viernes, febrero 23, 2007

Casas sin gente y gente sin casas

Casas sin gente y gente sin casas

Permalink 23.02.07 @ 20:21:00. Archivado en Europa, España, Ética, Arquitectura y urbanismo

Algo muy grave está pasando en este país, para que haya tantas casas sin gente y tanta gente sin casas.

Este retruécano, cuyo diagnóstico nos preocupa a todos, debe ser reemplazado por otro, que nos invite a pasar, de la verdad de la constatación de la injusticia social de la especulación urbana, a la voluntad por encontrarle una solución adecuada y eficaz: el que haya en España "demasiadas casas sin gente y demasiada gente sin casas" significa que hay que actuar inmediatamente, yugulando la especulación y favoreciendo la deontología urbana, para que cada persona disponga de una vivienda digna.

Según los datos más recientes de la OCDE (1), España es el país de la Unión Europea con mayor número de viviendas vacías. De los 21 millones de viviendas que hay en España, tres millones están desocupadas, es decir: el 15,5% del total. Este porcentaje triplica la media de la UE, que se sitúa en el 5%. Los expertos achacan esta proporción a tres factores: la alta rentabilidad de la compraventa, que hace que los inversores prefieran no alquilar; la inseguridad que genera la legislación de arrendamientos y la lentitud judicial en casos de incumplimiento de contrato.

-oOo-

Por el derecho a techo

La Unión Europea pide a España que facilite el acceso a la vivienda a los jóvenes y a los inmigrantes.

La Asamblea contra la Precariedad y por una Vivienda Digna, junto con otras asociaciones que reclaman un cambio en la política de la vivienda en España, han convocado nuevas concentraciones.

Estas manifestaciones tendrán lugar, mañana, sábado 24 de febrero, en la Puerta del Sol de Madrid, en la Plaza de Cataluña de Barcelona, en la Plaza de Aragón de Zaragoza y en otros lugares céntricos de numerosas ciudades de todo el país.

Al igual que en convocatorias precedentes, los manifestantes exigirán a la Administración Pública cambios legislativos que limiten la duración de las hipotecas, el fomento de medidas para el alquiler de viviendas, la intervención en el mercado privado o el ajuste del alquiler en las políticas de Viviendas de Protección Oficial, para facilitar el acceso al mercado de la vivienda.

Según la Asamblea contra la Precariedad y por una Vivienda Digna, "las elecciones municipales están muy cerca y por eso, ahora más que nunca es necesario manifestarse... Frente a declaraciones electoralistas debe primar la auténtica voz de quienes están sufriendo el problema de la vivienda en España".

Según denuncia la Plataforma por una Vivienda Digna, uno de los grandes colectivos que respaldan este tipo de protestas, el precio de la vivienda se incrementó en España, entre 1987 y 2005, en más del 250%. La organización constata además, en su página web, que existen 3.091.596 inmuebles desocupados en todo el país, dato que recogió ya en 2001 el último Censo de Población y Viviendas . En opinión de este colectivo, "residir en una vivienda digna es una necesidad básica, un derecho fundamental que tiene que ser reconocido para todos y, como tal, necesita de una legislación que lo desarrolle". La Plataforma pone como ejemplo el caso de Escocia que "lo aplica de manera progresiva desde 1987. En 2012 llegará a ser un verdadero derecho exigible".

-oOo-

El artículo 47 de la Constitución Española declara:

"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos".

-oOo-

(1) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Enlace permanente Hacer comentario

jueves, febrero 22, 2007

Marbella tira de la alarma democrática

Marbella tira de la alarma democrática

Permalink 22.02.07 @ 15:40:07. Archivado en Escritura bloguera, España, Sociogenética, Pro amicitia universale

Aparentemente estamos asistiendo a un proceso degenerativo de nuestra democracia, digno de toda nuestra atención. La actual democracia participativa española no sólo funciona ya sin participantes, sino que la clase política proclama triunfos electorales, sin querer percatarse de lo anómalo que es hacerlo sin contar con nuestra opinión de votantes.

En esta caída en picado de la participación ciudadana, un caso particularmente digno no sólo de atención preventiva sino de la mayor asistencia sanitaria en cuidados intensivos, es el de Marbella, ciudad mártir de la política corrupta, que supuestamente espera su redención de las elecciones municipales del mayo próximo. El índice de abstención ha sido: 73,09 %; el de participación: 26,91%; el de los nóes: 7,42%. No creo que estos valores, los más alarmantemente significativos de toda España, permitan prever que Marbella pueda ser redimida por su consulta electoral del mayo próximo, si entre tanto no se la somete a los cuidados intensivos previstos para casos de vida o muerte. Aquí se trata pura y simplemente de la supervivencia de la democracia.

Vinculado como estoy a esta ciudad desde hace ya casi medio siglo, ofrezco aquí a sus electores algunas reflexiones que pueden ayudarles a ver claro el tipo de coalición de intereses comunales que tienen que formar, para sacar a Marbella del callejón sin salida en que la han metido los irresponsables políticos que la han desgobernado, desde hace ya demasiados años. Pienso en primer lugar a mis familiares y amigos, tanto marbellíes como marbelleros, que en su trabajo profesional han sabido mantenerse fieles al Bien Común de todos sus conciudadanos, a pesar de las circunstancias adversas por las que la ciudad ha pasado.

La culpa de la abstención

Porque no me gusta inventar, traigo de nuevo a colación un testimonio de Germán Yanke, con el cual cerraba mi hipertexto de anteayer sobre el abstencionismo actual de nuestra democracia, que no convendría confundir, como lo hacen algunos, con una caprichosa abstencionitis :

Cuando se oye decir al PSOE (verbigracia, su secretario de Organización, José Blanco) que lo ocurrido el domingo en Andalucía es, más o menos, una fiesta de la democracia y que la baja participación se debe sólo a una cuestión psicológica, el efecto de la seguridad del resultado, uno no puede menos que preguntarse si de verdad se lo cree, si hay una enfermedad política caracterizada tanto por el alejamiento de la realidad como por una pasmosa ausencia de autocrítica.

Cuando se sabe que el PP (verbigracia, su presidente Mariano Rajoy) dice a los dirigentes del partido que el apoyo que ha dado este formación era “lo mejor para España y el partido” y se oye a continuación al mismo PP (verbigracia, su secretario general Ángel Acebes) que la elevadísima abstención es prueba del fracaso de Zapatero en su empeño por reformar los Estatutos, uno no puede menos que preguntarse si las enfermedades políticas son numerosas y variadas, aunque casi todas cortadas por el mismo patrón.

Porque si hemos de forjarnos una opinión con este tipo de declaraciones, habrá que concluir que el PSOE se ha distanciado de la realidad y el PP lo ha hecho de dos realidades: de la general y de la de su propio partido.

Confieso que el texto es duro, pero tiene el mérito, como testimonio de testigo imparcial, de no ser sospechoso de partidismo.

En el párrafo que sigue puntualizaré en qué medida una parte del electorado comparte con ciertos políticos las responsabilidades que han dado lugar a la abstención. Es mi manera de evitar generalizaciones abusivas, que podrían desvirtuar tanto mi diagnóstico del problema como el tratamiento que propongo.

La abstención como mensaje a la clase política

A mi manera de entender sociogenéticamente los hechos, la abstención es el resultado de múltiples experiencias de desencuentro entre los ciudadanos y la clase política. Los culpables de la abstención son principalmente los políticos; no todos, sino los que han transformado su mandato en un simple visado de entrada en una nomenklatura de privilegiados, atenta a sus propios intereses de clase, incluídos los más egoístas, y totalmente sorda a las necesidades reales y extremadamente urgentes de sus electores. La abstención ha sido la manera que han tenido los electores, tras muchos años de aguante, de hacer comprender a sus mandatarios que su actitud política ni es ni puede ser aceptable.

Por desgracia este tipo de políticos corruptos ha encontrado entre los votantes gente dispuesta a entrar en su juego. Es el caso de quienes les han ayudado con su voto a tomar el poder y con sus sobornos a mantenerse en él. Sería poco realista e injusto el olvidar esta enorme resposabilidad de parte del electorado en casos como el de Marbella.

Es normal que a partir de ahora los electores no contaminados intenten organizarse, constituyendo coaliciones de intereses comunales, con presencia o en ausencia de sus políticos, en todos los casos sin cerrar los ojos, para de alguna manera poder reconstruir personalmente la democracia, que algunos mandatarios indignos, apoyados por electores sin escrúpulos, están destruyendo.

Las elecciones municipales se perfilan ya en el horizonte como algo muy cercano. No es la hora de dormirse; tampoco es la hora de exagerar, cometiendo generalizaciones que pueden ser injustas. Es la hora de descubrir en el seno de nuestras municipalidades quiénes son los ciudadanos justos, políticos o no, pero en todo caso competentes e íntegros, a quienes podemos confiar la promoción y la gestión del Bien Común, que como tal nos pertenece solidariamente a todos.

Enlace permanente Hacer comentario

martes, febrero 20, 2007

Democracia participativa sin participantes

Democracia participativa sin participantes

Permalink 20.02.07 @ 20:11:00. Archivado en Escritura bloguera, España, Sociogenética, Pro amicitia universale

Una de las misiones de la escritura bloguera consiste en ofrecer perspectivas intertextuales, que ayuden al lector a adoptar una visión de un hecho sociogenéticamente importante, desde múltiples puntos de vista. Como el referéndum de anteayer es uno de estos hechos, he decidido ensayar esta técnica.

Sobre la cruda realidad sociogenética del hecho, que los políticos se obstinan en no querer ver, conviene advertir que sólo uno de cada tres andaluces ha aprobado de forma efectiva el nuevo marco autonómico. Ahora bien, lo ocurrido en Andalucía no es el único síntoma sociogenético de que algo está fallando en el juego democrático español, en materia de participación de los ciudadanos: ya son mayoría los procesos electorales y refrendarios que presentan preocupantes índices descendentes de respuesta del censo habilitado para votar. Aparentemente estamos asistiendo a un proceso degenerativo de nuestra democracia, digno de toda nuestra atención.

Un caso particularmente digno de la mayor asistencia sanitaria, y no sólo de atención preventiva, en esta caída en picado de la participación ciudadana, es el de Marbella, ciudad mártir de la política corrupta, que supuestamente espera su redención de las elecciones municipales del mayo próximo. El índice de abstención ha sido: 73,09 %; el de participación: 26,91%; el de los nóes: 7,42%. No creo que estos valores permitan prever que Marbella pueda ser redimida por su consulta electoral del mayo próximo, si entre tanto no se la somete a cuidados intensivos.

Vinculado como estoy a esta ciudad desde hace ya casi medio siglo, les ofrezco aquí a sus electores algunas reflexiones que pueden ayudarles a ver claro claro el tipo de coalición de intereses comunales que tienen que formar, para sacar a Marbella del callejón sin salida en que la han metido los irresponsables políticos que la han desgobernado, desde hace ya demasiados años. Pienso en primer lugar a mis familiares y amigos, tanto marbellíes como marbelleros, que en su trabajo profesional han sabido mantenerse fieles al Bien Común de todos sus conciudadanos, a pesar de las circunstancias adversas por las que la ciudad ha pasado.

Los textos seleccionados en nuestro hipertexto proceden de todo el arco iris de la opinión política española. En la selección he tenido especial cuidado en evitar tanto los extremismos excluyentes como la identificación con los partidismos de las partidocracias, que he intentado retratar tales cuales ellos mismos se presentan. El resultado es una crítica moderada general que pueda servirnos a todos, tanto a los políticos, sin distinción de color, como a los votantes, unos presentes y otros ausentes en el referéndum de anteayer.

Imagen: "Chaves ha votado", por Martinmorales

-oOo-

Democracia participativa sin participantes

"Estas empresas paranacionales y taifales dejan indiferente al común del pueblo". (Lorenzo Contreras)

Andalucía tiene desde anteayer un nuevo Estatuto de Autonomía. Fue aprobado por el 87,45% de los votos, pero con la participación más baja de toda su historia: 36,28%. Los nóes sumaron el 9,48%. La abstención causó una auténtica conmoción en la clase política, toda vez que ninguna encuesta la había pronosticado.

Con una participación del 36,28%, el resultado supone un respaldo de apenas una cuarta parte de los seis millones de electores con derecho a voto. Ello constituye un evidente fracaso de la clase política andaluza.
La política española va camino de una gigantesca abstención.
Dirigentes del PP han admitido estos días que su electorado estaba confuso, ya que durante más de dos años han estado diciéndole que el Estatuto andaluz "rompía España". De hecho, en distritos donde el PP es el más votado los resultados fueron reveladores. Así, en el barrio sevillano de Los Remedios la participación fue tan sólo del 26,84%, mientras que los votos de rechazo ascendieron al 33,61%. Igual ocurrió en el distrito Centro de Málaga, donde barre electoralmente el PP. El "no" cosechó el 36,72% de los votos, mientras que la participación fue del 26,26%.

Error de diagnóstico y objetivos ocultos

Según Chaves, la abstención se ha producido por un exceso de confianza: "Los ciudadanos han podido considerar que el partido estaba ganado de antemano, eso es lo que explica la baja participación". En la ejecutiva de ayer se puso el ejemplo de la escasa expectación que provoca un partido de fútbol emitido en diferido, porque el resultado ya se conoce de antemano. Manuel Chaves repitió en varias ocasiones que lo importante son los votos afirmativos. "El respaldo me confirma que la decisión fue acertada, se trataba de no quedarse estancado con las demás autonomías de España", señaló.

El resultado de las elecciones andaluzas, aunque valida el Estatuto, constituye un sonoro fracaso de la política de reformas autonómicas de Zapatero, que se han hecho con un alto coste para todos los españoles, porque esta reforma que, como está demostrado, carecía de demanda social se ha hecho sólo para contentar a los nacionalistas catalanes y vascos y para preparar el posible desembarco de ETA en la política, cosa que no parece que va a ser fácil, visto lo que ocurre en el País Vasco y lo que pasó recientemente en Barajas. (Pablo Sebastián)

Que sólo el 32 por ciento de los andaluces en edad de votar hayan apoyado el Estatuto, tres puntos porcentuales menos que los catalanes, que también fracasaron en el intento, es una mala noticia para Andalucía, sus gobernantes y para España y Zapatero. Ahí tiene nuestro presidente otro motivo más para sonreír y desde luego una oportunidad muy clara para reconocer el fracaso y el error de reabrir la caja de los truenos del Estado autonómico que, una vez abierta, mal veremos quién la puede cerrar, sobre todo cuando se sabe que aún le queda por delante la reforma del Estatuto vasco, que es en todo este proceso, tan mal hecho como innecesario, la piedra angular. Todo se hizo para ver si subiendo las cotas de autogobierno ETA se decidía a entrar en política. Pero los etarras quieren más, quieren Navarra, autodeterminación e independencia. Y lo piden con tiros y bombas convencidos de que Zapatero se lo dará. De momento, el presidente, que ayer debería haber estado en Andalucía dando la cara por lo que pudiera pasar, se ha quitado de en medio y se ha ido, precisamente, al País Vasco para insistir en que está dispuesto a negociar. (Pablo Sebastián)

Indiferencia de los votantes

Lo más llamativo es la indeferencia de los andaluces por esta reforma. Ya se vio en el escaso interés con que se siguieron los debates, tanto en el Parlamento autonómico como en el Congreso, y se ha visto aún más palmariamente en una participación ridícula, en torno al 30% del censo. Ya se certificó en Cataluña, en donde el debate político había sido tan tenso, que dio al traste con el tripartito presidido por Maragall, una falta de sintonía similar entre las “preocupaciones” de los políticos y los intereses de los ciudadanos. Ahora, lo mismo en Andalucía. (Germán Yanke)

El objetivo no es otro que crear un clima político en el que, por una parte, sea más fácil el entendimiento con los partidos nacionalistas, y, por otro, tener entretenidas a las organizaciones territoriales del partido. Éstas no se ocupan ya de aportar su punto de vista a la política nacional ni en el seno del propio PSOE. Su papel queda reducido a cuestiones de “poder” autonómico, a repartirse el pastel público, a creerse importantes buscando fórmulas sobre su identidad. Los nacionalistas, por el contrario, aumentan su influencia. El Gobierno se asegura el respaldo parlamentario. (Germán Yanke)

El resultado del referéndum para la ratificación del nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía —una participación total de poco más de un tercio del censo electoral (6.185.664 personas)— acredita, por si hiciera falta, el creciente divorcio que separa en la España de hoy los intereses y la actividad ciudadanos de los que, ellos sabrán por qué, centran la atención de quienes dicen ser nuestros representantes. (Manuel Martín Ferrand)

Sociogenética del movimiento centrífugo

Cuando, por ejemplo, Manuel Chaves fue, en el 2001, el primer presidente en anunciar una reforma del Estatuto de su Autonomía, puso en marcha un movimiento, de espaldas a la demanda social, que pronto animó a Cataluña y el País Vasco. Ibarretxe y Maragall fueron los primeros en ordeñar la idea del andaluz. ¿En beneficio de quién? De ellos mismos. Sacándose de la manga una “imperiosa necesidad”, según el modelo de los prestidigitadores clásicos, desviaron la atención de los ciudadanos y la centraron en algo inútil que, además, arrastra y seguirá arrastrando un rosario de perniciosos efectos secundarios. (Manuel Martín Ferrand)

Legitimidad en entredicho

En Cataluña fue una participación de 48,8 por ciento la que dio vía libre al Estatut. En el caso andaluz estamos sensiblemente por debajo; pero, en lo fundamental, no hay grandes diferencias. En ambos casos la legitimidad del resultado, no su legalidad, queda en entredicho y, sobre todo, pone en evidencia la escasa representatividad de quienes ocupan los escaños del Parlamento de Sevilla con respecto a quienes votaron a un lote con sigla para que defendieran sus intereses. (Manuel Martín Ferrand)

Otro revés al modelo territorial de Zapatero

El desdén de los andaluces propina otro revés al modelo territorial de Zapatero. Pocas veces ha habido un «sí» tan abrumador (87´44 por ciento) y tan huérfano de votantes (se abstuvo el 63´74 por ciento del electorado) como el que cosechó ayer, domingo de Carnaval, el nuevo Estatuto de Andalucía promovido e impulsado por el presidente de la Junta de Andalucía, el socialista Manuel Chaves, como una supuesta demanda apremiante de los ciudadanos dentro del «dominó» territorial diseñado por José Luis Rodríguez Zapatero desde que llegó a la presidencia del Gobierno. (Editorial, ABC. MADRID)

Ayer, en lo que en medios políticos fue interpretado como una autojustificación, Zapatero eludió comentar la gigantesca mayoría abstencionista y difundió un comunicado en el que -además de informar de que había llamado por teléfono a Chaves «para felicitar a los ciudadanos andaluces por el nuevo Estatuto» y congratularse de «el civismo y la normalidad democrática con la que se desarrolló la jornada»- se felicitó por el «buen funcionamiento de las instituciones de Andalucía».

Hay que reformar el referéndum

Confirmando todas las previsiones, la participación en el referéndum sobre el estatuto andaluz ha sido muy baja: apenas el 35 por ciento de los ciudadanos llamados a las urnas ha ejercido su derecho al voto, lo que acredita un divorcio entre la clase política y la sociedad, que encierra un grave peligro para la legitimidad del sistema. Algunos se llenan la boca hablando de democracia «participativa» y luego se apuntan a todo tipo de maniobras de salón para utilizar en su beneficio la voluntad popular. En rigor, el referéndum es la mejor expresión de la democracia directa. Sin embargo, se ha convertido en una fórmula para ratificar acuerdos del aparato de los partidos, que ejercen de hecho el monopolio de la representación. (Editorial de ABC)

La buena salud del Estado democrático exige un replanteamiento razonable de ciertas reglas del juego. En algunos países cercanos, el referéndum no surte efectos jurídicos si no viene avalado por una participación superior al 50 por ciento de los electores.

Degradación constitucional

Carente de la mayoría necesaria para reformar la Constitución, Zapatero ha optado por degradar la norma fundamental y forzar su interpretación por medio de los estatutos. El resultado es que se ha modificado, en términos materiales, la voluntad del poder constituyente -es decir, de la nación española- con el acuerdo de bastante menos de la mitad de los ciudadanos de una sola comunidad. Sin incurrir en vicios de inconstitucionalidad, también en Andalucía se aprobó anoche una norma de máxima importancia por una exigua representación de los afectados por ella. (Editorial de ABC)

La voz del pueblo

El desinterés generalizado por el referéndum supone un fracaso sin paliativos de la clase política. Ante todo, el proyecto del Gobierno de impulsar reformas estatutarias está demostrando que sólo importa a ciertos políticos ávidos de repartirse cuotas de poder. Manuel Chaves, presidente andaluz y presidente también del PSOE, ha fracasado personalmente al apadrinar un texto que ha tenido muy escasa aceptación. No tiene sentido que pretenda culpar al PP, que ha sabido ser flexible para evitar una división en la sociedad andaluza que habría generado efectos muy negativos. Es hora de tomarse en serio la voz del pueblo, que se manifiesta cuando habla, pero también cuando calla. A nadie le importan las reformas estatutarias hechas a la medida de los intereses partidistas. En la calle, la gente habla de problemas laborales, de vivienda, de inmigración, de salud o de la educación. (Editorial de ABC)

El "triunfal" fracaso político

Un cuarto de siglo después, el acuerdo del 90 por ciento de la clase dirigente apenas ha logrado convocar a más de un tercio de los ciudadanos en el refrendo a un texto que se proclamaba fundamental para el futuro colectivo. Ahí hay un mensaje, y no parece demasiado difícil de entender. Se llama fracaso. (Ignacio Camacho)

Pero claro, entender esto, asumirlo, implica rectificar, cambiar la agenda, aceptar la autocrítica, admitir que se gobierna al margen de la opinión pública. Así que es mejor buscar excusas. Que el adversario ha quitado el hombro, que la gente vive muy bien y está muy tranquila, que el electorado sólo se motiva en la confrontación o, todo lo más, que ha habido algún error en la comunicación del mensaje. (Ignacio Camacho)

No pasa nada, pues. Que no vaya a dimitir nadie, por favor. Lo que ha ocurrido en realidad es que esta excelsa clase política, esta dirigencia iluminada que vela por nuestro futuro con celo clarividente, va tan por delante y alcanza tan lejos, que su designio privilegiado escapa al entendimiento de las gentes comunes. Chaves puede seguir instalado en su cómodo virreinato, cesáreo, pastueño, inmóvil. Trámite cumplido. ¿Fracaso? Será de otros. (Ignacio Camacho)

La culpa de la abstención

Cuando se oye decir al PSOE (verbigracia, su secretario de Organización, José Blanco) que lo ocurrido el domingo en Andalucía es, más o menos, una fiesta de la democracia y que la baja participación se debe sólo a una cuestión psicológica, el efecto de la seguridad del resultado, uno no puede menos que preguntarse si de verdad se lo cree, si hay una enfermedad política caracterizada tanto por el alejamiento de la realidad como por una pasmosa ausencia de autocrítica. (Germán Yanke)

Cuando se sabe que el PP (verbigracia, su presidente Mariano Rajoy) dice a los dirigentes del partido que el apoyo que ha dado este formación era “lo mejor para España y el partido” y se oye a continuación al mismo PP (verbigracia, su secretario general Ángel Acebes) que la elevadísima abstención es prueba del fracaso de Zapatero en su empeño por reformar los Estatutos, uno no puede menos que preguntarse si las enfermedades políticas son numerosas y variadas, aunque casi todas cortadas por el mismo patrón. (Germán Yanke)

Porque si hemos de forjarnos una opinión con este tipo de declaraciones, habrá que concluir que el PSOE se ha distanciado de la realidad y el PP lo ha hecho de dos realidades: de la general y de la de su propio partido. (Germán Yanke)

La abstención como mensaje a la clase política

A mi manera de entender sociogenéticamente los hechos, la abstención es el resultado de múltiples experiencias de desencuentro entre los ciudadanos y la clase política. Los únicos culpables de la abstención son los políticos, que han transformado su mandato en el visado para entrar en una nomenklatura, atenta a sus propios intereses de clase, incluídos los más egoístas, y totalmente sorda a las necesidades reales y extremadamente urgentes de sus electores. La abstención ha sido la manera que han tenido los electores, tras muchos años de aguante, de hacer comprender a sus mandatarios que su actitud política ni es ni puede ser aceptable.

Es normal que a partir de ahora los electores intenten organizarse, constituyendo coaliciones de intereses comunales, con presencia o en ausencia de sus políticos, para de alguna manera poder reconstruir personalmente la democracia, que sus mandatarios están destruyendo.

domingo, febrero 18, 2007

Andalucía: la confianza recobrada

Andalucía: la confianza recobrada

Permalink 18.02.07 @ 12:23:15. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Pro amicitia universale

Los andaluces hemos hecho mucho por Andalucía, pero no todo lo que había que hacer. En cierta manera hemos olvidado lo esencial.

Tenemos que oír con atención tanto los elogios de quienes nos felicitan por nuestros éxitos como las adevertencias de quienes nos recuerdan nuestros olvidos. Hay que decirse que estos últimos son nuestros mejores amigos.

El economista Francisco Villalba deplora lo que más deploramos los universitarios europeos: Se han construido carreteras y contratado funcionarios, pero no se ha invertido bastante dinero en la formación, la investigación y desarrollo, en el capital humano.

Aunque se realizaron importantes esfuerzos estos últimos años para fomentar el desarrollo de las nuevas tecnologías. Tenemos el crecimiento, no el desarrollo”, enfatiza con razón José Luis Osuna.

Que votemos por el proyecto de Estatuto no nos impide ver que Las autoridades carecen de una visión clara de lo que podría ser el lugar de Andalucía en Europa, en el futuro”, como lo juzgan severamente los dos economistas andaluces que acabamos de mencionar. Esta impresión la consolida el "Museo de la Autonomía Andaluza", donde apenas se evoca el futuro de la región.

-oOo-

Andalucía: la confianza recobrada

traducción y adaptación, por Salvador García Bardón, de "Andalousie : la confiance retrouvée", de STÉPHANE DUPONT, NOTRE ENVOYÉ SPÉCIAL EN ANDALOUSIE, lesechos.f, le web de l'économie.[16/02/07]

Los Andaluces deberían aprobar este domingo, por una muy amplia mayoría, el nuevo estatuto que refuerza las competencias y los medios de su región. Autonomía que plebiscitan, ya que consideran deberle el espectacular desarrollo de esta tierra completamente desheredada hace aún treinta años.

La localización del nuevo museo de la Autonomía de Andalucía es ya todo un programa. En el suburbio de Sevilla, linda con la casa de Blas Infante, el “padre de la patria”, asesinado en 1936, durante la guerra civil. Inaugurado con gran pompa el verano pasado, este elegante edificio celebra las grandes figuras locales, de García Lorca a Picasso, pasando por El Cordobés. Y describe las grandes fechas de la emancipación y la afirmación de la región, desde el final del siglo XIX. Un largo proceso que va a cruzar este fin de semana una etapa suplementaria, con la adopción por referéndum del nuevo estatuto de la Comunidad autónoma.

Después de Valencia y Cataluña, también Andalucía, ha obtenido de Madrid un refuerzo de sus competencias y de sus medios financieros, puesto que podrá conservar un 50% del producto del IVA y el impuesto sobre la renta, contra un 33% hasta ahora. Además el Gobierno central se ha comprometido a consagrarle un 17,8% de las inversiones públicas, durante los siete próximos años. Una parte que corresponde a su peso en la población española.

Estas nuevas reglas del juego deberían ser ratificadas por una muy amplia mayoría este domingo. “La participación constituye la única incógnita de este referéndum”, considera Manuel Cardena, un magnate de la prensa que mucho tiempo dirigió el “Correo de Andalucía”. Manuel Chaves, el Presidente de la Junta, el ejecutivo regional, contempla un porcentaje “en torno a un 50%”.

Todas las grandes formaciones políticas, en efecto, llamaron a votar “Sí”. Incluido el Partido popular (PP), a pesar de que el año pasado combatió con energía el nuevo estatuto catalán. El estatuto sometido a los electores andaluces está con todo “muy cerca del catalán, constata el politólogo catalán Josep Ramonda. Pero el PP no tenía otra opción que sumarse, ya que la derecha pagó muy caro su “no”, en el anterior referéndum sobre autonomía, en febrero de 1980”. Desde hace un cuarto de siglo, Andalucía es un bastión inexpugnable del Partido socialista. De hecho, sólo el muy minoritario Partido andalucista (PSA) ha hecho campaña contra el nuevo estatuto, lamentando que no reconozca en su preámbulo la “nación” andaluza. Críticas que apenas tuvieron eco, tanto apoya la población el proceso de autonomía iniciado con la vuelta a la democracia, al final de los años setenta. La descentralización está adornada de todas las virtudes. “Andalucía fue mucho tiempo una región descuidada y olvidada por el poder central, explica Javier Pérez Royo, profesor de Derecho constitucional de la Universidad de Sevilla. Gracias a la autonomía, ella tiene la impresión hoy de ser tenida en cuenta , de pesar en Madrid, de no ser más explotada como lo fue en otros tiempos.” En el siglo pasado, cerca de 2 millones de Andaluces abandonaron su suelo nativo para ir a buscarse una mejor vida más al norte. “Hoy, Andalucía se ha convertido en una tierra de inmigración”, observa Gabriel Cano, director del Instituto de desarrollo regional.

Una verdadera metamorfosis

Desde hace treinta años, la región ha luchado sin descanso para obtener las mismas prerrogativas que las comunidades autónomas llamadas “históricas”: País Vasco, Navarra, Cataluña, Galicia. “Ella es la garante de la igualdad territorial en el actual proceso de modernización de las Autonomías en España”, insiste Manuel Chaves, en una entrevista con “lesechos.fr ('los Ecos')”. En cuanto el País Vasco y Cataluña reclamaron, en 2003, una reforma de su estatuto, Andalucía les pisó los talones.

Pero los Andaluces plebiscitan la autonomía sobre todo porque la asocian al espectacular desarrollo económico de su región. “Ha representado el período de bienestar más largo y más intenso de nuestra historia reciente”, destaca Manuel Chaves. Pobre, subequipado, esencialmente agrícola, el antiguo reino de al-Andalus daba lástima al final de los años setenta. Se transformó. El sur de España no tiene ya mucho que envidiar al norte en términos de infraestructuras. La actividad económica da pruebas de un dinamismo asombroso. Desde hace quince años, la región ha logrado cada año un crecimiento superior al 3%. Se crearon más de 1,2 millón de empleos durante la década transcurrida, reduciendo la tasa de desempleo del 33,9%, a finales de 1995, al 12,2%, a finales de 2006. Al mismo tiempo, el nivel de vida, medido en Paridad de Poder Adquisitivo, saltó del 64,4% al 76,6% de la media de la Unión Europea de los Veinticinco miembros. Y alcanza en adelante un 79,3% de la media española. “El patronato, los sindicatos y la Junta trabajan cogidos de la mano por el desarrollo de la economía local”, subraya a continuación Francisco Carbonero Cantador, Secretario General de las Comisiones trabajadoras (CC.OO) en Sevilla.

Andalucía sigue siendo, ciertamente, la región más pobre de la Península, después de Extremadura, “pero ha colmatado una parte de su retraso”, se felicita Antonio Ávila Cano, Secretario General de economía de la Junta. En particular estos últimos años, gracias a un crecimiento superior al - ya muy elevado - del conjunto de España (4% contra un 3,8% en 2006). Se crearon no menos de 126.500 empleos y 20.000 empresas el último año.

Fragilidades reales

Basta, por otra parte, con circular un poco, para constatar esta efervescencia, esta recuperación acelerada. No hay una ciudad, no hay un burgo que no esté delimitado por las obras. Parcelaciones de viviendas, nuevas zonas comerciales, circunvalaciones o vías rápidas: las grúas y las excavadoras se adueñan de la periferia de las aglomeraciones. Pero también de los centros de las ciudades, que se equipan de metro y tranvías.

La Junta no olvida nunca recordar con fuerza, mediante carteles, que estos trabajos se inician y financian por obra suya. E innumerables paneles con sus insignias recuerdan a cada momento al automovilista que se encuentra en la “Red de carreteras de Andalucía”. Un incuestionable objeto de orgullo. “Las carreteras no van todas hacia el Norte, se felicita Javier González de Lara y Sarria, Secretario General del patronato de Málaga. También se construyeron numerosos ejes transversales, para conectar las grandes ciudades de la región y responder a las necesidades de la economía local. Un beneficio de la autonomía.”

Los Andaluces encontraron manifiestamente un optimismo y una fe en el futuro, que mucho tiempo les faltó. Una confianza que nada parece poder sacudir. Raros son los que se preguntan sobre la solidez y la perpetuidad de esta expansión desenfrenada. Una fragilidad bien real con todo. “Tal expansión no podrá durar, reconoce Francisco Villalba, jefe economista de Unicaja, el primer establecimiento financiero andaluz. “Ya que procede en gran parte de los trabajos de infraestructuras, el auge de los bienes inmuebles y el consumo.” La construcción representa por sí sola un 17% del PIB andaluz. Un tipo considerable. Las grandes obras tendrán un final. Tanto más que son financiadas en parte por los fondos europeos: este maná debería, en efecto, disminuir mucho a partir de 2013. Andalucía se benefició de 54 mil millones de euros de ayudas estructurales de Bruselas entre 1986 y 2006. Y va aún a recibir 12,8 mil millones entre 2007 y 2013. Una afluencia de dinero “que representa entre 0,6 y 1 punto de crecimiento al año”, considera José Luis Osuna, profesor de Economía de la Universidad de Sevilla.

Un crecimiento sin desarrollo

El tejido industrial sigue siendo pobre en Andalucía. La región cuenta con pocas grandes empresas de capital local y le cuesta atraer inversiones extranjeras, fuera de los bienes inmuebles. Por consiguiente, arroja un importante déficit en sus intercambios exteriores. La agricultura y el turismo (7,6 millones de visitantes extranjeros en 2005) continúan siendo los dos pilares de la economía local. Con lo que eso implica de precariedad para el mercado laboral: un 45% de los empleos son temporales o a tiempo parcial, contra un 35% por término medio en España. Un récord en Europa.

“Se han construido carreteras y contratado funcionarios, pero no se ha invertido bastante dinero en la formación, la investigación y desarrollo, en el capital humano”, deplora Francisco Villalba. Aunque se realizaron importantes esfuerzos estos últimos años para fomentar el desarrollo de las nuevas tecnologías (leer abajo). “Tenemos el crecimiento, no el desarrollo”, enfatiza José Luis Osuna. “Las autoridades carecen de una visión clara de lo que podría ser el lugar de Andalucía en Europa, en el futuro”, juzgan severamente los dos economistas. Una impresión que consolida el museo de Autonomía, donde apenas se menciona el futuro de la región.

Los puntos fuertes de la región…

Andalucía es:
- la segunda región más poblada de España;
- una región muy turística (7,6 millones de visitantes extranjeros en 2005);
- una región seleccionable para todas las ayudas de la Unión Europea (12,8 mil millones de euros esperados entre 2007 y 2013);
- la primera región productora de aceitunas en Europa;
- la tercera región de España, para las nuevas tecnologías de la información y la comunicación;
- una puerta de paso hacia África del Norte.

… y sus puntos débiles

- Es la segunda región más pobre de España;
- carece de inversiones extranjeras;
- se desarrolla poco el sector industrial;
- los empleos son poco cualificados;
- la dependencia respecto al turismo y la construcción es muy fuerte;
- está geográficamente distante de los grandes mercados europeos.

Enlace permanente Hacer comentario

sábado, febrero 17, 2007

Andalucía interesa a Francia

Andalucía interesa a Francia

Permalink 17.02.07 @ 13:37:43. Archivado en Europa, España, Pro amicitia universale

Haga la misma experiencia que yo he hecho esta mañana. Visite el prestigioso diario económico "Les Echos" y pida a su motor de búsqueda que encuentre los artículos publicados por el periódico sobre Andalucía (en francés: Andalousie). Inmediatamente le procurará dieciséis artículos recientes:

Samedi 17 février 2007

Résultats de votre recherche sur le site

Votre requête sur les articles parus sur le site lesechos.fr contenant Andalousie, a retourné 16 articles.

Triez les articles par date

Andalousie : la confiance retrouvée
Article du 16/02/2007

La Floride de l'Europe se voit en future Silicon Valley
Article du 16/02/2007

Manuel Chaves: "Situer l'Andalousie parmi les régions les plus développées d'Europe"
Article du 15/02/2007

« Les Echos week-end »
Article du 15/02/2007

L'Espagne se met à rêver du plein-emploi
Article du 29/01/2007

L'Espagne gagne du terrain comme destination touristique
Article du 29/01/2007

Toutes les régions profitent du boom économique espagnol
Article du 17/01/2007

Un pur enchantement
Article du 23/10/2006

L'Espagne aura encore besoin de travailleurs étrangers
Article du 02/10/2006

L'Espagne danse sur un volcan
Article du 26/09/2006 (Artículo repetido tres veces como una llamada de alarma: "Les excès de l'immobilier espagnol, en pleine folie spéculative, inquiètent les autorités monétaires. Car l'endettement des ménages atteint un niveau tel qu'un relèvement des taux d'intérêt risque de provoquer un retournement du marché.")

Immobilier à temps partagé : révision en vue de la directive européenne
Article du 14/06/2006

Résident secondaire en Espagne
Article du 09/06/2006

L'Espagne ou le royaume éclaté
Article du 13/04/2006

Les Etats membres de l'Union durcissent leurs politiques en ordre dispersé
Article du 27/01/2006

Enlace permanente Hacer comentario

viernes, febrero 16, 2007

Diversidad en la igualdad

Diversidad en la igualdad

Permalink 16.02.07 @ 21:07:33. Archivado en España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Dentro del marco de cohesión y solidaridad que establece la Constitución española, Andalucía necesita, para afrontar las nuevas realidades del siglo XXI, un instrumento jurídico que impulse el bienestar, la igualdad y la justicia social. Es lo que tratamos de conseguir entre todos, mediante el proyecto de Estatuto que tenemos la suerte de ver apoyado por la mayoría casi absoluta de nuestros representantes políticos. No perdamos la ocasión de animar a nuestros políticos a entenderse, para defender nuestro bien común por encima de sus intereses partidistas.

-oOo-

Hoy, los argumentos que construyen la convivencia de los andaluces y andaluzas y los anhelos de éstos nacen de un nuevo proyecto histórico que debe permitirnos afrontar con garantías los retos de un tiempo nuevo, definido por los profundos cambios geopolíticos, económicos, culturales y tecnológicos ocurridos en el mundo y por la posición de España en el contexto internacional. Si durante el último cuarto de siglo se han producido transformaciones intensas en el mundo, estos cambios han sido particularmente acentuados en Andalucía, donde en ese periodo hemos pasado del subdesarrollo económico y cultural a un panorama similar al de las sociedades más avanzadas, como ejemplifica la inversión de nuestros flujos migratorios.

Después de casi tres décadas de ejemplar funcionamiento, resulta evidente que el Estado de las Autonomías implantado por la Constitución de 1978 ha producido en estos años un rápido y eficaz proceso de descentralización. Ahora bien, transcurrida esta fructífera etapa de experiencia autonómica se hacen necesarias reformas que modernicen el modelo territorial.

Reformas para profundizar el autogobierno, extrayendo todas las posibilidades descentralizadoras que ofrece la Constitución para aproximar la Administración a la ciudadanía. Reformas que al mismo tiempo desarrollen y perfeccionen los mecanismos de cohesión territorial, solidaridad y cooperación institucional. Se trata, pues, de un proceso de modernización del Estado de las Autonomías que sólo es posible desde una visión global y plural de España que Andalucía siempre ha tenido.

Hoy, como ayer, partimos de un principio básico, el que planteó Andalucía hace 25 años y que mantiene plenamente su vigencia: Igualdad no significa uniformidad. En España existen singularidades y hechos diferenciales. Andalucía los respeta y reconoce sin duda alguna. Pero, con la misma rotundidad, no puede consentir que esas diferencias sirvan como excusas para alcanzar determinados privilegios. Andalucía respeta y respetará la diversidad pero no permitirá la desigualdad ya que la propia Constitución Española se encarga de señalar en su artículo 139.1 que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.

El grado de desarrollo económico, social y cultural de Andalucía ha sido posible gracias al Estatuto de Autonomía. Un texto que ha favorecido la convivencia armónica, el desarrollo político, social y económico de esta tierra y la recuperación de la autoestima de un pueblo que hoy tiene voz propia en el Estado de las Autonomías, tal y como establece la Constitución Española de 1978.

Se trata, en definitiva, de conseguir un Estatuto para el siglo XXI, un instrumento jurídico que impulse el bienestar, la igualdad y la justicia social, dentro del marco de cohesión y solidaridad que establece la Constitución.

Por ello, y como expresión de su voluntad colectiva representada políticamente a través del Parlamento, el pueblo andaluz ratifica el presente Estatuto de Autonomía de Andalucía, como renovación del compromiso manifestado el 28-F de 1980.

Preámbulo de la PROPUESTA DE REFORMA DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA PARA ANDALUCÍA.Texto aprobado por las Cortes Generales, que será sometido a referéndum este 18 de febrero.

Enlace permanente Hacer comentario