martes, marzo 06, 2007

Gabo, amigo fiel de Fidel, 1/2

Gabo, amigo fiel de Fidel, 1/2

Permalink 06.03.07 @ 18:57:00. Archivado en Las Américas, Poética

Gabriel García Márquez, universal y cariñosamente conocido como Gabo (1), escribió su artículo "El Fidel Castro que yo conozco", para celebrar el ochenta aniversario de su amigo Fidel. Granma internacional lo publicó en La Habana el 4 de Agosto de 2006.

Si tiene la curiosidad de verificar en Internet, mediante el buscador Google, cuántas copias recogen hoy mismo este artículo de Gabo, obtendrá en 0,13 segundos 17.800 resultados. Esta realidad editorial masiva es ya un argumento suficiente para probarle el interés que se siente en todo el mundo por la fiel amistad de Gabo por Fidel.

Me ha parecido que una hermosa manera de celebrar el ochenta aniversario del propio Gabo, era el descubrir en el seno de su elogio al "Fidel Castro que él conoce", la crónica de un futuro anunciado para Cuba, cuidadosamente incrustada en el texto como un diamante, cuya luz, con ser diminuta, no deja de ser pura y brillante. Se la presento aquí como prueba de que la amistad de Gabo por Fidel no ha nacido ni vivido a costa del pueblo cubano, sino en su favor. Afirmar lo contrario, como lo hacen torpemente algunos, es acusar a Gabo de haber traicionado su innegable vocación de abogado de todos y de cada uno de los inocentes de nuestro tiempo, ignorando que su escritura es la implacable crónica de la muerte anunciada de cada uno de estos inocentes, representado por el Justo por antonomasia, víctima de la cobardía de su propio pueblo.

"Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo."

"Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica."

"Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal."

"Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia."

El Fidel Castro que yo conozco
POR GABRIEL GARCIA MARQUEZ

Gabriel García Márquez en la red

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(1) Gabriel José de la Concordia García Márquez periodista, editor y escritor colombiano (*Aracataca (Magdalena), 1927, y no 1928 como se creyó durante mucho tiempo); conocido universalmente como Gabo. También ha incursionado en el cine, principalmente como guionista. Wikipedia.

Gabo es la forma hipocorística sincopada de Gabito, a su vez síncopa del diminutivo Gabrielito o de Gabrielito Joselito

"Los Años Extraviados es un testimonio más de la influencia apabullante que Gabriel García Márquez ha ejercido en tantas generaciones de escritores, incluida la llamada “Generación sin nombre”, a la que pertenecen algunos de los poetas colombianos nacidos en los años cuarenta, entre ellos José Luis Díaz-Granados. No obstante, en el libro, esa influencia no se muestra en el lenguaje ni el estilo, muy alejado del realismo mágico de Gabo, sino en la presencia permanente y cariñosa, tanto en la obra, como en la vida del autor, de Gabito García, un joven escritor y periodista, sobrino de la tía Dilia, recién llegado de Europa, casado con la bella Mercedes, quien acaba de publicar La Hojarasca, luego sigue con El Coronel no tiene quien le Escriba y se desaparece del entorno de Faustino para preparar Los Funerales de la Mamá Grande, Gabito García, ese primo al que José Luis tanto admira y quien influyó en él hasta el punto de que, cuando lo conoció, abandonó el bachillerato para dedicarse a la literatura. Y con éxito, pues la obra de Díaz-Granados no solo es buena sino que le ha merecido reconocimientos internacionales: fue finalista del Premio Rómulo Gallegos en 1986 con su novela Las puertas del infierno y en el 2004 ganó en Chile la medalla “Centenario Pablo Neruda.” Patricia Lara Salive, La bohemia bogotana de los años 60, eskpe.com.

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Gabriel García Márquez en la red

lunes, marzo 05, 2007

Conjeturar no es aconsejar

Conjeturar no es aconsejar

Permalink 05.03.07 @ 17:10:20. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Periodismo

Pablo Sebastián titulaba esta mañana en ABC: "Rajoy debe de pasar el Rubicón hacia la moción de censura". La sintaxis de esta frase expresa la 'conjetura'. Sin embargo, al leer el cuerpo del artículo, comprendemos inmediatamente que su Autor no ha tenido la intención de expresar una 'conjetura', sino más bien un 'consejo', que es la manera educada y repetuosa de recordarle a un adulto una 'obligación'. La correcta morfosintaxis del título que corresponde a la semántica y a la pragmática de esta intención es: "Rajoy debe pasar el Rubicón hacia la moción de censura".

El resultado de esta transformación es fatal para el sentido que el escritor ha deseado dar a su enunciado, ya que su lector lo interpretará con la fuerza no vinculante de la ‘conjetura’ cuando el escritor pretendía imprimirle la fuerza vinculante de la ‘obligación’. Con lo cual se interpreta solamente como una 'sugerencia' lo que es un 'consejo' o una 'obligación moral' formulada educadamente.

Como este solecismo (1) es muy corriente en el lenguaje periodístico, me ha parecido útil reproducir un artículo mío de hace un poco más de un año, que apareció aquí bajo el título: "Conjeturar vs. Obligar"

Con mucha frecuencia se confunde en la prensa la expresión de la ‘conjetura’ con la expresión de la ‘obligación’. En ambas expresiones se emplea el verbo deber, pero en el caso de la ‘conjetura’ el verbo deber cumple el oficio de auxiliar dentro de la perífrasis deber de. Si privamos esta perífrasis de la preposición de, la expresión de ‘conjetura’ se transforma en expresión de ‘obligación’.

Cuando un médico dice a su paciente: Usted debe comer menos, lo dice para imponerle la obligación dietética de que coma menos que lo que suele hacer. Si, por el contrario, le dice: Usted debe de comer menos, lo que hace es conjeturar, por los síntomas que descubre en su paciente, por ejemplo, por su peso, que le parece que come menos que antes.

El resultado de esta transformación es con frecuencia fatal para el sentido que el locutor ha deseado dar a su enunciado, ya que su interlocutor lo interpretará con la fuerza vinculante de la ‘obligación’, cuando el locutor se mantenía en la fuerza no vinculante de la ‘conjetura’. Con lo cual se interpreta como imposición lo que es solamente una sugerencia.

Entendemos por ‘conjetura’ el ‘juicio que se forma de las cosas o acaecimientos por indicios y observaciones’, DRAE. Entendemos por ‘obligación’ el ‘vínculo que sujeta a hacer o abstenerse de hacer algo, establecido por precepto de ley, por voluntario otorgamiento o por derivación recta de ciertos actos.’, DRAE.

Para expresar la ‘conjetura’ disponemos en castellano de la perífrasis deber de. En esta perífrasis el verbo transitivo deber funciona como auxiliar, añadiendo una nota de inseguridad o probabilidad al verbo principal. Si decimos: Debe de hacer frío, queremos dar a entender: ‘no estoy seguro de lo que digo, pero tengo la impresión de que hace frío’. Si decimos: Debieron de salir a pelear, queremos dar a entender: ‘no estoy seguro de lo que digo, pero tengo la impresión de que salieron a pelear’.

En las frases que siguen, el autor ha querido expresar la conjetura, pero de hecho, al olvidar o suprimir la preposición de, lo que ha expresado es la obligación:

«Alguien debe saber sobre el terrorismo etarra lo que los demás ignoramos. Alguien debe tener unas claves decisivas que, en su día, explicarán los comentarios del jefe del Gobierno respecto al hipotético final de la violencia.»

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(1) solecismo (Del lat. soloecismus, y este del gr. soloikismós).

1. m. Gram. Falta de sintaxis; error cometido contra las normas de algún idioma.

DRAE.

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domingo, marzo 04, 2007

El Yelmo de Mambrino en El Quijote, 2/2

El Yelmo de Mambrino en El Quijote, 2/2

Permalink 04.03.07 @ 18:55:55. Archivado en El Quijote

Don Quijote, habiendo descubierto a lo lejos un hombre a caballo, que traía en la cabeza una cosa que relumbraba como si fuera de oro, pregunta a Sancho: «Dime, ¿no ves aquel caballero que hacia nosotros viene, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro?», I.31.7. ® yelmo de Mambrino

Imagen: Javier Serrano Pérez, El yelmo de Mambrino. Don Quijote de la Mancha, I. Ed. Ángel Basanta, Anaya, 1987, p. 344-345.

Gran formato.

|| yelmo de oro: por analogía paródica con el yelmo dorado de Amadís: «El Rey dixo a don Galaor: —¿Por ventura sería aquel del yelmo dorado vuestro hermano Amadís?, que según lo que él hizo, no podía ser otorgado a otro sino a él.», AdG, p. 1051.

Nótese la semejanza de esta aventura con la anécdota que cuenta Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España: «Vueltos a embarcar, siguiendo la costa adelante, desde a dos días vimos un pueblo junto a tierra, que se dice el Aguayaluco, y andaban muchos indios de aquel pueblo por la costa con unas rodelas hechas de conchas de tortugas, que relumbraban con el sol que daba en ellas, y algunos de nuestros soldados porfiaban que eran de oro bajo, y los indios que las traían iban haciendo pernetas, como burlando de los navíos, como ellos estaban en salvo, por los arenales y costa adelante; y pusimos a este pueblo por nombre La Rambla, y así está en las cartas de marear.», BDdelC, c. XII, p.31.

||…yelmo…|| encantado yelmo: El tema del yelmo de Mambrino es introducido tras la aventura del vizcaíno: «hágole y confírmole de nuevo [el juramento] de hacer la vida que he dicho, hasta tanto que quite por fuerza otra celada tal y tan buena como ésta a algún caballero. Y no pienses, Sancho, que así a humo de pajas hago esto, que bien tengo a quién imitar en ello; que esto mesmo pasó, al pie de la letra, sobre el yelmo de Mambrino, que tan caro le costó a Sacripante.», I.10.22. Se supone 'encantado', como lo dice don Quijote al contemplarlo, porque tenía la virtud de hacer invulnerable al que lo llevase o ganase: «—¿Sabes qué imagino, Sancho? Que esta famosa pieza deste encantado yelmo, por algún estraño acidente debió de venir a manos de quien no supo conocer ni estimar su valor, y, sin saber lo que hacía, viéndola de oro purísimo, debió de fundir la otra mitad para aprovecharse del precio, y de la otra mitad hizo ésta, que parece bacía de barbero, como tú dices», I.21.22.

«La ganancia del yelmo de Mambrino es una batalla victoriosa, que compensa a DQ con creces por la media celada perdida. El yelmo de Mambrino es consustancial a la literatura orlandiana: en Boiardo, Orlando innamorato, I, IV, Reinaldos de Montalbán mata al rey moro Mambrino y gana su yelmo encantado; en Ariosto, Orlando furioso, XVIII, el yelmo encantado había sido conquistado del rey moro Mambrino por Dardinel de Almonte (no Sacripante, como creyó recordar DQ), y lo gana Reinaldos de Montalbán al quitar la vida a Dardinel. En su subconsciente DQ actúa como el paladín carolingio. Se puede ver que el yelmo de Mambrino tiene credenciales caballerescas irreprochables, lo que hace tanto más disparatada la identificación de una bacía de barbero con tan mentado yelmo por parte de DQ. Sancho, ajeno a toda cultura literaria, recibe la orden de su amo de alzar el yelmo del suelo (donde lo dejó su dueño al huir), así lo hace y comenta: «Por Dios que la bacía es buena» (I.21). Este conato de duda ontológica, manejado con sabia maestría, aviva y da unidad narrativa adicional a una veintena de capítulos (I, 21-44)… La dinámica narrativa de este capítulo hace que la imaginación del lector tenga que saltar hacia atrás (I.10) y hacia delante (I.44), y estas volteretas imaginativas son las que imprimen una unidad orgánica al relato. Desde luego que la distensión máxima se alcanza al pensar en el puente imaginativo que une I.21 con II. 45..», Juan Bautista de Avalle-Arce, en Rico 1998 b, p. 60. ® Mambrino

|| ¿Qué va de yelmo a batanes?: '¿Qué tiene que ver yelmo con batanes?' • Don Quijote se enfada con Sancho en el epílogo de la aventura de los batanes: «¡Válate el diablo por hombre! —replicó don Quijote—. ¿Qué va de yelmo a batanes?», I.21.5. ® Dios

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Sintaxis correcta, 04/03/2007

Sintaxis correcta, 04/03/2007

Permalink 04.03.07 @ 09:30:00. Archivado en Amistad Europea Universitaria, Semántica, Pragmática, Morfosintaxis

Hemos tenido la tentación de poner como título de esta segunda nota lingüística de ayer: El etarra en el Comité Federal del PSOE. No lo hemos hecho, porque preferimo tratar los problemas éticos en artículos diferentes.

En estas notas estrictamente lingüísticas, llamaremos incorrecta la construcción sintáctica que dé lugar a una interpretación semántica incorrecta; mientras que llamaremos correcta la construcción sintáctica que dé lugar a la interpretación semántica correcta. Tanto en un caso como en el otro, al calificar la corrección, nos referimos a la construcción gramatical y no a la ética, limitándonos estrictamente al contexto tanto interno como externo del texto aducido.

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Texto aducido: Zapatero: "Nuestra valor y responsabilidad ha salvado a De Juana, no nuestro miedo o debilidad"
El presidente justifica la decisión de atenuar la prisión del etarra en el Comité Federal del PSOE." El País, Madrid, 03/03/2007

Sintaxis incorrecta: “El presidente justifica la decisión de atenuar la prisión del etarra en el Comité Federal del PSOE.”

Semántica incorrecta: 'atenuar la prisión del etarra en el Comité Federal del PSOE'

Sintaxis correcta: “El presidente justifica en el Comité Federal del PSOE la decisión de atenuar la prisión del etarra."

Semántica correcta: ‘El presidente justifica en el Comité Federal del PSOE la decisión'

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sábado, marzo 03, 2007

El Yelmo de Mambrino en El Quijote, 1/2

El Yelmo de Mambrino en El Quijote, 1/2

Permalink 03.03.07 @ 13:15:15. Archivado en El Quijote

El tema del yelmo de Mambrino es introducido tras la aventura del vizcaíno: «hágole y confírmole de nuevo [el juramento] de hacer la vida que he dicho, hasta tanto que quite por fuerza otra celada tal y tan buena como ésta a algún caballero. Y no pienses, Sancho, que así a humo de pajas hago esto, que bien tengo a quién imitar en ello; que esto mesmo pasó, al pie de la letra, sobre el yelmo de Mambrino, que tan caro le costó a Sacripante.», I.10.22. Se supone 'encantado', como lo dice don Quijote al contemplarlo, porque tenía la virtud de hacer invulnerable al que lo llevase o ganase.

Imagen: Javier Serrano Pérez, El yelmo de Mambrino. Don Quijote de la Mancha, I. Ed. Ángel Basanta, Anaya, 1987, p. 344-345.

Gran formato.

yelm-: yelmo: 40: [yelmo de Mambrino: 17; yelmo de oro: 2]; ® almete, por yelmete, dimin. de yelmo

yelmo (doc. ±950, del germ. occidental helm, íd., tomado ya en préstamo por el latín vulgar) m. «Armadura de la cabeça.», Cov. 727.b.19. «Yelmo era la armadura completa de la cabeza, en francés heaulme, de donde se deriva. Almete era diminutivo de yelmo, y uno y otro venían a ser lo mismo que celada, la cual, si era de encaje o completa, entraba en la babera o parte inferior, que cubría la boca y la barba, y descansaba en los hombros. Morrión era la pieza superior del yelmo.», Clem. 1418.a.

|| yelmo de Mambrino: don Quijote introduce dos temas maravillosos en el capítulo I.10, temas que luego desarrollarán sus propias aventuras: El bálsamo de Fierabrás y el yelmo de Mambrino. Las propiedades del bálsamo se explican en otro lugar (® bálsamo de Fierabrás ).

Este yelmo de Mambrino no es invención de don Quijote, sino que es tópico de los poemas épico-burlescos italianos, (Clemencín, Rgz Marín) El yelmo se llama así porque lo llevaba el rey moro Mambrino cuando lo venció Reinaldos de Montalbán. Sin embargo, Ariosto cuenta que lo llevaba Reinaldos cuando entró en combate con el pagano Dardinel (¡no con Sacripante!) que en vano descargó un fiero golpe sobre él, mientras que Reinaldos mató al sarraceno, Orlando furioso, canto XVIII, 148-153.

Al evocar la pelea de Dardinel con Reinaldos del canto 2.° de Ariosto, don Quijote parece confundir a Dardinel con Sacripante, el enamorado de Angélica. En este relato las propiedades mágicas del yelmo no parecen comparables con las del bálsamo, ya que no le valió al rey Mambrino para escapar a la muerte, aunque se supone que tenía el poder de proteger la vida del que lo llevara. Parece que se trata más bien de un atributo que engrandece la figura y la fuerza del que lo gana y lo lleva como trofeo. El tratamiento burlesco que hace Cervantes del yelmo de Mambrino parece obedecer a esta interpretación. Aunque don Quijote lo supone 'encantado', nunca explica el por qué de su creencia, (Murillo).

Importancia de la aventura a episodios del Yelmo de Mambrino en la unidad compositiva del Quijote:

«La historia del yelmo de Mambrino, que a una mirada superficial parecería un simple episodio, gravita sobre toda la primera parte (lo cual hizo notar ya expresamente Don Vicente de los Ríos: Análisis, § 96). Al parecer de Don Quijote, a su ideal yelmo de caballero le falta desde el comienzo "la celada de encaje". Su deseo se satisface malamente después de dos pruebas con una "media celada" fabricada por él, pruebas que se abstiene de repetir sabiendo que el mínimo golpe la destruiría. Pero cuando en el combate con el Vizcaíno la ve deshecha, jura conquistar un yelmo. Cuando después del juramento no le va bien al caballero aventurero, Sancho le echa la culpa de no haber logrado cumplirlo. Don Quijote, pues, se ocupa febrilmente del problema de la conquista de un yelmo, y al ver bajo la lluvia (I, 21) un barbero que viene hacia él montado en un burro y con su bacía boca abajo en la cabeza, se imagina, en su delirio de conquistar un yelmo, que aquella bacía es el yelmo de Mambrino. Lo "conquista", lo entrega a Sancho para su custodia y se da gran trabajo en probar a Sancho que la bacía es un yelmo (I, 25). Cuando aparece el propietario del yelmo en la venta (I, 44) da comienzo una temerosa camorra en torno al baci-yelmo, hasta que el Cura, a hurtadillas de Don Quijote, compra la bacía al Barbero (I, 46) para que el loco pueda conservar un trofeo. En la segunda parte el yelmo sirve todavía muy bien muy bien para recipiente de los requesones comprados por Sancho, y cuando Don Quijote se lo encajó en la cabeza y los requesones se exprimieron le pareció que se le derritieron los sesos (II, 17).», Hartzfeld, 113-114.

|| yelmo de Malino: ® Malino

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Sintaxis correcta, 03/03/2007

Sintaxis correcta, 03/03/2007

Permalink 03.03.07 @ 09:17:20. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis

En estas notas estrictamente lingüísticas, llamaremos incorrecta la construcción sintáctica que dé lugar a una interpretación semántica incorrecta; mientras que llamaremos correcta la construcción sintáctica que dé lugar a la interpretación semántica correcta. Tanto en un caso como en el otro, al calificar la corrección, nos referimos a la construcción gramatical y no a la ética, limitándonos estrictamente al contexto tanto interno como externo del texto aducido.

Texto aducido: A. DÍEZ / J. LAFUENTE, El PP sale a la calle con miles de personas que animan a la "rebelión" contra el Gobierno. Los manifestantes tildaron a Zapatero de "fascista y terrorista" y exigieron que De Juana vuelva a la cárcel. El País, Madrid, 03/03/2007

Sintaxis incorrecta: “Las preguntas al presidente de la semana siguiente serán sobre este asunto y se presentará una moción que pida la revocación de la decisión del Gobierno.”

Semántica incorrecta: 'al presidente de la semana siguiente’

Sintaxis correcta: “Las preguntas de la semana siguiente al presidente serán sobre este asunto y se presentará una moción que pida la revocación de la decisión del Gobierno.”

Semántica correcta: ‘Las preguntas de la semana siguiente’

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