lunes, mayo 21, 2007

Pro territorio y por una vivienda digna

Pro territorio y por una vivienda digna

Permalink 21.05.07 @ 23:21:39. Archivado en España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

Asociaciones y plataformas de las diversas comunidades autónomas salieron a la calle el 5 de Mayo en múltiples ciudades españolas, para protestar por "la desaforada actividad urbanística, responsable de gravísimos degradaciones en nuestro territorio, en nuestro clima y en nuestra sociedad". La fecha que eligieron fue 22 días antes de las elecciones, para exigir a los políticos un cambio drástico de la gesión urbanística.

Los colectivos convocantes consideran que “la especulación urbanística es el problema social, medioambiental, cultural, económico y político más grave del estado español.”

También consideran que existe una grave amenaza a la democracia y al futuro bienestar social de nuestra sociedad, obra precisamente de la especulación urbanística y del deterioro moral de los poderes locales que ceden a la corrupción.

Por esto, han decidido realizar las movilización en una fecha tan cercana a las elecciones bajo los lemas: "Contra la especulación y la corrupción urbanística, en defensa del territorio, por una vivienda digna y por otro modelo de desarrollo"

Quieren denunciar a nivel tanto estatal como atonómico y municipal, sin excepciones, el modelo de desarrollo que han adoptado el Estado Español y los grandes partidos gobernantes.

-oOo-

Plataforma por una Vivienda Digna

"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general, para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos (Art. 47 Constitución Española)"

Esta iniciativa ciudadana apartidista y sin ninguna afinididad ideológica concreta, surge espontáneamente de la idea de que los jóvenes y no tan jóvenes, tenemos parte de culpa de la irracionalidad que estamos sufriendo en materia de vivienda. Un principio recogido en la Constitución es el acceso a una vivienda digna y no lo estamos defendiendo adecuadamente.

Este derecho se lleva vulnerando desde hace mucho tiempo, sin que ningún gobierno hasta ahora haya puesto en marcha medidas reales para protegerlo, como deben hacer según la Carta Magna. Y visto lo visto, si nosotros no defendemos su cumplimiento, nadie lo hará en nuestro lugar, puesto que son muchos los agentes implicados y muy poderosos, los que han inventado esta nueva forma de esclavitud y están beneficiándose a costa del futuro íntegro de muchas personas: bancos, constructoras, inmobiliarias, ayuntamientos...

Uno de los mecanismos que nos da la democracia para reclamar nuestros derechos no protegidos es la manifestación. Con esa intención estamos organizando sucesivas movilizaciones y actos en los que al menos se nos oiga. Quizás consigamos que las distintas instancias del gobierno, legislen en contra de la especulación inmobiliaria y consigan frenarla, o quizás no, pero lo que sí es seguro es que después de que nos oigan, nos tendrán más en cuenta y no ejercitarán la pasividad que han demostrado en este asunto durante estos últimos años. Tú también tienes que hacer algo.

¡ ÚNETE A NOSOTROS !

¡ COLABORA !

La Plataforma por una Vivienda Digna es una asociación de ámbito nacional inscrita en el registro nacional de asociaciones con el número 588195, que lleva desde finales de 2003 luchando por una vivienda digna y asequible y por un urbanismo más justo y sostenible a medida de los ciudadanos. Actualmente tiene grupos de trabajo territoriales en Madrid, Catalunya, Euskadi, la Comunidad Valenciana, La Rioja, Asturias, Castilla y León, Canarias, Navarra y Murcia. Si estás de acuerdo con nuestras bases de trabajo y tu comunidad autónoma no figura en este listado y deseas que también participe de la acciones que ya se están desarrollando a nivel estatal y resides en alguna de sus principales capitales, ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos a comenzar.

También si eres webmaster, puedes ayudarnos mucho dándonos a conocer a otras personas. Aqui tienes nuestros logotipos para incluir el enlace a www.viviendadigna.org en tu web.

Más información:
http://viviendadigna.org
http://nosevende.org

sábado, mayo 19, 2007

Solana, la cara española de Europa

Solana, la cara española de Europa

Permalink 19.05.07 @ 20:28:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Pro pace

El discurso de la personalidad distinguida con el Premio internacional Carlomagno, durante la ceremonia de entrega de este premio en Aquisgrán, es la ocasión que esta personalidad suele aprovechar para presentar su concepción personal de la Unión Europea. Es lo que ha hecho este año Javier Solana de Madariaga, Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad, con ocasión de la ceremonia de entrega de su propio Premio internacional Carlomagno en la ciudad de Aquisgrán.

El acto tuvo lugar este 17.05.2007 en la sala de la Coronación del Ayuntamiento de Aquisgrán. Solana estuvo acompañado por el Rey Juan Carlos y por el ex presidente del gobierno Felipe González, así como por su esposa y sus dos hijos. El Rey y el ex presidente del gobierno son junto a Salvador de Madariaga, tío abuelo de Javier Solana de Madariaga, los únicos españoles que comparten esta distinción con otras personalidades que han contribuido a la construcción europea y/o a la paz mundial, como son los padres fundadores de la Unión, Jean Monet y Robert Schuman, Konrad Adenauer y Alcide de Gasperi, y políticos como Winston Churchill y Bill Clinton. El premio es un reconocimiento que concede la ciudad alemana, "a partir de una iniciativa popular de los ciudadanos de Aquisgrán, que comenzó su andadura en 1950", a la contribución a la construcción europea y a la paz mundial.

Cabe destacar la presencia en la ceremonia de Hans-Gert Poettering, presidente del Parlamento Europeo; Benita Ferrero-Waldner, comisaria de Relaciones Exteriores; Jean Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo; Frank-Walter Steinmeier, ministro de Exteriores de Alemania; y, en representación del Gobierno español, de Alberto Navarro, secretario de Estado de Relaciones con Europa. También asistieron a la ceremonia Narcís Serra, ex vicepresidente del Gobierno, y los ex ministros Jorge Semprún y Javier Gómez Navarro.

El directorio del Premio Carlomagno ve en el diplomático español un mediador en nombre de la Unión Europea en “todos los grandes conflictos de este mundo” –también, y sobre todo, por su actuación en los Balcanes. Esto y su “impresionante biografía personal”, dado que sufrió duros golpes bajo el régimen de Franco, le hacen digno merecedor del premio. El alcalde de Aquisgrán, Jürgen Linden, también ve en él al virtuoso “trabajador en la Casa Europa”. Según Linden, Solana, profesor de física de 65 años, representa la responsabilidad de Europa en la paz mundial.

Esta valoración no es compartida por los activistas de “Premio Carlomagno a Solana No”. En marzo publicaron un anuncio de periódico declarando que el “Premio Carlomagno de Aquisgrán” no se otorgaba en su nombre. Es una de esas acciones que demuestran una vez más, la intensidad con la que se identifican la ciudad y sus habitantes con el Premio Carlomagno. La guerra contra Yugoslavia en 1999 ha servido a esta plataforma ciudadana para protestar contra la entrega del premio al Secretario General del Consejo de Ministros de la UE. Como Secretario General de la OTAN en aquella época, Solana sería corresponsable de diversas acciones “contrarias al Derecho internacional”. Asimismo, desde su actual posición defiende una “progresiva militarización de la política exterior europea”, según la crítica principal.

Contrasta con esta opinión el apoyo francamente positivo del Deutsche Welle a la distinción concedida por la ciudad de Aquisgrán a Solana, cuyos méritos sintetiza en la frase: "Un esfuerzo sin igual por la paz en el mundo":

El jefe de la Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana, fue galardonado en Aachen con el Premio Carlomagno por sus esfuerzos por la paz a nivel internacional.

La entrega del Premio Carlomagno al alto representante de la Política Exterior y Secretario General del Consejo de la Unión Europea es una clara demanda a Bruselas y a los 27 estados miembro de la UE, para que nombren finalmente al diplomático Solana ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Europea.

Solana fue galardonado por su labor en pro de la paz e integración en Europa y el mundo, pero especialmente por el esfuerzo en el caso de los Balcanes y la ampliación de la UE.

En su discurso laudatorio el primer Ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, honró la intervención política de Solana después de la dictadura franquista como un importante aporte a la democratización de España.

También Juncker se sumó en Aachen (Aquisgrán) a la demanda de nombrar a Solana ministro de Relaciones Exteriores de la UE. Juncker subrayó la intervención de Solana en pro de la estabilización del Cercano Oriente y de África y destacó especialmente los casos de Darfur y El Congo.

Paz y estabilidad en Europa

Solana trabaja siguiendo el método de la seguridad interrelacionada. Ha ordenado catorce intervenciones militares y civiles, con lo que ha logrado evitar muchas guerras. Solana es un arquitecto de la paz, la estabilidad y la seguridad en Europa.

Solana agradeció el galardón al que calificó anteriormente como el premio más importante que ha recibido en toda su vida. Se comprometió a seguir invirtiendo toda su energía en el proyecto europeo; hizo hincapié en la responsabilidad de Europa para la paz mundial y la importancia de que en el futuro hable con una sola voz.

Somos lo que hacemos

"Lo que hacemos en el mundo es el perfecto espejo de lo que somos. Hay una forma europea de resolver los conflictos internacionales y esta es la vía del diálogo, la cooperación, la creación de puentes y dar voz a aquellos a quienes se obliga a callar", dijo el jefe de la diplomacia europea.

Solana hizo hincapié en el legado de los fundamentos europeos, las leyes e instituciones sólidas y el esfuerzo sin cuartel por buscar el consenso y el compromiso, todo lo cual crea una base incomparable para solucionar conflictos.

Deutsche Welle

Vinculación del premio con el nombre del emperador Carlomagno

El premio, con el cual la ciudad de Aquisgrán suele honrar los méritos con respecto a Europa, lleva con razón el nombre del emperador Carlomagno. En efecto, el rey de los francos, que constituyó a Aquisgrán como capital de su reino, dio una contribución esencial a los fundamentos políticos y culturales de Europa y, por tanto, mereció recibir ya de sus contemporáneos el nombre de pater Europae. La feliz unión de la cultura clásica y de la fe cristiana con las tradiciones de diversos pueblos se realizó en el imperio de Carlomagno y se ha desarrollado de varias formas como herencia espiritual y cultural de Europa a lo largo de los siglos. Aunque la Europa moderna presenta, en muchos aspectos, una realidad nueva, en la figura histórica de Carlomagno se puede ver un elevado valor simbólico.

Juan Pablo II.

Hace sólo tres años, el Miércoles 24 de marzo de 2004, el anciano Papa Juan Pablo II, muy cerca ya de su muerte, presentaba de manera particularmente incisiva su concepción personal de la Unión Europea, en el Discurso que pronunció durante la ceremonia de entrega del PREMIO INTERNACIONAL CARLOMAGNO.

¿Con cuál Europa se debería soñar hoy? Permitidme trazar aquí un rápido esbozo de la visión que tengo de una Europa unida.

Pienso en una Europa sin nacionalismos egoístas, en la que se considere a las naciones como centros vivos de una riqueza cultural que merece ser protegida y promovida en beneficio de todos.

Pienso en una Europa en la que las conquistas de la ciencia, de la economía y del bienestar social no se orienten a un consumismo sin sentido, sino que estén al servicio de todo hombre que pase necesidad y de la ayuda solidaria a los países que tratan de alcanzar la meta de la seguridad social. Ojalá que Europa, que ha sufrido a lo largo de su historia tantas guerras sangrientas, se convierta en un factor activo de la paz en el mundo.

Pienso en una Europa cuya unidad se funde en la verdadera libertad. La libertad de religión y las libertades sociales han madurado como frutos valiosos en el humus del cristianismo. Sin libertad no existe responsabilidad: ni ante Dios ni ante los hombres. Sobre todo después del concilio Vaticano II, la Iglesia ha querido dar un amplio espacio a la libertad. El Estado moderno es consciente de que no puede ser un Estado de derecho si no protege y promueve la libertad de los ciudadanos en sus posibilidades de expresión, tanto individuales como colectivas.

Pienso en una Europa unida gracias al compromiso de los jóvenes. Los jóvenes se comprenden entre sí con gran facilidad, más allá de los confines geográficos. Pero, ¿cómo puede nacer una generación de jóvenes que esté abierta a la verdad, a la belleza, a la nobleza y a lo que es digno de sacrificio, si en Europa la familia ya no se presenta como una institución abierta a la vida y al amor desinteresado? Una familia de la que también forman parte los ancianos, con vistas a lo que es más importante: la mediación activa de los valores y del sentido de la vida.

La Europa que tengo en la mente es una unidad política, más aún, espiritual, en la que los políticos cristianos de todos los países actúan conscientes de las riquezas humanas que lleva consigo la fe: hombres y mujeres comprometidos a hacer que esos valores sean fecundos, poniéndose al servicio de todos para una Europa del hombre, sobre el que resplandezca el rostro de Dios.

Este es el sueño que llevo en mi corazón y que en esta ocasión quisiera confiarle a usted y a las generaciones futuras.

Me ha parecido interesante recordar esta concepción personal de la Unión Europea de Juan Pablo II, para que mis lectores puedan compararla con la de Javier Solana de Madariaga, Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad.

-oOo-

Mi Europa
por Javier SOLANA de MADARIAGA
Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad Común.

18/05/200

Nuestra tierra común está llena de contradicciones. Los europeos hemos escalado las cimas más sublimes del conocimiento y de la sensibilidad: Cervantes, Beethoven, la Ilustración, los derechos humanos, la pasión por la igualdad o el Estado del Bienestar. Pero hemos descendido también a los abismos más profundos del dolor que un ser humano pueda causar a otro. En muchos momentos no ha resultado ser descabellada la frase del escritor Amos Oz: "Europa, ese continente maravilloso y asesino".

Y es también muy ilustrativo del ser europeo que fueran los horrores de las Guerras Mundiales los que inspiraran una idea nueva y radical para la unificación del continente. Intentos había habido desde largo tiempo, pero el proyecto alumbrado tras la tragedia es decididamente nuevo y genial: la unidad en libertad; la paz a través de la apertura y la integración. La semilla dio un hermoso fruto. Ha creado una comunidad de Derecho, lo que considero nuestro mayor logro. Hace ya más de medio siglo que la paz y la estabilidad son realidades cotidianas de nuestro continente. Y no son fruto del equilibrio de poderes como antaño, sino consecuencia de normas e instituciones sólidas que se mantienen más allá de los avatares de la lucha política.

Pero eso es sólo una parte de lo que hace a la Unión Europea tan especial. La otra es los valores sobre los que se funda. La esencia de la Unión es el compromiso con un conjunto de valores compartidos. Democracia, tolerancia, derechos humanos, solidaridad y justicia social. Son esos valores los que sustentan nuestras leyes y nuestras instituciones y las hacen sólidas. Son los que nos convierten en una Unión política, más allá del vínculo económico. Es un logro, de proporciones históricas, basar un proceso de integración en un conjunto de valores. Por eso tuvo y tiene pleno sentido condicionar la entrada en la Unión a la aplicación real de esos valores y al compromiso de defenderlos. El genio de los padres fundadores fue dejar abierta, sin respuesta, la pregunta sobre el destino final de este proyecto. Políticamente esa actitud era la única posible ya que no podía haber acuerdo sobre ese estadio final. Ni tenía sentido tratar de adivinar el futuro.

Esta reflexión me lleva de los valores de Europa a Europa como valor; de su esencia a su propósito. No es difícil enunciar este propósito: si compartimos nuestros recursos y trabajamos juntos podremos moldear nuestro futuro de manera más brillante y prometedora de lo que ninguno de nosotros podría hacerlo actuando solo. Esto es aún más importante en un mundo en el que se han desencadenado fuerzas y movimientos que ningún gobierno puede controlar o detener. En el que seguimos conviviendo con la violencia, la opresión y la pobreza extrema. Un mundo en el que muchos no comparten nuestro compromiso con el multilateralismo y el Imperio de la Ley.

Estoy convencido de que debemos continuar por la senda de la construcción europea. En el pasado nos hemos apoyado en un tríptico muy particular: ampliar, profundizar, reformar. Cada uno de estos elementos ha dependido del otro para tener éxito; incluso para tener sentido. Con la ampliación hemos reunificado Europa sin imponer nada a nadie, simplemente por la enorme atracción que ha ejercido la Unión sobre el resto de los Estados europeos. Es un éxito histórico.

Pero la Unión es un proceso, una labor continua. Y precisamente por ello, albergo la convicción de que necesitamos cambios. En diversos campos: en qué cosas hacemos y en cómo las hacemos; en cómo nos comunicamos con los ciudadanos, en cómo gastamos su dinero, en cómo nos relacionamos con el mundo.

Pero por encima de todo, necesitamos salvaguardar la capacidad de Europa para actuar. El mundo está cambiando muy rápidamente. Nuevos actores se incorporan a los centros de poder y decisión; cambian también los grandes flujos económicos; las tendencias del pensamiento se alejan en muchos casos de nuestro modelo humanista; la innovación científica y tecnológica se extiende a regiones del mundo donde hubiera sido impensable encontrar ese tipo de conocimiento hace sólo unas décadas. Ante esos cambios profundos, ante esos retos de alcance impredecible, lamento tener que constatar que nuestra Unión está reaccionado con una paralizante estrechez de miras. Cuando más alerta debemos estar, cuando más demanda de Europa hay en el mundo, la Unión se ha replegado sobre sí misma en una estéril crisis institucional. No podemos continuar así. Debemos resolver esto cuanto antes, en este año 2007. Deseo por ello apoyar sin la menor reserva los esfuerzos de la canciller doctora Merkel para poner fin al paréntesis en el que nos encontramos y volver a situar a Europa sobre bases sólidas para afrontar el futuro.

Y debemos abordarlo con decisión porque Europa significa no sólo grandes ideas, sino también realizaciones concretas. Ha habido muchas, y de gran importancia: el mercado único, el euro, la ampliación, el desarrollo de capacidades para llevar a cabo operaciones militares y civiles de gestión de crisis. Pero nuestros ciudadanos quieren algo más que un mercado y un proyecto de estabilización regional. También quieren que la Unión sea un actor global. Y quieren que, al actuar globalmente, sea un factor de paz.

La política internacional sólo se puede hacer hoy en día desde plataformas continentales. Europa tiene intereses que preservar, amenazas a las que hacer frente, problemas que le afectan y debe resolver. Para cumplir estos objetivos tenemos que desarrollar una auténtica política exterior y una política de defensa y seguridad. En los últimos años hemos avanzado mucho por este camino, pero lo hemos hecho gracias a la convicción y al trabajo duro, a la buena voluntad de muchos, llegado el caso, improvisando soluciones según aparecían los problemas. Y estamos muy cerca del límite de lo que se puede conseguir por ese camino. Nadie mejor que nosotros los europeos sabe que si se quiere que las políticas duren deben sustentarse en instituciones. Sólo podremos desarrollar una auténtica política exterior si nos dotamos de las estructuras necesarias.

Hay una relación muy especial entre política exterior y construcción europea. Como ya he señalado, es evidente el interés en actuar juntos en un mundo en el que Europa sólo puede influir si actúa colectivamente. Pero ésa es sólo una parte de cómo la política exterior contribuye al proyecto europeo. La otra aparece cuando se reflexiona sobre el vínculo, sutil y fructífero, entre identidad y política exterior. Estoy profundamente convencido de la causalidad inmediata entre cómo nos definimos y cómo actuamos en el exterior. Lo que hacemos en el mundo es fiel reflejo de lo que somos. Hay una forma europea de hacer las cosas en el mundo, de abordar los problemas internacionales: dialogar, cooperar, tender puentes, y también proteger al vulnerable, hablar en nombre de aquel al que obligan a callar.

Pero la relación entre identidad y política exterior se manifiesta en los dos sentidos. Actuamos reflejando lo que somos, pero también ese "somos", ese proyecto europeo, se va moldeando según actuamos juntos. Nuestras experiencias conforman lo que queremos ser. Tenemos que actuar en un mundo cada día más complejo, y en algunos aspectos, más peligroso. Un mundo en el que asistimos a un renacimiento de políticas excluyentes, que se definen muchas veces por simple oposición al otro. Pero, y quiero subrayarlo, ninguna de esas políticas se define frente a Europa: somos vistos como parte activa pero no como factor de amenaza. Y es así por el legado de la idea inicial sobre la que nos fundamos: leyes e instituciones sólidas; búsqueda sin descanso del consenso, espíritu de compromiso. Ello nos permite jugar un papel único en la solución de muchos problemas.

Tomemos la cuestión de las armas nucleares y del desarme. El sistema instaurado para evitar la proliferación de este tipo de armas está hoy sometido a serias tensiones. Este sistema se basa en un delicado equilibrio entre tres pilares que deben progresar en paralelo: la no-proliferación, el desarme y la transferencia de tecnología. El problema es que, en estos momentos, un número importante de países, en particular entre los no alineados, consideran que hay un desequilibrio creciente entre esos tres pilares. Por esta razón, existe un riesgo cierto de que terminen abandonando este marco multilateral, como respuesta a una situación que perciben como injusta y perjudicial para su desarrollo energético. O la situación de muchos países africanos, con razón más preocupados por la proliferación de las armas ligeras que causan la muerte de miles de personas cada año y son un factor de inestabilidad permanente.

Pues bien, puedo asegurarles que la Unión Europea es, seguramente, el actor mejor situado, con el necesario capital político y acreedor de confianza entre todas las partes implicadas, para iniciar un proceso de diálogo que pueda resolver esta grave situación.

La construcción europea arranca con la voluntad de sellar la paz entre Alemania y Francia. Cuarenta años después ha sido la clave en la reunificación pacífica del continente. En Europa hemos sido capaces de abandonar el viejo y estéril concepto de basar nuestra seguridad en la debilidad del otro. Ahora sabemos que seremos fuertes y prósperos si nuestros vecinos lo son. Y debemos dar el siguiente paso: ser factor de paz en la Comunidad Internacional. La juventud europea es generosa. Participa masivamente en multitud de acciones destinadas a paliar la situación de los que más sufren. He recorrido tres continentes visitando las misiones de la Unión en las que policías, soldados, jueces, jóvenes europeos de todo origen luchan por la paz. Lo que empezó como un proyecto de paz europeo debe en el siglo XXI ser un factor de paz en el mundo. Nuestros jóvenes estarán sin dudar tras un proyecto de esta naturaleza. Porque son los principales portadores de un sueño, el sueño de un mundo así. Nuestros ciudadanos lo demandan. Es lo que se espera de nosotros fuera de Europa. Tenemos los medios: somos 500 millones, generamos un cuarto del producto bruto mundial, la primera potencia comercial, representamos la mitad de la ayuda al desarrollo. Con estos materiales se debe construir mucho y muy alto.

Europa, un actor global. Hablando con una sola voz. Factor decisivo en la paz y la estabilidad mundiales. Elemento insoslayable en la solución de cualquier conflicto o crisis internacional. Punto de referencia para un mundo basado en normas e instituciones sólidas y respetadas. Ésa es mi Europa. Y creo de todo corazón, que ese puede y debe ser el próximo logro del gran proyecto europeo. Tenemos la capacidad. Pongamos la voluntad política. Y hagámoslo realidad.

-oOo-

Este texto es la parte central del discurso que Javier Solana pronunció ayer en Aquisgrán con motivo de la recepción del Premio Carlomagno.

jueves, mayo 17, 2007

Elecciones a precio de saldo

Elecciones a precio de saldo

Permalink 17.05.07 @ 11:24:01. Archivado en Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

Lo peor que puede pasarnos el 27 de mayo es que vayamos a votar con la mentalidad de compradores a precio de saldo.

Es muy posible que esto nos suceda, porque esta mentalidad, auténtico cáncer socio-económico, ya ha engendrado como metástasis generalizada la engañosa mercadotecnia del "low cost".

En efecto, la mayor parte de las marcas, si no todas, que antes buscaban su distinción en la calidad de sus creaciones, calidad que justificaba lo caro de su precio, han girado hacia el olvido total de la calidad, amparándose tras el low cost.

Lo devaluado cualitativamente, económicamente y moralmente, va adquiriendo discursiva y textualmente categoría referencial.

Los innumerables casos de corrupción, para los que Marbella sirve de disculpa o de fácil comparación con estatuto de antonomasia, valen para expresar con desenfado e incluso con desvergüenza, la victoria de la cara dura sobre la ética, del abuso sobre la autoexigencia, de la indolencia y del cansancio sobre la presteza y el rigor, la ausencia de prejuicios sobre la conciencia moral.

Votemos de manera que esta mentalidad de compradores a precio de saldo no nos haga sacar de las urnas gobiernos que giren hacia el olvido total de la calidad, amparándose tras el low cost.

-oOo-

Imagen: Seudónimo bloguero: "Gordito bailarín".

"Gordito bailarín" es el seudónimo bloguero para esta obra de autor anónimo, implantada en una rotonda de La Cañiza (Pontevedra):

"han hecho un nuevo acceso a otros pueblos desde el mío: Portugal, Creciente… y en el futuro tb a la Autovía. La rotonda nuevecica y en el centro algo envuelto en un saco de basura. Iba yo a hacerle foticos porque parecía un regalito…" Donicela blog.

miércoles, mayo 16, 2007

La unidad hace la fuerza

La unidad hace la fuerza

Permalink 16.05.07 @ 17:43:00. Archivado en Europa, Sociogenética

Nicolás Sarkosy, nuevo presidente de la república francesa, ha sellado su discurso de toma de posesión abrazando y besando tiernamente a su esposa Cecilia.

Este gesto conyugal, cuyo simbolismo interpela a los franceses, amenazados por los demonios de la desunión tanto en las familias como en la sociedad, se ha transformado inmediatamente en el mejor icono de la unidad que el nuevo presidente desea para crear una Francia fuerte.

En el plano de la gestualidad, el beso conyugal, no previsto por el protocolo, da cuerpo a las frases que el presidente ha consagrado en su discurso inaugural a la prioridad del Bien Común como objetivo de los esfuerzos y de la ilusión de todos los franceses: "Estoy dispuesto a trabajar con todos los que aman el país; para mí el servicio a Francia es una fe... Para servir a Francia no hay campos, sino solamente las competencias, las ideas y las convicciones de aquellos que ponen por delante el interés general".

Es sabido que el presidente, favorable a abrir su Gobierno tanto al centro como a la izquierda, ya ha ofrecido importantes ministerios a antiguos ministros socialistas del presidente François Mitterrand. La misma voluntad de abertura ha quedado ilustrada por el gesto de haber confiado al portavoz de Mitterrand, el escritor Max Gallo, la introducción del homenaje a las treinta y cinco jóvenes resistentes víctimas de los nazis, a los que mató la Gestapo en el Bosque de Boulogne en agosto de 1944, justo antes de la liberación de París. Esta ceremonia ha tenido lugar esta tarde en el lugar de los hechos, muy cerca de la localidad de Neuilly de la que fue alcalde y diputado Nicolás Sarkozy.

Portal del escritor Max Gallo.

martes, mayo 15, 2007

Elecciones sin eufemismos

Elecciones sin eufemismos

Permalink 15.05.07 @ 17:05:15. Archivado en Semántica, Pragmática, España, Ética, Pro justitia et libertate

Las elecciones son la ocasión que nos ofrece la democracia de iniciar una vida nueva, cuando la vida que veníamos viviendo hasta ese momento no nos resulta satisfactoria. Tal es el caso, por ejemplo, cuando hemos sido víctimas del terrorismo o de la corrupción.

Por desgracia, ambas plagas nos tienen bajo sus garras a la mayoría de los electores que vamos a ejercer nuestro derecho al voto el próximo 27 de mayo de 2007.

Trece de las diecisiete comunidades autónomas españolas celebrarán elecciones autonómicas. De acuerdo con los correspondientes Decretos de 2 de abril de 2007, se convocan elecciones a las Cortes de Aragón, a la Junta General del Principado de Asturias, al Parlamento de las Islas Baleares, al Parlamento de Canarias, al Parlamento de Cantabria, a las Cortes de Castilla-La Mancha, a las Cortes de Castilla y León, a la Asamblea de Extremadura, a la Asamblea de Madrid, a la Asamblea Regional de Murcia, al Parlamento de Navarra, al Parlamento de La Rioja, y a las Cortes Valencianas. Sólo Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco no celebrarán elecciones a sus parlamentos autonómicos este día.

En el Real Decreto 444/2007, de 2 de abril de 2007, se convocan elecciones para la constitución de las Asambleas de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

En el Real Decreto 444/2007, de 2 de abril de 2007, se convocan elecciones municipales para cubrir los siguientes puestos:

1. Concejales de los municipios con población igual o superior a 100 residentes (salvo aquellos municipios que tengan adoptado el régimen de Concejo Abierto).
2. Alcaldes de los municipios de menos de 100 residentes (y de aquéllos que tengan adoptado el régimen de Concejo Abierto).
3. Alcaldes Pedáneos (u órgano unipersonal) de las entidades de ámbito territorial inferior al municipal.

El Real Decreto también recoge la elección de los diputados de las Diputaciones Provinciales de Régimen Común, que se realizará una vez celebradas las elecciones municipales mediante elección indirecta.

En el Real Decreto 444/2007, de 2 de abril de 2007, se convocan elecciones para cubrir los puestos de Consejeros de los Cabildos Insulares del Archipiélago Canario.

En el País Vasco se celebran el 27 de mayo elecciones municipales y a Juntas Generales en las tres provincias de la Comunidad Autónoma. El Gobierno Vasco informa de las encuestas públicas realizadas para estos comicios. Como en el caso de Navarra ciertos factores pueden alterar la intención de voto de los ciudadanos como son : la política antiterrorista y el "proceso de paz", el efecto "Zapatero", las coaliciones electorales o la posible presencia de la denominada "izquierda abertzale".

Etc. Fuente: Wikipedia.

Justamente porque deseo que estas elecciones tengan lugar sin eufemismos, es decir, llamando a las cosas por su nombre y no amañándolas, para disimular su verdad o transformarlas en mentira, repito en lenguaje paladino que tanto el terrorismo como la corrupción nos tienen bajo sus garras a la mayoría de los electores que vamos a ejercer nuestro derecho al voto el próximo 27 de mayo de 2007. Digo a la mayoría de los electores, porque la realidad estatal de la que todos nos beneficiamos está herida gravemente por ambas plagas, que tienen en común el poner en peligro de muerte nuestra existencia colectiva como unidad de solidaridad, superior a nuestras comunidades autónomas e inferior a la Unión Europea.

Por esta razón me ha parecido que la mejor manera de prepararnos para cumplir dignamente con nuestro deber y derecho de elegir a nuestros representantes políticos, es prestando atención a la lección de lenguaje veraz que nos dan Javier Urquizu, hijo de José María Urquizu Goyogana, asesinado por ETA; Cristina Cuesta, hija de Enrique Cuesta Jiménez, asesinado por ETA; y Cristian Matías, nieto de Manuel Albizu Idiáquez, asesinado por ETA.

Recordemos que, desde el punto de vista pragmático, el eufemismo es el mecanismo léxico-retórico fundamental utilizado por la llamada "corrección política", cuyo objetivo principal es el no herir susceptibilidades de ciertos oyentes, sea para no inquietar el conformismo de los inmovilistas o sea para mantener frenado el criminal afán destructivo de los terroristas y de su partidarios exaltados. Sin ser inherentemente dañino, puesto que puede servir a atenuar la violencia de ciertas revelaciones, graduando su manifestación, el eufemismo puede convertirse en un arma de doble filo, cuando es utilizado sistemáticamente para evitar expresiones duras o malsonantes, ya que con la excusa de renombrar ciertas realidades con términos menos duros o malsonantes que los convencionalmente utilizados, puede acabar convirtiéndose en una cortina de humo verbal que oculta, enmascara o incluso falsifica dichas realidades.

Eufemismo.(Del lat. euphemismus, y este del gr. euphemismós, derivado de eupheméo 'decir palabras de buen agüero').1. sust. m. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. DRAE.

1. Palabra o expresión suave que sustituye a otra que resulta malsonante, de mal gusto o contextualmente inadecuada: "invidente" es un eufemismo de "ciego", como "prostituta" lo es de "puta".

Sinónimos: Eufonismo, antífrasis.

Antónimos: Tabú, disfemismo.

[Retórica] Figura lógica también llamada eufonismo, que consiste en evitar una expresión demasiado cruda o realista sustituyéndola por otra más agradable. Por ejemplo, pasar a mejor vida por morir. (Véase también antífrasis y disfemismo), Enciclopedia Universal DVD © Micronet S.A. 1995-2002

-oOo-

Nuevo escenario, nuevo lenguaje (¡sin eufemismos!)
Por JAVIER URQUIZU, CRISTINA CUESTA Y CRISTIAN MATÍAS
(*)

EN este (relativamente) nuevo escenario que esperamos dé paso a un tiempo nuevo, desde Covite queremos aportar nuestro grano de arena para que esos nuevos tiempos sean, de verdad, mejores para todos... En este sentido, creemos que es fundamental llamar a las cosas por su nombre. Los eufemismos confunden y distorsionan la verdad, y sin la verdad, no vamos a ningún sitio... bueno. Desde la autoridad moral que nos da el saber muy bien de lo que hablamos (porque lo hemos vivido en toda su crudeza) y el haber llevado una trayectoria cívica intachable respetando siempre el Estado de Derecho, como víctimas del terrorismo queremos, de cara al bien común, hacer algunas aportaciones para un nuevo lenguaje claro y sin eufemismos:

No se dice «lucha armada»... Se dice «asesinatos de gente inocente e indefensa».

No se dice «conflicto entre vascos»... Se dice «cobarde exterminio de quien nos estorba».

No se dice «ekintza» [acción]... Se dice «asesinato fríamente calculado».

No se dice «kale borroka» [lucha callejera]... Se dice «vandalismo intolerable que pretende aterrorizar».

No se dice «normalización política»... Se dice «dejar de cometer aberraciones».

No se dice «radicales», pues ser radical es ir a la raíz de las cosas y por tanto algo eficaz, bueno y deseable... Se dice «neonazis».

No se dice «impuesto revolucionario»... Se dice «chantaje mafioso».

No se dice, o se piensa o se siente con complacencia y contemporizando, «son gudaris equivocados que simplemente hacen cosas feas que molestan estéticamente»... Se dice, y se piensa y se siente con indignación y determinación, que «son asesinos» o «terroristas».

No se dice «algo habrá hecho» [¡qué miseria y cobardía moral!]... Se dice «¡es indignante! Nadie tiene derecho a disponer de la vida ajena».

No se dice «nadie quiere más que nosotros a esta tierra» [¿cómo se atreven?]... Se dice «cualquier persona normal ama de un modo natural a su tierra (de nacimiento o de acogida, ¿qué más da?)».

No se dice «refugiado»... Se dice «delincuente huido».

No se dice «involuntariamente ausentes»... Se dice «cobardemente asesinados», siempre cobardemente, siempre por la espalda, siempre sin dar una oportunidad a la víctima.

No se dice «mesa de partidos extraparlamentaria»... Se dice «chanchullo para sacar ventajas inadmisibles».

No se dice «todos tendremos que ceder en algo» [¿es que estamos hablando de dos hermanitos a los que su madre regaña por alguna travesura infantil? ¿O acaso de vecinos de una comunidad que discuten sobre el color del que van a pintar la fachada de su edificio?]... Se dice «quien ha cometido horribles crímenes tendrá que responder por ellos ante la justicia».

No se emplean palabras bonitas como «paz», «generosidad», etcétera, de un modo genérico, hueco y demagógico. Las palabras se deben decir con un contenido concreto ajustado a una realidad concreta. Sólo ahí tienen su pleno y auténtico sentido.

No se dice alegremente «nosotros siempre hemos estado con las víctimas». A muchos podría crecerles la nariz más que a Pinocho. Como es natural, nosotros sabemos mejor que nadie quién ha estado a nuestro lado y quién no. Y lo diremos, para vergüenza de muchos, para que todos aprendan y nadie pase por lo que nosotros hemos tenido que pasar; para que no se repitan comportamientos innobles e indignos de quienes, teniendo que haber dado ejemplo a la hora de estar a nuestro lado, liderando la lucha moral y política contra la barbarie, han estado muy lejos de nosotros (ignorándonos) e incluso, a menudo, «contra» nosotros. Unas veces tomando medidas innecesariamente humillantes, crueles y ofensivas que nos han generado un dolor añadido; y otras, precisamente, dejando de tomar medidas eficaces y acordes con un elemental sentido de la decencia. Desde pequeños nos enseñaron que se ha de decir siempre la verdad.

La verdad es a veces, sí, muy dura, pero imprescindible para, asumiéndola, aprender y mejorar. Es tan dura, que hay quienes no la soportan. En ese sentido, el infierno existe y para algunos es simplemente un espejo en el que ver reflejada su propia miseria y falta de humanidad. No soportándolo, intentan distorsionar o maquillar la Historia con la mentira, con la negación de la realidad o con eufemismos (especialmente peligrosos y dañinos por la confusión que generan), que son los que han motivado este artículo. En lo que a las Víctimas del Terrorismo se refiere, no serán otros los que escriban nuestra historia falseándola. No lo permitiremos, por nuestro bien y por el de todos.

-oOo-

(*) Javier Urquizu es hijo de José María Urquizu Goyogana, asesinado por ETA; Cristina Cuesta es hija de Enrique Cuesta Jiménez, asesinado por ETA; y Cristian Matías es nieto de Manuel Albizu Idiáquez, asesinado por ETA. Escriben en representación del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite)

lunes, mayo 14, 2007

Centenario de Tarancón

Centenario de Tarancón

Permalink 14.05.07 @ 17:20:48. Archivado en España, Sociogenética, Religiones, Pro justitia et libertate

Hoy, 14 de mayo de 2007, Vicente Enrique y Tarancón, si viviera, habría cumplido los 100 años. Nació en Burriana (Castellón) el 14 de mayo de 1907 y falleció en Valencia el 17 de noviembre de 1994.

Su figura pasará a la historia como gran promotor de la reconciliación y de la paz.

Tarancón en la memoria y en la Historia.
Por Antonio MONTERO MORENO, Arzobispo emérito de Mérida-Badajoz

SERENA por terrenos llanos y agitada por pendientes escarpadas, como un riachuelo fecundo de largo recorrido, discurre apasionante la vida de Vicente Enrique y Tarancón, sincrónica casi con el siglo XX, desde su nacimiento en Burriana (Castellón) el 14 de mayo de 1907 hasta su fallecimiento en Valencia el 17 de noviembre de 1994. Hoy, si viviera, habría cumplido los 100 años.

Fue la suya una vocación de infancia al calor de una familia creyente de labradores acomodados. Estudió Humanidades en su diócesis nativa de Tortosa y los cursos superiores de licenciatura y doctorado en la Facultad Teológica de Valencia. Sacerdote desde 1929, su currículo pastoral discurrió sucesivamente en las parroquias castellonenses de Vinaroz y de Villarreal, como coadjutor-organista, párroco y arcipreste.

El tremendo paréntesis de la guerra le sorprendió curiosamente en Tuy, zona nacional, dando ejercicios espirituales al clero local, como miembro desde 1933 de la Casa del Consiliario de Madrid, cuyo selecto equipo de sacerdotes atendía en plena dedicación a la Acción Católica Nacional, viajando continuamente por las diócesis españolas. Permaneció en Tuy hasta mediados del año 37, y regresó fulminantemente a su familia y parroquia después de su ocupación por las fuerzas nacionales. Los ocho años posbélicos de su labor parroquial lo fueron para restañar heridas, apagar odios y socorrer necesidades, no sin malentendidos y rechazos por parte de los feligreses más resistentes a la pacificación.

Nombrado a sus 38 años obispo de Solsona, en diciembre de 1945, destacó siempre por la cercanía afectiva en el trato personal con sacerdotes y fieles, predicando el Evangelio a tiempo y a destiempo, de palabra y por escrito, y desplegando durante más de tres lustros en Solsona una asombrosa creatividad literaria, con medio centenar de cartas pastorales y una decena de libros importantes, que le acreditaron como el autor religioso más leído, en los años cincuenta-sesenta, por el clero joven y por personas con inquietudes espirituales y sociales. Llegó a decirse que Juan XXIII se interesó por el caso y preguntó: ¿Quién es ese obispo que escribe tanto?

En 1956 el cardenal Pla y Deniel, que siempre lo tuvo en gran estima, impulsó su nombramiento por la Junta de Metropolitanos de director de un secretariado general del Episcopado, para gestionar los asuntos comunes de las diócesis españolas. El cargo, compatible con su pastoreo en Solsona, ensanchó su visión panorámica de la Iglesia y de España, en incontables contactos con personas e Instituciones de los más diversos estamentos y niveles.

El Concilio abrió sus puertas en octubre del 62, Pablo VI sucedió a Juan XXIII en junio del 63 y firmó un año después su traslado a la sede arzobispal de Oviedo. El mandato pastoral de Tarancón en la importante y compleja Iglesia asturiana, en circunstancias de excepción: un trimestre anual de sesiones conciliares, más la preparación de las mismas en periodos intermedios, junto a los quehaceres de la Comisión de Liturgia en la Conferencia Episcopal, le impidieron desplegar un mayor programa diocesano.

Don Vicente vivió el Concilio en Roma con intensidad y entusiasmo, muy en contacto diario con Monseñor Casimiro Morcillo, uno de los subsecretarios de la Asamblea Ecuménica. Tuvo una intervención afortunada en el debate sobre el Ecumenismo y laboró tenazmente con otro grupo de obispos españoles por conseguir de todos ellos un consenso bien asumido de sus Constituciones y Decretos, como así se logró ejemplarmente en la votación final de los mismos.
Ya en España, en los últimos años sesenta, su figura episcopal fue agigantándose progresivamente en los medios eclesiásticos y en los círculos más representativos de la opinión pública del país, como líder previsible de la Iglesia en los años venideros; avalado esto, tácitamente, por los obispos españoles, al elegirlo vicepresidente de la Conferencia en febrero del 69; y, sobre todo, con su nombramiento por Pablo VI de arzobispo de Toledo, en marzo y, de cardenal de la Iglesia, el 1 de mayo de aquel mismo año.

La historia se precipitaba. Dos años más tarde, la muerte prematura de don Casimiro Morcillo, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia, volvió a moverle la silla a don Vicente, en un audaz e inesperado golpe del timón pontificio, con su nombramiento de arzobispo de la capital de España, en junio de 1971.

No menos audaz, pero sí presentida con expectación, fue su elección de presidente de la Conferencia Episcopal, por la plenaria de marzo del 72, con una votación muy holgada que tuvo todos los visos de un plebiscito, y que -añado- sería refrendada en los otros dos trienios reglamentarios.

Durante el primer quinquenio del periodo postconciliar, fue tomando cuerpo en el clero católico, hasta límites muy preocupantes, la triple crisis de identidad, autoestima y desafección jerárquica, agravada en España por el descontento con el Régimen de Franco. Los obispos, encabezados por los cardenales Tarancón, Quiroga y Tabera, hicieron frente al fenómeno, tras un serio discernimiento, convocando, en septiembre del 71, una asamblea conjunta obispos-sacerdotes que por su singularidad y audacia pastoral despertó suspicacias y rechazos en los círculos oficiales y grupos de Iglesia. Pero que, como experiencia eclesial y en sus resultados, fue considerada por una asamblea episcopal posterior, y por el mismo Santo Padre, como positiva y fecunda para el reencuentro afectivo y efectivo entre el Episcopado y el clero español.

«La Conjunta» fue un capítulo más en una sarta de situaciones o acontecimientos conflictivos, tales como la cárcel concordataria para sacerdotes en Segovia, los centenares de homilías multadas, el famoso y patético «caso Añoveros» y las tensiones permanentes entre clérigos radicalizados o politizados de uno y otro signo.

En tanto que en el campo civil, inseparable entonces del eclesiástico, se registraban tremendos seísmos, como el asesinato de Carrero Blanco el 23 de diciembre de 1973, (con el terrible calvario del cardenal en su entierro). No menos arriesgadas, aunque de diverso signo, serían las situaciones vividas por él en la muerte y exequias de Franco, en las que ofició como arzobispo de Madrid con suma dignidad y tacto exquisito.

Siguieron como un vértigo a partir de entonces la investidura del Rey Don Juan Carlos, con la histórica homilía del cardenal, clarificadora de conceptos sobre la Iglesia, el Estado democrático y la sociedad. Y a partir de entonces los mandatos sucesivos de Arias Navarro, Adolfo Suárez, Calvo Sotelo y los primeros compases del cambio socialista, encarnado por Felipe González. Y eventos tan determinantes del futuro de España como la Constitución Democrática y el Estado de las Autonomías, los Acuerdos España-Santa Sede y el terrible sobresalto del 23-F, -que coincidió extrañamente en fecha y hora con el final de su mandato presidencial en la Conferencia-, del que el Episcopado, por su medio, salió suficientemente airoso.

Dejo paso a la palabra autorizada y certera de su segundo sucesor, el cardenal Rouco Varela, en la homilía de sus exequias en la catedral de San Isidro el 29 de noviembre de 1994:
«Su figura pasará a la historia de la Iglesia y de España marcada por el encuentro mutuo de la Iglesia y el Estado, de la Iglesia y la cultura, de la Iglesia y del pueblo, como gran promotor de la reconciliación y de la paz. Todos hemos contraído una deuda histórica con él: los españoles protagonistas de las reformas constitucionales y las nuevas generaciones. Pero, sobre todo, le debemos gratitud los que formamos parte de la Iglesia».

A este hombre libre, recio y entrañable, cristiano viejo, buen pastor y hombre de su tiempo, le deseamos todos: ¡centenario feliz!