lunes, febrero 05, 2007

Seudosocialistas palaciegos y comunistas apóstatas

Seudosocialistas palaciegos y comunistas apóstatas

Permalink 05.02.07 @ 09:27:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

Seudosocialistas palaciegos y comunistas apóstatas, actualmente en el poder, no se han dignado responder a la invitación personalizada del Foro Ermua, sencillamente porque para estar en el poder les incomodan tanto el Espíritu de Ermua como los hechos que lo fundan.

Los unos y los otros, reunidos por las sirenas del oportunismo más descarado, ven preferible el disfrutar de palacios andaluces y canarios, incluso en los momentos de mayor duelo del Pueblo Llano, a compartir con el común duelos o manifestaciones del Bien Común.

Tanto los socialistas y comunistas auténticos como los que al votar lo hacemos a conciencia, no olvidaremos esta nueva lección que nos indica qué nombres concretos hay que evitar, en el momento de pensar en el Bien Común de nuestro Pobre Pueblo tan injustamente olvidado por aquellos en quienes ha confiado.

No damos nombres, pero todo el mundo sabe, incluidos ellos mismos, a quiénes nos referimos.

Apovechamos la ocasión que nos ofrece esta plataforma universitaria independiente, para agradecer su presencia en la manifestación, promovida en el Espíritu de Ermua, a los auténticos socialistas y comunistas que han querido apoyar a quienes cada vez que votamos, lo hacemos, no en pro de un partido, sino con libertad de conciencia. Esto es precisamente lo que nos une a ellos, a pesar de que cada uno de nosotros profesa su propia visión de la política.

He aquí la nota que advierte de la invitación personalizada que el Foro Ermua había dirigido a las autoridades de nuesto país, antes de la Manifestación del día tres de febrero 2007:

NOTA: El Foro Ermua comunica que esta declaración ha sido enviada por correo certificado al Presidente del Gobierno, Consejo de Ministros, principales directores de informativos, secretarios generales de los principales sindicatos, así como a líderes de los distintos partidos con representación en el Parlamento.

Foro Ermua - 2/2/2007

[AEU] Blogs y portal asociados, bajo el signo de la Amistad Europea Universitaria por y para la Amistad Mundial:

España: http://blogs.periodistadigital.com/aeu.php

España: http://www.quediario.com/blogs/705/

Bélgica: http://quijote.skynetblogs.be/

EE.UU: http://tallerquijote.blogspot.com/

Bélgica: http://users.skynet.be/AEU/

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domingo, febrero 04, 2007

Animados por el "Espíritu de Ermua"

Animados por el "Espíritu de Ermua"

Permalink 04.02.07 @ 20:18:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

Basta con leer la Breve Presentación del Foro Ermua , para comprender el espíritu que nos anima a quienes lo compartimos con ellos, desde el día del asesinato por ETA del joven concejal del Ayuntamiento de Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco.

Era el 12 de julio de 1997. La Amistad Europea Universitaria por y para la amistad mundial se asoció desde aquel día al luto que embargaba a todos los hombres de buena voluntad, tanto en el país vasco como en el resto de España y de Europa; también se asoció al propósito de evitar por todos los medios a su alcance que un crimen semejante pudiera repetirse en nuestras tierras. Por desgracia la Amistad Europea Universitaria ha tenido que mantener hasta hoy este luto en su portal oficial, a la espera del triunfo definitivo de la libertad y de la justicia en el país vasco, en el resto de España y en Europa.

-oOo-

Breve Presentación del Foro Ermua

El FORO ERMUA es una asociación de ciudadanos vascos, constituida principalmente por profesores universitarios y otros profesionales, que se creó el 13 de febrero de 1998 a los pocos meses del asesinato por ETA del joven concejal del Ayuntamiento de Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco el día 12 de julio de 1997.

La espontánea y masiva reacción popular en el País Vasco y en el resto de España a lo largo de las dos semanas posteriores ante aquel vil secuestro y posterior crimen, sacó a la calle a varios millones de personas en toda la geografía del país. Estos ciudadanos de toda clase y condición expresaban así su indignación frente a la siniestra repetición de atentados terroristas cometidos en un Estado plenamente democrático, miembro de la Comunidad Europea.

Esos millones de manifestantes, además, reclamaban de los partidos políticos democráticos y de las instituciones del Estado unidad y firmeza no solo para combatir sino para derrotar finalmente a ETA y a su cómplices de Herri Batasuna. Así surgió y tomó cuerpo el espíritu de Ermua, que ha marcado un momento de inflexión decisivo en la historia del combate de los demócratas españoles contra el fascismo nacionalista de ETA.

Entre los fundadores del Foro Ermua el día 13 de febrero de 1998 se encontraban los siguientes: Vidal de Nicolás, Agustín Ibarrola, José Luis López de Lacalle, Carlos Totorika, Jon Juaristi, Mikel Azurmendi, Francisco Doñate, Iñaki Ezquerra, Edurne Uriarte, Fernando Savater, Cristina Cuesta, Javier Corcuera, Raul Guerra y Txema Portillo.

El FORO ERMUA, que en ningún momento pretende sustituir a la acción de los partidos políticos, guía su actuación conforme a los siguientes cuatro principios:

* Radical oposición y denuncia del terrorismo en el País Vasco, así como de todas aquellas organizaciones políticas o pretendidamente sociales o culturales que justifican, apoyan y encubren la estrategia terrorista. Son organizaciones como Batasuna, su rama juvenil Jarrai-Haika, las Gestoras Pro-Aministía y otras muchas, que en la actualidad han sido declaradas ilegales por la Justicia española. El apoyo y reconocimiento a las víctimas del terrorismo ha estado siempre presente en la actividad del Foro Ermua. Desgraciadamente el Foro se encuentra también entre esas víctimas ya que en mayo de 2000 fue asesinado nuestro compañero y periodista José Luis López de Lacalle.

* El marco político e institucional en el que deben plantearse las posibles soluciones al denominado “problema vasco” no puede ser otro que el definido por la Constitución democrática española y por el Estatuto de Autonomía Vasco, que se deriva de aquella y que ha proporcionado a nuestra tierra el mas alto nivel de autogobierno regional existente en Europa.

* Rechazo a cualquier negociación política del Estado y de las diversas instituciones públicas españolas y vascas con la banda terrorista ETA. No hay ningún proyecto político, ningún eventual cambio estatutario o constitucional que deba ser consensuado con los criminales como condición previa para su posible desaparición. La única negociación necesaria y legítima con ETA es para fijar las condiciones de su rendición y disolución: la entrega de las armas, la suerte de sus presos, medidas de reinserción social, etc.

* Por último, el FORO ERMUA considera que un requisito esencial para vencer definitivamente al terrorismo es la unidad más estrecha de las fuerzas españolas y vascas constitucionalistas, esto es, de las que aceptan plenamente el marco constitucional y estatutario como la base insustituible para alcanzar una convivencia duradera y pacífica entre los ciudadanos vascos y entre estos y los demás españoles. Unidad para actuar en el País Vasco -y en el Parlamento nacional- mientras persista el terrorismo, aunque lógicamente dichas fuerzas compitan políticamente en el resto de España y en todas las demás cuestiones ajenas al terrorismo (sanidad, educación, política exterior, etc.). El nucleo de esta unidad solo puede ser la que establezcan el Partido Socialista (PSOE) y el Partido Popular (PP), los dos únicos que pueden dirigir el Gobierno de España a corto y medio plazo.

Desde hace varios años el Presidente del Foro Ermua ha sido Vidal de Nicolás, que estuvo entre los fundadores de la organización. Es poeta y estuvo preso en varias ocasiones a partir de los años 50 por su participación en la lucha antifranquista y en la constitución de Comisiones Obreras en Vizcaya. Desde el año 2000, Vidal de Nicolás va permanentemente protegido por dos escoltas.

En Junio de 2005 Mikel Buesa fue nombrado Presidente del Foro Ermua. Mikel Buesa es catedrático de Universidad. En el año 2000 su hermano, Fernando Buesa, uno de los líderes del Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE) fue asesinado por miembros de ETA.

Para una explicación más extensa, pinche aquí.

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Declaración final de la manifestación del 3 de febrero en Madrid

POR LA LIBERTAD, DERROTEMOS JUNTOS A ETA.
NO A LA NEGOCIACIÓN

“Si me matan, no quiero que digan en mi epitafio que moría por la paz, sino que luché por la libertad”
Mario Onaindia.

Es una obligación moral comenzar mostrando nuestra solidaridad con Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, asesinados por ETA en la T4 de Barajas el 30 de diciembre, y con sus familiares y amigos, así como con el resto de los casi mil asesinados, los heridos y mutilados, los extorsionados, los amenazados, los desterrados, aquéllos a quienes el terrorismo ha dejado una marca indeleble en sus vidas.

Con el brutal atentado de Barajas ETA ha puesto de manifiesto, una vez más, su naturaleza criminal y fascista. No es nada nuevo: desde hace decenas de años la banda ha venido ejerciendo la violencia con el único objetivo de obligar a los representantes políticos a sentarse a negociar bajo amenaza y chantaje e impedir que los ciudadanos podamos pensar, expresarnos y comportarnos libremente. Por eso el proyecto terrorista ataca directamente a la libertad, al Estado de Derecho y a la Constitución que pretende violar y por eso son la Constitución, el Estado de Derecho y la libertad los que requieren una defensa activa y comprometida de toda la sociedad.

Ése es el motivo de que esta manifestación sea algo más que la expresión de la solidaridad con Carlos Alonso, Diego Armando y el resto de las víctimas: es también la expresión pública de la coincidencia y unidad de todos los presentes en el rechazo frontal del terrorismo y de cualquier negociación con los terroristas. No es una convocatoria ni de izquierdas, ni de derechas, ni de centro, es una convocatoria para todos los ciudadanos que quieran defender la libertad, confíen en el Estado de Derecho, en la derrota de ETA y que se opongan a la negociación con los asesinos. En un asunto de tan vital trascendencia no debe haber otro objetivo que la disolución total de ETA y la entrega de las armas: ésta es una cuestión de principios democráticos irrenunciable. Y para conseguirlo es necesario sacar las enseñanzas adecuadas de las equivocaciones cometidas a lo largo de tantos años de existencia de la banda.

No queremos mirar atrás para reprochar nada a nadie, sino para aprender de los errores y no volver a incurrir en ellos:

1. Debemos aprender de nuestro pasado que ETA no pone en riesgo la paz, sino la libertad y que cuando se ha hablado de “proceso de paz” para referirse al diálogo con los asesinos, se ha utilizado un término engañoso; España no está en guerra: no volvamos a repetir este error.

Pedimos que no se hable de paz, cuando lo que se requiere es un proceso de libertad y de aplicación de la ley, para que haya justicia.

2. Debemos aprender de nuestro pasado que las víctimas del terrorismo que dicen “no a la negociación” no hacen partidismo, sino que defienden los principios y valores por los que muchos de ellos se han convertido en víctimas. No se han politizado como víctimas, sino que precisamente los han convertido en víctimas, en su mayoría, por sus posturas políticas o personales frente a ETA o frente al nacionalismo o por su entrega en defensa del Estado de Derecho. Por eso ha sido una equivocación establecer diferencias entre las víctimas y olvidar las peticiones de las asociaciones que mayoritariamente las representan. No volvamos a repetir este error.

Pedimos que se respete y escuche la opinión de las víctimas, sin estigmatizarlas y sin acusaciones de politización que sólo vienen a hacer más profunda la herida que les ha dejado el terrorismo, ya que se les supone incapaces de tomar mantener opiniones o tomar decisiones al margen de los intereses de los partidos políticos. Seamos solidarios con todas las víctimas de ETA, hoy especialmente con Carlos y Diego, por la cercanía de su asesinato, pero con todas las anteriores también.

3. Debemos aprender de nuestro pasado que las mal llamadas treguas de los terroristas no son más que una parte de su estrategia terrorista, una pieza lógica y esencial de su proyecto para imponer su voluntad por medio del terror y obligar al Estado a sentarse a negociar bajo amenaza. Ha sido una equivocación responder a esa estrategia con ofertas de diálogo o modificaciones de la política antiterrorista: no volvamos a repetir este error.

Pedimos el compromiso firme para no volver a modificar jamás la actitud y las medidas contra ETA porque ésta decida declarar una tregua. Sólo el anuncio incondicional del abandono inmediato y definitivo de las armas y de toda la actividad terrorista, acompañado de hechos que lo acrediten con absoluta seguridad, deberá valer para los demócratas.

4. Debemos aprender de nuestro pasado que no hay nada que negociar con ETA. En primer lugar porque no hay espacios legítimos entre la Democracia y el proyecto liberticida de la banda. Y en segundo lugar porque los intentos de diálogo no son gratuitos: sirven para legitimar a los terroristas, para hacerles concebir esperanzas y para que puedan recomponer sus fuerzas y animar a sus bases; la política de hacer, prometer o insinuar concesiones no logra, como se ha visto, más que fortalecer a los terroristas. Por eso la negativa a cualquier diálogo o negociación es el único camino para que pierdan toda esperanza de conseguir ninguno de sus objetivos y se extienda así entre sus filas y simpatizantes la desmoralización. Una desmoralización que acelere la degeneración y consiguiente derrota de ETA y la conquista de la libertad. Frente al fascismo de ETA no cabe más alternativa que la firmeza democrática, la movilización ciudadana y la persecución judicial y policial. Por eso, cuando se han abierto escenarios de negociación con la banda, se ha tomado el camino equivocado: no volvamos a repetir este error.

Pedimos que se rechace cualquier tipo de diálogo o negociación con ETA y que se apueste por su derrota con todos los instrumentos del Estado de Derecho.

5. Debemos aprender de nuestro pasado que la unión de las principales fuerzas políticas de España en una política antiterrorista sustentada sobre bases claras y de firmeza, apostando por la derrota de ETA y contra la negociación, es el mejor camino para reducir a los terrorista a la incapacidad y marginalidad y conseguir, finalmente, su derrota y el triunfo de la libertad. La ruptura del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo fue una equivocación: no volvamos a repetir este error.

Pedimos la recuperación del Pacto de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo en toda su integridad. Pedimos unidad en la lucha antiterrorista basada en unos principios conocidos y claros que eliminen del horizonte cualquier posibilidad de negociación o final dialogado con la banda.

Precisión en los términos, solidaridad y respeto a las víctimas, unidad en la firmeza y en la defensa de la libertad y la Constitución, rechazo explícito y contundente de toda negociación, abandono de cualquier horizonte de final dialogado de ETA y compromiso para obtener su derrota con todos los medios del Estado de Derecho. Ésas son nuestras peticiones y nuestras democráticas exigencias.

El criminal atentado de ETA en la T4 de Barajas exige una respuesta ciudadana y popular masiva, como la que ejemplarmente protagonizó la sociedad española tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Como entonces se puso de manifiesto, sólo una multitudinaria respuesta social de este tipo –capaz de desbordar y superar las divisiones y los recelos partidistas– tiene la fuerza necesaria para combatir a los terroristas, sus cómplices y quienes los amparan, los financian o los justifican. Exigimos a todas las fuerzas políticas democráticas que se unan a la inmensa mayoría de los españoles para llevar a cabo esta urgente tarea. Quienes se opongan a este camino de unidad y firmeza asumirán una gravísima responsabilidad ante la sociedad española.

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NOTA: El Foro Ermua comunica que esta declaración ha sido enviada por correo certificado al Presidente del Gobierno, Consejo de Ministros, principales directores de informativos, secretarios generales de los principales sindicatos, así como a líderes de los distintos partidos con representación en el Parlamento.

Foro Ermua - 2/2/2007

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sábado, febrero 03, 2007

Dialogar no es polemizar

Dialogar no es polemizar

Permalink 03.02.07 @ 11:53:00. Archivado en Semántica, Pragmática, España, Sociogenética, Epistemología

Quien polemiza no dialoga y quien dialoga debe evitar en todo momento polemizar, si quiere preservar la autenticidad de su diálogo.

En los intercambios discursivos entre locutores que comparten un bien común, hay al menos dos tipos de conducta: una de naturaleza cooperativa, que es el diálogo, y otra de naturaleza conflictiva, que es la polémica.

Imagen: Diálogo intercultural

En el diálogo cooperativo, el objetivo común de los interlocutores es encontrar la solución “justa”, para un problema de su bien común. Si ésta solución no es posible inmediatamente, el objetivo común de los interlocutores será, sin demora, el encontrar al menos la mejor de las soluciones factibles.

En la polémica desafiante, llamada también erística o discutidora, el objetivo separado de cada uno de los interlocutores, ante un problema que ha surgido en la gestión del bien común de ambas partes, es tratar de imponer a su adversario la propia razón. Cada uno de los adversarios prescinde del hecho de que su razón pueda ser la razón equivocada, sin que le preocupe como inconveniente el que esta razón conduzca directa o indirectamente, provisional o definivamente a una solución "injusta" del conflicto.

En el plano operativo, dos tipos de reglas caracterizan tales conductas discursivas: las dialógicas, para el diálogo, y las polémicas, para la polémica. Se califican mejor las intenciones de quienes acuden a las reglas dialógicas, denominándolas principios consensuales; mientras que se manifiestan mejor las intenciones de quienes acuden a las reglas polémicas, denominándolas estrategias de movimiento argumentativo o maniobras de acoso retórico.

A estas dos conductas discursivas corresponden dos imágenes emblemáticas opuestas, vehiculadas por denominaciones verbales cuyos sentidos son antónimos:

* la guerra o batalla verbal, para la polémica, que vehicula el sentido de que “polemizar es mantener una batalla o una guerra, para imponerle o quitarle algo al adversario, desestabilizando así el bien común”, y

* la solidaridad constructiva, para el diálogo, que vehicula el sentido de que “dialogar es construir algo juntos, para contribuir al bien común de ambos dialogantes, preservándolo o enriqueciéndolo”.

Esta oposición paradigmática, que pudiera parecer marginal si estuviera limitada a una precisión en el uso del léxico, es en realidad sumamante reveladora, ya que las palabras tienen la virtud de engendrar imágenes, las imágenes de engendrar ideas y las ideas, si se las deja parir, dan a luz comportamientos.

El estudio atento de las lecciones que nos da nuestro propio lenguaje ordinario, fruto maduro de siglos de experiencia humana, es mucho más esclarecedor que la acumulación de las divagaciones de pretendidos expertos, que confunden los sofismas con el amor de la sabiduría, que es la denominación griega de la auténtica filosofía. Si este estudio sociogenético no contiene necesariamente la última palabra sobre un problema determinado, sí constituye sociogenéticamente la primera de las palabras de una auténtica sabiduría, la de la experiencia humana acumulada.

Cada vez que un político, sea del color que sea, opta por la polémica desafiante, en lugar de optar por el diálogo cooperativo, mantiene una actitud de guerra. Intentando imponerle o quitarle algo a su colega, como si fuera su adversario, desestabiliza el bien común, que es un patrimonio cuya defensa está confiada por el pueblo soberano no al uno o al otro separadamente, sino conjuntamente a los dos.

Un parlamento donde se polemiza entre adversarios y no se dialoga entre colegas es la prueba manifiesta de que en lugar de la democracia se ha instalado la guerra.

En España, por el momento, nuestros parlamentarios nos están demostrando que sólo saben hacer lo que nosotros más tememos, que es la guerra. En el nombre del bien común les pedimos que dejen ya de polemizar y que entre todos construyan el diálogo solidario de la paz sin actitudes polémicas. La solidaridad de este diálogo pide que la mayoría gobernante reconozca el fracaso de su política y que dé lugar al cambio que la oposición mayoritaria le propone como alternativa auténtica.

La manifestación de duelo de hoy, convocada según el espíritu de Ermua.

Ante la posibilidad de que esta tarde la ausencia de ciertas fuerzas políticas, en la manifestación de duelo por las víctimas del 30-D, escenifique la polémica más bien que la cooperación, me permito recordarles a los voluntariamente ausentes que:

El político que polemiza no dialoga, sino que hace la guerra verbal en favor de su interés personal; mientras que el político que dialoga con quien puede y debe dialogar, que es con quienes comparte la responsabilidad del Bien Común, que les ha sido confiado por su pueblo, evita en todo momento polemizar, porque quiere preservar la autenticidad y la eficacia conciliadora de su diálogo.

El político que dialoga con quien puede y debe, sin polemizar, lo que busca es cooperar en favor del Bien Común más que el ganar por ganar.

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Polemizar no es dialogar

Polemizar no es dialogar

Permalink 02.02.07 @ 12:55:00. Archivado en Semántica, Sociogenética, Epistemología

En los intercambios discursivos entre locutores que comparten un bien común, hay al menos dos tipos de conducta: una de naturaleza cooperativa, que es el diálogo, y otra de naturaleza conflictiva, que es la polémica.

En el diálogo cooperativo, el objetivo común de los interlocutores es encontrar la solución “justa”, para un problema de su bien común. Si ésta solución no es posible inmediatamente, el objetivo común de los interlocutores será, sin demora, el encontrar al menos la mejor de las soluciones factibles.

En la polémica desafiante, llamada también erística o discutidora, el objetivo separado de cada uno de los interlocutores, ante un problema que ha surgido en la gestión del bien común de ambas partes, es tratar de imponer a su adversario la propia razón. Cada uno de los adversarios prescinde del hecho de que su razón pueda ser la razón equivocada, sin que le preocupe como inconveniente el que esta razón conduzca directa o indirectamente, provisional o definivamente a una solución "injusta" del conflicto.

En el plano operativo, dos tipos de reglas caracterizan tales conductas discursivas: las dialógicas, para el diálogo, y las polémicas, para la polémica. Se califican mejor las intenciones de quienes acuden a las reglas dialógicas, denominándolas principios consensuales; mientras que se manifiestan mejor las intenciones de quienes acuden a las reglas polémicas, denominándolas estrategias de movimiento argumentativo o maniobras de acoso retórico.

A estas dos conductas discursivas corresponden dos imágenes emblemáticas opuestas, vehiculadas por denominaciones verbales cuyos sentidos son antónimos:

* la guerra o batalla verbal, para la polémica, que vehicula el sentido de que “polemizar es mantener una batalla o una guerra, para imponerle o quitarle algo al adversario, desestabilizando así el bien común”, y

* la solidaridad constructiva, para el diálogo, que vehicula el sentido de que “dialogar es construir algo juntos, para contribuir al bien común de ambos dialogantes, preservándolo o enriqueciéndolo”.

Esta oposición paradigmática, que pudiera parecer marginal si estuviera limitada a una precisión en el uso del léxico, es en realidad sumamante reveladora, ya que las palabras tienen la virtud de engendrar imágenes, las imágenes de engendrar ideas y las ideas, si se las deja parir, dan a luz comportamientos.

El estudio atento de las lecciones que nos da nuestro propio lenguaje ordinario, fruto maduro de siglos de experiencia humana, es mucho más esclarecedor que la acumulación de las divagaciones de pretendidos expertos, que confunden los sofismas con el amor de la sabiduría, que es la denominación griega de la auténtica filosofía. Si este estudio sociogenético no contiene necesariamente la última palabra sobre un problema determinado, sí constituye sociogenéticamente la primera de las palabras de una auténtica sabiduría, la de la experiencia humana acumulada.

Cada vez que un político, sea del color que sea, opta por la polémica desafiante, en lugar de optar por el diálogo cooperativo, mantiene una actitud de guerra. Intentando imponerle o quitarle algo a su colega, como si fuera su adversario, desestabiliza el bien común, que es un patrimonio cuya defensa está confiada por el pueblo soberano no al uno o al otro separadamente, sino conjuntamente a los dos.

Un parlamento donde se polemiza entre adversarios y no se dialoga entre colegas es la prueba manifiesta de que en lugar de la democracia se ha instalado la guerra.

En España, por el momento, nuestros parlamentarios nos están demostrando que sólo saben hacer lo que nosotros más tememos, que es la guerra. En el nombre del bien común les pedimos que dejen ya de polemizar y que entre todos construyan el diálogo solidario de la paz sin actitudes polémicas. La solidaridad de este diálogo pide que la mayoría gobernante reconozca el fracaso de su política y que dé lugar al cambio que la oposición mayoritaria le propone como alternativa auténtica.

jueves, febrero 01, 2007

El violador "dialogante"

El violador "dialogante"

Permalink 01.02.07 @ 14:34:50. Archivado en España, Ética, Pro justitia et libertate

Ofrezco esta breve alegoría (1) a mis compañeros blogueros como una metáfora continuada (2 y 3) sobre el mal llamado proceso de paz, cuyo punto final lo puso ETA en Barajas el 30 de diciembre de 2006, para consternación de nuestro ingenuo gobierno y vergüenza de nuestra democracia vílmente traicionada.

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Imagine usted que un famoso criminal en serie ha penetrado en su hogar, ha violado y matado a varias de sus familiares y se dispone a seguir violando y matando. En ese momento crítico llega usted, que estaba ausente, alertado por uno de sus vecinos. Al abrir la puerta, descubre que el agresor tiene agarrada a su mujer y está intentando violarla, mientras la amenaza con un revólver apoyado en su cabeza. Su mujer, con una sangre fría impresionante y con una rara energía, está intentando escapar a su agresor. En ese momento preciso, Usted, que no es amigo de la violencia sino defensor del diálogo, interviene:

- ¡Por favor, los dos tranquilos! Tú, María, espera un momento que yo dialogue con este señor; intenta no provocarlo. Usted, señor, tenga la bondad de prestar atención a lo que le voy a decir: esa mujer que usted está incomodando es mi señora. Le pido, por Dios y por todos los santos, que no le haga usted daño. Si lo hace lo va a deplorar usted toda su vida.

El agresor, nada atento a su discurso, desvía la puntería de su revólver y le pega a usted un tiro en las piernas, que le hace caer arrodillado a sus pies.

-Ves, tío para lo que te sirve tu diálogo, así podrás ver más de cerca cómo me tiro a tu parienta. De ti depende el que me la cargue luego a ella y a ti te pegue unos cuantos tiros más, esta vez en los cojones, para que te enteres de una vez de lo que es capaz de hacer un tío machote con un pobre hombre impotente como tú.

Para usted y para quienquiera que oiga esta tragedia, este agresor pasará a los anales de la historia, por chanza, como “el violador dialogante”. Esto le pasa a quien pretende dialogar con el agresor, olvidando a sus víctimas.
Imagen : Silencio violador.

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(1) alegoría. (Del lat. allegoria, y éste del gr. allegoría). 1. f. Ficción en virtud de la cual algo representa o significa otra cosa diferente. 4. f. Ret. Figura que consiste en hacer patentes en el discurso, por medio de varias metáforas consecutivas, un sentido recto y otro figurado, ambos completos, a fin de dar a entender una cosa expresando otra diferente. DRAE.

(2) metáfora. (Del lat. metaphora, y éste del gr. metaforá, traslación). 1. f. Ret. Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones. DRAE.

(3) metáfora continuada. 1. f. Ret. Alegoría en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado. DRAE.

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miércoles, enero 31, 2007

La dialógica del diálogo

La dialógica del diálogo

Permalink 31.01.07 @ 20:19:00. Archivado en Semántica, Pragmática, Sociogenética, Epistemología

Paradójicamente, hasta los años sesenta y setenta del siglo pasado, los filósofos del lenguaje (no hay buen filósofo que no lo sea) han asignado al diálogo condiciones de posibilidad no dialógicas: para Platón era la reminiscencia; para Descartes, la común participación a la razón; para Leibniz, la armonía preestablecida; para Kant y Husserl, una estructura categorial común.

El diálogo, opuesto al monólogo como forma estilística, debe distinguirse del dialogismo del discurso, que los hace posibles a ambos. Lo cual significa que el dialogismo, entendido como raiz dialógica común tanto del diálogo como del monólogo, merece caracterizarse por sí mismo.

Desde los años sesenta y setenta sabemos que conviene definir el diálogo a partir del dialogismo del discurso. Sin embargo, el dialogismo propiamente dicho, llamado también dialógica interlocutiva, por oposición a la lógica egotista o monológica, fue puesto de relieve por Francis Jacques, que en sus Dialogiques de 1979 llama dialogista a “la distribución efectiva de la enunciación sobre dos instancias enunciativas, las cuales están en relación comunicativa actual”. Por lo tanto, define el diálogo como “la forma de discurso transfrástico cuyos enunciados, todos y cada uno de ellos, están determinados efectivamente

1) en su estructura semántica, por una puesta en común del sentido y del valor de referencia, y

2) en su encadenamiento, por normas pragmáticas que garantizan la propiedad de convergencia”.

En un diálogo que maximiza el dialogismo del discurso, cada signo “se determina lo mismo por el hecho de que procede de alguien, que por el hecho de que va dirigido a alguien”. El locutor por sí solo “no es ya el amo de la palabra”, no solamente porque las palabras se extraen de unas existencias comunes de signos virtuales, sino porque su eficacia comunicativa es “el producto de la interacción verbal del locutor y de su interlocutor”. El más insignificante de los signos sólo toma sentido en el entredós del espacio dialógico.

Es sorprendente que el dialogismo del diálogo haya sido despejado por sí mismo de manera tan reciente. Lo muestra bien una comparación entre dos de los autores que trataron de él en lengua francesa entre los años 1960 y 1980.

Según Éliane Amado-Lévy-Valensi, ajena aún al dialogismo, dialogar consiste, para el ego, en cruzar la distancia (dia- ) que lo separa de su interlocutor. Para ella, dialogar es “abrirse a la palabra del otro”, “escucharse hablar los unos y los otros con respeto”. Según Francis Jacques, plenamente consciente del dialogismo, el establecimiento de la relación interlocutiva realiza “ipso facto” (automáticamente) el paso de la distancia.

Éliane Amado-Lévy-Valensi nos reenvía, para una verdadera inteligibilidad del funcionamiento de la comunicación, “a todas las elaboraciones elementales que previamente constituyeron la existencia del sujeto en cuanto tal”. Mientras que para Francis Jacques, la implantación de la relación en el centro del proceso de significación efectiva (significancia) da por sí misma a la enunciación una estructura dialógica. Entonces las palabras no significan ya por ellas mismas ni por una intención subjetiva de sentido que el otro debería restituir mediante un esfuerzo de simpatía, por su cuenta y riesgo. Las palabras significan porque forman parte de una actividad interdiscursiva. El otro comparte con el ego la iniciativa común del sentido.

Se renunciará pues a la oscilación entre el privilegio del ego, mala conciencia de los fenomenólogos, y el privilegio del otro, como en Lanza del Vasto (1), que dice: “Debo preferir al otro sobre mí mismo y la verdad al otro.”

Desde finales de los años setenta del siglo pasado, somos numerosos los filósofos del lenguaje y especialistas de la pragmático-semántica de las lenguas naturales, que consideramos con Francis Jacques que tenemos a nuestra disposición teorías lingüísticas que nos permiten instalar de manera efectiva, en la raíz del pleito semántico, la relación interlocutiva: teoría de los actos de discurso, semántica de los mundos posibles, teoría de los juegos de estrategia, lingüística de la enunciación ampliada. Su aplicación sinérgica, a partir de las categorías de la comunicación, puede autorizar, a nivel filosófico, fuertes tesis de una nueva clase: sobre la relación con el mundo, sobre la alteridad, sobre la instancia transcendental.

Hacia una renovación de la instancia transcendental

Cuando escucho al otro, lo que oigo viene a insertarse en los intervalos de lo que yo podría pronunciar. Sólo comprendo su voz si coloco sobre cada palabra de la frase que debe comprenderse una serie de mis palabras propias, a manera de réplica interior. Dialogar, es cruzar dos voces en una palabra, para producir un sentido como cosignificación. Cuando una palabra es dirigida por mí al otro, el sentido no es solamente para el otro (versión escasa y ordinaria) sino también por obra del otro. Las palabras no tienen sentido común para el uno y el otro sin esta colaboración esencial entre el uno y el otro.

Mostrarlo efectivamente sobre el plano lógico-semántico, tal es el propósito de Francis Jacques. Por lo tanto, se ve que es necesario analizar la actividad interlocutiva, si se quiere hacer aparecer el conjunto de las condiciones necesarias para la aparición de un significado. Francis Jacques garantiza la instancia transcendental en la relación comunicativa misma, cuyo carácter último y fundador pone de relieve. Mantiene que hay que:

1. reinterpretar la relación del sujeto que conoce al objeto, como una relación de referencia;
2. componer esta relación de referencia con la relación de interlocución; el concepto que las integra es el de coreferencia.

Por fin, no se confundirá la interlocución con el diálogo. La interlocución es su transcendental. Las consecuencias quedan claras: el ego no puede ya “acaparar el lugar transcendental”. Este último debe más bien buscarse en “el espacio lógico de la interlocución”.

-oOo-

(1) Lanza del Vasto: El Italiano Lanza del Vasto (1901-1981), discípulo de Gandhi, que lo había llamado “Shantidas” (criado de la paz). Fundó la comunidad del Arco, predicando el trabajo agrícola, la artesanía y la no violencia.