martes, agosto 08, 2006

Sin niños no hay futuro

Sin niños no hay futuro

Permalink 07.08.06 @ 21:00:00. Archivado en Pro pace

La manera más eficaz de poner fin a la aventura humana consiste en privarnos de nuestros hijos a quienes los hemos engendrado. Eso es lo que hacen los partidarios de la guerra, cada vez que ponen en marcha su siniestra manera de arreglar los conflictos: se matan entre ellos y, con los daños colaterales de la guerra, matan a los ancianos, a los enfermos, a las mujeres y a los niños.

Matando a los niños, matan nuestro futuro.

Frente a ellos, nosotros, los partidarios de la cultura de paz, levantamos nuestras manos desarmadas, con los brazos bien abiertos, protegiendo a nuestros seres queridos, y con el corazón dispuesto a saludar y abrazar a todo aquél que arrojando las armas decida pasarse a nuestro campo de la paz, del lado del futuro que son los niños.

Nuestra divisa es muy simple: "perdonad nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores".

En caso de conflicto, es preferible perdonarse mutuamente a matarse el uno al otro, obstinándose en defender que todo el acierto es nuestro y que todo el error es del otro.

Hay que estar completamente loco para defender que las culpas no están compartidas en la mayor parte de nuestros conflictos. Si esto es verdad para nuestros asuntos personales, lo es en mayor grado para nuestos asuntos colectivos, que son los que afrontamos supuestamente para defender a nuestras familias y a nuestro pueblo, frente a otras familias y otros pueblos.

La mayor de las locuras consiste en preferir la razón de la fuerza a la fuerza de la razón. Éste es uno de los conceptos más fundamentales de la ética universal que promueve a través del mundo el gran paladín de la Paz que es nuestro amigo Federico Mayor Zaragoza. Así se lo oi proclamar en Lovaina la Nueva, al comenzar el milenio (8 de febrero de 2000), cuando lo invité a animar nuestro coloquio universitario sobre "la coopération entre l'Union européenne et l'Amérique latine dans la perspective de l'année de la culture de paix", y así se lo sigo oyendo proclamar, por los cuatro puntos cardinales, cada vez que toma la palabra para defender la cultura de Paz.

Federico Mayor Zaragoza escribe hoy "En nombre de los niños muertos".

Un día y otro y otro, hasta hacerse rutina y dejar, por tanto, de ser noticia. Niños muertos como "efectos colaterales" de las acciones bélicas, de los "asesinatos selectivos" de Israel, de las reacciones terroristas de las milicias palestinas o los cohetes de Hezbolá. Niños muertos en Irak por los "insurgentes", por las fuerzas armadas propias o invasoras.

¿Cómo podríamos, por fin, detener la locura de la guerra e iniciar el siglo XXI sustituyendo la fuerza por el diálogo? Las emociones que he sentido y observado frente a la imagen de una niña acribillada me han hecho pensar que quizás sólo invocando a los niños muertos podría lograrse que todos, de un lado y otro, de una y otra creencia o ideología, estarían dispuestos a deponer las armas y sentarse alrededor de una mesa para intentar hallar soluciones pacíficas a sus conflictos.

En nombre de los niños muertos, pensando que podrían ser los nuestros. Quizás sólo así es posible que la sed de venganza, la animadversión, el rencor y el odio cedan espacio y voluntad a la conciliación. Sólo así las turbias manos que empujan la inmensa maquinaria bélica comprenderían que su tiempo ha terminado, que ya hemos pagado -en víctimas y divisas- el precio terrible de la guerra.

En nombre de los niños muertos. Hace unos días, Save the Children publicaba que en la actualidad hay 50 millones de niños afectados por conflictos armados. Y Unicef informaba sobre los miles que mueren diariamente de hambre, de desamor, de olvido. ¿Serán estas cuentas, estos datos, el recuerdo horrendo de niños esqueléticos o destrozados por la metralla, los que podrán movilizar a la gente, abriéndole los ojos y propiciando resueltamente la acción?

Acostumbrados a aceptar resignadamente "lo que pasa", atemorizados y esperando "a ver qué hacen" (los gobernantes, las instituciones nacionales e internacionales), solemos despertar de nuestro letargo únicamente cuando sucede algo realmente excepcional. Entonces la reacción está a la altura de la dignidad humana, del destino común. Miles y miles ofrecen ayuda generosamente, y otros, con las manos embadurnadas de chapapote del Prestige, facilitando los primeros auxilios a los damnificados del huracán Mitch o del tsunami del Índico, nos dan la medida de la solidaridad humana, de la capacidad de abnegación y desprendimiento. Y nos llenamos otra vez de esperanza.

Ha llegado el momento de no descansar. De no ser espectadores hasta que otro aldabonazo nos incite a saltar al escenario. Presencial o virtualmente, tenemos que movilizarnos para proclamar un no rotundo a la guerra, a la violencia. Y reclamar la rápida interposición de cascos azules y, todos sin excepción respetando la tregua, empezar a construir la paz bajo la tutela de las Naciones Unidas.

Transitar desde una cultura de imposición y fuerza a una cultura de conversación y entendimiento es más desacostumbrado que difícil. Porque desde hace siglos nos hemos dejado guiar -insisto siempre en ello- por una recomendación perniciosa aunque muy apreciada (en todas las acepciones) por los grandes consorcios armamentísticos: "Si quieres la paz, prepara la guerra". Y, como es lógico, hacemos aquello para lo que estamos preparados, dando la vida con frecuencia por causas bien ajenas a las nuestras.

No estamos acostumbrados a la paz, a construir la paz, a hacer la paz, las paces. Quizás si pensamos en los niños muertos seremos capaces de vencer la inercia de tantos años belicosos y beligerantes, y nos incorporemos a la construcción cotidiana de la concordia, de la paz.

Al iniciarse un proceso de paz, a veces interrumpido y casi siempre discurriendo por caminos tortuosos, he pensado en los centenares o miles de víctimas que se hubieran evitado si hubieran decidido -teniendo presentes a sus hijos- sentarse a dialogar mucho antes. Cuanto más pronto mejor, auxiliados por una Comisión de Conciliación que, dependiente del secretario general de las Naciones Unidas, debería hallarse permanentemente disponible. Es un sentimiento agridulce, porque este pesarha ido siempre acompañado de la expectativa de que la andadura que comienza llegará un día a buen destino.

Israelíes y palestinos decidieron vivir juntos pacíficamente. Recuerdo cuando, en noviembre de 1987, visité a Yasir Arafat en la OLP cobijada en Túnez. "Debemos aprender a vivir juntos", repitió. Unos meses después, Simón Peres me decía con su contundente voz en Tel Aviv: "No hay otra opción: convivir en paz". Luego me reuní varias veces con Isaac Rabin. Era el que más decididamente promovía los Acuerdos de Oslo, incluida la cocapitalidad de Jerusalén. Se avanzaba en el proceso hasta que, un día aciago, una mano asesina le segó la vida. Como a John y Robert Kennedy. Como a Anuar el Sadat. Murió hablando de paz, no haciendo la guerra. En el recinto de la Unesco en París ubicamos la Plaza de la Tolerancia Isaac Rabin, con el monumento-olivo del gran escultor israelí Dani Karavan. Ojalá un día no muy lejano se pose en las ramas de su olivo la paloma de la paz que tanto anheló y procuró.

La inmensa mayoría de los palestinos y de los israelíes desean vivir en paz. Una sola condición: que todos los seres humanos valgan lo mismo. Esta radical igualdad en dignidad es el único requisito para la convivencia. En el hospital Haddasa, en Jerusalén, en una de mis visitas, alguien preguntó al director, en el departamento de neurología: "Aquella mujer a la que están tratando allí es palestina, ¿verdad?". El director respondió: "No sé. Aquí todos son pacientes".

Pues bien: todos iguales. Toda vida, toda muerte, el mismo valor. Para garantizarlo, unas Naciones Unidas reforzadas y dotadas de los recursos humanos, financieros y técnicos necesarios. Es la mejor garantía de futuro. Ya está claro que un grupo de países -G-7 o G-8- no puede encargarse de la gobernación del mundo. Y menos todavía, un poder hegemónico. Todos son necesarios, en cambio, para asegurar la eficacia del multilateralismo.

Ahora, ahora mismo, en nombre de los niños muertos, de los que se están matando o muriendo, parar de inmediato esta locura de los unos, de los otros y de los de más allá.

Cesar todo acto de violencia para detener esta infernal espiral de acción y reacción. "Los pueblos", a los que alude la Carta de Naciones Unidas en la primera frase de su preámbulo, no deben permanecer silenciosos por más tiempo, ni conformados, porque se trata del destino común de sus descendientes. Bien mirado, todos los niños del mundo son nuestros niños. No hay distinciones ni preeminencias. Cada niño vale lo mismo. Vale todo. Y, como en el hospital de Jerusalén, los niños no tienen nacionalidad ni color de piel.

Cuando todos los llamamientos a la mesura y a la conciliación han fracasado, tengamos la valentía de pensar en los niños muertos y en los nuestros, para que no muera ni uno más. Hay que movilizarse todos, utilizando todos los medios a nuestro alcance. Que nadie permanezca de espectador. Que nadie siga callado. Si no actuamos, si las asociaciones, ONG, instituciones de la sociedad civil no se implican decididamente y logran, en un gran clamor popular, parar la locura de la lógica de guerra -aunque les duela a los fanáticos, a los extremistas y a los que siguen beneficiándose de la ley del más fuerte-, habremos defraudado a los niños que confiaban en nosotros cuando les quitaron la vida.

-oOo-

Federico Mayor Zaragoza fue director general de la UNESCO entre 1987 y 1999; actualmente es presidente de la Fundación Cultura de Paz y copresidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones.

sábado, agosto 05, 2006

Universidad Internacional de la Paz

Universidad Internacional de la Paz

Permalink 05.08.06 @ 10:12:45. Archivado en Universidades, Pro pace

Universidad Internacional de la Paz, dos décadas de trabajo para la creación de una cultura de paz

En 1984, la Universidad Internacional de la Paz celebró en Sant Cugat su primer curso para analizar cuestiones como los DDHH. Desde entonces, cientos de personas han participado en sus iniciativas, que también llegan a los institutos.

Portal: www.universitatdelapau.org

Silvia Torralba / Redacción (31/07/2006)

Desde hace dos décadas, la Universidad Internacional de la Paz trabaja desde Sant Cugat (Barcelona) para fomentar la cultura de paz y formar a todo tipo de público en cuestiones como los derechos humanos, la cooperación y el pacifismo.

La experiencia se puso en marcha en 1984 gracias al empeño del Instituto Víctor Seix de Polemología y personajes reconocidos como Adolfo Pérez Esquivel, Arcadi Oliveres y Frederic Roda, y se inició con la celebración de un curso de verano que en todos estos años ha hablado de cultura de paz, de conflictos y de iniciativas de desarme y diálogo.

“El curso de verano es nuestro plato fuerte y lo aprovechamos para hablar más de conflictos y procesos de paz, pero en este trabajo de creación de cultura paz hacemos más actividades que, durante el resto del año, promueven la reflexión”, explica la directora de la Universidad Internacional de la Paz, Neus Sotomayor.

En los últimos años, de hecho, este centro formativo ha puesto en marcha actividades para sacar a la calle debates relacionados con los derechos humanos y la paz y a las que, cada vez más, “acude gente de entidades sociales, pero también jóvenes, gente mayor o personas del mundo educativo”.

El tercer viernes de cada mes, por ejemplo, la entidad celebra lo que llama las ‘noches temáticas’, encuentros en los que a partir de un libro o un documental se habla de temas como la pobreza, el conflicto en Palestina o la inestable situación en Haití. Cada mes de febrero, además, organiza un pequeño curso para profundizar en temas más reflexivos y conocer pensadores clásicos por la paz.

La paz, en las aulas

En este contexto, desde el año pasado la Universidad Internacional de la Paz ha entrado en algunas escuelas de Sant Cugat en el marco de un programa que, durante dos años, pretende formar a profesores y alumnos de tercero y cuarto de ESO en temas de solidaridad. Este año, la iniciativa se ha llevado a cabo en dos centros escolares, donde han hablado de paz y solidaridad, y el próximo curso se extenderá a todos los colegios públicos del municipio, con debates sobre ciudadanía e interculturalidad.

Como señala Neus Sotomayor, se trata de “despertar conciencias críticas un poco antes, entre los más jóvenes” y de ofrecer formación adecuada a los maestros para que ellos mismos puedan tratar estos temas en clase.

El mediterráneo, tema central de este año

A todas estas actividades se añaden las reflexiones que hace unos días se hicieron en el tradicional curso de verano de la Universidad Internacional de la Paz y que tuvieron como tema central el Mediterráneo y preguntas como qué nos une, qué nos separa o qué responsabilidad tiene el Norte en el desarrollo de los modelos socioeconómicos del Sur.

Durante las jornadas se escucharon propuestas interesantes, como la de crear un programa Erasmus entre los países del norte y el sur del Mediterráneo para fomentar el conocimiento mutuo, y se llamó a no acostumbrarse a las noticias que llegan cada día y ser críticos y salir a la calle.

“Estamos en un momento difícil porque la situación en lugares como Líbano, Israel y Palestina es muy complicada. La gente sufre mucho y la comunidad internacional no hace nada”, advierte la directora de la Universidad Internacional de la Paz, que recalca la “importancia de establecer puentes de diálogo y contribuir a que el espacio mediterráneo avance hacia una misma zona”.

¿Qué Puedo Hacer yo?

Conoce las actividades de la Universidad Internacional de la Paz y ¡participa!

Además de formar en cultura de paz, la Universidad Internacional de la Paz también colabora con entidades como FETS (Financiamiento Ético y Solidario) para promover el ahorro, las inversiones y la banca éticas. ¿Te apuntas a la propuesta?

Canal Solidario-OneWorld 2006

Universitat Internacional de la Pau
c/Santiago Rusiñol, 3, 1r 08172 Sant Cugat del Vallès
tel: 93 675 43 67 e-mail: info@universitatdelapau.org

viernes, agosto 04, 2006

Por los niños de Oriente Próximo

Por los niños de Oriente Próximo

Permalink 04.08.06 @ 21:01:05. Archivado en Pro pace

Querido Salvador, qué terrible es todo esto
03/08/2006 15:38

No sabes la tristeza que me produce ver las fotos de esos niños muertos en brazos de sus padres, con sus cuerpecitos desmadejados y el rostro hinchado y desfigurado.

¿Por qué no aparece un poco de cordura en medio de toda esta locura?. ¿Que más da quien tenga razón? ¿Acaso alguien tiene razón cuando el producto de la defensa de sus posturas es la muerte de niños inocentes?

Realmente me afecta mucho todo esto. Sabes lo que un niño significa para mí, la ternura y el amor que despiertan en mí, y esto supera cualquier desgracia, supera cualquier atrocidad. Espero de todo corazón que esta locura cese y que ningún padre tenga que pasear el cuerpo inerte de un hijo por las calles clamando justicia.

Un beso muy fuerte.

MACARIA CORLEONE (FUENLABRADA)

Todos contra la guerra 04/08/2006 20:33

Espero de todo corazón contigo "que la locura de la guerra cese y que ningún padre tenga que pasear el cuerpo inerte de un hijo por las calles clamando justicia".

Cuento con tu invencible amor de madre, para que entre todos formemos una interminable cadena de solidaridad bloguera, con la cual protejamos a todos los niños de Oriente Próximo, que por el momento son las víctimas de la locura guerrera de sus padres.

Te confieso a ti, que sabes lo que significa el milagro de tener un hijo, la pena que me produce el ver cómo se malbarata nuestra riqueza informativa bloguera, cuando hay tantos niños que necesitan urgentemente ayuda.

Un abrazo de aliado esperanzado.

martes, agosto 01, 2006

Creyentes argentinos por la Paz

Creyentes argentinos por la Paz

Permalink 01.08.06 @ 18:00:00. Archivado en Pro pace, Religiones

Nueva Sión, periodismo judeoargentino con compromiso, difunde desde Argentina un significativo llamado por la paz.

Católicos, musulmanes y judíos argentinos, frente a la guerra en Medio Oriente, hacen una llamada urgente a quienes desde los medios de comunicación pueden ayudarles a transmitir y difundir los valores más profundos de paz y encuentro.

Los representantes de las principales comunidades católica, judía y musulmana del país suscribieron un documento que llama a la convivencia y el diálogo. Cabe recordar que la Argentina padeció dos atentados que bien pueden haber estado vinculados, en algún modo, al interminable conflicto del Medio Oriente.

En una inobjetable demostración de convivencia pacífica, las principales comunidades religiosas del país y el gobierno firmaron, este 26 de julio, un documento en el que hacen un llamado "firme y racional" a la paz en el conflicto en Medio Oriente.

Los representantes comunitarios hicieron una invocación a la paz durante la firma del documento por "la vocación de paz y el diálogo entre las comunidades" suscripto en la secretaría de Culto argentina.

El documento -firmado por Luis Grynwald, Presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA); Samir Salech, Presidente del Centro Islámico de la República Argentina (CIRA); Monseñor Horacio Benites Astoul, Arzobispado de Buenos Aires, y el Embajador Guillermo Oliveri, Secretario de Culto de la Nación- "convoca a los hombres de buena voluntad a recapacitar y advertir que la violencia no tiene una matriz espiritual".

La declaración fue impulsada por el Instituto de Diálogo Interreligioso que orientan el rabino Daniel Goldman, el dirigente islámico Omar Abboud y el sacerdote Guillermo Marcó.

El siguiente es el texto completo de la declaración presentado bajo el título ‘La vocación de paz y el diálogo entre las comunidades‘:

En un mundo preocupado por la fragilidad de la paz, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), el Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) y el Arzobispado de Buenos Aires, con la convocatoria de la Secretaría de Culto de la Nación, se sienten en la obligación ética de hacer un firme y racional llamado a la paz. Convocamos a los hombres de buena voluntad a recapacitar y advertir que la violencia no tiene una matriz espiritual, dado que los valores supremos de la vida y la paz revisten una santidad única e incomparable que es, al mismo tiempo, una de las mayores coincidencias de todas las confesiones.

Como ciudadanos argentinos integrantes de esta diversidad de tradiciones religiosas y culturales, afirmamos que debemos y podemos hacer un aporte al diálogo, basado en el respeto por la diferencia y en la convicción de que tales diferencias, lejos de constituirse en obstáculos para la integración, nos enriquecen.

Hace falta valor, prudencia y una buena dosis de generosidad para aceptar al otro, enriquecerse con su singularidad y construir espacios comunes que nos contengan a todos.

Instamos a las comunidades locales a continuar trabajando en aquello que nos une y convocamos a ser mancomunadamente responsables en la tarea cotidiana, acompañando el mensaje de concordia con aquellos con quienes podemos ejercer influencia.

La violenta adversidad coyuntural que se desarrolla en Medio Oriente nos duele profundamente, y aunque podamos sostener visiones particulares y hasta divergentes sobre el tema, esto no debe doblegar nuestro esfuerzo de honrar la larga tradición que nuestra sociedad tiene en materia de convivencia plural, la cual debemos continuar profundizando para exhibirla al mundo como modelo.

Somos hijos e hijas de una herencia muy rica en ese sentido, que se ha visto potenciada en los últimos años con madurez y generosidad, desde quienes tenemos responsabilidades en nuestros respectivos ámbitos religiosos y comunitarios y también desde la Secretaría de Culto, que ha estimulado, generado y acompañado muchas de las acciones emprendidas.
Aspiramos a que estas palabras sirvan para que cada uno de nosotros, no importa la fe que profese, se proponga reflexionar con profundidad sobre los valores universales que compartimos, como lo viene promoviendo el Instituto del Diálogo Interreligioso.

Finalmente, hacemos una apelación a quienes desde los medios de comunicación pueden ayudarnos a transmitir y difundir los valores más profundos de paz y encuentro.

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He aquí cómo presenta hoy Nueva Sión, periodismo judeoargentino con compromiso, el bombardeo de Caná por parte de las Fuerzas de la Defensa israelí.

Qana:

56 personas muertas en
un duro ataque israelí

Al menos 56 personas murieron -el pasado 30 de julio- en un ataque aéreo perpetrado por la aviación israelí en la localidad de Qana -la bíblica Caná, donde Jesús realizó su primer milagro-, en el sur de El Líbano.
Las autoridades israelíes responsabilizan del ataque al Hezbollah por esconderse entre civiles y a los vecinos por no haber abandonado sus hogares tras los anuncios previos.

Se trata de la peor matanza desde que comenzó la ofensiva israelí contra Hezbollah, que se está cargando vidas e infraestructuras civiles en El Líbano.

El Ejército israelí justificó el ataque alegando que desde Qana se han lanzado numerosos cohetes contra su territorio. Hezbollah aseguró que "la carnicería de Qana no quedará sin respuesta".

Como consecuencia de la matanza, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, reclamó al Secretario General de la ONU, Kofi Annan, la celebración de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para negociar "un alto el fuego inmediato e incondicional" y "una investigación internacional sobre las masacres israelíes en El Líbano".

Los aviones israelíes bombardearon Qana -en las colinas situadas al este de la ciudad portuaria de Tiro- hacia la una de la madrugada hora israelí, y destruyeron varias viviendas ocupadas por vecinos de la localidad que estaban durmiendo.

Un edificio de tres plantas fue alcanzado directamente donde, según fuentes oficiales de defensa civil, fallecieron más de 50 civiles que se habían refugiado en ese edificio.

Tras conocerse la tragedia, medio millar de personas asaltaron la sede de la ONU en Beirut y quemaron banderas estadounidenses y de Naciones Unidas. Los manifestantes pudieron superar la barrera policial, forzar las ventanas y entrar en el edificio, mientras cantaban lemas contra Israel y Estados Unidos y acusaban a los Gobiernos árabes de no hacer lo suficiente para detener los ataques israelíes.

Versiones

Inmediatamente después del ataque, las autoridades israelíes aseguraron que el objetivo era meramente militar y que las muertes de civiles deben atribuirse a Hezbollah. El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, aseguró que desde Qana y sus alrededores "se han disparado cientos de Katiushas hacia las ciudades israelíes de Kiriat Shmona y Afula".

El Ejército israelí aseguró que "la aviación israelí atacó lanzaderas de misiles en la zona de Qana, desde la que se han disparado cientos de misiles contra las ciudades de Naharía y las municipalidades del oeste de Galilea", y añadió que la responsabilidad de la muerte de civiles en los ataques israelíes recae en Hezbollah, que ha convertido los centros de residencia libaneses en un "frente de guerra mediante el disparo de misiles desde zonas habitadas por civiles".

Repercusiones

El Gobierno argentino expresó “su profunda consternación por el ataque ocurrido en la localidad de Qana en el sur del Líbano, como consecuencia del cual murieran más de 50 civiles inocentes, la mayoría de ellos niños”.

“El pueblo y Gobierno argentinos transmiten sus sentidas condolencias al pueblo y Gobierno del Líbano por la trágica muerte de estos civiles inocentes.

La Argentina está sumamente preocupada por las consecuencias humanitarias de los actuales enfrentamientos y una vez más vuelve a realizar un llamado para el cese inmediato de las hostilidades o para la declaración de una tregua humanitaria, tal como lo viene reclamando la gran mayoría de la comunidad internacional desde que este conflicto se iniciara”.

“El Gobierno argentino reitera su llamado a las partes para que respeten plenamente sus obligaciones de conformidad con el derecho internacional humanitario y tomen todos los recaudos para la protección de la población civil.”

La secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condolezza Rice, expresó ante la prensa, en Jerusalem, su "profunda tristeza por la terrible pérdida de vidas inocentes. Todos reconocemos que esta forma de hacer la guerra es extremadamente difícil", prosiguió, en referencia a los ataques contra civiles. "Queremos un alto el fuego lo antes posible", agregó.

La Comisión Europea calificó la matanza de "horrible. Siempre es un horror que se vean involucrados civiles, en particular mujeres y niños", declaró su portavoz, Katharina von Schnurbein.

También el Papa Benedicto XVI pidió un alto el fuego "inmediato". "En nombre de Dios, pido a todos los responsables de esta espiral de violencia que depongan sus armas", afirmó en su residencia de verano de Castel Gandolfo, en las afueras de Roma.

En Washington, el Presidente estadounidense, George W. Bush, reafirmó que Israel "tiene derecho a defenderse" como "cualquier país", que "debe defenderse de ataques terroristas y de matanzas de vidas inocentes".

Por su parte, la UE aseguró -en comunicados del Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Javier Solana, y de la comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner- que el ataque de Qana no tiene justificación, menos aun cuando la comunidad internacional trabaja para hallar una solución a la crisis, y reclamó el cese de la violencia y las hostilidades.

La ministra británica de Asuntos Exteriores, Margaret Beckett, declaró que el ataque es una tragedia y un paso atrás en los intentos de conseguir un acuerdo de paz. "Hemos pedido reiteradamente a los israelíes que actúen de forma proporcionada", declaró la ministra.

El presidente francés, Jacques Chirac, declaró que "Francia condena esta acción injustificable, que demuestra más que nunca la necesidad de avanzar hacia un alto el fuego inmediato, sin el cual este tipo de dramas sólo puede repetirse".

Asimismo, el representante especial en El Líbano de Kofi Annan, Geir Pedersen, reclamó una "inmediata investigación sobre este incidente" y añadió que esta tragedia "demuestra la urgencia de que todas las partes escuchen los reiterados llamamientos de Naciones Unidas para un cese inmediato de las hostilidades".

Consejo de Seguridad

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidos adoptó una declaración en la que manifiesta su "extrema conmoción y dolor" por la muerte de civiles en la localidad libanesa de Qana como consecuencia de un ataque aéreo israelí, pero no condena el ataque.

El texto fue aprobado a última hora del domingo 30 de julio por unanimidad de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas durante una reunión de urgencia.

El texto "deplora fuertemente la pérdida de vidas inocentes y el asesinato de civiles en el actual conflicto". El secretario general de la ONU, Kofi Annan, había reclamado horas antes al Consejo de Seguridad una "condena en los términos más enérgicos" al ataque perpetrado por el Ejército israelí en Qana.

"El Consejo de Seguridad manifiesta su extrema conmoción y dolor por el bombardeo por parte de las Fuerzas de la Defensa israelí de un edificio residencial en Qana, en el sur de El Líbano, que causó la muerte de decenas de civiles, la mayoría niños, y ha dejado heridos a otros muchos", comienza la declaración. Las discusiones en el seno del Consejo en relación al lenguaje utilizado continuaban después de que el texto fuera adoptado.

“El Consejo de Seguridad expresa su preocupación por la amenaza de un aumento de la violencia con aún más graves consecuencias para la situación humanitaria, insta al fin de la violencia, y subraya la urgencia de la obtención de un alto el fuego duradero, permanente y sostenible", continúa el texto. Asimismo, la declaración pide al Consejo de Seguridad que "trabaje sin más demora para adoptar una resolución para alcanzar un acuerdo duradero".

El embajador de los Estaods Unidos ante Naciones Unidas, John Bolton, se declaró "satisfecho" con el tono de la declaración, alegando que su propósito no era condenar el bombardeo. "Es la pérdida de vidas civiles lo que lamentamos. Si se trató de un accidente es obviamente algo que será investigado", agregó.

El representante de El Líbano ante las Naciones Unidas, Nouhad Mahmoud, expresó su disgusto y su frustración por la inoperancia del Consejo, ya que todavía no se había pronunciado, pese a que las hostilidades se iniciaron 18 días atrás.

Mahmoud manifestó su disconformidad con la declaración y consideró inadecuado el anuncio de Israel por el que suspende los ataques aéreos en el sur del país durante 48 horas.

"Sé que en el fondo, en lo más profundo de sus corazones, el Consejo sabe que Israel está cometiendo atrocidades a una escala que no se puede tolerar", resaltó Mahmoud.

Por su parte, el embajador sirio, Bashar Jaafari, indicó que Estados Unidos no puede justificar por más tiempo su apoyo a las acciones militares de Israel en El Líbano.

Venganza

Hezbollah, por su parte, anunció a través de su cadena de televisión ‘Al-Manar’, que "la carnicería de Qana no quedará sin respuesta", y un diputado libanés de Hezbollah, Hasan Fadlalá, advirtió de que la "nueva masacre" perpetrada "aumentará la determinación del pueblo libanés para aguantar la agresión israelí e incrementará la determinación de la resistencia para enfrentarse al enemigo".

Repercusiones en la prensa argentina

Las tapas de los medios argentinos sintetizan con imágenes el resultado del bombardeo israelí sobre el edificio en Qana.

Los análisis sobre los 60 muertos, 37 de ellos niños y 15 personas discapacitadas, giran alrededor del alto al fuego israelí, anunciado por Estados Unidos; la advertencia de los grupos islámicos (“Esta masacre no quedará impune”); las amenazas en Irán de “Los guardianes de la revolución”, contra Israel y Estados Unidos, las condenas de la ONU y del Papa y el mensaje del Gobierno argentino.

La Nación, señala que como reacción directa al ataque de ayer “Ahora en Beirut todos se alinean con Hezbollah”. En la misma línea editorial, aparece Henri Mamarbachi (agencia AP), titulado “Beirut endurece su postura”. Y Jana Beris desde Israel sentencia que el gobierno judío denuncia que Hezbollah usa a civiles de escudos humanos.

Para Clarín, Marcelo Cantelmi sostiene, desde Jerusalem, que una de las consecuencias de los ataques israelíes en El Líbano es la unión de los árabes bajo una bandera común; y María Laura Avignolo (desde Beirut) comenta que “Ahora se espera la venganza de Hezbollah. Nadie descarta que sea un ataque a Tel Aviv”.

Universidad jesuita en El Líbano

Universidad jesuita en El Líbano 2

Permalink 31.07.06 @ 16:54:50. Archivado en Universidades, Pro pace, Pro amicitia universale

La Universidad jesuita San José de Beirut lleva 131 años al servicio del Líbano

Recordamos aquí una notable intervención de su Rector, hace seis años, para hacer comprender lo que está en juego en el Líbano actual. El Padre Selim Abou, Rector de la USJ, pronunció esta conferencia el 24 de junio de 2000, durante la clausura de las fiestas del 125 aniversario de la Universidad. Las palabras pronunciadas entonces siguen siendo actuales ahora, seis años después. La diferencia entre entonces y ahora es que la nueva guerra les añade un dramatismo de actualidad profética que nos llena de emoción. Reproducimos aquí el final de su intervención.

Los retos y la esperanza

En los peores momentos de la guerra del Líbano, la Universidad San José no perdió ni un solo instante la esperanza.

Funcionó en locales de fortuna fuera de la ciudad o en los sótanos de los campus, a pesar de la amenaza de los obuses, pero nunca perdió la esperanza.

Fue un objetivo privilegiado de los bombardeos, pero reconstruyó cada vez lo que se destruía, ya que ella nunca perdió la esperanza.

Enterró sus muertos y vendó sus heridas, pero la Universidad San José no perdió nunca la esperanza.

La esperanza se basa hoy en la perspectiva de una paz regional justa y equitativa.

A menos que se quiera transformar el Líbano en un hogar permanente de desestabilización en el corazón del Oriente Próximo, las potencias que patrocinan las negociaciones de paz no pueden ni seguir dando su apoyo a la satelización de este país ni desequilibrar su composición comunitaria con transplantes extranjeros.

Hay pues razones para creer que el día en que el Líbano será invitado a la mesa de negociaciones, no será para firmar un acuerdo ya sellado, cuyos gastos tendrá que pagar.

A la espera de este momento, debe prever los cambios políticos, económicos y culturales que la paz implicará inevitablemente para que, en el momento oportuno, tome en mano su propio destino y que recobre, sobre nuevas bases, el papel regional que era el suyo.

El porvenir es incierto, pero la esperanza es más fuerte que la duda.

La Universidad San José tiene la certeza de que sigue siendo fiel a la misión que se asignó hace 125 años, formando hombres y mujeres altamente cualificados, conscientes de los problemas que afronta su país, decididos a sacrificar el bienestar que ellos encontrarían bajo otros cielos más clementes, para consagrarse aquí mismo a la reconstitución del tejido social, a la rehabilitación del Estado y a la consolidación de la nación. Con este fin la Universidad San José se esfuerza en seguir siendo un polo de excelencia, un alto lugar de cultura, un espacio de libertad.


Universidad jesuita en El Líbano

Permalink 31.07.06 @ 10:50:02. Archivado en Universidades, Pro pace, Pro amicitia universale

Dar a conocer la prestigiosa Universidad San José del Líbano es el mejor homenaje que podemos ofrecer hoy a la gran familia jesuítica, en el día de la celebración de la fiesta y del 450 aniversario de la muerte de San Ignacio: http://www.usj.edu.lb/

Desde su fundación en 1875, la Universidad San José de Beirut (U.S.J.) ha estado vinculada siempre al proyecto apostólico de la Compañía de Jesús en la región: la promoción de la eminente dignidad de la persona humana, a través y más allá de sus pertenencias particulares (étnicas, lingüísticas y religiosas).

La Universidad San José es

Una universidad libanesa privada, fundada por los jesuitas en 1875

Más de 1500 profesores y más de 6500 estudiantes

Cuatro campus universitarios en Beirut

Enseñanza e investigación en Ciencias médicas y enfermeras, Ciencias y Tecnologías, Ciencias sociales y Ciencias humanas.

Tres centros regionales: Saïda, Zahlé y Trípoli.

Una antena en Ammán

10 facultades, 20 institutos o escuelas especializadas

2 centros de estudios profesionales

Un hospital universitario y 13 hospitales afiliados

Un centro de cuidados dentales

Un centro de cuidados ortopédicos

Una capellanía en cada campus universitario

Visite la Universidad San José de Beirut (U.S.J.)

Cronología de 125 años de historia universitaria

Misión de la Universidad San José: proyecto USJ 2007

sábado, julio 29, 2006

Por una paz general y duradera

Por una paz general y duradera

Permalink 29.07.06 @ 13:09:36. Archivado en Sociogenética, Pro pace

Aunque parezca paradójico, la guerra actual ofrece la oportunidad para una paz general y duradera en todo Oriente Próximo.

Contrariamente a lo que muchos piensan, ésta no es una guerra del mundo árabe contra Israel, sino una guerra provocada por las fuerzas radicales de la región (Hezbolá y Hamás), teledirigidas por Siria y sobre todo por Irán, que ha demostrado con ella ante todo el mundo sus aspiraciones hegemónicas.

La responsabilidad del grupo terrorista Hezbolá, como principal instrumento del designio hegemónico de Irán, ha quedado ampliamente demostrada por hechos y actitudes muy concretos.

Aunque Hezbolá tiene dos ministros en el ejecutivo libanés y varios parlamentarios, no actúa en interés del Estado libanés, sino que Damasco y Teherán, de donde procede la mayor parte de su arsenal, definen sus intereses. Sin que el gobierno libanés se lo impida, Hezbolá actúa en el Líbano como un Estado dentro de otro Estado, con su propio ejército privado y con sus propias estructuras terroristas. Desde la retirada israelí del sur del Líbano, en 2000, es Hezbolá, y no el gobierno libanés con su ejército, el que controla la frontera entre Líbano e Israel. Desde hace mucho tiempo y sin que el gobierno libanés se lo impidiera, Hezbolá ha acumulado un impresionante arsenal de cohetes Katiusha, así como misiles teledirigidos, cuyo alcance los ha transformado en una terrible colección de amenazadoras espadas de Damocles, suspendidas sobre la mayor parte del territorio israelí.

Cuando la dirección de Hamás, que tiene su sede en Siria (Damasco), ordenó un ataque contra un puesto militar en Israel, ataque durante el cual mataron a varios soldados y secuestraron a uno, Hezbolá siguió el ejemplo y secuestró a otros dos soldados israelíes en la frontera entre Líbano e Israel. Con este hecho, Hamás y Hezbolá dejaron claro que habían coordinado sus acciones en coalición terrorista, para provocar un enfrentamiento a gran escala con Israel.

El tema fundamental, tanto de esta coalición terrorista como de su mentor Iraní, es la amenaza estratégica contra la existencia de Israel.

Con el antiguo ministro de Asuntos Exteriores alemán, Joschka FISCHER, cabe ver la coalición “antihegemónica”, actualmente en preparación, como una iniciativa de paz sólida y seria; el Cuarteto de Oriente Próximo, que comprende a los países árabes moderados, incluidos los palestinos de esta opinión, se involucra activamente en la búsqueda de una solución viable y proporciona las garantías políticas, económicas y militares necesarias para sostenerla en el tiempo.

Israel, cuya determinación y capacidad disuasoria nadie pone en duda, haría bien en aprovechar las posibilidades políticas y diplomáticas que le brinda esta guerra, para tomar la iniciativa desde una posición de fuerza y ofrecer una paz general y duradera a todos aquellos dispuestos a reconocer su existencia. Esta paz general y duradera le permitiría renunciar para siempre a la violencia, no sólo de palabra, sino también de hecho.

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De la guerra a la paz
por JOSCHKA FISCHER
Antiguo Ministro de Asuntos Exteriores y Vicecanciller de la República Federal de Alemania

Haifa, Beirut y muchas otras ciudades y pueblos de Líbano y de Israel están bajo el fuego. ¿A quién le habría parecido esto posible hace unas semanas? En todo el mundo, la reacción a las imágenes de destrucción y muerte en Líbano, pero también en Gaza e Israel, ha sido de espanto.

Por supuesto, era bien sabido que Hezbolá -considerada con razón una organización terrorista- estaba acumulando un arsenal de cohetes Katiusha, así como misiles guiados de mayor alcance. Y tampoco era un secreto que Hezbolá actúa como un Estado dentro de un Estado, con su propio ejército privado fuertemente motivado y sus propias estructuras terroristas. Es Hezbolá, no el gobierno libanés y su ejército, el que controla la frontera entre Líbano e Israel desde la retirada israelí del sur del Líbano en 2000.

Aunque Hezbolá tiene dos ministros en el ejecutivo libanés y varios parlamentarios, no actúa en interés del Estado libanés. Por el contrario, sus intereses los definen Damasco y Teherán, de donde procede buena parte de su arsenal. Este control externo es la principal causa de la actual tragedia, que esencialmente constituye una "guerra por poderes".

¿Quién actúa de delegado de quién y para qué? Remontémonos a la causa que ha precipitado esta guerra. Dentro de Hamás, también fuertemente influido por Siria e Irán, había surgido un debate fundamental acerca de si, tras el éxito electoral y la consiguiente responsabilidad de gobernar los territorios palestinos, la organización debía reconocer a Israel. El acuerdo era inminente cuando la dirección de Hamás en el extranjero (que tiene su sede en Damasco) ordenó un ataque contra un puesto militar en Israel, durante el cual mataron a varios soldados y secuestraron a uno.

El clamor en Israel y la consiguiente respuesta militar masiva israelí, que inevitablemente causó un número elevado de bajas palestinas, estaban claramente previstos y de hecho eran parte integrante de los fríos cálculos de quienes organizaron el ataque. El incipiente consenso palestino fue torpedeado, el reconocimiento de Israel dejó de tener importancia y nuevamente los radicales salieron victoriosos. Unos días después, Hezbolá siguió el ejemplo y secuestró a otros dos soldados israelíes en la frontera entre Líbano e Israel, dejando claro que Hamás y Hezbolá habían coordinado sus acciones para provocar un enfrentamiento a gran escala con Israel. Todo esto sucedió sólo unos días antes de la reunión del G 8 en San Petersburgo, donde la cuestión prioritaria eran las ambiciones nucleares de Irán.

La actual guerra en Líbano no es una guerra del mundo árabe contra Israel; por el contrario, es una guerra orquestada por las fuerzas radicales de la región -Hamás y la Yihad islámica entre los palestinos, Hezbolá en Líbano, junto con Siria e Irán- que básicamente rechaza cualquier acuerdo con Israel. El conflicto se buscó por tres razones:
1) primeramente para aliviar la presión interior de la comunidad palestina para que Hamás reconozca a Israel;
2) en segundo lugar, para debilitar la democratización de Líbano, que estaba marginando a Siria;
3) y en tercer lugar, para apartar la atención de la incipiente disputa sobre el programa nuclear iraní y enseñar a Occidente los "instrumentos" de que dispone en caso de conflicto.

Los gobiernos árabes moderados entienden muy bien la cuestión que está en juego en esta guerra: se trata de la hegemonía regional en Líbano y Palestina en el caso de Siria y, a mayor escala, de la reivindicación hegemónica de Irán en todo Oriente Próximo.

Pero la guerra de Líbano y Gaza podría terminar siendo un error de cálculo para los radicales. Al disparar proyectiles sobre Haifa, la tercera ciudad de Israel, se ha cruzado un umbral. A partir de ahora, ya no es principalmente una cuestión de territorio, restitución u ocupación. Por el contrario, el tema fundamental es la amenaza estratégica contra la existencia de Israel.

El frente de rechazo ha subestimado la determinación y la capacidad disuasoria de Israel. Ha demostrado que no hay manera de volver al statu quo en Líbano, y revelado las aspiraciones hegemónicas de Irán en todo el mundo. La locura de esto salta a la vista, porque no hace falta mucha imaginación para comprender cómo sería Oriente Próximo si hubiera un paraguas radical iraní protegiendo a los radicales. Este error de cálculo se pondrá de manifiesto a medida que se desarrollan estas cuatro circunstancias: Israel evita ser arrastrada a una guerra terrestre en Líbano; se aplica la resolución 1.559 de la ONU -que exige el desarme de todas las milicias de Líbano con ayuda de la comunidad internacional- y se vuelve al statu quo que ahora se ha vuelto imposible; la actual coalición "antihegemónica" de hecho, que comprende a los países árabes moderados (incluidos los palestinos moderados), se transforma en una iniciativa de paz sólida y seria; el Cuarteto de Oriente Próximo, con EE UU al frente, se involucra activamente en la búsqueda de una solución viable y proporciona las garantías políticas, económicas y militares necesarias para sostenerla en el tiempo.

Israel desempeña aquí un papel clave. Dos veces ha replegado unilateralmente sus tropas tras las fronteras reconocidas, principalmente del sur de Líbano y de Gaza. En ambas ocasiones, la fórmula israelí de tierra a cambio de paz ha terminado siendo tierra a cambio de guerra. Ahora, con la existencia de Israel amenazada, la paz con sus vecinos árabes parece una perspectiva más distante que nunca.

Creo que la actual guerra en Líbano puede abrir una nueva oportunidad para la paz. Cuanto antes se silencien las armas en Líbano, mejor. Pero no olvidemos el punto de partida de la guerra: el choque interno dentro de Hamás sobre si debía o no reconocer a Israel. Y no olvidemos la actitud de los gobiernos árabes moderados hacia esta guerra y hacia las intenciones ocultas de quienes la han provocado. La seguridad de Israel hace que la reestructuración de la organización interna de Líbano y la garantía de su soberanía estatal sean innegociables. Ha llegado el momento de jugar la carta siria y llevar al presidente Bachar el Asad a la vía de la normalización. Con los Altos del Golán, Israel tiene en sus manos el elemento clave. Sin Siria, Irán estaría solo. También Irak se beneficiaría de esa circunstancia. Por último, la situación no es tan desesperada para los palestinos como puede parecer. En las cárceles de Israel, los principales presos de Al Fatah y Hamás han llegado a un consenso, al aceptar la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967. Es necesario apoyar este nuevo realismo palestino. Pero no se puede ir más allá de la fecha histórica de junio de 1967 (ninguno de los dos bandos).

El hecho de que en Israel se perciba una nueva amenaza estratégica, ¿ha vuelto obsoletos los debates sobre la tierra y los asentamientos en Israel? Dado que esta guerra se dirige contra la existencia de Israel, la seguridad estratégica, y por lo tanto regional, será objeto de mucha más atención. ¿Cómo tiene entonces Israel que definir su seguridad en el futuro? Actualmente, Israel hace hincapié en la disuasión masiva, pero haría bien en aprovechar las posibilidades políticas y diplomáticas que le brinda esta guerra para tomar la iniciativa desde una posición de fuerza y ofrecer una paz general a todos aquellos dispuestos a reconocer su existencia, y renunciar para siempre a la violencia, no sólo de palabra, sino también de hecho. Ha llegado el momento de pensar a lo grande. Esto no sólo es válido para Israel y sus vecinos, sino también para Estados Unidos y Europa. Esta guerra ofrece la oportunidad para una paz duradera. No debemos dejarla escapar.

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Joschka Fischer, líder del Partido Verde durante cerca de 20 años, fue ministro de Asuntos Exteriores y vicecanciller de Alemania de 1998 hasta 2005. Traducción de News Clips. © Project Syndicate / Institute for Human Sciences, 2006.