lunes, enero 15, 2007

Coalición unitaria contra el terrorismo

Coalición unitaria contra el terrorismo

Permalink 15.01.07 @ 09:32:00. Archivado en Semántica, Sociogenética, Ética

El gobierno pretende querer la unidad de todos los partidos democráticos contra el terrorismo. Si quiere que los demócratas no partidocráticos creamos en la sinceridad de su propósito, le pedimos que lo demuestre proponiendo inmediatamente, esta misma tarde, una coalición unitaria contra el terrorismo.

Sin este tipo de coalición, que adicionaría todas las fuerzas democráticas del país en pro del Bien Común y frente al enemigo universal actual, que es el terrorismo, el Estado sería de nuevo víctima de los sectarismos de la partidocracia que lo paralizan por el momento.

Pedir la unidad, preservando al tiempo la propia partidocracia, del color que sea, es mentir descaradamente a los ciudadanos que votamos a conciencia, cuya auténtica preocupación es el Bien Común y no el monopolio de tal o cual partido.

He aquí lo que yo escribía sobre este mismo tema el 25 de noviembre 2005:

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Diagnóstico y cura de la partidocracia

La partidocracia es una enfermedad degenerativa de la democracia. Probablemente es la más grave, porque su mal consiste en desposeer al pueblo de su soberanía. Como tal enfermedad presenta una serie de síntomas que el sociólogo-politólogo está en condiciones de interpretar, mediante un diagnóstico que reúne estos síntomas en una síntesis coherente que los hace comprensibles y curables.

Tanto la comprensión como la curación de la partidocracia, presuponen que el pueblo que sufre la enajenación de su soberanía por los partidos disfruta todavía de la lucidez y del sentido crítico necesarios, para comprender el diagnóstico y admitir la cura que se le propone. Estos presupuestos no se cumplen ni en los pueblos que se desentienden de la política, sea desconfiando visceralmente de los partidos y pasando de votar (los absentistas abstencionistas), sea confiando ciegamente en ellos y votando sus consignas como autómatas (los partidistas), ni en los que decretan como remedio su desaparición, confiando la cura de su mal a un dictador.

La única actitud que hace a un pueblo capaz de comprender el diagnóstico de esta enfermedad degenerativa de su democracia y aceptar el remedio que se le propone para curarla, es su voluntad de superar la partidocracia mediante la coalición de todas sus fuerzas democráticas vivas.

En cierta manera esto es lo que hicimos los españoles al apoyar unas cortes constituyentes cuyo mandato popular en 1978 era el redactar una constitución lo más cercana posible al ideal de nuestra reconciliación, precisamente mediante la coalición de todas nuestras fuerzas democráticas. Era la única forma de pasar sin conflicto armado de la autocracia monárquica heredada del franquismo, cuya única salida inteligente y pacífica era el renunciar en favor del pueblo como lo hizo don Juan Carlos, a la democracia coronada actual.

La paradoja que vivimos ahora consiste en que los partidos cometen el error que no cometió don Juan Carlos en 1975, queriendo arrogarse una soberanía que nos corresponde a todos como pueblo. Esto es precisamente la partidocracia, mal degenerativo mortal del que sufrimos actualmente.

Partidocracia vs. partitocracia

¿Por qué la llamo yo, con la mayoría universal de los sociólogos, partidocracia más bien que partitocracia? En primer lugar, precisamente porque esta es la denominación más universal. Verifique usted mismo: el buscador Google encuentra aproximadamente 47.000 casos de partidocracia en 0,16 segundos; mientras que sólo encuentra 11.600 de partitocracia en 0,18 segundos.

Partitocracia es un italianismo cometido en 1977 por un politólogo franquista, insensible a su cacofonía en castellano (del italiano partitocrazia), cuyo deseo era el defender lo que el franquismo llamaba la democracia orgánica: “Partitocracia es un procedimiento para intentar el ideal democrático, sólo eso, no puede ser ni un principio, ni un fin, sólo un sistema que ha venido demostrando fallos en cuantía muy considerable para que el hombre pueda identificarlo con su ideal definitivo de vida. La máxima concesión que puede hacerse a la partitocracia, es la de ser un sistema menos malo que otros. § Franco quiso la democracia, pero por vías diferentes a las partitocráticas. Consideró que la vía orgánica, desarrollada en el seno de las instituciones naturales, en las que el hombre sufre sus problemas y encuentra sus aspiraciones, era el procedimiento más adecuado para alcanzar una representatividad cierta.”, Eduardo González Ruiz, La misión del ejército en la sociedad contemporánea, Magisterio Español; Prensa Española (Madrid), 1977, p. 84.

Hoy mismo el buscador Google encuentra el término italiano partitocrazia aproximadamente 38.200 en 0,23 segundos. El Dizionario di historia define actualmente la partitocrazia como la degeneración del sistema democrático que consiste en la alteración de la naturaleza de los partidos políticos, al ocupar y usar las instituciones públicas para objetivos diversos de las finalidades para las cuales fueron creadas: “Degenerazione del sistema democratico, consistente in un'alterazione della natura dei partiti politici che da espressione della volontà dei gruppi sociali che compongono la popolazione divengono strumenti, di fatto solidali tra loro e quindi sottratti al controllo democratico, per l'occupazione delle istituzioni pubbliche e la loro utilizzazione a scopi diversi dalle finalità per cui sono sorte. Il fenomeno colpì la Repubblica italiana, fino a metterla a repentaglio, dagli anni settanta del Novecento. Le gravi distorsioni indotte dalla partitocrazia anche sul terreno economico (vedi Tangentopoli) portarono in Italia all'abrogazione referendaria della legge sul finanziamento pubblico dei partiti (1993)”.

Semántica histórica del término

partidocracia (doc. 1989, Panamá; partido + -cracia elem. compositivo que significa ‘dominio o poder’, del gr. –kratía, de la raíz de krátos ‘fuerza’) f. Denominación calificativa peyorativa y despectiva ‘fuerza, poder del partido’ ej. Bancocracia, fisiocracia. Esta denominación resulta del calco semántico del término político inglés “partyarchy”, de Michael Coppedge, 1994, derivándola de la concepción de “poliarquías” de Robert Dall, inspirado a su vez del alemán Spengler (Blankenburg 1880 - Munich 1936), autor de The Decline of the West. La traducción morfosemántica del inglés partyarchy hubiera debido ser: partidoarquía. El uso actual de partyarchy es menos frecuente que el de partycracy. Google encuentra aproximadamente 160 empleos en 0,24 segundos.

Los politólogos actuales caracterizan la partidocracia como una desviación del papel que corresponde a los partidos políticos en la democracia representativa, identificando cuatro síntomas distintivos que permiten definirla y diagnosticarla, desde el momento en que aparece. Estos mismos síntomas permiten también combatirla en sus propias raíces, cuando el pueblo que la sufre en su democracia enferma tiene la firme voluntad de curarla. Los cuatro síntomas son:

1. Monopolio de los nombramientos para cargos de elección popular

2. Control sobre los representantes electos

3. Patrimonialismo partidista

4. Partidización de la sociedad civil

A partir de aquí cedo la palabra al brillante politólogo y político salvadoreño Rubén Ignacio ZAMORA, cuya heroica lucha contra la partidocracia es bien conocida, tanto por los sociólogos como por todos los defensores de la democracia en el mundo entero. Su lectura nos advierte a todos de que este gravísimo peligro amenaza actualmente no sólo a El Salvador, a Latinoamérica, a España o a la Unión Europea, sino al mundo globalizado por entero, comenzando por la democracia hegemónica de los Estados Unidos de América, cuya partidocracia suicida amenaza con llevarnos a todos al apocalipsis.

Diagnóstico y cura de la partidocracia

sábado, enero 13, 2007

Guerra de lemas en lugar del pésame

Guerra de lemas en lugar del pésame

Permalink 13.01.07 @ 12:11:00. Archivado en España, Sociogenética, Ética

Imagine usted que ha perdido a dos de sus seres queridos y que está en su casa esperando la llegada de sus amigos, para expresarle a usted su pésame. En ese momento oye ruido en la calle, delante de su casa. No hay duda: se trata de sus amigos que están discutiendo. Discuten tan fuerte, que se oye claramente lo que dicen: están discutiendo acaloradamente qué palabras van a emplear en una frase común para presentarle su pésame.

Como ninguna de ellas tiene nada que ver con las frases haituales que se dicen en estas ocasiones, usted abre la puerta de par en par y les grita:

"¡Si queréis darme el pésame, dádmelo de una vez y quitaros de en medio, que yo no estoy ni para broncas ni para palabreos entre mis amigos, sino para saber que todos estáis de acuerdo en deplorar lo que me ha pasado!"

Precisamente porque todos sabemos que la amistad no es una relación transitiva, de manera que es posible que dos amigos nuestros sean adversarios políticos entre sí, lo lógico en una circunstancia como la presente es que olvidemos nuestras enemistades parciales, para consolar a nuestra amistad común.

La circunstancia presente es que todos hemos perdido a dos hermanos ecuatorianos y que todos hemos comprendido el dolor, las heridas y el miedo de por vida de miles de víctimas del atentado terrorista del 30 de diciembre en Barajas.

Nuestra reacción común debe ser el expresar sencillamente nuestro pésame tanto a los familiares de las dos víctimas mortales como a las numerosísimas víctimas sobrevivientes, y deplorar claramente la causa de nuestra pena común, que es el horroroso crimen de ETA.

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La guerra de los lemas: "Paz", "Libertad" y "Diálogo" para descalabrar al otro,
por Antonio Casado

El Confidencial, Jueves, 11 de enero de 2007

Simplemente, "ETA, no". O bien, "Contra ETA". Lo demás está implícito: paz, libertad y diálogo, pues esa siniestra organización es la que impide la paz, la libertad y el diálogo en el País Vasco y en el resto de España. Si se materializase su disolución, como piden todas las fuerzas democráticas, incluida la independentista Aralar -valiente Patxi Zabaleta-, la paz, la libertad y el diálogo serían de uso ordinario y nadie clamaría por ellas. Sin embargo, el recalentado debate político nacional las convierte en elementos de discordia que arruinan la saludable aversión común a la banda terrorista.

Es la forma más aséptica de reflejar el bochornoso espectáculo público que nos están ofreciendo partidos políticos, sindicatos, asociaciones de víctimas y otras entidades, a cuenta de los lemas de las manifestaciones convocadas para este fin de semana en Madrid y en Bilbao.

Nunca lo hubiera imaginado el bueno de Santiago Morales, presidente de las asociaciones de ecuatorianos residentes en España, cuando pensó en recoger en una manifestación la sincera solidaridad de los españoles con los dos jóvenes compatriotas asesinados por ETA. Aquí y ahora hasta las grandes palabras sirven como pedradas para romperle la crisma al adversario. Y ay de ti si te pillan en el medio sin sumarte a la cantea.

Así de envenenada está la política en nuestro país. Palabras a modo de cantazos, rodeos verbales y trampas semánticas como burladero de las verdaderas intenciones de líderes y vicelíderes. Quedan claras las de Rajoy cuando pregunta a Zapatero por los compromisos adquiridos con ETA -incumplidos, por cierto- y a los que la propia ETA se refiere en su último comunicado, sin que le interese lo más mínimo la parte donde se habla de la Constitución y la legalidad como límites del 'Proceso', interpretados por la banda como exigencias intolerables del Gobierno.

También nos hacemos una idea de lo que representa el Pacto Antiterrorista para la vicepresidenta Fernández de la Vega si para designarlo usa la palabra "papelito". Al menos ya tenemos una certeza de parte del Gobierno: no habrá vuelta al Pacto Antiterrorista. En cambio no fue tan clara respecto a la posibilidad de que el brazo político de ETA vuelva a los Ayuntamientos vascos tras las elecciones municipales. Fernández de la Vega recurrió a las generales de la ley: como Batasuna es una organización ilegal, es imposible que pueda presentarse.

Pero ni media palabra sobre la posibilidad de que sean los mismos perros con distintos collares, que es el meollo de la cuestión si tenemos en cuenta las acreditadas habilidades de estos perros para colarse por los agujeros del Estado de Derecho, pocos cuando prima el respeto a la ley y muchos si hay intención de defraudarla.

Se echa de menos una mayor firmeza del Gobierno ante quienes profesan una acreditada desafección al marco jurídico y político que garantiza nuestras libertades. Gente que, además, se mueve en una horma moral donde cabe el asesinato, la extorsión y el chantaje. Gente que califica el trabajo policial y judicial de "agresiones" o tiene el cuajo de culpar al Gobierno de la salvajada de la T-4. Tampoco los nazis asesinaban sino que aplicaban el derecho de sus victimas a morir sin dolor.

viernes, enero 12, 2007

Todos contra el terrorismo

Todos contra el terrorismo

Permalink 12.01.07 @ 11:03:19. Archivado en España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Nuevo lema para la manifestación de Madrid:

«Por la paz, la vida, la libertad y contra el terrorismo»

UGT junto con CCOO y las asociaciones de ecuatorianos en España, cuyo presidente es don Santiago Morales, incluyen la palabra "libertad" en el lema de la manifestación por la paz y contra el terrorismo, que convocan para mañana en Madrid.

El secretario general de UGT en Madrid, don José Ricardo Martínez, se ha mostrado "sorprendido", en declaraciones a la Ser, por la polémica suscitada en torno al lema de la manifestación, "Por la paz y contra el terrorismo", y ha asegurado que el concepto de libertad y las siglas de UGT han ido indisolublemente unidas a lo largo de toda la vida.

La propuesta concreta de UGT ha sido aprobar el siguiente lema: "Por la paz, la vida, la libertad y contra el terrorismo".

Tanto don Santiago Morales, en los Desayunos de TVE, como Don José Ricardo Martínez, en la Ser, han insistido en que "ésta es una manifestación de todos y para todos"; este último ha añadido que comunicará sus propuesta de forma inmediata a los dirigentes del PP.

jueves, enero 11, 2007

La libertad como lema

La libertad como lema

Permalink 11.01.07 @ 17:30:00. Archivado en España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Para muchos de los que más han dado la cara en el País Vasco, la palabra Libertad es el gran lema que les ha movido.

El 8 de febrero de 2007 se cumplirá el tercer aniversario del asesinato de Joxeba Pagaza.

En testimonio de su hermana Maite, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, la palabra «Libertad» era mucho más que una palabra para Joxeba Pagazaurtundúa Ruiz. "La convicción de que pelear por la Libertad vale la pena hasta el punto de arriesgar la vida, le dio fuerzas para hacer frente al miedo objetivo que sentía de ser asesinado".

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La libertad como lema
POR MAITE PAGAZA

Cuando Joxeba Pagazaurtundúa Ruiz fue asesinado, sus compañeros políticos emborronaron un cartel y cambiaron de nombre la sede socialista. La llamaron «Espacio de libertad, Joxeba Pagaza» porque la libertad era su lema.

Cuando Joxeba fue asesinado encontramos entre sus papeles las copias de las cartas que había mandado, las que tal vez no había enviado. El testimonio íntimo de la certeza de que le quedaba poco tiempo de vida. Algunos papeles del banco. Facturas rotas que no le había dado tiempo de echar a la basura. Una especie de testamento escalofriante. Estaban allí algunos poemas y un papel de periódico donde aparecía la convocatoria a un certamen local de poesía. Pese a todo, peleaba y quería tener pequeños sueños cotidianos. Como era una persona muy austera utilizaba para los borradores de sus escritos los cuadernos de espiral que habían dejado de utilizar sus niños. Después iba pasando las cosas a limpio, con pluma, en folios blancos.

La palabra «Libertad» era mucho más que una palabra para él. El concepto profundo de que pelear por la Libertad vale la pena hasta el punto de arriesgar la vida, le dio fuerzas para hacer frente al miedo objetivo que sentía de ser asesinado. Para muchos de los que más han dado la cara en el País Vasco la palabra Libertad es el gran lema que nos ha movido.

Seguramente voy a añadir un elemento para la polémica de estos días, pero espero que entiendan que es por causa de fuerza mayor y espero que tenga algún efecto catártico entre quienes lean lo que sigue. Cada vez hay menos oxígeno en el espacio público. El sectarismo no deja respirar, ni moverse con un mínimo de inocencia.

He pedido permiso a la familia Ibarrola para hacer pública una carta que mi hermano Joxeba envió a los Ibarrola tras uno de los ataques al bosque pintado de Oma. Las mayúsculas y subrayados son de Joxeba. Agustín, gran artista, encarcelado durante el franquismo, vive hoy con escolta policial permanente. José Luis López de la Calle, al que se cita, amigo común de ambos, de Joxeba y de los Ibarrola, había sido asesinado unos meses antes en Andoain, donde también asesinaron al autor de la carta, mi hermano.

«Andoain, 7 de Noviembre de 2001

Estimados Agustín y Mari Luz:
Soy Joxeba Pagazaurtundúa, de Andoain, hemos estado juntos en Andoain y en vuestra casa. Era amigo de José Luis López de la Calle. Espero que con esta presentación os situaréis sobre mi persona.

¡Nos ha dolido! Nos ha dolido hasta el infinito el nuevo ataque integrista a la obra de Agustín.

Es imparable la ola fascista que nos asedia. Está alimentada desde el fascismo, desde el sabinismo más exacerbado, desde la intolerancia más inquisidora.

Pero a pesar de ser imparable, puede ser eludida, esquivada, desviada. No podemos cejar en el empeño de defender nuestra ideas, la tolerancia, el mestizaje, la democracia y la LIBERTAD.

Los mensajeros de la muerte, de la incultura, de la ignorancia y el racismo no pueden callarnos, ni evitar que nuestra voz se alce en defensa de los eternos valores de la vida y la libertad.

Somos más y somos mejores. A pesar de que los mensajeros del terror griten más alto. Vuestro bosque, el bosque de OMA, es un referente para las buenas personas que habitan esta atribulada Euskadi.

Es más, tu txapela y tu bigote, tus gafas colgando de la cuerda, son el símbolo libre de unos ciudadanos que se asfixian por falta de aire y sólo lo encuentran en personas como tú, como vosotros.

¡Adelante! No podemos parar! Aunque nos cueste. Hoy más que nunca sois necesarios para la causa más miportante de Euskadi: LA LIBERTAD.

Agustín, Mari Luz: Recibid un fuerte abrazo, apoyo y solidaridad desde Andoain de vuestros amigos de estos lares.

SALUD Y LIBERTAD.

Joxeba.»

Falta menos de un mes para que se cumplan cuatro años del asesinato de Joxeba Pagazaurtundúa. Su viuda y su madre no encuentran consuelo al ver el espectáculo de bronca y presión, de cegueras políticas voluntarias o involuntarias, de tantos autosatisfechos y vanidosos de lo suyo actuando en el escenario público de todos. La palabra Libertad tal vez no vaya en la pancarta de la manifestación del sábado en Madrid. UGT pone problemas. Ojalá reconsideren lo que significaba para Joxeba, afiliado a UGT hasta el día de su asesinato. Me gustaría que tuvieran en cuenta durante un minuto, no más, lo que significa ese lema para su viuda, para su hermano y para mí misma, todavía afiliados todos a UGT. Lo que significa para los Ibarrola -Mari Luz y Agustín-, para tanta gente valiente.

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[AEU] Blogs y portal asociados, bajo el signo de la Amistad Europea Universitaria por y para la Amistad Mundial:

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miércoles, enero 10, 2007

Caer tres veces seguidas en la misma trampa

Caer tres veces seguidas en la misma trampa

Permalink 10.01.07 @ 19:44:00. Archivado en España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

A veces es mejor repetir al pie de la letra algo que se ha escrito antes de un acontecimiento, para que no se piense que el Autor de lo escrito lo escribió entonces por puro deseo de dramatizar una situación. He aquí lo que yo escribía en este periódico, el 28.11.06 @ 09:23:00, bajo el título de Un vídeo boomerang:

Pepiño Blanco ha lanzado un vídeo boomerang, que en su retorno automático le golpea de lleno en su propia cara.

Con este vídeo, cual retrovisor traidor que distrae al conductor del precipicio que tiene delante, el PSOE se obstina en su infantil capricho por repetir errores, que confunde con un derecho.

Puesto al volante del Estado, no por su propia energía y pericia, sino por un cambio imprevisible y trágico de los vientos geopolíticos globales, el PSOE actual olvida que los errores de buena voluntad y generosidad del Estado que evoca en su vídeo, siendo incomparables en derecho con los que él comete fuera de la ley, fueron reconocidos e inmediatamente superados como tales errores por los que los cometieron, al llamar tregua trampa a la tregua del 98.

Cualquier observador desapasionado, como es el caso de todo elector no cautivo, que en cada elección elige programa y candidantos siguiendo el mandato soberano de su propia conciencia, tiene el derecho de advertir al PSOE hoy, en vistas a las futuras elecciones, que los responsables de un Estado que se respeta no tienen el derecho de caer dos veces seguidas en la misma trampa.

Lo hago desde la Universidad de Lovaina, una comunidad universitaria tradicionalmente dialogante y defensora sin compromisos de la dignidad humana, donde vivo rodeado de unos hombres y mujeres que el PSOE de la transición reconoce, desde su paso por aquí de Felipe González, como un refugio independiente de toda lucha partidista.

Por desgracia el mega-atentado de Barajas del 30 de diciembre confirmó plenamente mi temor.

He aquí cómo trata nuestro maestro y amigo Francisco Rodríguez Adrados esta actitud ciegamente retrovisora del PSOE, que se obstina en su infantil capricho por repetir errores, que confunde con un derecho.

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Tres veces en la misma piedra,
Por Francisco Rodríguez Adrados
de las Reales Academias Española y de la Historia

Son demasiadas. Me refiero a los intentos de negociación con ETA de González, Aznar y Zapatero. Bien se ha visto que eran inútiles y que causaban graves males, más que ninguno, el último. Los dos primeros gobernantes se retiraron rápidamente cuando vieron que no había nada que hacer: ETA les pedía en privado los mismos imposibles que pedía en público.

Igual pidieron a Zapatero, pero este no se retiró, se limitaba a aplazar y a concesiones menores. Pero no se retiró: le retiró la explosión de Barajas. En vez de criticar a Aznar por reunirse con ETA, debería haber aprendido de su fracaso y del de González. No debió utilizar aquel fracaso para intentar un tercer turno en una negociación imposible. Pues siguió y siguió, con consecuencias peores que nunca. Al menos, ahora puede, si quiere, enmendar su curso.

Es increíble lo que ha sucedido en España, lo que ha venido sucediendo desde hace tanto tiempo. Italia y Alemania solucionaron, hace muchísimo tiempo, situaciones de terrorismo semejantes, aunque no eran separatistas. Cuando el asesinato de Aldo Moro y el fin de la Fracción del Ejército Rojo. Aquí nada. ETA era, teóricamente, una fuerza antifranquista y esto le granjeaba benevolencia.

Creo que, pese a todo, algo de ella quedaba en los últimos tiempos: un resto de esperanza por parte de una cierta izquierda. Quizá ahora se disipe. Los hechos son duros.

Todo ha sido repetitivo. Cuando ETA estaba apurada, hacía señales de que estaba dispuesta a negociar: los gobernantes españoles entendían que se trataba de capitular con ciertas condiciones aceptables. De que ETA entregaría las armas, en suma, y recibiría ciertas satisfacciones, en relación sobre todo con los presos. Yo oí a Felipe González, la única vez que asistí a un almuerzo en que estaba presente, eso de «dejémosles salvar los muebles». Mucho después oí a Zapatero, en una recepción, «es que yo tengo información». Información, sin duda, procedente de ETA y sugiriendo las mismas promesas. Información falsa. La creyó porque es lo que quería oir.

Siempre igual. Cuando la banda está en baja, sugiere una reunión acompañada de una tregua y, supuestamente, del fin de la violencia. Los Gobiernos españoles pican y tropiezan en la consabida piedra. Una vez, segunda vez, tercera vez. Cada uno piensa que salvará el obstáculo. No se puede criticar su deseo de paz, de explorar soluciones. De paso, Gobiernos y partidos se magnificaban, se aseguraban el futuro. O eso creían.

Solo que González y Aznar se retiraron en cuanto vieron el panorama. Zapatero no, aunque todos tratátabamos de desengañarle, yo desde ABC. Pensaba que era más listo, que triunfaría donde los otros habían fracasado, que de paso aseguraría el futuro de su especial socialismo y de sí mismo, que incluso se haría imbatible para los nacionalistas. O eso deduzco. Siguió adelante.

Hay que reconocer que hizo o dejó que se hicieran concesiones judiciales, que toleró que se desobedeciera al Tribunal Supremo, que Batasuna entrara en el Parlamento vasco bajo otro nombre. Entre otras concesiones. Pero es justo decir que no hizo concesiones sustanciales en las peticiones de siempre del nacionalismo: que se aceptara la decisión de los vascos, el tema de Navarra, etc.

Hacía guiños, aplazaba, pero en el fondo no cedía. Y, entonces, la facción dura, la que podía más que Batasuna (a la que, de momento, lo que más le urgían eran las elecciones vascas), comprendió que no había nada que hacer, que el tiempo iba contra ella. Y actuó. Tiró la careta. Les dejó a todos — Gobierno, Batasuna, presos — fuera de juego. Y se dejó a sí misma en el vacío.

Siempre esas negociaciones han tenido resultados detestables. Desde el GAL, que provocó la caída de González, al fortalecimiento de los «moderados» con el pacto de Estella o Galeusca o los nuevos planes de Ardanza e Ibarreche («la voluntad de los vascos»). Intentaban sacar provecho. Como siempre: los «moderados» habían crecido con ETA, pero luego le discutían el terreno a ETA, querían ganar ellos, gobernar ellos.

Creo que incluso la debilidad del Gobierno ante el Estatuto de Cataluña tiene que ver con la esencial debilidad suya. Necesitaba angustiosamente el apoyo de los nacionalistas.

Hay que confesar que fue Aznar el único que sacó del fracaso la conclusión correcta: apretar el lazo legal contra ETA. Lástima que se olvidó del otro terrorismo, el islámico. Lo mismo si hubo colusión, como dicen algunos, o si fue cosa casual, me parece más probable, el caso es que la atención prestada justamente a ETA tuvo una consecuencia inesperada y detestable: la falta de atención a lo demás. Se engañaron.

Y de ahí Atocha y la caída del PP. Y la subida de Zapatero con su programa de negociar con ETA. Él triunfaría. Tropezó en la misma piedra, la tercera vez. Creyó en aquellas señales. Entendía que ETA capitulaba, él vencería a poco coste. Y ya ven. ¿Y ahora? En un país democrático normal, Zapatero dimitiría. Simplemente porque ha fracasado. En política los fracasos se pagan. Su intención y la de los demás era buena: el final de ETA, la paz. Pero fracasaron por A o por B. Pagaron las consecuencias, los vidrios rotos: algo sin duda sensible desde el punto de vista que aquí considero. Pero Zapatero se empecinó y fracasó más que ninguno. Y ahí sigue. Debería facilitar la solución.

No volver a las palabras vanas, a los guiños y sonrisas, a los silencios, a los aplazamientos, a las alianzas de siempre.

¿Qué vendrá ahora? ¡Cualquiera sabe, en nuestro país! Pero sería bueno, yo creo, olvidar un poco los errores y las ambiciones del pasado, las políticas erradas. Lo ha sido la última, ciertamente. Lo bueno sería que lo sucedido sirviera de escarmiento y que primara, ante todo, el interés de España. Más que resentimientos y frustraciones, por otra parte bien comprensibles: ¡ver un curso errado y no poder hacer nada!

Saber mucho y no poder nada, decía el persa en Heródoto.

Y sería bueno que hubiera un retorno del socialismo menos extremista, de aquel que en nuestra guerra civil, al final, se desengañó de tantas cosas. Un acercamiento entre los dos grandes partidos, enfrentados por causas como esta y otras más. Una desaparición del centro de la escena de las fuerzas disolventes, un retroceso de la tensión nacionalista. Es anacrónica y es daño para todos, para las regiones de España que todos saben más que para nadie. E inquieta a todos. Ya inquietó a los republicanos de la guerra civil. Hay buenos testimonios.

Y, finalmente, lo principal que se espera es, simplemente, la desaparición de ETA. No tiene futuro, es un anacronismo, pero es un tema que debería resolverse ya. Sin «procesos» ni negociaciones, aplicando simplemente la vía legal. Y un cierto acercamiento humano, pero una vez que haya desaparecido, no antes.

España se está quedando al margen de la historia, está siguiendo un camino que no es el suyo. Pequeños golpes extremistas para satisfacer a pequeñas minorías, prohibiciones y prohibiciones. Timón errático en tantas cosas. Mínimos grupos empujan y empujan más cada vez. Y está surgiendo, sobre todo, una fractura, una pugna interna demasiado sangrante.

Es la consecuencia peor, pienso yo, de la política de Zapatero, al que han seguido, extrañamente, muchos que no creían o creían a medias en ella. Pero ahora las cosas han llegado a un punto intolerable, hay un quantum que las cambia.

Tampoco es buena una reacción visceral, un mero pedir cuentas por tantas desdichas. Mejor intentar construir el futuro. Y que nadie vuelva a la tentación de tropezar en esa misma piedra. Edificar sobre ella.

Mentira permanente

Mentira permanente

Permalink 10.01.07 @ 11:45:00. Archivado en Semántica, Pragmática, España, Sociogenética, Ética

Como lingüista y filósofo del lenguaje, advierto con relativa frecuencia, a quienes me quieran oír, que sin compartir un diccionario común es imposible no solamente dialogar, sino incluso mantener la paz que sustenta el diálogo.

También advierto que el uso correcto de un diccionario común de un lenguaje natural, como son las lenguas ordinarias, está sometido a unas reglas de juego que llamamos pragmáticas. Cometen un error gravísimo, por no decir un atropello, quienes pretenden lo contrario.

Una de las reglas capitales pragmáticas del uso correcto de cualquier diccionario común de una lengua ordinaria es el compromiso de coherencia, que es el garante más visible de la verdad de cualquier diálogo. Conviene recordar aquí que en las lenguas ordinarias todo acto de lenguaje es dialógico, en el sentido de que no existiría si no fuera la colaboración concreta entre un locutor y un oyente, que puede ser plural y diferido, a propósito de un tema, en circunstancias bien determinadas y conocidas por ambos.

En virtud de esta regla, común a todas las lenguas naturales u ordinarias, cualquier locutor de una lengua cualquiera, sabe que hay actos de lenguaje que son mentiras manifiestas, simplemente por faltar al compromiso de coherencia. Tal es el caso de la denominación "tregua permanente", póngase en bable, en castellano, en catalán, en euskera, en gallego o en la lengua española que sea. En todas estas lenguas, quien pretende que una "tregua" entre dos enemigos es "permanente", prueba en la misma denominación que elige para decirlo que miente. Así pues, la "tregua permanente" era, es y será una "mentira permanente".

* tregua. (Del gót. trĭggwa, tratado). 1. f. Suspensión de armas, cesación de hostilidades, por determinado tiempo, entre los enemigos que tienen rota o pendiente la guerra. 2. f. Intermisión, descanso.
* permanente. (Del lat. permănens, -entis). 1. adj. Que permanece.
* permanecer. (Del lat. permanēre). 1. intr. Mantenerse sin mutación en un mismo lugar, estado o calidad.

DRAE