lunes, septiembre 17, 2007

Necesidad de la teología universitaria hoy

Necesidad de la teología universitaria hoy

Permalink 17.09.07 @ 09:20:00. Archivado en Universidades, España, Sociogenética, Epistemología, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

Respondo aquí al generoso y lúcido comentario que mi colega, el profesor César Rodríguez Ocampo, ha hecho a mi artículo : “Utilidad de la teología universitaria hoy”

Estimado y querido César: Tu excelente comentario merece el que lo subamos a nivel de artículo de fondo, como posteo principal, más bien que dejarlo en su modesta posición de pie de página. Como colega filósofo, abierto como tú a la problemática del sentido de la aventura humana, te agradezco sinceramente el formidable esfuerzo que has hecho, para recordarnos datos históricos de primera importancia. Estos datos subrayan la necesidad de una preparación recia y rigurosa, para acertar a interpretar y transmitir un campo de conocimientos sumamente importantes para cualquier ser humano.

Efectivamente, como tú lo supones, yo creo que en esta situación en la que el ser humano ha de relacionarse y entenderse con el sentido último de su vida, cuya realidad personal evocamos imperfectamente mediante diferentes nombres (Yavé, Jehová, Dios, Alá, etc.), todo ser humano precisa la presencia de alguien profesionalmente capacitado, que sepa escuchar y entender sus preguntas capitales sobre este tema, que sepa encaminar y fortalecer su búsqueda de sentido; en suma: que sepa responder a las múltiples dudas existenciarias que le plantean las incógnitas de esta búsqueda, que es en cada vida personal la búsqueda por antonomasia de un “enamorado impaciente”.

Tienes toda la razón del mundo al decir que ante esta demanda muy precisa de competencia estamos ante algo que requiere de alguien preparado para tal misión. Me parece oír en la fuerza de tu afirmación la energía de la afirmación análoga de Teresa de Jesús, cuando proclamaba su necesidad de encontrar buenos teólogos y no simples devotos bien intencionados, para ayudarle en su propia búsqueda del sentido.

Te agradezco tu elocuente alegoría, que establece un paralelo entre la necesidad de tener buenos teólogos y la necesidad de tener buenos médicos. A nadie se le ocurre contentarse con un curandero o con un practicante, cuando la gravedad de su enfermedad requiere la ciencia de un médico especialista. La innegable realidad de nuestra muerte, como urgencia sin preaviso con fecha preestablecida, es más que suficiente “para dejarse de chorradas” y reconocer que hay algo en el sentido que debemos dar al caminar de nuestra vida, un algo que desconocemos totalmente o que necesitamos aclarar, para no fallar, a la hora de la llegada, el encuentro con ese Ser Absoluto, el porqué y el para qué cardinales de nuestra existencia, cuya unicidad, sabiduría y amor supremos nos acogerá, iluminará y hará felices.

Esta labor capital de médicos especialistas del sentido supremo de la vida es la labor de las iglesias con sus religiones. Labor que por nuestro propio bien demanda la presencia de alguien que esté preparado para cumplirla, sabiendo de lo que habla y teniendo experiencia profesional de lo que se trae entre manos.

Aquí veo yo como tú, César, la utilidad de la Teología Universitaria, porque sería desastroso que nuestro pueblo cayera de nuevo en manos de ignorantes, como ya le sucedió repetidamente cuando en lugar de teólogos universitarios era atendido por “curas de misa y olla” o por seudomísticos improvisados y simoníacos, cuyas prácticas de matasanos de almas, que no curanderos, han llegado hasta nosotros con la siniestra parodia de religión católica representada en el Palmar de Troya (1).

Concluyo contigo: “A pesar de la moral de situación que predicó el Existencialismo, tratando de eliminar cualquier intermediario entre mi alma y Dios; a pesar del "Diario de un seductor" de Sören Kierkegaard, donde afirma que la fe es la crucifixión de la razón, yo sigo pensando la necesidad de ambas {de la fe y de la razón}, siendo cada una independiente dentro de su esfera, para lo cual hace falta PREPARACIÓN, cuanta más mejor, de rango universitario por supuesto”.
Un abrazo, desde Bruselas.

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(1) Quizás no sepas que el primer chaparrón de esta parodia le tocó aguantarlo como víctima al cura estepeño del Palmar de Troya, José María Juárez, amigo mío durante mi adolescencia, aunque siete años mayor que yo. Logró salir de allí, aunque no sé exactamente cuándo, al ser destinado como párroco a la parroquia de la Purísima Concepción de Gilena.

viernes, septiembre 14, 2007

Utilidad de la teología universitaria hoy

Utilidad de la teología universitaria hoy

Permalink 14.09.07 @ 20:44:12. Archivado en Las Américas, España, Sociogenética, Antropología, Epistemología, Religiones, Educación

Hace unos días escribía yo en este mismo periódico un artículo titulado: "Nos duele nuestra iglesia". Hoy quisiera dirigirme a todos y a cada uo de mis lectores, creyentes y no creyentes, planteándoles la siguiente pregunta:

"¿Cuál es, según tú, la utilidad de la teología hoy?"

Para ayudarte a responder, te invito a que centres tu atención sobre el hecho que el 11 de septiembre de hace seis años cambió brutalmente el curso de la historia: cuatro grupos de suicidas islamistas tomaron como rehenes a los viajeros de cuatro líneas aéreas norteamericanas, lanzando los aviones en que viajaban sobre edificios civiles y militares en los que trabajaban miles de personas, con el objetivo de inmolarse espectacularmente, inmolando a estos miles de personas junto con los viajeros de los aviones. La causa final conocida de esta inmolación espectacular era el proclamar al mundo artículos de su propia fe religiosa, que según ellos justificaban su acción: la fatwa invocada cita textos islámicos como exhortación de la acción violenta contra militares y ciudadanos estadounidenses hasta que los agravios alegados se solucionen: estableciendo que "los ulemas a lo largo de la historia han estado de acuerdo en que la Yihad es un deber individual si los enemigos destruyen los países musulmanes."

Desgraciadamente, tres años y medio después, el mismo escenario, aunque esta vez con cuatro trenes, se repitió el 11 de marzo de 2004 en nuestro país. Murieron 191 personas y más de 1.700 resultaron heridas y marcadas de por vida.

Un año y cuatro meses después, el jueves 7 de julio de 2005, en plena hora punta matinal, cuatro explosiones paralizaron el sistema de transporte público de Londres. A las 8.50 (BST, UTC+1), tres bombas explotaron en tres vagones del metro de Londres, con una diferencia de 50 ss. entre las tres explosiones. Casi una hora después, a las 9.47, una cuarta bomba explotó en un autobús en la Plaza Tavistock. Las bombas provocaron una severa interrupción en el transporte público y privado de la ciudad y en la infraestructura de telecomunicaciones.

En estos ataques islamistas londinenses fallecieron cincuenta y seis personas, incluidos los cuatro terroristas, y se produjeron 700 heridos de distinta gravedad. Como macro-atentado terrorista ha sido el más sangriento en el Reino Unido desde que murieran 270 personas en el atentado de Lockerbie (Escocia,) en 1988, y el más mortífero en Londres desde la Segunda Guerra Mundial. cfr. Wikipedia.

Imagen de Wikipedia: La Estatua de la Libertad y el derrumbe de las Torres Gemelas, el 11.09.01.

¿No crees tú que, siendo teológico el problema que el islamismo radical plantea hoy al mundo, el diálogo con los islamistas y las respuestas eventuales tienen que ser también teológicos?

¿No crees tú que el mayor error que ha cometido Bush, al replicar a los islamistas en la misma tesitura religiosa adoptada por ellos, ha sido el abusar de la teología, hablando en nombre de ella?

Esto es exactamente lo que hizo el nacional-catolicismo en España, en 1936, transformando en cruzada lo que era una sublevación contra la legalidad democrática vigente.

¿Nuestros jerarcas católicos no están cometiendo hoy el error de hacer lo mismo que el nacional-catolicismo, neutralizando las advertencias de nuestros teólogos más prestigiosos e incluso descalificándolos en su trabajo universitario?

He aquí, resumida por Hans Küng, la noble actitud de estos teólogos universitarios, cuyo dolor actual compartimos:

"El teólogo no debe permitir que nadie le frene en su trabajo. Ni siquiera la dirección de su Iglesia, a la que se siente lealmente ligado. El teólogo debe -tal es su gozoso deber y obligación- buscar mediante el estudio serio y sin jactancia respuestas sinceras de las que pueda responder ante la Iglesia y la sociedad... Así se interesará cada vez más por la causa de la teología, sin reivindicar jamás para sí mismo la infalibilidad". Hans Küng ¿Existe Dios?

"La Iglesia puede y debe ser a todos los niveles una comunidad de hombres libres. Si quiere servir a la causa de Jesús, nunca puede ser una institución de poder o una Santa Inquisición. Sus miembros han de estar liberados para la libertad: liberados de la esclavitud a la letra de la Ley, del peso de la culpa, del miedo a la muerte, liberados para la vida, el servicio y el amor. Hombres que no tienen que estar sometidos más que a Dios, y no a poderes anónimos ni a otros hombres.

Donde no hay libertad, no está el Espíritu del Señor... Nadie en la Iglesia tiene derecho a manipular, reprimir o suprimir, abierta o solapadamente, la libertad fundamental de los hijos de Dios y establecer la soberanía del hombre sobre el hombre, en lugar de la soberanía de Dios. En la Iglesia debe manifestarse esa libertad en la libertad de palabra (franqueza) y en la libertad de acción y renuncia (libertad de movimientos y liberalidad en el sentido más amplio de la palabra)... la misma iglesia debe ser a la par ámbito de libertad y abogado de la libertad en el mundo". Hans Küng Ser Cristiano. Trotta, 1996.

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La inútil y peligrosa Teología
por Benjamín Forcano

08-Septiembre-2007

El actual Congreso de Teología marca el 27º de los celebrados. Es hora de hacer un balance y una reflexión sobre el conjunto.

Los Congresos de Teología se vienen celebrando en Madrid desde hace más de 27 años. Son acontecimientos singulares. Se reúnen unas 1.500 personas por cuatro días, no azuzadas por ningún interés material o de negocio. Estoy seguro de que a muchos, con alergia a todo indicio religioso, les gustaría estar dentro y ver lo que allí se ventila.

Estoy hablando de los Congresos de Teología, ya proverbiales en Madrid. Y hablo de Congresos que no debieran extrañar a la ciudadanía de un país que se confiesa abrumadoramente católica, pero católica de ritos puntuales y de escasa o nula formación religiosa, ajena en buena parte a las raíces del Evangelio, en rivalidad histórica con las transformaciones de la historia y en antítesis con los mejores logros de la modernidad. ¿A qué se debe si no ese consorcio tan escandaloso del catolicismo con la derecha?

Son Congresos de Teología con asistencia mayoritaria de laicos. Y en ellos se tratan temas tan importantes como: pobreza, esperanza, paz, iglesia popular, dinero, utopía y profetismo, ecología, derechos humanos, mujer, ética universal, globalización, espiritualidad para un mundo nuevo, etc. Los temas son abordados interdisciplinarmente. Eso explica que por los Congresos hayan pasado más de 600 personalidades entre sociólogos, economistas, políticos, historiadores, filósofos y, por supuesto, teólogos. Han intervenido casi todos los teólogos de la Teología de la liberación de Latinoamérica, (entre ellos el asesinado en El Salvador Ignacio Ellacuría) y otros de África y Asia. Convocados por la Asociación de Teólogos Juan XXIII, estos Congresos los gestionan más de 30 colectivos, los apoyan más de 30 revistas y los edita el Centro Evangelio y Liberación (Éxodo).

Si resulta que la renovación de la Iglesia, antes y a partir del Vaticano II, fue preparada e impulsada por los teólogos, también es verdad que ningún gremio como el de los teólogos ha tenido que sufrir la censura y el desprestigio después del concilio Vaticano II. Por eso resonaron regocijantes las fraternales palabras que el obispo Pedro Casaldáliga (38 años testigo del Evangelio en el Sertao del Brasil, sin haber vuelto nunca a su país) dijo en su ponencia mandada por video para el Congreso XVI de 1996: “Aprovecho la ocasión para quitarme la mitra delante de los buenos teólogos y teólogas que tiene España, incluso para reparar la predisposición, una especie de predisposición casi innata, casi instintiva de ciertos obispos de la jerarquía en general, bastante en general con respecto a los teólogos. Yo os pido, teólogos y teólogas, que sigáis ayudándonos. Con mucha frecuencia los obispos creemos que tenemos la razón, normalmente creemos que la tenemos siempre, lo que pasa es que no siempre tenemos la verdad, sobre todo la verdad teológica, de modo que os pido que no nos dejéis en una especie de dogmática ignorancia . Y hablando de los teólogos de España, creo que es de justicia subrayar que hoy en España hay teólogos y teólogas (las teólogas son más recientes) a la altura de aquel siglo de oro, de las letras, y del pensamiento españoles, y ni Italia, ni Francia, ni Alemania, por citar a los países más vecinos, dejan atrás ni en número ni en calidad la galería de teólogos que tenemos en España, y pido a la Asamblea un aplauso”.

Los Congresos de Teología nacieron en unas circunstancias especiales: estábamos en una España que estaba pasando de un nacionalcatolicismo a un catolicismo menos ambiental, más democrático y pluralista; estaba declinando en la vida social el monopolio de la religión católica y avanzaba el proceso de secularización con las consecuencias de una mayor autonomía de lo creado, de lo social y de lo político, de lo personal y una mayor racionalización de los procesos públicos, relativizándose progresivamente la importancia de la religión y ética cristianas. El clima dominante hacía que, según el Informe Foessa de 1994 “La persona actual se encuentre inmersa en un mundo no en contra, sino desarrollándose sin contar con Dios y si n contar con el eje que el espíritu del cristianismo significó para Europa. Por ello, las relaciones religión-sociedad se plantean cualitativamente diferentes a los que ocurrió en el pasado en otras épocas” (Pg. 704).

La antítesis entre razón y fe es uno de los contenciosos históricos más graves, que ha dado lugar a posturas apologéticas y dogmatizantes por una y otra parte. Hoy, el peligro es seguramente la superficialidad y el desentendimiento de la Religión como si de algo irrelevante se tratara. En este sentido, encuentro plenamente acertada la opinión de que hasta para dejar de creer en Dios es necesaria la teología: “La superficialidad religiosa de nuestro país radica en que creyó sin teología y sin teología está dejando de creer. Por eso, su fe de ayer rayó en la superstición y su ateísmo actual roza peligrosamente la banalidad” (Manuel Fraijó).

Había que acabar con la tesis, habitual en el mundo moderno, de que la fe, sinónimo de opio, imposibilita la igualdad, la justicia y la revolución social.

Ya en los primeros Congresos, la “restauración posconciliar” estaba en marcha y se veían amenazados los aires renovadores del Vaticano II. Los teólogos de la Juan XXIII decidieron enmarcar su reflexión teológica desde la opción fundamental por los pobres, en diálogo interdisciplinar con la modernidad, dentro de la cultura de nuestro tiempo, con apertura al Tercer Mundo ( en especial a América Latina) y en condiciones de libertad.

El tiempo no tardó en demostrar que este foro teológico no era del agrado ni de Roma ni de la jerarquía eclesiástica española. Se pretendía controlarlos sometiéndolos de hecho a la censura. Fue, el entonces cardenal de Madrid, Ángel Suquía quien denegó el local diocesano “Cátedra Pablo VI” para los Congresos. Se hizo pública incluso la noticia de que “los días del Congreso estaban contados y que había consigna de Roma de acabar con ellos”. No faltó, en este acoso a los Congresos, la colaboración de ciertos medios, que los calificaron de marxistas, contemporizadores de ideologías anticristianas, instrumento para degradar la fe rebajándola a mero compromiso temporal y político.

Afortunadamente el Vaticano II había asumido los resultados de una nueva Exégesis y una nueva Teología que contribuían a recuperar la desfigurada originalidad del cristianismo. El concilio Vaticano II fue el espaldarazo oficial a esta cita de consecuencias imprevisibles, que generaría un nuevo talante y una nueva manera de ser cristiano.

En esta perspectiva, la Asociación de Teólogos entendía que a la teología le aguardaban tareas ingentes de cambio y “aggiornamento”.

# La primera de todas historificar el Evangelio haciéndolo oír en medio de la iniquidad que divide al mundo en ricos y pobres, operando como rayo restallante en el mundo opresor y tomando partido por los empobrecidos y oprimidos. Son ellos los mimados de Dios. Las víctimas, los desechados son los que paradójicamente anuncian y demandan un mundo nuevo, los que traen promesas de cambio y regeneración, los que señalan al Primer Mundo como concausante de la explotación y humillación de tantos pueblos y de la dignidad ofendida de millones de seres humanos.

# La segunda reconciliar la fe con la razón y la ciencia, con la terrenalidad y la historia, la democracia y el pluralismo, el amor y la tolerancia, la libertad y la diferencia, lo universal y lo particular. No estamos condenados a exiliarnos de este mundo de Dios, sino a aceptarlo y promoverlo en todo lo que es. Y si uno es católico, y además con toda legitimidad, con más legitimidad debe considerar que Dios no es católico, ni lo es de ninguna otra denominación religiosa, pues Dios no hay más que uno, aunque muchas e inevitables las formas de llegar a El y poseerlo.

# La tercera poner en el centro la dignidad de la persona. La persona, lo primero y lo último, y todo lo demás subordinado a ella. Que nadie, del rango, lugar u origen que sea, se considere más que nadie, ni menos que nadie. Es la elemental revolución de Jesús de Nazaret: “Todos vosotros sois hermanos”. Siempre, a lo largo de la historia y de las más diversas culturas, los seres humanos han sido clasificados, pospuestos, vilipendiados y utilizados con menoscabo de esa dignidad.

# La cuarta, pensar que el mundo futuro que hemos de construir entre unos y otros: ateos, creyentes de unas u otras religiones, se apoya en una fe común, universalmente compartida: la fe en la persona, en su dignidad y derechos. Y esa fe hay que testimoniarla, exigirla, implantarla como una utopía posible, la única universalizable. Cada uno, después, que añada lo que quiera, todo lo que considere lo más propio de su fe, pero comenzando todos por profesar lo que es contenido real y vinculante de esa fe común, base y garantía de la justicia, de la democracia y de la paz.

# Y la quinta, suscitar espacios de búsqueda o duda, la apertura a la trascendencia, sin clausurarnos en el limitado y rígido horizonte de una filosofía racionalista o de un empirismo cientifista.

A mí me cuesta creer que un científico no pueda asombrarse de sí mismo, de la enigmática maravilla de su existencia, obviamente inexplicable desde sí y por sí y sin apenas razones para poner en ella la razón de su propio comienzo y fundamento. “Si, como ha escrito alguien, el cielo ha quedado vacío de ángeles para abrirse a la intervención del astrónomo y eventualmente cosmonauta”, el cielo de la persona humana no va a ser explorado por cosmonautas de la tecnología, sino por duendes ingénitos del espíritu. El éxtasis mismo de la existencia es umbral y condición para el surgir y creación de la teología.

Benjamín Forcano
Sacerdote y teólogo

jueves, septiembre 13, 2007

Sociogenética de Sancho Panza

Sociogenética de Sancho Panza

Permalink 13.09.07 @ 08:40:00. Archivado en Escritura bloguera, El Quijote, Semántica, Pragmática, Poética, Sociogenética, Novela

Sociogenéticamente, la combinación genial de generosidad y cálculo, malicia y bondad, agudeza y estupidez, ingenio e ignorancia, con que Cervantes traza el perfil de su personaje Sancho Panza, es "el fruto de un ambiente social que obliga al hombre a recubrirse de un caparazón de recelo, bellaquería y agresividad, para poder subsistir". Aunque, al reeditar en 2007 este artículo mío de 2005, me mantenga fundamentalmente de acuerdo con la interpretación sociológica de J. Salazar Rincón, en El mundo social del Quijote, insisto en que el resultado poético no es simplemente el fruto de una acumulación anecdótica de factores sociales, sino que el talento creativo de Cervantes ha logrado engendrar un personaje vivo, más bien que un simple retrato, dando preferencia a la etopeya sobre la prosopografía, a la cinematografía sociogenética de un prototipo sobre el retrato estático.

No ha faltado quien observase que no se le ha ocurrido al hidalgo, tan amigo de cambiar los nombres, el cambiárselo a su futuro escudero:

«Sancho Panza se llamaba el escudero, pero al Caballero no se le ocurrió mudarle el nombre en otro expresivo, altisonante. ¿Estuvo en ello intencionado Cervantes? Bien pudo ser».

[1]

Menéndez y Pelayo ha estudiado la ascendencia literaria de Sancho. El nombre Sancho era proverbial desde la Edad Media, y figuraba en varios refranes: «Hallado ha Sancho con su roçin» (356), glosado: «La ruyndad entendida: presto es confundida», Marqués de Santillana, (p. 108.); ««Allá va Sancho con su rocino»; dizen que éste era un hombre grazioso que tenía una aca, y dondequiera que entrava la metía consigo; usamos deste proverbio quando dos amigos andan siempre juntos.», Cov. 925.a.48; ««Al buen callar llaman Sancho», conviene a saber sancio y santo.», Cov. 925.a.46, también el Marqués de Santillana, y Corbacho, ed. Castalia. p. 195.

Al finalizar su libro en 1604 Cervantes recalcó la originalidad de su genial creación:

«en quien. a mi parecer, te doy cifradas todas las gracias escuderiles...». I.Pról.15.

«El héroe literario necesita del «otro al lado», que sea su confidente y cooperador. Sin alguien junto a él con quien hablar, las andanzas de un orate por la Mancha hubieran dado poco juego. Tanto en la comedia áurea como en el relato, hacen falta dos conciencias compenetradas, pero en oposición dialéctica, de modo que una rebote en la otra, y permita revelar el pensamiento del personaje principal, dado que, normalmente, las miras del amo han de ser altas, sus hazañas valerosas y sus sentimientos elevados y sutiles… es inicialmente tonto, porque sus pocas luces no deben impedir el desvarío del héroe. Sólo a medida que éste vaya mostrando admirable cordura fuera de lo caballeresco, podrá ir enriqueciendo Sancho su personalidad hasta adquirir volumen comparable a la del caballero. A esto debe atribuirse la famosa quijotización de Sancho, tan notada por la crítica..», F.L. Carreter, en Rico 1998 a, p. XXXVI.

El aspecto físico que le atribuimos es, principalmente, representación mental nuestra como lectores, ya que Cervantes apenas se preocupó de elaborar su prosopografía, limitándose a decirnos de manera impresionista y un poco burlona que tenía «la barriga grande, el talle corto y las zancas largas», I.10.9. «El traje, las barbas, la gordura y pequeñez del nuevo gobernador tenía admirada a toda la gente que el busilis del cuento no sabía, y aun a todos los que lo sabían que eran muchos.», II.45.3. El soneto del burlador académico argamasillesco añade: «Sancho Panza es aquéste, en cuerpo chico, | pero grande en valor, ¡milagro estraño!», II.70.70. Para imaginarlo nos basamos en algunos rasgos de su etopeya, que nos hacen deducir, en particular poniendo de relieve su comportamiento de tranquilo, bebedor y glotón, que era pequeño y gordo: «Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido.», I.7.22. Enseguida sabemos que era «hombre de bien..., pero de muy poca sal en la mollera», I.7.20.

Con ocasión del embuste de Sancho, para hacer creer al cabrero que no ha tocado la maleta del loco de Sierra Morena (I.23.50), comenta Clemencín: «Júntese este rasgo de bellaquería de Sancho con los otros de codicia, y de miedo que notamos arriba, y se irá formando idea del carácter que dio Cervantes a este personaje, en quien reunió los deseos ordinarios del pobre, las precauciones del ignorante, la cobardía del villano, y la malicia mal disimulada de la aldea. Si agrega el apetito perpetuo de hablar, y de ensartar refranes más o menos a propósito, resultará el Sancho Panza de Cervantes.», Clem. 1233.a. El mismo Clemencín completa esta etopeya al final de su comentario: «Esta especie de codicia desconfiada y rústica es el rasgo principal del carácter de Sancho, según ya observó Ríos. Cervantes siempre le tiene suspenso con alguna esperanza, o cebado con algún interés, como por ejemplo, con los escudos de Sierra Morena, los del Duque, la paga del desencanto de Dulcinea y el gobierno de la ínsula. Con el propio fin hace que Sancho desprecie la honra de comer al lado de su amo, pidiéndole la conmute en otra cosa de más provecho y comodidad, y con el mismo finge también que salió de la venta contento y alegre por haberse excusado de pagar la posada a costa del manteamiento (Análisis, número 64).», Clem. 1909.b.

Sancho Panza, amalgama cómica de tradiciones literarias y tipos populares, no resulta unidimensional porque su rusticidad alterna con la ternura y la astucia, sin ofrecer exactamente una evolución psicológica gradual y coherente, sorprendiendo al lector con los variables matices de su personalidad (A. Rey).

Aunque nunca se declara la edad de Sancho, cabe inducir que era más joven que don Quijote, ya que éste le dice: «está muy puesto en razón natural que primero llegue el día de mi muerte que el de la tuya», II.20.56.

Afortunadamente Cervantes prefirió seguir adelante con el capítulo I.7 más bien que poner fin a su obra con el escrutinio. En este capítulo, tras concluir rápidamente su crítica literaria, hace aparecer la figura de Sancho Panza, con lo cual crea la inmortal pareja y con ella el constante y sabroso diálogo, uno de los mayores aciertos del escritor (M. de Riquer).

«Con Sancho el dialogismo puede ir convirtiéndose en el principio estructural constante de la novela, al que se sumarán otras no sólo personas sino mentes humanas independientes: contrastes dialécticos entre pareceres, que van superponiéndose y -en última instancia-, puesto que el narrador no nos da el código o clave de los mensajes, sólo pueden resolverse en la mente, abierta en potencia a todos estos, del lector.», Claudio Guillén, en Rico 1998 b, p. 32. Este recurso evita el tener que utilizar a cada paso un narrador omnisciente.

Si en un plano puramente formal observamos la frecuencia de las principales fórmulas narrativas que introducen las réplicas dialogísticas de cada uno de los dos personajes, notamos que don Quijote pregunta y replica [2] más que Sancho, mientras que las razones dialogísticas de ambos se equilibran: preguntó Sancho: 18; preguntó don Quijote: 27; razones de Sancho: 8 razones de don Quijote: 8; replicó Sancho: 58; replicó don Quijote: 71. Sin embargo, las respuestas [3] de Sancho Panza parecen ser más frecuentes que las de don Quijote, lo cual parece indicarnos que el escudero dialoga más que su señor, cuya tendencia al monólogo está condicionada por su manía discursiva: respondió Sancho: 304 respondió don Quijote: 254.

La entrada de Sancho en el relato coincide con el fin de las alucinaciones de impersonalismo de Don Quijote: «En el mismo capítulo VII [«De la segunda salida…»], en que acaban estas alucinaciones de impersonalismo (DQ se toma todavía por Reinaldos de Montalbán), entra en escena Sancho: «En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo…», I.7.20.

[La figura de Sancho] Viene también de la literatura popular; un refrán decía: "Allá va Sancho con su rocino": y allá entró en su rucio el villano, decidor inagotable de refranes, como un tipo escuderil arcaico, que aparece en el siglo XIV en el más antiguo libro de caballerías conocido, El caballero Cifar… El amo y el escudero irán progresivamente completándose el uno al otro, de tal modo, "que las locuras del señor sin las necedades del criado no valdrían un ardite"» [4]

Esa combinación genial de agudeza y estupidez, malicia y bondad, ingenio e ignorancia, con que Cervantes traza el perfil de su personaje (Sancho Panza), es el fruto de un ambiente social que obliga al hombre a recubrirse de un caparazón de recelo, bellaquería y agresividad para poder subsistir. El labriego está condenado a sufrir la pobreza, la arbitrariedad de propietarios y señores, y el menosprecio de las demás categorías sociales; no es capaz de analizar y comprender su situación dentro del conjunto social, y carece de medios para defenderse en este mundo hostil. La socarronería, la malicia y el recelo son su único escudo protector frente a un orden social injusto, el fruto de un resentimiento acumulado durante toda una vida de esclavitud y de resignada sumisión.[5]

Esa mezcla de bobería y agudeza, que da a Sancho su verosimilitud y originalidad, procede de una imagen colectiva del campesino comúnmente aceptada por las gentes y fijada en una tradición oral [6].

La situación socio-económica de Sancho es conocida por sus convecinos, muy en particular por el morisco Ricote, su tendero y amigo, que le propondrá parte de su tesoro enterrado, si le ayuda a recuperarlo: «si tú, Sancho, quieres venir conmigo y ayudarme a sacarlo y a encubrirlo, yo te daré docientos escudos, con que podrás remediar tus necesidades, que ya sabes que sé yo que las tienes muchas.», II.54.25.

Es un Antiguo servidor del padre del Bachiller Sansón Carrasco, lo cual explica tanto que se refiera a lo que ganaba en aquél trabajo a la hora de acordar un salario con don Quijote como que introduzca a Sansón en la intimidad de don Quijote, tema este capital para la composición de la segunda parte: 1) Salario «—Cuando yo servía -respondió Sancho- a Tomé Carrasco, el padre del Bachiller Sansón Carrasco, que vuesa merced bien conoce, dos ducados ganaba cada mes, amén de la comida; con vuesa merced no sé lo que puedo ganar, puesto que sé que tiene más trabajo el escudero andante que el que sirve a un labrador; que, en resolución, los que servimos a labradores, por mucho que trabajemos de día, por mal que suceda, a la noche cenamos olla y dormimos en cama, en la cual no he dormido después que ha que sirvo a vuestra merced.», II.28.9. 2) Intoducción de Sansón: «mas si vuestra merced gusta que yo le haga venir aquí, iré por él en volandas.», II.2.36.

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[1] Pi y Molist, Cortejón; ver Murillo, I, p. 125-126.

[2] «REPLICAR. Comúnmente significa argüir segunda vez contra la respuesta del argumento, latine replico, as, quod interdum significat saepius inculco; y de allí réplica», Cov. 905.a.50.

[3] «RESPONDER. Dar satisfacción de palabra al que nos ha preguntado alguna cosa… De allí, respuesta, lo que se responde», Cov. 907.b.1.

[4] Ramón Menéndez Pidal, De Cervantes y Lope de Vega,Espasa-Calpe, Madrid, 1940, 29-30.

[5] J. Salazar Rincón, El mundo social del Quijote, p. 181, Gredos, Madrid, 1986.

[6] Maxime Chevalier, «Literatura oral y ficción cervantina», página 195; y Mauricio Molho, op. cit., pags. 217 y sigs, Ibíd, nota 70, p. 181.

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Fuente: Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid. Este artículo apareció en cuatro periódicos virtuales, el 12.04.2005, con ocasión del año cervantino nacional.

martes, septiembre 11, 2007

Tomate "corazón de buey"

Tomate "corazón de buey"

Permalink 11.09.07 @ 11:30:30. Archivado en Escritura bloguera, Semántica, Pragmática, Poética

Ofrezco este posteo fotográfico a todos nuestros colegas blogueros, aunque muy especialmente a los fotógrafos, escogiendo como su representante más destacada, por su generosa interactividad concreativa, a nuestra amiga Susana, la Nueva Dama de Elche.

Acaba de nacer. No ha salido del pecho de un buey, sino de las entrañas generosas de la tierra. Lo llamamos, aquí en Valonia como en Francia, "corazón de buey", porque, al verlo, nos parece adivinar el latido paciente y cariñoso del órgano invisible, pero adivinable, que le permite a este vacuno, cuya vida amorosa sacrificamos arbitrariamente, para servirnos de su humilde fuerza, el servirnos él a nosotros, los humanos "inhumanos con él", en silencio, sin destrozar nuestro egoísmo con su pacífica cornamenta.

Foto: SaGa Bardon, 10.09.07; formatos mayores

Algunos blogueros llaman a este tomate "corazón de buey francés"; otros: "corazón de toro".

Os ofrezco tres posteos en los que diferentes blogueros se interesan por este tipo de tomate:

Tomate corazón de buey: ¿qué tipo de planta es?

hola, necesito ke me digais si lo sabeis ke tipo de planta es el tomate corazon de buey si es de mata baja o alta y sus caracteristicas es ke me an regalado unas plantas pero no se como tratarlas al no saber de ke tipo se trata y no me gustaria estropearlas ya ke me dijeron ke son unos tomates muy buenos, gracias.

imported_nabelo37

Fecha de Ingreso: may 2005
Ubicación: cordoba
Mensajes: 73

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Hola. El corazon de buey es un tomate climber (no sè como se dice en espanol ), quiere decir que necesitaras unas canas de bambu para sostnerlas. Son muy dulces y muy buenas para comerlos frescos como sugo por la pasta.
Si necesitas algo mas sobre esto asunto, preguntamelo y trataré de responderte.

imported_mad

Fecha de Ingreso: may 2005
Ubicación: Gorizia (NE Italia)
Mensajes: 13

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Iba a decirte que yo los tengo en mi huerto, pero veo que airín se me ha adelantado!!!!!!!!!!!!!!!!!

son de ponerles caña, y además resistente porque al no tener casi semillas se hacen muy carnosos y pesados y si no tienen buena sujeción doblan la planta

Ten la precaución tb de eliminar las ramillas que van saliendo y dejar solo una vía, para que se hagan más gordotes

que vaya bien la cosecha!!!!!!!!!!!!!

os presento otros tomates con forma de pimiento, los conocéis?, me regalaron las plantas y no los había visto en mi vida. Estan muy ricos y son muy cómodos para las ensaladas, porque apenas tienen semillas y los cortas a lonchitas como si fuese chorizo!!!!!!!!!! Very Happy Very Happy

en la misma cestilla hay cherrys amarillos, otro tomate de corazón de buey y pimientos de piquillo.

Arùandano: Publicado: Sab Sep 11, 2004 4:33 am Asunto: foticos de tomates

lunes, septiembre 10, 2007

Sancho Panza, gobernador codicioso

Sancho Panza, gobernador codicioso

Permalink 10.09.07 @ 12:20:00. Archivado en Escritura bloguera, El Quijote, España, Sociogenética, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

Numerosos amigos me piden que vuelva a publicar, en el seno de esta comunidad bloguera, el artículo que dedico en mi Diccionario enciclopédico del Quijote a "Sancho Panza, gobernador codicioso". Lo vuelvo a hacer con el mismo sentimiento que tuve de escribir sobre la actualidad cuando apareció por la primera vez en cuatro periódicos virtuales, durante el "año cervantino nacional", el 15.12.05. Digo "sentimiento de actualidad" en el doble sentido de la expresión: porque nos encontramos en el año "cervantino internacional" y porque la realidad humana del abuso del poder sigue siendo la misma. Me complazco en constatar que muchos admiradores de Cervantes y de la profesión de escritor ven en el uno la gran cualidad de su humanismo comprometido, y en la otra el principio más capital de su deontología.

Sancho Panza escribe a Teresa Panza: «De aquí a pocos días me partiré al gobierno, adonde voy con grandísimo deseo de hacer dineros, porque me han dicho que todos los gobernadores nuevos van con este mesmo deseo», II.36.14.

En repetidas ocasiones don Quijote estigmatiza la codicia de Sancho Panza. Ahora bien, quien sabe que la obra cervantina es una parodia, no se detiene en este primer nivel de la interpretación, sino que sube más arriba. Si la codicia de Sancho Panza se apoya en las promesas que don Quijote le ha hecho para que le siga y le hace continuamente para que no le abandone, el responsable de su codicia es el propio don Quijote.

Al leer estos reproches, no nos cabe duda que Cervantes hubiera luchado hoy con su obra paródica no solamente contra la corrupción de los mandatarios políticos, sino contra la irresponsabilidad de quienes les confiamos nuestra propia suerte mediante nuestro voto poco o nada responsable. Procediendo así cometemos la peor de las quijotadas.

Podemos estar seguros de que Cervantes escribió El Quijote más como un manual práctico de las quijotadas que debemos evitar, si queremos preservar nuestra libertad, que como una suma de lecciones morales, que nunca tuvo la intención de propinarnos.

gobern-: gobernaba: 2; gobernado: 4; gobernador: 174: [buen gobernador: 5; desgobernado gobernador: 1; gran gobernador: 3; gobernador de una ínsula: 6; señor gobernador: 37; ser gobernador: 15]; gobernadora: 2; gobernadores: 24; gobernadoresco: 1; gobernamos: 1; gobernando: 1; gobernar: 28; gobernarás: 1; gobernare: 1; gobernaré: 3; gobernares: 1; gobernarla: 1; gobernarle: 1; gobernarlos: 1; gobernarse: 1; gobernase: 1; gobernases: 1; goberné: 1; gobiern-: gobierna: 5; gobiernan: 6; gobiernas: 2; gobierne: 2; gobiernito: 1; gobierno: 117; gobiernos: 12

gobernador (doc. ±1230, de gobernar ) m. 'corregidor encargado de administrar justicia': «Asistente, el que asiste y el que preside, como asistente de Sevilla, corregidor o gobernador que asiste por el Rey.», Cov. 160.a.64; «de ordinario significa el que tiene en un lugar la preeminencia de administrar justicia, que en unas partes se llama corregidor y en otras gobernador, y su oficio se llama gobernación y gobierno.», Cov. 652.a.27.

|•| Es sabido que el 21 de mayo de 1590 Cervantes había solicitado al Consejo de Indias que se le hiciera la «merced de un oficio en las Indias, de los tres o cuatro que al presente están vacos, que es el uno la contaduría del nuevo reino de Granada; o la gobernación de la provincia de Soconusco, en Guatimala; o contador de las galeras de Cartagena; o corregidor de la ciudad de La Paz». La respuesta del Consejo, expedida el 6 de junio de 1590, fue además de negativa lacónica en extremo: «busque por acá en qué se le haga merced».

Cervantes ha sabido transformar el normal despecho por su experiencia de candidato frustrado en humor crítico, cuando hace decir a don Quijote: «ya por muchas experiencias sabemos que no es menester ni mucha habilidad ni muchas letras para ser uno gobernador, pues hay por ahí ciento que apenas saben leer, y gobiernan como unos girifaltes», II.32.41. La misma crítica aparece en el entremés de La elección de los alcaldes de Daganzo. Es sabido que la nobleza de la época, preferida para esto cargos, presumía de no saber de letras.

|| desgobernado… gobernador: ® desgobernado

|| gobernador codicioso: (tema del gobierno) Sancho Panza escribe a Teresa Panza: «De aquí a pocos días me partiré al gobierno, adonde voy con grandísimo deseo de hacer dineros, porque me han dicho que todos los gobernadores nuevos van con este mesmo deseo», II.36.14.

A Teresa Panza no debe darle pena el que SP no haya encontrado de nuevo una maleta con otros cien escudos, como la del loco de Sierra Morena, porque «en salvo está el que repica y todo saldrá en la colada del gobierno», II.36.14.

La Duquesa, al leer la carta de Sancho Panza a Teresa Panza, le reprocha el que diga que le han dado el gobierno por los azotes que se ha de dar, y el que se muestre en ella muy codicioso «porque la codicia rompe el saco, y el gobernador codicioso hace la justicia desgobernada.», II.36.18.

«Con el felice y gracioso suceso de la aventura de la Dolorida quedaron tan contentos los Duques, que determinaron pasar con las burlas adelante… otro día, que fue el que sucedió al vuelo de Clavileño, dijo el Duque a Sancho que se adeliñase y compusiese para ir a ser gobernador», II.42.1.

Sancho Panza parece burlarse del duque, cuando replica: «—Después que bajé del cielo, y después que desde su alta cumbre miré la tierra y la vi tan pequeña, se templó en parte en mí la gana que tenía de ser gobernador… Si vuestra señoría fuese servido de darme una tantica parte del cielo,II.42 § 2

El duque replica a su vez con un lugar común de quienes confunden la creencia con el chalaneo: —… si vos os sabéis dar maña podéis con las riquezas de la tierra granjear las del cielo.», II.42 § 3.

Sancho Panza al Duque: «yo pugnaré por ser tal gobernador, que… me vaya al cielo; y esto no es por codicia… de levantarme a mayores, sino por el deseo que tengo de probar a qué sabe el ser gobernador», II.42.4.

El Duque, viendo las menguadas reticencias y las muchas ganas de ser gobernador de Sancho Panza, canta las dulzuras del poder, tanto de gobernador, poder de Sancho Panza, como de emperador, poder de don Quijote: «comeros heis las manos tras el gobierno, por ser dulcísima cosa el mandar y ser obedecido… cuando vuestro dueño llegue a ser emperador… que le duela y le pese en la mitad del alma el tiempo que hubiere dejado de serlo.», II.42.5.

Don Quijote pudiera excusar que Sancho Panza ponga la ínsula que va a gobernar patas arriba con descubrir al Duque quién es: «un costal lleno de refranes y de malicias.» (opinión del Cura sobre el linaje de los Panza), II.43.19.

A pesar de todo, no piensa hacerlo, puesto que pide a Dios que gobierne a SP en su gobierno: «Dios te guíe, Sancho, y te gobierne en tu gobierno.», II.43.19.

Sancho Panza replica a los escrúpulos de su amo sobre su incapacidad para gobernar, diciendo que está dispuesto a renunciar, que lo mismo se sustentará con pan y cebolla que con perdices y capones; y que mientras los humanos duermen, todos son iguales, los grandes y los menores (de linaje o naturaleza), los pobres y los ricos (de fortuna); y que el asunto de gobernar ha sido promesa de Don Quijote, que en cuanto a él, más se quiere «ir Sancho al cielo que gobernador al infierno», II.43.20.

Don Quijote juzga que Sancho Panza merece ser gobernador de mil ínsulas, por las razones que ha dado para no serlo (¡formidable inconsecuencia!), cuando Sancho Panza le expresaba sus escrúpulos por su falta de preparación: «buen natural tienes, sin el cual no hay ciencia que valga; encomiéndate a Dios y procura no errar en la primera intención», II.43.21.

Instalación de Sancho Panza en su gobierno de la ínsula Barataria: «le llevaron a la iglesia mayor a dar gracias a Dios… con algunas ridículas ceremonias, le entregaron (a Sancho Panza) las llaves del pueblo y le admitieron por perpetuo gobernador de la ínsula Barataria.», II.45.2.

Sancho, caído en la sima con el rucio, se considera: «un desdichado desgobernado gobernador», II.55.11.

Teresa Panza a Sancho Panza, a su vuelta definitiva a la aldea, sorprendida de no verlo vestido de gobernador: «más traéis semejanza de desgobernado que de gobernador», II.73.16. ® gobernar

gobernar (doc. fin s. X., del lat. gubernare 'gobernar [una nave]' ^ 'conducir, gobernar [cualquier cosa]', y éste del gr. kybernáo, Cor.) v.tr. e intr «Del verbo latino guberno, as, proprie navem rego; por translación se dice gobernar, por regir, encaminar y administrar, o la república o personas y negocios particulares, su casa y su persona. En esta mesma significación se toma gobernador; verdad es que, de ordinario significa el que tiene en un lugar la preeminencia de administrar justicia, que en unas partes se llama corregidor y en otras gobernador, y su oficio se llama gobernación y gobierno.», Cov. 652.a.27.

|| gobernar como un girifalte: loc.verb. Don Quijote dice que «Sancho Panza… se saldría con cualquiera gobierno, como el rey con sus alcabalas; y más que ya por muchas experiencias sabemos que no es menester ni mucha habilidad ni muchas letras para ser un gobernador, pues hay por ahí ciento que apenas saben leer, y gobiernan como unos girifaltes», II.32.41. • La fr. es elíptica; los eds. la explican de diversas maneras: «gobiernan con la agilidad de unos gerifaltes», Rgz Marín; «sin duda quiere decir que gobiernan con agudeza»'; «con la precipitación de...», (Mendizábal); otros: 'con la rapacidad de' (Américo Castro), 'con la excelencia de'. ® gerifalte

|| gobernar y regir: metábola. Sancho replica al ama, que lo trata de golozazo, sobre qué cosa sean ínsulas: «—No es de comer—replicó Sancho—, sino de gobernar y regir mejor que cuatro ciudades y que cuatro alcaldes de corte», II.2.6. Rgz Marín y Murillo glosan: «que él (Sancho Panza) la gobernará y regirá... no ya mejor que la gobernaría una ciudad (Ayuntamiento) y que la regiría un alcalde de Corte, sino mejor aún que cuatro ciudades (ayuntamientos) y que cuatro alcaldes». ® gobernador ® gobierno

gobierno (doc. ±1330. de gobernar) m. 'acción y efecto de gobernar' µn 'empleo, ministerio y dignidad de gobernador'.

|•| Don Antonio Moreno se sorprende al oír de boca de don Quijote que Sancho Panza ha sido gobernador: «—Sí -respondió Sancho-, y de una ínsula llamada Barataria. Diez días la goberné a pedir de boca; en ellos perdí el sosiego y aprendí a despreciar todos los gobiernos del mundo», II.62.7.

Grandes eran los discursos que don Quijote hacía sobre la respuesta de la encantada cabeza a propósito del desencanto de Dulcinea, mientras que «Sancho, aunque aborrecía el ser gobernador, como queda dicho, todavía deseaba volver a mandar y ser obedecido; que esta malaventura trae consigo el mando, aunque sea de burlas», II.63.1.

|| buen gobierno: 'buen juicio' «sepa que, aunque zafio y villano, todavía se me alcanza algo desto que llaman buen gobierno», I.23.5.

|| se saldría con cualquiera gobierno: 'saldría adelante con su intento de gobernar cualquier gobierno' :: 'conseguiría gobernar cualquier gobierno' • Según don Quijote, «Sancho Panza… se saldría con cualquiera gobierno, como el rey con sus alcabalas», II.32.41.

|| sin gobierno: doble sentido: 1. 'sin juicio' 2. 'sin el poder de gobernar'; esta disemia anima la perorata de Teresa Panza, que se resiste a ver partir a su marido de nuevo: «vivid vos, y llévese el diablo cuantos gobiernos hay en el mundo; sin gobierno salistes del vientre de vuestra madre, sin gobierno habéis vivido hasta ahora, y sin gobierno os iréis, o os llevarán, a la sepultura cuando Dios fuere servido.», II.5.12

|| su gobierno, que con otro de brocado de tres altos lo deseche: ® brocado

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Fuente: Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005. Este artículo apareció en cuatro periódicos el 15.12.05.

sábado, septiembre 08, 2007

Temática bloguera “cervantina”

Temática bloguera “cervantina”

Permalink 08.09.07 @ 13:15:33. Archivado en Escritura bloguera, El Quijote, Poética, España, Educación, Novela

Estimado y querido César: Es tan copioso el menú que me propones, en correpondencia de reciprocidad con la frugal cena que yo he ofrecido sobre la mesa de nuestra comunidad bloguera, que me das programa para una serie de intervenciones.

Imagen: CANDIDO PORTINARI, Dom Quixote e Sancho Pança Saindo para Suas Aventuras (Don Quijote y Sancho Panza saliendo para sus aventuras),1956
Lápiz de color s/ cartón, 28,5 x 21,5 cm.
Col. Museus Castro Maya, Brasil.

He aquí, a modo de respuesta telegráfica, algunos de los títulos de esta serie, que iré desgranando en alternancia con otros temas que la actualidad nos impone:

1) Incógnitas claves del Quijote: Hay muchas, la más importante es la decepción de Cervantes por los servicios rendidos a España como héroe militar, cuya recompensa no llegó nunca. La parodia del gobernador de la Ínsula Barataria es la genial respuesta de un escritor a un miope poder Real, que a veces confiaba los gobiernos de las Indias Occidentales a iletrados y analfabetos, menospreciando su propia oferta “quijotesca” de servir a la corona allende la Mar Océana.

2) Cervantes, los Jesuitas y El Quijote: Cervantes, que siendo niño y adolescente fue alumno de los jesuitas en Córdoba, fue toda su vida un gran entusiasta de su pedagogía y de su ejemplar disponibilidad. De ellos recibió su amor por la escritura y la lectura, su magnífica formación humanista y su proverbial espíritu crítico con el poder.

3) Opus, Jesuitas y Camino: Para salvar al catolicismo de sus "enemigos", el fundador del Opus creyó poder repetir, en los años treinta, la hazaña ignaciana de los tiempos de Carlos V. Para ello tomó como director espiritual a un jesuita y adoptó en sus reglas de la Obra una cantidad importante de las reglas ancestrales de los jesuitas. Cabe señalar entre estas reglas su servicio incondicional al Papado. El Opus actual, cuyo prestigio y buena fe no pongo en duda, ha aprovechado valores innegables de los jesuitas que han resistido al tiempo, pero sin comprender a veces que los jesuitas han recorrido mucha historia entre Ignacio de Loyola y Pedro Arrupe.

4) José Mª. Sánchez de Muniain consideraba que El Quijote, en razón de sus situaciones y personajes, era un texto para leer al final de la vida. Mi padre pensaba exactamente lo contrario, así que mis hermanos y yo lo leíamos con él durante las siestas, que no dormíamos, e incluso nos dictaba sus pasajes más divertidos, riendo él y haciéndonos reír a nosotros. Era nuestro apetecible descanso, para él de su consulta y para nosotros de nuestros profesores particulares de matemáticas.

5) Los Rusos y El Quijote: El pueblo ruso tiene la misma tendencia que el nuestro a cometer quijotadas. Tanto los zares como los bolcheviques desearon exaltar la ejemplaridad del Quijote, fomentando sus traducciones.

6) Realidad y poesía en El Quijote: El respeto de Cervantes por la realidad le impulsa a transfigurarla, mediante la sutil herramienta de la ironía, empleada con la misericordia de su generosidad, para darnos una visión más universal de las auténticas realidades humanas, que se esconden tras nuestra diferencias más aparentes.

7) Rocinante es uno de los personajes más importantes de la fábula. Don Quijote le soltó las riendas para que marcara la ruta, cuando él mismo no sabía a qué aventuras salía. Cuando fue necesario defendió su honor como se defiende el honor ofendido de una persona.

Amigo y colega César, con tus generosos comentarios tienes el mérito de revitalizar el género epistolar, poniéndolo al servicio de este nuevo género literario que es la escritura bloguera. Es una manera concreta de realizar la condición de interactividad que a ti como a mí nos parece indisociable del nuevo género, si quiere ser, junto a la ficción, un digno heredero de la escritura desatada “cervantina”, enriqueciéndola con las posibilidades actuales de la intertextualidad en tiempo real.

Cordialmente,

Salvador.