miércoles, diciembre 21, 2011

Sermón de Montesinos del 21.12.1551: gestación, desarrollo y consecuencias ° fr. Ramón Hernández O.P.

[En este documento de fr. Ramón Hernández O.P., se explica quién era Antón de Montesinos y cuál fue la primera comunidad de dominicos de la Española; cómo se gestó y desarrolló el sermón y las consecuencias inmediatas que tuvo].
Este famoso sermón es la primera soflama de verdadera libertad para los
primitivos indígenas de América, después de la llegada de Cristóbal Colón. Tuvo lugar
en la Isla de La Española (hoy República Dominicana) el 21 de diciembre de 1511.
Lo conmemora la gran estatua blanca de Antón de Montesinos en el antiguo puerto de la isla, con la mano izquierda abierta a la altura de la boca para prolongar su potente voz sobre el océano y para que la oigan los potentados del mundo entero. Los 500 años de aquel universal mensaje se recuerdan ahora en congresos, revistas, conferencias, fiestas y escritos de diverso orden.
1. Antonio de Montesinos y la primera comunidad de la Española
Antón de Montesinos es un misionero dominico del Nuevo Mundo de primera
hora. Nació muy probablemente en Sevilla hacia 1485. Habla bastante de él Bartolomé
de Las Casas en su Historia de Las Indias, como también de su hermano Reginaldo de
Montesinos, relacionando a ambos con la capital andaluza. Después de la primera
formación en su ciudad, dirige sus pasos a Salamanca, en cuya universidad estudia por
algún tiempo. Allí, como a otros jóvenes universitarios, le cautiva la efervescencia
intelectual y religiosa del convento dominicano de San Esteban, en donde ingresa,
vistiendo el hábito el 30 de junio de 1501 y profesando al año siguiente el día 1 de julio de 1502, como constaba, según nuestros antiguos historiadores, en el Libro Antiguo de
Profesiones, hoy mutilado al principio y al fin en muchas de sus hojas.
En el Estudio General del convento dominicano de Salamanca completa sus
estudios humanísticos y filosóficos. Los capítulos provinciales de los dominicos dirigían
los pasos de los estudiantes de un convento de estudios a otro, según las asignaturas que
les tocaba estudiar. En 1507 y 1508 encontramos a Antón Montesinos en el convento de
San Pablo de Valladolid, como estudiante de teología. Las noticias que llegaban del
Nuevo Mundo sobre la necesidad de misioneros, y la ansiedad con que los naturales
recibían la doctrina cristiana, iba calentando el alma de nuestros jóvenes novicios y
estudiantes, que ardían por llevar a la práctica su vocación dominicana, bautizada desde
un principio como “Orden de Predicadores”.
La chispa que hizo arder en Montesinos la llama inextinguible de la vocación
misionera en Las Indias, o la actual América, la provocó en su alma otro ardentísimo
apóstol, celoso de la salvación de los indios, fray Domingo de Mendoza, hijo también del
convento salmantino de San Esteban. Éste ya se había conquistado para las misiones del
Nuevo Mundo a fray Pedro de Córdoba, que será el que dirija en la práctica la gran
empresa de la primera misión dominicana en América. Fray Domingo de Mendoza,
calificado por el historiador Jerónimo Quintana como “el mejor Colón del Evangelio en
las Indias” (1), fue conquistando más frailes para su causa, entre ellos a fray Bernardo de
Santo Domingo y al hermano lego fray Domingo de Villamayor. Los cuatro
conquistados por Domingo de Mendoza fueron destinados en 1509 por el capítulo
provincial de Valladolid al convento de Santo Tomás de Ávila para terminar su
formación teológica los tres primeros, y el hermano cooperador para atender a las
necesidades conventuales.
Domingo de Mendoza, que era el nombrado vicario del P. Provincial, para
presidir aquella primera misión, hubo de retrasar su embarque por la necesidad de un
retorno a Roma. Era necesario arreglar con el Maestro de la Orden, Tomás de Vío
Cayetano, todo el entramado jurídico dominicano, que llevaba consigo esa misión
apostólica. Nombró, según lo previsto, como vicario provincial a Fray Pedro de Córdoba.
Todo esto y los demás protocolos y preparativos, anteriores y posteriores, duraron
unos dos años. La espera merecía la pena, pues convenía no dejar nada suelto en un viaje
de tanta trascendencia. Los misioneros no se inquietaban; al contrario, su entusiasmo
crecía, y se preparaban más y más para la difícil, pero importante tarea evangelizadora
que les aguardaba.
Cuando ya se acercaba el tiempo para lanzarse al océano, nuestros misioneros
emprendieron el camino hacia San Lúcar de Barrameda, puerto indicado para navegar a
Las Indias. Hicieron ese viaje a pie, de la manera más pobre, pidiendo limosna y
hospedaje en los pueblos que encontraban a su paso. Su vida espiritual y de oración la
observaban con todo fervor, como si caminaran en un convento ambulante.
Así nos describen ese viaje nuestros antiguos historiadores. Alonso Fernández,
en su Historia del insigne convento de San Esteban de Salamanca de la Orden de
Predicadores, nos dice sobre el viaje de nuestros misioneros que «caminaban a pie y
pidiendo limosna desde Salamanca, donde habían salido, hasta el mar, donde se
embarcaron» (2)
Otro de los antiguos historiadores del convento, Juan de Araya, escribe: “(Caminaron) desde Salamanca al puerto (con gran religiosidad)” (3)
Esteban de Mora, en su historia del mismo convento, todavía manuscrita, añade que en ese itinerario decían el oficio divino en comunidad, y tan a sus horas como si siguieran el coro de su convento salmantino de San Esteban. Guardaban silencio; tenían sus horas de oración… «Teníales (fray Pedro de Córdoba) muchas veces Capítulo en el campo, no sólo para encomendar a Dios los bienhechores, sino también para reprender los defectos, aunque fuesen ligeros ... » (4)
Sobre su llegada al Nuevo Mundo y su modo de vida oigamos a Bartolomé de
Las Casas, que llevaba allí ocho años, e, impresionado por su ardor apostólico, va a
seguir con atención sus pasos: “Por este tiempo, en el año de 1510, creo que por el mes
de septiembre, trujo la divina providencia la Orden de Santo Domingo a esta isla (de La
Española)… Estos cuatro religiosos trujeron la Orden a esta isla. El fraile lego se tornó
luego a Castilla, y quedaron los tres, los cuales comenzaron luego a dar de su religión y
santidad suave olor, porque, rescibidos por un buen cristiano, vecino desta ciudad,
llamado Pedro de Lumbreras, dioles una choza, en que se aposentaron, al cabo de un
corral suyo, porque no había entonces casas, sino de paja y estrechas" (5).
Decidieron desde un principio seguir la estrechez de las constituciones primitivas de la Orden, añadiendo algunas otras mortificaciones, porque ansiaban que su predicación saltara del estudio y meditación intensos hasta el pueblo, y fuera eficaz y muy fructuoso en las almas de los indígenas y de los españoles que allí vivían.
2. El famoso Sermón de Montesinos
Durante los primeros meses de su estancia en la isla pudieron convencerse de
las crueldades con que los encomenderos y conquistadores trataban a los indios.
Contemplaron con inmenso dolor y honda compasión los pesados trabajos a los que los
sometían a diario, la mala alimentación y la poca atención a sus enfermedades, que
ocasionaban numerosas muertes. Su interés único eran las riquezas; el oro los tenía
alucinados, sin que afloraran en ellos los sentimientos humanos más elementales hacia
los pobres aborígenes, a los que consideraban como sus esclavos. No todos los
encomenderos se portaban así. Muy alabado era por el propio Las Casas el citado Pedro
de Lumbreras, que recibió a nuestros frailes.
Los nuevos misioneros, que procedían de la estricta vida religiosa y que
llevaban grabada en su alma la compasión por los que sufren dialogaban entre ellos sobre
los citados horrores y se preguntaban: “¿estos no son hombres? ¿No se deben guardar
con ellos los preceptos de la caridad y de la justicia? ¿No tenían sus propias tierras y sus
señores y señoríos? ¿No estamos obligados a predicarles la ley de Cristo y tratar con
diligencia por convertirlos?” (6)
La gota que colmó el vaso de estas congojas vino muy pronto. Un español llevaba tres o cuatro años viviendo oculto por los montes, huyendo de la justicia; también él durante algún tiempo se había ensañado cruelmente con los naturales, no buscando otra cosa que enriquecerse a costa de la sangre de indios. Un día le llegaron a sus oídos rumores de infidelidades de su mujer; sumido en la indignación por estas sospechas de adulterio, la acribilló a puñaladas, y se lanzó a la selva, huyendo de la justicia. Al enterarse del gran espíritu de compasión y de acogida de los nuevos misioneros para con los naturales de la isla, vino de noche a visitarlos. Les confesó arrepentido su crimen de hacía unos años; les expuso su vida salvaje desde entonces, y les habló de los crueles y horribles crímenes que a diario cometían los españoles con los indios, para someterlos a los más duros trabajos y lograr de este modo las máximas riquezas. Finalmente, mostrando el más sincero arrepentimiento, les pidió el hábito de fraile lego, para llevar con ellos la rigurosa vida religiosa y cooperar en el bien de los isleños. Los dominicos, al ver aquellas claras manifestaciones de conversión, de rechazo de su vida de pecado y de fuerte deseo de consagrarse al bien de los indios, le dieron el hábito religioso. Su nombre, Fray Juan Garcés, figura entre los primeros mártires de América en la misión dominicana del norte de Venezuela.
Con todo este conjunto de circunstancias, lo que ellos habían visto y lo que
otros les habían contado, decidieron aquellos misioneros levantar la voz de alarma, para
contener tan horribles males. Era necesaria la acusación pública delante del pueblo y de
las autoridades, altos gobernantes de La Española, y si era preciso también de la
Metrópoli. Que se hicieran públicos los espantosos crímenes contra los naturales y
reconocieran su plena libertad como hombres y dueños de sus tierras. Que al menos los
gobernantes tuvieran en cuenta aquellas protestas de la Reina Isabel la Católica en su
lecho de muerte: Que los indios no recibieran agravio alguno ni en sus personas ni en sus
bienes; que la misión principal de los españoles en América era la evangelización. Eran
las dos consignas y los dos mandamientos que constituían la última voluntad de aquella
reina, que consideraba a los indios con los mismos derechos y libertades que sus vasallos
de España.
Reunidos en consejo los frailes de aquella primera comunidad de Dominicos de
La Española, redactaron el sermón de protesta dura por los crímenes contra los naturales,
e invitaron a las autoridades de la isla, a los conquistadores y a los encomenderos, casa
por casa, al sermón, en que se les iba a ofrecer un mensaje muy conveniente para todos.
Era por otra parte el cuarto domingo de Adviento, cuatro días antes de la Navidad. Todos
consideraban necesario prepararse lo más dignamente posible para la gran fiesta, alegría
de toda la cristiandad y día por excelencia de la familia cristiana. El superior de la
comunidad, fray Pedro de Córdoba, escogió para ese sermón a fray Antonio de
Montesinos y le encargó su predicación bajo mandato de obediencia. Era fray Antonio de Montesinos el prototipo del predicador popular: una voz potente, con gracia para llegar a
los sentimientos más naturales de los hombres, fuerte para reprender los vicios y tierno
para provocar la compasión ante los necesitados.
Recompongamos brevemente las circunstancias inmediatas de aquella denuncia
profética. El cuarto domingo de Adviento cayó ese año en el día 21 de diciembre. El
genio y la figura del tiempo de Adviento es San Juan Bautista, dando gritos en el
desierto, para preparar al pueblo a la venida del Mesías. El templo misional de los
dominicos de la ciudad de Santo Domingo de La Española se encuentra lleno de
creyentes hispanos, que han cruzado los mares para hacerse ricos en Las Indias, pero
pasando por encima de los cuerpos de los naturales. No falta ninguno de los invitados,
que esperan ansiosos el mensaje, que se les había anunciado como para ellos en especial.
Ha comenzado la misa; se ha leído el evangelio del Bautista, tronando en el
desierto. Inmediatamente el P. Antón Montesinos comienza su discurso. Lo ha iniciado
con suavidad situando en su contexto el evangelio de la misa, pero el celo del misionero,
que tiene que contener día y noche las lágrimas de los sufridos indios, va elevando el
tono cada vez más ardiente de su palabra; sube como quien bate una crema hasta lo más
alto de sus posibilidades. Da entonces un golpe seco y sonoro sobre el pulpito y lanza sus
frases revolucionarias, como un grito de protesta contra la opresión de los indios y en pro
de su plena libertad como verdaderos hombres con sus derechos naturales, iguales a los
de los otros hombres, e, igual que ellos, hijos de Dios y dignos de la caridad de Cristo,
que redimió con su sangre por igual a todos los humanos.
Éstas son sus palabras centrales, imborrables, que se han repetido en todos los
idiomas durante quinientos años: “Para daros a conocer (estas verdades) me he subido
aquí yo, que soy la voz de Cristo en el desierto de esta isla. Y, por tanto, conviene que
con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos,
la oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y
espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír”.
Estas palabras estremecieron al auditorio de tal manera, que ya pensaban
encontrarse en el juicio final. Pero Montesinos continuó su denuncia, manteniendo el
tono de su voz y haciendo más particular la acusación: “Esta voz es que todos estáis en pecado mortal, y en él vivís y morís por la crueldad y tiranía que usáis con estas gentes
inocentes.
“Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tal cruel y horrible
servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a
estas gentes, que estaban en sus estas tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas
dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan
opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los
excesivos trabajos, que les dais, incurren y se os mueren, y, por decir mejor, los matáis
por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los dotrine, y conozcan
a su Dios y creador, sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?
“¿Éstos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a
amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en
tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado
que estáis no os podéis salvar más que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe
de Jesucristo?” (7)
Estas frases tan cortantes y acusadoras resonaron como truenos en las conciencias
de los indianos hasta hacerlas saltar. Comentarios acerbos después de la misa, quejas,
protestas cada vez mas enfurecidas; había que exigir una pública retractación del
predicador. Ese mismo día, a primera hora de la tarde, el Almirante Diego Colón y los
oficiales del rey en Indias van a pedir cuentas al superior de los dominicos, que era fray
Pedro de Córdoba.
Éste les manifiesta que el sermón de Montesinos era un sermón de toda la
comunidad y que a eso habían venido ellos al Nuevo Mundo, a predicar «lo necesario a
las ánimas», dando de lado a todo humano miramiento. Con amenazas y halagos
terminaron los oficiales diciendo que convenía que el domingo siguiente subiese el
mismo predicador al pulpito y se desdijese de lo dicho. Fray Pedro de Córdoba les
prometió que volvería a predicar fray Antonio de Montesinos sobre la misma materia y
«que diría lo que mejor le pareciese».
El domingo siguiente, que era el de infraoctava de Navidad, y que cayó ese año
en el 28 de diciembre, fiesta de los Santos Inocentes, volvió a subir al púlpito
Montesinos. Atento estaba el auditorio de encomenderos, esperando la retractación del
predicador. Montesinos comenzó con estas palabras: «Tornaré a referir desde su
principio mi sciencia y verdad, que el domingo pasado os prediqué, y aquellas mis
palabras, que así os amargaron, mostraré ser verdaderas». Sobreabundó luego en las
mismas condenas que en el sermón anterior, confirmándolas con nuevos argumentos. Y,
al final de la prédica, el desafío: podían escribir al rey de España, porque ellos, al
exponer esa doctrina «tenían por cierto que servían a Dios, y no chico servicio hacían al
rey» (8)
3. Consecuencias inmediatas del sermón
Los ecos de aquellos sermones resonaron muy pronto por toda España. Con la
primera embarcación procedente de Las Indias vinieron las protestas contra los atrevidos
frailes, penetrando enseguida en la Corte real. De parte del rey Fernando se comunica al
Padre Provincial de los dominicos fray Alonso de Loaísa la necesidad de hacer callar a
sus frailes de La Española. En el mes de marzo de 1512 mandaba el Provincial en varias
cartas el correctivo. Les ordena prudencia en sus sermones; no dudar de los derechos
reales sobre Las Indias, y volverse a España antes de intranquilizar los ánimos con sus
ideas. Los dominicos de La Española no se rinden y se disponen a convencer de viva voz
a la Corte y demás autoridades de España.
Los dos más representativos de la defensa de los derechos de los indios se
embarcan sucesivamente a la metrópoli, dispuestos a verse en persona con su rey; eran
fray Antón Montesinos y fray Pedro de Córdoba. También los encomenderos enviaron a
sus representantes para defender sus derechos comerciales en la Corte.
El rey don Fernando el Católico se vio en la necesidad de estudiar en profundidad
aquellos asuntos, que habían conmovido a gentes de todo orden. Establece en Burgos
una junta de juristas y teólogos, que examinaran las quejas en el gobierno de Las Indias y
trataran de elaborar unas leyes, que acallaran todas las voces y resolvieran las
dificultades.
Se llegó a un conjunto de normas que constituyen el primer cuerpo legislativo
sobre la colonización de los países americanos. Fueron promulgadas el 27 de diciembre
de 1512 (9)
Estas leyes, como también las adiciones que las mejoran y que se elaboraron
en Valladolid en 1513, son principalmente un código de carácter laboral. Pero no se
ocupan solamente de lo referente al trabajo; se mira también a la buena convivencia de
españoles e indios, y a la formación integral de los trabajadores.
Algunos se han permitido negar de la veracidad del Sermón de Montesinos.
Bartolomé de Las Casas, según éstos, al evocarlo años más tarde, cuando estaba
escribiendo la Historia de Las Indias, lo transformó a su gusto. Los grandes lascasistas,
extranjeros y españoles lo mantienen en su integridad. Las Casas afirma repetidamente
que fue escrito, y esto lo supo porque lo vio. Pedro de Córdoba –lo hemos visto- afirma
que era sermón de toda la comunidad. Si no damos fe a Las Casas ante la única copia del
original desaparecido de esta pieza, que fue escrita y aprobada por toda la comunidad,
¿cómo se le ha podido dar fe de su copia directa del original de los viajes primero y
tercero de Cristóbal Colón, cuyo original tampoco se conoce? Sólo por Las Casas
sabemos, contra relaciones, el día y la hora de la llegada de Colón a América. Es para
darle continuas gracias en España y en todo el orbe.
También arguyen que no pudo en ese tiempo dudar de la justicia del gobierno y
de las guerras del rey de España sobre Las Indias. Pues bien, Fernando el Católico
contesta inmediatamente a Diego Colón que gobernaba en Las Indias, nombrando y
recriminando a fray Antonio de Montesinos por esas dudas contra toda verdad, y les
envía copia de la bula del papa Alejandro VI que le concede la propiedad de aquellas
tierras. El mismo Provincial de los Dominicos, fray Alonso de Loaísa, que recibe la
advertencia del rey por lo sucedido escribe a los dominicos de La Española extrañándose
de que dudaran de ese dominio, cuando lo tenía con toda certeza el rey Fernando por el
derecho de guerra (“iure belli”) y porque el papa se lo ha concedido. El propio Fernando
el Católico manda al teólogo Matías de Paz que escriba un tratado sobre el Dominio de
los reyes de España sobre Las Indias, para deshacer toda duda y dejar tranquila su
conciencia, y con la exposición de esas dudas empieza su tratado ese teólogo.
El mensaje del sermón de Montesinos no sólo inquietó a los hombres de su
tiempo. Representaba el pensamiento y la actuación de la comunidad primera de los
dominicos en América. Tenía sus raíces en el espíritu reformista del convento de San
Esteban de Salamanca. Aquel reformismo revivía el carisma del fundador, Santo
Domingo de Guzmán (de Caleruega, Burgos). Él tenía a flor de piel la compasión por los
sufrimientos del prójimo, y ayudaba material, espiritual y doctrinalmente a los
necesitados como hombres libres, que llevaban impresa la imagen y semejanza del Padre
Dios. El sermón de Montesinos y la doctrina y práctica de su comunidad conmovió hasta
su conversión a Bartolomé de Las Casas, que tomó aquellas ideas como lema de su
actividad incesante, sin descanso, durante su larga vida. La Escuela Teológico-Jurídica
de Salamanca, fundada por Francisco de Vitoria y que continúa viva hasta nuestros días
tomará como base la defensa de los derechos humanos individuales y sociales, y pondrá
sus raíces en el mismo derecho natural. El hombre que se define como ser inteligente,
libre, social y político, que está orientado, o mejor, dirigido por las mismas fuerzas de su
naturaleza inteligente hacia la máxima perfección personal y social, encuentra en el
Sermón de Montesinos como una semilla que espera su crecimiento hasta lograr los
máximos frutos.
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(1) JUSTO CUERVO, O. P., Historiadores del Convento de San Esteban… III, Imprenta Católica Salmanticense, Salamanca, 1915, pág. 8.
2) Cf.. J. CUERVO, O. P., Historiadores del convento de San Esteban… I (Salamanca 1914) p. 26.
(3) Ib., II (Salamanca 1915) p. 44.
(4) E. DE MORA, O. P., Historia Annalística…(ms. del Inst. Hist. De San Esteban de Salamanca, tomo II, libro IV, capítulo III, páginas 753 y 754.
(5) B. DE LAS CASAS, Historia de Las Indias… Fondo de C.Económica 1951, t. II, lib. II, cap. LIV, pp, 381-3.
(6) B. DE LAS CASAS, Ib, t. II, lib. III, cap. III, p. 439.
(7) Ib., cap. IV, pp. 441 y 442.
(8) Ibid., cap.V, pp. 444 y 445.
(9) RAFAEL ALTAMIRA, El texto de las Leyes de Burgos de 1512, en «Revista de Historia de América» 4 (1938) 6-79.
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martes, diciembre 20, 2011

No podemos callar tras 500 años del sermón de fr. Antón de Montesinos

Autoría: Material preparado por fr. Juan Manuel Pérez, O.P., de la casa de Santiago de los Caballeros (República Dominicana).
Montesinos, dominico
Son pocos los datos que tenemos de la vida de Antón de Montesinos antes de su famoso sermón. Profesó como fraile dominico en el convento de san Esteban de Salamanca en 1502. Como Pedro de Córdoba, también Antón Montesinos, en 1507 y 1508, está de estudiante en San Pablo de Valladolid. Entonces comienza su contacto con Domingo de Mendoza y Pedro de Córdoba sobre la posible misión en las Indias. De Valladolid el capítulo provincial de 1509, siendo ya sacerdote, lo asigna al convento de Santo Tomás de Ávila, para que termine su carrera teológica.
Su llegada a Santo. Domingo
En octubre de 1510 llegará a la isla de la Española, actual Santo Domingo, junto con otros tres frailes dominicos: Pedro de Córdoba, Bernardo de Santo Domingo y el hermano cooperador Domingo de Villamayor. Serán los primeros dominicos en pisar el Nuevo Mundo.
A lo largo de quince meses (septiembre de 1510-diciembre 1511), los dominicos denunciaron en privado a las autoridades de España y La Española –D. Diego Colón y al mismo rey Fernando– la situación intolerable en que se encontraban los naturales, así como la urgencia inaplazable del cambio. Pero, no sacaron nada en limpio.
El Sermón
De poco sirven sus sabias advertencias, de modo que, la comunidad decide comenzar un tiempo de ayunos, vigilias y oraciones para que Dios les iluminase en materia tan grave. Reunidos en capítulo, la comunidad prepara y firma un “Sermón”, que Fr. Pedro de Córdoba encargará que predique fray Antón Montesino “bajo precepto formal y en virtud de santa obediencia”. Pero, aunque lo predica Montesinos, el sermón expresa el parecer de toda la comunidad (para entonces ya eran 15 frailes). En proclamas y en denuncias que se hacen en nombre de una institución o de unos principios es muy importante la conciencia comunitaria.
El 21 de diciembre de 1511, 4° domingo de Adviento en una iglesia de paja, la voz de los profetas se alzó clara y rotunda para cambiar el rumbo de la historia.
No podemos callar. Sobre el sermón de fr. Antón Montesinos
por Fr. Juan Manuel Pérez O.P.
Los primeros dominicos habían llegado a esta Isla un año antes, en 1510. Traían la misión de “predicar la Palabra de Dios a los nativos de estas tierras”. Pero, al entrar en contacto con la realidad, se dieron cuenta que era un contrasentido predicar la buena nueva del evangelio a los indios que estaban siendo explotados y sometidos a tratos inhumanos precisamente por los que se declaraban cristianos. Tuvieron que escoger entre ser capellanes de los opresores o defensores de los derechos de los indios.
No dudaron un momento. “Por honor del nombre de Dios, para no hacer inútil la pasión de Cristo y por la profesión de frailes predicadores” deciden denunciar públicamente los abusos contra los indígenas. Sabían que la denuncia iba a crearles muchos problemas y dificultades. Pero no pueden callar, porque se trata de “la verdad evangélica, necesaria para la salvación de todos: los españoles y los indios”.
“Los religiosos, asombrados de ver y oír obras tan contrarias a la humanidad y a las costumbres cristianas, tomaron mayor ánimo y, encendidos del celo por la honra divina, doliéndose de las injurias que se les hacían a los indios y compadeciéndose de la miseria padecida por tan gran número de personas, suplicando, se encomendaron a Dios en oraciones y vigilias para que les iluminase a fin de no errar en cosa que tanto iba”(Bartolomé de las Casas)
Teniendo en cuenta la repercusión que iba a tener la denuncia de los abusos cometidos, preparan a fondo y con todo cuidado lo que van a decir. El sermón lo predicó Montesinos, pero era el parecer de todos los frailes de la comunidad. Estaba escrito y firmado por todos.
Escogieron el cuarto domingo de adviento para predicar la denuncia, aprovechando la frase del profeta Isaías -“Voz que clama en el desierto”- que recoge el evangelio que se leía en la misa de aquel domingo.
“Llegado el domingo y la hora de predicar, subió en el púlpito fray Antón de Montesinos y tomó como tema y fundamento de su sermón, que llevaba escrito y firmado por los demás, voz que clama en el desierto”.
“Esta voz dice que todos ustedes están en pecado mortal y en él viven y mueren por la crueldad y tiranía que usan con estas inocentes gentes.
Digan, ¿con qué derecho y con qué justicia tienen en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad han hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, ustedes han masacrado?
¿Cómo los mantienen tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, en que incurren por los excesivos trabajos que ustedes les ponen y se les mueren, y por mejor decir, los matan ustedes, por sacar y adquirir oro cada día?
¿Y qué cuidado tienen de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No están ustedes obligados a amarlos como se aman a ustedes mismos? ¿No entienden esto? ¿Es que no tienen sentimientos? ¿Cómo están dormidos en un sueño tan letárgico?
Tengan por cierto que en el estado en que están no se pueden salvar".
No es de extrañar que las autoridades y todos los españoles que asistieron a la misa hayan salido escandalizados de la predicación. Las Casas hace este comentario: el sermón “los dejó atónitos, a muchos como fuera de sentido, a otros más empedernidos y a algunos algo compungidos, pero a ninguno convertido”.
“En cosa que tanto iba”. El sermón de Montesinos va en contra de la opinión entonces generalizada y tenida como irrefutable sabre temas muy delicados.
Dignidad de la persona y derechos de los indios. Los colonizadores consideraban a los nativos seres inferiores por estar menos desarrollados y también por no estar bautizados. Pero la doctrina del sermón de Montesinos no califica a las personas con notas altas o bajas. Es falsa también la opinión de que los no bautizados o los herejes han perdido sus derechos como seres humanos. Para los frailes todo ser humano obtiene la máxima nota: es persona humana y tiene derechos inviolables. Fue ahí la pregunta clave: ¿estos no son hombres? ¿no tienen almas racionales? Por otra parte, el bautismo no da privilegios frente a los no bautizados; al contrario impone deberes: ¿no están obligados a amarlos, a enseñarles a conocer a Dios…?
Autoridad terrenal del Papa. Entonces se creía que el Papa, por ser el vicario de Cristo, era el dueño de toda la tierra y podía donar las tierras de paganos a quien quisiera. El sermón de Montesinos no alude directamente a la donación del Papa –sería abrir otro frente en la controversia -, pero afirma que estas gentes “estaban mansas y pacíficas en sus tierras”. Los taínos eran los dueños de la tierra, de los bienes que producía y del oro que sacaban de las minas.
Soberanía de los Reyes Católicos sobre estas tierras “descubiertas”. En virtud de la donación del Papa, los Reyes Católicos y sus sucesores tenían derecho a ocupar las tierras “descubiertas” y a someter a sus habitantes. Montesinos les pregunta: "Díganme, ¿con qué derecho, con qué autoridad, con qué justicia han declarado la guerra a estas gentes?”
El comportamiento de los “cristianos” es contrario a la fe cristiana. En consecuencia, la voz que clama en el desierto afirma: “todos ustedes están en pecado mortal y en ese estado no se pueden salvar”.
En el monumento a Montesinos la figura del predicador tiene la mano formando pantalla para que el contenido de su sermón, predicado hace 500 años, siga resonando hoy con la misma fuerza.
Seguiremos.
Fr. Juan Manuel Pérez O.P.
Fuente: Material preparado por fr. Juan Manuel Pérez, de la casa de Santiago de los Caballeros (República Dominicana).
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jueves, diciembre 15, 2011

Pasado, presente y futuro del ecosistema del Río Mekong


Tradicionalmente la formación particularmente prolongada y profunda del futuro sacerdote jesuita, comporta largas épocas de convivencia con los campos de apostolado en los que, una vez ordenado, el jesuita va a trabajar como sacerdote.
En un artículo precedente hemos visto cómo la finalidad de la etapa de magisterio es preparar al jesuita de manera empírica tanto a la teología como al apostolado que va a asumir durante toda su vida. Concretamente hemos seguido el relato del jesuita "Maestrillo" Min John Kim SJ, del YIUTSARI Jesuit Centre for Migrant Workers, Gimpo, en Corea, que ha vivido y compartido con los migrantes como propedéutica teológica y apostólica.
El relato que presentamos hoy, del "Maestrillo" Pieter Dolle SJ, Indonesia, nos hace comprender la manera que ha tenido de concienciarse ecológicamente sobre la realidad de un ecosistema concreto en estrecha relación con el pasado, presente y futuro de una comunidad humana.
He aquí los grandes hitos antropológicos y teológicos de esta toma de conciencia:
Todos los seres vivientes interactúan y dependen unos de otros. Si en esta red de vida un elemento queda perjudicado, esto afecta también a todos los demás elementos del ecosistema.
La reunión de cinco días sobre ecología, estudiando "in situ" el ecosistema del Río Mekong, me hizo consciente de la importancia de la sostenibilidad ecológica para nuestro planeta y su situación actual me preocupó...
Mirando al río desde el hotel vimos que estaba más muerto que vivo: el río tenía un aspecto sucio, de color marrón, era feo. Yo me imaginaba el Mekong como un río limpio y bello, como pudo serlo en el pasado.
Gabby Lamug-Nañawa SJ nos dijo que el daño causado al ecosistema del río Mekong ha estado afectando la economía camboyana. Ha reducido los ingresos de la gente que viven del Mekong. Hace unos años, los peces empezaron a desaparecer por el daño medio-ambiental. Hoy en día los pescadores tienen dificultad en pescar y sacan de la pesca menos dinero que antes. Hay pocos peces y los que hay son pequeños.
La verdadera reconciliación con la creación es nuestro interés por el medio-ambiente. Todo lo creado es expresión de la gracia y del amor de Dios en el mundo, y a los seres humanos se nos ha elegido y confiado el cuidado de todo lo creado.Esto afecta a la calidad de nuestra relación con Dios, con los demás, y con toda la creación
De estos cinco días de reunión sobre ecología saco la conclusión de que necesitamos cuidar del medio ambiente empezando por lo más sencillo, a saber, por nuestra vida personal y comunitaria.
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Pasado, presente y futuro del Río Mekong
por Pieter Dolle SJ, Indonesia (Traducido por Bayu Risanto SJ)
"Nuestras vidas dependen del flujo del Mekong. Cuando llega la marea alta en la estación del tiempo de las lluvias, las aguas del río invaden la orilla. Es el momento de la siembra y nos convertimos en campesinos. Cuando hay marea baja, la tierra está seca y no hay posibilidad de regar la orilla y seguir plantando. Y entonces nos volvemos de nuevo pescadores. "
Durante la reunión del Apostolado Social de Asia Pacífico sobre ecología, tuve la oportunidad de visitar a una familia que vive a orillas del río y me di cuenta de la importancia de un ecosistema para el bien de todas las criaturas que lo habitan, incluso para los seres humanos. Todos los seres vivientes interactúan y dependen unos de otros. Si en esta red de vida un elemento queda perjudicado, esto afecta también a todos los demás elementos del ecosistema.
Es lo que está ocurriendo ahora al río Mekong. Si no logramos salvar este precioso río vamos a causar mucho sufrimiento a incontables criaturas acuáticas y sesenta millones de personas que viven a orillas de ese río que atraviesa China, Myanmar, Lao, Tailandia, Camboya y Vietnam.
Del 11 al 15 de julio de 2011 asistí a la reunión del Apostolado Social sobre ecología en Camboya, siendo uno de los tres escolares presentes entre los 46 participantes. La reunión me hizo consciente de la importancia de la sostenibilidad ecológica para nuestro planeta y su situación actual me preocupó.
En los dos primeros días se nos dio la posibilidad de reflexionar sobre el don que el río Mekong supone para nosotros y para agradecerlo. Para que la experiencia fuera real y al mismo tiempo espiritual nos dimos un paseo por la orilla del río Mekong de vuelta al hotel al final del día. Caminamos unos veinte minutos bajo la lluvia, al encuentro de la cultura y de las faenas diarias de la gente que vive en Kompong Cham. La gente, sentada, charlaba en el malecón, hacía ejercicios físicos, mirando y admirando la belleza del río, y algunos estaban haciendo negocios vendiendo comida y bebidas a los transeúntes.
Gracias a Pedro Walpole SJ, que nos habló durante la reunión, supimos que el río Mekong está muy contaminado con residuos y basura y dañado por la sobre-explotación. En algunas zonas, la gente está haciendo negocios sacando arena del fondo del río que luego vende. Mirando al río desde el hotel vimos que estaba más muerto que vivo: el río tenía un aspecto sucio, de color marrón, era feo. Yo me imaginaba el Mekong como un río limpio y bello, como pudo serlo en el pasado.
Gabby Lamug-Nañawa SJ nos dijo que el daño causado al ecosistema del río Mekong ha estado afectando la economía camboyana. Ha reducido los ingresos de la gente que viven del Mekong. Hace unos años, los peces empezaron a desaparecer por el daño medio-ambiental. Hoy en día los pescadores tienen dificultad en pescar y sacan de la pesca menos dinero que antes. Hay pocos peces y los que hay son pequeños.
Esta experiencia me ha llevado a reflexionar más a fondo sobre las palabras de la 35a Congregación sobre Reconciliación con la Creación. La verdadera reconciliación con la creación es nuestro interés por el medio-ambiente. Todo lo creado es expresión de la gracia y del amor de Dios en el mundo, y a los seres humanos se nos ha elegido y confiado el cuidado de todo lo creado.Esto afecta a la calidad de nuestra relación con Dios, con los demás, y con toda la creación
De estos cinco días de reunión sobre ecología saco la conclusión de que necesitamos cuidar del medio ambiente empezando por lo más sencillo, a saber, por nuestra vida personal y comunitaria.
Escolar Pieter Dolle SJ
Scholastics' Residence
Jl. Salemba Bluntas C222
Jakarta 10440
Indonesia
pietdolle@gmail.com
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Patxi Álvarez SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
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domingo, diciembre 11, 2011

Sobre el futuro constitucional de la Unión Europea

Salvador García Bardón a Rafael Arenas García, Catedrático de Derecho internacional privado en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) (1):
Querido Colega Rafael: Estoy seguro de que tu buen humor, tu perspectiva de constitucionalista y tu perspicacia pueden aportarnos mucha luz sobre lo que está pasando actualmente al más alto nivel en la Unión Europea.
A mi modo de ver asistimos a la lucha entre Mercozy (= Merkel + Sarcozy) y los euro-federalistas, es decir entre el eje germano-francés (nostálgicamente hegemónico) y los defensores del conjunto federado de todos los miembros de la Unión Europea (emblemáticamente democráticos).
Personalmente pienso que el futuro constitucional de la Unión Europea debe ser federalista. Consecuentemente pienso que tanto una primacía hegemónica, siempre susceptible de convertirse en dictadura, como el confederalismo ("le fédéralisme des cons") ponen a la Unión Europea al borde del abismo.
Un abrazo cordial y solidario desde Bruselas y Lovaina-la-Nueva, agradeciéndote de antemano tu colaboración.
A Rafael Arenas García le gusta esto.
Rafael Arenas García a Salvador García Bardón:
Hola Salvador, tengo que reconocer que no me he leído todavía los documentos que se han elaborado (o se están elaborando), por lo que mi impresión es absolutamente provisional y más basada en titulares de prensa que en conocimiento verdadero.
Coincido contigo en que el futuro tendría que ser federalista, lo que implicaría una transformación mucho más profunda de la UE de lo que parecen anunciar las propuestas que se han cocinado estos últimos días.
La UE ha sido y sigue siendo un instrumento en beneficio de los Estados, que la utilizan como palanca para sus propias políticas. A eso responde el predominio del Consejo y del Consejo Europeo. Los asuntos que resultan relevantes son tratados mediante acuerdos entre jefes de Estado o de gobierno, y toda la gestión de la crisis lo ha dejado muy claro.
Mi deseo sería que se creara un auténtico poder europeo, lo que sería extraordinariamente fácil si hubiera voluntad para ello. Bastaría con que, en primer lugar, el Presidente del Consejo y de la Comisión fuera la misma persona, elegida no por los jefes de Estado o de gobierno como ahora, sino bien por el Parlamento Europeo bien directamente por los ciudadanos europeos; en segundo lugar el Parlamento asumiría plenamente la función legislativa que ahora comparte con el Consejo y, en tercer lugar, el Parlamento dispondría de competencia fiscal de tal manera que el presupuesto de la Unión dependería plenamente de la decisión del Parlamento.
Por descontado que el BCE dependería directamente de la Comisión (esto es, del Presidente europeo elegido democráticamente). Ese es mi deseo y, evidentemente, estamos muy lejos de que se haga realidad, ahora mismo se ha reforzado el eje París-Berlín que, con el miedo en el cuerpo a consecuencia de la crisis parece destinado a convertirse en un auténtico directorio europeo.
La "expulsión" (creo que podemos llamarla así, el tiempo nos dirá si acertamos o no) del Reino Unido deja las manos libres a Francia y a Alemania, pues el resto de países no parecen en condiciones más que de asentir a lo que dicten los nuevos señores de Europa.
Quizás ahora exista una coincidencia básica entre todos los europeos: hemos de conservar el euro e intentar que la sangría que suponen los paraísos fiscales no destroce las finanzas públicas europeas. La City quizás tenga algo que ver con estas dos cosas (digo quizás) por lo que el movimiento táctico que se ha gestionado en los últimos meses y que ha estallado esta última semana goza con la simpatía de mucha gente y de muchos países; ahora bien, si en unos pocos años no se da el paso de democratizar y federalizar Europa dudo que Francia y Alemania sean capaces de gestionar el déficit democrático que ahora estamos asumiendo.
Me alegra poder charlar sobre estos temas, que me apasionan y en los que me parece que, además, coincidimos bastante.
Un abrazo.
(1) Rafael Arenas García (Vegarrozadas, Asturias, 1967) és catedràtic de dret
internacional privat a la Universitat Autònoma de Barcelona. És llicenciat en dret per la
Universidad de Oviedo (1990) i doctor en dret per la mateixa universitat (1994). Va ser
becari FPI (1991-1994) i professor associat (1994-1996) a la Universidad de Oviedo. El
1996 es va incorporar com a professor titular de Dret internacional privat a la UAB.
Les seves principals línies d’investigació són el Dret processal civil
internacional, el dret internacional privat de societats i el dret de família internacional;
així com la incidència de la globalització en el dret internacional privat.
Principals publicacions
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Blogs y portal asociados, bajo el signo de la Amistad Europea Universitaria por y para la Amistad Mundial:
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AEU: Amicitia Europaea Universitariahttp://users.skynet.be/AEU
El País: Semántica, Sintaxis, Pragmáticahttp://lacomunidad.elpais.com/bardon
Periodista Digital: Amistad Europea Universitaria:http://blogs.periodistadigital.com/aeu.php
ABC: Quijote, Andalucía, España, Europahttp://www.quediario.com/blogs/705
Skynet: El Quijote de Bruselashttp://quijote.skynetblogs.be
Blogger: Taller cervantino del Quijotehttp://tallerquijote.blogspot.com
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jueves, diciembre 08, 2011

Elio di Rupo presenta el Acuerdo de su Gobierno

La gestación del nuevo gobierno belga ha durado como ninguna otra en la historia conocida de las democracias mundiales. Esta tardanza impresiona más a quien conoce a este país sin haber vivido en él que a quien tiene la experiencia de haber sufrido en su vida diaria las interminables esperas de las complicadas y enmohecidas administraciones belgas.
No es sorprendente que haya sido un hijo de inmigrantes, nacido en el medio social extremadamente marginalizado de las minas valonas de la posguerra y educado en la más exigente autodisciplina de la pobreza, que le sirvió de entrenamiento para una brillante vida estudiantil y universitaria hasta el doctorado, quien haya sacado al país del coma social y político.
Durante 45 minutos, el doctor Elio Di Rupo ha detallado en su declaración parlamentaria la política general de su gobierno. Como Primer Ministro ha garantizado que “Hoy están sobre la mesa las soluciones que necesita el país”. He aquí sus declaraciones más significativas.
Todo a lo largo de su discurso, el doctor Elio Di Rupo ha insistido con firmeza y sin ambages sobre la irremplazable solidaridad ciudadana. Era la idea general de su intervención de 45 minutos: la coexistencia solidaria entre las Comunidades y la unión igualmente solidaria entre los ciudadanos. El Primer Ministro - que es “también el Primero de todos los Flamencos” - incluso se dirigió exclusivamente a los Flamencos, en un breve pasaje, para pedirles paciencia y comprensión.
El nuevo jefe del Gobierno ha mencionado las grandes líneas del acuerdo de Gobierno, concluido tras un año y medio de una crisis política histórica, durante la cual Bélgica habría podido “perderlo todo”: su “país”, su “prosperidad” y su “modelo social”. “Incumbe en adelante al Gobierno, a esta honorable asamblea y a cada uno de entre nosotros el contribuir al renacimiento de nuestro país”, declaró Elio Di Rupo ante los diputados. He aquí los principales frases de su discurso.
“Hemos oído atentamente la llamada de la población. Nuestros ciudadanos piden soluciones, para dar un nuevo porvenir a nuestro país. Estoy convencido de que con este acuerdo, nuestro país podrá reforzar su credibilidad en el mundo y ante las instituciones europeas. La arquitectura de Bélgica va a conocer una verdadera convulsión. Sus bases, a la vez institucionales y socioeconómicas, van a ser reformadas profundamente. El acuerdo de Gobierno constituye el zócalo sobre el cual una nueva Bélgica va a poder ser construida, una Bélgica donde las Regiones trabajarán dándose solidariamente las manos.”
“Durante esta crisis, habríamos podido perderlo todo, pero hoy, las soluciones están sobre la mesa. Deseo agradecer y saludar el trabajo de mi antecesor, Yves Leterme, se lo agradezco calurosamente”.
“Debemos tener el valor de decir la verdad, la situación de nuestra hacienda pública se ha deteriorado -, en particular, debido al rescate de los bancos. Hoy nos vemos obligados a tomar medidas enérgicas. Esto va a pedir esfuerzos sin precedentes, para mantener el crecimiento y para mantener nuestro modelo social. Quiero declarar mi confianza en nuestros ciudadanos.”
“El Gobierno quiere garantizar el poder adquisitivo de los ciudadanos. Se mantendrá pues el sistema de ajuste automático. El Estado no dejará caer a nadie. ”
“Os lo digo muy claro, el combate por el empleo y por la distribución de las riquezas no podrá ganarse en una sociedad dominada por la especulación financiera. ”
“Nuestro país, este microcosmo de Europa, probará una vez más al mundo que podemos construir un proyecto ambicioso y responsable”
“Les hago la promesa de mejorar mi neerlandés. Iré al encuentro de numerosos Flamencos para conocerlos mejor, para comprenderlos mejor. Me alegra el pensarlo. Trabajaré duro para no decepcionarles. Pero les pido un poco de paciencia y comprensión. ”
“Tenemos conciencia de los esfuerzos pedidos a los ciudadanos y a las empresas. Pero yo os lo garantizo, este Gobierno va a trabajar, trabajar y no parar de trabajar”
“Una última palabra: deseo agradecer en nombre de la población, al Rey, por su papel saludable; dar gracias a los negociadores y a sus familias. Vamos a construir un mejor futuro para todos. En absoluto no somos grandes sobre el mapa europeo, pero somos grandes de corazón y de espíritu.”
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08.12.11 | 16:28. Archivado en EuropaSociogenéticaConvivencias europeasGeopolíticaBélgica
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