lunes, agosto 20, 2007

Aun vs. aún

Aun vs. aún

Permalink 20.08.07 @ 15:35:00. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Didáctica

Muchos periodistas, incluso los más brillantes, confunden el adverbio temporal "aún", cuyo signo diacrítico, representativo de su acentuación intensiva, es la tilde, con los adverbios modales y con las conjunciones, expresados atónicamente por "aun", que no llevan tilde, justamente por no acentuarse. Estos adverbios y conjunciones cumplen funciones morfosintácticas adversativas, concesivas o ponderativas, según el contexto y la situación.

Como la tilde del adverbio temporal "aún" representa no solamente su fonética acentuada sino su valor semántico propio, frente a los valores semánticos del adverbio modal "aun", cabe considerar esta distinción como fonológica, es decir: como distintiva de sentido. Lo cual significa que la Real Academia debería distinguir más claramente estos dos adverbios, cuyo origen común remoto no justifica su confusión actual, consagrándoles dos entradas diferentes en el DRAE.

He aquí un buen ejemplo del uso ortográfico correcto, por señalar mediante la tilde el valor temporal del adverbio "aún" :

"Aún tengo rosas en mi jardín, aunque ya es el 19.08.07 y hace demasiado frío, aquí en Valonia, para ser el verano".

Fotografía: Esta rosa, fografiada ayer en mi jardín valón, ilustra mi artículo de hoy sobre el empleo del adverbio temporal "aún". © "Aún tengo rosas", SaGa Bardon, 18.08.07.

Grandes formatos:

He aquí el mal ejemplo de un buen periodista, al confundir el valor temporal del adverbio "aún" con el valor concesivo de la conjunción "aun":

"Pero aún siendo inquietante que Chávez pueda estar otros 10 años en el palacio de Miraflores, son bastante más preocupantes otros varios artículos de la reforma, que debilitan las propias instituciones del Estado y contemplan una nueva organización social, económica y territorial con innegable tufillo castrista".

EDITORIAL Chávez supremo. El País-20/08/2007.

La voz átona "aun" se emplea como conjunción concesiva, en vez de "aunque" con el verbo en gerundio: "Aun siendo jubilado, madruga más que muchos trabajadores". También se emplea en expresiones sin verbo que equivalen a oraciones sintetizadas: "Se pasea sin paraguas aun en pleno chaparrón".

Las recomendaciones, un poco confusas, de la Real Academia de la Lengua, probablemente responsables de la confusión reinante:

aun.

(Del lat. adhuc).

1. adv. t. todavía ( ‖ hasta un momento determinado).

2. adv. m. todavía ( ‖ no obstante, sin embargo).

3. adv. m. todavía ( ‖ en sentido concesivo).

4. adv. m. todavía ( ‖ en sentido de encarecimiento o ponderación).

5. adv. m. Denota a veces idea de encarecimiento en sentido afirmativo o negativo.

ORTOGR. Escr. con acento cuando pueda sustituirse por todavía. Aún ('todavía') está enfermo. En los demás casos, se escribirá sin tilde. Te daré 100 duros, y aun ('hasta') 200, si los necesitas. No tengo yo tanto, ni aun ('ni siquiera') la mitad.

aun cuando.

1. loc. conjunt. advers. aunque.

DRAE

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Un buen ejemplo poético del adverbio temporal"aún"

Aún no estoy preparado para perderte...
No estoy preparado para que me dejes solo.
Aún no estoy preparado para crecer
y aceptar que es natural,
para reconocer que todo
tiene un principio y tiene un final.

Aún no estoy preparado para no tenerte
y sólo recordarte...
Aún no estoy preparado para no poder oírte
o no poder hablarte,
no estoy preparado para que no me abraces
y para no poder abrazarte.

Aún te necesito
y aún no estoy preparado para caminar
por el mundo preguntándome ¿por qué?
No estoy preparado hoy ni nunca lo estaré.

Te necesito.

Pablo Neruda

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aun / aún / aunque

- aun = 'sin embargo' / 'incluso si' / 'incluso más que'
- aún = 'todavía ahora' 'todavía entonces' Expresa persistencia de cierta acción o estado con respecto al momento en que se habla (referencia absoluta de presente) o del que se habla (referencia relativa de pasado o de futuro). Se emplea mucho en correlación morfosintáctica con el adverbio temporal "cuando".
- aunque = 'a pesar de que'; en inglés: "although"; en francés: "malgré que"

El buen ejemplo: Aunque es el otoño, aún hay rosas en mi jardín, aun estando privado de sol. Semántica: 'A pesar de que es el otoño, todavía hay rosas en mi jardín, incluso si está privado de sol'

Nota sobre la acepción ponderativa del adverbio temporal "aún"

La voz tónica "aún", igualmente en función adverbial temporal, equivale a "todavía" en su acepción ponderativa: "Si vinieras de vacaciones con nosotros, lo pasaríamos juntos aún mejor". Interpretación semántica: 'Si vinieras de vacaciones con nosotros, lo pasaríamos juntos aún mejor'.

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Nota sobre el empleo del operador "vs." en español como equivalente de "/"

versus. Esta preposición, que en latín significaba ‘hacia’, adquirió en el lenguaje jurídico inglés, ya en el siglo xv, el valor de ‘contra’, y con este sentido se usa frecuentemente en el español de hoy: «Kaspárov ‘versus’ Deep Blue: ¿quién ganará la partida?» (País [Esp.] 21.5.97); «Odiosas dicotomías: habla popular versus lengua de cultura, lenguas primitivas versus lenguas avanzadas» (Ninyoles Idiomas [Esp. 1977]). Aparece a menudo en la forma abreviada vs.: «Para hoy se prevé igualmente la confirmación de los escenarios de los partidos Colegiales vs. Olimpia y San Lorenzo vs. Guaraní» (Abc [Par.] 7.11.00). Aunque no es censurable su empleo —pues palabras españolas como adversario, procedentes en latín de la misma raíz que versus, presentan el rasgo semántico de confrontación—, se recomienda sustituir este latinismo anglicado por la preposición española contra o por la locución preposicional frente a.

Diccionario panhispánico de dudas
© Real Academia Española, 2005.

domingo, agosto 19, 2007

Las mujeres en El Quijote

Las mujeres en El Quijote

Permalink 19.08.07 @ 19:50:00. Archivado en El Quijote, Sociogenética, Antropología conyugal, Educación, Novela

Madrid es con frecuencia escenario de encuentros o congresos, donde mujeres venidas de los cuatro puntos cardinales nos recuerdan a los hombres la injusticia del machismo y la obligatoriedad de tratarlas no sólo sin violencia, sino como nuestras iguales en dignidad y en derecho. A Madrid le ha cabido de nuevo este honor hace muy pocos días. He aquí mi modesta contribución como cervantista a esta lucha por la dignidad femenina. Se trata de un artículo sacado del Diccionario enciclopédico de mi Taller cervantino del Quijote, artículo que publiqué, en una circunstancia análoga, el 08.06.05.

¿Era Cervantes misógino o filógino?

Cabe concluir de un estudio detenido de las mujeres en el Quijote, que si es innegable la filoginia quijotesca, mucho más innegable e incluso sistemática es la denuncia por el Autor del Quijote de la misoginia ambiente. Disculpándonos por el anacronismo léxico, podemos afirmar que Miguel de Cervantes, particularmente en el Quijote, es uno de los más distinguidos valedores del feminismo occidental actual.

* * *

En el Quijote encontramos una serie de personajes femeninos caracterizados por su voluntad de rebelarse contra las limitaciones de las convenciones sociales y por el deseo de mostrar y desarrollar su propia individualidad: Dorotea, Marcela, Claudia Jerónima, Ana Félix.

En esto sigue el camino trazado por Joanot Martorell en su Tirante el Blanco. Así, por ejemplo, la infanta de Sicilia declara a Tirante, a propósito del príncipe Felipe, su pretendiente francés:

«Por amor de mí, no me digáys tal razón, que para mi plazer querría hombre que fuese entendido y discreto, e antes sufriría que no fuese de estado y linaje que no que fuese grossero y escaso… Mas no penséys que soy muger que creo de ligero, antes si ha de ser algo, he de meter las manos hasta los codos para sintir y saber su plática, su estado y condición si será tal que pueda dar consuelo a mi ánima en este mundo… —Si yo hallo alguna falta de grosería y escaseza en Felipe, nunca jamás le tomaré por marido; y de aquí adelante no quiero pensar en otra cosa sino cómo sabré la verdad… Si yo tomo por marido a Felipe y no me sale tal qual yo deseo, abré de ser omecida de mi persona, porque de fuerça haré cosas de desesperación; y assí me paresce que vale más estar sola que mal acompañada.», cap. C, ed. de Martín de Riquer, 1990, pp. 222, 223, 257 y 261.

En cambio, la época del Quijote. no sólo era resueltamente antifeminista sino que invocaba razones científicas para serlo, como lo prueba, en el Examen de ingenios para las ciencias del doctor Huarte de San Juan de 1574, la parte consagrada a las diligencias que los padres han de hacer al engendrar, para que salgan varones y no hembras:

«Los padres que quisiesen gozar de hijos sabios y que tengan habilidad para letras han de procurar que nazcan varones; porque las hembras, por razón de la frialdad y humidad de su sexo, no pueden alcanzar ingenio profundo. Sólo vemos que hablan con alguna apariencia de habilidad en materias livianas y fáciles, con términos comunes y muy estudiados; pero, metidas en letras, no pueden aprender más que un poco latín, y esto por ser obra de la memoria. De la cual rudeza no tienen ellas la culpa; sino que la frialdad y humidad que las hizo hembras, esas mesmas calidades hemos probado atrás que contradicen al ingenio y habilidad.», Huarte de San Juan, Examen de ingenios para las ciencias, p. 627-628.

¿Era don Quijote filógino o misógino? Ciertamente no era misógino, pero parece que era un filógino pesimista, puesto que pensaba que la mujer buena era muy difícil de encontrar. Ésta es al menos la impresión que tenemos, cuando intentando reconfortar a Basilio, con ocasión de su problemática boda con Quiteria, tras las suspendidas bodas de Camacho, le recuerda que un sabio opinaba que

«no había en todo el mundo sino una sola mujer buena, y daba por consejo que cada uno pensase y creyese que aquella sola buena era la suya, y así viviría contento.», II.22.4.

La relativa filoginia quijotesca contrasta vivamente con la absoluta misoginia ambiente, muy bien representada por diferentes personajes de su historia (tema de la misoginia ambiente). Así, por ejemplo, Sancho Panza quiere a las mujeres obedientes a sus maridos; don Fernando las hace objeto de fuerza y falsas promesas; el curioso impertinente las somete a pruebas, porque duda de su virtud; el pastor Eugenio las considera a todas de condición desasosegada como las cabras, simplemente por ser hembras; el Duque, hablando con Sancho Panza, pone en relación la cortesía debida a una mujer con el talle que tiene (presupuesto: ser corteses con las hermosas y descorteses con las feas):

«veremos el talle de la Condesa y por él tantearemos la cortesía que se le debe», II.37.15; etc.

Traicionado en su amor por Leandra, el Cabrero Eugenio no sólo desbarra a propósito de las mujeres, sino de todas las hembras, cuya condición estima desasosegada:

«Mas ¿qué puede ser sino que sois hembra, y no podéis estar sosegada; que mal haya vuestra condición y la de todas aquellas a quien imitáis?… », I.50.11.

Este punto de vista coincide con el de la opinión pública:

«los que conocían su discreción y mucho entendimiento (de Leandra) no atribuyeron a ignorancia su pecado, sino a su desenvoltura y a la natural inclinación de las mujeres, que por la mayor parte suele ser desatinada y mal compuesta.», I.51.3.

El punto de vista de Eugenio resume la misoginia ambiente:

«Yo sigo otro camino más fácil y, a mi parecer, el más acertado, que es decir mal de la ligereza de las mujeres, de su inconstancia, de su doble trato, de sus promesas muertas, de su fe rompida, y finalmente, del poco discurso que tienen en saber colocar sus pensamientos e intenciones, y esta fue la ocasión, señores, de las palabras y razones que dije a esta cabra cuando aquí llegué, que por ser hembra la tengo en poco, aunque es la mejor de todo mi apero.», I.51.3

En la Novela del curioso impertinente asistimos a una acumulación de pruebas impertinentes de la mujer por el hombre:

«Porque yo tengo para mí, ¡oh amigo!, que no es una mujer más buena que cuanto es, o no es, solicitada, y que aquella sola es fuerte que no se dobla a las promesas, a las dádivas, a las lágrimas y a las continuas oportunidades de los solícitos amantes», I.33.9.

«Conténtate, Anselmo, y no quieras hacer más pruebas de las hechas, y pues a pie enjuto has pasado el mar de las dificultades y sospechas que de las mujeres suelen y pueden tenerse, no quieras entrar de nuevo en el profundo piélago de nuevos inconvenientes», I.34.7.

Un poco antes encontramos el mismo tipo de actitud en la historia de Cardenio (tema de la misoginia ambiente):

«Conocióme Luscinda luego, y conocíla yo; mas no como debía ella conocerme y yo conocerla. Pero, ¿quién hay en el mundo que se pueda alabar que ha penetrado y sabido el confuso pensamiento y condición mudable de una mujer?», I.27.28.

Uno de los testimonios más conmovedores de la parcialidad social frente a las mujeres es el que nos aporta Claudia Jerónima, acusando a su propia naturaleza de mujer del drama que vive. El testimonio es conmovedor, porque por su boca habla una sociedad que le ha enseñado a menospreciarse en cuanto mujer (tema de la misoginia ambiente):

«Viome, requebróme, escuchéle, enamoréme, a hurto de mi padre; porque no hay mujer, por retirada que esté y recatada que sea, a quien no le sobre tiempo para poner en ejecución y efecto sus atropellados deseos.», II.60.24.

Cabe concluir que si es innegable la filoginia quijotesca mucho más innegable e incluso sistemática es la denuncia por el Autor del Quijote de la misoginia ambiente. Disculpándonos por el anacronismo léxico, podemos afirmar que Miguel de Cervantes, particularmente en el Quijote, es uno de los más distinguidos valedores del feminismo occidental actual. La intensidad de esta actitud explica la presencia de la Novela del curioso impertinente como lectura en común de los personajes más significativos de la primera parte. No se olvide que el tema de la lectura, que da lugar a la inserción de esta novela como objeto de lectura por los personajes en la venta, es uno de los temas mayores del Quijote.

Podemos añadir que la Novela del Curioso impertinente es para nosotros, como lo hemos probado ampliamente en otro lugar, la historia de la relación de un antiquijote con las mujeres; la impertinencia estriba en creer que las mujeres deben ser sometidas a pruebas, para que aparezca la verdad de su virtud (tema de la misoginia ambiente vs filoginia quijotesca). La impertinencia de Anselmo, el Curioso impertinente, consiste en querer someter a prueba la virtud de Camila, su mujer, como si el valor de esta virtud no consistiera en ella misma, en su verdad de conciencia, sino en la experiencia que hacen de ella los otros, en su apariencia:

«el deseo que me fatiga es pensar si Camila, mi esposa, es tan buena y tan perfeta como yo pienso, y no puedo enterarme en esta verdad, si no es probándola de manera que la prueba manifieste los quilates de su bondad, como el fuego muestra los del oro.», I.33.9.

Curiosidad impertinente que su amigo Lotario rechaza al preguntarle una y otra vez: «¿qué mejores títulos piensas darle después que los que ahora tiene, o qué será más después de lo que es ahora?… si es tan buena como crees, impertinente cosa será hacer experiencia de la mesma verdad», I.33.14;

y más adelante: «¿para qué quieres poner esta verdad en duda?», I.33.16.

Citas del Quijote: Salvador GARCIA BARDON, El Quijote para citarlo

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Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, aparecerá en 2005.

sábado, agosto 18, 2007

Perú en El Quijote y El Quijote en Perú

Perú en El Quijote y El Quijote en Perú

Permalink 17.08.07 @ 12:40:10. Archivado en Las Américas, El Quijote, España, Sociogenética, Pro amicitia universale, Arte

En estos momentos de duelo y de congoja de los Peruanos, sentimientos que compartimos con ellos, los Españoles debemos recordar los lazos particularmente estrechos y tradicionales que nos unen con este pueblo hermano.

Uno de los testimonios más antiguos y más explícitos de que disponemos de estos lazos, en el plano de nuestro imaginario, es la propia filosofía que sustenta la obra quijotesca como fermento sociogenético que la ha hecho posible. Esta tesis aparece en filigrana en numerosos artículos de colegas peruanos, que han estudiado magistralmente el tema, siguiendo la hipótesis con la que Unamuno enlazaba el Quijote y América: «Hay un quijotismo filosófico, sin duda, pero también, una filosofía quijotesca. ¿Es acaso otra, en el fondo, la de los conquistadores...?». Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, Espasa-Calpe, Madrid, 1993, pág. 308.

Tras una indicación somera de la presencia del Perú en El Quijote, ofrecemos una serie de vínculos que permiten navegar a los artículos de mis colegas peruanos, que han estudiado magistralmente el tema del Quijote en Perú.

Pirú (en el s. XVII alterna con Perú, así, p.e., Covarrubias dice: «río Marañón en el Pirú», Cov. 788.b.34.) m. arc. La forma Pirú, ya arcaica en el siglo XVII, es adecuada en boca del oidor, hombre ya anciano, y hermano del cautivo, cuyo relato nos retrotrae al último tercio del siglo XVI (Gaos).

Tanto fuera como dentro del Quijote, el Perú es por antonomasia, en el imaginario de los siglos XVI y XVII, lugar de riqueza, especialmente en metales preciosos:

«PERÚ. Provincia famosísima en la India Occidental, conquistada y señoreada de los Católicos Reyes de España [nota: Francisco Pizarro lo conquista para ellos en 1533], de donde se han traido tantos millones de oro y plata. Y en cambio desto se les ha comunicado a la santa fe católica, tan asentada en aquellas partes, como en las demás donde se ha predicado el Evangelio.», Cov. 866.b.49.

«PERULERO. El que ha venido rico de las Indias del Perú.», Cov. 867.a.23; así lo vemos en el contexto del relato del Cautivo, en boca de su hermano el Oidor:

«Mi menor hermano está en el Pirú, tan rico, que con lo que ha enviado a mi padre y a mi ha satisfecho bien la parte que él se llevó». I.42.23.

Citas del Quijote: Salvador GARCIA BARDON, El Quijote para citarlo.

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El Quijote en Perú

Introducción
Por Eva M.ª Valero Juan

El Perú en Cervantes
por Aurelio Miró Quesada

Don Quijote en la fiesta de Pausa
por Aurelio Miró Quesada

Dualidad en Cervantes y en El Quijote
Por Óscar Miró Quesada

Sobre El Quijote en América
Por Ricardo Palma

Cervantes y el Perú
Por Raúl Porras Barrenechea

Cervantes y El Quijote
Por Javier Prado

Cervantes
Por José de La Riva-Agüero

Preludio cervantino
Por Luis Alberto Sánchez

Cervantes, síntesis de la cultura española
Por Augusto Tamayo Vargas

Relación de las fiestas que se celebraron en la corte de Pausa

Citar El Quijote

Citar El Quijote

Permalink 18.08.07 @ 14:10:00. Archivado en Escritura bloguera, El Quijote, Lingüística, Hispanobelgas

Este fue mi Regalo de fin del año cervantino 2005, que he renovado al comienzo de este año, para celebrar dignamente con mis amigos blogueros, durante el año 2007, el cuarto centenario de la proyección europea e internacional de El Quijote.

El hecho histórico que nos incita a celebrar de manera especial este nuevo año conmemorativo es que en 1607 apareció en Bruselas la cuidadísima edición de Velpius, que los estudiosos universitarios consideramos unánimemente como la primera edición crítica de El Quijote.

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Citar El Quijote

Durante toda mi vida me he dicho que la manera habitual de citar los textos del Quijote no era nada práctica. Dispuesto a resolver este problema, decidí y prometí hace más de quince años, cuando escribía una Gramática intencional (Lovaina, 1989) y una Semántica lexicológica (Lovaina, 1990) del español, que iba a proponer una nueva lectura crítica de los textos cervantinos, dotando mi edición de un sistema simple, preciso y rápido de referencias textuales. Las referencias a los textos del Quijote no se harían en adelante ni a la inmensidad de los capítulos, en los que es fácil perderse, ni a la extrema diversidad de las páginas, consecuencia de las diferentes ediciones empleadas, sino a las réplicas dialogísticas y a los párrafos, ambos editorialmente establecidos y numerados.

Como es sabido, tanto las ediciones príncipes de 1605 y de 1615 de los textos cervantinos como todas las ediciones posteriores, hasta mediados del siglo diecinueve, carecían de divisiones en párrafos y en réplicas dialogales, con la excepción de las poesías. Juan Eugenio Hartzenbusch fue el primero en establecer este tipo de divisiones, en su edición del Quijote de mediados del siglo diecinueve. Una vez iniciado este proceso de clarificación editorial moderna de los textos cervantinos, cupo el honor de continuarlo al insigne cervantista osunense don Francisco Rodríguez Marín. La división en párrafos y réplicas, adoptada en su edición del Quijote de 1911, para la colección de los «Clásicos castellanos», es la que mayor influencia ha ejercido sobre ediciones posteriores, al ser empleada por otros editores como texto original para la imprenta. El mismo deseo de clarificación editorial presidió los trabajos del inolvidable investigador valenciano Vicente Gaos y de los dos grandes maestros catalanes del cervantismo crítico actual Martín de Riquer y Francisco Rico Manrique, fieles continuadores de la ingente obra hispanista de la escuela filológica de Barcelona. Aceptando básicamente las divisiones de Hartzenbusch y de Rodríguez Marín, las han aumentado en cantidad y en calidad.

Mi trabajo ha consistido en dar un paso más en esta misma dirección, intentando mejorar la eficacia del sistema adoptado, no sólo como ayuda para la lectura, sino como instrumento para citar con precisión cualquier lugar del Quijote. Para ello, he añadido algunas divisiones, he hecho desaparecer los saltos de línea de las poesías, para citarlas fácilmente en mi diccionario enciclopédico, sin ocupar demasiado espacio, reemplazando los saltos con un signo convencional de pausa, y he dotado a cada una de las divisiones establecidas de un número compuesto de identificación, que nos permitirá a todos, de aquí en adelante, el citar los textos del Quijote con precisión, claridad y facilidad. Estos números se componen de tres partes separadas por puntos; por ejemplo: II.25.20. La primera parte, en cifras romanas, se refiere al volumen del Quijote; la segunda y la tercera, en cifras árabes, se refieren respectivamente al capítulo y al párrafo o réplica citados. En nuestro ejemplo tenemos el número compuesto que nos conduce directamente a la réplica de maese Pedro, respondiendo a don Quijote a propósito del mono adivino: «—Señor, este animal no responde ni da noticia de las cosas que están por venir; de las pasadas sabe algo, y de las presentes, algún tanto.», II.25.20. Se añade a esta tríada un cuarto miembro, cuando nos ha parecido oportuno introducir subdivisiones dentro de un párrafo excesivamente largo.

Este fue el texto de presentación de mi Regalo de fin del año cervantino 2005.

Citas del Quijote: Salvador GARCIA BARDON, El Quijote para citarlo

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© Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005.

viernes, agosto 17, 2007

Bloguear para testimoniar, no para bromear

Bloguear para testimoniar, no para bromear

Permalink 16.08.07 @ 13:45:45. Archivado en Escritura bloguera, Europa, España, Sociogenética, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

"Bloguear no es bromear. Quien bloguea no bromea. No es bueno bromear si se quiere bloguear".

La cantilena de estas frases sinónimas, reunidas por mí en copla deontológica, resuena en mi memoria con la armonía fresca de un manantial, de cuya agua bebemos en la alta montaña.

Concretamente me veo con la boca pegada al pecho materno de un manantial generoso, un poco más abajo del puerto de Roncesvalles.

Tanto me sedujo el placer que me produjo la primera vez que mamé a este pecho, que varios años después volví a él con el deseo de revivir el mismo placer. Y así fue, lo reencontré.

Ahora que de pasada lo recuerdo, la sinestesia del placer de revivir lo vivido me habita, hasta el punto de comenzar a sentirlo como por si por la tercera vez estuviera mamando de aquél pecho el agua cristalina que me dio su vida gratuita.

El 12.05.06, dirigiéndome a una madre, que comparte su trabajo materno con su trabajo de educadora, escribía yo el siguiente posteo, bajo el título "Bloguear para testimoniar":

Estimada y querida Alicia: Te repito aquí lo que ya te he escrito en tu propio blog.

Tú tienes el mérito de haber comprendido que bloguear debe ser ante todo testimoniar.

Nunca se te ha ocurrido ni jugar ni bromear con este formidable instrumento de conciencia que son los blogs, como lo hacen irresponsablemente muchos de los inconscientes que degradan este medio.

Tanto en Andalucía, que es tu mayor preocupación, como en España y en Europa te agradecemos todo lo que haces en favor de la democracia social auténtica, que echamos de menos.

Tu testimonio es irremplazable, porque tú sí que conoces, por haberlos vivido en primera persona, compartiéndolos cada vez que ha sido necesario, los sufrimientos de quienes viven en la pobreza, que en el mundo como en Europa, en España como en Andalucía siguen siendo mayoría.

Tú sabes que el voto de pobreza es necesario, entendido como una actitud sincera de desprendimiento, para garantizar la pureza de una entrega leal al servicio del Bien Común, que es la única herencia de los pobres.

Quien no hace esta promesa firme, al entrar en religión o en política, demuestra que pretende ocuparse del Bien Común tergiversando, sin saber lo que es vivir la pobreza como la viven los pobres, es decir: compartiéndola.

Quien no comparte la pobreza, es evidente que no sabe lo que es esperar en una cola para pagar la luz o el agua cortadas; tampoco sabe lo que es la vergüenza de pedir dinero prestado, para pagar los colegios; ignora lo que es no tener vivienda y vivir en riesgo de tener que salir cualquier día de la que tiene alquilada; no tiene ni idea del dolor que produce el tener que decir no a cosas cuasi necesarias de los hijos; etc.

miércoles, agosto 15, 2007

Don Quijote en Bruselas, 1607-2007.

Don Quijote en Bruselas, 1607-2007.

Permalink 15.08.07 @ 09:15:15. Archivado en Escritura bloguera, Europa, El Quijote, Poética, Hispanobelgas, España, Novela

Dedico este artículo a todos mis colegas blogueros que practican una creación multimediática, lo cual significa que cultivan al mismo tiempo la escritura, la pintura, la fotografía y la música. Algunos de ellos tienen el mérito de cultivar la cinematografía, disciplina interdisciplinar en la que todavía tengo mucho que aprender de mi hijo Xavier, historiador y artista, que ha hecho de ella el eje de su trabajo en el Palacio de bellas artes de Bruselas, llamado popularmente: Bosart.

Don Quijote visita el "Nacimiento" de Europa en Bruselas

No es una quijotada más, ni de don Quijote ni mía. Se trata de un documento auténtico que elaboré expresamente, para todos mis compañeros blogueros, el 26 de diciembre de 2005, a las cuatro y media de la tarde.

Don Quijote, frente por frente de la entrada de la Plaza Mayor de Bruselas, se dispone a visitar el "Nacimiento" de Europa. Lo he sorprendido haciendo un gesto de saludo, en el momento en que la paloma de la paz no solamente se ha posado sobre su cabeza, sino que parece que tiene decidido quedarse encima por mucho tiempo, bajo un cielo cuyos nubes diminutas son pétalos de rosas sonrosadas que confirman la paz.

Una hora después, cuando yo salía del metro muy cerca de mi casa, el cielo cubría Bruselas de un manto inmaculado de nieve. En mi hogar me acogía el calor incomparable del nido familiar, rejuvenecido ahora, una vez más en nuestra vida, con nuestro "Nacimiento" y los villancicos, cuando fuera amenazan el viento y el frío.

Escribía yo aquí mismo (1) el 27.12.05:

No quiero olvidar el deciros algo muy importante: don Quijote visita perpetuamente el "Nacimiento" de Europa en Bruselas, puesto que sus aventuras se conocen aquí desde el año 1607, en la mejor edición de la época hispano-flamenca que lo vio nacer, y que el grupo escultórico que yo os muestro es bastante anterior a la entrada de España en la Unión Europea.

En cierta manera don Quijote nos preparó la entrada en la Europa solidaria actual, no poniendo una pica en Flandes, sino saludando amistosamente con mano franca y abierta, a la manera del entrañable Cervantes.

Esto es muy importante tanto para mí, como gran amigo de Cervantes, autor del Quijote, como para todos vosotros, a quienes he intentado explicar, durante todo este año quijotesco 2005, que la suprema genialidad de Cervantes, en cuanto creador del Quijote, es el habernos invitado a todos a ser autores de nuestra propia escritura, participando creativamente en la suya, a título de ensayo de la nuestra propia de cada uno.

Si yo he participado quijotescamente en esta aventura de bloguero, y pienso seguir participando, es porque la considero como una de las mejores posibilidades que el ser humano haya tenido en la historia de escribir leyendo y de leer escribiendo la aventura de su propia vida, inseparable de la aventura arriesgada y diaria del vivir de todos sus hermanos humanos.

Diez meses después de haber escrito este texto, con el cual echaba un vistazo al trayecto recorrido durante el año 2005, escribí este otro el 09.10.06, cuya intención era preparar el trayecto que recorreríamos juntos, para celebrar dignamente durante el año 2007 la proyección europea e internacional de El Quijote.

El hecho histórico que nos incita a celebrar de manera especial este nuevo año conmemorativo es que en 1607 apareció en Bruselas la cuidadísima edición de Velpius, que los estudiosos universitarios consideramos unánimemente como la primera edición crítica de El Quijote.

Insisto en recordar que esta magnífica edición apareció a poquísima distancia temporal de la princeps madrileña y que su prestigio fue tal, que tanto las ediciones castellanas posteriores como las diferentes traducciones, o bien se apoyarían totalmente en ella, como sucedió con la traducción inglesa, o al menos la tendrían muy en cuenta, para incorporar sus innegable mejoras editoriales.

Como editor actual tanto de "El Quijote para citarlo" como de "El Quijote de Bruselas" y del "Taller cervantino del Quijote" tengo el placer de citar varios pasajes de la biografía de Cervantes escrita por Navarrete, donde este biógrafo pone de relieve la importancia de las ediciones de Bruselas en la historia editorial del Quijote.

Primera parte de El Quijote de Bruselas, por Roger Velpius, impresor de SS. AA.- Año 1607.- Un tomo en 8.º

El privilegio por seis años a favor de Velpius está expedido por los Sermos. príncipes Alberto e Isabel Clara Eugenia en Bruselas a 7 de marzo de 1607.

Segunda parte de El Quijote de Bruselas,por Huberto Antonio, impresor jurado.- Año 1616.- Un tomo en 8.º

Los serenísimos príncipes Alberto e Isabel Clara Eugenia, duques de Brabante, dieron privilegio en su consejo de Bruselas a 4 de febrero de 1616 para que dicho impresor pudiera imprimir por espacio de seis años esta II parte del Quijote. Solo omitió en los principios la aprobación del licenciado Márquez Torres. En Bruselas, por Huberto Antonio, impresor jurado.- Año 1616.- Un tomo en 8.º

La obra completa de El Quijote de Bruselas: Vida y hechos del ingenioso hidalgo don Quijote, etc.-, por Juan de Mommarte, impresor.- Año 1662.- 2 tomos: 8.º

Esta es la primera edición en que además de otras alteraciones, hallamos variado aun el mismo título de la obra; pues habiéndole dado Cervantes con mucha propiedad el que se lee en las ediciones primeras, en todas las posteriores a ésta se conservó el de Vida y hechos etc., título tan impropio y ajeno de esta fábula, como si a la Odisea de Homero, se la intitulase Vida y hechos del prudente Ulises, según lo advirtió la academia en el prólogo a la edición de 1780, corrigiendo este error y otros no menos groseros y notables.

También fue esta edición de Bruselas la primera que se hizo con estampas, como lo declara el impresor en la dedicatoria a D. Antonio Fernández de Córdoba, teniente general de la caballería en los estados de Flandes; pero es preciso confesar que el buril es tosco, y los dibujos carecen de la propiedad de los trajes, y del carácter peculiar de los personajes que representan. El privilegio a favor de Mommarte para imprimir esta obra en español y en otras lenguas por doce años, está fecho en Bruselas a 4 de setiembre de 1660.

(1) Don Quijote en Bruselas

(2) Hojeando El Quijote de Bruselas