los brazos cruzados y no hacer nada por miedo a equivocarnos".

José María Martín Patino es presidente de la Fundación Encuentro.

Enlace permanente Hacer comentario

lunes, marzo 19, 2007

Ginés de Pasamonte en El Quijote

Ginés de Pasamonte en El Quijote

Permalink 19.03.07 @ 17:45:00. Archivado en El Quijote

Es un personaje que, como hilo de unión compositiva entre las dos partes del Quijote, —hilo importante, aunque no único—, va a aparecer, desaparecer, actuar sin ser reconocido, reaparecer una primera vez transformado en gitano, reaparecer una segunda vez transformado en titerero sin ser reconocido tampoco, y por fin ser reconocido y despararecer.

Imagen: Aventura de los galeotes por Gustave Doré.

-oOo-

Ginés: 21: [Ginés de Pasamonte: 11]; Ginesillo: 6, se trata siempre de Ginés de Pasamonte: [Ginesillo de Parapilla: 3]

Ginés (doc. s. XV, ◊ es forma apocopada del it. Ginesio, y éste del gr. genésios 'protector de la familia') m. Los contemporáneos del Quijote defendían otra etimología: «Podremos interpretar el nombre, que valga tanto como luchador, que entra en la palestra desnudo, y assí el enemigo no tiene de donde asirle», Cov. 640.a.1.

La tradición recuerda que éste era el nombre de un cómico de la época de Diocleciano, que se convirtió cuando parodiaba las ceremonias cristianas, conversión que le costó la vida a finales del S. III.

|| Ginés de Pasamonte: En el retrato de este personaje la etopeya tiene mucha más importancia que la prosopografía; tanto, que cabe decir que su carácter de embustero, fundamental en su etopeya, le obliga a cambiar tres veces de aspecto y de nombre (polionomasia); con lo cual en vez de una tenemos tres prosopografías:

1) galeote;
2) gitano;
3) Maese Pedro, el titerero.

Sancho se refiere a él tratándolo de «aquel embustero y grandísimo maleador que quitamos mi señor y yo de la cadena.», II.3.4. Muy en concreto quien lo quitó de la cadena fue Sancho: «Ayudó Sancho, por su parte, a la soltura de Ginés de Pasamonte, que fue el primero que saltó en la campaña libre y desembarazado», I.22.70. Lo cual no obstó para que Ginés de Pasamonte le robara su rucio a Sancho, hurto que explica la nota añadida a la segunda ed. de Juan de la Cuesta, recordando su cualidad de embustero: «Ginés de Pasamonte, el famoso embustero y ladrón que de la cadena, por virtud y locura de don Quijote, se había escapado… Ginés, que no era ni agradecido ni bien intincionado, acordó de hurtar el asno a Sancho Panza», I.23.7.a.

Tampoco obstó para que privara a su salvador DQ de la espada con que lo liberó («cuando de grado no lo hagáis, esta lanza y esta espada con el valor de mi brazo, harán que lo hagáis por fuerza.», I.22.66), como éste confiesa a la princesa Micomicona: «juro de ir con vos al cabo del mundo, hasta verme con el fiero enemigo vuestro, a quien pienso, con el ayuda de Dios y de mi brazo, tajar la cabeza soberbia con los filos desta... no quiero decir buena espada, merced a Ginés de Pasamonte, que me llevó la mía.», I.30.36.

Es un personaje que, como hilo de unión compositiva entre las dos partes del Quijote, —hilo importante, aunque no único—, va a aparecer, desaparecer, actuar sin ser reconocido, reaparecer una primera vez transformado en gitano, reaparecer una segunda vez transformado en titerero sin ser reconocido tampoco, y por fin ser reconocido y despararecer.

He aquí su introducción en la historia: es uno de los condenados a galeras puestos en libertad por Don Quijote durante la aventura de los galeotes: «—Va por diez años—replicó la guarda—, que es como muerte cevil. No se quiera saber más sino que este buen hombre es el famoso Ginés de Pasamonte, que por otro nombre llaman Ginesillo de Parapilla.», I.22.46. A pesar de haber sido libertado por Don Quijote, roba poco después el asno de Sancho, I.23.7.a.

En el momento de prometer sus servicios a la princesa Micomicona, don Quijote constata (o recuerda) perplejo que Ginés de Pasamonte le ha robado la espada: «juro de ir con vos al cabo del mundo, hasta verme con el fiero enemigo vuestro, a quien pienso, con el ayuda de Dios y de mi brazo, tajar la cabeza soberbia con los filos desta... no quiero decir buena espada, merced a Ginés de Pasamonte, que me llevó la mía.», I.30.36

En la segunda parte reaparece como director de un teatro de marionetas (el retablo de la libertad de Melisendra), II.25.9.

Notemos que cuando reaparece una primera vez transformado en gitano no es reconocido directamente, o al menos no lo es eficazmente para la historia, sino que Sancho lo reconoce por el rucio, lo cual indica que se trata de un arreglo compositivo para explicar el robo del rucio.

Veamos el pasaje del reconocimiento ineficaz por Sancho, que en la 2.ª ed. de Cuesta se insertó para explicar el hallazgo del rucio:

«Mientras esto pasaba, vieron venir por el camino donde ellos iban a un hombre caballero sobre un jumento, y cuando llegó cerca les parecía que era gitano. Pero Sancho Panza, que doquiera que vía asnos se le iban los ojos y el alma, apenas hubo visto al hombre, cuando conoció que era Ginés de Pasamonte, y por el hilo del gitano sacó el ovillo de su asno, como era la verdad, pues era el rucio sobre que Pasamonte venía; el cual, por no ser conocido y por vender el asno se había puesto en traje de gitano, cuya lengua, y otras muchas, sabía hablar, como si fueran naturales suyas.», I.30.58.

He aquí los pasajes del reconocimiento (anagnórisis no recíproca):

1) (Maese Pedro = un famoso titerero): «Preguntó luego don Quijote al ventero qué maese Pedro era aquél y qué retablo y qué mono traía. A lo que respondió el ventero: —Éste es un famoso titerero, que ha muchos días que anda por esta Mancha de Aragón enseñando un retablo de Melisendra», II.25 § 17-18.

2) (Maese Pedro = Ginés de Pasamonte): «en decir quién era maese Pedro, y quién el mono adivino que traía admirados todos aquellos pueblos con sus adivinanzas. § 2. Dice, pues, que bien se acordará el que hubiere leído la primera parte desta historia, de aquel Ginés de Pasamonte a quien, entre otros galeotes, dio libertad don Quijote en Sierra Morena, beneficio que después le fue mal agradecido y peor pagado de aquella gente maligna y mal acostumbrada. Este Ginés de Pasamonte, a quien don Quijote llamaba Ginesillo de Parapilla, fue el que hurtó a Sancho Panza el rucio», II.27.2.

3) Un poco más adelante nos percatamos de que el reconocimiento que se nos acaba de explicar (Maese Pedro = Ginés de Pasamonte) lo es por el narrador, mientras que por parte de los personajes implicados en la acción no es recíproco, sino activo de Ginesillo y pasivo de don Quijote y Sancho, con lo cual estos dos han sido una vez más sus víctimas mas bien que vengadores de las ofensas recibidas:

«Así como entró en la venta conoció a don Quijote y a Sancho, por cuyo conocimiento le fue fácil poner en admiración a don Quijote y a Sancho Panza, y a todos los que en ella estaban; pero hubiérale de costar caro si don Quijote bajara un poco más la mano cuando cortó la cabeza al rey Marsilio y destruyó toda su caballería, como queda dicho en el antecedente capítulo. § 5. Esto es lo que hay que decir de maese Pedro y de su mono.», II.27 § 4-5.

Es posible que haya en esta figura de galeote una reminiscencia del personaje histórico Jerónimo de Pasamonte, nacido hacia 1555, cuya vida de soldado y prisionero de turcos tuvo paralelos con la de Cervantes: fue soldado en Italia, combatió en Lepanto, participó en las expediciones de Navarino y Túnez, estuvo dieciocho años cautivo. Este soldado aragonés consiguió el rescate en 1592 y escribió una autobiografia en forma de memorias que llegan hasta diciembre de 1603. A. Achleitner supone que Cervantes lo conoció y que su galeote está inspirado en la vida de este soldado; sin embargo, los puntos de contacto entre dicha autobiografía y el personaje cervantino son tenues, (MdRiquer, Murillo).

Algún crítico ha querido ver bajo este personaje la figura borrosa de quien se esconde tras el pseudónimo de Avellaneda (p. e. MdeRiquer), lo cual explicaría la alusión de éste en su prólogo al ataque de Cervantes y la escritura de su propio Quijote como una réplica al de Cervantes: «en los medios [de desterrar la perniciosa lición de los vanos libros de caballerías] diferenciamos, pues él tomó por tales el ofender a mí», DQA, Pról.1. ® Parapilla ® Pedro: maese Pedro ® género [picaresco]

Ginesillo de Parapilla. Ginesillo es diminutivo despectivo, y por eso lo rechazó Pasamonte: «Ginés me llamo y no Ginesillo», I.22.7. ® Ginés de Pasamonte.

-oOo-

Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005-2007.

Enlace permanente Hacer comentario

domingo, marzo 18, 2007

Por la lectura gratuita

Por la lectura gratuita

Permalink 18.03.07 @ 12:09:18. Archivado en Universidades, Ética, Educación

Quien viva en un mundo perfecto, que tire la primera piedra. Yo declaro sin ambages que no es mi caso. Lo declaro, aunque más de un zelote de mi propio mundo privilegiado universitario me reproche mi sinceridad, que él calificará de inocente y yo de sana autocrítica.

Uno de mis mayores sufrimientos durante toda mi vida profesoral, en la prestigiosa universidad para la cual trabajo, ha sido que no se prestaran gratuitamente mis métodos audioactivos comparativos de Español (libros y grabaciones) en el Centro de auto-aprendizaje, que yo mismo había concebido y alimentado, recién nacido el Intituto de lenguas vivas, sin escatimar esfuerzos.

Una estúpida política de rentabilidad del Centro de auto-aprendizaje, empeorada por directores sucesivos, de más en más escrupulosos en su torpeza especulativa, exigía que los estudiantes, si querían disfrutar del empleo gratuito del material que yo mismo había creado gratuitamente, pagaran los apuntes editados por el Intituto de lenguas vivas, que no por la cooperativa universitaria, sin ánimo de lucro y controlada por los estudiantes, que era la encargada de editar mis textos.

Esta amarga experiencia, que intento neutralizar, desde que la posibilidad de Internet existe, confiando la mayor parte de mis trabajos a la red, bajo el signo de la solidaridad y de la gratuidad, me incita hoy a apoyar con todas mis fuerzas la acción contra el préstamo de pago en bibliotecas y mediatecas.

Ni entiendo ni admito que Europa obligue a gravar la lectura de libros, la escucha de discos o el visionado de películas en bibliotecas y mediatecas, incluidas las universitarias, argumentando como lo hace, faltando a la verdad, en concepto de derechos de autor. Los autores reales "Nos negamos a servir de coartada a esta nueva maniobra de mercantilización de la cultura".

Según Concepción Becerra, secretaria técnica del Ministerio de Cultura: "España transpuso en 1994 la directiva [de 1992, que imponía el canon por préstamo bibliotecario]... Pero excluyó a tantas bibliotecas, que Europa la declaró mal aplicada e inició un procedimiento sancionador", que estos días ha acabado en condena.

He aquí el texto que mejor representa nuestro sentimiento de Autores, en las circunstancias actuales de condena y amenaza de aplicación a España de una multa diaria por incumplimiento de directiva, cuando se trata de una directiva europea que disuadirá de la lectura a quienes necesitan ser alentados.

Este hermoso texto se lo debemos a nuestro colega José Luis Sampedro, cuya doble competencia de escritor y economista lo designan como el más digno portaestandarte de quienes defendemos la lectura como alimento esencial de nuestra propia cultura.

-oOo-

Por la lectura,
por José Luis Sampedro

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus “clientes” éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir –eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.
En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?
Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.

Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

Enlace permanente Hacer comentario