miércoles, julio 05, 2006

La familia humana sufre en Valencia

La familia humana sufre en Valencia

05.07.06 @ 18:12:24. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

Uno de los momentos en que los humanos sentimos más intensamente nuestra pertenencia a una misma familia, la gran familia humana, es cuando uno de los nuestros sufre o muere. Este sentimiento, cuya raíz más profunda es la empatía, nos identifica mental y afectivamente con el estado de ánimo de otro ser humano sufriente o agonizante. Lo que le pasa a nuestro semejante no solamente no nos deja indiferentes, sino que, por poco que seamos humanos, nos afecta mental y afectivamente como si nos pasara a nosotros mismos.

Ante la gran tragedia que ha sacudido a Valencia, justo en el momento en que está celebrando las jornadas mundiales de la familia (V Encuentro Mundial de las Familias), puede ser un consuelo para los afectados el pensar y el sentir que la familia universal humana no solamente llora con ellos, sino que ve representados todos sus sufrimientos en el indecible sufrimiento de los valencianos.

El duelo que vamos a vivir estos días por este enorme dolor, con epicentro en Valencia, va a recordarnos a todos que la familia humana sufre no solamente por causas humanamente incontrolables, sino por demasiadas causas que dependen de nosotros.

La mayor parte de estas causas son muy conocidas, y es asunto nuestro el poner remedio sin tardanza a todas ellas: la falta de deontología en muchas obras y servicios públicos; el insuficiente respeto de la seguridad en los transportes tanto públicos como privados; la especulación urbana en detrimento de los derechos humanos; las insuficiencias educativas para las funciones que implican riesgo; la insuficiencia de puestos de trabajo en los servicios públicos; los horarios inhumanos para quienes asumen la responsabilidad de la seguridad pública; la falta de consideración por los profesionales de estos mismos servicios públicos; etc.

Nuestro duelo debe servirnos nos solamente para consolarnos en familia, sino para corregir, en solidaridad familiar universal, los errores que perjudican gravemente nuestra vida humana como tal, sin olvidar ninguno de sus derechos.

-oOo-

Algunos testimonios en primera persona, publicados por ABC y El País

José (Valencia). «La línea 1 del metro de Valencia es una línea usada principalmente por gente con pocos recursos. Llevamos tiempo pidiendo que nos pongan los mismos vagones, con las mismas frecuencias de paso que los metros de otras líneas, y ni caso. Excusas y más excusas. Hoy estoy vivo de puro milagro. Ayer, por un trabajo que se me complicó, no pude coger el de la una, y miren por donde... Gracias. Una oración para los necesitados»

Sara Gómez (Valencia) Antes de gastar el dinero en pabellones, Copas de América y visitas del Papa, hay que gastarlo en las cosas que realmente importan, como el mantenimiento del metro que transporta a millones de personas normales y de este modo dejar los alardes faraónicos para cuando se pueda, no para cuando le dé la gana al politicucho de turno que no tiene ni criterio ni sentido común y al final lo pagamos las personas normales. A ver si nosotros, las personas normales, empezamos a preocuparnos de nosotros mismos. Basta ya de tanto faraón y de tanto borrego que le sigue, basta ya de catástrofes tercermundistas en España.

Julio (Valencia). «Soy de Madrid y desde hace poco más de un año que vivo en Valencia. Vivo en un pueblo cerca de Liria y cojo todos los días la línea 1 hacia la ciudad. Cuando entré en el vagón por primera vez, me senté y se puso en marcha. Lo primero que hice fue agarrarme fuerte al asiento. Aquello se movía de forma brutal, hacía unos ruidos como chillidos infernales. Yo estaba asustado, pero miraba la cara de la gente y seguían hablando y leyendo como si nada. Me di cuenta de que era algo normal, pero está claro que no es algo normal».

Silvia (Valencia). «Desde lo más profundo de mi corazón, quiero enviar mi más sentido pésame a las familias y amigos que han perdido a un ser querido. A los heridos y sus familiares, todo mi ánimo. Y a los políticos y responsables de nuestra ciudad, les pediría por favor que sean transparentes a la hora de dar una explicación a un hecho sin precedentes y que tardaremos mucho en olvidar. Una catástrofe que tal vez, con algo más de inversión en las infraestructuras valencianas, se podría haber evitado».

Anónimo. Mi madre y mi esposa tomaron esa línea de metro hace unos días y me comentaron que pasaron miedo debido a la velocidad que llevaba el convoy. Eso sucedió el día 23 de junio, y yo confío en su percepción porque ambas son naturales de Madrid y el transporte en metro era el "pan de cada día" hasta que nos trasladamos a la provincia de Valencia. Por eso las preguntas que surgen son: ¿el exceso de velocidad es algo habitual en el metro de Valencia?; ¿se estaba haciendo la "vista gorda" para así cumplir con los horarios establecidos?; ¿quién controla habitualmente la velocidad de este medio de transporte? Sobre esta última pregunta cabe pensar que si es la propia empresa la que efectúa ese control, eso sería como si en las carreteras cada conductor se debiera sancionar a sí mismo por las infracciones que cometiese, ¿lo haría alguien? En fin, ahora puede haber muchas reflexiones, pero me parece que ya es demasiado tarde para las víctimas.

Print (Valencia). «Como usuario habitual de la línea 1 me siento afectado directamente por lo ocurrido y no dejo de hacerme la misma pregunta de casi todos los días: ¿por qué circulan a alta velocidad con trenes en tan deplorable estado?».

La familia humana sufre en Valencia

La familia humana sufre en Valencia

05.07.06 @ 18:12:24. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

Uno de los momentos en que los humanos sentimos más intensamente nuestra pertenencia a una misma familia, la gran familia humana, es cuando uno de los nuestros sufre o muere. Este sentimiento, cuya raíz más profunda es la empatía, nos identifica mental y afectivamente con el estado de ánimo de otro ser humano sufriente o agonizante. Lo que le pasa a nuestro semejante no solamente no nos deja indiferentes, sino que, por poco que seamos humanos, nos afecta mental y afectivamente como si nos pasara a nosotros mismos.

Ante la gran tragedia que ha sacudido a Valencia, justo en el momento en que está celebrando las jornadas mundiales de la familia (V Encuentro Mundial de las Familias), puede ser un consuelo para los afectados el pensar y el sentir que la familia universal humana no solamente llora con ellos, sino que ve representados todos sus sufrimientos en el indecible sufrimiento de los valencianos.

El duelo que vamos a vivir estos días por este enorme dolor, con epicentro en Valencia, va a recordarnos a todos que la familia humana sufre no solamente por causas humanamente incontrolables, sino por demasiadas causas que dependen de nosotros.

La mayor parte de estas causas son muy conocidas, y es asunto nuestro el poner remedio sin tardanza a todas ellas: la falta de deontología en muchas obras y servicios públicos; el insuficiente respeto de la seguridad en los transportes tanto públicos como privados; la especulación urbana en detrimento de los derechos humanos; las insuficiencias educativas para las funciones que implican riesgo; la insuficiencia de puestos de trabajo en los servicios públicos; los horarios inhumanos para quienes asumen la responsabilidad de la seguridad pública; la falta de consideración por los profesionales de estos mismos servicios públicos; etc.

Nuestro duelo debe servirnos nos solamente para consolarnos en familia, sino para corregir, en solidaridad familiar universal, los errores que perjudican gravemente nuestra vida humana como tal, sin olvidar ninguno de sus derechos.

-oOo-

Algunos testimonios en primera persona, publicados por ABC y El País

José (Valencia). «La línea 1 del metro de Valencia es una línea usada principalmente por gente con pocos recursos. Llevamos tiempo pidiendo que nos pongan los mismos vagones, con las mismas frecuencias de paso que los metros de otras líneas, y ni caso. Excusas y más excusas. Hoy estoy vivo de puro milagro. Ayer, por un trabajo que se me complicó, no pude coger el de la una, y miren por donde... Gracias. Una oración para los necesitados»

Sara Gómez (Valencia) Antes de gastar el dinero en pabellones, Copas de América y visitas del Papa, hay que gastarlo en las cosas que realmente importan, como el mantenimiento del metro que transporta a millones de personas normales y de este modo dejar los alardes faraónicos para cuando se pueda, no para cuando le dé la gana al politicucho de turno que no tiene ni criterio ni sentido común y al final lo pagamos las personas normales. A ver si nosotros, las personas normales, empezamos a preocuparnos de nosotros mismos. Basta ya de tanto faraón y de tanto borrego que le sigue, basta ya de catástrofes tercermundistas en España.

Julio (Valencia). «Soy de Madrid y desde hace poco más de un año que vivo en Valencia. Vivo en un pueblo cerca de Liria y cojo todos los días la línea 1 hacia la ciudad. Cuando entré en el vagón por primera vez, me senté y se puso en marcha. Lo primero que hice fue agarrarme fuerte al asiento. Aquello se movía de forma brutal, hacía unos ruidos como chillidos infernales. Yo estaba asustado, pero miraba la cara de la gente y seguían hablando y leyendo como si nada. Me di cuenta de que era algo normal, pero está claro que no es algo normal».

Silvia (Valencia). «Desde lo más profundo de mi corazón, quiero enviar mi más sentido pésame a las familias y amigos que han perdido a un ser querido. A los heridos y sus familiares, todo mi ánimo. Y a los políticos y responsables de nuestra ciudad, les pediría por favor que sean transparentes a la hora de dar una explicación a un hecho sin precedentes y que tardaremos mucho en olvidar. Una catástrofe que tal vez, con algo más de inversión en las infraestructuras valencianas, se podría haber evitado».

Anónimo. Mi madre y mi esposa tomaron esa línea de metro hace unos días y me comentaron que pasaron miedo debido a la velocidad que llevaba el convoy. Eso sucedió el día 23 de junio, y yo confío en su percepción porque ambas son naturales de Madrid y el transporte en metro era el "pan de cada día" hasta que nos trasladamos a la provincia de Valencia. Por eso las preguntas que surgen son: ¿el exceso de velocidad es algo habitual en el metro de Valencia?; ¿se estaba haciendo la "vista gorda" para así cumplir con los horarios establecidos?; ¿quién controla habitualmente la velocidad de este medio de transporte? Sobre esta última pregunta cabe pensar que si es la propia empresa la que efectúa ese control, eso sería como si en las carreteras cada conductor se debiera sancionar a sí mismo por las infracciones que cometiese, ¿lo haría alguien? En fin, ahora puede haber muchas reflexiones, pero me parece que ya es demasiado tarde para las víctimas.

Print (Valencia). «Como usuario habitual de la línea 1 me siento afectado directamente por lo ocurrido y no dejo de hacerme la misma pregunta de casi todos los días: ¿por qué circulan a alta velocidad con trenes en tan deplorable estado?».

domingo, julio 02, 2006

Sabiduría vasca

Sabiduría vasca

02.07.06 @ 23:27:31. Archivado en Pro pace, Ética, Educación

Somos muchos quienes reconocemos la deuda inmensa que tiene el cristianismo, por no decir la humanidad, con una pléyade innumerable de sabios vascos. Quiero referirme aquí a dos de ellos, cuya disciplina ha sido la educación, es decir, el dominio privilegiado de la sabiduría humana, sin que mi atención a ellos dos implique el olvido de todos los demás. Se trata de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, y de Pedro Arrupe, el fiel heredero de su ingente obra educativa en el contexto apocalíptico del siglo veinte.

Considero al primero como el mejor intérprete de las necesidades educativas de su tiempo, al abandonar su profesión de militar, en uno de los momentos más conflictivos y paradójicamente más brillantes de nuestra historia occidental, para sentarse en los bancos de la escuela, y transformarse así, tras largos años de humildad en el estudio, en el más eficaz de los educadores. La historia es testigo de la inmensa obra educativa a que dio lugar su fundación de la Compañía de Jesús, desde entonces hasta ahora.

Considero a Pedro Arrupe como el mejor intérprete, en cuanto general de los jesuitas actuales, del espíritu ignaciano, en el contexto del siglo que ha hecho posible la autodestrucción física de la humanidad por la energía nuclear, al mismo tiempo que su mayor envilecimiento, al negar sus derechos más sagrados a las personas y a pueblos enteros. Uno de sus méritos incontestables ha consistido en llevar la obra educativa de los jesuitas a los medios más olvidados y menos favorecidos de la familia humana actual.

Quienquiera conozca las personalidades de estos dos grandes hombres, sabe perfectamente que una parte importantísima de sus valores morales e intelectuales procede de su propia educación vasca. Esto explica el afecto que une tanto a los jesuitas como a sus antiguos alumnos con Loyola y con las tierras vascas. Prueba de ello son las celebraciones de este año.

Quisiera que mi lector compartiera conmigo un momento de placer esperanzado, saboreando una de las múltiples pruebas de la sabiduría vasca, en relación con el tema que nos preocupa a todos por el momento: el tema de la Paz. Verá, por poco que preste atención a los autores vascos de hoy, que esta sabiduría sigue ofreciéndose generosamente a nuestros espíritus, como lo hiciera antaño con Ignacio de Loyola y con Pedro Arrupe.

Con-vencedores y con-vencidos
por Mikel Aguirregabiria Aguirre

Algunos prefieren ser vencedores con-vencidos. Muchos preferimos que todos pasemos de vencidos en la violencia a convencidos en la paz.

Es eterno el tema de vencedores y vencidos. La ley del universo y de la historia es contundente: ¡Ay de los vencidos! Pero los vencedores más célebres parece que se sorprendieron de lo que significa vencer sin convencer. Napoleón señaló: “Lo que más me extraña de este mundo es la impotencia de la fuerza. De los dos poderes, fuerza e inteligencia, a la larga el sable siempre es vencido por el espíritu” o “Un gobierno que sólo se sostiene en las bayonetas es un gobierno vencido”. Su gran adversario, el Duque de Wellington, también opinaba que “Únicamente una batalla perdida puede ser más triste que una batalla vencida”.

Más recientemente otros han hablado de vencedores y vencidos. Pinochet se delató cuando declaró: “Aquí no hay ni vencedores ni vencidos, pero sepan estos últimos”... Más cercanamente, Fraga Iribarne declaró: “La victoria en la guerra sólo se consigue cuando se hace ganar también a los vencidos”,… en la etapa de la transición. El mismo Juan Carlos I recordaba que “No quería, a ningún precio, que los vencedores de la guerra civil fueran los vencidos de la democracia”. Pero la mejor cita es la de un clásico (Lucano): “¡Tan miserable es salir vencedor en una guerra civil!”.

La humanidad no ha conocido hasta la fecha sino una historia de odio, donde no cabían más que dos héroes: Hamlet, el impotente, y Macbeth, el vencedor. Y ambos son atormentados por espectros. Con ese maniqueo esquema bipolar, de buenos y malos, de vencedores y vencidos,… hemos crecido. Los filósofos lo mitigaron, pero no lo superaron. Nietzsche sugirió “También los vencedores son vencidos por la victoria”, o Maquiavelo creyó “Los pueblos sométense voluntariamente al imperio de quien trata a los vencidos, no como enemigos, sino como hermanos”.

Son insuficientes consejos como éstos, porque suponen que debe haber vencidos: “Con la misma mano con que vence, protege a los vencidos. El vencedor siempre honra al que ha vencido. Es perdonar al vencido, el triunfo de la victoria. La mayor satisfacción del vencedor consiste en perdonar al vencido. La paz es conveniente al vencedor y necesaria al vencido”. Ya no queremos victorias, ni victorias ni victoriosos que impliquen vencidos. La concordia crea invencibles, invencibles convencidos y sin vencidos. Quien domina por la fuerza no ha vencido a su enemigo. Preferimos el amor, en cuyas contiendas es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.

Quizá, en ocasiones, la vida nos vence, y el sentimiento de vencidos se mantiene. Pero no es vencido sino quien cree serlo. Ya no aspiramos a ser vencedores de otros, sino de nosotros mismos como Buda predica: “vencedor es quien se vence a sí mismo”. Sin necesidad de que nos enfrentemos los unos con los otros, la vida nos somete a una escuela de adversidad, frente a la desigualdad, frente a la enfermedad, frente a la muerte. La naturaleza humana nos orienta hacia la solidaridad con las víctimas, con quienes generosamente no buscan revancha sino el fin del infortunio para todos.

El concepto vencer es propio del caduco lenguaje militar: en una civilización madura el gran verbo es convencer. En la guerra, sea quien sea el que se pueda llamar vencedor, no hay ganador, sólo perdedores, sólo hay vencidos; en la paz, todos somos ganadores y vencedores de nosotros mismos. Una sana democracia no acoge vencedores y vencidos, sino que sólo caben convencedores y convencidos. Pidamos a nuestros dirigentes que se transmuten, y convirtámonos cada uno de nosotros, en vendedores de paz ante nuestros convecinos.

sábado, julio 01, 2006

Zapatero chapucero o fullero

Zapatero chapucero o fullero

01.07.06 @ 21:33:01. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

La escenificación por Zapatero de la declaración institucional de apertura del diálogo con ETA incumplió de manera descarada el compromiso de la resolución parlamentaria de mayo de 2005, según la cual el jefe del Ejecutivo acudiría al Congreso para solicitar esta apertura, una vez que la banda expresara la voluntad de abandonar las armas. Esta resolución fue adoptada por todos los grupos parlamentarios excepto el PP, lo cual explica que Rajoy, en sus declaraciones posteriores a la prensa, no se lo reprochara a Zapatero.

Como la banda no había expresado hasta el momento de la declaración institucional su voluntad de abandonar las armas, cabe imaginar que Zapatero ha esquivado el debate en el pleno del Congreso, por sentirse entre dos fuegos, temiendo a un tiempo los argumentos de la oposición y la amenaza de ETA, que le había dado como plazo para mover ficha hasta el día de ayer, último día del mes de junio.

Para cualquier observador libre, Zapatero soslayó el debate en el pleno del Congreso, porque temía que la oposición le reprochara que no había habido ni convocatoria del Pacto Antiterrorista, ni reunión de la Comisión Secretos Oficiales, ni respeto por parte de ETA a la condición de declarar su voluntad de abandonar las armas, es decir, de disolverse como banda terrorista, para hacer posible la declaración institucional.

El formato de la declaración institucional de Zapatero se explica por su miedo a descontentar a ETA, que de toda evidencia lo somete a su chantaje habitual de negociar con las pistolas sobre la mesa.

Zapatero declaró según una liturgia extraña, que hacía pensar en un ritual improvisado entre chapucero y fullero, no ante los parlamentarios, sino ante los medios de comunicación, aunque con todos los periodistas, incluidos los suyos propios, amordazados.

El lugar era el vestíbulo del Congreso de los Diputados. Zapatero se mantuvo de pie, en posición inestable como si en todo momento quisiera desaparecer, delante de una mesa inutilizada y detrás de un micrófono de pértiga vertical.

Con el rostro acartonado como si llevara una careta, sin leer ningún texto, aunque revelando el esfuerzo de su memoria, marcó su recitado con el compás binario preferente de un solo brazo y empleando sólo el dedo pulgar en las enumeraciones. Ciertamente o probablemente sin saberlo, quién sabe, siendo él republicano, se había colocado bajo la mirada marmórea de Isabel segunda, la reina depuesta por la primera república española.

Parece que Zapatero había informado la víspera al Rey del formato que iba a adoptar para su declaración institucional. Nadie sabe cuál fue la reacción del monarca, lo que hace que en cierta manera haya quedado así al descubierto. También parece que, inmediatamente antes de la declaración institucional, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, había comunicado a los representantes de los grupos parlamentarios el formato de esta comparecencia.

Que sepamos el único que protestó entre sus apoyos parlamentarios, por el formato adoptado, fue Llamazares que, en nombre de IU, apoyó a Zapatero pero le criticó que no optara por comparecer ante el pleno del Congreso para que la Cámara votara. José Javaloyes ha comentado acertadamente: “Había que cumplir como fuera el plazo impuesto por la banda, pero no cabía atenerse a las presumidas condiciones formales. Se cambió la fórmula. El presidente del Gobierno ha comparecido en el Congreso, pero no ante el Congreso. Frente a los medios, pero no ante los diputados en sus escaños.”

La declaración ha tenido lugar, en el edificio, pero no en el hemiciclo del Parlamento, en el plazo previsto por ETA, ya que esta semana se cumplía el plazo que ETA había impuesto al Gobierno, para que diera el siguiente paso de la negociación. Así lo indicaba un editorial de «Gara» de hace unas semanas, recordando al Ejecutivo los días que le quedaban para cumplir sus compromisos a tiempo.

Con el formato de una declaración nada parlamentaria, sin presencia, sin preguntas ni debate, en el edificio, pero no en el hemiciclo del Parlamento, el presidente Zapatero cumplió, bajo su responsabilidad personal, su compromiso de informar del comienzo de una nueva negociación con los terroristas de ETA.

Esperemos que la comedia de la declaración institucional no termine en tragedia, frustrando una vez más el ardiente deseo de todos de erradicar la violencia de nuestro suelo.

jueves, junio 29, 2006

Zapatero ante el zapateado etarra

Zapatero ante el zapateado etarra

29.06.06 @ 12:07:16. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

Una vez más los etarras traicionan a su pueblo, transformando un juicio por sus fechorías en una escenificación violenta de su desprecio por sus víctimas y por la justicia.

El mundo civilizado se pregunta qué tipo de magia pretende emplear Zapatero, para obtener que criminales obstinados en su actitud de violencia y desprecio de la justicia contraigan y cumplan compromisos creíbles de paz.

En su labor de zapa nuestro inocente presidente olvida que sin arrepentimiento el perdón por delegación es la suprema injusticia que el poder puede cometer contra las víctimas.

¿Quién le garantiza a nuestro intrépido zapador que su soledad en su tarea de zapa no va a convertirse en su propio enterramiento subterráneo, por obra de ETA, que no comprenderá ni la mismísima Sonsoles, cuando intente consolarlo a solas con él?

¿Qué poder milagroso hará que las múltiples cabezas de ETA caigan al unísono, renunciando para siempre en coro al chantaje de la violencia?

No parece que esto sea posible si observamos las maneras prepotentes de Arzalluz, que a su manera también ha zapateado, a su salida ayer de la Audiencia Nacional, declarando que está dispuesto a impugnar el pacto constitucional que funda nuestra democracia, por la sencilla razón de que la justicia, como es su deber, le pide cuentas a un miembro de la cúpula de su partido.

miércoles, junio 28, 2006

La brisa materna del abanico

La brisa materna del abanico

28.06.06 @ 16:49:17. Archivado en Pro amicitia universale

Estimada y querida Alicia, madre de familia numerosa en la calurosa Sevilla:

El abanico es uno de los ingenios sevillanos que más me recuerdan la dulzura compartida del amor materno. Lo asocio no sólo con mi madre, sino con todas las mujeres que en tiempos poco clementes de guerra y de hambre me ofrecieron, recién nacido, su amor materno.

Estoy seguro de que más de una vez tú te has abanicado teniendo contra tu pecho a uno o dos de tus hijos, e incluso algún tercero o cuarto que se aprovechaban de tu brisa materna, colocándose detrás de ti, muy cerca también de tu cara.

Te agradezco el regalo que me ofreces, prometiéndote que compartiré abaniqueo con mi mujer y mis hijos.

El Abanico

por Isabel Escudero

A la viva memoria de nuestra madre

¿Qué movía tu mano, madre
a desplegar las varillas, a batir las alas
del aire que ya no respirabas?
¿cómo tus dedos de muñeca quieta
una y otra vez las desplegaban
y en ciego cumplimiento de orden tuyo,
volvían a cerrarlas?

Ya estabas, madre, sola y muda
Y muerta para el alma,
Ya nos habías ido soltando
A tus hijos y a tu casa...

Pero allí todavía el abanico
en tu mano se abría y se cerraba.

¿Era ese el último hilo
que la labor aún te reclamaba
y que en ciego amor sin nombre
tu mano en el aire lo encauzaba?

¿O quizá era que más allá de ti
un hondo mandato te empujaba
a seguir aventando al mundo
del peso de su carga?

¿O tal vez sería que las cosas
que tú en vida tocaras
de ti desprenderse no querían
pues tú, madre, tu les dabas
el justi uso que sus almas requerían
y era el abanico el que abanicar pedía?

¿O quizá era un volar de mariposa
tan leve y tan alado que en torno de tu rosa
bordaba su adiós inacabado?

Ya se habían borrado para ti,
Madre, las familiares caras,
Ya sorda en el vacío te perdías

Y ni el dolor ni mi voz ya te alcanzaban...
Pero allí misterioso el abanico
En tu mano se abría y se cerraba.