miércoles, diciembre 12, 2012

J-M. Durão Barroso: "De la guerra a la paz: una historia europea"



Conferencia del Nobel de la Paz 2012
En nombre de la Unión Europea:
[El presidente Barroso toma la palabra:]
"La paz no es la mera ausencia de la guerra, es una virtud", escribió Spinoza: "Pax enim non belli privatio, sed virtus est ". Y agregó que es "un estado de ánimo, una disposición para la benevolencia, la confianza, la justicia".
En efecto, sólo puede haber verdadera paz si la gente tiene confianza. En paz con su sistema político. La seguridad de que sus derechos fundamentales sean respetados.
La Unión Europea no es sólo acerca de la paz entre las naciones. Encarna, como un proyecto político, este determinado estado de ánimo al que Spinoza se refería. Encarna, como una comunidad de valores, esta visión de la libertad y la justicia.
Recuerdo vívidamente en 1974 estando en la masa del pueblo, descendiendo por las calles de mi ciudad natal, Lisboa, en Portugal, celebrando la revolución democrática y la libertad. Este mismo sentimiento de alegría fue experimentado por la misma generación que la mía en España y Grecia. Se experimentó más tarde en Europa Central y Oriental y en los Estados bálticos, cuando recuperaron su independencia. Varias generaciones de europeos han demostrado una y otra vez que su elección por Europa es también una opción por la libertad.
Nunca olvidaré a Rostropovich tocando a Bach ante el derruido Muro de Berlín. La imagen recuerda al mundo que era la búsqueda de la libertad y la democracia la que derribó las antiguas divisiones e hizo posible la reunificación del continente. El unirse a la Unión Europea era esencial para la consolidación de la democracia en nuestros países.
Debido a que Europa sitúa la persona y el respeto de la dignidad humana en su corazón. Debido a que da voz a las diferencias al mismo tiempo que crea la unidad. Y así, después de la reunificación, Europa fue capaz de respirar con sus dos pulmones, como lo dijo Karol Wojtyla. La Unión Europea se ha convertido en nuestra casa común. La "patria de nuestros países de origen", tal como fue descrita por Vaclav Havel.
Nuestra Unión es más que una asociación de estados. Se trata de un nuevo orden legal, que no se basa en el equilibrio de poder entre naciones sino en el libre consentimiento de los Estados para compartir la soberanía.
Desde la puesta en común del carbón y del acero a la abolición de las fronteras interiores, desde seis países hasta muy pronto veintiocho con Croacia uniéndose a la familia, éste ha sido un extraordinario viaje europeo que nos está llevando a
una "unión cada vez más estrecha". Y hoy en día uno de los símbolos más visibles de nuestra unidad está en las manos de todo el mundo. Es el euro, la moneda de nuestra Unión Europea. No la abandonaremos.
La paz no puede descansar únicamente en la buena voluntad del hombre. Tiene que encarnarse en un cuerpo de leyes, en intereses comunes y en un sentido más profundo de una comunidad de destino.
El genio de los padres fundadores fue precisamente el comprender que para garantizar la paz en las naciones del siglo 20 necesitaban pensar más allá del Estado-nación. Como Walter Hallstein, el primer presidente de la Comisión Europea dijo: "Das System der Nationalstaaten hat den wichtigsten Test des 20. Jahrhunderts nicht bestanden ("El sistema de Estados nacionales soberanos no ha superado los más importantes pruebas del siglo 20 "). Y agregó "a través de dos guerras mundiales ha demostrado su incapacidad para preservar la paz ".
La singularidad del proyecto europeo es el haber combinado la legitimidad de los Estados democráticos con la legitimidad de las instituciones supranacionales: la Comisión Europea, el Tribunal Europeo de Justicia. Las instituciones supranacionales que protegen el interés general europeo, defienden el bien común Europeo y encarnan su comunidad de destino. Y junto con el Consejo Europeo, donde los gobiernos están representados, hemos desarrollado durante años una democracia transnacional única, simbolizada por la elección directa del Parlamento Europeo.
Nuestra búsqueda de la unidad europea no es una obra de arte perfecta, sino que es un trabajo en progreso, que exige un cuidado constante y diligente. No es un fin en sí mismo, sino un medio para fines superiores. En muchos sentidos, atestigua la búsqueda de un orden cosmopolita, en el que la ganancia de una persona no tiene por qué provocar el dolor de otra persona; en la que atenerse a las normas comunes sirve valores universales.
Es por eso que la Unión Europea, a pesar de sus imperfecciones, puede ser, y de hecho es, una poderosa inspiración para muchos en todo el mundo. Debido a que los desafíos enfrentados pueden diferir en escala de una región a otra, pero no difieren en naturaleza.
Todos compartimos el mismo planeta. La pobreza, el crimen organizado, el terrorismo, el cambio climático: se trata de problemas que no respetan las fronteras nacionales. Nosotros compartimos las mismas aspiraciones y los valores universales: estos están echando raíces progresivamente en un número creciente de países de todo el mundo. Compartimos "L'humain irréductible", la singularidad irreductible del ser humano. Más allá de nuestra nación, más allá de nuestro continente, todos somos parte de una misma humanidad.
Jean Monnet termina sus memorias con estas palabras: "Les Nations souveraines du passé ne sont plus le cadre où peuvent se résoudre les problèmes du présent. Et la communauté elle-même n'est qu'une étape vers les formes d'organisation du monde de demain ". ("Las naciones soberanas del pasado ya no pueden resolver los problemas del presente. Y la Comunidad [Europea] misma es sólo una etapa en el camino de la organización del mundo del futuro. ")
Esta visión federalista y cosmopolita es una de las contribuciones más importantes que la Unión Europea puede aportar a un orden mundial en preparación. El compromiso concreto de la Unión Europea en el mundo está profundamente marcado por la trágica experiencia de nacionalismo extremo de nuestro continente, las guerras y el mal absoluto de la Shoah. Se inspira en nuestro deseo de evitar que los mismos errores se repitan de nuevo.
Ese es el fundamento de nuestro enfoque multilateral para una globalización basada en los principios de solidaridad internacional y responsabilidad global; esto es lo que inspira nuestro compromiso con nuestros países vecinos y socios internacionales, desde el Oriente Medio hasta Asia, de África a las Américas.
Esto define nuestra posición en contra de la pena de muerte y nuestro apoyo a la justicia internacional encarnada por la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional; esto dirige nuestro liderazgo en la lucha contra el cambio climático y en pro de la seguridad alimentaria y energética; esto sustenta nuestras políticas de desarme y contra la proliferación nuclear.
Como un continente que salió de la devastación para convertirse en una de las economías más fuertes del mundo, con los sistemas sociales más progresistas, siendo el mayor donante de la ayuda mundial, tenemos una especial responsabilidad frente a millones de personas necesitadas.
En el siglo 21 es simplemente inaceptable ver a los padres impotentes cuando su bebé se está muriendo por falta de atención médica básica, a las madres obligadas a caminar todo el día con la esperanza de conseguir alimentos o agua limpia, y a los niños y niñas privados de su infancia, ya que se ven obligados a convertirse en adultos antes de tiempo.
Como una comunidad de naciones que ha superado la guerra y luchado contra el totalitarismo, siempre vamos a estar de pie por aquellos que buscan la paz y la dignidad humana.
Y permítanme decirlo desde aquí hoy: la situación actual en Siria es una mancha en la conciencia del mundo, y la comunidad internacional tiene el deber moral de hacerle frente.
Y como hoy se celebra el día internacional de los derechos humanos, más que cualquier otro día nuestros pensamientos se dirigen a los defensores de los derechos humanos en todo el mundo que ponen en peligro sus vidas para defender los valores que apreciamos. Ningún muro de prisión puede silenciar su voz. Los escuchamos hoy en esta sala.
Y también recordamos que el año pasado en esta misma tribuna tres mujeres fueron honradas por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y por los derechos de las mujeres. Como Unión construida sobre el valor fundamental de la igualdad entre mujeres y hombres, igualdad consagrada en el Tratado de Roma en 1957, nos obliga el compromiso de proteger los derechos de las mujeres en todo el mundo y el de apoyar el empoderamiento de las mujeres. También apreciamos los derechos fundamentales de los que siendo los más vulnerables tienen en sus manos el futuro: los hijos de este mundo.
Como un ejemplo exitoso de la reconciliación pacífica basada en la integración económica, contribuimos al desarrollo de nuevas formas de cooperación basada en el intercambio de ideas, la innovación y la investigación. La ciencia y la cultura son la esencia misma de la apertura europea: nos enriquecen como personas y crean lazos más allá de las fronteras.
Humilde y agradecido por la concesión del Premio Nobel de la Paz, no hay mejor lugar para compartir esta visión que aquí en Noruega, un país que ha dado tanto a la causa de la paz mundial.
La "pacificación de Europa" fue el centro de las preocupaciones de Alfred Nobel. En una primera versión de su voluntad, él incluso la equipara a la paz internacional.
Esto hace eco a las primeras palabras de la Declaración Schuman, el documento fundacional de la Unión Europea. "La paix mondiale". "Paz Mundial", dice, "no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan ".
Mi mensaje de hoy es: ustedes pueden contar con nuestros esfuerzos para luchar por una paz duradera, la libertad y la justicia en Europa y en el mundo.
Durante los últimos sesenta años, el proyecto europeo ha demostrado que es posible para los pueblos y las naciones unirse a través de las fronteras. Que es posible superar las diferencias entre "Ellos" y "Nosotros".
Hoy aquí, nuestra esperanza, nuestro compromiso, es éste: la Unión Europea ayudará al mundo a unirse con todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
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Traducción de Salvador García Bardón
Texto original en inglés.
Fuente en inglés: Consilium Europa
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martes, diciembre 11, 2012

Herman van Rompuy: "De la guerra a la paz: una historia europea"




 
 

Conferencia del Nobel de la Paz:
En nombre de la Unión Europea :
1) Herman Van Rompuy, Presidente del Consejo Europeo y
2) José Manuel Durão Barroso, Presidente de la Comisión Europea
Oslo, 10 de diciembre de 2012
"De la guerra a la paz: una historia europea"
[El presidente Van Rompuy toma la palabra:]
Sus Majestades, Sus Altezas Reales, Jefes de Estado y de Gobierno, Miembros del Comité Noruego del Nobel, Excelencias, Señoras y Señores,
Es con humildad y gratitud que estamos aquí juntos, para recibir este premio en nombre de la Unión Europea.
En un momento de incertidumbre, este día recuerda a la gente de toda Europa y al mundo entero el objetivo fundamental de la Unión: promover la fraternidad entre las naciones europeas, tanto ahora como en el futuro.
Es nuestro trabajo de hoy. Ha sido el trabajo de las generaciones que nos precedieron. Y será el trabajo de generaciones después de nosotros.
Aquí en Oslo, quiero rendir homenaje a todos los europeos que soñaban con un continente en paz consigo mismo, y a todos los que día a día hacen de este sueño una realidad. Este premio les pertenece.
La guerra es tan antigua como Europa. Nuestro continente tiene las cicatrices de lanzas y espadas, cañones y armas de fuego, trincheras y tanques, y más.
La tragedia de todo esto resuena en las palabras de Herodoto, hace 25 siglos: "En la paz, los hijos entierran a sus padres. En la guerra, los padres entierran a sus hijos. "
Sin embargo, después de que dos guerras terribles dejaran hundido el continente y el mundo con él, por fin la paz duradera llegó a Europa.
En aquellos días grises, sus ciudades estaban en ruinas, los corazones de muchos todavía latían con el luto y el resentimiento. ¿Cuán difícil parecía entonces, como Winston Churchill lo dijo, "el recuperar las sencillas alegrías y esperanzas que hacen que la vida valga la pena vivirla ".
Como un niño nacido en Bélgica, justo después de la guerra, escuché las historias de primera mano. Mi abuela hablaba sobre la Gran Guerra. En 1940, mi padre, entonces con diecisiete años, tuvo que cavar su propia tumba. Pero se escapó; de lo contrario yo no estaría hoy aquí.
En aquél entonces, cuán audaz era el reto, para los fundadores de Europa, el osar decir sí, podemos romper este ciclo sin fin de la violencia, podemos detener la lógica de la venganza, podemos construir un futuro mejor, juntos. ¡Qué inmenso poder de la imaginación!
Por supuesto, la paz podría haber llegado a Europa fuera de la Unión. Quizás. Nunca lo sabremos. Pero nunca habría sido de la misma calidad. Una paz duradera, en lugar de un helado alto el fuego. Para mí, lo que la hace tan especial, es la reconciliación.
En la política como en la vida, la reconciliación es la cosa más difícil. Va más allá del perdón y olvidar, o simplemente del pasar la página.
Pensar en lo que Francia y Alemania habían sufrido, y entonces dar este paso. La firma de un Tratado de Amistad. Cada vez que escucho estas palabras – “Freundschaft, Amitié” -, me conmueven. Son palabras privadas, es decir: no para los tratados entre las naciones.
Pero la voluntad de no dejar que la historia se repita, para hacer algo radicalmente nuevo, fue tan fuerte, que había que encontrar palabras nuevas. Para las personas Europa era una promesa, Europa se hizo sinónima de esperanza.
Cuando Konrad Adenauer llegó a París para concluir el tratado del Carbón y del Acero, en 1951, una noche se encontró con un regalo que le esperaba en su hotel. Fue una medalla de guerra, “une Croix de Guerre”, que había pertenecido a un
soldado francés. Su hija, una joven estudiante, la había dejado con una pequeña nota para el Canciller, como gesto de reconciliación y esperanza.
Puedo evocar muchas otras imágenes conmovedoras, que conservo en mi memoria. Los líderes de los seis Estados se reunieron para abrir un nuevo futuro, en Roma, “città eterna”. Willy Brandt arrodillado en Varsovia. Los estibadores de Gdansk, a las puertas de su astillero. Mitterrand y Kohl de la mano. Dos millones de personas uniendo a Tallin con Riga y Vilnius en una cadena humana, en 1989. Estos momentos han sanado a Europa.
Pero los gestos simbólicos por sí solos no pueden consolidar la paz. Aquí es donde entra en juego el "arma secreta“ de la Unión Europea: una forma sin igual de unir nuestros intereses con tanta fuerza, que la guerra se convierte en materialmente imposible. A través de constantes negociaciones, cada vez con más temas y cada vez entre más países.
Es la regla de oro de Jean Monnet: "Mieux vaut se disputer autour d'une table que sur un champ de bataille. "(" Más vale discutir en torno a una mesa que luchar en un campo de batalla. ") Si tuviera que explicárselo a Alfred Nobel, yo diría: no es sólo un congreso de paz, es un congreso de paz perpetua!
Es cierto que algunos aspectos pueden ser desconcertantes, y no sólo para los forasteros. Los ministros de los países sin litoral discutiendo apasionadamente sobre el contingente de pescado. Europarlamentarios de Escandinavia debatiendo el
precio del aceite de oliva. La Unión ha perfeccionado el arte del compromiso.
Sin drama de victoria o de derrota, sino asegurando que todos los países salgan victoriosos de las conversaciones. La aridez de la política es sólo un pequeño precio a pagar por ello. El empeño funcionó. La paz es ahora evidente. La guerra se ha convertido en inconcebible. Sin embargo, "inconcebible" no quiere decir "imposible".
Y por eso estamos aquí reunidos. Europa debe mantener su promesa de paz. Creo que este es aún el objetivo último de nuestra Unión. Pero Europa ya no puede confiar solamente en esta promesa para inspirar a sus ciudadanos.
En cierto modo, es algo bueno; los recuerdos de los tiempos de guerra se desvanecen. Aunque todavía no en todas partes. El dominio Soviético sobre el Este de Europa terminó hace sólo dos décadas. Poco después tuvieron lugar en los Balcanes horribles masacres. Los niños nacidos en el momento de Srebrenica sólo cumplirán los dieciocho el año que viene. Pero ya tienen hermanos y hermanas nacidos después de esa guerra: la primera gran generación de la posguerra de Europa. Esto debe seguir siendo así.
Por lo tanto, donde había guerra, ahora hay paz. Pero ahora tenemos ante nosotros otra tarea histórica: el mantener la paz donde hay paz.
Después de todo, la historia no es una novela, ni un libro que se puede cerrar tras un final feliz: seguimos siendo plenamente responsables de lo que está por venir.
Esto no podría estar más claro de lo que está hoy, cuando estamos siendo golpeados por la peor crisis económica en dos generaciones, crisis que causa grandes dificultades en nuestro pueblo, y que somete a ruda prueba los vínculos políticos de nuestra Unión.
Los padres que luchan por ganarse la vida; los trabajadores recientemente despedidos; los estudiantes que temen que, a pesar de lo mucho que lo intenten, no van a conseguir ese primer trabajo que buscan: cuando todos ellos piensan en Europa, la paz no es lo primero que les viene a la mente...
Cuando la prosperidad y el empleo, el fundamento de nuestras sociedades, parecen amenazados, es natural ver un endurecimiento de los corazones, la reducción de los intereses, incluso el retorno de las líneas de falla y de los estereotipos olvidados desde hacía mucho tiempo. Para algunos, no sólo las decisiones conjuntas, sino el hecho mismo de decidir conjuntamente, pueden ser objeto de duda. Y si bien hay que tener un sentido de la proporción – ya que incluso esas tensiones no nos harán volver a la oscuridad del pasado -, la prueba a la que Europa se enfrenta actualmente es real.
Si se me permite expresarlo con las palabras de Abraham Lincoln en el momento de otra prueba continental, lo que hoy se está evaluando es "si esa Unión, o cualquier Unión concebida y consagrada así, puede aguantar mucho tiempo".
Nosotros respondemos con nuestras obras, seguros de que tendremos éxito. Estamos trabajando muy duro para superar la dificultades con el fin de restablecer el crecimiento y el empleo. Hay, por supuesto pura necesidad. Pero hay algo más que nos guía: la voluntad de seguir siendo dueños de nuestro propio destino, un sentimiento de unión, y de alguna manera algo que nos habla con la voz de los siglos, la idea de la identidad de Europa.
La presencia aquí hoy de tantos líderes europeos pone de relieve nuestra convicción común de que vamos a salir de esta crisis todos juntos e incluso más fuertes. Lo suficientemente fuertes en el mundo para defender nuestros intereses y promover nuestros valores. Todos trabajamos para dejar una Europa mejor para los niños de hoy y los de mañana. De manera que, más tarde, otros puedan recordar y juzgar: que la generación, la nuestra, preservó la promesa de Europa.
Los jóvenes de hoy ya están viviendo en un mundo nuevo. Para ellos, Europa es una realidad cotidiana. No es la restricción de estar en el mismo barco. Sino la riqueza de poder compartir libremente, viajes y cambios. Para compartir y dar forma a un continente, experiencias, un futuro.
Nuestro continente, surgido de las cenizas después de 1945 y unido en 1989, tiene una gran capacidad para reinventarse a sí mismo. Le toca a las generaciones siguientes el tomar esta aventura común adicional. Espero que aprovechen esta
responsabilidad con orgullo. Y que ellos van a ser capaces de decir, como nosotros aquí hoy: Ich bin ein Europäer.
Je suis fier d'être européen. Me siento orgulloso de ser europeo. I am proud to be European.
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Traducción de Salvador García Bardón

jueves, noviembre 22, 2012

Jóvenes madres luchadoras por la ciencia



Jóvenes capaces, que luchan por superar la crisis manteniendo a flote tanto la calidad de su investigación científica como el bienestar y la felicidad de su familia. Mientras los recortes cercenan sus presupuestos, estas cinco investigadoras continúan su labor en el campo de la salud humana, tanto a nivel fundamental como aplicado, gracias a una beca L’Oréal-Unesco.
Estas becas también ayudan a la conciliación, en estos tiempos de crisis, de la vida FAMILIAR y PROFESIONAL, puesto que las galardonadas pueden emplearlas tanto para la compra de material de investigación y formación, como para hacer compatibles las dos facetas de su vida femenina: la familiar y la profesional.
La responsable del programa de becas en España de L’Oréal-UNESCO, Laura Latorre, como la profesora y fundadora del laboratorio de neuro-computación y neuro-robótica de la Universidad Complutense de Madrid, Celia Sánchez-Ramos, destacan que las cinco investigadoras premiadas “han realizado parte de sus estudios y trabajo en el extranjero, tienen menos de 40 años y tienen que compaginar su faceta como investigadoras con su plano familiar, al ser mujeres casadas y con hijos”.
La profesora Celia Sánchez-Ramos, que es científica en el área de Ciencias de la Visión y lidera precisamente una corriente de científicos que usan las patentes como la mejor forma de promocionar y difundir sus descubrimientos, ha declarado a la prensa:
“Los trabajos que se han presentado, tanto los premiados como los que han quedado finalistas, son de una calidad excelente, provienen de personas que han dado muchísima continuidad a sus investigaciones y sus resultados pueden ser exportados a medio plazo a una aplicabilidad (clínica)”.
El jurado científico ha estado presidido por Margarita Salas, Profesora Ad Honorem en el Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa”, centro de investigación mixto del CSIC y de la Universidad Autónoma de Madrid, presidenta de la fundación Severo Ochoa y miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y compuesto por María Blasco, directora del CNIO, y por la profesora Celia Sánchez-Ramos.
◊ Proyectos galardonados de cinco jóvenes científicas españolas en el campo de la salud. ◊
En el marco del ‘XXII Congreso Internacional de Bioquímica y Biología Molecular’, que se celebró por primera vez en España, el programa de L’Oréal-UNESCO ‘Por las Mujeres en la Ciencia’ entregó cinco de sus becas de investigación a jóvenes científicas españolas, que han destacado por presentar trabajos de gran relevancia médica en el campo de la salud. La entrega tuvo lugar en Sevilla el 06/09/12.
He aquí las cinco jóvenes luchadoras de la ciencia con sus respectivos proyectos de investigación:
◊ Doctora Laura Valle, proyecto sobre el cáncer de colon hereditario.
◊ Doctora Gemma Vilahur, proyecto sobre los mecanismos que participan en la enfermedad cardiovascular (diagnóstico, tratamiento y prevención).
◊ Doctora Inmaculada Ibáñez, proyecto sobre los mecanismos epigenéticos responsables de la aparición de la resistencia a quimioterapia basada en agente cisplatino en cáncer de pulmón y de ovario.
◊ Doctora Irene Cózar, proyecto sobre la regeneración y proliferación de las células que producen insulina, como una posible terapia para el tratamiento de la diabetes.
◊ Doctora Eva Poveda, proyecto sobre la infección por VIH/SIDA y las hepatitis víricas.
Tienen menos de 40 años, currículos emblemáticos, vocación de servicio solidario y cinco proyectos por los que luchar al frente de sus equipos con uñas y dientes. Los mismos proyectos que fueron seleccionados entre más de 200 por un jurado compuesto por la eminente bioquímica y académica Margarita Salas, la profesora e inventora Celia Sánchez-Ramos y la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, María Blasco.
Ellas cinco, las más convincentes de una pléyade de cerebros capaces y brillantes, han ganado cada una para sus investigaciones los 15.000 € con los que están dotadas las becas ‘Por las Mujeres en la Ciencia’ L’Oréal-Unesco. Una ayuda que, a pesar de no ser la solución normal y necesaria para su falta de recursos, sí significa un apoyo subsidiario en tiempos financieramente revueltos y adversos para la investigación. También significa un apoyo moral que conmueve a las responsables de los proyectos científicos seleccionados:
“Cuando te dan una beca como ésta, te sube la autoestima, piensas: “Pues tan mal no lo estaré haciendo”, dice Irene Cózar.
En el horizonte que se atisba detrás de estas cinco mujeres aparece simbólicamente el sol naciente de un nuevo día: el primero de la época binocular de la ciencia, en el sentido de su visión femenina + masculina, porque vemos levantarse a la mujer como compañera inseparable del hombre, confirmando la verdad que prefiguró el matrimonio emblemático Curie, hace ya casi un siglo, con sus geniales colaboraciones científicas, que culminaron con el doble premio Nobel de Marie Salomea Skłodowska-Curie.
Tuvo razón el presidente de L’Oréal España, François-Xavier Fenart, al proclamar durante la entrega de las becas a estas cinco jóvenes madres luchadoras de la ciencia que la ciencia las necesita a ellas, porque “la ciencia necesita mujeres”.
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Laura Valle, 34 años: licenciada en Biología y Bioquímica por la Universidad de Navarra, actualmente trabaja en el Instituto Catalán de Oncología (ICO). Laura analiza el cáncer de colon (Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge).
Foto: Vicens Giménez / Carlos Luján.
◊ “Tener hijos y estar en primera línea no es incompatible” ◊
Llegó a la investigación por curiosidad, dispuesta a desentrañar misterios. Licenciada en Biología y Bioquímica, realizó su tesis en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. De ahí, saltó a EE.UU. y, por fin, volvió a España, a Bellvitge. ¿La materia de sus desvelos? El cáncer de colon.
“Aunque suene poco glamouroso, es un órgano especial, porque permite ver todas las etapas del tumor. Lo que yo intento es encontrar los genes que hacen que algunas familias sufran más casos de esta enfermedad que el resto de la población”.
◊ Para Laura, la ciencia y las mujeres aún no han hecho las paces, pero están cerca de lograrlo ◊ :
“Nosotras mismas nos frenamos porque creemos que tener hijos y estar en primera línea es incompatible. Y no es así. Yo tengo dos niñas, una de un año y otra de dos y he luchado mucho por llegar. Pero hay que conservar el entusiasmo por seguir trabajando”.
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Eva Poveda, 32 años: licenciada en Biología por la Universidad de Santiago de Compostela y Doctora en Microbiología Médica por la Universidad Complutense de Madrid. Desarrolla su investigación en el campo de la infección por VIH/SIDA y las hepatitis C víricas en el Laboratorio de Biología Molecular del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III (Madrid).
Foto: Vicens Giménez / Carlos Luján
“No me atrevo a predecir qué pasará en cinco años”
El caso de Eva Poveda es el ejemplo de que un currículo impresionante no es una vacuna contra el desánimo. Es licenciada en Biología, doctora en Microbiología, posee dos máster… pero justo antes de ganar esta beca estaba a punto de tirar la toalla. Y eso es que lo suyo es 100% vocacional:
“Desde el instituto tenía muy claro que lo mío era la biología. Ahora investigo sobre la infección crónica por hepatitis C. Quiero revisar las resistencias del virus al tratamiento, optimizar el manejo terapéutico y, con esos resultados, ayudar a la creación de nuevas generaciones de fármacos”.
Sólo existe una zancadilla en su camino: el dinero.
“Me gustaría continuar con mi carrera, pero para eso necesito financiación. Voy a intentar conseguir una subvención europea, que aseguraría mi trabajo y el del grupo durante al menos cinco años. No me atrevo a decir lo que pasará más allá”.
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Gemma Vilahur, 37 años: licenciada en Veterinaria y Doctora en Farmacia por la Universidad Autónoma de Barcelona. Gemma desarrolla su investigación en el Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares, centrándose en los mecanismos que participan en la enfermedad cardiovascular, especialmente el colesterol, para poder avanzar no sólo en el diagnóstico y tratamiento sino también de forma importante en su prevención.
Foto: Vicens Giménez / Carlos Luján.
◊ “Con la crisis, se busca el beneficio a corto plazo” ◊
Tuvo un bautismo científico de lujo, con una estancia posdoctoral en Nueva York, en el departamento de Valentín Fuster. Ahora es una de las investigadoras del Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares y se ha puesto como meta mimar nuestro corazón:
“Estoy investigando el uso del colesterol de alta densidad (HDL, el “bueno”) como vehículo de protección cardíaca. Quiero mejorarlo y crear nuevas formulaciones que protejan el corazón”.
Un objetivo importante, aunque la sociedad no lo arrope como debiera:
“La ciencia no está valorada, y más en un contexto de crisis como el actual, en el que se busca el beneficio a corto plazo, mientras que la investigación suele fructificar al cabo de años de estudio. La inversión que se requiere para obtener resultados aplicables es enorme y requiere paciencia y perseverancia, tanto por parte del investigador como del inversor”.
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Inmaculada Ibáñez, 38 años: licenciada y Doctora en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, Inmaculada estudia los mecanismos epigenéticos responsables de la aparición de la resistencia a quimioterapia basada en agente cisplatino, en cáncer de pulmón y de ovario. Además es investigadora principal de laboratorio y directora de grupo en el Instituto de Genética Médica y Molecular del IdiPAZ. Inmaculada busca el tratamiento personalizado del cáncer en el Instituto de Genética Médica y Molecular del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital de la Paz.
Foto: Vicens Giménez / Carlos Luján.
◊ “El apoyo de mi familia me permite seguir trabajando” ◊
Inmaculada habla en plural, porque con cada palabra quiere resaltar la labor del equipo que trabaja con ella en el Hospital Universitario de la Paz, en Madrid, algunos de sus miembros simplemente por la voluntad de aprender cómo defendernos de la enfermedad que más miedo da: el cáncer.
“Buscamos fragmentos de ADN que nos informen de si un tumor va a responder o no a una terapia. De momento, estamos enfocados en el cáncer de pulmón y el de ovario, porque son los que muestran más resistencia a la quimioterapia”.
Pero en su discurso también hay otros agradecimientos… y un tirón de orejas:
“Tengo mellizos de dos años y el apoyo de mi marido y mis padres es lo que me permite seguir investigando. Por ejemplo, para que renueven mi contrato tengo que presentar una memoria anual. Yo di a luz el 1 de septiembre y tenía hasta el 15 para entregarla. Cuando llegué a casa con mis hijos, prematuros, que comían cada dos horas y tardaban media cada uno en comer y, en medio, tenía que escribir… Fue difícil. La conciliación debe mejorar muchísimo”.
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Irene Cózar, 38 años: doctora en Bioquímica por la Universidad de La Laguna, sus investigaciones se centran en la regeneración y proliferación de las células que producen insulina, como una posible terapia para el tratamiento de la diabetes. Desde junio de 2012 trabaja como investigadora en el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM) de la Universidad de Valladolid, donde busca la solución a la diabetes.
Foto: Vicens Giménez / Carlos Luján.
◊ “Si te dedicas a la ciencia, no te debe importar el dinero” ◊
“En la diabetes se produce una pérdida de las células del páncreas que fabrican la insulina. Nosotros buscamos dianas terapéuticas que, al activarlas, nos permitan regenerar esas células”,
explica esta doctora en Bioquímica, que desarrolla su labor en el Insitituto de Biología y Genética Molecular de la Universidad de Valladolid. Una mujer apasionada de su profesión y de todo lo que sus compañeras pueden aportar a ella:
◊ “Nosotras tenemos una capacidad creativa, que yo no digo que los hombres no la tengan, pero que es diferente de la suya y que enriquece la ciencia”. ◊
Y para aquellos que estén tentados en “enriquecer” la investigación, ahí va un aviso:
“Para ser investigador hace falta que no te importe el dinero. Si lo que estás buscando es llevar una vida cómoda, desde un punto de vista económico, no te metas en esto. Yo tengo 38 años, tres hijos y un marido de 43, y estamos un poco en la cuerda floja porque él también es científico”. Pero Irene es positiva y sabe cuál es el secreto para no perder la pasión: “Vocación, vocación y vocación”.
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Visión binocular
La base óptica de nuestra alegoría: ◊ Cada ojo tiene su propio punto de vista de cualquier objeto y, sin embargo, contribuye enriqueciéndola a la visión puesta en común, por “fusión binocular”, con la visión de su pareja ocular ◊
En óptica, optometría y oftalmología, la visión binocular es el tipo de visión en que los dos ojos se utilizan conjuntamente. La palabra binocular proviene de dos raíces latinas, “bini” doble, y “oculus” ojo.
La “visión binocular” normal va acompañada de la visión simple o “fusión binocular”, donde se ve una sola imagen a pesar de que cada ojo tiene su propio punto de vista de cualquier objeto.
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lunes, septiembre 24, 2012

La Fe contra la marginación de los Intocables



 

El padre Yesumarian ha vivido en primera persona desde su nacimiento la condición de intocable.
La intocabilidad, forma y expresión cruel del sistema de castas, le ha impedido incluso comer, cuando tenía 17 años, durante una gran sequía en la región donde vivía con su familia.
En aquél momento crucial de su vida, la intocabilidad había aumentado la pobreza de su familia y humillado a su madre en el mercado público, donde vendía la leche de su vaca, sirviendo de pretexto para no aceptar el fruto de su trabajo, el haber descubierto la clientela su condición de intocable.
Esta experiencia límite sirvió a la familia para darse cuenta, frente a la crueldad de la evidente marginación vital, de que la sociedad india no solamente no los trataba como seres humanos, sino que ni siquiera los consideraba como tales.
Las reflexiones que surgieron en el joven Yesumarian, al afrontar aquella experiencia, no le llevaron a un sentimiento de revancha, a pesar de sus lágrimas, sino que más bien alimentaron dentro de su conciencia la vocación de sacerdote jesuita, para poder trabajar con y entre las víctimas de aquella deshumanización en la perspectiva de su dignificación humana:
“quería ser sacerdote en la Compañía de Jesús para poder trabajar con y entre las víctimas de aquella deshumanización. Durante toda mi formación estuve en contacto con esas situaciones y sus víctimas para mantener vivo ese espíritu.”
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CÓMO VIVO MI FE ENTRE LOS MARGINADOS
por L. Yesumarian, SJ
Tenía que recorrer 10 km cada día para ir al cole. En mi último año de secundaria -cuando tenía 17 años- hubo una gran sequía en la región. La gente estaba amenazada por el hambre, luchaba por conseguir agua potable y mi familia sufría las consecuencias de esta situación. Apenas comíamos una vez al día, ver el arroz en la mesa era como ver al mismo Dios y que todos pudiéramos tener una comida completa era una experiencia de su gracia.
En aquel tiempo se celebró por primera vez el ‘Mercado de fin de semana’ a tres km de mi pueblo. Nuestra vaca podía ser una fuente de ingresos para nuestra familia, así que mi madre la ordeñó para llevar la leche al mercado y venderla. En media hora vendió la leche, que gustó mucho a sus consumidores. Con el dinero que obtuvo, compró un poco de arroz y verduras frescas y, así, después de mucho tiempo, pudimos tener todos una comida completa. Aquella noche dormimos bien.
La semana siguiente mi madre preparó de nuevo la leche con más cuidado aún que la primera vez y la llevó al mercado. Por la noche esperábamos su regreso ansiosos, para poder cenar. Esperamos y esperamos, pero para nuestra decepción mi madre volvió con toda la leche que había llevado por la mañana al mercado, sin haber vendido ni siquiera un vaso. Al preguntarle qué había pasado, dijo con lágrimas en los ojos: “La semana pasada, como era el primer día que estaba allí, no me identificaron, pero ahora la gente sabe que soy una mujer intocable y nadie quiere ya la leche que vendo”. Nos bebimos la leche que había traído de vuelta y nos fuimos a la cama. Me quedé sin dormir en toda la noche. Estaba inquieto y lloraba lleno de emociones.
La intocabilidad, forma y expresión cruel del sistema de castas, me había impedido comer, había aumentado mi pobreza y humillado a mi madre. Nos dábamos cuenta de que la sociedad india no nos trata como seres humanos, ni nos considera tales. Aquella experiencia y las reflexiones que surgieron en mí no me llevaron a un sentimiento de revancha, sino que más bien alimentaron la vocación dentro de mí: quería ser sacerdote en la Compañía de Jesús para poder trabajar con y entre las víctimas de aquella deshumanización. Durante toda mi formación estuve en contacto con esas situaciones y sus víctimas para mantener vivo ese espíritu.
Después de mi ordenación empecé a vivir y a trabajar con los pobres, los marginados y los dalits, tratando de que tomaran conciencia de su situación, promoviendo y protegiendo los derechos humanos, creando redes y solidaridad con las masas de oprimidos. He puesto todo mi empeño en la construcción de iniciativas como el Movimiento Dalit, el Movimiento de los Dalits Cristianos o el Movimiento de los Trabajadores. Considero que en el contexto de la India los movimientos son un símbolo de esperanza y un signo del Amor de Dios. Me he dado cuenta y he experimentado que un movimiento social de los pobres es un canal de la gracia del Dios que salva y libera.
En una de las luchas por defender el derecho a la tierra de los dalits en que participé, me detuvieron, me desnudaron, me torturaron y me metieron en la cárcel (en realidad, varias veces he sido encarcelado por mi solidaridad con los dalits y los marginados). Durante el cautiverio uno de los policías se acercó y me dijo: “Pareces un hombre inteligente y con muchas capacidades. ¿Por qué gastas tu vida y tus talentos con esa gente -los intocables, etc.-, en lugar de fundar un colegio que podría ser útil para nosotros y por lo cual te estaríamos agradecidos?”
Aquel hombre me decía con ello que los talentos y la inteligencia debían ser puestos al servicio exclusivo de gente con privilegios e influencia. A los marginados, dalits y gente pobre, nunca debería permitírseles alcanzar lo mejor. Aquella detención fue para mí un momento de gracia que me llevó a comprometerme más a fondo con la causa de los pobres, los marginados y los dalits. Utilizar los mejores medios en su favor es un reto en el contexto cultural indio, que se rige por el sistema de castas. Me doy cuenta y experimento que la creación de movimientos populares constituye una respuesta a ese desafío.
Participar en las luchas del movimiento popular me dio una sensación de liberación, me sentí santificado. Implicarme en esa lucha dio un sentido nuevo a la lectura de la Sagrada Escritura, a los Ejercicios Espirituales y a la celebración de la Eucaristía. Me dio energía y me hizo entender mejor el universo.
En la medida en que me implico más en el movimiento popular me siento atraído hacia la oración de la generosidad: “sin medir el coste, sin reparar en las heridas, sin buscar descanso, trabajando sin pedir recompensa”. Pido al Señor que me haga capaz de entregarme del todo a los pobres por ser ellos los que me liberan y me salvan: “Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
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Xavier Jeyaraj SJ, Redactor
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