domingo, septiembre 15, 2013

Sin solidaridad, ni Cataluña, ni España, ni Europa sobrevivirán




Rafael Arenas García (1) compartió este enlace ayer.
El Museo de Historia de Barcelona no autoriza el rodaje de "Isabel" en el Palau Reial porque la serie no diferencia entre ficción y veracidad histórica. Desde luego, la gran preocupación de la Catalunya oficial, la veracidad histórica.
Pero, además, ¿no se da por supuesto que en una serie de televisión se parte de la historia para un propósito dramático?
Y más allá de esto ¿en qué falta la serie a la veracidad histórica? ¿Qué pecados de lesa historicidad comete? Y todo esto seguramente aplaudido por muchos que alaban el valor histórico de "Victus".
Desde luego, nunca pensé que sería testigo directo de un montaje manipulador como el que estamos padeciendo.
A José Ignacio Izquierdo Gallardo y 9 personas más les gusta esto.
María Jesús Cascallana Martínez: Rafael, buenos días, ese montaje fue así desde el principio, primero poco a poco, luego ya descaradamente
Marta Pimentel: Pues la serie a mi me parece buenísima
María Jesús Cascallana Martínez: Es buenísima y se ajusta bastante a la realidad histórica, salvando las consabidas licencias dramáticas
Marta Pimentel: Probablemente los actores son más guapos que sus personajes
María Jesús Cascallana Martínez: Desde luego, aunque para la época no estaban mal, ella sobre todo era rubia con los ojos claros, herencia de los Lancaster ingleses
Angel Espiniella: Si tuviéramos que prohibir todas las ideas que no diferencian entre ficción y realidad...
Salvador García Bardón: Los responsables de esta lamentable decisión no saben que el mejor de los historiadores sería incapaz de escribir un relato histórico sin añadir a los datos verdaderos, documentalmente verificables, los datos verosímiles.
La verdad de estos datos no se basa en documentos materialmente verificables, sino tanto en el conocimiento más completo posible por el historiador de la complejidad de las circunstancias del mundo que describe, cuanto en su dominio humanista, diacrónicamente crítico, del sentido común de la época de referencia.
María Jesús Cascallana Martínez: Claridad meridiana. Si tuviéramos que prohibir las manipulaciones históricas, no se cuantos libros de la Historia de Cataluña actuales salvaríamos.
Salvador García Bardón: Tengo la impresión de que los responsables de la decisión que nos ocupa han cometido el error de querer {¡ y poder !} apropiarse el sentido plurívoco de un espacio histórico sometiéndolo dictatorialmente a la univocidad de su interpretación simbólica actual, bastante poco sostenible diacrónica y críticamente:
" El Museu d'Història de Barcelona no ha autoritzat el rodatge d'un capítol d''Isabel' al Palau Reial perquè considera que no diferencia entre "ficció i veracitat històrica", una circumstància "especialment delicada" pel pes "simbòlic notable" de l'espai. Pel Museu, l'ús d'espais històrics reals per incrementar la sensació de veracitat s'ha de valorar "específicament" en funció del paper que té en la construcció del relat. La sèrie ha rodat un dels seus capítols a l'Alhambra de Granada. "
María Jesús Cascallana Martínez: Desde hace tiempo su sentido común ha bajado en proporción similar al crecimiento de sus propias mentiras y manipulaciones.
Salvador García Bardón: La tradición dice que el Salón del Tinell del Palau Reial Major de Barcelona fue el lugar del recibimiento por los Reyes Católicos de Cristóbal Colón, al regreso de su primer viaje a las por entonces denominadas Indias (Occidentales).
Es muy posible que el Autor del escenario haya adoptado esta opinión, teniendo en cuenta que Fernando, siendo rey de Aragón se sentiría en el Palau Reial Major de Barcelona como en su propia “casa real aragonesa”.
Ahora bien, parece más verosímil que este encuentro tuviera lugar en el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra, en Badalona, debido a las connotaciones religiosas que por entonces estaban muy vinculadas a la justificación de la empresa colombina, patrocinada por Isabel y apoyada por Fernando.
El Museu d'Història de Barcelona hubiera podido invocar estos argumentos, pero ha preferido complicarle la vida al escenarista diabolizando la unión de las dos coronas en lugar de simbolizarlas.
Escribo todo esto con la modestia de quien se siente incómodo por no haber podido leer el escenario al que me refiero aquí.
También lo escribo con la pena de quien ve desde Bruselas el empeño que ponen los políticos nacionalistas exclusivistas en destrozar la solidaridad que puede y debe unirnos a todos los españoles, en el seno de la gran solidaridad que debe y puede ser Europa. Sin ella, sin la solidaridad, ni España, ni Cataluña, ni Europa sobrevivirán.
María Jesús Cascallana Martínez: Estamos de acuerdo, pero está escrito en nuestra tradición y nuestra mentalidad, nuestra tendencia a los reinos de taifas, lo triste es que después de tantos años, y se supone que con un grado mayor de cultura, caigamos siempre en lo mismo: "nuestro ombligo es más redondo"
Un ejemplo: Soy asturiana, hija de asturianos, nieta de castellanos, leoneses, vascos y asturianos, criada por una francesa en Barcelona, casada con un catalán y madre de catalanas y canaria, como comprendereis los nacionalismos me pueden, porque mi ombligo es más redondo gracias a todos ellos.
SIN DISTINCIONES
Rafael Arenas García: A mi la serie también me gusta mucho. Resiste perfectamente la comparación con Los Tudor, otra que me gustó mucho.
Sobre la veracidad... lo que más me echaba para atrás era que los actores tienen una edad que nada tiene que ver con la que tenían Fernando e Isabel en la época en que se desarrolla la primera temporada (cuando se casaron Isabel tenía 18 años y Fernando 17).
Por lo demás, me parece que intenta seguir los acontecimientos, aunque, como toda obra de ficción con las necesarias licencias (no creo que haya testimonio por ninguna parte de un pretendido enamoramiento de Gonzalo Fernández de Córdoba con Isabel, por ejemplo).
Aparte, hay cosas sobre esa época que todavía se desconocen (y algunas que se desconocerán por siempre).
La afirmación de que se confunden ficción y veracidad histórica en una serie en la que, entre otras cosas, se relatan conversaciones de alcoba es una burla. Es evidente que es ficción y tendrían que haberse buscado una excusa mejor para prohibir el rodaje. Y digo excusa porque lo que es la razón de fondo creo que no se le escapa a nadie.
Sonia Sierra: Os dejo este interesante post sobre las obras del nuevo tótem catalán:
Catalunya ja té un indret on retre culte al mite de "la resistència davant el setge enemic", igual que el nacionalisme espanyol amb Numància (celtibers resistint a romans) o el sionisme jueu amb Ma...
María Jesús Cascallana Martínez: Efectivamente la comparación con los Tudor es favorable, y el actor que representaba al rey Enrique se parecía a la realidad lo mismo que un huevo a una castaña, es evidente que ciertas cuestiones, conversaciones y situaciones hay que inventarlas para mantener la debida tensión dramática, dentro de un contexto razonable, cosa que por otra parte hicieron los grandes dramaturgos, Shakespeare el primero. En cuanto a prohibir, ya es historia, cuanto más afición a prohibir menos calidad democrática.
María Paz García Rubio: ¡qué pena y que aburrimiento"; la desafección hace tiempo que ya es recíproca
Rafael Arenas García: Sí, pero ¿cuáles son las partes María Paz? porque si se piensa que una de ellas son "los catalanes" se mete en el mismo saco a gentes muy diversas, y si se reduce a la camarilla nacionalista/secesionista resultará que olvidamos a la mayoría de la población.
Por desgracia dentro de Catalunya no nos podemos permitir la desafección y esta tensión está derivando hacia sentimientos mucho más peligrosos
Joan Amenós Álamo: Ens espera una època de magnífica col·laboració institucional. De moment, el Ministeri de Foment ha prohibit la celebració d'uin dels èxits turístics de Barcelona als darrers vint anys: la Festa del Cel (o Festa al Cel).
María Jesús Cascallana Martínez: Creo que era por razones medioambientales (Ruido) y por operatividad del aeropuerto, creo que en Asturias pasó algo parecido y hubo que cambiar alguna cosa.
María Paz García Rubio: Si alguien supiera cómo se sale de esto! Decía Carlos Casares, un autor gallego ya fallecido y muy querido por mí, algo parecido a que hay cosas difíciles de solucionar y otras que sencillamente no tienen solución. No sé si es el caso de esto último, pero se le parece mucho. ¿sabes que aquí en Galicia algunos nacionalistas ya piden sin ambages el derecho a decidir? ¡Será cómico, si no fuera trágico!
María Jesús Cascallana Martínez: Ese es un virus contagioso y una deslealtad supina
Salvador García Bardón: Para explicar el fenómeno socio-degenerativo al que asistimos, yo prefiero emplear como alegoría sintomática la metástasis cancerígena. Mi razón es muy sencilla: los virus son exógenos mientras que los cánceres son endógenos.
Los ciudadanos exclusivistas se comportan en una sociedad como las células suicidas que comprometen la vida del organismo cuya solidaridad interna destrozan.
Aprovecho esta observación tropológica, querida María-Jesús, para decirte lo mucho que aprecio las locuciones alegóricas que tú empleas.
María Jesús Cascallana Martínez: Gracias por tus comentarios
Salvador García Bardón: Yo pienso como tú, María-Jesús, que "el actor que representaba al rey Enrique en la serie Tudor se parecía a la realidad lo mismo que un huevo a una castaña".
Mi impresión es que el cineasta británico ha hecho caso omiso de la copiosa información iconográfica que poseemos del rey Enrique VIII, impulsado por su deseo incontrolado de reemplazar su imagen nada seductora por la de un guaperas de la jet actual.
¿Por qué lo ha hecho? Supongo que para hacer verosímiles sus convulsivos enamoramientos, feminicidios, divorcios y recasamientos. Lo que sí ha logrado con esta opción prosopológica es que el espectador no solamente no se identifique con él, sino que rechace visceralmente su detestable comportamiento con las mujeres.
María Jesús Cascallana Martínez: Si lo hubieran representado como realmente era, aún hubiera sido más evidente el abuso de su posición para someter a las mujeres a su capricho, dado que hubiera sido imposible creer en el enamoramiento de las señoras del que tanto alarde se hacía en la serie.
En cuanto a esas células cancerígenas que nos están carcomiendo dudo que haya quimioterapia capaz de acabar con ellas, máxime, cuando ni siquiera sus orgullosos portadores quieren oir hablar de tratamiento.
María Paz García Rubio: Ya en la pasada temporada consulté con una catedrática de la Universidad de Valladolid que hizo su tesis doctoral sobre Isabel de Castilla, Princesa, sobre el rigor histórico de la serie. Me dijo que era muy alto (con licencias, por supuesto) y que incluso en algunos diálogos se reproducían documentos de la época de manera muy fiel.
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(1) Rafael Arenas García es Catedrático de Derecho internacional privado en la Universitat Autonoma de Barcelona.

15.09.13 | 11:18. Archivado en EuropaEspañaConvivencias europeasPro justitia et libertateGeopolíticaCataluña, independentistas, historia, símbolizar, diabolizar

miércoles, septiembre 11, 2013

Encuentro del Papa Francisco con los Refugiados del Centro jesuita Astalli


 


10 de septiembre 2013
La sola acogida no es suficiente. No basta dar un sándwich si no va acompañado de la oportunidad de aprender a caminar sobre sus propios pies. La caridad que deja a los pobres así como están, no es suficiente.
La misericordia verdadera, aquella que Dios nos da y nos enseña, pide justicia, pide que el pobre encuentre su camino para dejar de serlo. Pide --y nos lo pide a nosotros como Iglesia, a nosotros ciudad de Roma, a las instituciones--, pide que ninguno tenga ya la necesidad de un comedor público, de un alojamiento temporal, de un servicio de asistencia legal para ver reconocido su propio derecho a vivir y a trabajar, a ser plenamente persona.
Papa Francisco
Saludo del P. Giovanni La Manna
Muy Querido Papa Francisco,
Su presencia entre nosotros es un motivo de gran alegría: es un signo concreto del amor de Dios por los más pequeños y fuente de consuelo y esperanza. El Evangelio nos recuerda que: "Son bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados; y son bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos".
Dios ha dado a su Iglesia el Papa Francisco, quien de inmediato habló a nuestros corazones de la misericordia, de la esperanza, del coraje, de ser pobres por los pobres y para ser testigos.
Su testimonio y sus palabras nos confirman en el deseo de servir a las refugiadas y a los refugiados, a las personas de cualquier edad y nación, obligados a huir debido a la guerra y a la persecución, que han sufrido prisión y torturas. Como hoy pudo verlo con sus ojos, son a menudo mujeres y hombres muy jóvenes, niños y familias enteras.
Su testimonio y su presencia aquí nos recuerdan la importancia de estar disponibles para reunirse con aquellos que en sus vidas ya han pagado un precio muy alto, teniendo que dejarlo todo y enfrentarse con una vía de escape que a menudo los expone a la muerte. Su oración en Lampedusa, un viaje que ha significado mucho para todos nosotros, nos recordó que muchos pierden su vida en el mar, porque se quedaron solos por culpa de la indiferencia de muchos. Todos deberíamos sentir sobre nuestra conciencia el pesar por estos muertos, lo cual nos ayudaría a vivir con los ojos abiertos y con la conciencia despierta.
Papa Francisco, todos nosotros, que somos parte de la familia del Centro Astalli - jesuitas, operadores y muchísimos voluntarios - vivimos con el deseo de acoger de manera proyectiva a los refugiados y a las refugiadas y nos preocupamos por establecer una relación con ellos. Acoger a los refugiados nos abre al diálogo con otras culturas y otras religiones, y nos lleva a compartir la esperanza de los que tienen la suerte de llegar vivos a Italia y a Europa para vivir en paz.
Damos gracias al Señor por habernos mantenido, durante todos estos años, en "la escuela de los últimos", que nos ofrece la oportunidad de crecer humana y espiritualmente. Los refugiados nos enseñan día tras día el significado de la fe y la esperanza, que son los únicos equipajes con los que ellos llegan hasta nosotros.
Papa Francisco, en el encuentro diario con los refugiados en peligro, cada uno de nosotros experimenta los límites de su propia humanidad. Esto nos somete a crisis, pero al mismo tiempo mantiene viva, inquieta y despierta nuestra imaginación y nuestra inteligencia para buscar nuevas formas de satisfacer las muchas necesidades y dificultades experimentadas por las personas que acogemos. La pobreza aumenta y adquiere nuevas connotaciones: la crisis actual es principalmente cultural y humana más que económica.
Papa Francisco, su bendición y oración robustece nuestro deseo de permanecer fieles a nuestra vocación con alegría y coraje. Con ellas confiamos a Dios el deseo de salir de nosotros y reconocer en estos nuestros hermanos y hermanas la cara de Cristo. Queremos vivir con valentía el reto de un mundo todavía demasiado injusto, donde los recursos no faltan, pero están injustamente repartidos. Nuestro objetivo es servir para llegar a sentirnos parte de una sola Comunidad, donde nadie se quede solo, donde nadie se quede excluido de la posibilidad de tener una vida digna y justa.
Nosotros creemos en el Evangelio, y sabemos que el límite de los recursos se puede superar si somos capaces de compartir lo que somos y tenemos, allí donde estamos, confiando en la Providencia.
Papa Francisco, estamos muy contentos por su presencia, rezamos por usted, confiamos en la Virgen María y en la intercesión de San Francisco y San Ignacio y contamos con su Paternal Bendición, sobre todo para los refugiados y las refugiadas que están aquí presentes y también para los de todo el mundo.
Texto original en italiano: Saluto di P. Giovanni La Manna
Traducción de Salvador García Bardón.
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Discurso del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenas tardes!
Saludo en primer lugar a todos ustedes, refugiados y refugiadas. Hemos escuchado a Adam y a Carol: gracias por sus grandes testimonios. Cada uno de ustedes, queridos amigos, trae consigo una historia de vida que nos habla de los dramas de las guerras, de los conflictos, a menudo vinculados a las políticas internacionales.
Pero sobre todo cada uno de ustedes trae una riqueza humana y religiosa, una riqueza para acogerla, y no para temerla. Muchos de ustedes son musulmanes, o de otras religiones; han venido de diferentes países, de situaciones diversas. ¡No debemos tener miedo de las diferencias! La fraternidad nos hace descubrir que son un tesoro. ¡Son un regalo para todos! ¡Vivamos la fraternidad!
¡Roma!
Después de Lampedusa y de los otros lugares de llegada, para muchas personas nuestra ciudad es la segunda etapa. A menudo, como hemos escuchado, es un viaje difícil, agotador, incluso violento aquello que se ha afrontado; pienso especialmente en las mujeres, en las madres, que soportan esto con el fin de asegurar un futuro para sus hijos y la esperanza de una vida diferente para ellos y para su familia.
◊ Roma debe ser la ciudad que les permita encontrar una dimensión humana, para empezar a sonreír. ◊
Cuántas veces, sin embargo aquí, como en otras partes, muchas personas que llevan escrito "protección internacional" en su permiso de residencia, se ven obligadas a vivir en situaciones difíciles, a veces con un trato degradante, ¡y sin la posibilidad de iniciar una vida digna, o a pensar en un nuevo futuro!
Gracias por ello, a los que, como este Centro y otros servicios eclesiales, públicos y privados, se ocupan en acoger a todas estas personas con un proyecto. Gracias al padre Giovanni y a los hermanos; a ustedes, trabajadores, voluntarios, benefactores, que no sólo donan algo o su tiempo, sino que tratan de entrar en relación con los solicitantes de asilo y refugiados, a quienes reconocen como personas, comprometiéndose a encontrar respuestas concretas a sus necesidades.
◊ ¡Mantengan siempre viva la esperanza! ¡Ayuden a recuperar la confianza! ◊
Demostrad que con la acogida y la hermandad se puede abrir una ventana en el futuro; más de una ventana, diría una puerta, ¡y más aún si se puede tener un futuro!
Y es hermoso que en el trabajo a favor de los refugiados, junto con los jesuitas, haya hombres y mujeres, cristianos e incluso no creyentes o de otras religiones, unidos en el nombre del bien común, que para nosotros los cristianos es una expresión del amor del Padre en Cristo Jesús.
San Ignacio de Loyola deseaba que hubiera un espacio para dar cabida a los más pobres en el local donde tenía su residencia en Roma; y el padre Arrupe, en 1981, fundó el Servicio Jesuita para los Refugiados, y quiso que la sede romana se ubicara en esos espacios, en el corazón de la ciudad. Pienso ahora en aquella despedida espiritual del padre Arrupe en Tailandia, justamente en un centro de refugiados...
◊ Servir, acompañar, defender: las tres palabras que son el programa de trabajo de los jesuitas y sus colaboradores. ◊
Servir.
¿Qué quiere decir esto? Servir significa dar cabida a la persona que llega, con cuidado; significa agacharse hasta quien tiene necesidad y tenderle la mano, sin cálculos, sin miedo, con ternura y comprensión, así como Jesús se inclinó para lavar los pies de los apóstoles.
Servir significa trabajar al lado de los más necesitados, estableciendo con ellos en primer lugar relaciones humanas, de cercanía, vínculos de solidaridad.
Solidaridad, esta palabra que da miedo al mundo más desarrollado. Tratan de no decirla. Es casi un insulto para ellos. ¡Pero es nuestra palabra! Servir significa reconocer y acoger las exigencias de justicia, de esperanza y buscar juntos las vías, los caminos concretos de liberación.
Los pobres son también maestros privilegiados de nuestro conocimiento de Dios; su fragilidad y sencillez ponen al descubierto nuestros egoísmos, nuestras falsas certezas, nuestras pretensiones de autosuficiencia y nos guían a la experiencia de la cercanía y de la ternura de Dios, para recibir en nuestra vida su amor, la misericordia del Padre que, con discreción y paciente confianza, cuida de nosotros, de todos nosotros.
Desde este lugar de acogida, de encuentro y de servicio, quisiera que surgiera una pregunta para todos, para todas las personas que viven aquí en la diócesis de Roma:
¿Me inclino sobre quien está en problemas, o tengo miedo de ensuciarme las manos? ¿Estoy encerrado en mí mismo, en mis cosas, o me percato de los que necesitan ayuda? ¿Me sirvo sólo a mí mismo, o sé servir a los demás como Cristo, que vino a servir hasta dar su vida? ¿Miro a los ojos de los que buscan la justicia, o dirijo la mirada hacia el otro lado? ¿Acaso para no mirar a los ojos?
Acompañar.
En los últimos años, el Centro Astalli ha hecho un camino. Al inicio ofrecía servicios de primera acogida: un comedor, una cama, ayuda legal… Después aprendió a acompañar a las personas en busca de trabajo y en la inserción social.
Y luego también propuso actividades culturales, para contribuir al desarrollo de una cultura de la acogida, una cultura del encuentro y de la solidaridad, a partir de la protección de los derechos humanos.
La sola acogida no es suficiente. No basta dar un sándwich si no va acompañado de la oportunidad de aprender a caminar sobre sus propios pies. La caridad que deja a los pobres así como están, no es suficiente.
La misericordia verdadera, aquella que Dios nos da y nos enseña, pide justicia, pide que el pobre encuentre su camino para dejar de serlo. Pide --y nos lo pide a nosotros como Iglesia, a nosotros ciudad de Roma, a las instituciones--, pide que ninguno tenga ya la necesidad de un comedor público, de un alojamiento temporal, de un servicio de asistencia legal para ver reconocido su propio derecho a vivir y a trabajar, a ser plenamente persona.
Adam dijo : "Nosotros, los refugiados tenemos el deber de hacer todo lo posible para ser integrados en Italia". Y este es un derecho: ¡la integración! Y Carol dijo: "Los sirios en Europa sienten la gran responsabilidad de no ser una carga, queremos ser parte activa de una nueva sociedad". ¡Esto también es un derecho! Esta responsabilidad es la base ética, es la fuerza para construir juntos. Me pregunto: ¿acompañamos este viaje?
Defender.
◊ Servir, acompañar, también significa defender, significa tomar partido por los más débiles. ◊
Cuántas veces levantamos la voz para defender nuestros derechos, pero ¡cuántas veces somos indiferentes a los derechos de los demás! ¡Cuántas veces no sabemos o no queremos dar voz a la voz de quien --como ustedes-- han sufrido y sufren; a quienes han visto pisotear sus propios derechos, a quien ha sufrido tanta violencia, que se ha reprimido incluso el deseo de tener justicia!
Para toda la Iglesia es importante que la acogida del pobre y la promoción de la justicia no sean confiadas sólo a los "especialistas", sino que sea una atención de todo el trabajo pastoral, de la formación de los futuros presbíteros y religiosos, del compromiso normal de todas las parroquias, los movimientos y grupos eclesiales.
En particular --y esto es importante y lo digo desde el corazón--, en particular, me gustaría invitar a los institutos religiosos a leer en serio y con responsabilidad este signo de los tiempos. ◊ El Señor nos llama a vivir con más coraje y generosidad la acogida en las comunidades, en las residencias, en los conventos vacíos... ◊
◊ Queridos religiosos y religiosas, los conventos vacíos no le sirven a la Iglesia para transformarlos en albergues y ganar dinero. Los conventos vacíos no son nuestros, son para la carne de Cristo, que son los refugiados. El Señor nos llama a vivir con generosidad y valentía la acogida en los conventos vacíos. ◊
Desde luego, no es algo simple, se necesita criterio, responsabilidad, pero también se necesita coraje.
Hacemos tanto, pero tal vez estamos llamados a hacer más, acogiendo y compartiendo con decisión lo que la Providencia nos ha dado para servir.
◊ Superar la tentación de la mundanidad espiritual para estar cerca de la gente común, y sobre todo de los últimos. ¡Necesitamos comunidades solidarias que vivan el amor de manera práctica ! ◊
Todos los días, aquí y en otros centros, muchas personas, especialmente jóvenes, hacen fila por una comida caliente. Estas personas nos recuerdan el sufrimiento y las tragedias de la humanidad. Pero esa fila también nos dice que hagamos algo, ahora, todos, es posible. Simplemente basta llamar a la puerta , y tratar de decir: "Yo estoy aquí. ¿Cómo puedo ayudar?".
Texto original en italiano: Il discorso del Papa
Traducción de José Antonio Varela V.

domingo, septiembre 08, 2013

Le Père général jésuite juge abusive l'intervention militaire annoncée en Syrie


 

Surprise devant le comportement illégal et inhumain des Etats-Unis et de la France. J'avoue, je dois le dire, ne pas comprendre qui a donné l'autorisation aux Etats-Unis ou à la France d'agir contre un pays d'une manière qui, sans nul doute, ajoutera aux souffrances d'une population qui a déjà souffert plus qu'il n'est imaginable.
Appui à l'action du Pape contre l'action punitive annoncée. Nous jésuites, nous appuyons l'action du Saint Père à 100% et désirons du fond de notre cœur que l'action punitive annoncée n'ait pas lieu.
Un abus de pouvoir des Etats-Unis.Avec tout le respect que j'ai pour le peuple des Etats-Unis, je crois que l'usage précis de la force qui se prépare actuellement est en lui-même un abus de pouvoir. Les Etats-Unis d'Amérique doivent cesser d'agir et de réagir comme s'ils étaient le « grand frère » d'un quartier qui s'appellerait le monde. Une telle attitude conduit inévitablement à des abus, à des chocs violents et à des démonstrations de force devant les membres les plus faibles de la communauté.
Les Etats-Unis sont en train de provoquer une crise de confiance quant à leur véracité et à la rectitude de leurs intentions. Si des armes chimiques ont été utilisées, il faut encore satisfaire à l'obligation de montrer au monde, de manière claire, que cet usage est le fait d'un côté du conflit, et non pas de l'autre... Il faut démontrer au monde qu'il en est ainsi, sans laisser quelque doute que ce soit, afin que le monde puisse faire confiance à ce pays. Cette confiance n'existe pas actuellement, et les spéculations ont déjà commencé sur les visées ultérieures que les Etats-Unis pourraient avoir dans ce projet d'intervention.
L'intervention punitive annoncée augmentera la souffrance des victimes innocentes.Il faudrait que les moyens considérés comme appropriés pour punir l'abus commis à l'origine (une fois que l'on a montré que tel est bien ce qui s'est passé) ne blessent pas à nouveau les mêmes personnes, déjà victimes. L'expérience du passé nous apprend que cela est impossible (quand bien même on désignerait les victimes par l'euphémisme « dommages collatéraux »). Le résultat est qu'augmente la souffrance des citoyens ordinaires innocents et étrangers au conflit... Il est très préoccupant que, au nom de la justice, nous planifiions une attaque qui va augmenter la souffrance des victimes.
Nous sommes atterrés par la barbarie vers laquelle nous conduisent deux pays que nous admirons. Ce qui me soucie le plus est que précisément ce pays, que j'admire sincèrement, soit proche de commettre une grande erreur. Et je pourrais dire quelque chose de semblable à propos de la France... Que ce soit ces deux pays qui s'unissent aujourd'hui pour une aventure aussi horrible est l'un des éléments de la colère éprouvée en bien des pays du monde... ce qui nous atterre, c'est la barbarie vers laquelle nous sommes conduits.
Nous partageons le sentiment d'urgence du Pape. Le Saint Père prend des mesures extraordinaires pour nous rendre conscients de l'urgence du moment. Avoir déclaré la journée du 7 septembre comme temps de jeûne pour la paix en Syrie est une mesure extraordinaire, et nous voulons nous unir à cette initiative.
Il me paraît inconcevable et inacceptable que deux pays chrétiens se proposent de soumettre à nouveau le monde à la loi de la jungle. Il m'est très difficile d'accepter qu'un pays qui se considère chrétien - ou en tout cas qui fait référence à ce nom - ne puisse envisager que l'action militaire lorsqu'il se trouve face à une situation de conflit, au risque de conduire le monde, à nouveau, vers la loi de la jungle.
-oOo-
Interview avec le Père Général sur la Syrie et la paix
04 septembre 2013
Q. Le Saint Père est sorti du protocole habituel pour parler en faveur de la paix en Syrie. Que pensez-vous de ce sujet ?
R. Je n'ai pas l'habitude de commenter les situations internationales ou les affaires politiques. Mais, dans le cas présent, nous sommes devant une situation humanitaire qui déborde les limites normales pouvant justifier le silence. J'avoue, je dois le dire, ne pas comprendre qui a donné l'autorisation aux Etats-Unis ou à la France d'agir contre un pays d'une manière qui, sans nul doute, ajoutera aux souffrances d'une population qui a déjà souffert plus qu'il n'est imaginable. La violence ou les interventions violentes comme celles qui se préparent ne sont justifiables que comme des moyens ultimes utilisés d'une manière telle qu'ils n'atteignent que les seuls coupables. Dans le cas d'un pays, cela est totalement impossible, et c'est pourquoi ce recours à la force m'est totalement inacceptable. Nous jésuites, nous appuyons l'action du Saint Père à 100% et désirons du fond de notre cœur que l'action punitive annoncée n'ait pas lieu.
Q. Mais le monde n'a-t-il pas la responsabilité de faire quelque chose contre ceux qui abusent de leur pouvoir par des actions contre leur propre peuple, comme dans le cas d'un gouvernement qui utilise les armes chimiques dans un conflit ?
R. Cette demande recouvre trois questions, qu'il convient de séparer clairement.
La première porte sur le fait que tout abus de pouvoir doit être condamné et rejeté. Avec tout le respect que j'ai pour le peuple des Etats-Unis, je crois que l'usage précis de la force qui se prépare actuellement est en lui-même un abus de pouvoir. Les Etats-Unis d'Amérique doivent cesser d'agir et de réagir comme s'ils étaient le « grand frère » d'un quartier qui s'appellerait le monde. Une telle attitude conduit inévitablement à des abus, à des chocs violents et à des démonstrations de force devant les membres les plus faibles de la communauté.
La deuxième est que, si des armes chimiques ont été utilisées, il faut encore satisfaire à l'obligation de montrer au monde, de manière claire, que cet usage est le fait d'un côté du conflit, et non pas de l'autre. Il ne suffit pas qu'un membre du gouvernement du pays qui désire attaquer dise qu'il en a la conviction. Il faut démontrer au monde qu'il en est ainsi, sans laisser quelque doute que ce soit, afin que le monde puisse faire confiance à ce pays. Cette confiance n'existe pas actuellement, et les spéculations ont déjà commencé sur les visées ultérieures que les Etats-Unis pourraient avoir dans ce projet d'intervention.
La troisième est que les moyens considérés comme appropriés pour punir l'abus commis à l'origine (une fois que l'on a montré que tel est bien ce qui s'est passé) ne blessent pas à nouveau les mêmes personnes, déjà victimes. L'expérience du passé nous apprend que cela est impossible (quand bien même on désignerait les victimes par l'euphémisme « dommages collatéraux »). Le résultat est qu'augmente la souffrance des citoyens ordinaires innocents et étrangers au conflit. Nous savons tous que le grand souci des sages et des fondateurs religieux de toutes les traditions et cultures est : « comment alléger la souffrance humaine ? » Il est très préoccupant que, au nom de la justice, nous planifiions une attaque qui va augmenter la souffrance des victimes.
Q. Vous n'êtes pas particulièrement dur contre les Etats-Unis ?
R. Je ne le crois pas. Je n'ai aucun préjugé contre ce grand pays et, en ce moment même, je travaille avec des jésuites de ce pays dont j'estime beaucoup les avis et l'aide. Je n'ai jamais eu de sentiments négatifs à l'égard des Etats-Unis, un pays que j'admire énormément pour beaucoup de raisons, parmi lesquelles son ardeur au travail, sa spiritualité et sa pensée. Ce qui me soucie le plus est que précisément ce pays, que j'admire sincèrement, soit proche de commettre une grande erreur. Et je pourrais dire quelque chose de semblable à propos de la France : un pays qui a été un véritable guide pour l'esprit et l'intelligence, qui a contribué de grande manière à la civilisation et la culture, et qui est maintenant tenté de conduire l'humanité à faire marche arrière vers la barbarie, et cela en contradiction ouverte avec tout ce qu'il a représenté durant bien des générations. Que ce soit ces deux pays qui s'unissent aujourd'hui pour une aventure aussi horrible est l'un des éléments de la colère éprouvée en bien des pays du monde. Ce n'est pas le fait d'attaquer que nous craignons ; ce qui nous atterre, c'est la barbarie vers laquelle nous sommes conduits.
Q. Et pourquoi parler ainsi maintenant ?
R. Parce que le problème se pose maintenant. Parce que le Saint Père prend des mesures extraordinaires pour nous rendre conscients de l'urgence du moment. Avoir déclaré la journée du 7 septembre comme temps de jeûne pour la paix en Syrie est une mesure extraordinaire, et nous voulons nous unir à cette initiative. Nous pouvons nous rappeler que, dans un passage de l'Evangile, les disciples n'étaient pas parvenus à libérer un jeune du mauvais esprit, et Jésus leur dit : « Ce type d'esprit ne peut sortir que par la prière et le jeûne ». Il m'est très difficile d'accepter qu'un pays qui se considère chrétien - ou en tout cas qui fait référence à ce nom - ne puisse envisager que l'action militaire lorsqu'il se trouve face à une situation de conflit, au risque de conduire le monde, à nouveau, vers la loi de la jungle.
08.09.13 | 19:49. Archivado en Pro paceÉticaPro justitia et libertateGeopolíticaJesuitas

sábado, septiembre 07, 2013

El Padre General jesuita juzga abusiva la anunciada intervención militar en Siria

El Padre General jesuita juzga abusiva la anunciada intervención militar en Siria

 

Sorpresa ante el comportamiento ilegal e inhumano de EE UU y Francia:Confieso que no entiendo quién ha dado autorización a los Estados Unidos o a Francia para actuar contra un país de una manera que sin duda aumentará el sufrimiento de una población que ya ha sufrido más de la cuenta.
Apoyo a la acción del Papa contra la anunciada acción punitiva: Nosotros, los Jesuitas, apoyamos la acción del Santo Padre al 100% y deseamos del fondo de nuestro corazón que la anunciada acción punitiva no tenga lugar.
Un abuso de poder de los EE UU: Con todo respeto por el pueblo Norteamericano, creo que este concreto uso del poder que se está preparando constituye en sí mismo un abuso de poder. Los Estados Unidos de América tienen que dejar de actuar y reaccionar como el chico Grande en el barrio del mundo. Esto lleva inevitablemente al abuso, el atropello y el "matonismo" sobre los miembros más débiles de la Comunidad.
EE UU está provocando una crisis de confianza sobre su veracidad y sobre la rectitud de sus intenciones: Si ha habido uso de armas químicas, todavía nos queda la obligación de mostrar al mundo de una manera clara que un lado del conflicto, y no el otro, las han usado... Hay que demostrar al mundo que esto es así, sin lugar a dudas, para que el mundo pueda confiar en este país. Esta confianza no se da actualmente, y han comenzado ya las especulaciones sobre ulteriores motivos que pueda tener USA en su proyectada intervención.
La intervencón punitiva anunciada aumentará el sufrimiento de las víctimas inocentes: Que los medios considerados adecuados para castigar el abuso, no dañen a las mismas víctimas del primer abuso, una vez se haya demostrado que esto es lo que ha sucedido. La experiencia del pasado nos dice que esto es imposible (aunque se llame a las víctimas con el eufemismo de "daño colateral") y los resultados son que aumenta el sufrimiento de los ciudadanos ordinarios inocentes y ajenos al conflicto... Es muy preocupante que en nombre de la justicia planifiquemos un ataque que va a aumentar el sufrimiento de las víctimas.
Nos aterra la barbarie a la que somos conducidos por dos países que admiramos: Lo que más me preocupa es que precisamente este país, que yo admiro sinceramente, está al borde de cometer un gran error. Y podría decir algo parecido sobre Francia... Que estos dos países se unan ahora para una medida tan horrenda es parte de la ira de tantos países en el mundo... nos aterra la barbarie a la que somos conducidos.
Compartimos el sentimiento de urgencia del Papa: El Santo Padre está tomando medidas extraordinarias para hacernos conscientes de la urgencia del momento. El haber declarado el día 7 de Septiembre como día de ayuno por la paz en Siria es una medida extraordinaria y nosotros queremos unirnos a ella.
Me parece inconcebible e inaceptable que dos países cristianos se propongan someter de nuevo el mundo a la ley de la jungla: A mí me resulta dificilísimo aceptar que un país, que se considera, al menos nominalmente, cristiano no pueda concebir una medida que no sea una acción militar en una situación de conflicto y con ello puede llevar al mundo, de nuevo, a la ley de la jungla.
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Entrevista con el Padre General sobre Siria y la paz
04 septiembre 2013
Q. El Santo Padre ha salido de su protocolo normal para hablar en pro de la Paz en Siria. ¿qué piensa Usted al respecto?
R. No tengo costumbre de comentar sobre situaciones internacionales o de carácter político. Pero en el caso presente estamos frente a una situación Humanitaria que supera los límites normales que recomendarían el silencio. Y tengo que decir que confieso que no entiendo quién ha dado autorización a los Estados Unidos o a Francia para actuar contra un país de tal modo que sin duda aumentará el sufrimiento de una población que ya ha sufrido más de la cuenta. La violencia o acciones violentas, como la que se está preparando, solamente son justificables como último recurso y de tal manera que solamente los culpables reciban daño. En el caso de un país, esto resulta totalmente imposible y por lo tanto, a mí me resulta totalmente inaceptable. Nosotros, Jesuitas, apoyamos la acción del Santo Padre al 100% y deseamos del fondo de nuestro corazón que la anunciada acción punitiva no tenga lugar.
Q. ¿Pero, no tiene el mundo la responsabilidad de hacer algo contra los que abusan del Poder contra su propio pueblo, como en el caso de un Gobierno que usa armas químicas en un conflicto?
R. Tenemos en esta pregunta tres cuestiones, que conviene separar claramente. La primera tiene que ver con el hecho que todo abuso de poder ha de ser condenado y rechazado. Y, con todo respeto por el pueblo Norteamericano, creo que este concreto uso del poder que se está preparando constituye en sí mismo un abuso de poder. Los Estados Unidos de América tienen que dejar de actuar y reaccionar como el chico Grande en el barrio del mundo. Esto lleva inevitablemente al abuso, el atropello y el "matonismo" sobre los miembros más débiles de la Comunidad.
La segunda, es que, si ha habido uso de armas químicas, todavía nos queda la obligación de mostrar al mundo de una manera clara que un lado del conflicto, y no el otro, las han usado. No basta con que algún miembro del gobierno del país que quiere atacar diga que está convencido. Hay que demostrar al mundo que esto es así, sin lugar a dudas, para que el mundo pueda confiar en este país. Esta confianza no se da actualmente, y han comenzado ya las especulaciones sobre ulteriores motivos que pueda tener USA en su proyectada intervención.
Y la tercera, que los medios considerados adecuados para castigar el abuso, no dañen a las mismas víctimas del primer abuso, una vez se haya demostrado que esto es lo que ha sucedido. La experiencia del pasado nos dice que esto es imposible (aunque se llame a las víctimas con el eufemismo de "daño colateral") y los resultados son que aumenta el sufrimiento de los ciudadanos ordinarios inocentes y ajenos al conflicto. Todos sabemos que la gran preocupación de los Sabios y Fundadores Religiosos de todas las tradiciones y culturas era "¿cómo reducir el sufrimiento humano?" Es muy preocupante que en nombre de la justicia planifiquemos un ataque que va a aumentar el sufrimiento de las víctimas.
Q. ¿No es Usted especialmente duro con los Estados Unidos?
R. No lo creo. No he tenido nunca prejuicios sobre este Gran País y ahora mismo trabajo con algunos Jesuitas de allá cuya opinión y cuyos servicios valoro grandemente. Nunca he tenido sentimientos negativos frente a los USA, un país que yo admiro enormemente por muchas razones, incluyendo en ellas su dedicación, espiritualidad y pensamiento. Lo que más me preocupa es que precisamente este país, que yo admiro sinceramente, está al borde de cometer un gran error. Y podría decir algo parecido sobre Francia: Un país que ha sido un verdadero líder en esprit, inteligencia, y que ha contribuido en gran manera a la Civilización y a la Cultura y que está ahora tentada a conducir a la Humanidad hacia atrás, a la Barbarie, en abierta contradicción con todo lo que ha simbolizado a lo largo de muchas generaciones. Que estos dos países se unan ahora para una medida tan horrenda es parte de la ira de tantos países en el mundo. No tenemos miedo al ataque; nos aterra la barbarie a la que somos conducidos.
Q. ¿Y por qué hablar así ahora?
R. Porque el problema es ahora. Porque el Santo Padre está tomando medidas extraordinarias para hacernos conscientes de la urgencia del momento. El haber declarado el día 7 de Septiembre como día de ayuno por la paz en Siria es una medida extraordinaria y nosotros queremos unirnos a ella. Podemos recordar que en un momento en el Evangelio los discípulos no pudieron liberar a un joven del mal espíritu y Jesús les dijo: "Este tipo de espíritus no se pueden echar si no es con oración y ayuno" A mí me resulta dificilísimo aceptar que un país, que se considera, al menos nominalmente, cristiano no pueda concebir una medida que no sea una acción militar en una situación de conflicto y con ello puede llevar al mundo, de nuevo, a la ley de la jungla.
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viernes, septiembre 06, 2013

Que no se repita en Siria el trágico error de Irak


En este caso como en todos los casos análogos de intervención exterior, para corregir los crímenes de lesa humanidad de un jefe de estado o de un poder soberano, yo doy prioridad al principio fundamental que rige las relaciones diplomáticas no belicistas, que son las únicas inspiradas por una deontología homologable a la luz de los derechos humanos.
Dar la fuerza a la palabra sin dar la palabra a la fuerza.= Donner le pouvoir à la parole sans donner la parole à la force. = Preferring the power of words to the language of force.
En la circunstancia histórica actual, dada la existencia del Tribunal Internacional de La Haya (1), yo creo que es obligatorio el que los estados democráticos reconozcan la función irremplazable de este Tribunal, para juzgar los casos de tipo penal que se presentan en el ejercicio de las responsabilidades soberanas. Si un estado o un Jefe de estado delinque, los estados democráticos deben someterlo a Juicio Internacional, para que sean los jueces internacionales, aplicando las leyes y las analogías existentes en la jurisprudencia, quienes decidan lo que deban decidir y no los detentores de las armas.
Federico Mayor Zaragoza tiene razón al indicar que ésta es la hora h de la justicia internacional, que sólo merece este calificativo si es una Justicia mundial consensuada por todos. Si los poderes fácticos actuales no respetan la urgencia de este momento, la Humanidad seguirá sufriendo el continuismo criminal del uso de la violencia homicida, fuerza ciega que está instalando a la Humanidad en la barbarie del caos.
En la carta abierta que el antiguo director general de la UNESCO dirige a Obama hay dos niveles: el de las medidas urgentes concretas en el caso de Siria y el de la reforma de las Naciones Unidas, para su mejor funcionamiento como foro supremo de la convivencia mundial.
Medidas urgentes concretas en en el caso de Siria
Un nuevo ataque sin esperar a conocer el veredicto de los inspectores de las Naciones Unidas constituiría un nuevo y ensangrentado desaire a sus competencias.
“Hay sólo una salida de emergencia: ¡las Naciones Unidas re-unidas!” = “¿Siria? Unas Naciones Unidas unánimemente respetadas, la única solución”.
La Asamblea General debe designar unánimemente a un interlocutor para establecer los contactos oportunos con el gobierno de El Assad, y llegar a los acuerdos pertinentes gracias a la inmensa autoridad que esta representación le concedería.
Presidente Obama: actúe con las Naciones Unidas. Sólo usted podría, con el apoyo presencial y virtual de un gran clamor popular, repetir, en su segundo mandato, la hazaña del Presidente Roosevelt… pero contando ahora con la gente, con los pueblos.
No intervenga antes de conocer por las Naciones Unidas –y no por otros desacreditados conductos de inteligencia- quiénes son los responsables. Y no lo haga sin contar con la aprobación del Consejo de Seguridad. Sería una gran decepción y constituiría una nueva irresponsabilidad
Antes de disparar, señor Presidente, mire a quienes le están induciendo a apretar el gatillo. Piense en la “gente” de ambos bandos. Y no lo haga.
Presidente Obama: tiene usted hoy la oportunidad de iniciar la gran inflexión desde la oligarquía a la democracia, de una cultura de dominio, imposición y violencia a una cultura de conciliación, alianza y paz. De la fuerza a la palabra.
Aprovéchela.
Reforma de las Naciones Unidas
Propondría dos fases en el proceso de “refundación” del Sistema de las Naciones Unidas: una, inmediata, en que la Asamblea General designara unánimemente a un interlocutor para establecer los contactos oportunos con el gobierno de El Assad, y llegar a los acuerdos pertinentes gracias a la inmensa autoridad que esta representación le concedería.
En una segunda fase, se establecería una Asamblea General en la que hubiera una representación de Estados equivalente al 50% de sus miembros y el otro 50% estuviera integrado por representantes de la sociedad civil. Además, al actual Consejo de Seguridad, sin veto pero con voto ponderado, se añadirían un Consejo Socioeconómico y un Consejo Medioambiental.
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Presidente Obama: no repetir en Siria el trágico error de Irak
Carta abierta de Federico Mayor Zaragoza al presidente Obama.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Desde hace años –con el horrendo balance de la indebida invasión de Irak en la memoria y el corazón, y ante el obsceno espectáculo, después, del asesinato de Gaddafi- vengo insistiendo en que es indispensable y urgente una refundación del Sistema de las Naciones Unidas. Un nuevo ataque sin esperar a conocer el veredicto de los inspectores de las Naciones Unidas –como sucedió en el caso de Irak con la mentirosa suposición de que el régimen de Saddam Hussein poseía “arsenales de destrucción masiva”- constituiría un nuevo y ensangrentado desaire a sus competencias.
“Hay sólo una salida de emergencia: ¡las Naciones Unidas re-unidas!” (escribía en abril de 2011).
“¿Siria? Unas Naciones Unidas unánimemente respetadas, la única solución” ( escribía el 13 de febrero de 2012).
Proponía dos fases en el proceso de “refundación” del Sistema de las Naciones Unidas: una, inmediata, en que la Asamblea General designara unánimemente a un interlocutor para establecer los contactos oportunos con el gobierno de El Assad, y llegar a los acuerdos pertinentes gracias a la inmensa autoridad que esta representación le concedería.
En una segunda fase, se establecería una Asamblea General en la que hubiera una representación de Estados equivalente al 50% de sus miembros y el otro 50% estuviera integrado por representantes de la sociedad civil. Además, al actual Consejo de Seguridad, sin veto pero con voto ponderado, se añadirían un Consejo Socioeconómico y un Consejo Medioambiental.
Occidente –por las ambiciones hegemónicas globalizadoras que favorecieron la plutocracia y el mercado- ha perdido autoridad y legitimidad. Carece de liderazgo político y moral. Europa, arredrada, amilanada, con un sistema de seguridad dependiente, obcecada por las primas de riesgo y los equívocos “repuntes económicos”, no ha sabido jugar el “alto papel que le corresponde en las crisis, enfrentamientos y convulsiones recientes” (24 de agosto de 2013).
Presidente Obama: actúe con las Naciones Unidas. Sólo usted podría, con el apoyo presencial y virtual de un gran clamor popular, repetir, en su segundo mandato, la hazaña del Presidente Roosevelt… pero contando ahora con la gente, con los pueblos.
No intervenga antes de conocer por las Naciones Unidas –y no por otros desacreditados conductos de inteligencia- quiénes son los responsables. Y no lo haga sin contar con la aprobación del Consejo de Seguridad. Sería una gran decepción y constituiría una nueva irresponsabilidad bombardear con unos cuantos misiles lanzados desde portaviones para demostrar al gobierno sirio la fuerza occidental, sin importar los “efectos colaterales” –que nunca han importado al “gran lobby”- y sin saber a ciencia cierta a quién se está beneficiando (porque poquísimo se sabe sobre la “oposición” y lo que se sabe no es todo trigo limpio).
Antes de disparar, señor Presidente, mire a quienes le están induciendo a apretar el gatillo. Piense en la “gente” de ambos bandos. Y no lo haga.
Presidente Obama: tiene usted hoy la oportunidad de iniciar la gran inflexión desde la oligarquía a la democracia, de una cultura de dominio, imposición y violencia a una cultura de conciliación, alianza y paz. De la fuerza a la palabra.
Aprovéchela.
PUBLICADO POR FEDERICO MAYOR ZARAGOZA, este 06/09/2013 a las 00:34 en su blog "La fuerza de la palabra"
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(1) Establecida en Holanda en 1945, la "Corte Internacional de Justicia" (CIJ), conocida también como Corte de La Haya, es el órgano principal en materia de justicia de las Naciones Unidas, al punto que sus juicios son vinculantes, finales y sin apelación.
Esta corte tiene como función básica resolver las disputas o litigios de los estados o países en cuestión, así como emitir dictámenes y dar a conocer opiniones consultivas sobre temas jurídicos que sean planteados por la Asamblea de las Naciones Unidas o por el Consejo de Seguridad de la ONU. De tal modo, la CIJ no se encarga de litigios personales, particulares o empresariales.
Todos los estados firmantes de la Carta de las Naciones Unidas están comprometidos a obedecer los fallos y sentencias que la Corte Internacional de Justicia emita.
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06.09.13 | 18:30. Archivado en SociogenéticaPro paceÉticaGeopolítica

viernes, agosto 16, 2013

Feliz día de la Asunción de María


 

◊ Jesús y María resucitados prefiguran las perspectivas de vidas presente y futura que nos prometen. ◊
Los cristianos creemos en la encarnación del Hijo de Dios en el seno de María de Nazaret. Jesús, hijo de Dios e hijo de María, es para nosotros el Salvador de los seres humanos que siguen su ejemplo. El ejemplo de Jesús consiste en ocuparse integralmente de la salvación de los seres humanos no solamente como seres espirituales sino también como seres corporales.
La fiesta de la Asunción es un buen momento para recordar que la obra redentora de Jesús tiene como finalidad el hacer posible tanto la felicidad humana en nuestra vida presente, no solamente espiritual sino también corporal, como la resurrección del cuerpo con el alma para la vida futura.
Nuestra creencia en la resurrección de Jesús y en la de su madre María es el fundamento de la fe en nuestra propia resurrección.

Esta foto de Enrique Figaredo Alvargonzález S.J., el Obispo de las sillas de ruedas de Camboya, rodeado por un hombre y una mujer disfrutando de sus sillas de ruedas, tras haber escapado a la muerte sembrada por la guerra, nos ayuda a pensar en las perspectivas de vidas presente y futura que nos prometen y prefiguran Jesús y María resucitados.
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