lunes, febrero 26, 2007

Cuento y aventura del rebuzno

Cuento y aventura del rebuzno

Permalink 26.02.07 @ 21:05:05. Archivado en El Quijote, Sociogenética

El cuento del rebuzno del Quijote se convierte en la aventura más sanchopancesca que quijotesca del rebuzno, por obra de la palabra mal interpretada. No es muy difícil ver en esta aventura una parábola del círculo vicioso de la historia humana, que vuelve siempre neciamente a la guerra, incluso cuando los discursos contra ésta han hecho todo por evitarla para siempre jamás.

Al publicar por la primera vez este artículo, bajo el título de "Aventura sanchopancesca del rebuzno", el 28 de octubre de 2005, hacía yo la siguiente reflexión: Esperemos que el cuento de las negociaciones zapateriles con los terroristas no se convierta en otra aventura sanchopancesca del rebuzno. Por desgracia la tragedia del 30 de diciembre 2006 transformó mis temores en previsión sociogenética cumplida.

Imagen: Fernando Selma, "La aventura del rebuzno" (T.V, p.1).

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“Rebuznar” en el Quijote

rebuzn-: rebuzna: 1; rebuznaba: 3; rebuznaban: 1; rebuznado: 1; rebuznador: 1; rebuznadores: 1; rebuznando: 2; rebuznar: 8; rebuznara: 1; rebuznaré: 1; rebuznaréis: 1; rebuznaron: 4; rebuznase: 1; rebuznasen: 1; rebuznó: 1; rebuzno: 13; rebuznos: 6

rebuznar (doc. 1335, posible der. del lat. bucinare 'tocar la trompeta' + el prefijo de repetición re- ) v.intr. 'emitir el asno su voz': «REBUZNAR. Es propio del asno, como del caballo relinchar», Cov. 897.b.39.

|| comenzó a rebuznar: Nótese el eficaz empleo de la aliteración por el narrador para evocar el rebuzno del rucio: «comenzó a rebuznar, tan recio; que toda la cueva retumbaba», II.55.20.

|| yo sé rebuznar: 'yo sé imitar el rebuzno'

Como se ve en II.25.7, era habilidad de que solían presumir algunos villanos y pícaros: «rebuzne el pícaro», Coloquio de los perros, NE, ed. S-B, III, p. 173., (Rgz Marín) Los rebuznos del asno figuran en muchos cuentos folklóricos. Pellicer notó la semejanza entre esta anécdota y un episodio de Apuleyo, El asno de oro, en cuyo libro VIII el protagonista, al pedir auxilio, olvidándose de que se ha transformado en asno, rebuzna, confundiendo a unos aldeanos que están buscando un pollino robado.

|| rebuznaron en balde: «Rrebuznaron en balde el uno i el otro alkalde.», Corr. 571.b. Puede ser que este refrán popular que registra Correas en 1627 en forma positiva sea la fuente no escrita de Cervantes, o bien, como lo piensa Murillo, que el refrán haya tenido su origen en este episodio del Q.: «No rebuznaron en balde el uno y el otro alcalde», II.27.7.

|| rebuznase: por 'rebuznasen' en la aventura del rebuzno: «[el diablo] ordenó e hizo que las gentes de los otros pueblos, en viendo a alguno de nuestra aldea, rebuznase, como dándoles en rostro con el rebuzno de nuestros regidores.», II.25.7.

Como la palabra gente es mucho más frecuente en el Quijote en singular que en plural (158 veces contra 36), el escritor ha podido pensar al acordar su verbo que la había escrito en singular (Opinión de Gaos).

rebuzno (doc. 1490, de rebuznar) m. 'voz del asno'

|| cuento y aventura del rebuzno: cuento del Rebuzno: II.25.5-8; aventura: II.27.6-21.

Una particularidad del Cuento del Rebuzno, espléndido ejemplo de reelaboración intertextual cervantina, es que comienza como relato que no implica a don Quijote y Sancho como oyentes, y que luego, debido al discurso de don Quijote y sobre todo a la necia perorata de Sancho, que enoja a sus oyentes, se convierte en aventura que los implica a ambos, como actores pasivos del pueblo, que los apalea hasta romperles las costillas y la cabeza, II.27.

No es muy difícil ver en este cuento, que se convierte en aventura por obra de la palabra mal interpretada, una parábola del círculo vicioso de la historia humana que vuelve siempre neciamente a la guerra, incluso cuando los discursos contra ésta han hecho todo por evitarla para siempre jamás, II.25 y II.27.

Este cuento se inscribe «en una larga tradición de cuentecillos de asnos y rebuznos, que aparecen ya en El asno de oro de Apuleyo (en cuyo libro VIII el protagonista, al pedir auxilio, olvidándose de que se ha transformado en asno, rebuzna, confundiendo a unos aldeanos que están buscando un pollino robado)… En el Q. toma la apariencia de conseja tradicional enmarcada en otro motivo folclórico, el de la rivalidad de los pueblos vecinos, muy documentado en numerosos textos, refranes y tradiciones orales… C. arranca de estos motivos para presentar el torneo de los rebuznos con matices cómicos, subrayados por la necedad de Sancho, que provoca con su propio rebuzno la venganza de los ofendidos… en la alocución pacifista de DQ, que recomienda no matarse por naderías, se ha señalado la influencia erasmiana y el ideal ético del perdón, propio del humanismo erasmista», Ignacio Arellano, en Rico 1998 b, p. 157-158.

|| rebuzno de los alcaldes: La anécdota del rebuzno de los alcaldes es de origen folklórico y la recoge Correas en uno de sus refranes: «Rrebuznaron en balde el uno i el otro alkalde», Corr. 571.b. ® rebuznar

La necia perorata de Sancho y sus consecuencias

Helas aquí, tal como aparecen en II.27.18-21.

18. —Mi señor don Quijote de la Mancha, que un tiempo se llamó el Caballero de la Triste Figura y ahora se llama el Caballero de los Leones, es un hidalgo muy atentado, que sabe latín y romance como un bachiller, y en todo cuanto trata y aconseja procede como muy buen soldado, y tiene todas las leyes y ordenanzas de lo que llaman el duelo, en la uña; y así, no hay más que hacer sino dejarse llevar por lo que él dijere, y sobre mí si lo erraren; cuanto más que ello se está dicho que es necedad correrse por sólo oír un rebuzno; que yo me acuerdo, cuando muchacho, que rebuznaba cada y cuanto que se me antojaba, sin que nadie me fuese a la mano, y con tanta gracia y propiedad, que en rebuznando yo, rebuznaban todos los asnos del pueblo, y no por eso dejaba de ser hijo de mis padres, que eran honradísimos; y aunque por esta habilidad era invidiado de más de cuatro de los estirados de mi pueblo, no se me daba dos ardites. Y porque se vea que digo verdad, esperen y escuchen, que esta ciencia es como la del nadar: que una vez aprendida, nunca se olvida.

19. Y luego, puesta la mano en las narices, comenzó a rebuznar tan reciamente, que todos los cercanos valles retumbaron. Pero uno de los que estaban junto a él, creyendo que hacía burla dellos, alzó un varapalo que en la mano tenía, y diole tal golpe con él, que, sin ser poderoso a otra cosa, dio con Sancho Panza en el suelo. Don Quijote, que vio tan mal parado a Sancho, arremetió al que le había dado, con la lanza sobre mano; pero fueron tantos los que se pusieron en medio, que no fue posible vengarle, antes, viendo que llovía sobre él un nublado de piedras, y que le amenazaban mil encaradas ballestas y no menos cantidad de arcabuces, volvió las riendas a Rocinante, y a todo lo que su galope pudo, se salió de entre ellos, encomendándose de todo corazón a Dios, que de aquel peligro le librase, temiendo a cada paso no le entrase alguna bala por las espaldas y le saliese al pecho, y a cada punto recogía el aliento, por ver si le faltaba.

20. Pero los del escuadrón se contentaron con verle huir, sin tirarle. A Sancho le pusieron sobre su jumento, apenas vuelto en sí, y le dejaron ir tras su amo, no porque él tuviese sentido para regirle; pero el rucio siguió las huellas de Rocinante, sin el cual no se hallaba un punto. Alongado, pues, don Quijote buen trecho, volvió la cabeza y vio que Sancho venía, y atendióle, viendo que ninguno le seguía.

21. Los del escuadrón se estuvieron allí hasta la noche, y por no haber salido a la batalla sus contrarios, se volvieron a su pueblo, regocijados y alegres; y si ellos supieran la costumbre antigua de los griegos, levantaran en aquel lugar y sitio un trofeo.

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Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005-2006.

domingo, febrero 25, 2007

El asno de Sancho Panza

El asno de Sancho Panza

Permalink 25.02.07 @ 13:55:00. Archivado en El Quijote

«Con esta preposición «de», que da mayor fuerza, se hacen frases a dos sentidos: … De aquí nace la gracia de ambigüedad: «El asno de Antón», por: el asno que tiene, o por el mismo Antón, llamándole asno. «La burra de Juana», por: ella o por su burra. «El rocín del doctor», «La mula del canónigo», por uno y otro.», Corr. 617.a.

Don Quijote replica a Sancho Panza, que desea abandonarle tras la aventura del rebuzno: «Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia.», II.28.17. Nótese la ya sabida conformidad de Sancho con este juicio de su amo: «—Digo que en todo tiene vuestra merced razón—respondió Sancho—y que yo soy un asno.», I.25.50.

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asn-: asnales: 1; asnalmente: 1; asno: 93: [asno eres: 1; el asno de Sancho Panza: 1; yo soy un asno: 1]; asnos: 5

asnalmente (testimonio cervantino en 1605, de asnal, con derivación humorística en -mente, por analog. con escuderilmente) adv. 'en relación con un asno'

|| caballero asnalmente: 'a caballo sobre un asno' • «En lo del asno reparó un poco don Quijote, imaginando si se le acordaba si algún caballero andante había traído escudero caballero asnalmente; pero nunca le vino alguno a la memoria», I.7.21.

asno (doc. 1076, del lat. asinus ) m. «Animal conocido, doméstico y familiar al hombre, de mucho provecho y poco gasto, de grande servicio y que no da ruido, salvo cuando rebuzna, que aquel rato es insufrible. No ha menester trabas ni maniotas, porque no da coces ni es malicioso, un niño le lleva donde quiere, no huye aunque se suelte, a todos ministerios se acomoda, con él nos acarrean el pan y el vino y las demás vituallas, él trae la rueda de la noria, el agua del río, muele en la tahona, lleva el trigo al molino y lo vuelve harina, limpia la casa de la basura y estercola el campo, acarrea materiales para los edificios, a veces ara y a su tiempo trilla y recoge la mies; todo esto con gran paciencia y simplicidad, porque, según refiere Aristóteles, lib. 3, cap. 20, de Historia animalium, no tiene hiel.», Cov. 156.b.8. • «Es el asno símbolo del criado que ha de andar mantenido y vestido, ocupado y castigado», Cov. 157.b.24.

|| ASNO DE SANCHO:

Para Sancho, su asno vale dos veces más que Rocinante: «verdad es que no tengo rocín; pero tengo un asno que vale dos veces más que el caballo de mi amo… A burla tendrá vuesa merced el valor de mi rucio; que rucio es el color de mi jumento.», II.13.9. Su etopeya, que corresponde con la del prototipo de Covarrubias, hace innecesaria su prosopografía, que se reduce a su color rucio: «pensaba llevar un asno que tenía muy bueno, porque él no estaba duecho a andar mucho a pie.», I.7.21; lo roban, I.23; su amo lo encuentra, I.30; comentarios de Sansón Carrasco sobre el olvido de Cervantes y nuevos relatos de este hecho, II.3, II.4, II.27. ® rucio

|| asno eres y asno has de ser, y en asno has de parar, II.28.17. Gaos cree que hay que invocar como precedente de esta frase proverbial la fórmula litúrgica del miércoles de Ceniza: «quia pulvis es et in pulverem reverteris». Me parece más acertado el precedente paremiológico judeoespañol invocado por Clemencín, cuya estructura es trimembre y cuyo léxico se asocia mejor con el de esta locución: «Asno fuiste y asno serás, y toda tu vida paja comerás».

Es muy posible que al poner esta frase proverbial en labios de don Quijote para calificar a Sancho, Cervantes haya tenido en cuenta un texto fundamental del doctor Huarte de San Juan en su Examen de ingenios de 1574, texto que explica en gran parte la etopeya de Sancho: «Más acertado sería, a estos hombres que el vulgo neciamente llama ángeles del cielo, decir que son asnos de la tierra. Porque, entre los brutos animales, dice Galeno que no hay otro más tonto ni de menos ingenio que el asno, aunque en memoria los vence a todos: ninguna carga rehúsa, por donde lo llevan va sin ninguna contradicción, no tira coces ni muerde, no es fugitivo ni malicioso, si le dan de palos no se enoja, todo es hecho al contento y gusto del que lo ha menester. Estas mesmas propriedades tienen los hombres a quien el vulgo llama ángeles del cielo, la cual blandura les nace de ser necios y faltos de imaginativa y tener remisa la facultad irascible. Y ésta es muy grande falta en el hombre y arguye estar mal compuesto.», HdeSJ, p. 536-537.

DQ replica a SP, que desea abandonarle tras la aventura del rebuzno: «Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia.», II.28.17. Nótese la ya sabida conformidad de Sancho con este juicio de su amo: «—Digo que en todo tiene vuestra merced razón—respondió Sancho—y que yo soy un asno.», I.25.50. Conformidad que remacha un poco más fuerte en la circunstancia presente: «—Señor mío, yo confieso que para ser del todo asno no me falta más de la cola; si vuesa merced quiere ponérmela, yo la daré por bien puesta, y le serviré como jumento todos los días que me quedan de mi vida. Vuesa merced me perdone y se duela de mi mocedad, y advierta que sé poco, y que si hablo mucho, más procede de enfermedad que de malicia; mas quien hierra y se enmienda, a Dios se encomienda.», II.28.19.

|| asno sardesco: 'asno pequeño'. Se compara con él al asno del estandarte de los del pueblo del rebuzno, II.27.6. ® jumento.

||…asno…|| Cuidados ajenos matan al asno: ® ajenos

|| el asno de Sancho Panza: «Kon esta preposizión «de», ke da maior fuerza, se hazen frases a dos sentidos: … De akí naze la grazia de anbiguedad: «El asno de Antón», por: el asno ke tiene, o por el mesmo Antón, llamándole asno. «La burra de Xuana», por: ella o por su burra. «El rrozín del dotor», «La mula del kanónigo», por uno i otro.», Corr. 617.a. • Vuelta definitiva a su lugar: «—Venid, mochachos, y veréis el asno de Sancho Panza más galán que Mingo, y la bestia de don Quijote más flaca hoy que el primer día.», II.73.14. ® bestia

|| la culpa del asno: ® culpa

|| lo diera del asno: 'le llamara asno': «Comúnmente con este nombre de asno afrentamos a los que son estólidos, rudos y de mal ingenio, a los bestiales y carnales.», Cov. 157.b.3. • Cervantes no desea maltratar a su plagiario: «Quisieras tú que lo diera del asno, del mentecato y del atrevido; pero no me pasa por el pensamiento: castíguele su pecado, con su pan se lo coma y allá se lo haya.», II.Pról.1. ® lo

|| mi asno… le suelo llamar el rucio: Sancho practica la litote al hablar de su asno: «—Mi asno—respondió Sancho—, que por no nombrarle con este nombre, le suelo llamar el rucio…», II.33.24.

|| no es la miel para la boca del asno ® miel

|| [que el asno]: acomodarle de más honrada caballería [que el asno]: «determinó que [Sancho] le llevase [el asno], con presupuesto de acomodarle de más honrada caballería… quitándole el caballo al primer descortés caballero que topase», I.7.21. Don Quijote olvida esta promesa. Aunque tuvo una ocasión de cumplirla tras la victoria sobre el Caballero de los Espejos, en II.14, no la aprovechó.

|| un asno cargado de oro: ® oro

|| yendo sobre el asno, le buscaba: ® buscar el asno

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Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005-2007.

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sábado, febrero 24, 2007

Por el Derecho a techo

Por el Derecho a techo

Permalink 24.02.07 @ 12:15:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Arquitectura y urbanismo

"La Amistad Europea Universitaria" se solidariza con la Plataforma Derecho a Techo, deseándole "que este Derecho sea en España un hecho".

El éxito parlamentario de la iniciativa navideña francesa Los Hijos de don Quijote enorgullece a los defensores de los derechos humanos. Deseamos el mismo éxito a la iniciativa española de la Plataforma Derecho a Techo.

Ver mi artículo del 30/12/06: Quijotes por una vivienda digna.

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Manifiesto de la Plataforma Derecho a Techo

En la Comunidad de Madrid existen en la actualidad 1.601.265 jóvenes entre 18 y 35 años, lo que representa un 26’9% del total de la población madrileña. De ellos sólo 675.659 disponen de una vivienda, por lo que prácticamente un millón de jóvenes nos encontramos fuera del mercado.

Para todos nosotros no se cumple el Art. 47 de la Constitución Española de 1978:

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

En la actualidad las competencias en materia de urbanismo y vivienda residen en las Comunidades Autónomas, por lo que les corresponde a sus Gobiernos hacer efectivo este artículo de la Constitución. En nuestro caso, el Gobierno de Esperanza Aguirre no ha solucionado este problema, sino todo lo contrario, la accesibilidad a la vivienda se ha visto reducida durante los últimos años. Propuestas con un objetivo meramente electoral como la construcción de 79.000 viviendas para jóvenes hechas por la Presidenta se ha quedado en nada durante estos cuatro años.

Ahora bien, sin la participación de todas las administraciones, desde el Gobierno Central hasta los Ayuntamientos , independientemente del signo político de sus dirigentes, será imposible poner freno a esta situación que cada vez se hace más insostenible, donde la edad de emancipación en la Comunidad de Madrid se sitúa en 34 años. Este retraso nos está creando un problema generacional de grandes dimensiones.

Los ciudadanos madrileños y, especialmente los jóvenes, sufrimos el precio de la vivienda libre más alto de España, cuyo precio medio se sitúa en 290.000 €, mientras que un joven madrileño, teniendo en cuenta sus ingresos, sólo pueda acceder a una vivienda que no cueste más de 109.340, 57 €. Con está situación, los jóvenes nos vemos obligados a destinar prácticamente el 80% de nuestros ingresos para acceder a una vivienda, obligándonos a firmar hipotecas hasta nuestra jubilación, dificultando mucho nuestra calidad de vida.

Así debemos elegir entre pagar una casa normal (70m2) y no poder prácticamente comer o plantearse acceder a una vivienda poco digna que le permitan sus ingresos, de no más de 37’7 m2.

Es muy escaso el volumen de vivienda protegida que se construye en nuestra región, la única vivienda accesible para nosotros, precisamente en un momento de coyuntura tan difícil respecto al acceso a la vivienda.

No existen políticas destinadas al alquiler cuando existen más de 350.000 viviendas vacías en nuestra Comunidad, seguramente con un interés meramente especulativo y que podría ser una solución importante para el millón de jóvenes que no tenemos posibilidades de acceso a una vivienda.

Mientras, la construcción desmedida y sin planificación buscando el beneficio económico de forma rápida ha provocado la saturación de las carreteras, generándose una grave dificultad en la movilidad de los madrileños cuando acuden a sus puestos de trabajo o sus lugares de ocio, sin que con ello se hayan reducido los precios de la vivienda. Asimismo se esta poniendo en peligro los espacios con gran riqueza medioambiental de nuestra comunidad y el ordenamiento de los recursos naturales: el agua y la energía.

En virtud del artículo 48 “Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural”, los jóvenes que hemos conformado está plataforma queremos protestar y revelarnos ante una situación tan lesiva para nosotros y así, exigir a las Instituciones Públicas, los Partidos Políticos, los agentes sociales soluciones eficaces que solventen esta dramática situación.

También queremos concienciar a la ciudadanía en general, a las familias y a las personas de la situación de frustración y hartazgo que vivimos al ser imposible impulsar un proyecto de vida por la imposibilidad de acceder a una vivienda, debido a los desorbitados precios en el mercado libre y a la falta de actuación de las Administraciones públicas competentes.

Dicho todo lo anterior y en nombre de todos aquellos ciudadanos que conforman la PLATAFORMA DERECHO A TECHO, REIVINDICAMOS:

1. La puesta en marcha de forma urgente de un plan de choque que ponga en el mercado un importante número de viviendas protegidas, preferiblemente de promoción pública garantizando así el acceso a una vivienda digna a los ciudadanos con menos recursos económico.

2. El establecimiento del régimen de protección pública a una vivienda durante su vida útil, evitándose así el fraude y la especulación con viviendas realizadas con dinero público, siendo la administración pública la encargada de la compra y posterior venta de las viviendas protegidas.

3. La creación de un parque público en alquiler que represente al menos el 50% del mercado del alquiler, cuyo coste mensual no exceda el 30% de los ingresos de un joven.

4. La puesta en marcha de ayudas directas a inquilinos, para que la cuota mensual no supere el 30% de los ingresos de un joven.

5. La puesta en marcha de ayudas a los propietarios, tanto de ayudas directas como aseguramiento del pago del alquiler y los desperfectos de la propia vivienda, que decidan sacar viviendas vacías al mercado de alquiler y la penalización fiscal de aquellas viviendas que no sean 1ª o 2ª residencia que estén vacías.

6. La aplicación del artículo 101 de la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid de 2001, para proceder a la expropiación de las viviendas vacías que, fruto del desuso y la dejadez del propietario, se encuentren en situación de ruina.

7. El incremento a 8 años del período de vigencia de las cuentas ahorro viviendas con ventajas fiscales, para que posibiliten el ahorro suficiente para la compra de una vivienda.

8. La prohibición expresa de la subasta como medio de adjudicación de suelo público o de cualquier otro método que fomente el crecimiento artificial de los precios.

9. Que la gestión de los desarrollos urbanísticos sobre suelo público se realice desde organismos públicos donde puedan participar representantes sociales. Asimismo, que se garantice la construcción de vivienda protegida establecida en la Ley del Suelo y donde la Administración, mediante el derecho de tanteo y retracto, pueda actuar sobre el suelo destinado a vivienda protegida, en los desarrollos privados que no construyan dicha tipología de vivienda dentro de los plazos marcados en los planes de urbanización.

Imagen : Acampada de la Plataforma Derecho a Techo por el piso del futuro: alineadas en dos filas, a la salida del metro de la Ciudad Universitaria, una veintena de tiendas de campaña, que recuerdan, por su su noble modestia, las parisinas navideñas de Los Hijos de don Quijote.

El éxito parlamentario de esta iniciativa francesa enorgullece a los defensores de los derechos humanos. Deseamos el mismo éxito a la iniciativa de la Plataforma Derecho a Techo.

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viernes, febrero 23, 2007

Casas sin gente y gente sin casas

Casas sin gente y gente sin casas

Permalink 23.02.07 @ 20:21:00. Archivado en Europa, España, Ética, Arquitectura y urbanismo

Algo muy grave está pasando en este país, para que haya tantas casas sin gente y tanta gente sin casas.

Este retruécano, cuyo diagnóstico nos preocupa a todos, debe ser reemplazado por otro, que nos invite a pasar, de la verdad de la constatación de la injusticia social de la especulación urbana, a la voluntad por encontrarle una solución adecuada y eficaz: el que haya en España "demasiadas casas sin gente y demasiada gente sin casas" significa que hay que actuar inmediatamente, yugulando la especulación y favoreciendo la deontología urbana, para que cada persona disponga de una vivienda digna.

Según los datos más recientes de la OCDE (1), España es el país de la Unión Europea con mayor número de viviendas vacías. De los 21 millones de viviendas que hay en España, tres millones están desocupadas, es decir: el 15,5% del total. Este porcentaje triplica la media de la UE, que se sitúa en el 5%. Los expertos achacan esta proporción a tres factores: la alta rentabilidad de la compraventa, que hace que los inversores prefieran no alquilar; la inseguridad que genera la legislación de arrendamientos y la lentitud judicial en casos de incumplimiento de contrato.

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Por el derecho a techo

La Unión Europea pide a España que facilite el acceso a la vivienda a los jóvenes y a los inmigrantes.

La Asamblea contra la Precariedad y por una Vivienda Digna, junto con otras asociaciones que reclaman un cambio en la política de la vivienda en España, han convocado nuevas concentraciones.

Estas manifestaciones tendrán lugar, mañana, sábado 24 de febrero, en la Puerta del Sol de Madrid, en la Plaza de Cataluña de Barcelona, en la Plaza de Aragón de Zaragoza y en otros lugares céntricos de numerosas ciudades de todo el país.

Al igual que en convocatorias precedentes, los manifestantes exigirán a la Administración Pública cambios legislativos que limiten la duración de las hipotecas, el fomento de medidas para el alquiler de viviendas, la intervención en el mercado privado o el ajuste del alquiler en las políticas de Viviendas de Protección Oficial, para facilitar el acceso al mercado de la vivienda.

Según la Asamblea contra la Precariedad y por una Vivienda Digna, "las elecciones municipales están muy cerca y por eso, ahora más que nunca es necesario manifestarse... Frente a declaraciones electoralistas debe primar la auténtica voz de quienes están sufriendo el problema de la vivienda en España".

Según denuncia la Plataforma por una Vivienda Digna, uno de los grandes colectivos que respaldan este tipo de protestas, el precio de la vivienda se incrementó en España, entre 1987 y 2005, en más del 250%. La organización constata además, en su página web, que existen 3.091.596 inmuebles desocupados en todo el país, dato que recogió ya en 2001 el último Censo de Población y Viviendas . En opinión de este colectivo, "residir en una vivienda digna es una necesidad básica, un derecho fundamental que tiene que ser reconocido para todos y, como tal, necesita de una legislación que lo desarrolle". La Plataforma pone como ejemplo el caso de Escocia que "lo aplica de manera progresiva desde 1987. En 2012 llegará a ser un verdadero derecho exigible".

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El artículo 47 de la Constitución Española declara:

"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos".

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(1) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

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jueves, febrero 22, 2007

Marbella tira de la alarma democrática

Marbella tira de la alarma democrática

Permalink 22.02.07 @ 15:40:07. Archivado en Escritura bloguera, España, Sociogenética, Pro amicitia universale

Aparentemente estamos asistiendo a un proceso degenerativo de nuestra democracia, digno de toda nuestra atención. La actual democracia participativa española no sólo funciona ya sin participantes, sino que la clase política proclama triunfos electorales, sin querer percatarse de lo anómalo que es hacerlo sin contar con nuestra opinión de votantes.

En esta caída en picado de la participación ciudadana, un caso particularmente digno no sólo de atención preventiva sino de la mayor asistencia sanitaria en cuidados intensivos, es el de Marbella, ciudad mártir de la política corrupta, que supuestamente espera su redención de las elecciones municipales del mayo próximo. El índice de abstención ha sido: 73,09 %; el de participación: 26,91%; el de los nóes: 7,42%. No creo que estos valores, los más alarmantemente significativos de toda España, permitan prever que Marbella pueda ser redimida por su consulta electoral del mayo próximo, si entre tanto no se la somete a los cuidados intensivos previstos para casos de vida o muerte. Aquí se trata pura y simplemente de la supervivencia de la democracia.

Vinculado como estoy a esta ciudad desde hace ya casi medio siglo, ofrezco aquí a sus electores algunas reflexiones que pueden ayudarles a ver claro el tipo de coalición de intereses comunales que tienen que formar, para sacar a Marbella del callejón sin salida en que la han metido los irresponsables políticos que la han desgobernado, desde hace ya demasiados años. Pienso en primer lugar a mis familiares y amigos, tanto marbellíes como marbelleros, que en su trabajo profesional han sabido mantenerse fieles al Bien Común de todos sus conciudadanos, a pesar de las circunstancias adversas por las que la ciudad ha pasado.

La culpa de la abstención

Porque no me gusta inventar, traigo de nuevo a colación un testimonio de Germán Yanke, con el cual cerraba mi hipertexto de anteayer sobre el abstencionismo actual de nuestra democracia, que no convendría confundir, como lo hacen algunos, con una caprichosa abstencionitis :

Cuando se oye decir al PSOE (verbigracia, su secretario de Organización, José Blanco) que lo ocurrido el domingo en Andalucía es, más o menos, una fiesta de la democracia y que la baja participación se debe sólo a una cuestión psicológica, el efecto de la seguridad del resultado, uno no puede menos que preguntarse si de verdad se lo cree, si hay una enfermedad política caracterizada tanto por el alejamiento de la realidad como por una pasmosa ausencia de autocrítica.

Cuando se sabe que el PP (verbigracia, su presidente Mariano Rajoy) dice a los dirigentes del partido que el apoyo que ha dado este formación era “lo mejor para España y el partido” y se oye a continuación al mismo PP (verbigracia, su secretario general Ángel Acebes) que la elevadísima abstención es prueba del fracaso de Zapatero en su empeño por reformar los Estatutos, uno no puede menos que preguntarse si las enfermedades políticas son numerosas y variadas, aunque casi todas cortadas por el mismo patrón.

Porque si hemos de forjarnos una opinión con este tipo de declaraciones, habrá que concluir que el PSOE se ha distanciado de la realidad y el PP lo ha hecho de dos realidades: de la general y de la de su propio partido.

Confieso que el texto es duro, pero tiene el mérito, como testimonio de testigo imparcial, de no ser sospechoso de partidismo.

En el párrafo que sigue puntualizaré en qué medida una parte del electorado comparte con ciertos políticos las responsabilidades que han dado lugar a la abstención. Es mi manera de evitar generalizaciones abusivas, que podrían desvirtuar tanto mi diagnóstico del problema como el tratamiento que propongo.

La abstención como mensaje a la clase política

A mi manera de entender sociogenéticamente los hechos, la abstención es el resultado de múltiples experiencias de desencuentro entre los ciudadanos y la clase política. Los culpables de la abstención son principalmente los políticos; no todos, sino los que han transformado su mandato en un simple visado de entrada en una nomenklatura de privilegiados, atenta a sus propios intereses de clase, incluídos los más egoístas, y totalmente sorda a las necesidades reales y extremadamente urgentes de sus electores. La abstención ha sido la manera que han tenido los electores, tras muchos años de aguante, de hacer comprender a sus mandatarios que su actitud política ni es ni puede ser aceptable.

Por desgracia este tipo de políticos corruptos ha encontrado entre los votantes gente dispuesta a entrar en su juego. Es el caso de quienes les han ayudado con su voto a tomar el poder y con sus sobornos a mantenerse en él. Sería poco realista e injusto el olvidar esta enorme resposabilidad de parte del electorado en casos como el de Marbella.

Es normal que a partir de ahora los electores no contaminados intenten organizarse, constituyendo coaliciones de intereses comunales, con presencia o en ausencia de sus políticos, en todos los casos sin cerrar los ojos, para de alguna manera poder reconstruir personalmente la democracia, que algunos mandatarios indignos, apoyados por electores sin escrúpulos, están destruyendo.

Las elecciones municipales se perfilan ya en el horizonte como algo muy cercano. No es la hora de dormirse; tampoco es la hora de exagerar, cometiendo generalizaciones que pueden ser injustas. Es la hora de descubrir en el seno de nuestras municipalidades quiénes son los ciudadanos justos, políticos o no, pero en todo caso competentes e íntegros, a quienes podemos confiar la promoción y la gestión del Bien Común, que como tal nos pertenece solidariamente a todos.

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martes, febrero 20, 2007

Democracia participativa sin participantes

Democracia participativa sin participantes

Permalink 20.02.07 @ 20:11:00. Archivado en Escritura bloguera, España, Sociogenética, Pro amicitia universale

Una de las misiones de la escritura bloguera consiste en ofrecer perspectivas intertextuales, que ayuden al lector a adoptar una visión de un hecho sociogenéticamente importante, desde múltiples puntos de vista. Como el referéndum de anteayer es uno de estos hechos, he decidido ensayar esta técnica.

Sobre la cruda realidad sociogenética del hecho, que los políticos se obstinan en no querer ver, conviene advertir que sólo uno de cada tres andaluces ha aprobado de forma efectiva el nuevo marco autonómico. Ahora bien, lo ocurrido en Andalucía no es el único síntoma sociogenético de que algo está fallando en el juego democrático español, en materia de participación de los ciudadanos: ya son mayoría los procesos electorales y refrendarios que presentan preocupantes índices descendentes de respuesta del censo habilitado para votar. Aparentemente estamos asistiendo a un proceso degenerativo de nuestra democracia, digno de toda nuestra atención.

Un caso particularmente digno de la mayor asistencia sanitaria, y no sólo de atención preventiva, en esta caída en picado de la participación ciudadana, es el de Marbella, ciudad mártir de la política corrupta, que supuestamente espera su redención de las elecciones municipales del mayo próximo. El índice de abstención ha sido: 73,09 %; el de participación: 26,91%; el de los nóes: 7,42%. No creo que estos valores permitan prever que Marbella pueda ser redimida por su consulta electoral del mayo próximo, si entre tanto no se la somete a cuidados intensivos.

Vinculado como estoy a esta ciudad desde hace ya casi medio siglo, les ofrezco aquí a sus electores algunas reflexiones que pueden ayudarles a ver claro claro el tipo de coalición de intereses comunales que tienen que formar, para sacar a Marbella del callejón sin salida en que la han metido los irresponsables políticos que la han desgobernado, desde hace ya demasiados años. Pienso en primer lugar a mis familiares y amigos, tanto marbellíes como marbelleros, que en su trabajo profesional han sabido mantenerse fieles al Bien Común de todos sus conciudadanos, a pesar de las circunstancias adversas por las que la ciudad ha pasado.

Los textos seleccionados en nuestro hipertexto proceden de todo el arco iris de la opinión política española. En la selección he tenido especial cuidado en evitar tanto los extremismos excluyentes como la identificación con los partidismos de las partidocracias, que he intentado retratar tales cuales ellos mismos se presentan. El resultado es una crítica moderada general que pueda servirnos a todos, tanto a los políticos, sin distinción de color, como a los votantes, unos presentes y otros ausentes en el referéndum de anteayer.

Imagen: "Chaves ha votado", por Martinmorales

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Democracia participativa sin participantes

"Estas empresas paranacionales y taifales dejan indiferente al común del pueblo". (Lorenzo Contreras)

Andalucía tiene desde anteayer un nuevo Estatuto de Autonomía. Fue aprobado por el 87,45% de los votos, pero con la participación más baja de toda su historia: 36,28%. Los nóes sumaron el 9,48%. La abstención causó una auténtica conmoción en la clase política, toda vez que ninguna encuesta la había pronosticado.

Con una participación del 36,28%, el resultado supone un respaldo de apenas una cuarta parte de los seis millones de electores con derecho a voto. Ello constituye un evidente fracaso de la clase política andaluza.
La política española va camino de una gigantesca abstención.
Dirigentes del PP han admitido estos días que su electorado estaba confuso, ya que durante más de dos años han estado diciéndole que el Estatuto andaluz "rompía España". De hecho, en distritos donde el PP es el más votado los resultados fueron reveladores. Así, en el barrio sevillano de Los Remedios la participación fue tan sólo del 26,84%, mientras que los votos de rechazo ascendieron al 33,61%. Igual ocurrió en el distrito Centro de Málaga, donde barre electoralmente el PP. El "no" cosechó el 36,72% de los votos, mientras que la participación fue del 26,26%.

Error de diagnóstico y objetivos ocultos

Según Chaves, la abstención se ha producido por un exceso de confianza: "Los ciudadanos han podido considerar que el partido estaba ganado de antemano, eso es lo que explica la baja participación". En la ejecutiva de ayer se puso el ejemplo de la escasa expectación que provoca un partido de fútbol emitido en diferido, porque el resultado ya se conoce de antemano. Manuel Chaves repitió en varias ocasiones que lo importante son los votos afirmativos. "El respaldo me confirma que la decisión fue acertada, se trataba de no quedarse estancado con las demás autonomías de España", señaló.

El resultado de las elecciones andaluzas, aunque valida el Estatuto, constituye un sonoro fracaso de la política de reformas autonómicas de Zapatero, que se han hecho con un alto coste para todos los españoles, porque esta reforma que, como está demostrado, carecía de demanda social se ha hecho sólo para contentar a los nacionalistas catalanes y vascos y para preparar el posible desembarco de ETA en la política, cosa que no parece que va a ser fácil, visto lo que ocurre en el País Vasco y lo que pasó recientemente en Barajas. (Pablo Sebastián)

Que sólo el 32 por ciento de los andaluces en edad de votar hayan apoyado el Estatuto, tres puntos porcentuales menos que los catalanes, que también fracasaron en el intento, es una mala noticia para Andalucía, sus gobernantes y para España y Zapatero. Ahí tiene nuestro presidente otro motivo más para sonreír y desde luego una oportunidad muy clara para reconocer el fracaso y el error de reabrir la caja de los truenos del Estado autonómico que, una vez abierta, mal veremos quién la puede cerrar, sobre todo cuando se sabe que aún le queda por delante la reforma del Estatuto vasco, que es en todo este proceso, tan mal hecho como innecesario, la piedra angular. Todo se hizo para ver si subiendo las cotas de autogobierno ETA se decidía a entrar en política. Pero los etarras quieren más, quieren Navarra, autodeterminación e independencia. Y lo piden con tiros y bombas convencidos de que Zapatero se lo dará. De momento, el presidente, que ayer debería haber estado en Andalucía dando la cara por lo que pudiera pasar, se ha quitado de en medio y se ha ido, precisamente, al País Vasco para insistir en que está dispuesto a negociar. (Pablo Sebastián)

Indiferencia de los votantes

Lo más llamativo es la indeferencia de los andaluces por esta reforma. Ya se vio en el escaso interés con que se siguieron los debates, tanto en el Parlamento autonómico como en el Congreso, y se ha visto aún más palmariamente en una participación ridícula, en torno al 30% del censo. Ya se certificó en Cataluña, en donde el debate político había sido tan tenso, que dio al traste con el tripartito presidido por Maragall, una falta de sintonía similar entre las “preocupaciones” de los políticos y los intereses de los ciudadanos. Ahora, lo mismo en Andalucía. (Germán Yanke)

El objetivo no es otro que crear un clima político en el que, por una parte, sea más fácil el entendimiento con los partidos nacionalistas, y, por otro, tener entretenidas a las organizaciones territoriales del partido. Éstas no se ocupan ya de aportar su punto de vista a la política nacional ni en el seno del propio PSOE. Su papel queda reducido a cuestiones de “poder” autonómico, a repartirse el pastel público, a creerse importantes buscando fórmulas sobre su identidad. Los nacionalistas, por el contrario, aumentan su influencia. El Gobierno se asegura el respaldo parlamentario. (Germán Yanke)

El resultado del referéndum para la ratificación del nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía —una participación total de poco más de un tercio del censo electoral (6.185.664 personas)— acredita, por si hiciera falta, el creciente divorcio que separa en la España de hoy los intereses y la actividad ciudadanos de los que, ellos sabrán por qué, centran la atención de quienes dicen ser nuestros representantes. (Manuel Martín Ferrand)

Sociogenética del movimiento centrífugo

Cuando, por ejemplo, Manuel Chaves fue, en el 2001, el primer presidente en anunciar una reforma del Estatuto de su Autonomía, puso en marcha un movimiento, de espaldas a la demanda social, que pronto animó a Cataluña y el País Vasco. Ibarretxe y Maragall fueron los primeros en ordeñar la idea del andaluz. ¿En beneficio de quién? De ellos mismos. Sacándose de la manga una “imperiosa necesidad”, según el modelo de los prestidigitadores clásicos, desviaron la atención de los ciudadanos y la centraron en algo inútil que, además, arrastra y seguirá arrastrando un rosario de perniciosos efectos secundarios. (Manuel Martín Ferrand)

Legitimidad en entredicho

En Cataluña fue una participación de 48,8 por ciento la que dio vía libre al Estatut. En el caso andaluz estamos sensiblemente por debajo; pero, en lo fundamental, no hay grandes diferencias. En ambos casos la legitimidad del resultado, no su legalidad, queda en entredicho y, sobre todo, pone en evidencia la escasa representatividad de quienes ocupan los escaños del Parlamento de Sevilla con respecto a quienes votaron a un lote con sigla para que defendieran sus intereses. (Manuel Martín Ferrand)

Otro revés al modelo territorial de Zapatero

El desdén de los andaluces propina otro revés al modelo territorial de Zapatero. Pocas veces ha habido un «sí» tan abrumador (87´44 por ciento) y tan huérfano de votantes (se abstuvo el 63´74 por ciento del electorado) como el que cosechó ayer, domingo de Carnaval, el nuevo Estatuto de Andalucía promovido e impulsado por el presidente de la Junta de Andalucía, el socialista Manuel Chaves, como una supuesta demanda apremiante de los ciudadanos dentro del «dominó» territorial diseñado por José Luis Rodríguez Zapatero desde que llegó a la presidencia del Gobierno. (Editorial, ABC. MADRID)

Ayer, en lo que en medios políticos fue interpretado como una autojustificación, Zapatero eludió comentar la gigantesca mayoría abstencionista y difundió un comunicado en el que -además de informar de que había llamado por teléfono a Chaves «para felicitar a los ciudadanos andaluces por el nuevo Estatuto» y congratularse de «el civismo y la normalidad democrática con la que se desarrolló la jornada»- se felicitó por el «buen funcionamiento de las instituciones de Andalucía».

Hay que reformar el referéndum

Confirmando todas las previsiones, la participación en el referéndum sobre el estatuto andaluz ha sido muy baja: apenas el 35 por ciento de los ciudadanos llamados a las urnas ha ejercido su derecho al voto, lo que acredita un divorcio entre la clase política y la sociedad, que encierra un grave peligro para la legitimidad del sistema. Algunos se llenan la boca hablando de democracia «participativa» y luego se apuntan a todo tipo de maniobras de salón para utilizar en su beneficio la voluntad popular. En rigor, el referéndum es la mejor expresión de la democracia directa. Sin embargo, se ha convertido en una fórmula para ratificar acuerdos del aparato de los partidos, que ejercen de hecho el monopolio de la representación. (Editorial de ABC)

La buena salud del Estado democrático exige un replanteamiento razonable de ciertas reglas del juego. En algunos países cercanos, el referéndum no surte efectos jurídicos si no viene avalado por una participación superior al 50 por ciento de los electores.

Degradación constitucional

Carente de la mayoría necesaria para reformar la Constitución, Zapatero ha optado por degradar la norma fundamental y forzar su interpretación por medio de los estatutos. El resultado es que se ha modificado, en términos materiales, la voluntad del poder constituyente -es decir, de la nación española- con el acuerdo de bastante menos de la mitad de los ciudadanos de una sola comunidad. Sin incurrir en vicios de inconstitucionalidad, también en Andalucía se aprobó anoche una norma de máxima importancia por una exigua representación de los afectados por ella. (Editorial de ABC)

La voz del pueblo

El desinterés generalizado por el referéndum supone un fracaso sin paliativos de la clase política. Ante todo, el proyecto del Gobierno de impulsar reformas estatutarias está demostrando que sólo importa a ciertos políticos ávidos de repartirse cuotas de poder. Manuel Chaves, presidente andaluz y presidente también del PSOE, ha fracasado personalmente al apadrinar un texto que ha tenido muy escasa aceptación. No tiene sentido que pretenda culpar al PP, que ha sabido ser flexible para evitar una división en la sociedad andaluza que habría generado efectos muy negativos. Es hora de tomarse en serio la voz del pueblo, que se manifiesta cuando habla, pero también cuando calla. A nadie le importan las reformas estatutarias hechas a la medida de los intereses partidistas. En la calle, la gente habla de problemas laborales, de vivienda, de inmigración, de salud o de la educación. (Editorial de ABC)

El "triunfal" fracaso político

Un cuarto de siglo después, el acuerdo del 90 por ciento de la clase dirigente apenas ha logrado convocar a más de un tercio de los ciudadanos en el refrendo a un texto que se proclamaba fundamental para el futuro colectivo. Ahí hay un mensaje, y no parece demasiado difícil de entender. Se llama fracaso. (Ignacio Camacho)

Pero claro, entender esto, asumirlo, implica rectificar, cambiar la agenda, aceptar la autocrítica, admitir que se gobierna al margen de la opinión pública. Así que es mejor buscar excusas. Que el adversario ha quitado el hombro, que la gente vive muy bien y está muy tranquila, que el electorado sólo se motiva en la confrontación o, todo lo más, que ha habido algún error en la comunicación del mensaje. (Ignacio Camacho)

No pasa nada, pues. Que no vaya a dimitir nadie, por favor. Lo que ha ocurrido en realidad es que esta excelsa clase política, esta dirigencia iluminada que vela por nuestro futuro con celo clarividente, va tan por delante y alcanza tan lejos, que su designio privilegiado escapa al entendimiento de las gentes comunes. Chaves puede seguir instalado en su cómodo virreinato, cesáreo, pastueño, inmóvil. Trámite cumplido. ¿Fracaso? Será de otros. (Ignacio Camacho)

La culpa de la abstención

Cuando se oye decir al PSOE (verbigracia, su secretario de Organización, José Blanco) que lo ocurrido el domingo en Andalucía es, más o menos, una fiesta de la democracia y que la baja participación se debe sólo a una cuestión psicológica, el efecto de la seguridad del resultado, uno no puede menos que preguntarse si de verdad se lo cree, si hay una enfermedad política caracterizada tanto por el alejamiento de la realidad como por una pasmosa ausencia de autocrítica. (Germán Yanke)

Cuando se sabe que el PP (verbigracia, su presidente Mariano Rajoy) dice a los dirigentes del partido que el apoyo que ha dado este formación era “lo mejor para España y el partido” y se oye a continuación al mismo PP (verbigracia, su secretario general Ángel Acebes) que la elevadísima abstención es prueba del fracaso de Zapatero en su empeño por reformar los Estatutos, uno no puede menos que preguntarse si las enfermedades políticas son numerosas y variadas, aunque casi todas cortadas por el mismo patrón. (Germán Yanke)

Porque si hemos de forjarnos una opinión con este tipo de declaraciones, habrá que concluir que el PSOE se ha distanciado de la realidad y el PP lo ha hecho de dos realidades: de la general y de la de su propio partido. (Germán Yanke)

La abstención como mensaje a la clase política

A mi manera de entender sociogenéticamente los hechos, la abstención es el resultado de múltiples experiencias de desencuentro entre los ciudadanos y la clase política. Los únicos culpables de la abstención son los políticos, que han transformado su mandato en el visado para entrar en una nomenklatura, atenta a sus propios intereses de clase, incluídos los más egoístas, y totalmente sorda a las necesidades reales y extremadamente urgentes de sus electores. La abstención ha sido la manera que han tenido los electores, tras muchos años de aguante, de hacer comprender a sus mandatarios que su actitud política ni es ni puede ser aceptable.

Es normal que a partir de ahora los electores intenten organizarse, constituyendo coaliciones de intereses comunales, con presencia o en ausencia de sus políticos, para de alguna manera poder reconstruir personalmente la democracia, que sus mandatarios están destruyendo.