lunes, octubre 31, 2011

Diagnóstico y tratamiento de la crisis europea

 

Escrito por: Salvador García Bardón el 31 Oct 2011 - URL Permanente

El síntoma más elocuente y radical del conjunto de crisis que sufre Europa es la desconfianza generalizada: se desconfía de los financieros, de los banqueros, de los políticos, de los comerciantes, de los funcionarios, de los eclesiásticos, de los servidores públicos, de los profesionales de la salud, de los responsables de la enseñanza, etc. Se tiene el convencimiento de que las deontologías profesionales han dejado de dirigir las conciencias de quienes forman parte de la red de relaciones sociales que conforman nuestra solidaridad ciudadana europea.
Ahora bien, la confianza no solamente es la raíz de toda solidaridad sino también el factor crucial para solucionar las crisis provocadas por la desconfianza.
Se trata, pués, de ver cómo es posible restaurar la confianza entre los europeos.
Aquí nos ocupamos del dominio socio-económico, pero ni el lector ni yo debemos olvidar que este dominio es sólo la punta visible de un enorme iceberg, cuya masa escondida, bajo la línea de flotación, es el conjunto abigarrado de desconfianzas radicalmente causantes de la extrema desconfianza socio-económica actual. Esa desconfianza que no es ajena a nadie, puesto que es patrimonio de quienes constituyen mucho más "in absentia" que "in præsentia" la quinta columna que provoca los infartos mortales del mercado.
“Para la Unión Europea es una crisis sin precedentes, ya que toma una dimensión no sólo económica, afectando al crecimiento y en consecuencia al empleo, sino que destaca las debilidades y las faltas de su gobernanza, más aún las lagunas de su construcción, lo que es especialmente verdadero para la zona Euro."
Pongo entre comillas las frases que traducen en español las expresiones empleadas por Jean-Pierre Jouyet el 27 octobre, durante su conferencia en la COMECE (Comisión de los Episcopados de la Communidad europea). Su conferencia tenía como tema: « Comment restaurer la confiance. La confiance, facteur crucial pour résoudre la crise ».
La crisis económica es profunda y estructural.
Un síntoma de la crisis, notorio a simple “vista en los mercados financieros”: se observa “un desarrollo excesivo, en una gran opacidad, de algunos segmentos de estos mercados financieros” (…) una “explosión de la esfera financiera en proporciones totalmente extraordinarias”. Baste con un botón de muestra: “en el seno exclusivo de la "Chicago Mercantil Exchange", se intercambia cada año el equivalente de 46 veces la producción anual mundial de trigo y 24 veces la producción de maíz”. (…)
“Es necesario saber que más del 50% de las transacciones se hacen sobre sistemas opacos. (…) La contribución de los mercados financieros a la economía llamada real es decreciente desde hace varios años. Más aún, la primacía de lo financiero ha conducido a errores de perspectiva, desviando la economía de su primer objetivo, que es garantizar, con la preocupación de una constante mejora, las condiciones de vida de los seres humanos. Este fenómeno ha conducido a una puesta bajo tutela por los mercados de la economía, y también de la política.”
Jean-Pierre Jouyet ha imaginado los diferentes escenarios de lo que está en juego para Europa y ha propuestso algunas pistas de reflexión.
A su modo de ver, es necesario “Re-controlar para resituar las finanzas al servicio de la economía” (…) “Uno de los grandes debates futuros sigue siendo sin embargo la organización de los mercados de acciones. ”, (…) es necesario también “organizar mejor el sector de las materias primas” (…) “Estas directivas deben acompañarse de medidas vigorosas que garanticen la protección de los inversores.”; “es necesario también reforzar el control de las actividades de los mercados. ”.
Concretamente, dos medidas deben desarrollarse: “el impuesto sobre las transacciones financieras” y “la revisión del perímetro de las actividades bancarias”.
“Estos esfuerzos de reglamentación, que deben practicarse en Europa, deben también hacerse en coordinación con el resto del mundo, en particular a través del G20. ” (…) “La Comisión pontifical justicia y paz tiene razón al destacar en su último informe la necesidad de reforzar la gobernanza mundial.”
Es también indispensable “volver a inspirar confianza en Europa”. En efecto, “sin el euro, la Unión Europea perdería una gran parte de su credibilidad”. (…) “La creación del mercado único por Jacques Delors, y la implantación de la moneda única eran los primeros pilares de una integración más fuerte que debía ser completada por un Gobierno económico. Se creyó poder prescindir de este Gobierno, y la crisis ha pillado a Europa.” (…) Es decir, “tenemos un euro monetario, ya que la zona euro se dotó del BCE, pero ahora necesitamos un euro político, es decir, tenemos que dotarnos de un Gobierno económico.”.
“Europa es lo que está en juego a nivel de la civilización”. Ahora bien, como lo dijo rotundamente Bernanos: “La civilización europea no es una civilización de masa. La civilización existe precisamente para que no haya masa, sino más bien hombres lo bastante conscientes para nunca constituir masas, ni siquiera cuando se reúnen masivamente unos con otros.”.
-oOo-
Contexto de la imagen: Ilustra el artículo de JNN Digital, Portal de Noticias de Bolivia y el Mundo, del VIERNES 7 DE MAYO DE 2010, bajo el título:
Crisis europea: ¿conviene adquirir euros?
Por los problemas que atraviesa el Viejo Continente, la divisa cayó con fuerza; analistas consultados por la nacion.com estiman que su recorrido seguirá en baja y no aconsejan su compra; ¿qué hará con sus ahorros?
La costumbre de ver el precio del euro por encima de los cinco pesos podrá llevar a más de uno a pensar en adquirir la deteriorada divisa europea, que cayó por debajo de esa barrera. El problema, claro está, es mirar sólo hacia atrás. Los especialistas coinciden en que esta moneda tiene amplio terreno para seguir retrocediendo.
Participación: ¿Compraría euros? En caso de tener ahorros en esta moneda, ¿piensa vender? Comparta su posición
-oOo-
Une analyse de la crise européenne
Le 27 octobre, Jean-Pierre Jouyet a pris la parole à la COMECE (Commission des Episcopats de la Communauté européenne), sur une thématique européenne. Son exposé avait pour sujet : « Comment restaurer la confiance. La confiance, facteur crucial pour résoudre la crise ».
Aperçu de son analyse ci-dessous.
« Pour l’Union européenne c’est une crise sans précédent, car elle prend une dimension non seulement économique affectant la croissance et donc l’emploi mais souligne les faiblesses et les failles de sa gouvernance, plus encore les lacunes de sa construction, et c’est particulièrement vrai pour la zone Euro
.
La crise économique est profonde et structurelle. »
Jean-Pierre Jouyet a alors fait part de quelques constats quant à la crise, « vue des marchés financiers ». On observe ainsi « un développement excessif de certains segments des marchés financiers dans une grande opacité » (…) une « explosion de la sphère financière dans des proportions tout à fait extraordinaire ». A titre d’exemple, « sur le seul Chicago Mercantile Exchange, il s’échange chaque année l’équivalent de 46 fois la production annuelle mondiale de blé et 24 fois la production de maïs ». (…) « Il faut savoir que plus de 50% des transactions se font sur des systèmes opaques. (…) l’apport des marchés financiers à l’économie dite réelle est décroissant depuis plusieurs années. Plus encore, la primauté du financier a conduit à des erreurs de perspective, détournant l’économie de son objectif premier qui est d’assurer, avec le souci d’une constante amélioration, les conditions de vie des hommes. Ce phénomène a conduit à une mise sous tutelle de l’économie, mais aussi du politique par les marchés. »
Ensuite, Jean-Pierre Jouyet a envisagé les différents enjeux pour l’Europe et proposé quelques pistes de réflexion.
Selon lui, il est nécessaire de « Re-réguler pour remettre la finance au service de l’économie » (…) « L’un des grands débats à venir reste cependant l’organisation des marchés actions. », (…) il faut également « mieux organiser la filière des matières premières » (…) « Ces directives doivent être accompagnées de mesures vigoureuses assurant la protection des investisseurs. » , « Il faut aussi renforcer le contrôle des activités de marchés. ».
Concrètement, deux mesures sont à développer. Il s’agit de « La taxe sur les transactions financières » et « La révision du périmètre des activités bancaires ».
« Ces efforts de régulation, qui doivent être conduits en Europe, doivent également être faits en coordination avec le reste du monde en particulier au travers du G20. » (…) « A cet égard, la Commission pontificale justice et paix a raison de souligner dans son dernier rapport la nécessité de renforcer la gouvernance mondiale. »
Il est également indispensable de « Redonner confiance dans l’Europe ». En effet, « sans l’euro, l’Union européenne perdrait une grande partie de sa crédibilité ». (…) « La création du marché unique par Jacques Delors, de la monnaie unique étaient les premiers piliers d’une intégration plus forte qui devait être complétée par un gouvernement économique. On a cru pouvoir s’en passer, la crise a rattrapé l’Europe. » (…) Autrement dit, « nous avons un euro monétaire, car la zone euro s’est dotée de la BCE, il nous faut maintenant un euro politique, c’est-à-dire se doter d’un gouvernement économique. ».
Enfin, Jean-Pierre Jouyet a récapitulé la problématique dans la formule : « L’Europe est un enjeu de civilisation », citant Bernanos : « La civilisation européenne n’est pas une civilisation de masse. La civilisation existe précisément pour qu’il n’y ait pas de masse, mais des hommes assez conscients pour ne jamais constituer des masses même s’ils sont entre eux rassemblés. ».
Source: COMECE/at
-oOo-
Jean-Pierre Jouyet, né le 13 février 1954 à Montreuil-sous-Bois, est un haut fonctionnaire, avocat et un homme politique français. En 1991, il devient chef adjoint du cabinet de Jacques Delors, président de la Commission européenne, puis chef de cabinet de 1994 à 1995. En 1997, il est appelé dans l'équipe de Lionel Jospin, Premier ministre, dont il sera le directeur adjoint de cabinet5 jusqu'en 20004. À ce titre, il contribue à la préparation de l'entrée de la France dans la zone euro.
En 2000, il occupe ensuite le poste de directeur du Trésor, jusqu'à l'arrivée de Nicolas Sarkozy, ministre de l'Économie et des Finances en 2004. Celui-ci le fait nommer ambassadeur chargé des questions économiques internationales. Brièvement président de Barclays France en 2005, il est ensuite nommé chef du Service de l'Inspection générale des finances, poste qu'il occupe jusqu'en 2007. Le 18 mai 2007, il devient secrétaire d'État chargé des affaires européennes auprès du ministre des Affaires étrangères et européennes, Bernard Kouchner, dans le gouvernement de François Fillon. Il a pour mission la préparation et le bon déroulement des négociations de la présidence française du Conseil de l'Union européenne, au deuxième semestre 20087.
A la fin de cette échéance, il est nommé par le président de la République Nicolas Sarkozy à la tête de l'Autorité des marchés financiers (AMF) le 14 novembre 20088. Il y remplace Michel Prada. Dans le cadre de ses fonctions, il redonne un souffle à cette autorité indépendante en l'ouvrant davantage vers l'extérieur et travaille à l'adoption de la loi du 22 octobre 2010 sur la régulation bancaire et financière qui lui confère, ainsi qu'à l'institution qu'il préside, de nouvelles prérogatives et missions9. Plusieurs réformes au sein de l'autorité sont ainsi mises en application au niveau des sanctions: publicité des sanctions, relèvement du plafond des amendes, mise en place du principe de transaction, droit du collège à faire appel des décisions de la commission des sanctions et au niveau de la défense: davantage de place laissée au contradictoire.
Source: Wikipedia: Jean-Pierre Jouyet.
-oOo-

lunes, octubre 17, 2011

El Hierro, paraíso del turismo energético autosuficiente

A mí me maravilla el pensar que he nacido, vivo y moriré sobre la frágil corteza de una animadísima bola de fuego, que existe desde hace millones de años y que seguirá existiendo mientras ese fuego no se extinga en su interior.
Me cuesta pensar que haya personas cultivadas que no se maravillen como yo ante esta realidad tan fundamental de nuestra vida diaria.
Quizás esta inadvertencia sea debida a la orientación poco entusiasta de la pedagogía que asumió la responsabilidad de orientar a estas personas en sus primeros pasos por nuestro planeta Tierra.
Como profesor lo deploro, porque siempre he pensado que la misión fundamental de nuestro trabajo pedagógico "de conductores" debe consistir en apasionar a nuestros alumnos por la integridad, la verdad y la belleza de los caminos que recorremos en su primer trecho con ellos, con nuestra intención puesta en la real independencia de su propia pasión vital.
A la isla canaria El Hierro le cabe el privilegio de poder añadir a su ejemplar opción por la autarcía energética, cuyos factores de autosuficiencia son ya las energías hidroeléctrica + eólica + undimotriz, el comprensible entusiasmo de saberse promotora de una potencialidad geotérmica de incalculables promesas, cuarto fruto de su proyecto "cien por cien energías renovables".
Estas promesas se sitúan no solamente en el plano del enriquecimiento humanístico del conocimiento científico teórico de la geotermia, seguido por el aplicado de ingenierías energéticas, sino también en el de la espectacular diversificación de su ya existente industria turística, añadiéndole una "atractividad" reforzada tanto para el turismo científico como para el cultural y el estético, apasionados todos por la comprensión y la admiración placenteras de las maravillas naturales.
Al eminente profesor de Geomorfología y Geotecnia de la Universidad de Navarra, doctor don Antonio Aretxabala, le cabe el honor de haber apoyado con su autoridad de especialista la intuición de la consejera de turismo de El Hierro, sobre la diversificación que brinda la geotermia a las ya existentes industrias energéticas y turísticas de La Isla del Meridiano canaria. Lo ha hecho mediante un artículo brillantemente sencillo e interpelante que acaba de publicar en numerosos diarios y revistas:
"Verónica Montero, consejera de turismo de El Hierro, ha visto en las fuerzas del interior terrestre una oportunidad de proyección internacional sin comparación a nada anterior, una proyección científica, cultural y turística; afirma y con razón: “... Una erupción de tipo basáltica o hawaiana: muy lenta. Inclusive podría ser atractiva de ver. De hecho, Hawai es un gran destino turístico y ellos tampoco se salvan de tener seísmos...” ¿Se la apoyará de verdad como en EEUU para desarrollar esa brillante idea?
...
Todo un catálogo turístico basado en las fuerzas de la Tierra se puede promover también aquí, sólo hace falta creérselo"
-oOo-
Fotografía: Iglesia de Valverde, El Hierro, La Isla del Meridiano.
-oOo-
El Hierro: No hay mal que por bien no venga
Autor: Antonio Aretxabala
Profesor de Geomorfología y Geotecnia
Universidad de Navarra
España es un país de una riqueza cultural y natural sin igual, en poco más de medio millón de kilómetros cuadrados albergamos una riqueza que nos otorga el segundo puesto mundial en cuanto a patrimonios de la UNESCO, tenemos un par de ellos menos que Italia, es verdad, pero nos diferencia el que nuestras joyas barren el itinerario del hombre desde que apareció sobre el planeta hasta hoy, desde Altamira hasta Gaudí, y no sólo el renacimiento, el barroco o la edad media, desde un patrimonio de la humanidad como es Monte Perdido hasta otro, Garajonay, quedan reflejadas todas las épocas, y ahí radica lo peculiar que nos diferencia.
Villas medievales de todos los colores se pueden atravesar de una a otra como un collar de perlas, desde Fuenterrabía a Olivenza, o renacentistas y barrocas, como la pobre Lorca, hoy aún convaleciente, pero todavía asediada por las moscas de la política.
Países bastante alejados de nosotros, en cuanto a menor número de estos tesoros, como Francia o EEUU, le sacan bastante más jugo a lo suyo. Lo venden mejor o quizás lo envuelven más bonito, el caso es que aquí se sigue vendiendo hormigón, playa y cerveza barata. Los petroglifos bimbaches son desconocidos por algunos representantes de la cultura y el turismo.
Verónica Montero, consejera de turismo de El Hierro, ha visto en las fuerzas del interior terrestre una oportunidad de proyección internacional sin comparación a nada anterior, una proyección científica, cultural y turística; afirma y con razón: “... Una erupción de tipo basáltica o hawaiana: muy lenta. Inclusive podría ser atractiva de ver. De hecho, Hawai es un gran destino turístico y ellos tampoco se salvan de tener seísmos...” ¿Se la apoyará de verdad como en EEUU para desarrollar esa brillante idea? ¿Se corren riesgos por ello? Y es verdad: casi diez mil veces ha temblado la tierra desde junio, unas sesenta de ellas sentidas, y no es de esperar una catástrofe, ni de tipo sismológico ni volcánico. En España no sabemos convivir con estos fenómenos como lo hacen islandeses, americanos, indonesios o italianos. Además, si algo se pusiera feo, para eso está ahora la isla llena de geólogos, vulcanólogos y personal de emergencias, como en Hawai lo está todo el año. Un equilibrio entre el coste de mantener una infraestructura dedicada y los beneficios económicos aún no se ha estudiado, menos aún su promoción. Los habitantes de la Restinga han sido llamados a concentrarse, por si acaso los gases se acercasen demasiado. Ya se le busca nombre a la décima isla Canaria si al final la viésemos emerger.
Lo que hace unas semanas se encargaron algunos medios de comunicación en presentar como la víspera del apocalipsis, va cayendo en el olvido y hoy es anécdota un sismo más, tal y como pasa en Hawai o Islandia. El último más fuerte sentido en casi toda la isla un 4,3 en la escala de Richter. Algo está atrayendo a los amantes de los fenómenos naturales llenos de energía, y no sólo a los profesionales, también muchos aficionados se han desplazado a la isla para vivir esos estados excitantes, eso es: ¡como en Hawai!
Dice la consejera de turismo: “... se han cancelado algunas reservas por el miedo que se generó debido a noticias alarmistas. Aunque por otro lado hemos recibido una cantidad importante de periodistas, científicos, aficionados a la vulcanología... “
Es poco probable que se dé una erupción violenta, y si se diese sería un fenómeno de una atracción formidable, guardando las acciones preventivas y de emergencia no debería haber mucho que temer, pero no hay mal que por bien no venga, en Hawai hay no uno, sino varios volcanes que permanecen en constante erupción, no hay que esperar, los peligros a evitar son los razonables de no acercarse demasiado a la lava, unas normas de construcción sismorresistentes a las que nada tenemos que envidiar, etc. Todo un catálogo turístico basado en las fuerzas de la Tierra se puede promover también aquí, sólo hace falta creérselo, pero con unos medios de comunicación que solo ejercitan la mirada catastrófica, lo tenemos muy difícil. Una erupción de gases a varios cientos de metros de profundidad en el mar ya es visible. No es el fin del mundo, es algo bastante común en la Naturaleza, pero ahora nos ha tocado en territorio español. El que hay algo muy caliente y latente ahí abajo lo pueden testificar todos los que visitan Timanfaya y ven al agua salir hirviente, salvaje y disparada, la paja arder a unos decímetros de profundidad o se preparan un chuletón a la “piedra magmática”. Algunos si supieran sobre lo que andan en el parque, le tendrían más miedo que a los terremotos de El Hierro.
Las Azores, hermanas geológicas, ya tienen su centro de interpretación de los volcanes, aprovechando un viejo faro abandonado y un cono inactivo, hay vigilancia, una infraestructura dedicada para los amantes de lo telúrico. Miles de visitantes anuales van teniendo un mayor conocimiento del fenómeno, del medio volcánico, mayor cultura y más ganas de viajar. Terremotos diarios con los que hay que convivir no son un obstáculo para sicilianos, islandeses o hawaianos, la gente sigue muriendo por obesidad, tabaquismo y accidentes de coche.
La magia de El Hierro sorprende más: es la segunda isla más abrupta del planeta, sus paisajes estratificados, reserva de la biosfera de la UNESCO, ofrecen todos los marcos posibles en relativamente pocos metros de altura, desde una orilla volcánica con lagartos únicamente conocidos en esos lares, pasando por paisajes mediterráneos de almendros hasta un bosque pirenaico con sus ovejas y vacas, en el que sólo falta Heidi para sentirse en los Alpes. Y eso no lo hay en Hawai. Su patrimonio geológico y prehistórico es inigualable, misteriosos petroglifos bimbaches adornan toda la isla, y todo un elenco de publicaciones al respecto se pueden adquirir en los centros de información, oficinas de turismo y librerías de la isla; pocas áreas de España se manifiestan tan abiertamente cultas con lo suyo, tan sorprendentemente instruidas y preparadas, además el mundo vegetal es también singular debido a esa configuración geológica y morfológica: el garoé y el sabinar lo atestiguan, calas inimaginables muestran paisajes y plantas de otro mundo, y paradójicamente: “el hotel más pequeño del mundo” se asoma al balcón más occidental de este viejo mundo.
Ahora esos paisajes acogen a sismólogos, geólogos y aficionados a la vulcanología, ¿hasta que esto pase y nadie se acuerde de El Hierro?, un lugar que tal y como lo han presentado la mayoría de los medios solamente parece una olla a presión a punto de explotar. Verónica Montero hace gala de toda esa cultura que los políticos ya no saben captar, pero sin un apoyo institucional sus ideas no florecerán, porque es así, este país va poco a poco haciéndose gris, perdiendo energía en disputas partidistas, una energía no tan potente como la de la Tierra, pero perdida al fin y al cabo, y como siga así, incapaz de preservar un poco de ella misma para despertar a las peculiaridades y aprovechar las originalidades de cada tierra, como tesoros que son, nuestro futuro económico, como lo han hecho en Hawai o en Azores. ¡Pero qué listos son los políticos americanos, igualitos que los nuestros...!
Fuente: Universidad de Navarra
Fecha: Vie, 14/10/2011 - 09:37
Publicado también en:
Las Provincias
Qué
Diario Montañés
La Voz de Cádiz
La Voz de Jerez
El Norte de Castilla
Diario Sur
-oOo-

 

jueves, septiembre 29, 2011

Encuentro en el Bundestag de Benedicto XVI con la ética política Alemana

 

En su saludo al Papa y a los parlamentarios alemanes en cuyo nombre habla, el Presidente del Bundestag aboga sin ambigüedad por una nueva adhesión al ecumenismo y por la superación concreta de la escisión eclesiástica, deseando que ambas sean pilotadas por el "Papa alemán":
En Alemania mucha gente, no sólo católicos y protestantes comprometidos, siente la persistencia de la escisión eclesiástica como una contrariedad, también porque duda sinceramente que las diferencias entre las confesiones, las cuales sin duda existen, justifiquen el mantenimiento de la separación entre las Iglesias. Y anhela fervientemente que durante el pontificado de un Papa alemán, el primero desde la Reforma, se produzca no sólo una nueva adhesión al ecumenismo sino un paso claramente perceptible hacia la superación de la escisión eclesiástica.
En el mismo saludo de bienvenida al Papa, en nombre de los parlamentarios, el Presidente del Bundestag evoca sin ambages la tragedia vivida por la democracia parlamentaria alemana con el triunfo electoral del nazismo el 30 de enero de 1933:
El edificio del Reichstag es un lugar emblemático de la historia alemana. Simboliza el ascenso y la caída de una democracia parlamentaria. Una de las causas primordiales del fracaso fue la falta de tolerancia, cuyas víctimas serían, sobre todo, los conciudadanos judíos. Y fueron cristianos quienes apartaron la vista o se sumaron, difamaron, persiguieron, humillaron, mataron.
El presidente del Bundestag conjuga armoniosamente, en su agradecimiento institucional por la visita del Papa, la responsabilidad constitucional de Alemania ante Dios y ante los hombres "de servir a la paz del mundo como miembro con igualdad de derechos de una Europa unida", con su responsabilidad igualmente constitucional de defender la dignidad humana, las libertades religiosas y políticas y la tolerancia frente a convicciones y orientaciones diferentes:
Estamos agradecidos por poder ejercer de anfitriones y decididos a hacer honor a nuestra responsabilidad por la dignidad humana, la libertad de profesión religiosa y de adscripción política y la tolerancia frente a convicciones y orientaciones diferentes, "animado[s] de la voluntad" –como dice el preámbulo de la Ley Fundamental– "de servir a la paz del mundo como miembro con igualdad de derechos de una Europa unida" –"consciente[s] de [nuestra] responsabilidad ante Dios y ante los hombres"–.
-oOo-
Saludo al Papa en el Bundestag, el 22 de septiembre de 2011, por el Prof. Dr. Norbert Lammert, Presidente del Bundestag Alemán:
Saludo cordialmente a todos ustedes en el Bundestag Alemán, donde no es la primera vez que hemos invitado a un huésped ilustre. Pero nunca a lo largo de la historia un Papa ha hablado ante un Parlamento alemán salido de las urnas. Y rara vez un discurso ante esta Cámara ha despertado, ya antes de ser pronunciado, tanta atención e interés –no solo en Alemania, sino mucho más allá–.
¡Santo Padre, sea usted cordialmente bienvenido a Alemania, su país de origen, y muy especialmente aquí al Bundestag Alemán!
Durante el breve pontificado del último Papa originario de tierras alemanas todavía no existía Alemania como Estado nacional sino, antes bien, el Sacro Imperio Romano Germánico, al que nosotros llamamos comúnmente "Sacro Imperio Romano de la Nación Alemana", un imperio marcado por dinastías cambiantes que tenía tanto y tan poco de romano como de alemán y que a buen seguro no era una nación y menos si cabe sacro. Alemania es un país que en el devenir de los siglos estuvo muy marcado por la religión y las guerras de religión, hasta lo que conocemos como el Kulturkampf en tiempos de la fundación del Imperio alemán. Un país cuyas tradiciones religiosas cristianas también influyeron en nuestra actual Constitución y determinaron de manera esencial la labor de sus artífices: "Consciente de su responsabilidad ante Dios y ante los hombres", según reza el preámbulo de la Ley Fundamental.
Sin embargo, nuestra comprensión actual de los derechos fundamentales, es decir la intangibilidad de la dignidad humana y las libertades públicas, está marcada asimismo por experiencias y conquistas históricas, en particular la Ilustración, a la cual debemos no sólo el reto de la fe por la razón, sino también la separación entre Iglesia y Estado, lo cual constituye uno de los avances irrenunciables de nuestra civilización.
Me gusta recordar el memorable diálogo mantenido entre el Cardenal Ratzinger, a la sazón Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Jürgen Habermas, quienes caracterizaron y valoraron conjuntamente la fe y la razón como "las grandes culturas de Occidente".
Fe y razón. En tiempos de la globalización, de un mundo sacudido por guerras y crisis, mucha gente busca sostén y guía. La preservación de principios éticos más allá de los mercados y los poderes y el cultivo de valores y convicciones comunes también es un reto formidable precisamente para las sociedades modernas, si no quieren poner en peligro su cohesión interna.
Alemania es el país de la Reforma, iniciada aquí hace casi quinientos años –con múltiples consecuencias para la Iglesia, el Estado y la sociedad–.
En Alemania mucha gente, no sólo católicos y protestantes comprometidos, siente la persistencia de la escisión eclesiástica como una contrariedad, también porque duda sinceramente que las diferencias entre las confesiones, las cuales sin duda existen, justifiquen el mantenimiento de la separación entre las Iglesias. Y anhela fervientemente que durante el pontificado de un Papa alemán, el primero desde la Reforma, se produzca no sólo una nueva adhesión al ecumenismo sino un paso claramente perceptible hacia la superación de la escisión eclesiástica.
Santo Padre, sus conversaciones con representantes de otras religiones son un elemento esencial de la visita a Alemania. Que su encuentro con representantes de la Iglesia Evangélica tenga lugar en Erfurt, no en un sitio cualquiera, sino en el Convento de los Agustinos, es entendido y valorado, no sólo por muchos cristianos, como un gesto demostrativo –y fundamenta la esperanza de que el quinto centenario de la Reforma en 2017 pueda llegar a ser un testimonio común de fe–. Junto a su reunión con representantes de las comunidades islámicas también se reunirá usted con representantes de la comunidad judía.
El edificio del Reichstag es un lugar emblemático de la historia alemana. Simboliza el ascenso y la caída de una democracia parlamentaria. Una de las causas primordiales del fracaso fue la falta de tolerancia, cuyas víctimas serían, sobre todo, los conciudadanos judíos. Y fueron cristianos quienes apartaron la vista o se sumaron, difamaron, persiguieron, humillaron, mataron.
Por eso, Santo Padre, también es una señal especial que su encuentro con los representantes de la creciente comunidad judía en Alemania se celebre hoy a continuación de su discurso en este edificio, la sede de un Parlamento libremente elegido en la Alemania reunificada, que se reconoce parte de una Europa comprometida con valores y convicciones comunes.
Estamos agradecidos por poder ejercer de anfitriones y decididos a hacer honor a nuestra responsabilidad por la dignidad humana, la libertad de profesión religiosa y de adscripción política y la tolerancia frente a convicciones y orientaciones diferentes, "animado[s] de la voluntad" –como dice el preámbulo de la Ley Fundamental– "de servir a la paz del mundo como miembro con igualdad de derechos de una Europa unida" –"consciente[s] de [nuestra] responsabilidad ante Dios y ante los hombres"–.
Fieles a esa conciencia, nos alegramos de su visita y de su discurso.
-oOo-
Temas sobresalientes del discurso papal.
Los políticos deben guardarse de ceder a la seducción del éxito y aplicarse “a servir el derecho y combatir la soberanía de la injusticia”. Es lo que afirmó Benedicto XVI frente a los diputados del Bundestag de Berlín, en la tarde del 22 de septiembre de 2011.
Para el papa, es un deber especialmente importante actualmente “cuando el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable” y puede destruir el mundo. Sin embargo, en uno de los discursos más importantes del viaje que ha realizado en su tierra natal, Benedicto XVI ha concedido que era cada vez más difícil hoy “reconocer lo que es verdaderamente justo y servir así la justicia en la legislación”.
Los fundamentos del Estado de Derecho liberal
Ante varios centenares de diputados alemanes, y en ausencia de decenas de diputados de izquierda, el papa ha propuesto un amplio discurso sobre “los fundamentos del Estado de Derecho liberal”. A su llegada a la gran sala del Parlamento, el papa fue acogido calurosamente por una mayoría de diputados. En el lado izquierdo del hemiciclo, los diputados de izquierda presentes no aplaudían y se mantenían con los brazos cruzados. Se proponían protestar así contra la llegada de Benedicto XVI al Bundestag.
La política, afirmó Benedicto XVI en su discurso, “debe ser un compromiso por la justicia” y debe “crear así las condiciones de fondo para la paz”. “Naturalmente, concedió el papa, un político buscará el éxito que en sí le abre la posibilidad de la acción política eficaz”, pero “el éxito puede también ser una seducción y así puede abrir el camino a la falsificación del derecho, a la destrucción de la justicia”.
El derecho pisoteado durante el nazismo
Hablando sin ambigüedad de su país, el papa recordó que Alemania “había hecho la experiencia de separar el poder del derecho, de poner el poder contra el derecho, de pisotear el derecho”. En consecuencia, “el Estado se había convertido en una banda de bandoleros muy bien organizada”, añadió el papa citando una expresión de san Agustín (354-430).
“En un momento histórico en que el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable” y en que puede destruir el mundo, es pues urgente, según Benedicto XVI, que los hombres políticos “se apliquen a servir el derecho y combatir la soberanía de la injusticia”
Si es verdad que para una gran parte de las materias que deben controlarse jurídicamente, el criterio de la mayoría puede ser suficiente, el principio mayoritario no basta para “las cuestiones fundamentales del derecho”, advirtió el papa, añadiendo que, “sobre la base de esta convicción, los combatientes de la resistencia actuaron contra el régimen nazi y contra otros regímenes totalitarios”. “Para estas personas, era evidente de manera innegable que el derecho en vigor era, realmente, una injusticia”.
Advertencia contra una soberanía del pensamiento positivista
En la última parte de su discurso en el Bundestag, Benedicto XVI puso en guardia contra los peligros vinculados a una excesiva soberanía del pensamiento positivista en la sociedad europea.
En el Viejo continente, constató Benedicto XVI, “muchos medios jurídicos pretenden reconocer exclusivamente el positivismo como cultura común y como fundamento común para la formación del derecho, mientras que reducen al estado de una subcultura todas las demás convicciones y los otros valores de nuestra cultura”. Benedicto XVI lanzó esta advertencia: “Europa se coloca, ante las otras culturas del mundo, en una condición de falta de cultura” y, al mismo tiempo, “se suscitan corrientes extremistas y radicales”.
-oOo-
La libertad religiosa, clave para el desarrollo de los demás derechos
Discurso del Papa Benedicto XVI en su visita al Parlamento Federal Alemán, Reichtag de Berlín, 22-9-2011.
Es para mi un honor y una alegría hablar ante está Cámara alta, ante el Parlamento de mi Patria alemana, que se reúne aquí como representación del pueblo, elegida democráticamente, para trabajar por el bien común de la República Federal de Alemania. Agradezco al Señor Presidente del Bundestag su invitación a tener este discurso, así como también sus gentiles palabras de bienvenida y aprecio con las que me ha acogido.
Me dirijo en este momento a ustedes, estimados señores y señoras, ciertamente también como un connacional que está vinculado de por vida, por sus orígenes, y sigue con particular atención los acontecimientos de la Patria alemana. Pero la invitación a tener este discurso se me ha hecho en cuanto Papa, en cuanto Obispo de Roma, que tiene la suprema responsabilidad sobre los cristianos católicos. De este modo, ustedes reconocen el papel que le corresponde a la Santa Sede como miembro dentro de la Comunidad de los Pueblos y de los Estados. Desde mi responsabilidad internacional, quisiera proponerles algunas consideraciones sobre los fundamentos del estado liberal de derecho.
Permítanme que comience mis reflexiones sobre los fundamentos del derecho con un breve relato tomado de la Sagrada Escritura. En el primer Libro de los Reyes, se dice que Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, formular una petición. ¿Qué pedirá el joven soberano en este importante momento? ¿Éxito, riqueza, una larga vida, la eliminación de los enemigos? Nada pide de todo esto. Suplica en cambio: "Concede a tu siervo un corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y mal" (1 R 3,9). Con este relato, la Biblia quiere indicarnos lo que debe ser importante en definitiva para un político. Su criterio último y la motivación para su trabajo como político no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, que de por sí le abre la posibilidad a la actividad política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho. El éxito puede ser también una seducción y, de esta forma, abre la puerta a la desvirtuación del derecho, a la destrucción de la justicia. "Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?", dijo en cierta ocasión San Agustín (1.) Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra el derecho; cómo se ha pisoteado el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político. En un momento histórico, en el cual el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable, este deber se convierte en algo particularmente urgente. El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo. Se puede manipular a sí mismo. Puede, por decirlo así, hacer seres humanos y privar de su humanidad a otros seres humanos que sean hombres. ¿Cómo podemos reconocer lo que es justo? ¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho sólo aparente? La petición salomónica sigue siendo la cuestión decisiva ante la que se encuentra también hoy el político y la política misma.
Para gran parte de la materia que se ha de regular jurídicamente, el criterio de la mayoría puede ser un criterio suficiente. Pero es evidente que en las cuestiones fundamentales del derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad, el principio de la mayoría no basta: en el proceso de formación del derecho, una persona responsable debe buscar los criterios de su orientación. En el siglo III, el gran teólogo Orígenes justificó así la resistencia de los cristianos a determinados ordenamientos jurídicos en vigor: "Si uno se encontrara entre los escitas, cuyas leyes van contra la ley divina, y se viera obligado a vivir entre ellos…, con razón formaría por amor a la verdad, que, para los escitas, es ilegalidad, alianza con quienes sintieran como él contra lo que aquellos tienen por ley…" (2).
Basados en esta convicción, los combatientes de la resistencia han actuado contra el régimen nazi y contra otros regímenes totalitarios, prestando así un servicio al derecho y a toda la humanidad. Para ellos era evidente, de modo irrefutable, que el derecho vigente era en realidad una injusticia. Pero en las decisiones de un político democrático no es tan evidente la cuestión sobre lo que ahora corresponde a la ley de la verdad, lo que es verdaderamente justo y puede transformarse en ley. Hoy no es de modo alguno evidente de por sí lo que es justo respecto a las cuestiones antropológicas fundamentales y pueda convertirse en derecho vigente. A la pregunta de cómo se puede reconocer lo que es verdaderamente justo, y servir así a la justicia en la legislación, nunca ha sido fácil encontrar la respuesta y hoy, con la abundancia de nuestros conocimientos y de nuestras capacidades, dicha cuestión se ha hecho todavía más difícil.
La historia del derecho siempre ha necesitado a la religión
¿Cómo se reconoce lo que es justo? En la historia, los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre motivados en modo religioso: sobre la base de una referencia a la voluntad divina, se decide aquello que es justo entre los hombres. Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación. En cambio {el cristianismo} se ha referido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, se ha referido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que, sin embargo, presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios. Así, los teólogos cristianos se sumaron a un movimiento filosófico y jurídico que se había formado en el siglo II a. C. En la primera mitad del siglo segundo precristiano, se produjo un encuentro entre el derecho natural social desarrollado por los filósofos estoicos y notorios maestros del derecho romano (3). De este contacto, nació la cultura jurídica occidental, que ha sido y sigue siendo de una importancia determinante para la cultura jurídica de la humanidad. A partir de este vínculo precristiano entre derecho y filosofía inicia el camino que lleva, a través de la Edad Media cristiana, al desarrollo jurídico del Iluminismo, hasta la Declaración de los derechos humanos y hasta nuestra Ley Fundamental Alemana, con la que nuestro pueblo reconoció en 1949 "los inviolables e inalienables derechos del hombre como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo".
Para el desarrollo del derecho, y para el desarrollo de la humanidad, ha sido decisivo que los teólogos cristianos hayan tomado posición contra el derecho religioso, requerido de la fe en la divinidad, y se hayan puesto de parte de la filosofía, reconociendo la razón y la naturaleza en su mutua relación como fuente jurídica válida para todos. Esta opción la había tomado ya san Pablo cuando, en su Carta a los Romanos, afirma: "Cuando los paganos, que no tienen ley [la Torá de Israel], cumplen naturalmente las exigencias de la ley, ellos… son ley para sí mismos. Esos tales muestran que tienen escrita en su corazón las exigencias de la ley; contando con el testimonio de su conciencia…" (Rm 2,14s). Aquí aparecen los dos conceptos fundamentales de naturaleza y conciencia, en los que la conciencia no es otra cosa que el "corazón dócil" de Salomón, la razón abierta al lenguaje del ser. Si con esto, hasta la época del Iluminismo, de la Declaración de los Derechos humanos, después de la Segunda Guerra mundial, y hasta la formación de nuestra Ley Fundamental, la cuestión sobre los fundamentos de la legislación parecía clara, en el último medio siglo se dio un cambio dramático de la situación. La idea del derecho natural se considera hoy una doctrina católica más bien singular, sobre la que no vale la pena discutir fuera del ámbito católico, de modo que casi nos avergüenza hasta la sola mención del término. Quisiera indicar brevemente cómo se llegó a esta situación. Es fundamental, sobre todo, la tesis según la cual entre ser y deber ser existe un abismo infranqueable. Del ser no se podría derivar un deber, porque se trataría de dos ámbitos absolutamente distintos. La base de dicha opinión es la concepción positivista, adoptada hoy casi generalmente, de naturaleza y razón. Si se considera la naturaleza – con palabras de Hans Kelsen - "un conjunto de datos objetivos, unidos los unos a los otros como causas y efectos", entonces no se puede derivar de ella realmente ninguna indicación que sea de modo algúno de carácter ético (4). Una concepción positivista de la naturaleza, que comprende la naturaleza en modo puramente funcional, como las ciencias naturales la explican, no puede crear ningún puente hacia el Ethos y el derecho, sino suscitar nuevamente sólo respuestas funcionales. Sin embargo, lo mismo vale también para la razón en una visión positivista, que muchos consideran como la única visión científica. En ella, aquello que no es verificable o falsable no entra en el ámbito de la razón en sentido estricto. Por eso, el ethos y la religión se deben reducir al ámbito de lo subjetivo y caen fuera del ámbito de la razón en sentido estricto de la palabra. Donde rige el dominio exclusivo de la razón positivista – y éste es en gran parte el caso de nuestra conciencia pública – las fuentes clásicas de conocimiento del ethos y del derecho quedan fuera de juego. Ésta es una situación dramática que interesa a todos y sobre la cual es necesaria una discusión pública; una intención esencial de este discurso es invitar urgentemente a ella.
El concepto positivista de naturaleza y razón, la visión positivista del mundo es en su conjunto una parte grandiosa del conocimiento humano y de la capacidad humana, a la cual de modo alguno debemos renunciar en ningún caso. Pero ella misma, en su conjunto, no es una cultura que corresponda y sea suficiente al ser hombres en toda su amplitud. Donde la razón positivista se retiene como la única cultura suficiente, relegando todas las otras realidades culturales a la condición de subculturas, ésta reduce al hombre, más todavía, amenaza su humanidad. Lo digo especialmente mirando a Europa, donde en muchos ambientes se trata de reconocer solamente el positivismo como cultura común o como fundamento común para la formación del derecho, mientras que todas las otras convicciones y los otros valores de nuestra cultura quedan reducidos al nivel de subcultura. Con esto, Europa se sitúa, ante otras culturas del mundo, en una condición de falta de cultura y se suscitan, al mismo tiempo, corrientes extremistas y radicales. La razón positivista, que se presenta de modo exclusivista y que no es capaz de percibir nada más que aquello que es funcional, se parece a los edificios de cemento armado sin ventanas, en los que logramos el clima y la luz por nosotros mismos, y sin querer recibir ya ambas cosas del gran mundo de Dios. Y, sin embargo, no podemos negar que en este mundo autoconstruido recurrimos en secreto igualmente a los "recursos" de Dios, que transformamos en productos nuestros. Es necesario volver a abrir las ventanas, hemos de ver nuevamente la inmensidad del mundo, el cielo y la tierra, y aprender a usar todo esto de modo justo.
Para que la razón no se deslice en lo irracional
Pero ¿cómo se lleva a cabo esto? ¿Cómo encontramos la entrada a la inmensidad, o la globalidad? ¿Cómo puede la razón volver a encontrar su grandeza sin deslizarse en lo irracional? ¿Cómo puede la naturaleza aparecer nuevamente en su profundidad, con sus exigencias y con sus indicaciones? Recuerdo un fenómeno de la historia política reciente, esperando no ser demasiado malentendido ni suscitar excesivas polémicas unilaterales. Diría que la aparición del movimiento ecologista en la política alemana a partir de los años setenta, aunque quizás no haya abierto las ventanas, ha sido y es sin embargo un grito que anhela aire fresco, un grito que no se puede ignorar ni relegar, porque se percibe en él demasiada irracionalidad. Gente joven se dio cuenta que en nuestras relaciones con la naturaleza existía algo que no funcionaba; que la materia no es solamente un material para nuestro uso, sino que la tierra tiene en sí misma su dignidad y nosotros debemos seguir sus indicaciones. Es evidente que no hago propaganda por un determinado partido político, nada me es más lejano de eso. Cuando en nuestra relación con la realidad hay algo que no funciona, entonces debemos reflexionar todos seriamente sobre el conjunto, y todos estamos invitados a volver sobre la cuestión sobre los fundamentos de nuestra propia cultura. Permitidme detenerme todavía un momento sobre este punto. La importancia de la ecología es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente. Sin embargo, quisiera afrontar todavía seriamente un punto que, tanto hoy como ayer, se ha olvidado demasiado: existe también la ecología del hombre. También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo arbitrariamente. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando escucha la naturaleza, la respeta y cuando se acepta como lo que es, y que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana.
Volvamos a los conceptos fundamentales de naturaleza y razón, de los cuales habíamos partido. El gran teórico del positivismo jurídico, Kelsen, a la edad de 84 años – en 1965 – abandonó el dualismo de ser y de deber ser. Había dicho que las normas podían derivar solamente de la voluntad. En consecuencia, la naturaleza podría contener en sí normas sólo si una voluntad hubiese puesto estas normas en ella. Esto, por otra parte, supondría un Dios creador, cuya voluntad ha entrado en la naturaleza. "Discutir sobre la verdad de esta fe es algo absolutamente vano", afirma a este respecto (5). ¿Lo es verdaderamente?, quisiera preguntar. ¿Carece verdaderamente de sentido reflexionar sobre si la razón objetiva que se manifiesta en la naturaleza no presuponga una razón creativa, un Creator Spiritus?
A este punto, debería venir en nuestra ayuda el patrimonio cultural de Europa. Sobre la base de la convicción sobre la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la consciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta. Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su totalidad. La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma– del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico.
Al joven rey Salomón, a la hora de asumir el poder, se le concedió lo que pedía. ¿Qué sucedería si nosotros, legisladores de hoy, se nos concediese formular una petición? ¿Qué pediríamos? En último término, pienso que, también hoy, no podríamos desear otra cosa que un corazón dócil: la capacidad de distinguir el bien del mal, y así establecer un verdadero derecho, de servir a la justicia y la paz. Gracias por su atención.
Notas
(1) De civitate Dei, IV, 4, 1.
(2) Contra Celsum GCS Orig. 428 (Koetschau); cf. A. Fürst, Monotheismus und Monarchie. Zum Zusammenhang von Heil und Herrschaft in der Antike. En: Theol. Phil. 81 (2006) 321 – 338; citación p. 336; cf. también J. Ratzinger, Die Einheit der Nationen. Eine Vision der Kirchenväter (Salzburg – München 1971) 60.
(3) Cf. W. Waldstein, Ins Herz geschrieben. Das Naturrecht als Fundament einer menschlichen Gesellschaft (Augsburg 2010) 11ss; 31 – 61.
(4) Waldstein, op. cit. 15-21.
(5) Citado según Waldstein, op. cit. 19.
Fuentes:
Deutscher Bundestag
Libreria Editrice Vaticana
Cathobel
Ecclesia digital
-oOo-

jueves, septiembre 22, 2011

"Eloge de la folie universitaire" par Bruno Delvaux, recteur de l'UCL

 

 

Quels sont nos principes à l'UCL dans la gestion du présent et la fondation du futur universitaires ?
Permettez-moi d’en identifier trois qui m’apparaissent majeurs dans la gestion du présent et la fondation du futur :
1) La liberté académique et la pensée critique.
2) L’autonomie des universités et la liberté d’association.
3) Le lien irréductible entre l’enseignement et la recherche.

Extraits du Discours de rentrée académique du Recteur Bruno Delvaux
Louvain-la-Neuve, le 19 septembre 2010
-oOo-
Image: Erasme de Rotterdam ( Rotterdam 1466?-Bâle 1536 ), figure majeure de l'humanisme chrétien, Erasme fut cet inlassable défenseur des libertés, militant de la paix et porteur d'une vision de l'Europe de la culture qu'il tenta vainement d'imposer dans un contexte marqué par le bellicisme et les troubles réformistes.
-oOo-
1) Le premier principe est la liberté académique et la pensée critique. La liberté académique n’est pas un but en soi. Elle permet aux universités de servir le bien commun par l’acquisition de connaissances nouvelles et leur dissémination au plus grand nombre. Par définition, elle est exercée de manière indépendante et critique. Dans ce cadre, la League of European Research Universites (LERU) considère que la liberté académique recouvre trois aspects :
Tout d’abord, le droit individuel de chaque membre de la communauté académique à exercer de manière critique la liberté d’étudier, d’enseigner, de chercher, d’informer, de s’exprimer et de publier, en ce compris le droit à l’erreur, le doute faisant partie de la science.
Ensuite, au niveau institutionnel et dans ses composantes, les facultés, les instituts, les centres, les groupes de recherche, les chaires… ; l’institution et ses composantes ont le droit et le devoir de préserver et promouvoir la liberté académique dans la conduite de leurs activités tant internes qu’externes.
Enfin, l’obligation pour l’autorité publique de respecter et protéger la liberté académique et de prendre les mesures adéquates pour assurer la jouissance effective de ce droit et le promouvoir.
Concernant ce dernier point, il est intéressant d’observer que certains états ont inscrit la liberté académique dans leur constitution. De manière plus générale, les états qui financent massivement leurs universités, à hauteur de plus de 3% de leur produit intérieur brut ! (la moyenne européenne est de 1.3%), sont paradoxalement ceux qui se mêlent le moins de l’organisation de leur paysage universitaire et de la gestion interne des universités, ce qui attire les fonds privés.
2) Le deuxième principe qui nous inspire est l’autonomie des universités et la liberté d’association. Toute perte d’autonomie réduit la liberté académique, la liberté de choix des partenaires pour concevoir et réaliser un projet commun. L’autonomie responsabilise. Elle permet à toute université responsable de gérer sainement le subside public qui lui est confié, d’en rendre compte et d’assumer ses choix stratégiques. Elle nous permet d’investir dans le rêve ; de porter l’idéal académique tout en assurant une gestion saine.
3) Le troisième principe réside dans le lien irréductible entre l’enseignement et la recherche. Certains Etats ont découplé de manière structurelle l’acquisition des connaissances nouvelles de la formation universitaire. Ils en mesurent les effets néfastes et tentent de remédier aux conséquences de cette séparation. Dans une prise de position récente, la Conférence des recteurs francophones, le CRef, a rappelé avec force que « la recherche est un élément structurant de l’enseignement universitaire. Non pas que de la recherche ne puisse être conduite en dehors de l’Université, mais parce que l’enseignement à l’Université y puise sa spécificité. ».
-oOo-
Erasme, auteur de " L'éloge de la folie", par Publius-historicus
Plan :
1- Formation d'un humaniste chrétien (1466-1504)
2- Citoyen du monde (1504-1517)
3- Dans la tourmente : Luther/Erasme (1517-1529)
4- Le retrait du monde (1529-1536)

-oOo-



jueves, septiembre 08, 2011

La ideología simplista e instrumental de "el pensamiento único"

La solidaridad académica intergeneracional es la fuerza que hace que nuestras universidades sean organismos realmente vivos. Esta propiedad relacional consiste en la generación intelectual y deontológica de hijos morales por los grandes maestros; hijos morales a quienes nos cabe considerarnos, cuando somos nosotros mismos, como frutos auténticos de la fecundidad pedagógica de nuestros mayores.
Con respecto a mí y a mis alumnos de la facultad de ciencias políticas, sociales y económicas de la Universitas catholica lovaniensis, el profesor Felipe de Woodt, hoy mi venerable compañero emérito, es uno de los grandes maestros que nos han enseñado, desde que entramos en contacto con éllos hace ya muchísimos años, la mayor parte de lo que hoy escribo aquí sobre los peligros de "el pensamiento único" en economía, tanto teórica como aplicada.
-oOo-
Mientras más dominante es una ideología, más escaso es el debate político. Cuando el pensamiento se vuelve único, la democracia tiende a convertirse en puramente formal.
Bajo las ropas respetables del dinamismo y de la eficacia de un mundo abierto a los intercambios, la globalización liberal oculta también una ideología radical. Se trata, simplificando, de una creencia demasiado absoluta en la eficacia de los mercados y de una desconfianza casi visceral respecto a la intervención pública y a los reglamentos.
El movimiento de universalización tiende a imponer hoy su lógica al conjunto del planeta sin tener en cuenta suficientemente las diferencias políticas, culturales e institucionales, un poco a la manera de una apisonadora mental. Cada uno de nosotros sabe hoy que la economía de mercado no es solamente un modelo de crecimiento potente, sino también que este modelo, llevado a sus límites, puede convertirse en una ideología dogmática perversa.
Desde hace tiempo esta ideología ha hecho muchos adeptos. Señorea en los Estados Unidos y en Gran Bretaña; se acepta con matices en Europa continental; es adoptada en distintos grados por varios países asiáticos. Algunas de las grandes instituciones internacionales intentan imponerla al conjunto del mundo. En Occidente, inspira aún a la mayoría de los dirigentes de empresas y escuelas de gestión. Ella es el mayor freno a la aparición de empresas verdaderamente responsables.
Su poder de convicción se basa no solamente en una presentación simplificada de su lógica interna sino también en la parte de verdad que contiene: el crecimiento continuo de los países que, gracias a su avance histórico, supieron aprovecharse de este sistema.
Simplificando mucho, cabe resumir esta ideología dominante del modo siguiente:
- la economía de mercado es el sistema más eficaz de creación de riquezas; los otros sistemas demostraron su ineptitud a responder a las necesidades de los consumidores solventes de manera flexible y dinámica;
- el motor central de este sistema es la competencia; ésta favorece la innovación; garantiza la división del trabajo lo mejor posible, habida cuenta de las ventajas comparativas de los distintos países; ejerce una presión constante sobre los precios a la mayor ventaja de los consumidores;
- el libre comercio favorece el crecimiento; todo obstáculo a los intercambios - barreras arancelarias, subsidios, distintas protecciones – reduce irremediablmente la eficacia de los mercados;
- los mercados son eficientes; actúan como una mano invisible para garantizar la mejor asignación de los recursos;
- el beneficio es el único criterio del resultado; garantiza el crecimiento, la innovación, la conquista de los mercados; garantiza también las financiaciones futuras gracias a la satisfacción de los accionistas;
- la ortodoxia financiera favorece el buen funcionamiento del sistema; políticas monetarias y presupuestarias rigurosas así como el equilibrio de la balanza de pagos garantizan la estabilidad de los precios y la solidez de la moneda;
- la economía de mercado se realiza al mismo tiempo que la libertad, la democracia y la paz; hasta puede favorecer su desarrollo allí donde no existen aún; aliada con la ciencia y la tecnología, garantiza a la humanidad un progreso continuo; sirve pues naturalmente para el interés general y el Bien común.
Este proceso indica claramente, para la humanidad, el sentido del desarrollo y el progreso. Anuncia incluso el fin de la historia en un mundo reconciliado, próspero y democrático.
El pensamiento único de la economía de mercado como ideología tiende así a elevar el libre juego del mercado del nivel de los medios al de las finalidades. No hace caso del hecho de que el progreso económico no representa todo el progreso humano, incluso si es una condición, y que debe ser sometido a imperativos éticos y políticos que expresan el Bien común. Parece ignorar que este Bien común no se define aún en el planeta y que existen pocas instancias políticas o jurídicas capaces o preocupadas de hacerlo.
Esta ideología olvida también que los protagonistas económicos privados disponen de un poder considerable sobre los recursos del planeta, sobre la orientación que les dan y sobre el tipo de desarrollo que aplican.
Se pregunta apenas sobre los peligros de dejar al poder económico extenderse en un espacio poco controlado, en el que se corre el riesgo de ver imponerse la ley del más fuerte.
Apenas hay diferencia entre la constatación de este riesgo y el sugerir que este pensamiento único es utilizado como un instrumento del poder de los mercados.
Destaquemos, para terminar, la hipocresía de los dirigentes políticos occidentales y de algunos grupos de presión sectoriales que quieren imponer este modelo al mundo entero, pero que se niegan a aplicarlo cada vez que juega en su desventaja.

Fuente principal: Philippe de Woot, Responsabilité sociale de l'Entreprise, Fau-il enchaîner Prométhée ?, Ed. Economica, 2005, Paris, 208 pages.

-oOo-

Diacronía del concepto "Pensamiento único"
El concepto de pensamiento único fue descrito por primera vez por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer en 1819 como aquel pensamiento que se sostiene a sí mismo, constituyendo una unidad lógica independiente - por más amplio y complejo que sea - sin tener que hacer referencia a otras componentes de un sistema de pensamiento.
En 1964, el filósofo freudomarxista y miembro de la corriente crítica denominada escuela de Frankfurt, Herbert Marcuse, describió un concepto similar que él denominó pensamiento unidimensional, en el contexto de la crítica de la ideología de la sociedad tecnológica avanzada. Para Marcuse este tipo de pensamiento es el resultante del «cierre del universo del discurso» impuesto por la clase política dominante y los medios suministradores de información de masas:
«Su universo del discurso está poblado de hipótesis que se autovalidan y que, repetidas incesante y monopolísticamente, se tornan en definiciones hipnóticas o dictados.»
En el mismo sentido y con un significado similar al de Marcuse, pero volviendo al adjetivo original de «único», el concepto es reintroducido en la última década por el periodista español Ignacio Ramonet, quien lo define partiendo de una idea de la izquierda anticapitalista:
«¿Qué es el pensamiento único? La traducción a términos ideológicos de pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en especial las del capital internacional.»
Su uso se ha extendido posteriormente como fórmula retórica para descalificar las ideas del oponente ideológico, con independencia de su orientación, sugiriendo que el así tachado es «cerrado de espíritu», frente a la «apertura» de quien aplica el calificativo. Esto ha llevado a que desde la derecha se haya en ocasiones utilizado contra la izquierda.
Fuente: Wikipedia.
Foto: photo azrainman-flickr-cc

-oOo-

martes, septiembre 06, 2011

Les religions du monde après le 11 septembre


1) Réunion des religions pour la paix dans le monde. L'objectif de cette conférence organisé par l'Université McGill et l'Université de Montréal, qui aura lieu le 7 septembre, est de discuter de l'importance de la religion dans la construction de la paix dans le monde.
2) Les grands leaders religieux du monde réunis à Munich pour le 10ème anniversaire du 11 septembre. Les hommes et les femmes des grandes religions du monde se réuniront pour « commencer une décennie de paix ». Le meeting qui s'y tiendra entend être un moment de préparation à la rencontre d'Assise d'octobre prochain au cours de laquelle le pape Benoît XVI rencontrera les leaders des grandes religions du monde.
-oOo-
1. Réunion des religions pour la paix dans le monde.
CANADA - Mercredi 7 septembre se tiendra la 2ème Conférence mondiale sur les religions du monde après le 11 septembre, au Palais des congrès de Montréal. Elle sera présidée par le Dalaï Lama, accompagné de la lauréate du prix Nobel de la paix, Shirin Ebadi. L'objectif de cette conférence est de discuter de l'importance de la religion dans la construction de la paix dans le monde.
Lors de cet événement, organisé par l'Université McGill et l'Université de Montréal, les représentants des différentes religions travailleront sur la formulation d'une Déclaration universelle des droits de la personne, telle que proposée par les religions du monde.
Les participants discuteront également des moyens de réunir les religions du monde autour d'une pensée commune. Après une première allocution du Dalaï Lama, des philosophes, savants et auteurs célèbres, prendront la parole, comme Deepak Chopra, Tariq Ramadan (islam), Robert Thurman (bouddhisme), Steven T. Katz et Gregory Baum (christianisme) et le Swami Dayananda Saraswati (Hindu Dharma Acharya Sabha), qui « présenteront chacun leur point de vue sur la paix par la religion ».
A.L/ZENIT/CTB
-oOo-
2. Les grands leaders religieux du monde réunis à Munich pour le 10ème anniversaire du 11 septembre
Dix ans après les attaques terroristes contre les tours jumelles de New York, le 11 septembre prochain, les chefs de toutes les grandes religions du monde se réuniront, à l'initiative de Sant'Egidio, sur la Marstallplatz de Munich, en Allemagne, en liaison vidéo directe avec Ground Zero.
Cette cérémonie, à laquelle participera le président de la République fédérale, Christian Wulff, marquera l'ouverture de la grande rencontre mondiale « Bound to Live Together. Religions and Cultures in Dialogue », qui se tiendra dans la cité bavaroise du 11 au 13 septembre, à l'initiative de la Communauté de Sant' Egidio et de l'archidiocèse de Munich-Freising. Durant 2 jours, les hommes et les femmes des grandes religions du monde se réuniront pour « commencer une décennie de paix ».
« Un lieu symbole et carrefour de l'histoire européenne » : c'est en ces termes que les organisateurs de la rencontre définissent la ville de Munich, précisant que le meeting qui s'y tiendra entend être un moment de préparation à la rencontre d'Assise d'octobre prochain au cours de laquelle le pape Benoît XVI rencontrera les leaders des grandes religions du monde.
25 ans après la rencontre de prière pour la paix d'Assise de 1986, voulue par Jean-Paul II, celle-ci souhaite rappeler la valeur de la paix pour la coexistence humaine de toutes les religions.
06 Septembre 2011
Source: DEPECHES CATHOBEL - INTERNATIONAL

-oOo-